Hola! Aquí Saori-nee de vuelta con una nueva historia, esta vez protagonizada por la que quizás sea la pareja más famosa del fandom y además con una gran escena lemmon, para que vayan enterados/as de antemano. :)

Espero les guste mucho esta historia que se me ocurrió en un día lluvioso, y sin más que decir por el momento, comenzamos! c:


Un Día Lluvioso

Calles de la ciudad – Día lluvioso

El otoño se acerca, la última brisa de verano sopla anunciando su final y con ello, las últimas lluvias de la temporada caen armonizando con pequeñas gotas a la ciudad.

Lo que inicio como un día soleado y tranquilo, pronto se convirtió en una gran tormenta y ahora, mi pequeña novia Reo y yo, nos vemos en la necesidad de interrumpir nuestra cita semanal mientras corremos por las calles de la ciudad buscando un lugar donde refugiarnos.

El viento azota, las gotas de lluvia caen cada vez con más fuerza sobre nuestros rostros mientras intento distinguir por donde camino y sostengo con fuerza a Reo de su pequeña mano.

– ¡Aaaah! Ya basta Mai, ¡Me lastimas!

No importa lo que pase no debo soltarla, si no encontramos un refugio pronto…

Finalmente entre la lluvia y la neblina, consigo ver un pequeño letrero neón en la calle de adelante.

– Un lugar abierto, ¡Andando Reo!

– ¡Ah! ¡Espera!


Edificio del letrero neón

Finalmente conseguimos llegar al edificio y tan pronto como entramos, la puerta se cierra tras nosotras y las dos caemos rendidas al suelo.

– Estuvo cerca – digo recuperando la respiración.

– ¡Aaaaaah! ¡Mi mano! – grita Reo de rodillas – ¡Idiota! Te dije que me soltaras la mano.

– No seas tan dramática, Reo.

Ignorándome, Reo continua quejándose y sobando su mano mientras yo observo el lugar al que hemos entrado.

– ¿Exactamente donde estamos?

Observo a mi alrededor y estamos en lo que parece ser un edificio descuidado. Hay una sala de espera vacía, un elevador, escaleras y una pantalla con lo que parecen ser muchas habitaciones, cada una diferente a la otra (aunque están muy lejos para verlas bien).

– Debe ser alguna clase de hotel de segunda mano.

– ¿Esto es un hotel?

Claro, para mi novia burguesa esto debe parecerle una pocilga comparado con los hoteles de lujo cinco estrellas a los que suele llevarme, pero en este momento no tengo energía para discutir sobre nuestra diferencia de clases.

El hotel no esta tan mal, no parece estar sucio u olvidado, sin embargo se me hace un poco extraña la falta de personal y poca iluminación que hay en el hotel.

"Parece sacado de una película de terror o algo así".

Al fondo veo un único lugar iluminado con una sola persona atendiendo allí.

– Ah, parece que ahí es la recepción, ven Reo, vamos a registrarnos.

– ¡¿Qué?! Estás loca, no vamos a quedarnos en un lugar como este, parece que va a salir una rata o un fantasma por allí.

– Vamos Reo, no seas infantil.

– De ninguna manera, hay que ir a buscar otro lugar ahora.

Reo abre la puerta para salir pero tan pronto lo hace, una fuerte ráfaga de viento y lluvia la impacta dejándola aún más mojada de lo que ya esta y la tumba al suelo.

– ¡No podemos ir a otro lugar! ¿Entiendes Reo? Ahora, vamos a la recepción a registrarnos para que nos den una habitación y así poder lavarnos y refugiarnos hasta que pase la lluvia, ¿Okay?

– Grrr… como sea, me da igual – regañadientes.

– Bien – la tomo de la mano – andando.

– ¡Gyaaaa! ¡Mai, suéltame! ¡No soy ninguna niña! ¡Aaaaah!

Nos dirigimos a la recepción donde nos recibe una recepcionista de rostro amigable.

– Buenas tardes, bienvenidas al hotel mil amores ¿En que puedo ayudar a dos jóvenes tan bellas y hermosas como ustedes esta tarde?

– Hola, quisiéramos una habitación por favor.

– Por supuesto, tenemos una gran variedad de habitaciones para ofrecer la mejor experiencia a bellas parejas como ustedes – en cuanto dice esto, la joven saca un catálogo de su escritorio – ahora, ¿Qué clase de habitación les gustaría…?

