Buenas, buenas!
Hoy... pues bueno, hace unos días... varios, fue el cumpleaños de Mak, mi ser pendeja, mi no saber dibujar, mi tampoco había pensado en que darle, mi después de mucho y de algunas comversasiones creyo que mi debía obsequiarle un fanfic, mi saber que como obsequió debía darselo por privado, pero mi también querer compartir guarrada xD
Mak ya ha presentado a su niño, Rigan, así que este nada espectacular fic, lo tiene a él y a su novio, Silver, como protagonistas.
Una disculpa si se me fue el dedo con alguna palabra, segun yo leí, todo bien, pero sé que mi vista y cerebro me trollean bien y bonito.
Bueno, para no hacer el cuento más largo, ¡Feliz Cumpleaños Mak!
Sí, Lo Haremos...
Las clases habían terminado, Rigan tenía la tarde libre y hasta donde él sabía, Silver entrenaría, por lo que creyó que estaría solo, Odile tenía una cita con Malleus... bueno, más bien una video llamada, pero dado que era el único medio por el cual podían mantenerse en contacto, no creyó conveniente o agradable molestar a Odile cuando este hablaba con su novio, aunque conociendo al par de tortolos, estos no le reclamarían nada, su otra opción era vagar por los distintos clubes, siendo más específicos el de equitación, donde estaba Cass, pero... conociéndola a ella y a otro integrante de dicho club, seguro estarían en una de sus incontables "competencias", mismas que no eran otra cosa que una forma pasivoagresiva de decirse "me gustas", de forma mutua.
—Um... — Rigan hizo un leve puchero. —Estuve esperando poder tener una tarde libre con Silver, pero él tiene entrenamiento... — Soltó un suspiro y caminó hacia el dormitorio, no tenía ganas de pasear sin compañía, y tampoco quería verse como un novio obsesivo presentándose en el entrenamiento de Silver, aun sabiendo que Silver no se molestaría por ello.
—Rigan. — Aquella voz le hizo detener su andar.
—¿Silver? — Dijo al dar media vuelta y encontrarse con el chico de cabellos platas. —¿Qué no estabas en tu entrenamiento?
Silver caminó hasta su pareja con su sutil sonrisa. —Habíamos prometido que saldríamos hoy... o mejor dicho, que pasaríamos la tarde juntos. — Comentó deteniéndose frente a Rigan y tomando las manos ajenas.
—¿Te estás saltando tu entrenamiento? — Sabía que Silver no era tan irresponsable, pero aun así, la duda surgió.
—Claro que no. — Respondió él. —Mi viejo tuvo que salir de emergencia... o algo así.
—¿Algo así? — Repitió Rigan. —¿Qué quieres decir con eso?
Silver sonrió. —Pues... una competencia de Warzone...
—¿Eh? — Rigan entrecerró los ojos, no le sorprendía realmente, pero... vamos, que no contaba con que un juego sería más fuerte que su deber como mentor.
Mientras Rigan estaba en su tren de pensamiento, Silver tenía miraba la carita cuyas mejillas estaban infladas en un pequeño puchero, cosa que le generaba un calorcito en el corazón. Sabía lo que era la ternura, muchas veces la experimento con los animalitos que solían reunirse a su alrededor cuando era niño, incluso ahora, había ocasiones en las que ardillas y aves se le acercaban, pero la ternura que Rigan le generaba era distinta, no sólo era la ternura, era una sensación de paz, de alegría, felicidad y... deseo.
No era que Silver pensará en coger 24/7, ni Rigan, sólo... es la hormona, claro que, jamás haría algo que el otro no quisiera, primero se cortaba un brazo, o los huevos, antes de hacer semejante atrocidad.
—Rigan... — Llamó al rubio. —¿Has visto el bosque que hay detrás del campus? — Preguntó en un susurro que le provocó al rubio un escalofrío bastante agradable. Rigan negó con la cabeza suavemente, cosa que le produjo al mayor cierta satisfacción. —Bien, entonces vamos.
