Nota de autor: hola lector o lectora gracias por darle una oportunidad a mi historia.

La historia de Alana lleva en mi cabeza ya un tiempo y ahora que he releído la orden del fenix tuve que escribirla, esto comienza una semana antes de la muerte de Sirius, aunque creo que como one shot queda relativamente bien, ya he escrito 2 capitulos más, asi que dime si quieres que la siga.

Sirius Black es una de mis personajes favoritos en la saga y me he entretenido esta cuarenta viendo videos y leyendo muchos fanfic sobre él así que me dije porque no escribir uno.

Bueno te dejo para adentarte en esta historia un poco angustiosa y triste.

No poseo ningun personaje de la saga todo es propiedad de J. K excepto mi OC.


Alana entraba por la puerta del numero 12 de Gridmmauld place, la casa está en un silencio sepulcral, al parecer ningún miembro de la orden se encontraba hoy en la sede.

Sirius debía estar por algún lugar de la enorme casa, lo encontró malhumorado en la cocina con una taza de su té favorito en las manos.

-Alana - exclamo sorprendido.

-Hola Sirius- dijo en voz baja.

-Que te trae un día tan aburrido a mi humilde hogar- expreso con un tono sarcástico. Alana sabia que odiaba estar encerrado en la antigua casa de su familia.

-Dumbledore me encargo traer unas cosas para la siguiente reunión de la orden, no esta Remus contigo?

-Al parecer tenia una misión muy importante, todos están muy ocupados siendo útiles mientras yo estoy aquí muriendo del aburrimiento, ¿te ofrezco una taza de té?

-Sirius sabes que yo….

-No tomas té-la interrumpió- lo se lo se, chica América.

-Aun, después de años de vivir aquí, no logro entender el amor de los ingleses por el té- dijo Alana con una sonrisa en su bello rostro.

-Es una forma de vida- expreso Siruis - la verdad no se si en la casa hay café, ¿te ofrezco jugo de calabaza?- decía esto mientras se levantaba de su silla para buscar una jarra de jugo.

Alana tomo asiento en la silla al lado de la que ocupaba Siruis, este le entrego una jarra de aspecto antiguo y caro, una cosa típica de la familia Black asumió.

-Puedo preguntarte algo Alana? - dijo Siruis con timidez dudando por un momento.

-claro- Alana temía lo que pudiera preguntar, no quería comenzar a hablar sobre su matrimonio con Kingsley Shacklebolt.

-¿cuando fui preso regresaste a América verdad? ¿Qué tal van las cosas entre tú y Kingsley? – miró a la desgastada superficie de madera de la mesa evitando ver a la cara de Alana.

Alana frunció los labios, porqué estaba interesado en saber si había regreso a América?

-Cuando te llevaron preso por la muerte de los muggles yo trate de llegar a ti, el ministerio no me lo permitió, creyeron que yo estaba involucrada con las artes oscuras y Voldemort, porque vivía contigo, lo que no sabían era que casi no nos veíamos en esos momentos y no convivíamos, así que me interrogaron por unos días, no creyendo nada de lo que decía, porque claro como no podría darme cuenta de que mi novio era un mago tenebroso, era imposible, así que después de beber veritasemur e ir a un nuevo interrogatorio y llegaron a la conclusión de que yo no tenía relación con la muerte de James y Lily, ni con el ataque a Petigrew o a los muggles en esa calle"

Él la miró por primera vez a los ojos desde que había entrado a la cocina.

Alana tomo un sorbo de su jugo y siguió contando su historia.

-Te odie, te odie tanto que me dolía el corazón cada vez que pensaba en ti, como no lo iba a saber se supone que yo era la persona mas cercana a ti y aun así jamás me di cuenta de ello, ni una marca tenebrosa que lo confirmara ni nada, pero todo encajaba en mi mente o al menos así lo quería ver, que pasarás tanto tiempo fuera de casa, que ya no habláramos como solíamos hacerlo, ni siquiera me querías tocar, así que vendí la casa que teníamos y me mude a un apartamento pequeño en el centro de Londres, trabaje en un boticario en el callejón Diagon porque si me quedaba en casa iba a volverme loca pensando en ti, seguí estudiando medimagia pero luego entendí que debía irme, traslade mis estudios a una academia en los Estados Unidos y me instale ahí, quería alejarme de todo y todos, no pensar más en mi vida en Londres, estaba hundida en la depresión, hasta que un día, en una convención internacional en el MACUSA conocí a Kingsley el me salvo, me hizo volver a ver la vida con color, por eso me case con él, porque gracias a Kingsley pude volver a ser yo - termino con lagrimas en los ojos, sus sentimientos estaban expuestos.

