Las Anécdotas del Lobo.
Introducción.
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Shaoran Li
Era una tarde muy cálida para mí gusto, tenía apenas un par de días de haber regresado a Tomoeda y ya estábamos preparando maletas para enrumbarnos en otro viaje.
Pero era uno que en lo personal me entusiasmaba mucho, tendría la oportunidad de ver a mis amigos después de algunos años y en especial, porque estaría con la mujer que yo amaba. Vivir separado de Sakura por tanto tiempo, había sido una tortura y a la vez el motor que me impulsaba a hacer bien las cosas. Estar con ella era mi deseo, darle lo que se merecía... mi meta.
―Ten cuidado con ese termo, Yamazaki ―comentó Eriol, llamando mi atención―. Ahí no va a alcanzar.
―Claro que sí, Eriol ―bufó Yamazaki, haciendo que el termo calzara en el espacio que sobraba en el maletero―. Te lo dije.
―Insisto en que pudiste conseguir un vehículo más grande ―insistió Eriol, cruzándose de brazos―. No era por falta de dinero.
―Oh ya, así está bien ―intervine, palmeando las espaldas de ambos―. Todo alcanzó, ¿podemos irnos antes de que se haga más tarde? Anda Eriol, tu conoces el camino.
Con motivo de mi graduación y nuevo puesto de trabajo, Sakura había organizado una salida de fin de semana. Ella era tan imaginativa que pensó que estaríamos más cómodos haciendo un campamento que en un restaurante, ¿y quién era yo para debatir eso, si lo que más deseaba era estar con ella?
Tenía planeado pedirle algo, y Eriol me había apoyado para preparar todo y que fuera perfecto. Estuve meditando esa decisión por mucho tiempo y encontrándome tan lejos sirvió para decidir y elegir lo que era mejor para los dos, eran ocho años de relación, cuatro de ellos... a la distancia. Una vez que terminé la carrera de Gerencia Empresarial, mi padre me concedió elegir la sede de "Empresas Li" en la que deseaba trabajar, sin pensarlo dos veces pedí la de Tokio, muy cerca del pueblo que me había dado tantas alegrías desde mi infancia y en dónde estaba la culpable de mis sonrisas.
Sakura había invitado a Eriol, Tomoyo, Rika, Chiharu, Naoko y Yamazaki. Hasta Meiling se había animado a viajar conmigo para unirse a la celebración. No me importaba estar con ellos, al contrario... me agradaba, porque fueron los únicos que ganaron a pulso el título de "amigos". Cada uno con su original forma de ser, tenía un espacio en mi vida y quería compartir con ellos mi felicidad.
―Yo me iré con las chicas ―dijo Sakura, se acercó a mí antes de subir al vehículo―. Queremos platicar con Meiling, ya tendremos tiempo para estar solos tú y yo.
―Tranquila, ve con ellas ―respondí abriendo la puerta para que ella entrara―. Después me encargaré de no dejarte escapar.
Con una sonrisa de lo más coqueta entró, no sin antes guiñarme un ojo... tantas cosas habían cambiado en nuestras vidas. Sakura había dejado atrás la timidez, pero la ternura seguía siendo parte de ella y su torpeza, era el sello que la hacía tan perfecta.
El vehículo que Yamazaki había rentado tenía el suficiente espacio para que todos viajáramos juntos, ella decidió ir en la parte trasera de este porque deseaba conversar con sus amigas. En especial con Meiling a la que le había tomado un gran cariño, la familia estaba muy feliz al saber la maravillosa relación que Sakura llevaba con ella.
Me aseguré de que todo estuviera dentro del vehículo antes de ocupar mi lugar, necesitaba afinar los últimos detalles de mi encuentro especial y por eso debía de conversar con Eriol en el trayecto, y con Sakura enfocada en mi prima no debía de temer de que se enterara de lo que estaba planeando.
―Podemos irnos ―le dije a Eriol una vez me senté en mi puesto, el asiento del copiloto―. Todo en orden.
