Quería haber subido este hace unas semanas. Ya que Sekki es un personaje muy secundario y no tiene ficha en el databook, Lybra y yo decidimos que su cumpleaños sería el 6 de mayo, un día después del de Deidara.

También le estuve dando vueltas a la idea de pequeños fics familiares en AU moderno, comenzando por el de la adopción de Sekki. Al final me salté ese, pero como introducción, lo que ocurría es que Obito siempre quiso adoptar a un niño. Él fue huérfano y se dijo a sí mismo que le daría una familia a un niño que no tuviera. Deidara hubiera sido feliz con solo ellos dos, pero ya conocía los planes de Obito. Además así tenía un sucesor :D Obito consideró que el cumpleaños de Sekki fuera un día después del de Deidara como una señal del destino. Les dieron a Sekki con cinco meses y varios meses después y muchos trámites de por medio les llegó la carta que lo hacía oficial.

Este fic es del primer cumple de Sekki. Sigo a una youtuber japonesa que el año pasado tuvo una niña. Para su primer cumpleaños subió un vídeo con una tradición japonesa llamada erabitori. En dicha tradición, los padres ponen varios objetos delante del bebé y el primero que escoja reflejará su futuro. Si escoge el dinero significa que nunca tendrá problemas económicos, si escoge la comida, que será buen cocinero, si escoge la pelota, que será bueno en los deportes. Cada familia tiene su tradición. Cuando vi el vídeo me llamó mucho la atención y le pregunté más detalles y ahora bueno, hice mi versión obidei.


El primer cumpleaños de Sekki


Obito presiona el icono de la cámara y enfoca a Sekki.

—¡Feliz cumpleaños! —canturrea.

El bebé ríe y Obito saca la foto. Deidara entra al salón con la pequeña mochila en una mano y un paquete en la otra.

—Le queda bien ese pijama con capucha de mono —dice y se sienta al lado del niño—. Yo tenía una parecida, hm.

Obito sienta a Sekki en sus piernas.

—Hay que darle las gracias a la abuela cuando vayamos a Iwa a verla. ¿De acuerdo? —le dice y luego mira a Deidara—. ¿Qué es eso?

—El regalo que envió Kurotsuchi. Acaba de traerlo el cartero, hm.

—¡Oh! ¡También le daremos las gracias a tía Kuro cuando la llamemos más tarde! —exclama Obito. El ruido de cartón rasgado llama su atención—. Hey, ese es el regalo de Sekki. Deja que lo abra él.

Deidara da otro tirón.

—Está muy duro para él.

Sekki se agita en los brazos de Obito.

—Ata.

—¿Quieres que te deje en el suelo?

El niño se sigue agitando y cuando Obito lo deja en el suelo, gatea hasta el paquete medio abierto y trata de tirar del cartón semi arrancado.

—Apártate un segundo, Dei. Quiero sacarle una foto —dice Obito con el teléfono en la mano.

Sekki consigue arrancar una tira. Obito saca la foto justo cuando su hijo se mete el cartón en la boca.

—¡No! —exclaman Deidara y Obito a la vez y Sekki protesta cuando se lo quitan del puño cerrado.

Deidara saca el contenido del paquete. Sekki lo mira y parece olvidarse del cartón.

—¿Qué es esto? —murmura Deidara, examinando la etiqueta—. Una tienda de campaña con forma de castillo.

—La tía Kuro sí sabe hacer regalos —Obito toma la caja—. La montaremos luego. Ahora vamos a lo importante.

Obito se levanta y se da un paseo por la casa recogiendo objetos. Luego vuelve al salón. En sus manos hay un plato con galletas, una tarjeta de crédito, un abanico antiguo, una pequeña escultura, una pelota y un libro.

—Falta el mechero, hm —dice Deidara.

—¿De verdad tenemos que agregarlo? Últimamente se lo lleva todo a la boca.

Obito se arrodilla y va colocando los objetos en el suelo, uno al lado del otro.

—Es una tradición de Iwa, hm. Y estaremos con él, no vamos a dejar que lo muerda.

Por ese comentario, Deidara se gana una mirada de reprobación.

—Es una tradición peligrosa —dice Obito.

—Vale, entonces quita el abanico —replica Deidara.

—A mi familia no le va a gustar ver el video y que no esté el abanico —Obito suspira y coloca el mechero en el extremo de la fila de objetos.

—El mechero no tiene nada de malo, yo lo escogí en mi primer cumpleaños, hm —Deidara se acerca con Sekki en brazos, toma el abanico y lo deja en el extremo opuesto de la fila—. Elijas lo que elijas, el abanico no. ¿Escuchaste?

Obito hace un puchero.

—Deiiii, no le digas esas cosas. Escojas lo que escojas estará bien, Sekki. Incluso el mechero.

Deidara se aleja un par de metros de la fila de objetos.

—¿Qué elegiste tú? Nunca me lo has dicho.

—Bueno —dice Obito, tras una risa nerviosa—. En casa había una gran biblioteca pero todos los libros son antiguos y mi familia no quería mis manitas pringosas en ellos así que tío Izuna, cuyo cumpleaños también era aquel día, tuvo una idea y puso un manga en lugar de un libro.

—Déjame adivinar, escogiste el manga.

Obito ríe.

—Lo hice.

—Por eso eres el único Uchiha que me cae bien —responde, riendo con él.

—Tanto que enamoraste de mí.

Deidara le saca la lengua y se arrodilla.

—Ahora Sekki, veamos que te depara el futuro.

Deidara deja al niño en el suelo, enciende su teléfono y empieza a grabar. Sekki se queda sentado donde está, mordiéndose el puño.

—¡Vamos, Sekki! ¡Ven aquí!

Obito abre los brazos. Sekki ríe, mostrando los seis dientes que ya le han salido y gatea hacia él. Cuando llega frente a los objetos, estira los brazos en dirección a él. Obito y Deidara se miran.

—No, Sekki, papá no es parte de la selección —dice Obito—. Mira ahí enfrente de ti.

—Papa.

—Sekki...

El niño ignora los objetos y continúa levantando los brazos hacia Obito.

—Parece que Sekki se decidió, hm —dice Deidara.

Obito se cubre la boca con una mano. Su visión se emborrona, sus ojos escuecen y al tomar a Sekki en brazos, da un gran suspiro.

—No me hagas llorar tan pronto —dice y cuando mira a la cámara, ve que Deidara está sonriendo.

—Vamos a tener que probar otra vez más tarde.

Obito asiente, abrazando fuerte a Sekki.

—Nunca te voy a fallar, pequeñín. Te lo prometo.