Ambos caminaron al lado del otro tomados de las manos, Rigan agradecía esos pequeños gestos, como idol, el cuidar de su imagen le era algo pesado, pero en NRC sólo pocas personas sabían sobre su síndrome de Hannah Montana, y eran precisamente personas que no le traicionarían, por lo qué, ir tomado de la mano del chico que le gustaba no era algo que tuviese que cuidar. Y Silver no era distinto, si bien él no tenía que andarse con tanto cuidado, lo cierto era que desde pequeño, se había dedicado a entrenar y ser un digno guardián capaz de proteger a las dos personas que criaron de él, mismos que le habían dado un nombre, un lugar al cual pertenecer, pero sobre todo un hogar, cosa como el amor, salir a pasear con alguien, no habían figurado en su vida, y no porque se lo prohibieran, sólo... estaba concentrado en su meta de ser un buen escolta para el príncipe heredero y futuro rey del valle de las espinas, encontrarse a Rigan en un principio fue un lío, debido a la torpeza del peliplata, ya que tomaba al idol como un ser que sólo canta y ya, no era menos precio, sólo desconocimiento, jamás pensó que el rubio pudiese despertar algo en él, y mucho menos que él despertase algo en el otro.
Ninguno de los dos pensó en tener a alguien en sus brazos, tampoco en unir sus labios a otros, tomarse de las manos, sentir paz cerca de otro, sentir que sus defectos, en los ojos correctos, serían virtudes un bruto, pero ahí estaban, no se buscaban y se encontraron, no se anhelaban y ahora, sin exagerar, podían decir que no podían verse uno lejos del otro. Sus citas eran "raras", ya que todas eran dentro del campus, pero a ellos les daba igual, lo mismo daba si estaban en la cafetería, en la biblioteca o en el campo de deportes, el lugar era lo de menos cuando se trataba de estar juntos, justo como en ese momento.
Habían llegado al bosque mencionado por Silver, este estaba rebosante de arbusto, árboles y el senderó era bastante lindo, Silver sabía del gusto de Rigan por tomarse fotografías, entendía que parte de ello era por su trabajo, y siempre considero el bosque como un lugar bastante lindo en el cual Rigan sería feliz tomándose algunas fotos, y bastante pacifico para tener una o varias citas. El rubio se soltó de la mano de su novio y dio unos cuentos pasos, Silver también caminó hacia el sendero, pero se quedó un poco atrás de Rigan, lo suficiente como para verle de perfil.
—Realmente es muy lindo. — Comentó Rigan fascinado al ver tan sólo el sendero.
Silver miró a detalle la expresión de Rigan, le gustaba su voz, sus ojos, su sonrisa, sus sonrojos, y cuando todos estos aparecían al mismo tiempo, sentía que podía morir de felicidad y sin remordimiento alguno. —Hay un sitió aún más lindo. — Dijo sin despegar la mirada del rubio.
—¿Más lindo, dices? — Rigan pasó de estar maravillado a curioso, por su mente cruzaba sólo una cosa, "¿será eso posible?", la duda se entendía, él era de primero, y habían varias cosas que desconocía.
—Acompáñame. — Invitó Silver, extendiendo nuevamente su mano, misma que fue tomada por el rubio sin titubeó alguno.
Tomados nuevamente de las manos, ambos siguieron caminado, aunque era Silver quien guiaba a Rigan, no pasó mucho tiempo para que dieran con un gran árbol, y no cualquier árbol...
—¡El árbol de la ceremonia del envío estelar! — Dijo Rigan más fascinado que antes, nuevamente soltó la mano de Silver y caminó hasta el gran árbol. —¡De verdad es el gran árbol de la ceremonia! — Repitió con una sonrisa en el rostro, dando media vuelta, mirando así a Silver, mismo que entendía el entusiasmo y sorpresa del menor.
—Supuse que reconocerías el lugar. — Dijo el chico sin dejar de ver con amor al rubio. —Después de todo, el año pasado aquí... paso algo realmente impresionante... — Dijo mirando el cielo y recordando el "milagro" del año anterior.
