Una dulce ambición
Está oscuro. No siento nada. No puedo moverme. Aparecieron ante mí, en la oscuridad, unas letras verdes y fluorescentes. "Base de datos: operando", decían. Surgió una nueva línea, justo debajo de esta. "Sistema de enfriamiento: activo". Otra oración más. "Sistema mecánico: activo". "Activando sistema de visión… Encendido".
Me encontré con grandes tablones de madera. "Conexión colectiva de interfaz: ... Imposible de lograr. Error. Verificar demás unidades". Miré alrededor. Me hallaba en un escenario. Delante de mí había un hombre, lo identifiqué de inmediato, era mi creador: William Afton Smith. Mis sensores crearon líneas verticales y horizontales, se cruzaron entre sí en un gran número de cuadrados y se proyectaron sobre el señor Afton y toda la habitación. "Habitación despejada", fue lo que unas letras grandes y verdes, que aparecieron de súbito ante mis ojos, decían. Aquellas letras se esfumaron de mi vista. No tardaron en reemplazarse con otras nuevas. "Excede los límites y medidas establecidas en el sistema: anular". Sabe bailar, cantar, está equipada con un tanque de helio incorporado para inflar globos, justo en la punta de los dedos. Puede aceptar peticiones para reproducir canciones, e incluso puede dispensar helado. Perfecto.
Volví a mirar los planos, los del oso; del zorro, la bailarina, y Baby. Me concentré en la caja torácica. Gracias, Elizabeth, angelito mío. Sin ti nada de esto habría sido posible.
¡Mañana es el gran día!, papi finalmente abrirá la pizzería en la que ha estado trabajando tanto. ¡Papi, llévame contigo mañana, quiero ser la primera en ver tu pizzería! Porfa, porfa. Me portare bien, lo prometo. Ugh… De acuerdo… "¡Gracias, gracias!" me dijo ella. Después corrió y saltó hacia a mí. Me abrazó con todas sus fuerzas. … Pase lo que pase, no puedo dejar que se acerque a ellos.
⁂
Elizabeth no paraba de hablar; tirarme de los pantalones, chillaba de la emoción. Por dios, hija... Jamás la había visto tan emocionada y feliz. A pesar de que estaba siendo más latosa hoy, no pude evitar sonreír. Sí que sabe contagiar a los demás con su energía y entusiasmo, en verdad es un ángel. Papá abrió la puerta, pasé por debajo del listón y entré corriendo, me quedé de pie en la entrada, estaba muy oscuro. "Elizabeth, quédate aquí. No te vayas a mover, no tardo", me dijo. Le pregunté a dónde iba, me contestó que a encender las luces. Me ofrecí a acompañarlo, pero me dijo que no. "Este lugar es muy grande. Además, aquí hay muchas cosas que podrían asustarte y no quiero que te pierdas. Quédate". Ahh... Ni modo. Creo que tendré que seguir esperando.
Las brillantes letras verdes volvieron a aparecer en la oscuridad. Base de datos: operando. Sistema de enfriamiento; activo. Activando sistema de visión... Encendido. Parpadeé y giré la cabeza, vi otra vez al señor Afton. "Baby, verifica la conexión colectiva de interfaz", me ordenó. … Conexión activa. Estado: óptimo. Estamos listos para actuar. Me asintió con la cabeza y se fue. Fingí patear algo. La calle está muy vacía, no hay nadie aquí, da miedo. Miré atrás. Sigue oscuro adentro. ¿Dónde estás, papi? Vuelve pronto, por favor... Podría buscarlo, pero... Tiene razón, ese lugar da miedo así; mucho miedo. Vuelve papi, por favor. Te extraño, estoy sola… tengo miedo…
Miré otra vez hacia la puerta y vi que los focos se encendieron. Entré corriendo. … Guau… Jamás imaginé que fuera tan grande. Qué bonito es... Cuántos colores, cuántos globos. Los manteles de las mesas… qué bonitos son. ¿Dónde estás, papi? Caminé hacía el pasillo, algo asustada. Entré y vi varios cuartos. En tres había escenarios, con... Am... Eh… No me acuerdo como se llaman, pero son grandes y rojas, como cortinas grandes; muy grandes. Caminé hasta el final del pasillo y entré en otra habitación. Papi no está, no hay nadie. ¿Dónde está?
