Autor Original: Amethyst Arbiter's Scribe

ID: 4201353

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"Haru, no tienes que quedarte despierto"

"Está bien"

"…En serio, podrías… ir a bañarte… o algo… esto tomará toda la noche–"

"Makoto"

"… ¿Mm?"

Makoto alzó la mirada distraídamente e su libro de texto de Inglés, ajustándose las gafas. No solía sentirse incómodas, pero esta noche las sentía extrañamente engorrosas, pesadas… seguramente tenía algo que ver con lo estresado que estaba por este examen, por el que estaba intentando estudiar, pero realmente no tenía tiempo para pensar al respecto.

"Quiero hacer esto" la mirada de Haru es encontró con la suya, los ojos ultramarinos muy serio mientras los retiraba de su propio libro.

Las cejas de Makoto se alzaron, su trabajo temporalmente olvidado "¿Prefieres hacer la tarea conmigo a darte un baño? Haru, ¿te sientes bien?" extendió la mano hacia la frente de su mejor amigo, pero Haru rápidamente la apartó.

"Estoy bien" resopló, volviendo la cabeza "Sólo cállate y estudia"

Makoto parpadeó, dejando salir un suspiro, apoyando su cabeza contra la pared y mirando al techo "…Haru…"

Ambos estaban sentados en la cama de Makoto, sus espaldas apoyadas contra la pared. La habitación de su dormitorio era muy pequeña, pero de un modo cómodo – suficiente espacio para ambas camas, dos cómodas y un escritorio y una silla. Los dos muchachos tendía a usar sus camas como asiento muchas veces, dado el tamaño del lugar, y también estaban razonablemente cómodos. Haru podría haberse sentado fácilmente en su propia cama; pero por alguna razón, había elegido sentarse con Makoto esta noche.

No es que a Makoto le importase – de hecho, todo lo contrario. Era la semana de los exámenes finales, tenía los nervios agotados y no había dormido bien en más de un mes. La presencia de Haru junto a él era realmente relajante… o lo hubiese sido, si no estuviera tan preocupado por su próximo examen de inglés. Era el único que le quedaba, pero también era su peor asignatura; así que ahora, la noche antes del examen, estaba intentando repasar todo lo que se suponía que debía saber, tantas veces como fuese posible antes de acostarse. Y tal vez se estaba volviendo algo loco, aunque hacía todo lo posible para no demostrarlo.

Por supuesto, no importaba – Haru lo sabía, ya fuese que Makoto lo demostrase conscientemente o no. En realidad, esa era seguramente la razón por la que estaba haciendo un esfuerzo por hacerle compañía. Porque lo sabía.

Los exámenes finales de Haru habían terminado, así que solo estaba haciendo una lectura semanal para una de sus clases. La mayoría de sus exámenes habían sido proyectos, de todos modos, que era estudiante de arte – un hecho por el que Makoto no podía evitar sentir envidia pues él tenía que pasar por una sucesión de intensos exámenes. Aun así, al final sabía que no era nada más que estudiar tanto como pudiese; y eso es lo que estaba haciendo.

Pero le resultaba difícil concentrarse. La pared estaba dura y fría, su frío se filtraba a través de la delgada tela de su camiseta… el libro de texto era voluminoso e incómodo descansando sobre su regazo… y un millón de pensamientos pasaban por su mente.

Makoto suspiró. Esta iba a ser una larga noche.

A su lado, Haru cambió de posición, medio abrazando una rodilla contra su pecho y descansando su libro contra su muslo. Makoto le lanzó una mirada cuando se acercó lo suficiente para que su brazo derecho tocara el izquierdo de Makoto. Parecía perfectamente cómodo – como si todo este arreglo fuese lo más natural del mundo. Y, pensando en la secundaria (y en la escuela primaria… y durante toda su vida, la verdad), Makoto supuso que sí.

Cuadró sus hombros. Quizás la despreocupación de Haru se le estaba pegando, pues de repente se estaba sintiendo un poco menos presionado. Si Haru podía estar tan calmado sobre las clases, entonces también él podía. Y entonces, enderezándose ligeramente y ajustando su mandíbula, Makoto se volvió a sumergir en lo que estudiaba.