—La lluvia de estrellas... — Dijo Rigan mirando con cariño al otro, desde que se conocieron, Silver se había mostrado como un chico serio, pero no castroso como su compañero de dormitorio, aun así, había momentos en los que Silver sonreía con estimo hacia otros y en su momento eso le hacía rabiar un poco, y aunque Silver seguía sonriendo así, ahora Rigan sabía distinguir las sonrisas del chico. —Recuerdo algunos fragmentos en los noticieros, uno de mis conciertos se tuvo que cancelar, porque en donde se iba a llevar acabo, cayó una lluvia torrencial, pero ver por la pantalla aquel llamado "milagro estelar" fue maravilloso, en ese momento... — Dijo volteando nuevamente al gran árbol. —Desee tantísimo poder verlo en persona y no por una pantalla... pero no todo se puede.
Silver soltó un leve suspiro y caminó hasta quedar justo atrás del rubio. —Quien sabe, quizás este año puedas verlo con tus hermosos ojos. — Dijo abrasándole.
—Este año... — La voz de Rigan se apagó un poco.
Cosa que Silver notó. —¿Qué pasa?
Rigan se soltó del abraso de Silver, cosa que a este le alarmó un poco. —Silver... ahora estas en tercero... y yo en primer grado... — Silver asintió con la cabeza. —¿Cómo estás tan seguro de que este año pasara? — Preguntó acercándose al árbol. —Hace un año deseaba ver algo así con mis propios ojos, pero... ahora... — Volteó a ver al mayor. —Si este año no ocurre... bueno, no pasaría nada malo, pero... ¿y si pasa para el siguiente?
Silver ladeó la cabeza. —Pues... seguirás aquí, aun podrás verlo. — Respondió creyendo que esa era la preocupación del menor.
—¡No! — Gritó levemente. —¡¿No lo entiendes?! — Preguntó con un tono dolido. —Si no ocurre este año y pasa en el siguiente... no poder verlo a tu lado... — Dijo con auténtica pena. —Para el siguiente año, estarás en cuarto y deberás ir de viaje... no podremos estar juntos...
Fue en ese momento que Silver lo entendió, si tenía que ser honesto, él también había estado pensando eso, este era su primer y, momentáneamente, único año juntos, quizás el amor quería hacerlos sufrir o bien, saber que tanto amaban al otro. —Entiendo. — Respondió, comenzando a caminar hasta quedar frente al rubio. —Si este año no pasa... te prometo que al siguiente, por las fechas del envió estelar, vendré para que lo veamos juntos. — Tomó las manos de Rigan y las elevó hasta sus labios para depositar un suave beso en los nudillos de estas.
Rigan se sonrojó ante la caballerosa y romántica acción del otro. —Estás hablando a la ligera. — Dijo tratando de no sonar nervioso.
—Claro que no, es verdad, los de cuatro grado deben hacer un viaje, pero jamás se ha dicho que tengan prohibido regresar al campus por un periodo. — Dijo soltando las manos de Rigan y abrazándolo. —Nunca he roto una promesa, y no pienso hacerlo nunca, y mucho menos a ti. — Acercó su rostro al ajeno mirando con detalle los ojos iluminados del rubio, así como las mejillas encendidas de este
—Silver... — Rigan no podía dejar de ver los ojos de su novio, aquellos ojos que junto con la seriedad y honestidad de su voz le hacían creer en que aquella promesa se cumpliría.
Ambos poco a poco comenzaron a cerrar los ojos y acortar la distancia de sus labios, uniéndolos en un tierno beso, de los miles que solían darse, Rigan alzó sus brazos, rodeando con estos el cuello de Silver, permitiéndole a este rodear su cintura con los propios. Aquellos brazos fuertes se presionaron en su cuerpo y eso le hacía tremendamente feliz, misma felicidad que se vio ligeramente desplazada por la sensación de algo presionándose en su parte delantera.
—Mmm... — La ronda de besos que se supone eran sólo tiernos, se vio interrumpida por un pequeño "quejido" del rubio. —¿Qué es...? — Su pregunta se vio interrumpida al sentir una mano acariciar su trasero a la par que algo se frotaba en su entrepierna. —¡S-Silver! — Chilló el rubio al notar que aquello que se frotaba en su entrepierna era una de las piernas del mayor. —¡¿Qué crees que...ahg?! — Se mordió el labio al sentir aquella mano alzarle al falda y colarse en su boxer. —S-Silver... — Llamó esperando que el otro se detuviera, no porque no quisiera hacerlo, no era como que sólo lo hicieran en el cuarto del peliplata o el suyo, sólo que de seguir, terminaría pidiéndole que lo tomará ahí mismo.