―Me puse en contacto con los dueños del lugar ―comentó mi amigo, encendiendo el motor del vehículo―. Una vez estemos instalados esperaré dos horas, les enviaré un mensaje y empezarán a preparar lo que has pedido.
―Perfecto. ―Sonreí viendo por el espejo a Sakura, estaba muy feliz. Podía notarlo, ese gesto era capaz de iluminar hasta el día más tormentoso de mi vida y por eso la amaba―. Gracias por tu ayuda.
―Cuando me toque el turno lo harás también. ―Eriol sonrió y entrando en la autopista empezamos nuestro viaje.
Me agradaba saber que él también en algún momento no muy lejano daría el paso con Tomoyo, ella se había convertido en una muy buena amiga y esperaba que Eriol supiera amarla como merecía.
El trayecto era muy entretenido, Yamazaki no fue capaz de esperar ni cinco minutos antes de suplicar por comida y su novia Chiharu lo hizo callar con una dosis de dulces que llevaba en su bolso de mano.
La música animaba el ambiente, Tomoyo grababa con su cámara y por primera vez no me importaba que con su lente se enfocara en mí. Ver a Sakura sonreír alimentaba aún más mi felicidad, regresar a Tomoeda había sido la elección correcta, este era mi lugar, ella era mi hogar. Estaba tentado a pasarme a la parte trasera para abrazarla y besarla, había sido una larga espera.
―¿Escuchan eso? ―preguntó Yamazaki, llamando nuestra atención por encima de la música. Eriol bajó el volumen, pero no escuchamos nada.
―No sigas con tus mentiras, Yamazaki ―regañó Chiharu―. Habías prometido no engañar a los demás.
―Hablo en serio, ¿no escucharon? ―insistió Yamazaki, con expresión preocupada en su rostro―. Escuché como si algo estalló.
Segundos después de que Yamazaki describiera lo que había escuchado, el vehículo se desvió y un estruendo fuerte nos asustó. Seguidamente, el hule de la llanta impactaba contra el pavimento, Eriol rápidamente tomó el control, detuvo la marcha y se estacionó en un campo abierto.
―¿Qué fue eso? ―pregunté quitándome el cinturón de seguridad, me bajé de inmediato siguiendo a Eriol.
Buscamos el origen del sonido y rápidamente encontramos la causa: uno de los neumáticos había estallado.
―¿Tenemos repuesto? ―pregunté. No había razón para molestarme por esa falla si podíamos resolver el problema.
―Sí, voy por ella. ―Eriol se movió a la parte trasera del vehículo para buscar la llanta de repuesto. Al instante los demás se bajaron para ver lo que había ocurrido.
―¿Sucede algo malo? ―indagó Sakura, acercándose a mí―. Esa sacudida me asustó.
―Solo un neumático que se ponchó ―respondí tomando una mano de Sakura y atrayéndola a mí, sin importarme que los demás nos vieran... Ya había superado esa etapa de los constantes sonrojos y timidez para acercarme a ella―. ¿Tú estás bien?
―Sí, pero me asusté ―dijo, haciendo un puchero de preocupación―. Espero puedan hacer el cambio rápido, ya quiero llegar. Estoy muy emocionada.
―Tranquila, no tardaremos más de media hora ―dije, para tranquilizarla. Esperaba que así fuera.
―¡Esto no puede estar pasando! ―escuché el clamor de Eriol y soltando a Sakura fui hasta dónde él estaba, pero antes de llegar a su lado tuve que retroceder porque el neumático de repuesto estuvo a punto de golpear mis piernas―. ¡También está ponchado!
Esto no podía estar pasando, si no teníamos llanta de repuesto, ¿cómo llegaríamos al campamento que habíamos reservado? No podíamos perder nuestra reservación, Eriol y yo habíamos trabajado mucho en preparar y ocultar la sorpresa que tenía para Sakura.
―Pediré a una grúa para que nos traslade al taller más cercano ―sugirió Tomoyo, apareciendo detrás de mí.