Gracias a su nueva resolución, el trabajo fue tal vez un poco más soportable después de eso. Las palabras y oraciones extranjeras todavía le daban vueltas por la cabeza… pero algunas se alineaban en su mente más adecuadamente que antes, y a medida que avanzaba la noche, fue capaz gradualmente de concentrarse más en su lectura y escritura.

Pasaron el tiempo en silencio, el único sonido era el suavemente movimiento de las páginas. Dentro de la cabeza de Makoto, sin embargo, había mucho más ruido. Incluso con una concentración mejorada, el nerviosismo acosaba todos sus pensamientos mientras se esforzaba por memorizar todo. Garabateó párrafos hasta que su mano dolió, leyendo sus propias notas, borrándolas y escribiéndolas de nuevo. Intentó forzarse a sí mismo a pensar en inglés, aunque le producía un fuerte dolor de cabeza cuanto más llo hacía, y sus pensamientos acabaron en un revuelto entre inglés y japonés. Sin embargo, si Haru sintió su inquietud, nunca dijo nada; y después de un rato, Makoto casi – casi – olvidó que estaba ahí.

La siguiente vez que miró el reloj, eran las dos de la madrugada.

Rígidamente, se quitó las gafas inmediatamente y se frotó los ojos, pensando que tenía que estar viendo mal. Pero cuando se las puso de nuevo, los brillantes dígitos de la radio eran los mismos. Contuvo la respiración, luego la dejó salir exhalando un suspiro cansino, cayendo de espaldas contra la pared. Era demasiado tarde… pero no estaba seguro de poder dejar de estudiar aún, este examen valía demasiado de su nota como para meter la pata.

Un suave ronquido captó su atención, y se dio cuenta por primera vez de que Haru se había quedado dormido en su hombro. Sorprendido, giró la cabeza, el cabello oscuro del chico rozando su mejilla. Esperaba que Haru se alejase, despertado por el pequeño movimiento; pero Haru no se despertó, su cabeza encajaba perfectamente en el pequeño hueco que formaba el cuello y hombro de Makoto, su pecho subiendo y bajando suavemente mientras respiraba.

Makoto sintió que una sonrisa se formaba en sus labios, y se inclinó hacia su amigo, enterrando el rostro en su espeso cabello sin pensar. Olía bien – una sutil mezcla de champú y cloro, además de algo más que simplemente era… Haru. Resultaba conocido, y Makoto descubrió que la tensión disminuía un poco.

Podría haberse quedado así el resto de la noche, sin importar la tarea y el sueño; pero el pelo de Haru le hacía cosquillas en la nariz, lo que provocó que tuviera que darse la vuelta inesperadamente y estornudar de manera brusca en su codo. Para su disgusto, no fue nada silencioso… no es que el repentino movimiento por sí solo hubiese sido suficiente para despertar a Haru, de todos modos. Se congeló con culpabilidad, mirando de nuevo a su amigo.

Efectivamente, Haru se movió, acercando su mano a su ojo para frotárselo y alzar la cabeza para mirarle, adormilado "… ¿Makoto…?" su expresión era una mezcla de confusión y ligera desaprobación, y Makoto hizo una mueca instintivamente.

"L-Lo siento" murmuró apenado, frotándose la nariz "No quería despertarte…"

"Mmm" gruñó Haru desdeñosamente, enroscando sus brazos casi relajadamente alrededor de Makoto y descansando su boca en su hombro "… ¿Has terminado ya?"

Makoto se quedó sin aliento, otra sonrisa empezó a mostrarse de nuevo a pesar de sí mismo. Haru siempre era más afectuoso cuando estaba adormilado, y Makoto atesoraba cada uno de estos gestos más lanzados. Se acurrucó contra el chico de cabello negro a cambio, inclinando su cabeza contra la de Haru.