Reo saca su tarjeta de crédito e interrumpe.

– Solo denos su habitación más grande y espaciosa, ¡Y que este limpia! ¿de acuerdo?

– ¡Reo!


Pasillo del hotel

Llegamos a nuestro piso el cuál parece aún más oscuro y descuidado que la recepción. Cada puerta del pasillo era diferente y todas parecían llevar a un mundo distinto.

"¿Qué clase de hotel es este?"

– ¡Gyaaaa! ¡Todo esto es tu culpa Mai! Te dije que nos quedáramos en casa pero no, tu querías salir y…

– ¿Cómo es esto mi culpa? Tú siempre quieres estar en casa y…

– ¿Por qué no revisaste el pronostico del clima antes de salir en primer lugar?

– ¡Lo revisé! Te digo que esta tormenta cayo de la nada, y además deja de gritar y quejarte que molestarás a los demás huéspedes.

– ¡¿Cuáles huéspedes?! ¡Aquí no hay nadie en este maldito lugar!

Al pasar junto a una puerta, escuchamos un ligero grito (no sabría decir si de placer o de dolor) el cuál nos pone un poco los pelos de punta, preguntándonos en que nos habíamos metido, pero era muy tarde para dar vuelta atrás.

Reo se pega a mi y me abraza tratando de ocultar su miedo, tengo que ser valiente por ella.

– Tranquila Reo, vamos a nuestra habitación y ya veras que todo va a salir bien.

– Sí, claro – sarcástica sin soltarme – ¿Qué podría salir bien en una pocilga como es…?


Habitación

Al entrar, descubrimos una habitación hermosa súper limpia y espaciosa. Todo perfectamente arreglado, bien iluminado, una cama extra grande bien tendida y arreglada, un enorme baño con vitral transparente en lugar de pared y una gran pantalla de televisión. Nada que ver con el hotel en el que estábamos hace un momento.

– ¿Esta… es…?

– ¡Siiiiii! ¡Mira Mai! ¡Una enorme cama!

De inmediato, Reo cambia de actitud y emocionada corre a la cama donde salta y se deja caer.

– Aahhh, tan esponjosa.

– Reo, no te subas a la cama estando así, la vas a mojar.

– Aahhh… esta suave.

Ignorándome, también me dejo llevar por la maravilla de esta habitación, aunque sigo sintiendo que hay algo extraño en ella que no nos hemos dado cuenta.

– Reo, quédate ahí, voy a investigar un poco la habitación.

– Aahhh… Reo duerme.

No puedo evitar pensar que esta no es una habitación normal… en primer lugar no entiendo por qué alguien construiría un gran baño sin pared o algo para tapar, la única división entre el baño y la habitación es un enorme vitral transparente desde el cuál se puede ver todo lo que hace una persona desde afuera.

Dedico entrar al baño para investigar más y veo que la bañera no tiene ninguna cortina o algo para cubrirse, cualquiera que este en la habitación podría ver fácilmente desde la cama como me baño o paso al baño u otra cosa que decida hacer.

También al mirar abajo veo que sobre el piso del baño hay una especie de colchón inflable de agua color rosado.

– ¿Por qué dejarían un colchón inflable de agua aquí en el baño? – pienso – Reo, ¿no notas algo extraño en…?

– Aahhh…. relajante.

Al volver, veo a Reo con un control remoto en la mano y la cama vibrando bajo ella.

– Mai, la cama tiene un control para hacer vibrar la cama… se siente muy bien, aahhh…

– ¿Una cama vibradora? Será que este es un hotel…

Me doy la vuelta para investigar más, al tiempo que Reo detiene la cama y se acomoda para ver la tele.

– Aahhh, en fin, veamos que hay en la televisión para pasar el… ¡Aaaaaah! ¡Pero qué…!

En el momento que Reo enciende la televisión, una película de paga para adultos se está reproduciendo y están en pleno acto sexual.

– ¿Pero que demonios?

Le cambia de canal una y otra vez, pero no importa las veces cambie…

– ¡Esta tele esta llena de…!

– ¡Wuuaaaaa!

Al mismo tiempo, abro el estante que esta en el baño y en el, descubro un montón de artículos y juguetes sexuales tras un vidrio sellado, disponibles para comprar.