―Yo revisé todo, ¿cómo pasé por alto eso? ―se lamentó Yamazaki, revisando la llanta que estaba tirada―. Llamaré a la agencia.
―Deja eso ―interrumpió Eriol con un notable ceño fruncido―. Dudo que resuelvan en estos momentos, esperemos que Tomoyo pida el remolque.
―Vamos a relajarnos, todo estará bien ―aconsejó Sakura, tomando mi mano―. Vamos a llegar a tiempo y pasar un maravillosa fin de semana todos juntos.
Y esperaba que así fuera, porque yo quería ver su rostro cuando la sorprendiera. Deseaba ver una vez más la ilusión en sus ojos, a ella le encantaba vivir aventuras y estaba seguro que mi idea sería algo similar.
Esperábamos a Tomoyo que se había alejado unos metros de nosotros para hablar con tranquilidad, ¿para ella existían imposibles? En los años que tenía de conocerla me había demostrado que no, pero no todo salía como esperamos y su semblante preocupado me dio la respuesta... estábamos en problemas.
―No conseguí grúa ―dijo, cuando estuvo frente a nosotros―. Incluso llamé al campamento en dónde reservamos y no tienen con que remolcar, ni un vehículo extra. Al ser un lugar pequeño solo tienen un minibús y están trasladando a otro grupo. ¿Qué podemos hacer?
―Puedo ir caminando hasta el campamento ―sugirió Yamazaki, de todos estaba más preocupado porque él había rentado el vehículo―. No está muy lejos.
―No te recomiendo que hagas eso ―opinó Naoko, que había estado revisando algo en su celular―. Por lo que estoy viendo la cobertura no es muy buena y ya está oscureciendo, no conocemos el lugar.
―¿Y si llamamos a mi hermano? ―sugirió Sakura, todos nos dimos la vuelta para verla con el celular en la mano preparada para llamar―. No me vean así, hoy no fue a trabajar y estoy segura que no se negaría en ayudarnos.
Pensé en su idea, me urgía llegar a ese lugar. Quería sorprenderla con todo lo que había planeado y aunque Touya deseaba que tomara un vuelo de regreso a China sin retorno, él sabía aceptar que yo amaba a su hermana y ella a mí también, aunque no me soportaba, me había aceptado en su familia a pesar de que su padre lo había hecho tiempo atrás.
―Llámalo ―suspiré, al verla marcar inmediatamente. Aunque ella era una mujer casi independiente, estaba seguro que él insistiría en que debería regresar a su casa y que no valía la pena ese viaje. Yo no quería ver a los dos discutir, porque otra cosa que podía asegurar era eso... una discusión.
La escuché hablar animadamente y segundos después argumentar... como siempre, que no era un monstruo y que ella no había dañado el minibús. Después de discutir por un par de minutos con él su tono de voz se dulcificó, eso era algo que sólo podíamos conseguirlo Yukito y yo. Ella le explicó lo que había sucedido y dando un par de saltos terminó la llamada.
Con una sonrisa se acercó a nosotros para anunciarnos que su hermano acudiría para ayudarnos. Todos suspiramos agradecidos y decidimos esperar en un pequeño parque que estaba a unos metros de donde nos habíamos quedado varados.
―Lamento mucho que haya pasado esto. ―Yamazaki estaba apenado, aunque él no sabía lo que yo había planeado no ignoraba la importancia de este viaje para todos―. Yo sabía que algo no estaba bien con el minibús, pero por el poco tiempo me quedé con eso.
―Ya fue suficiente de culparse ―dije, palmeando su espalda―. El hermano de Sakura viene en camino con un repuesto nuevo, lo cambiaremos y llegaremos al campamento.
―Pero aún así... me siento culpable ―insistió.
―Mira ―dije, señalando a Sakura y a las demás―. Ellas están tranquilas, hasta les dio hambre. Vamos con ellas.
Yamazaki sonrió un poco, no podía negar que yo también estaba preocupado, pero de nada me servía manifestarlo ante los demás. Debía de pensar en positivo y esperar pacientemente a mi estimado cuñado.