"… No lo sé… Probablemente… Debería seguir estudiando" dijo con tristeza, sofocando un bostezo en medio de su frase y cerrando los ojos por un momento. Su nota en inglés no estaba en donde quería que estuviese, así que no podía estudiar lo suficiente para su examen… pero su cabeza le estaba doliendo bastante y estaba, si era honesto consigo mismo, completamente agotado. Incluso descansar contra Haru de esta manera lo estaba tentando a quedarse dormido; la habitación estaba fría y apagada, y Haru era cálido…

Un fuerte golpe lo sobresaltó de su cansado aturdimiento, y sus ojos se abrieron de golpe. Haru había puesto el libro de texto en su regazo y lo tiró sin ceremonias al suelo.

"¡H-Haru!" farfulló, la voz quebrándose levemente. Apretado las manos contra el colchón, se inclinó hacia adelante para asomarse por el costado de la cama "¿Qué–?"

En lugar de responderle, Haru se bajó de la cama él mismo, mirando fijamente al moreno.

Makoto abrió la boca, cerrándola entonces de nuevo, pasándose los dedos por el pelo. Soltó un suspiro por la nariz, sacudiendo la cabeza "Haru… este examen es importante…" intentó, dócilmente, pero el gesto ceñudo de Haru se intensificó.

"No más importante que dormir" Haru apenas parecía estar despierto, pero su preocupación por Makoto no era menos obvia.

Makoto dudó, poniéndose en pie lentamente después, moviendo hombros y espalda "No… Supongo que no" admitió, dejando sus gafas en la mesa entre sus dos camas y frotándose los ojos otra vez. La temperatura en la habitación había descendido, y sin el calor corporal de Haru a su lado, descubrió que estaba temblando.

Haru entrecerró los ojos, pasando por delante de él y quitando las sabanas de encima de la almohada de Makoto. Este parpadeó, riéndose entonces en voz baja "… Vale…" rindiéndose poniendo mucha menos resistencia de la que normalmente mostraría, se arrastró bajo las sabanas y suspiró, masajeándose la frente con las palmas de sus manos "Buenas noches, Haru"

"Buenas noches" llegó la respuesta, casi inaudible, mientras cruzaba la habitación para apagar la luz. Makoto yacía inmóvil, sobre su espalda, mirando con tristeza la negrura que tenía delante. Cansado como estaba, su mente seguía corriendo ansiosamente, y sabía que pasaría un tiempo antes de que se durmiese.

Su desenfrenado tren de pensamientos se detuvo cuando Haru se subió a la cama y acomodó su almohada al lado de la cabeza de Makoto.

"¡H-Haru!" Makoto se enderezó, golpeándose la pared con el codo por las prisas "¡¿Qué estás haciendo?!" habló en un susurro forzado, pensando que las posibilidades de que alguien les escuchase eran mínimas.

La débil luz de la luna que entraba por la ventana le permitió a Makoto ver la silueta de Haru a su lado, pero estaba demasiado oscuro para revelar su expresión. Haru se enterró debajo de las mantas y más cerca de Makoto antes de contestar.

"No duermes bien cuando estás asustado" fueron las tranquilas palabras de Haru, constatando un hecho. Estaba tumbado de cara a Makoto, su mejilla apoyada en el dorso de su mano y sus ojos cerrados.

"Y-Yo…" empezó a tartamudear Makoto en respuesta, después se detuvo, tragando. Era cierto… y no le sorprendió que Haru lo supiese, pero… aun así "Pero nosotros… estamos en la universidad ahora, Haru" comenzó débilmente, todavía medio susurrando "Yo… estoy bien,… no es como cuando éramos pequeños, tú–"

"No hemos cambiado" Haru agarró un trozo de la camiseta de Makoto y tiró suavemente de este hacia abajo. Makoto contuvo el aliento, inseguro, luego lentamente se recostó, encontrándose casi cara a cara con Haru.

"C-Creo que no, pero… no tienes que–"

"Silencio" Haru abrió sus ojos y se inclinó hacia adelante, presionando sus labios contra la frente de Makoto, justo donde le estaba doliendo.