Silver por su parte estaba encantado de oír los "quejidos" del rubio, su voz ya le parecía melodiosa, pero oírle gemir, le encantaba con demasía y más saber que era él quien se lo provocaba. —¿Qué pasa? ¿No puedes hablar? — Preguntó sin dejar de acariciar el trasero del rubio y aprovechar un movimiento de este para comenzar a besar el cuello ajeno, mismo que desde hace mucho tiempo había estado deseando marcar.
—N-no... sabes que ahí... nogh... — Suplicó Rigan al sentir los labios de Silver recorrer su cuello, y dar pequeñas lamidas, mismas que le hacían temblar.
Silver sabía que no podía, por mucho que lo deseara, debía y sabía respetar la razón por la cual aquella parte del cuerpo del rubio no podía ser marcada, de hecho, la mayor parte superior de Rigan no podía ser marcada, esto por los diversos trajes que el chico usaba, por ello habían sido los muslos ajenos los que cargaran con los chupetones y mordidas, sobre todo la parte interna de estos. —Entonces... — Susurró Silver sobre la ya humedecida piel del rubio, generando una leve tensión en el cuerpo ajeno. —¿Puedo aquí? — Volvió a susurrar, pero esta vez pasando la mano que acariciaba el suave trasero ajeno hacia la parte delantera, tomando el miembro levemente erguido y comenzando a mover su mano de arriba hacia debajo de forma lenta.
—Agh... — Rigan ahogó un gemido al sentir la cálida y nada pequeña mano de Silver en su miembro. —S-Silver... — No sabía exactamente qué decir, su mente estaba comenzando a ponerse en blanco y sus piernas parecían que no le daría soporte por mucho tiempo.
—¿Y bien? — Volvió hablar el mayor, haciendo un camino de besos que iban desde el cuello hasta el odio, mismo que ya había cambiado a un tono más rosa. —Rigan... puedo hacerlo, ¿verdad? — Le susurró al oído y procedió a recorrer con su lengua el mismo.
—¡Ah! — Un gemido salió de los labios de Rigan, siempre había sido muy sensible en sus oídos, no sólo en el lóbulo, todo su oído era área sensible, y eso Silver lo había descubierto muy rápido, demasiado rápido para su gusto, y siempre usaba ese punto como un arma encontrar suya.
Silver notó una leve flexión en las rodillas de Rigan. —Sólo estoy acariciándolo y las fuerzas ya te abandonaron... — Dijo con un tono de burla mesclado con picardía. —En ese caso... — Sin dejar de masturbar a Rigan así como de abrasarlo y seguir besando y lamiendo el oído ajeno, guió al rubio unos cuantos pasos para que la espalda de este quedase recargada en el gran tronco, que era el único testigo de lo que ahí ocurría. —Así no tendrás que preocuparte. —Susurró por última vez en el oído ajeno, para sellar los labios que a regañadientes, seguían emitiendo pequeños gemidos y suspiros.
La boca de Rigan estaba levemente seca, por lo que el tener los húmedos y cálidos labios de Silver, en ese momento era como encontrar un pequeño oasis en medio del desierto. Silver por su parte no dudo en introducir su lengua en la boca ajena, acariciando con la misma la lengua ajena, generando pequeñas oleadas de calor en sus bocas, mismas que eran gemidos de Rigan ahogados por el beso. La mano se Silver seguía su labor en el miembro ajeno.
—S-si esto sigue... yo... me vendré... — Chilló mentalmente al sentir su cuerpo más caliente, y el tacto de la lengua ajena sólo aumentaba más el calor y el deseo. —Mmmhg... — Sus manos se afianzaron a los hombros de Silver. —Yo... — Silver separo sus labios de los de Rigan para que este pudiese hablar. —Si sigues...
Silver le interrumpió al besarle de nuevo, separando sus labios sólo un poco. —Entonces, ¿me dejarás? — Preguntó, reduciendo el movimiento de su mano, pero sin detenerse en lo absoluto.
Rigan tenía las mejillas más rojas que antes, su respiración ya era entrecortada y sus ojos estaban húmedos. —Eres un abusivo... — Dijo mordiéndose el labio inferior por enésima vez. —Ha-hazlo... — Pidió uniendo sus labios a los de Silver en un corto pero apasionado beso, mismo que Silver aprovecho para bajar un poco el bóxer del rubio.
