Buenas! No hay mucho YamiFin por el mundo así que luego de 10 años sin escribir fics en mi vida decidí hacer algo al respecto.
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"¿Quieres besarme o por qué me ves de esa forma?"
"¿Eh?"
Finral se estaba enamorando de su capitán Yami.
Tal vez.
Pero el hecho de estar viéndolo fijamente como si fuera alguna clase de Dios no era ninguna señal clara de sus sentimientos. Claro que no.
Porque, porque todo mundo lo ve de la misma forma, ¿verdad? Es decir, es El Capitán de los Toros Negros, y todos sus miembros lo admiraban tanto o hasta más que él.
¿Verdad?
"Jaja, ¿será acaso que nuestro buen Finral finalmente dejará de ser un mujeriego para perseguir su amor imposible?"
"¡V-Vanessa! ¿Qué estás diciendo?", el pobre mago espacial reclamó de inmediato a pesar de sentir sus mejillas calentarse. Si tan solo hubiera podido sacar cualquier comentario audaz o queja a la burla que Yami le hizo anteriormente, pudiera haberse defendido mejor.
"¡Jajaja!"
Pero es cierto, a Finral le gustan las mujeres. No los hombres. Las mujeres son lindas, suaves, tiernas, huelen bien y tienen pechos hermosos. Los hombres son toscos, feos, malhablados, peludos, huelen mal, no tienen pechos… y tienen ese cochino sable allá abajo. Sí, sable, porque realmente no encontraba otra forma de llamarlo al pensar en cómo funciona el sexo ga-…
¡Así es! No hay forma que el sienta ninguna clase de atracción por Yami, ni su sable, gracias.
"¡No hay ninguna manera de que me guste alguien tan opuesto a lo femenino como es nuestro Capitán!", tenía que defender su punto igualmente.
"¿O sea que si fuera un chico afeminado irías tras él como cualquier otra mujer?", Luck con su sonrisa de siempre, que aunque sabía que no era una sonrisa maliciosa ni una pregunta precisamente para molestar a Finral, el castaño de igual manera se sintió atacado ante la inocente cuestión.
Al final sólo pudo negarlo nuevamente y decidió ocupar su boca comiendo, con algo de irritación, el riquísimo asado que prepararon todos juntos.
Había pasado una semana desde el incidente en el templo submarino, y después de sanar sus heridas por un par de días en el mismo lugar y de regresar a encontrar un muy espeluznante Gordon en la sala común… ¿maldiciéndolos? Nadie sabía bien qué estaba haciendo pero se veía deplorable.
En fin, El Capitán de los Toros Negros decidió hacer una fiesta con parrillada en la misma base para festejar la misión satisfactoria en obtener la gema mágica, y claro, felicitarlos a todos por haber derrotado a un pilar del Ojo de la Noche Blanca.
Pues vaya misión de mierda.
¡Casi pierde la vida allí!
Aún si le ofrecían todo el dinero del mundo, que siendo sinceros, no es algo que le llame la atención. ¡O incluso si le ofrecen a la mujer más hermosa del mundo! Jamás volvería a a entregarse a alguien tan horripilantemente fuerte como lo fue Vetto.
En serio, otro Third Eye que se le aparezca y el mismo se abre un portal a la playa. Sí, la playa es un hermoso lugar lleno de chicas en traje de baño y todo es diversión. Excepto que… no podría hacer eso; no porque no tuviera la habilidad o las ganas de estar rodeado de chicas en bikini, pero pensándolo bien, nunca podría abandonar a su equipo.
Finral creció mucho en esta última batalla, y aunque estuvo cerca de huir y esconderse al momento de ver a Vetto, no podía simplemente dejar a Asta y Vanessa peleando solos, ¿qué clase de superior huye dejando a su equipo?
Pensándolo bien, se siente bien poder ayudar a tus amigos, y sobre todo se sentía orgulloso de cómo pudo mejorar y ayudar a Asta con su magia de soporte. Por primera vez en su vida, en serio podía ir caminando por allí sintiéndose útil y orgulloso de sí mismo.
¡Pero! ¡No quiero toparme con otro enemigo de fuerza descomunal! Gracias.
Ahhh, aún recuerda el cansancio y sobre todo el miedo que sintió de haber estado allí. ¡Pudo haber perdido la vida! De no ser por Yami que apareció en último momento y pudo derrotar al enemigo en un poderoso ataque con su katana.
Nunca había visto algo tan… genial.
Sí, lo que es sentía por Yami era admiración. Nunca había dudado de eso. Admiraba al hombre con cada fibra de su cuerpo, cómo podía tomar siempre las cosas con calma y al mismo tiempo motivar a todo su equipo sin excepción. No sólo eso, sino que contaba también con una descomunal fuerza y magia que, aunque podía llegar a intimidar, se sentía seguro con Yami presente. Así como él, estaba seguro todos en su equipo se sentían de la misma manera.