Al regresar a la habitación con Reo, veo lo que esta en televisión y entonces lo entiendo todo.

– Ya veo, así que este es uno de esos hoteles, ¿verdad? – me digo a mi misma aliviada – fiuuu – respiro aliviada.

Ahora todo tiene sentido, la poca iluminación en el pasillo y la recepción, la falta de personal a la vista en el vestíbulo, las habitaciones con puertas diferentes y el gemido que habíamos escuchado en el pasillo…

Así es, por azares del destino Reo y yo habíamos acabado en un elegante y muy oculto hotel del amor.

Menos mal, por un segundo creí que este era un lugar peor.

– ¡Maaaaaaaaiiii!

– ¿Qué sucede Reo?

– ¡Idiota! ¿Todo esto lo planeaste no es cierto?

– ¿Qué cosa planeé exactamente?

– No te hagas, sin que me diera cuenta le dijiste a la recepcionista que dejara puros canales porno en nuestra televisión, ¿no es cierto?

– ¿Tú crees que…?

Ya veo, no se ha dado cuenta del lugar en el que estamos ¿eh…? esto podría ser divertido, jeje.

– Oh vaya, me descubriste Reo, veo que no conseguiste caer en mi trampa.

– ¡Pero claro que no! ¡Soy mucho más inteligente de lo que piensas, tarada! ¡Por supuesto que me daría cuenta si cambiaste todos los programas de la tele a algo como eso!

– Tienes razón, ¿qué piensas hacer al respecto, Reo?

Reo se da cuenta que estoy jugando con ella, e indignada se levanta de la cama.

– Voy a tomar un baño, y mientras, quiero que vayas a la recepción y le digas a la recepcionista que…

Reo se queda viendo el baño. 1, 2, 3… se da cuenta.

– ¡MAAAAAAAAIIII!

– ¿Sí, Reo? – divertida.

– ¡¿Por qué no hay pared entre la habitación y el baño?!

– Mmm… no lo sé, así estaba cuando nos la entregaron – esa parte es verdad.

– ¡Tarada! Le pediste a la recepcionista que te diera una… pared invisible para la habitación, ¡¿no es así?!

– Oh, sí, una pared invisible, son muy difíciles de conseguir últimamente – tengo que aguantarme la risa.

– ¡MAI! ¡Tarada, idiota, pervertida!

– Oh bueno, igual tenemos que tomar un baño para no enfermarnos, ¿qué se te ocurre que podamos hacer al respecto, eh? – le digo al tiempo que bajo un poco mi camisa y bracier, revelando mi hombro descubierto.

– ¡Te diré lo que voy a hacer! Voy a entrar a bañarme y tú vas a voltear a otro lado hasta que yo termine, ¡¿De acuerdo?!

– Sí claro, como tú digas jeje.

Reo se da la vuelta y entra al baño cerrando la puerta de cristal transparente.

Ahora que lo pienso, también debería cambiarme para no pescar un resfriado.

Dicho eso, procedo a retirar mi ropa mojada hasta quedar solo en mi ropa interior y continuo explorando la habitación.

Es una habitación muy bien arreglada, no me sorprendería que en verdad fuera la más grande y espaciosa del lugar como Reo la pidió.

"Me pregunto como serán las otras habitaciones".

Como si mis pensamientos hubieran sido leídos mientras exploro la habitación, al abrir el cajón junto a la cama descubro un catálogo igual al que tenía la recepcionista cuando llegamos.

– Interesante.

Me recuesto sobre la cama, estirando mis pies y piernas y me preparo para leer el catálogo en lo que Reo termina de bañarse.

Al parecer hay toda clase de habitaciones en este hotel con distintas temáticas además. Hay una habitación con temática egipcia, otra clásica japonesa, otra de experiencia acuática, otra de enfermería… e incluso hay una de experiencia de calabozo.

"Me da un poco de miedo incluso verla, pero… no estaría mal probarla con Reo alguna vez" pienso avergonzada para mis adentros.

Cierro el catálogo y enciendo la televisión para ver algo, pero recuerdo que solo hay programación para adultos, así que la apago.

– Que aburrimiento… y estoy empezando a tener algo de frío, ¿Cuánto más tardará Reo en salir?

Volteo a verla de reojo, aún bañándose y enjabonándose a espaldas a mí.

– La espalda desnuda y enjabonada de Reo… es tan hermosa.