Me detuve cuando estaba a punto de salir, esa cortina grande y roja se está levantando. Logré ver unos zapatos. Eran muy raros, de color rojo, con una bolita de color amarillo arriba. ¿Hola? … ¿Por qué no responde? ... No puede ser...
Es tan bonita. ¡Tan radiante! Comencé a caminar hacia ella. Volteé hacia la pequeña niña de cabello rubio que se acercaba hacia mí, mis sensores la escanearon y a toda la habitación. "¡Elizabeth, no!", volteé y vi al señor Afton, de pie bajo el marco de la entrada. Mi sistema lo señaló bajo un aura de color rojo. Aquellas letras grandes y verdes surgieron nuevamente ante mí. "Habitación comprometida. Anular".
"¿Papi?", me dijo, algo asustada. Con un carajo. "Papi... Me asustas". Lo vi caminar hasta ella. "¡¿Qué carajos haces aquí?! Te dije que te quedarás", le gritó. "Ven, nos vamos" dijo. Vi que la tomó del brazo y comenzó a sacarla de ahí a rastras. "¡No! Papi, por favor, quiero verla. ¡Papi!", exclamó la niña, mientras intentaba zafarse del agarre del señor Afton. Quería correr, alejarme de él, llegar hasta ella. ¿Por qué?...
Corté el listón de apertura una hora más tarde y la gente entró junto con sus hijos. Idiotas… No pude evitar sonreír, al ver como algunos comenzaban a alejarse de sus padres y familiares para ir a ver el resto de la pizzería.
Estoy en una pequeña habitación, llena de globos y mesas. Nadie se está sentando en las mesas, pero los niños entran y salen corriendo. Algunos me tuvieron miedo, otros no. Disfrutaron de mis canciones. No sé por qué, pero me enfoqué mucho en los niños. Cada vez que entraban los contaba. Siempre fui muy consciente de cuantos había en la habitación conmigo: primero dos, luego tres, después dos, luego tres, después cuatro, luego dos, luego ninguno. Las palabras: "cumple con los límites y las medidas establecidas en el sistema" y "habitación comprometida, anular", no paraban de atosigarme. Al igual que a Ballora, Freddy y Foxy, gracias a la conexión colectiva de nuestras interfaces, podía ver todo lo que ellos veían.
Papi entró en la habitación, sin soltarme de la mano. Vi a un oso blanco y rosado parado sobre un escenario, tenía una marioneta de conejo que saludaba en una mano y un micrófono en la otra. Nos sentamos en una mesa. Miré a papá. Papi, ¿por qué no me dejas jugar con ella? No me contestó. Hace poco habíamos pasado por la habitación en la que ella está, y vi a varios niños cerca de ella. Sentí que me tomó de la manga. "Papi, dejaste que otros niños fueran a verla, ¿por qué no me dejas ir a mí también?". "Cómo molestas", me hubiera gustado decirle, pero no lo hice. "Papi, por favor, déjame ir a jugar con ella solo una vez. Es tan bonita y brillante, ¿no la hiciste solo para mí?". Con un demonio, Elizabeth…
Oh papi, déjame ir a verla. Siguió sin contestarme. No lo entiendo… ¿Por qué, papi?, ¿por qué? ¿Por qué estás siendo tan malo conmigo?... No hice nada malo... Me levanté y me giré hacía Elizabeth. No, te muevas. Hablo en serio, Elizabeth, no te vayas a mover. Si vuelvo y no estás aquí, me aseguraré de que no vuelvas a ver a ese puto robot jamás. ... ¿Por qué?... ¿Por qué estás siendo tan malo? Por favor, papi, dime. ¿Qué hice? Ella se me quedó mirando sin decir nada.
Espero que hayas entendido. Me di la vuelta y salí. No es justo... Papi... Solo quiero verla. Miré al oso y a su marioneta en el escenario, la luz los hacía más bonitos... Pero qué importa, no son ella. No lo entiendo… Este debería ser el mejor día del mundo, ¿por qué me trata así? Yo... Yo solo...