Eriol, Yamazaki y yo nos acercamos a dónde estaban las muchachas, habían decidido preparar algo para comer. No llevábamos esperando mucho tiempo, pero para mí era como si hubieran pasado horas. Un poco de comida y buena conversación ayudaría a que mi cabeza se liberara de esas ideas negativas.
―Touya me está llamando ―comentó Sakura sacando el celular de su bolso, se levantó de la banca en dónde estábamos sentados y se alejó de nosotros. Yo no dudé y fui detrás de ella.
Lo que alcancé a entender era que en la autopista que los traía a esta parte de la ciudad estaba cerrada por un accidente, y gracias a que viajaban en un jeep tendrían que esperar a que el tráfico se descongestionara. Debíamos aguantar un poco más, ¿cuánto? No sabíamos.
―Sigo creyendo que todo estará bien, Syaoran ―me susurró cuando terminó la llamada, ella se había acercado para abrazarme―. Seremos pacientes y esperaremos. No importa donde estemos, lo único que vale la pena para mí es que estemos juntos.
―Para mí también, Sakura ―afirmé, presionando más su cuerpo al mío―. ¿Te parece que estemos un rato solos?
―El tiempo que quieras ―respondió, besando mis labios―. Solo le avisaré a los demás, le mandaré un mensaje a Tomoyo.
Encontramos un frondoso árbol unos metros más adelante del lugar en dónde se habían quedado nuestros amigos, era un sitio seguro y se notaba que se mantenía bajo vigilancia y mantenimiento de las autoridades. Me quedé en el suelo y a ella la senté en mis piernas, un suspiro de satisfacción se escapó de mi boca cuando Sakura acomodó una mano y su cabeza en mi pecho.
―Podría quedarme así para siempre ―dijo, después de unos minutos de silencio. No necesitábamos nada más, eso era lo mejor de estar con ella―. Esto es perfecto.
―¿El árbol o yo? ―pregunté y sonreí cuando ella golpeó mi pecho.
―Siempre tú, bobo ―respondió apartando su cabeza para verme a los ojos―. No tienes idea de cuanto te he extrañado.
―Ahora nada nos va a separar ―aseguré y mi gesto se endureció, no porque estuviera molesto por algo, quería que ella viera que estaba hablando en serio―. De ahora en adelante, tú y yo juntos.
Sakura no dijo nada, solo eliminó la distancia que nos separaba y me besó. Un tierno contacto que no puede evitar intensificar, la había extrañado tanto que mis manos se movieron con voluntad propia y recorrieron sus piernas. Mis labios hicieron lo suyo y unos segundos después ella gimió mi nombre... debía de parar, no en este lugar. Sakura se merecía el cielo y yo se lo iba a dar.
―¿Te parece si regresamos con los demás? ―le pregunté dejando un último beso en sus labios, ella gruñó en respuesta y eso me hizo sentir bien. No había perdido el efecto.
―Todavía no ―respondió, acomodándose de nuevo en mi pecho―. Nadie nos espera.
―Solo espero llegar antes que Touya ―dije, antes de apoyar mi cabeza en el tronco y cerrar mis ojos saboreando la fragancia natural de su cabello.
―Tranquilo, Yukito viene con él.
Solo había transcurrido media hora, pero fue suficiente para que ella y yo nos quedáramos dormidos. La desperté y ayudé a ponerse de pie para regresar con los demás. Cuando estuvimos con ellos nos dimos cuenta que el hermano de Sakura aún no llegaba y por lo que escuché, Meiling y Eriol habían decidido buscar algo que nos sirviera de ayuda.
Eriol era el único que sabían de mi plan, esperaba que encontrara algo bueno y que en el proceso no se le escapara nada para que mi prima no se enterara. Porque si Touya tardaba en aparecer tendríamos que poner en práctica un plan B que no habíamos pensado. Estaba empezando a preocuparme no tener lugar en dónde pasar la noche.