Sin darme cuenta, dirijo mi mano izquierda hacia mi pecho y mi mano derecha hacia más abajo.

Poco a poco comienzo acariciarme más abajo, frotando y girando mis dedos, disfrutando de la vista trasera de Reo.

– Reo… Reo… Aahhh…

Antes de darme cuenta, levanto ambas piernas sobre la cama y meto mi mano por completo en mis pantis, así como dos dedos en mi interior.

– Aaaah… – un pequeño gemido sale de mi, cubro mi boca y volteo a ver si Reo se ha dado cuenta, lo ha ignorado por completo.

"Oh no, se siente tan bien" – pienso mientras continuo insertando mis dedos en mi" – "me estoy excitando, tengo que hacer algo para evitarlo… es demasiado tarde, quiero hacerlo con Reo, pero ella me pidió que no la viera".

Si voy con ella ahora seguro que se enfadará más conmigo, tendré que hacer algo para mantener mi promesa.


Bañera

Reo, aún enjabonada, esta a punto de terminar de lavarse cuando de pronto, siente algo grande y abultado detrás de ella.

Al voltear descubre a…

– ¡Aaaaaah! ¡Mai!

– ¿Sí, Reo?

– Nada de "¿Sí, Reo?", ¿Qué es lo que estás haciendo aquí?

– Tardaste mucho en bañarte y entre más tiempo pasaba, mas probable era que me diera un resfriado, yo también acabé toda empapada, ¿sabes?

– ¡Ya estaba a punto de terminar! Además, ¿no prometiste que no voltearías a verme mientras me estuviera bañando?

– Y lo estoy cumpliendo, ¿no ves que te estoy dando la espalda?

Es cierto, a pesar de estar juntas en la bañera, había procurado colocarme justo de espaldas detrás de ella para no voltear a verla.

"Debo decir que ha sido una de mis mejores ideas", sonrío.

– Pero…

– Además, en todo caso lo único que estoy haciendo es tomar un baño para calentarme un poco, no querrás que me de un resfriado y ya no pueda ir a cocinar a tu casa, ¿verdad?

– Uhmm… bueno… – se sonroja – Esta bien, solo termina de bañarte y me esperas afuera, ¿de acuerdo?

– Sí, sí, ya, de acuerdo – sonrío.

La fase 1 del plan esta completa, Reo me ha aceptado junto a ella y ahora solo queda dejar que las cosas se den naturalmente.

Tomo algo del jabón que había estado usando Reo y lo uso para enjabonar mi cuerpo y lavarlo con agua caliente.

Al tiempo que froto y lavo mi cuerpo, Reo no puede evitar voltear a ver un poco al sentir mi cuerpo tan pegado contra el suyo.

Nuestras espaldas se tocan, sentimos aquella electricidad vibrar en la espina de la otra, desde nuestra nuca hasta el asterisco.

El aroma del cabello de Reo, tan característico y sedoso que hace que me vuelva loca por el, nuestros glúteos chocan con cada movimiento que hacemos y empiezo a sentir como los primeros jugos empiezan a correr por mi entrepierna.

Si ya estoy así, puedo asumir que Reo también lo esta.

Aún sin voltear a verla le digo.

– Oye Reo, ¿ya te lavaste bien?

– ¿Uh?

– ¿Te importaría si reviso que ya estés bien limpia?

– Estoy limpia, no es necesario.

– A ver, déjame sentir.

– ¡Oye! ¿Qué estás…? Uh…

Aún sin voltear a verla, uso mis brazos para sentir el cuerpo de Reo y asegurar que ya todo este limpia.

Con cada movimiento que hago, con cada fibra que le toco, siento el cuerpo de Reo temblar más y más, aumentando su excitación.

– Vamos a ver, los brazos parecen estar limpios, también el pecho, parece que tu ombligo también quedo muy limpio y… oh, ¿pero que es esto? – digo en cuanto llego a sus muslos – Hay algo raro aquí, se siente… pegajoso y húmedo en tu entrepierna, ¿segura que la has lavado bien?

– ¡Idiota! ¡Por supuesto que la lave bien! Estaba limpia hasta que llegaste tú y…

– No, no, no, Reo, esto esta mal, las chicas deben lavar muy bien su flor especial cada vez que se bañan. ¿Quieres que la lave por ti?

– Mai… no… – excitada.