—Me asegurare de que te sientas bien. — Susurró mirando fijamente aquel par de ojos que tanto le encantaban.
—Siempre lo haces. — Le respondió el rubio.
Silver alzó la falda de Rigan y procedió a besar el ahora descubierto miembro ajeno. —¡Agh! — Rigan soltó otro gemido al sentir aquellos labios repartir pequeños besos en todo su falo. —Mgh... — Sus piernas temblaron al sentir algo húmedo recorrer desde su base hasta la punta. —¡Silver! — Gimió el nombre de su novio.
El peliplata por su parte, sujeto el trasero ajeno, acariciándolo, mientras usaba sólo sus labios y lengua para atender el pene ajeno. Sabía cómo torturar al rubio, y la desesperación que este solía sentir cuando se le dilataba a la par que le estimulaban la parte delantera. Por ello, el turnar lamidas, besos o introducir aquel falo en su boca, era garantía de que Rigan le suplicaría por tenerlo en su interior. Sin demorar más, dejó de lamer el falo para dedicarse a dibujar círculos con su lengua en el glande, mismo que había empezado adquirí un color rosado, resultado del flujo sanguíneo que comenzada a acumularse en el miembro de Rigan.
El rubio por su parte clavaba sus uñas al tronco, no podía ver a Silver tal cual, ya que su falda cubría la cabeza de este, sin embrago el movimiento de aquel bulto bajo su falda le indicaba un poco lo que ocurría, a eso se le sumaba las sensaciones que recorrieran su cuerpo y las previas experiencias con el peliplata. Había adquirido la quizás no muy llamativa utilidad de gemir en voz baja, así como soportar un buen tiempo si emitir ruido alguno, pero en esos momentos, no había necesidad de alguna de callarse los gemidos.
—Ah... ahh — No era el único excitado, Silver podía sentir la molestia en sus pantalones, el oír a Rigan gemir le prendía y en ese momento, escuchar al rubio emitir aquellos "indecorosos" sonidos en voz alta, le hacía desear estar en su interior como en ocasiones pasadas.
El peliplata dejo de lamer y procedió a introducir el ya erecto miembro en su boca, el trasero que antes estaba siendo acariciado por ambas manos paso a ser atendido sólo por una, pues Silver uso su mano derecha para sostener el miembro ajeno, primero introdujo sólo el glande, asegurándose de no lastimarlo con sus dientes, movió su cabeza de arriba abajo sólo para sentir como Rigan le sujetaba la cabeza, esa era la primera señal de desesperación, sin embargo, no se detuvo, pasó a introducir un poco más el miembro, su saliva empezó a emanar , bañando no sólo la parte que estaba introducida en su boca, sino que lo poco que escavada de sus labios, iba bajando, dándole escalofríos al rubio.
—S-Silver... no... no te detengas... — Pidió entre gemidos, sus bóxer no habían sido quitados en su totalidad, por lo que movió un poco sus rodillas, haciendo que estos bajaran hasta el suelo, sin dejar que Silver dejase su trabajo, Rigan saco uno de sus pies, abriendo las piernas un poco, cosa que Silver vio como una buena oportunidad.
Silver retiró el miembro de su boca, pero comenzó a mover la mano que había mantenido sólo en la base. —¿Ya estás tan desesperado? — Preguntó sacando su cabeza debajo de la falda, sólo para ver el rostro de Rigan, rostro que estaba ligeramente aperlado, con las mejillas rojas, los labios resecos y la vista nublada. —Rigan... me estas tentando demasiado... — Dijo llevando su mano izquierda hasta los labios ajenos. —Si quieres que haga eso... deberás prepararlos un poco. — Sonrió de medio lado, mientras paseaba sus dedos índice y pulgar sobre la boca semiabierta. —¿Y bien, Rigan? ¿Me ayudaras con eso? — Cuestionó manteniendo el movimiento de su mano derecha en el glande, mismo que empezaba a liberar el líquido pre seminal.