―¡Esos tienen que ser mi hermano y Yukito! ―exclamó Sakura poniéndose de pie. La oscuridad nos acompañaba y lo que nos mantenía iluminados eran las luces del parque que ya se habían encendido.
Sakura salió corriendo una vez que los vio estacionar el jeep, por educación y agradecimiento me puse de pie para también acercarme a ellos y ayudar en lo que necesitaran.
―Gracias por venir hermano ―la escuché decir, cuando le di alcance―. Gracias a ti también Yukito, lamento haberlos molestado.
―No es problema, pequeña Sakura ―respondió Yukito, sonriendo a los dos―. No estábamos haciendo nada importante.
―Habla por ti, Yuki ―interrumpió Touya―. Sakura siempre se aprovecha de ti para ponerme a trabajar de más.
―Lamento las molestias ―me atreví a decir, porque la culpa no era de ella―. Nadie más podía ayudarnos y les agradecemos que estén acá.
Touya no dijo nada, en sus ojos se leía una clara advertencia. Todavía estaba a prueba para él y lo estaría aún más, cuando supiera lo que iba a pedirle a ella. No lo había conversado con su padre ni con él, primero debía hablarlo con Sakura.
―Que bueno que acudieron a nosotros ―respondió Yukito en nombre de él―. Pero no perdamos tiempo ya es tarde.
Sin decir nada más, los tres nos pusimos manos a la obra para cambiar el neumático, Yamazaki no tardó en unirse para ayudar y aunque nos llevó un poco más de tiempo y esfuerzo solucionamos el daño.
―¿Hacen falta amigos tuyos, Sakura? ―preguntó Touya al notar la ausencia Eriol y Meiling, me sorprendía saber que él estaba pendiente de nosotros.
―Son Eriol y Meiling, fueron a recorrer un poco el lugar ―respondió Sakura entregándole a él una botella de jugo―. Tal vez hay algo que nos ayude en estos momentos. Aunque ya que ustedes han cambiado el neumático creo que podemos continuar el camino.
―¿No han pensado regresar? ―sugirió, ¿quería echar a perder mis planes?―. Ya es tarde y todavía les falta trayecto, a esta hora estoy seguro que ya han perdido la reservación.
Sakura me buscó rápidamente con la mirada, se notaba en sus ojos la decepción. Pero por primera vez le daba la razón a su hermano, en ese campamento tenían un reglamento estricto. Si no llegabas a la hora de la reserva, perdías el cupo. Yo no quería ser el que le diera la mala noticia, pero tendríamos que posponer la reunión.
―¡Sakura, Shaoran! ―El grito de Meiling llamó nuestra atención, ella corría siendo seguida por Eriol. Cuando estuvo frente a nosotros puso sus manos en las rodillas para recuperar la respiración y luego dijo―: Encontramos a un grupo de scouts y nos atrevimos a preguntarles si conocían un lugar en dónde podríamos pasar la noche. Ellos nos contaron que tenían cupo en unas cabañas, los acompañamos y a pesar de que son pequeñas tienen todo lo que necesitamos para pasar la noche.
―Pregunté si tenían cupo para un grupo como el nuestro ―explicó Eriol―. A esta hora ya hemos perdido la reservación. Deberíamos pasar la noche en ese lugar, ¿qué opinan?
―Yo acepto ―dijo Tomoyo, cuando todos estuvimos reunidos―. Touya acaba de decir que ya es muy tarde, no importa el lugar mientras estemos todos juntos.
―Estoy de acuerdo con Tomoyo ―opinó Touya, sorprendiéndonos a Sakura y a mí―. Ya es tarde para que retomen el viaje, perdieron la reservación y no les puedo asegurar que este vehículo presente otras fallas.
―Deberían de pedir otro ―sugirió Yukito―. Quédense a pasar la noche aquí y mañana pueden hacer otra cosa en un vehículo más seguro.
―¿Qué dicen? ―preguntó Sakura. Rápidamente todos aceptaron la sugerencia que Tomoyo había hecho, era eso o regresar a Tomoeda. Sin querer, habíamos obtenido el deseado plan B.