"Wawawa, ¡n-n-n-no me m-m-mi-rennnn!", mientras Finral pensaba en todos esos sucesos de la semana anterior, y mientras enfocaba ahora plenamente su atención a la comida y bebida, porque ¿dónde más podía distraerse después de los comentarios anteriores?, lo que menos quería era seguir llamando la atención. Asta decidió acercarse a Grey, y con acercarse es que Noelle por alguna razón lo lanzó cerca de ella. "Ah, perdón, a veces se me olvida que tú eres Grey.", y aunque Noelle fue quien terminó lanzando al pobre Asta hacia ella, ahora parecía estar más molesta de haberlo hecho. Jeje, amor joven.
"Esbuenoqueestemostodosreunidoscelebrandocomocompañeros,losquieroamigos"
"Ahhh, mi preciosa Marie~, cómo quisiera que estuvieras aquí. Ah, pensándolo bien, hay mucha gente, nadie tiene derecho de verte. Pronto iré yo contigo, para que me esperes con tus brazos abiertos, Marie~."
"¡Jajaja! Magna, ¡peleemos!"
"¡¿Estás loco?! ¡Quiero comer!"
"¡Comer es bueno~! Come~"
Todos estaban disfrutando del ambiente. Riendo, platicando, comiendo, peleando, lo usual entre ellos, pero era un momento placentero.
Y momentos como estos son los que siempre atesorará, por más sencillo que fuera, se sentía a gusto en este ambiente, y eso era algo que rara vez aplicaba para Finral, siendo tan ansioso y a veces hecho de menos. Claro, hoy en día ya no es algo tan común como hace algunos años, y como dijo, gracias a Asta, pudo superar su cobardía y dar un paso hacia delante. ¡Ah! No sólo eso, ¡el capitán Yami los felicitó por su trabajo!
Dando otro bocado a su comida, no pudo evitar sonreír emocionado ante el recuerdo. Nunca antes le habían reconocido por su trabajo, ¡y Yami siendo tan fuerte reconoció sus esfuerzos! Era un reconfortante recuerdo del cual le gustaba rememorar cada día desde… pues desde hace una semana que ocurrió. Y no sólo eso, sino que Yami tocó su cabeza 2 veces ese día.
Una cosa es que te reconozcan con un afectuoso gesto sobre tu cabeza, ¿pero que todavía te reconforten?
Cuando terminó la pelea, cuando en serio dio por concluido y estaban todos seguros que Vetto no volvería a levantarse, no pudo contener las lágrimas ante toda la tensión que había pasado, y sin pensarlo en absoluto sólo pudo caminar hacia su salvador. Sin estar llorando del todo, pero si con sus ojos cristalinos, no pudo evitar ir con su capitán a quejarse, porque en serio pudo haber muerto. No esperaba absolutamente nada, al contrario, chance y hasta se burlaban de él por estar haciendo su pequeño y habitual drama.
Pero nada de eso, Yami Sukehiro decidió reconfortarlo con unas caricias en su cabeza, y aparte le dijo que fue útil.
Era el cielo.
Hasta que Grey lo empujó para vociferar sus quejas con el capitán. No había problema, todos estaban igual o hasta más agotados y tensos después de esa batalla y era lógico y justo que buscaran atención de Yami. Aparte, ese pequeño contacto lo había dejado tranquilo.
"Ah, otra vez me está viendo así, que miedo", volviendo de vuelta al presente. Yami estaba viéndolo fijamente y con un asco fingido mientras murmuraba cosas a Vanessa, que en su estado de ebriedad solamente podía reír estruendosamente. Finral, al sentir la atención del pelinegro no pudo evitar sonrojarse una vez más.
"Finnnnralll~, yo llegué primero~, no puedes enamorarte del jefe", sólo para molestar amistosamente a su compañero, Vanessa se colgó del cuello del susodicho, quien sin molestarse ni hacer absolutamente nada al respecto sólo siguió tomando alcohol.
"¿Q-Quién está enamorado de quién? Demonios.", el mago espacial se levantó de su asiento para poder defenderse una vez más del amigable comentario cuando Yami también se levantó y Vanessa sin tener la fuerza física para mantenerse sujeta a él, al tener al menos el equivalente de 8 botellas de alcohol en su sangre, terminó allí quejándose no muy sutilmente por la acción.