Rigan no dijo nada, sacó un poco su lengua, rozando con ella el dedo índice del contrario, dedo que poco a poco empezó a colarse en su cavidad bucal, solo para ser recorrido por la lengua del rubio, mismo que tomó con sus manos la mano derecha de Silver para poder lamer uno por uno los dedos ajenos. Centrándose principalmente en el dedo medio e índice.
—Realmente me los estas dejando mojados, y no habló sólo de los que estas lamiendo. — Comentó Silver sintiendo su garganta seca. La sensación de la lengua de Rigan en sus dedos, y la mirada lasciva de este, estaban comenzando hacerle perder la cordura. —Abre un poco más las piernas. — Pidió retirando sus dedos de la boca ajena. Rigan no sólo obedeció, sino que aprovechó que su pierna derecha estaba libre del bóxer y la subió al hombro de Silver. —Esto no me lo esperaba pero lo agradezco. — Dijo dirigiendo su mano izquierda a la entrada de Rigan, comenzando a dibujar círculos con su dedo índice y presionando levemente para poder introducir uno de sus dedos.
—S-sabes que así no entrara... — Comentó Rigan, siempre habían usado lubricante para estimular su entrada, pero la idea de que quizás Silver lo lograse sin el lubricante le tenía un poco asustado.
—Ya lo sé, sólo lo hago por molestarte. — Confesó para después sacar un lubricante de su bolsillo, mismo que con uso de magia pudo abrir y poder verter un poco en sus dedos. —Te prometí que te haría sentir bien, yeso haré. — Comenzó a besar el muslo que ahora tenía a su entera disposición, mismo al que le dejo diversas marcas.
—¡Eres un...! — Su frase quedó inconclusa al sentir su miembro totalmente cubierto por la boca de Silver. —¡Agh! — Ahogó el resto del gemido con sus manos. —Eres un tramposo... — Cerró sus ojos con fuerza al sentir el vaivén de la boca de Silver, la mano que antes había estado masajeando su glande, ahora estaba sujetando su trasero, separando un poco sus nalgas, dejando que la presión de los dedos de Silver fuese aún más notoria, y permitiéndole al mayor introducir el primer dedo. —Ah... ah. — Los gemidos escaparon de sus labios, al sentir el dedo ajeno moverse en su interior, entrando y saliendo de forma lenta. No lo soporto más, con sus manos alzó su falda para poder ver lo que hacía Silver con su pene, y para su sorpresa, Silver estaba con la mirada fija a su rostro. Cosa que le endureció aún más. El peliplata por su parte introdujo un segundo dedo. —Kgh... — Rigan tensó su entrada así como sus muslos. —S-Silver... me... me voy a... — Su frase se vio interrumpida, ya que el mayor aumentó el ritmo, tanto de sus dedos como de la felación, aun sabiendo que Rigan no podría contenerse más. —¡AAAHH! — Gimió en voz alta a la par que se corría en la boca del mayor.
Silver retiró el miembro de Rigan, dejando que parte del semen de este escurriera de sus labios. —Es bastante. — Comentó después retirar sus dedos y pasarse el resto del semen que había quedado en su boca. —Pero... — Bajo la pierna de Rigan y se puso de pie. —Alguien debe responder... — Comentó tomando la mano izquierda de Rigan y colocándola en su endurecida entrepierna, misma que parecía está un poco húmeda.
—Te corriste con sólo escucharme... — Rigan comenzó a mover su mano, mientras Silver fruncía un poco el ceño. —Silver... te quiero adentro. — Confesó besando con un poco de desesperación al mayor.
Silver correspondió el beso, mismo que iba aumentando la intensidad, convirtiéndose en una mescla de besos normales y de lengua, mismo que les hacía sentir más calor del que ya estaban experimentando, en el intercambio de besos, sintió como Rigan restregaba su mano en su entrepierna y le desabrochaba el cinturón, así como bajar la bragueta y un poco el pantalón y bóxer, dejando aquella virilidad libre. —Sujétate. — Le dijo al sentir los brazos del rubio rodear su cuello. El rubio obedeció, Silver tomó la pierna derecha del chico, dejándola alzada, permitiendo así poder acercar su miembro a la entrada del chico. —Voy a entrar.