Siruis la miraba con ojos vidriosos - yo lamento no haber confiado en ti, colagusano me enveneno la cabeza en contra de todos y yo no lo note, lamente cada segundo que estuve en Azkaban no haberte dicho nada, en cada momento pensaba en ti y en Harry, era lo único que me mantenía cuerdo en esa celda- dijo inclinándose ligeramente hacia Alana.

Ella lo miro con sus profundos ojos, su mente viajaba por todos esos años en la soledad de la presión de Azkaban con los gritos del resto de presos y la desesperanza de los dementores rodeándolo día y noche.

-Aún te amo- confesó-desde el momento en que te vi por primera vez sentadote en la mesa de Ravenclaw en el quinto año, supe que eras el amor de mi vida y no podía dejarte por nada- Alana suspiro ante esa declaración.

-Yo también te amaba, eras el amor de mi vida y siempre lo serás… - Siruis se inclino mas cerca de ella, tan cerca que sus frentes se tocaban, podía sentir el susurro de sus labios, su olor a jabón y té.

-sigues siendo el amor de mi vida y eso jamás cambiara…- Siruis rozó ligeramente sus labios. Alana deseaba más, un verdadero beso, no podía sentir nada más que el sabor de los maravillosos labios de Siruis en los suyos, sus pensamientos eran una mezcla de sus propios recuerdos de la juventud y los de Siruis combinados, una época hermosa en la había evitado pensar.

-Siruis…. No deberíamos…. Yo…. - dijo sin aliento. No estaba pensando con claridad.

-Lo único en lo que pensaba cuando escape fue en volverte a verte, pensé en buscarte, hasta que me entere que te habías casado con un auror, el auror que encabezaba mi búsqueda- dijo con los ojos cerrados, apoyado en la frente de Alana.

No sabía que responder a esto, pensar en Kingsley no era la opción más segura, sabía que si pensaba en él nada de lo que deseaba desde que entró por primera vez a Gridmmauld place iba a pasar, sabía que lo estaba traicionando que nunca se iba a perdonar si incitaba a Siruis a seguir, pero no tuvo la fuerza suficiente para apartarlo, iba a obedecer a su corazón.

Intensifico el beso con Siruis, fue como si volviera a respirar después de años de ahogarse, se levanto de su silla y se sentó a horcajadas en su regazo, paso los brazos por su cuello para acercarlo más a ella, él no perdió el tiempo esto era lo que esperaba desde el momento en el que volvió a verla, paso sus manos por su fina túnica sintiendo cada parte de su ser, la sintió mover sus caderas buscando algo más, mucho más…

-Alguien podría entrar…. - dijo Siruis entrecortadamente, no quería llevarla aquí en la cocina, quería disfrutar cada momento como si fuera el último.

-Deberíamos subir… - dijo Alana rompiendo la conexión y mirándolo al rostro, ahora sus manos se apoyaban en su pecho. Siruis no necesito una palabra más para levantarse de su silla y agarrar la mano de Alana para llevarla escaleras arriba a su habitación, cuando llego allí cerro la puerta con llave y lanzo un hechizo muffliato, no quería visitas indeseadas en este momento.

Se volvió hacia Alana, ella le devolvió la mirada tan hambrienta como él se sentía, después de años de desearla en la soledad de su celda en Azkaban por fin estaba con ella, se sentía como un adolescente a punto de declararse a la chica de sus sueños.

-Sabes hace cuanto tiempo no estoy con una mujer?- pregunto Siruis irónico

Alana rio y fue el sonido mas maravilloso que había escuchado - mmm… déjame adivinar, 12 años?- dijo esta en tono divertido.

Siruis rio por lo bajo mientras Alana lo , fue lo mejor que había visto en su vida.

-Eres tan hermosa que ni siquiera tengo palabras para expresarlo.


Yacían desnudos acostados en la mullida alfombra de la habitación de Siruis en algún momento de su apasionado encuentro habían quedado tendidos en ella viéndose las caras y recorriendo sus cuerpos con las manos, mientras se ponían al corriente de todos los años perdidos.

-Así que me gradué del instituto de las brujas de Salem en medimagia y pociones, luego me contrataron en Ilvermorny como sustituto del profesor de pociones porque este tenia viruela de dragón, me quedé un tiempo ahí, fue muy divertido dar clases, descubrí que me encanta- dijo Alana con una sonrisa en su rostro mientras acariciaba el pecho desnudo de Siruis y recorría con sus dedos los tatuajes.