"Finral", la voz comandante de Yami, gruesa y fuerte dirigida a él le hizo estremecer un momento y esperando que dijera algo, solamente lo vio acercarse, por lo que se quedó paralizado en su lugar. Ahhh, tal vez estas bromas que estaban saliendo sobre él lo habían molestado y se acercaba para amenazarlo de muerte. P-pero, ¿en serio Finral lo estaba viendo de esa forma tan obvia como para que pensaran que quería besarlo? ¡Claro que no quería besarlo!
Hasta que la imagen llegó a su cabeza.
Con su gran imaginación de inmediato se vio a sí mismo en algún callejón de la ciudad, era de noche y la luna brillaba como nunca aún en ese estrecho y desalojado callejón. Pronto, pudo sentir la cercanía de alguien más, la calidez humana y la rigidez de unos músculos entrenados por años que se acercaban y lo acorralaban contra la pared. Unos ojos marrones lo observaban y brillaban con más intensidad aún que la misma luna, haciéndole sentir que era la persona más importante y querida del mundo; y en un delicado contacto provenientes de unas grandes manos que fácil podrían matar a cualquiera, su rostro fue alzado para acercarse ahora unos labios que murmuraron su nombre.
Como si Yami pudiera ser esa clase de persona.
"…", antes de que pudiera hundirse en su propia vergüenza, Yami por fin llegó hacia donde se encontraba y alzando la mano, Finral cerró los ojos. Sí, esto no era para nada como lo que su loca imaginación de repente maquinó, seguramente estaba molesto y a punto de reclamarle, o peor aún, lanzarlo por los cielos como lo hace con Asta.
Apenas sintió esa enorme mano posarse en su cabeza y tensó su cuerpo esperando lo peor; mas eso nunca llegó. Todo lo contrario, como la semana pasada, recibió una pequeña y algo tosca caricia sobre su cabeza que revolvieron sus cabellos. "¿Y-Yami?", sin poder evitarlo una vez más sintió su rostro enrojecer y no pudo evitar alzar la mirada para verlo.
"Llévame al baño."
"¿Eh?"
"¿Lo tengo que repetir?", quitando su mano y mostrando su característica mueca de disgusto era más que suficiente para bajarlo de su nube. Y recordando lo tanto que le encantaba usarlo de transporte, sólo suspiró y abrió el portal que estaba esperando.
Haber sentido ese contacto en serio era el cielo para él, ahora estaba seguro. Aunque Yami sólo lo hizo para ser algo amable en pedir el favor de siempre, era un gesto que estaba empezando a amar. ¡Pero no porque amara a su capitán! D-Demonios, últimamente sus pensamientos se parecían mucho a Noelle, no que supiera lo que pensaba ella realmente, pero era obvio cuando se trataba de Asta. Suponía ahora estaba actuando de la misma manera pero con el capitán de todos; sin embargo… nunca nadie le había reconocido antes, ni mucho menos había recibido cualquier gesto afectuoso en su vida, por más simple que fuera.
No, Finral ya estaba seguro, él amaba a Yami Sukehiro. Pero no de la forma romántica como se burlaban hace rato, sino de la misma forma en la que estaba seguro, todos en el equipo amaban al hombre.
"Oye, eso me recuerda que te debo una cita", cuando menos se dio cuenta, Vanessa ya estaba sentada a lado suyo. "Te lo prometí en el Templo Submarino", añadió mirando al cielo recordando también eventos de la semana anterior.
"¿E-EEEH?", el castaño no pudo evitar contener su felicidad y emoción al saber que sí podría tener una cita con una chica linda, más aún con Vanessa Enoteca. "¡¿En serio?! ¡Qué emoción!"
Así es, esto es lo normal.
Las chicas lindas son lo mejor, y vaya suerte que tenía si estaba consiguiendo una cita en verdad.
"Jaja~, te sonrojas fácil Finral~, tanto con mujeres…", para molestarlo más, recargó su brazo sobre sus hombros. "…como con hombres", murmuró en su oído en un claro indicio de haberse percatado de todos sus pensamientos de la tarde.
Y efectivamente, el rubor que ya decoraba sus mejillas por tener una cita con ella, se incrementó ante la insinuación de él con Yami. "¡V-Vanessa!"
"Jeje~, no te preocupes, todos lo tomaron como broma así tu secreto está a salvo.", le aseguró mientras se recargaba más en él, haciendo que el pobre chico de ojos lilas se estremeciera más ante mil sentimientos confusos. "Pero~, El Capitán podría haberse darse cuenta ya", y pensar en esa posibilidad le hizo sentir algo de esperanza, porque si es así, esa caricia en su cabeza podría tener otro significado.
Tal vez.
Tal vez sí estaba enamorado de Yami. Pero estaba seguro de seguir gustándole las mujeres, aunque ninguna le haya hecho sentir de esa manera especial como su capitán.
Era complicado.