– Tranquila, la dejaré muy limpia para ti, ya lo verás.

– Mai… ¡Aaaaaaah!

Sin previo aviso, la volteo contra mi y poniéndome de rodillas, comienzo a succionar los jugos húmedos que salen de su entrepierna.

– Aaaaah, Mai… Mai…

– Ah, Reo, estás tan deliciosa acá abajo.

– Mai…

– No hay nada que ame más que el sabor de tus pétalos, tan suaves, tan pequeños y tan calientes – la olfateo allá abajo haciendo estremecer su cuerpo – y ahora que están recién lavados tan dulces y frescos, como pétalos de mandarina – vuelvo a lamer.

– ¡Aaaaah! ¡Mai! Deja de describirlos… ¡Aaaaaah!

Reo toma mi cabeza y la atrae más hacia dentro, obligándome a insertar más mi lengua y succionar más de sus jugos en cuanto salen.

– Mai… Mai… Aaaah, Mai…

– Esta bien Reo, puedes terminar cuando quieras, te prometo que te dejaré muy limpia y descansada – sonrío.

– Mai… ya no aguanto más, Mai… Mai… ¡Aaaaaaaaaahhh!

Al final Reo ya no aguanta y deja salir todos sus jugos en mi cara. Trago tantos de ellos como puedo pero al final son demasiados y algunos terminan desperdiciados en el suelo.

Sin energías, Reo se tambalea y parece que se va a desmayar, así que la sostengo.

– Ya tranquila Reo, lo hiciste muy bien.

– Mai, idiota, eres muy injusta – recuperando la respiración – yo… también quiero hacerte sentir bien.

– ¿Uh? – la miro alegre – pues hagámonos sentir bien juntas, Reo.

Dicho esto, procedo a ayudarla a levantarse y una vez fuera, me dejo caer sobre el colchón inflable de agua rosado en el piso del baño.

Recostada de espalda, alzo ambas piernas y uso mis dedos para dejarle ver el interior de mi entrepierna. Sonriendo le digo

– Bueno Reo, hazme sentir bien.

– Mai…

Se ve que quiere decir algo, pero ahora su excitación supera a su lado tsundere y obediente como una gatita, se pone en cuatro y se dirige gateando hacia mi entrepierna abierta.

– Aaaah… Reo… ¡Aaaaaaaah!

– Mai…

Usando su lengua con maestría como le he enseñado, penetra a lo más profundo de mi interior haciéndome sentir una explosión de sensaciones, pero antes de que pueda terminar, se detiene y vuelve conmigo.

– ¿Reo, que sucede?

– ¿Sabes que es lo que más envidio de ti? No es tu vagina, que si bien es un poco más grande, no es muy diferente de la mía.

– Reo…

– Lo que más envidio de ti, tus son grandes y enormes piernas – besa mis muslos.

– Aaahhh…

– Tus anchas y firmes caderas – besa también allí.

– Aaaah, Reo….

– Tu perfecto y plano abdomen – pasa sus labios por mi obligo.

– Aaaaaaaahhh…

– Pero sobre todo, lo que más amo de todo tu cuerpo… ¡Son tus enormes y redondas tetas! – Las aprieta con toda su fuerza.

– ¡Aaaaaaah! ¡Reoooo!

Sin más que decir, las continua apretando con sus manos que apenas caben en ellas, al tiempo que calla mis gritos y gemidos con sus labios, besándome una y otra vez hasta la garganta.

En una mezcla entre dolor y excitación, siento como Reo aplica más fuerza en sus manos, agarrando tanto de mis tetas como puede en sus pequeñas manos e incluso toma la punta del pezón y los pellizca.

– ¡Aaaaah! Reo, espera, ¡Aaaah!

– Los pechos de Mai, tan grandes, suaves y redondos, igual que sus pezones, tan… erectos, puntiagudos y… deliciosos.

– Reo… ¡Aaaaaaaahhh!

Reo por fin deja ir mis labios pero en su lugar, baja sus labios hacia mis pezones y comienza a succionar de ellos como si aún fuera una bebé tratando de sacar leche de ellos.

– Reo… Reo… ¡Aaaaaaah!

– Los pezones de Mai, tan duros, tan firmes, me encantan – succiona más fuerte.

– ¡Aaaaaah! ¡Reo! Ya basta, me duele, ¡Aaaaaaahhh!