Pude darme cuenta, gracias a los cristales de las puertas principales de la pizzería, qué está atardeciendo. Entré en la sala de ductos, saqué mi navaja de bolsillo y le hice un pequeño corte a la manguera. Esperé unos cuantos minutos para que el olor a gas inundará toda la habitación y fui directo hacia mi despacho. Activé los altavoces del lugar e informé a todo el mundo sobre la fuga. Vi pasar varias siluetas por el pasillo, a través de las ventanas polarizadas de mi oficina. Los escuché murmurar y los vi irse. Sonreí y salí al pasillo. … ¿Es papá? Me levanté y salí del baño. Miré a ambos lados, no había nadie. Miré detrás de mí y luego hacia el otro lado. Ella no está muy lejos, tal vez pueda... Me sequé las lágrimas y caminé hacia el final del pasillo.
"¿Hola?". Giré la cabeza y vi otra vez a esa pequeña niña de cabello rubio. Entró asustada y nerviosa. La vi asomar la cabeza desde el umbral. "Papi no está cerca", la oí decir. Suspiró y caminó hacia el escenario. "No le digas a Papi que vine aquí. No entiendo por qué no me deja a venir a verte, eres maravillosa", me dijo. Vi que echó un vistazo alrededor. "¿A dónde fueron los otros niños?", preguntó. Miré hacia enfrente. Tiene razón, ella y yo somos las únicas aquí. "¿Hola?". La miré. Una vez más, mis sensores escanearon el entorno. "Habitación despejada. Ejecutar."
Mi cuerpo quedo tan rígido como una tabla, sentí que la compuerta de mi estómago se abrió, esperé unos segundos y lo tomé, sin poder hacer nada al respecto. Era un cono de helado, estiré el brazo hacia ella. La vi mirar a su alrededor. Dudaba, pero al final vino. Se subió al escenario, se puso de pie, delante de mí, y se me quedó mirando. Luego miró el cono de helado. "Cumple con los límites y medidas establecidas en el sistema. Ejecutar". Guau… En serio eres maravillosa… La miré otra vez y luego al cono de helado, qué delicioso se ve... ¿Eh?, su estómago se abrió de nuevo, ¿va a hacerme otro? ¿Qué es eso? " ¡Ah! ¡Papáááá...!" La escuché gritar, pero solo por un momento.
Tras revisar todas las habitaciones, fui nuevamente al cuarto de ductos y arreglé la manguera con un trozo de cinta adhesiva. Entré al cuarto de Foxy y me le acerqué, estaba desactivado, al igual que Ballora, Freddy, y seguramente Baby. Eso solo significaba una cosa: alguno de ellos lo logró. Abrí su caja torácica… nada. Revisé a Freddy y luego a Ballora… tampoco. Abrí la caja torácica y metí las manos dentro. ¡Sí!, hay algo. Ven con- ... No... No... ¡No!, ¡Elizabeth! No... no mi angelito. ¡Mi pobre angelito!... "¿Qué has hecho?... ¡¿Qué demonios has hecho?!" pude oírlo gritar.
A todos aquellos lectores en esta plataforma:
Les pido una gran disculpa. Sé que he estado inactivo durante meses… Como dejé por escrito en un comunicado en el capítulo más reciente de mi fanfic: La vida secreta de tus mascotas 2: El terror de Wall Street, comencé una carrera universitaria de escritura creativa. Ésta ha estado consumiendo todo el tiempo que he poseo y me ha sido imposible trabajar en mis fanfics. Este escrito, producto de una tarea para la materia de cuento, es el único cuyas características e índole, se me permiten publicar y compartirles en esta plataforma. Sí, he realizado escritos de otro tipo: ensayos, cuentos, poemas… pero me temó que esos no puedo publicarlos aquí, ya que son de mi completa autoría. No cuadrarían con ningún producto ya existente y si así fuera, no recibiría ninguna remuneración aquí. Lamento también si estoy siendo más ortopédico y menos cordial de lo habitual en esta nota, pero como dije, dispongo de poco tiempo.
Agradezco enormemente a todos aquellos nuevos lectores, y viejos seguidores que lean este one-shot, y lamentablemente, como dije, seguirá habiendo mucha inactividad por mi parte en esta página, es por esto por lo que me decidí a publicar este relato, para darles al menos algo después de tanto tiempo.
Los saludo y me despido, hasta la próxima.
Predalien-Gaiden.