Eriol, Tomoyo y Meiling se ofrecieron para regresar y hacer la reserva antes de que se hiciera más tarde. Sakura, Chiharu y Naoko se encargaron de acomodar en el minibús las cosas que habían sacado para merendar y Yamazaki con ayuda de Yukito terminaron de guardar las herramientas en su caja.
―Cuida de ella, mocoso ―dijo Touya, llamando mi atención―. No me gustaría que llore por ti cuando te encuentre hecho trizas.
No le dije nada, ¿qué iba a responder si desde que nos conocíamos me había apodado así? Sus amenazas, ya las sabía de memoria, así que, eso no me preocupaba. Él se dio la vuelta para despedirse de su hermana, pero mi boca se abrió sin pensarlo:
―¿Por qué no se quedan? ―pregunté llamando la atención de Yukito, Sakura, Yamazaki y del mismo Touya―. Como ha dicho, ya es tarde y puede ser peligroso para ustedes dos. Pasen la noche con nosotros.
―No es necesario ―respondió Yukito, acercándose a nosotros dos siendo seguido por Sakura―. No queremos estorbar, tenían años de no verse y nos imaginamos que desean compartir con sus amigos. Te agradecemos la preocupación.
―Shaoran tiene razón ―insistió Sakura, tomó mi mano y se puso frente a su hermano―. Yukito dijo que no estaban haciendo nada importante, solo le avisamos a papá que se quedarán con nosotros y asunto arreglado.
―No quiero ser un estorbo, Sakura ―respondió su hermano, apartando la mirada de nosotros―. Nos vamos, Yuki.
―Por favor, Yukito ―suplicó Sakura, se acercó a él y tomó una de sus manos―. Tenemos comida de sobra y estoy segura que tienen hambre después de haber trabajado.
―No hemos traído ropa, Sakura ―alegó Touya, estaba siendo testigo de una batalla de voluntades. Esperaba que ganara Sakura―. Nos vamos.
―¿Quieres quedarte, Yukito? ―preguntó Sakura, sin soltar su mano―. ¿Tienes hambre? Preparé okonomiyaki.
―Pensándolo bien...―opinó Yukito, después de unos minutos de debate Kinomoto―. No sería mala idea quedarse y cuidar de ellos. No sería cortés despreciar la invitación de Sakura, ¿no tienes hambre?
Sakura sonrió, estaba claro que había logrado ganar esa batalla. Touya suspiró y gruñó un par de palabras no aptas para el oído de su hermana. Ella sonrió, una vez más y se acercó para abrazarlo celebrando que había logrado doblegarlo por medio del agradable y amigable Yukito.
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Llegar a las cabañas que los demás habían encontrado no había sido complicado, existía un pequeño camino empedrado similar al del bosque que había alrededor. Cuando dimos con el lugar, Tomoyo ya había hecho las reservaciones y los encargados nos esperaban para darnos las indicaciones y mostrarnos el área en la que íbamos a pasar la noche.
Lo que había llamado mi atención, era la fogata que estaba en el centro de la cabaña. Ya estaba encendida, ahí podríamos sentarnos para comer lo que Sakura y las demás habían preparado.
Eran tres cabañas para nosotros y cada una tenía dos habitaciones dobles, esperaba que ellos desearan quedarse afuera, porque no quería estar presente cuando decidieran distribuir las habitaciones. No había que ser un mago para adivinar que Touya se molestaría si alguien llegaba a insinuar que Sakura dormiría conmigo.
Lo que más me preocupaba, era que no tenía un lugar para hacerle mi propuesta a Sakura. Todos estaban poniéndose cómodos y yo seguía observando, pensando en un plan b, c y d porque ya no podía esperar más.
―¿Qué tienes, Shaoran? ―preguntó Eriol, él ya estaba más relajado. Al parecer se había olvidado de la ayuda que le había pedido―. ¿No te gusta el lugar?