Al tiempo que succiona más de mis pechos, Reo baja su mano hacia mi entrepierna y usando dos de sus dedos, los inserta dentro de mi y continua besando y succionando de mis pezones.

"¿Qué es esto? Hacía tiempo que no me sentía tan bien, normalmente soy yo la que toma la iniciativa con Reo, ¿será que este lugar la esta haciendo más atrevida?"

– Reo, me rindo, ya no puedo más, me vengo… ¡Me voy a venir! ¡Aaaaaaaaaaaaahhhhh!

Al final me termino viniendo arqueando mi espalda, y varios de mis jugos salen de mi entrepierna mojando el colchón inflable donde nos encontramos.

Dejándome respirar, Reo se deja caer a un lado de mí y sonriente presumida me dice.

– ¿Ya viste Mai? Eso es lo que te sacas cuando despiertas a la leona.

– Ya veo Reo… tu ganas.

– Jeje – presumida.

– Me has hecho sentir… una excitación que hacía mucho no sentía.

– Ya lo sabía – aún presumida.

– Ahora… ¿quieres ver lo que pasa cuando me excitas?

– Uh… ¿Mai? – preocupada – Aaaaaah, ¡MAI!

Sin previo aviso, la tomo de ambos brazos y la tumbo de espaldas contra el colchón, sentándome sobre su cuerpo para evitar que escape.

– Mai ¿Qué es lo que haces? Ya hemos acabado de hacerlo, idiota.

– ¿Acabado dices? Pero si solo hemos iniciado

– ¿Eh? – preocupada.

– Tranquila Reo, ya haz hecho mucho por mí, relájate y déjame a mí hacer todo el trabajo, ¿sí?

Dicho esto, me levanto un poco para tomar la loción en el lavabo y la unto en mi cuerpo para que quede brillante y suave.

– Mai…

– Relájate y obsérvame bien Reo, es parte de tu recompensa por hacerme sentir tan bien - unto la loción en mis pechos.

– Yo… no tengo nada porque recompensarme.

– ¿Qué estás diciendo, Reo? – dejando de ponerme loción para escucharla.

– Tú siempre eres muy buena conmigo, me ayudas y me cuidas todos los días aunque también tengas tus propias responsabilidades y deberes. Yo… se que no lo digo muy a menudo, pero… me gustaría recompensarte alguna vez.

– Reo…

Dejo la botella de loción a un lado y me inclino un poco para besarla.

– Estar ahí para ti todos los días, significa todo para mí.

– Mai…

– Eres mi novia, gracias por dejarme ser todo para ti.

– Mai…

Nos volvemos a besar. Sentimos nuestros cuerpos juntándonos y nuestros pezones erectos chocando entre ellos.

– Ahora… ¿te parece si nos recompensamos mutuamente?

– Geez… – sonrojada, avergonzada – por supuesto, Mai.

– Te amo mucho Reo, ¡Te amo muchísimo!

– ¡Aaaaaaah! ¡Mai!

Nos comenzamos a besar intensamente, abrazándonos, sentándonos, rebotando una y otra vez sobre el colchón de agua, usándolo como trampolín para hacer nuestras embestidas más intensas.

– Aaaaaah, Reo…

– Se siente tan bien, Mai… Aaaaah…

Nuestros cuerpos abrazados, nuestras lenguas unidas, intercambiando y tragando la saliva de la otra, tocándonos y acariciando cada milímetro de nuestra piel, evitando dejar un solo lugar sin acariciar.

Nuestras vaginas chocan entre ellas, nuestros jugos se entremezclan, nuestros pechos saltan una y otra vez con cada embestida que nos damos (o bueno… al menos los míos, Reo no tiene :p ).

– Reo… Reo… se siente tan bien.

– Lo mismo digo Mai, tu vagina… esta tan húmeda y caliente.

– Igual que la tuya Reo, se siente tan bien… dentro de mí.

– Mai… Mai… Mai… – esta temblando, estamos tan cerca del clímax.

– Estoy cerca Reo, muy cerca, me vengo… ¡Me voy a venir!

– Mai… también yo, ya no aguanto más… ¡Me quiero venir!

– Terminemos juntas, Reo, juntas… ¡Te Amo Reoooooo! ¡AAAAAAAAAAAHHHHH!