Rigan asintió, dejando así que el mayor comenzaba a presionar su glande contra su entrada, sintiendo como esta poco a poco iba abriéndose. —Mmmm... ah... ngh... — No era la primera vez que lo hacían de pie, pero aun así, Rigan no podía callarse los quejidos, no le era doloroso, sólo que sentía que sus piernas le abandonaban, y en ese momento, estaba sólo su pierna izquierda como apoyo.
—Está adentro. — Anunció Silver con un leve jadeo. —Rigan, puede que esto sea un poco brusco, así que sujétate de verdad. Rigan sabía lo que venía, pese a estar aun con la espalada recargada en el gran árbol, entendía que Silver no necesitaría del árbol como soporte, por lo que se afianzó tan fuerte como pudo. —Aquí voy. — Le avisó para rápidamente, tomarle del trasero con ambas manos y levantarle, dejando así que Rigan enganchase ambas piernas alrededor de su cintura.
—¡Aah! — Aquel movimiento había generado la primer estocada, misma que por la posición había sido un tanto profunda.
—¡¿Estás bien?! — Le preguntó preocupado.
—S-sí... s-sólo... tocó... ahí... — Respondió el rubio de forma entrecortada.
—Ya veo. — Respondió Silver, sujetando firmemente los glúteos de Rigan con ambas manos. —Voy a despegarte del árbol, no se vayas a soltar.
—Está bien, no te preocupes. — Respondió Rigan.
Tal como lo había dicho, comenzó alejarse con Rigan en brazos unos cuantos pasos del gran árbol, una vez que sintió que el rubio estaba bien sujetado, comenzó a elevarle y bajarle de forma lenta, obteniendo por respuesta leves suspiros y gemidos por parte del menor, siguió con el suave movimiento, hasta que sintió que Rigan ya no se tensaba tanto, lo cual le dio un poco más de libertad en cuento a la velocidad y fuerza.
Rigan, quien mantenía su rostro oculto en la curvatura del cuello de Silver, al sentir el cambió de velocidad, separo su rostro comenzando a buscar el de Silver, quien para su comodidad, estaba viendo atentamente cada reacción suya. —S-Silver... — Llamó a su pareja, mismo que entendió y unió sus labios. —Puedes hacerlo más fuerte... — Dijo entre cortos besos.
Con la autorización ya obtenida, Silver comenzó a elevar aún más las posaderas de Rigan para después bajarlas con un poco más de fuerza, golpeando nuevamente en el punto que había tocado en un inició, repitiendo la acción varias veces.
—¡S-Silver... m-más...! — Pidió jadeando, el peliplata caminó hacia el árbol, recargando la espalda del rubio de nuevo en este. Paso sus manos debajo de las piernas de Rigan, dejando estas recargadas totalmente en sus antebrazos.
Una vez que lo tuvo contra el árbol, comenzó a embestirlo con más fuerza, cuidando no ser demasiado brusco. Rigan notó que su miembro estaba nuevamente erguido, y aunque le pidiese a Silver que lo estimulara, este no podría hacerlo, por lo que comenzó atenderse el mismo, todo ante los ojos del peliplata. —¿Acaso estas provocándome? — Preguntó entre jadeos, y sin dejar de embestir al rubio. Este por su parte no podía emitir sonido alguno que no fuesen los gemidos y el chapoteo de su entrada. Sin esperar respuesta del rubio, Silver acercó su rostro al ajeno, silenciando los gemidos del menor y acelerando aún más.
—¡Silver, me vengo! — Gritó Rigan entre besos, acelerando el movimiento de su mano.
—¡Hazlo! — Incitó él, pues también estaba cerca de venirse.
Ambos estaban llegando a su límite, pero el primero en llegar sin duda sería Rigan, ya que era quien más sensible estaba, y eso era información que ambos poseían.
—¡Silver! — Gimió al sentir como su mano era humedecida por su propio semen.
El peliplata mordió el labio superior del rubio, cuidando no herirlo, antes de sentir como él mismo se vertía en el cálido interior de su novio, interior que le apretaba con fuerza, haciendo que aquel un orgasmo que le arrebató un jadeo bastante peculiar. Se quedaron unidos por unos segundos más, Silver bajo con cuidado una por una las piernas de Rigan, mismas que estaban tan débiles que temblaban.