-Siempre fuiste muy buena en pociones Lany, no me sorprende que terminaras dando clases, es una lastima que fuera en Ilvermorny y no en Hogwarts, le hubieras quitado el puesto a quejicus- expresó Siruis en tono juguetón, acariciando la mejilla de Alana.

-Si bueno, cuando Dumbledore contrato a Severus yo no estaba apta para dar lecciones, y me hizo muy bien volver a mi país, a mi antigua escuela y recordar quien era…- Alana aparto los ojos de Siruis, mirando alrededor de la habitación en busca de una manta.

-Luego, cuando el profesor de pociones regreso ¿Qué hiciste?- preguntó mientras tiraba de la manta que estaba en la cama y la extendía ante ambos.

-Luego…. Me casé – el corazón se le encogió al recordar ese hecho, estaba casada -volví a Inglaterra, conseguí un trabajo en el hospital San Mungo y vivó desde hace 4 años y medio de nuevo en Londres- Alana sujeto con mas fuerza la manta, no quería pensar en Kingsley y su tracción.

- Y nunca buscaste a Harry? Porque?- inquirió Sirius, su mano se había desplazado hasta la cadera de Alana por debajo de la manta y hacia círculos en ella.

-Cuando regrese él ya estaba en Hogwarts, y cuando me fui hace 11 años yo no estaba en condiciones de cuidar a un bebé, pensé que estaría mejor al cuidado de sus tíos por eso no lo busque…- en la mirada de Alana se denotaba vergüenza, era una de sus mayores errores no haber buscado al pequeño Harry y reclamarlo, estaba segura en éste momento que los tíos del niño hubieran estado eufóricos al dárselo.

-Claro entiendo- Siruis se había acercado hasta que sus frentes estaban de nuevo unidas, se inclino un poco para poder besarla, ansioso de volver a estar dentro de ella. Alana se aparto, podía sentir la dureza de Siruis rozar su entrepierna ella también estaba ansiosa de sentirlo de nuevo dentro de ella, pero era momento de volver a la realidad, no a esta pequeña burbuja de felicidad efímera que habían creado.

-Debo volver a mi casa antes de que Kingsley regrese del ministerio, no quiero que se pregunte donde estoy y venga a buscarme aquí- con un suspiro Alana tiro de la manta que los cubría y se levantó, comenzó a buscar su ropa por la habitación.

Cuando ya estuvo vestida, se acerco a la puerta puso una mano en el pomo y se volvió hacia Siruis - Esto no se repetirá, fue cosa de una noche, lo siento Siruis no puedo hacer de esto algo habitual- sus ojos lo vieron con tristeza.

-Entiendo tienes toda una vida ya hecha… por un momento pensé que todo podía volver a ser como hace años pero no es así, todo es tan diferente ahora…- también se había levantado del la alfombra y deslizaba sus bóxer por sus piernas hasta que estuvieron en el lugar que correspondían.

-Lo siento…- Alana abrió la puerta y salió, bajó por las escaleras implorando no encontrar a ningún miembro de la orden, la casa estaba vacía. Se acerco a la puerta principal, cruzo la oscura calle hasta el parque enfrente y desaparición.

Encontró su casa vacía, Kingsley aun no había llegado del ministerio lo cual fue un alivio no quería tener que explicarle lo que había hecho, ahora que estaba lejos de Gridmmauld place podía pensar con mas claridad, no sabía lo que había pasado, que la había poseído para acostarse con Siruis, ¿en que diablos estaba pensando? El sentimiento de culpa amenazaba con aplastarla.

Subió las escaleras hasta la habitación para buscar su pijama y fue hasta el amplio baño, abrió la llave de la ducha y se metió, ¿qué demonios le iba a decir a Kingsley? ¿Se lo iba a decir en primer lugar? ¿Porqué su vida tenia que ser tan mierda?

Primero la persona mas importante de su vida, su madre, muere y se tiene que trasladar a Inglaterra con su padre para terminar el colegio en Hogwarts, se desata una guerra y queda atrapada en el medio de esta, conoce al amor de su vida que resulta ser un traidor que entrega a sus amigos quienes mueren y va a Azkaban, la depresión que la embarga por sus amigos muertos y su novio en Azkaban puede con ella, así que decide alejarse de todo y volver a los Estados Unidos donde estudia lo que mas ama y encuentra un trabajo soñado aunque temporal, conoce a una persona amable y bondadosa que la hace volver a sonreír de verdad y decide casarse con él, regresando al lugar que puso su vida de cabeza, dos años después de su matrimonio y de sentir verdadera felicidad, su antiguo amor escapa de la cárcel y todo se vuelve a torcer.