– ¡MAAAAAAAAIIIII! ¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!

Ambas llegamos al clímax y justo en ese momento…

¡SPLASSSHHHHHH!

El colchón inflable sobre el que estamos explota dejando salir toda el agua de su interior y entremezclándose con los jugos que ahora salen de nuestras vaginas.

Ambas sentimos como hacemos contacto con el suelo poco a poco, únicamente con el colchón ahora roto y desinflado para cubrir nuestras espaldas.

– Woooow

– Sí, woooow.

Agotadas, ambas recuperamos la respiración poco a poco evitando quedar desmayadas del orgasmo que acabamos de tener.

– Eso fue muy intenso, ¿no te parece Reo? ¿Reo?

Al voltear a verla, veo que el orgasmo fue demasiado intenso para ella y se quedo dormida de la excitación.

– Oh vaya, supongo que eso fue demasiado para tu pequeño cuerpo, ¿verdad?

Sonrío al verla dormir a mi lado.

Con cuidado para no despertarla, le levanto un poco la cabeza para recostarla sobre mis pechos que se que tanto le gustan.

– Descansa un rato Reo, hiciste un muy buen trabajo hoy, ya mañana será otro día.

Quizás es mi imaginación, pero siento que en cuanto le digo eso, veo a Reo sonreír.

– Gracias por permitirme ser tu novia, Reo.


Bonus Short Story – Unos minutos después

Reo continua acostada entre mis pechos y poco a poco comienza a abrir los ojos recuperando la conciencia.

– Buenos días bella durmiente.

– Uh… ¿Mai? ¿Qué…? ¡Kyaaaaa!

– ¿Qué pasa Reo?

Poco a poco ambas nos ponemos de pie

– Estas desnuda… ¡estamos desnudas! y estábamos recostadas sobre… – tratando de recordar.

– Ah, sí, creo que el colchón no aguanto mucho después de todo – sonriendo.

– Ah ¡Mai! Nosotras… ¿hicimos todo esto? – Viendo el desastre en el baño.

– Bueno, eso parece, lo bueno es que toda el agua del colchón se fue por el desagüe, así que la habitación esta completamente limpia y lista para acostarnos.

– ¡Pero el colchón!

– Ah eso, no te preocupes, están diseñados para romperse después de darles un buen uso, en todo caso el que se haya roto a la primera quiere decir que hicimos un buen trabajo, jeje – sonrío.

– Grrr… ¡Mai, idiota! ¡¿Cómo puedes decir comentarios tan descarados como esos?!

– Ya, ya, tranquila Reo, lo explicaremos a la recepción en la mañana, ¿de acuerdo?

– ¿Uh? ¿En la mañana?

– Bueno, es cierto que ya paro de llover, pero… ya ha anochecido y de todas maneras ya pagamos la habitación hasta mañana, así que… ¿te gustaría pasar aquí el resto de la noche y hacer un poco más de lo que ya hicimos? – le digo acariciando su rostro y mirándola a los ojos, sintiéndose nuestros cuerpos desnudos uno junto a la otra.

Reo también me ve enamorada a los ojos y un tanto avergonzada me dice.

– Es… esta bien, Mai.

– ¡Genial, te amo Reo! – la abrazo – y aprovechando que estamos aquí, ¿te parece si probamos uno de los juguetes de la estantería?

– ¡¿Qué?! Ah no, claro que no, ¡Que te quede claro! ¡De ninguna manera voy a dejar que introduzcas ninguno de esos juguetes dentro de mí!

– Vamos, por favor, en verdad quiero probarlo, además, si me dejas hacerlo, te dejaré probar el que quieras en mí, ¿Siiiii? – ojitos encantadores.

– Grrr… ¡Aaaaah! ¡Esta bien! ¡Pero solamente el más pequeño para mí y será solo una vez, ¡¿De acuerdo?!

– ¡Síiiii! ¡Esta bien! ¡Vamos Reo, tenemos toda una noche por delante!


¡Hasta aquí esta historia! Espero les haya gustado y como siempre, me seguiré esforzando para traer nuevas historias para cada una de estas bonitas parejas y hacerles justicia como se merecen.

En lo personal me encanta contar historias con Mai y Reo como protagonistas, así que espero no pase mucho hasta que vuelva escribir de ellas.

Nos leemos en la próxima historia y hasta entonces nos seguiremos leyendo c: