De paraguas y días en los que (no) llueve.

TakeHina.

Semi-AU posible OoC.

Nota de la autora: Decidí escribir este TakeHina basándome en el Takemichi del pasado, sí, ese que no salta en el tiempo y no tiene idea de nada. Por lo que su actitud con otros es un poco más indiferente (¿?) que el del Takemichi que tanto queremos.

.

.

.

Los paraguas fueron hechos para ser olvidados; en el salón de clases, en la casa, en la iglesia, donde sea. Y cuando más lo necesitas es cuando más lo olvidas.

Pero aquella molesta situación en la que estaba no era culpa de haber olvidado su paraguas (o quizás sí). Era más bien culpa del maldito chico del clima, podía meter sus bajas probabilidades lluvias donde no le entraba la luz. Takemichi chasqueó la lengua molesto al ver el cielo gris oscuro y la lluvia cayendo como si no hubiese caído en años.

Y el maldito paraguas lo había dejado en casa porque habían bajas probabilidades de lluvia ese día.

—Toca esperar a que pase —se apoyó en una de las paredes de la salida del instituto, miraba como los que habían traído paraguas se iban a casa.

No es que le matara esperar, pero estaba ya un poco cansado de que los demás lo vieran demasiado gracias a sus heridas y vendajes. Sí, nuevamente había recibido una paliza por parte de Kiyomasa.

Takemichi no miraba la hora de graduarse y huir de Kiyomasa.

El tiempo pasó, no sabe cuanto exactamente pero las gotas de lluvia seguían cayendo al igual que su paciencia, después de maldecir una vez más al chico del clima se alejó de donde se mantuvo apoyado y comenzó a caminar directo a casa bajo la lluvia.

Mientras la lluvia lo empapaba de pies a cabeza solo podía pensar en que las cosas ya comenzaban a importar nada. Ni su peinado, ni su uniforme, ni sus heridas, ni sus amigos, ni siquiera…

—¿Takemichi-kun?

El aludido mira hacia atrás en busca de la dueña de aquella dulce voz. Cubriéndose con un paraguas le observaba con una mirada curiosa una chica más bajita que él y con la que ya estaba muy familiarizado.

—Hina, creí que te habías ido a casa ya.

Takemichi desvía la mirada para luego girar su rostro en dirección contraria a ella. Estaba en un estado tan patético que no deseaba que ella le viese así.

—Ah, bueno… —Hina ladea un poco la cabeza— Hoy estuve a cargo de algunas cosas en el club. Así que apenas acabo de salir.

—Ya veo —le respondió con una actitud indiferente, más de lo habitual— Bueno, nos vemos.

—¿Eh? ¡Espera Takemichi-Kun! —Hina lo toma de la camisa de su uniforme para detenerlo— No tienes paraguas, ven.

Ella da otro pequeño tirón y logra que Takemichi se refugie de la lluvia junto a ella. El paraguas era convenientemente grande así que ambos podían estar bajo sin problema alguno.

—¿Por qué te molestas en…? —el chico decide callar, ya no importaba nada.

—Puedes enfermarte al estar tanto tiempo bajo la lluvia.

—Se supone que hoy no llovería —murmura Hanagaki con molestia.

—Siempre hay que estar preparados —Hina sonríe mientras aferra más el agarre al paraguas.

—No te atrases en esto y vete a casa Hina —Takemichi se aleja de ella volviendo a exponerse a la lluvia— No deberías perder el tiempo conmigo.

Tachibana se siente consternada por aquello y es cuando por fin nota, rastros de sangre en el uniforme de Takemichi.

La lluvia había borrado la sangre de su rostro pero el de su uniforme todavía era visible.

—¿Volviste a meterte en una pelea, verdad?

Él no responde ante ello y eso le hacía sentir patético. Estaba aterrado, todos los días lo mismo. Ser atormentado por Kiyosama y su grupo, ver como sus amigos al igual que él regresan molidos a casa y no poder conciliar el sueño fácilmente por las noches pensando pensando la paliza que les esperaría el siguiente día.

Siempre lo mismo, una y otra y otra vez.

—Soy un cobarde —no sabe a qué viene aquello, pero siente la necesidad de decirlo a la única persona que todavía tenía importancia— Hina, mereces algo mejor que esto.

Dicho aquello el chico se señala, su rostro lastimado expresa fatiga y deseo porque todo aquello terminara. Ella lo mira, entendiendo de alguna manera como se siente el chico y suspira.

—¿Otra vez con eso Takemichi-kun?

—Hablo en serio, deberíamos termi-…

Hinata niega con la cabeza y sonríe. Vuelve a acercarse a su novio para cubrirlo con el paraguas mientras le deposita un pequeño y fugaz beso en la mejilla. Por un instante, Takemichi siente calidez en su interior a pesar de estar empapado hasta los calcetines.

—Takemichi-Kun, si quieres terminar conmigo lo entenderé —ella se esfuerza por mantener firme su voz mientras dice aquello— Pero sólo si tú en verdad lo deseas.

—Tú mereces algo mejor.

—Dije; sólo si tú en verdad lo deseas.

No puede evitar que las lágrimas se acumulen en sus ojos cuando la escucha decir eso. Takemichi las deja salir sin reparar en que podría verse más patético aún, pero aquello ya no importaba porque frente a él Hinata Tachibana, la chica que amaba estaba sonriendo y su mirada le rogaba esperanzada por que se diese cuenta de lo importante que era para él.

—Hina… —solloza— No quiero dejarte. Pero tampoco quiero que estés con alguien tan patético como yo.

—No eres patético —ella acaricia la mejilla del chico con su mano libre, el sonido de las gotas de lluvia estampándose contra el paraguas parece hacerse más fuerte— Sí pudieras verte como yo te veo a ti, entenderías de lo que hablo. Takemichi-Kun, eres genial a tu manera y sé que, algún día estos días difíciles solo serán un recuerdo más.

Takemichi sujeta la mano de Hinata contra su mejilla, algunas lágrimas siguen cayendo, pero ahora una sonrisa las acompaña.

—¿Te sientes mejor? —pregunta la chica. El contrario afirma con una sonrisa, ella tenía la capacidad de hacer desaparecer su tristeza mágicamente.

—Hina, algún día seré más fuerte. Ya lo verás —dijo, aunque aquello parecía más como si estuviese intentando convencerse así mismo.

—Sé que podrás lograrlo Takemichi-kun.

—Te acompaño a casa —propuso, esta vez su tono de voz suena más cálido y amable. Hina no puede evitar sonreír y aceptar, juntos compartiendo paraguas caminan bajo un día en el que no debería llover.

Con el pasar de los años, aquello se volvería un recuerdo preciado para Takemichi que volvería a su memoria adulta en un día donde,cubriéndose con un paraguas similar al de esa ocasión, caminaría bajo la lluvia.

Solo que esta vez Hinata Tachibana no lo acompañaría.