Makoto se atragantó, pero no estaba protestando, y Haru también lo sabía "D-De acuerdo" se las arregló, deslizándose un poco más por debajo de las sábanas mientras sentía sus orejas y cara calentándose.

Su visión se había ajustado a la falta de luz para ese momento, y Makoto podía ver la leve sonrisa de Haru. Sintió que las comisuras de su boca se curvaban hacia arriba, a pesar de que estaba demasiado cansado y estresado como para realmente sonreír. Haru suspiró, entonces pasó su brazo alrededor de la espalda de Makoto y lo acercó aún más.

Pero un momento, Makoto no supo lo que hacer. Su rostro estaba ahora contra el hombro de Haru, y estaba más calentito y cómodo de lo que había estado durante todo el día. De repente, los recuerdos de innumerables noches pasadas de esta manera volvieron en cascada: noches después de las películas de monstruos y las casas embrujadas, antes de nadar y de los terribles viajes al campo. Aunque Haru siempre había sido particular con respecto a su espacio personal, sabía cuándo Makoto necesitaba consuelo. Y siempre le ofrecería tranquilidad.

Makoto empezó a relajarse un poco, exhalando en la camiseta de Haru. No se habían acurrucado juntos en la misma cama de este modo desde hace mucho tiempo, pero quizás no importaba la edad que tuviesen… tal vez… Haru tenía razón. No habían cambiado. Haru todavía era Haru, Makoto todavía era Makoto; Makoto todavía tenía pesadillas cuando estaba asustado y Haru todavía sabía cuándo necesitaba consuelo y Makoto… todavía lo amaba por ello…

Se acomodó, hundiendo el rostro en el cálido hombro de Haru y deslizó los brazos alrededor de él. Haru estrechó su agarre solo un poco, descansando su barbilla en el pelo de Makoto. Makoto de repente se sintió abrumadoramente agradecido por su presencia, y sin pensar, le dio un pequeño beso a la expuesta piel del cuello de Haru.

Haru lo soltó y se alejó, apoyándose en su codo, y Makoto se sintió mortificado al momento.

"A-Ah, lo siento, no quería… Y-Yo no–!" balbuceó una sarta de silabas, avanzando torpemente hacia la pared mientras Haru lo miraba fijamente.

"Makoto" Haru arrastró un poco su nombre, insinuaciones de reprobación e impaciencia en su tono.

Makoto se acobardó "S-Sí, lo siento, tmmm!"

Estaba a mitad de la palabra 'tú' cuando los labios de Haru entraron en contacto de manera abrupta con los suyos, y olvidó por completo lo que iba a decir.

Haru le besó suavemente, casi con ternura, pero había algo más fuerte tras este – una honestidad… una posesividad, que enviaba escalofríos por la espalda de Makoto a pesar de no tener frío.

Makoto correspondió al beso, cogiendo después la mano de Haru y dejando que sus parpados se cerrasen. Soltó una risita tímida cuando Haru finalmente se apartó, bajando la mirada al colchón.

Haru alejó su mano de la de Makoto y volvió con sus dedos la muñeca de este, frunciendo el ceño "Tu pulso está acelerado" murmuró, sin dejar de mirar las mantas entre ellos.

"¿Y-Y quién crees que tiene la culpa?" Makoto estaba un poco sin aliento, pero la nota burlona en su voz mostraba lo mucho que había mejorado su humor. Todavía estaba nervioso por el examen, pero ya no dominaba sus pensamientos.

Haru se tumbó de nuevo, distraídamente colocando la palma de su mano sobre el corazón de Makoto "Lo harás bien" murmuró, cerrando los ojos "Así que duérmete"

Makoto miró hacia abajo, entrelazando después sus dedos con los de Haru de nuevo, acurrucándose contra él "Th… Thank you" dijo en inglés. Haru resopló suavemente por eso.

De repente, Makoto apenas podía mantener los ojos abiertos y Haru estaba ya más que medio dormido, pero eso no impidió que le dedicara otra sonrisa al chico de cabello oscuro, esta vez una genuina, llena de emoción "Gracias… Haru" susurró en la oscuridad mientras ambos se quedaban dormidos.

I love you.