—Se ensució mi falda. — Reprochó Rigan al notar que no sólo su mano había sido lo único "manchado" de su semen.
Silver sacó un pañuelo y comenzó a retirar lo más que se podía de semen de la falda del rubio. —Sabía que debía haberte desnudado por completo. — Dijo Tomando la mano del menor y llevándola hasta sus labios, con los cuales, comenzó a retirar los restos de aquel liquido blanquecino.
Rigan al oírlo se puso rojo, pero de la vergüenza. —¡¿Cómo crees que iba a desnudarme por completo a medio bosque?! — Podía tolerar una pequeña mancha en su falda, pero no el ser desnudado en un bosque.
Silver rió ante la reacción del contrario. —Estaba jugando, jamás te haría eso, ya demasiado es tomarte en lugares un tanto públicos. — Con el mismo pañuelo con el que había limpiado la falda de Rigan, secó la mano que antes tenía el líquido blanquecino y que ahora estaba impregnada con su saliva.
—Silver... — Llamó Rigan sintiendo sus piernas muy débiles.
—¿Si? — Respondió el mayor notando el semblante agotado del otro.
—Te corriste mucho... se está escurriendo. — Dijo al sentir que algo escurría lentamente de su entrada. El peliplata se asustó un poco, ya que creyó que le había hecho un desgarre, sin embargo, sintió alivio al revisar y notar que, en efecto, era sólo su semen que empezaba a salir.
—Disculpa, olvide traer un condón. — Procedió a limpiar lo poco que salió, así como a subir el bóxer y dejarlo tal y como estaba. —Ven, siéntate. — Dijo después de acomodar la ropa de su novio y la propia, sentándose en el suelo y ayudando al rubio a sentarse en su regazo, teniendo cuidado con la zona que antes había sido "masacrada" por sus embestidas.
Ahí, sentados, el peliplata aprovechó para darle pequeños besos en la mejilla al otro, así como abrasarle y decirle diversas cosas lindas.
—Silver... ¿tenías planeado hacérmelo aquí? — No estaba molesto, mentiría si decía que lo estaba, después de todo, en la cafetería e incluso en la biblioteca, Silver ya había hecho de las suyas, y tal cual en aquellas veces, no se sentía molesto.
Silver entendió la duda. —No, no realmente. — No mentía, sólo planeaba llevar a Rigan de paseo, pero el hecho de estar solos y el tener más de una semana sin un encuentro, le hiso creer que no sería una mala idea. —De haber sido mi intención, hubiese traido un condon conmigo. — Confesó sin pena alguna.
—Pero traías el lubricante. — Respondió Rigan mirando al mayor.
—Ah, pues... siempre lo traigo, bueno, desde que empezamos hacerlo. — Dijo como si fuese de lo más normal. Rigan ladeó la cabeza, y él continuo. —Cuando estamos en la biblioteca suelo masturbarte, como no puedo meterme debajo de la mesa, porque sería muy obvio, uso el lubricante para que mi mano resbale mejor y no lastimarte, ¿recuerdas?
La cara de Rigan aumentaba su tono rojo. —¡No me tienes que recordar esas cosas! — Dijo mientras su mente flasheaba aquellas veces en las que aun con gente en la biblioteca Silver le había hecho venir. —Eres un tramposo. — Dijo evadiendo la mirada del otro, cosa que como siempre, a Silver se le hacía tierno.
—Rigan... — Llamó el peliplata con sus labrios sobre las finas hebras rubias. —Cuando estemos cerca el "Wish Upon A Star", me gustaría que viniésemos hacerlo de nuevo, pero esta ve bien, sin nada que evite que nuestras pieles se toquen, ¿qué dices?
Rigan sonrió y volteo a ver a su novio. —No vas a tenerme desnudo sobre el pasto, ¿o sí? — Silver negó con la cabeza. —Entonces... sí, lo haremos...
Soy conciente de que quedo a deber... xD
Así que bueno, les recomiendo escuchar "Tu Robaste Mi Corazón" de Selena Quintanilla, siento que les pega mucho a este par.
Ahora, por si para algunos no quedo claro, Rigan es trasvestí. Es un chico que gusta de usar ropa de chica... la ropa es ropa, realmente no tiene genero, pero siento que debo aclararlo o sino exploto.