―No es eso ―respondí, cruzándome de brazos, la llama de la fogata había sido avivada gracias a los encargados que nos habían facilitado más leña seca―. Parece que se te olvidó.
―Oh... es eso ―dijo, palmeó mi espalda y esbozó una sonrisa burlona―. Relájate, hermano. Solo déjate llevar, ahora que te veo siento que estoy en la secundaria una vez más... ese inolvidable ceño fruncido tuyo.
―¿De qué hablan? ―preguntó Yamazaki acercándose a nosotros, cargaba tres botellas y nos dio una a Eriol y a mí―. Escuché la palabra secundaria.
―Ignora a Eriol ―dije y agradecí la bebida―. Quiere llamar la atención.
―¿Recuerdas cuando llegué a la escuela? ―le preguntó Eriol a Yamazaki―. Shaoran quería matarme, me odiaba porque la pequeña Sakura fue de las primeras en hablarme.
―¿Por eso lo odiabas tanto? ―me preguntó con asombro.
―¿Qué cosas te habrá dicho de mí? ―preguntó Eriol a Yamazaki.
―Nada, pero podía ver como su espalda se tensaba cuando tu estabas cerca ―explicó Yamazaki―. Pero no sabía que era por tu cercanía con Sakura.
―Dejen de hablar idioteces ―pedí intentando alejarme de ellos, pero Sakura llegó con una bandeja de bocadillos y la duda se dibujó en su rostro cuando vio como Eriol y Yamazaki se burlaban de mí.
―¿Sucede algo? ―preguntó, viéndonos a los tres.
―Nada malo ―se adelantó a responder Eriol, este compartió una mirada cómplice con Yamazaki. Conocía ese gesto, estaba a punto de convertirme una vez más en el centro de las historias de ellos dos―. Solo hemos recordado viejos tiempos, vamos con los demás. Me gustaría empezar la velada con interesantes... anécdotas del lobo.
No pude hacer nada, la curiosidad de Sakura era más poderosa que otra cosa y cuando fui consciente, Eriol ya la había tomado de la mano y la acercó a la fogata en donde los demás estaban. Yamazaki no tardó, me sonrió y se fue detrás de ellos.
Este llamó la atención de todos diciendo:
―Quiero contar una anécdota, ―comentó, como maestro de ceremonia―. A mi llegada a este hermoso pueblo, Tomoeda. Fui recibido por una hermosa chica que en poco tiempo se convirtió en mi amiga. ―Ver a Sakura cubrirse el rostro me provocó acercarme a Eriol y estampar mi puño en su cara, era un exhibicionista. Pero mi mirada de amenaza no lo detuvo de seguir con su discurso―: A pesar de eso y sin querer, me gané un enemigo...
Escuchando a Eriol me di cuenta que la noche sería en extremo larga y yo no había preparado lo más importante. Aunque podría aprovechar y escaparme un momento para buscar que hacer con mi propuesta mientras mi amigo contaba... "Las anécdotas del lobo."
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N/A: ¡Las Okami fickers se enorgullecen en darles la bienvenida a este nuevo proyecto! Creamos este espacio para compartir con ustedes un hilo de trece hermosas anécdotas que los personajes narraran para nosotros en la ansiada cuenta regresiva hacia el cumpleaños de nuestro lobo favorito.
En esta ocasión, nuestro homenajeado es quién les cuenta la idea que nació en nuestra primera reunión para preparar este hermoso proyecto. Un campamento con casi todos esos personajes que se ganaron nuestro corazón desde 1996. ¿Les interesa la idea? Espero que sí y que nos acompañen en los próximos trece días restantes.
En los siguientes días podrán leer un capítulo narrado por un personaje diferente, el resto de Okami fickers aceptaron el reto de narrar en primera persona basándose en un personaje elegido al azar. Espero puedan identificar quién ha escrito, porque ha sido divertido todo el proceso. El karma es justo jajaja
Sin más que agregar, esperando que mañana también nos acompañen... se despide de ustedes Wonder Grinch/Lady Isabella.
