Harry Potter: Una lectura distinta, vol. 3

Por edwinguerrave

Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008

El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000.


Interludio

Comienza el tercer año

El atril se desvaneció y la voz de la Sala indicó:

—Con este capítulo se cierra el segundo año en la vida de Harry James Potter. Invitamos a descansar, reponer energías, para iniciar mañana la lectura del tercer año.

Luego de eso, las encargadas de ayudar en la cocina fueron a ayudar a los elfos, mientras los más jóvenes se reunían a jugar una partida de cartas y Harry y Ginny se quedaban abrazados, sentados en la butaca que ocupaban.

—¿Cómo te sientes? —le preguntó Harry.

—Más tranquila —comentó Ginny—, fue como quitarme un peso de encima, sobre todo el restregarle a Malfoy la verdadera naturaleza de Tom.

—Ya me di cuenta —Percy se había acercado, aún rodeado por sus hijas. Ginny se levantó y sin pensarlo mucho, lo abrazó.

—Perdóname, hermano, por no poder guardar tu secreto.

—Tranquila, lo que pasa es que no le había dicho a Audrey de mi noviazgo con Penélope, y eso la sorprendió.

—Pero fueron amores escolares, ¿o no? —preguntó Harry, sonriendo.

—Sí, pero igual —suspiró Percy, para después comentar—. Y se viene el tercer año, ¿no?

—Sí —mencionó Harry, monótonamente—, cuando descubrimos la traición que mató a mis padres y —con más ánimo— tuvimos un excelente profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras —sonrió al ver a Remus conversando con James, Sirius, Frank y Tonks.

Inmediatamente los llamaron a cenar, por lo que las conversaciones se restringieron a lo exquisitas de las preparaciones que disfrutaban. Cuando ya los postres estaban desapareciendo de las mesas, y los grupos de conversación se estaban volviendo a armar, los Weasley-Prewett invitaron a la enorme familia extendida a compartir, por lo que se acomodaron en un círculo un poco más pequeño que el típico durante las lecturas. Únicamente los profesores, los Malfoy, los Smith-Patil y los Creevey no se unieron a ese grupo.

En el momento que los bromistas más jóvenes se sentaron, Molly dijo:

—De verdad, no recordaba lo agradecida que he vivido con Harry desde que rescató a mi niña de la Cámara de los Secretos —el aludido sonrío apenado, abrazado por Lily, ya que Ginny estaba con sus padres—. Desde ese momento en el primer año de ustedes —señaló al propio Harry, a Ron y Hermione, sentados juntos—, cuando lo conocimos en King's Cross, casi que Harry se convirtió en nuestro octavo hijo…

—Gracias, Molly —dijo Lily, con la voz emocionada—, no sabes lo feliz que me hace saber que dentro de tus dificultades no te negaste a apoyar a Harry.

—Y lo volveríamos a hacer con todo el gusto del mundo —dijo Arthur.

—Mañana comenzaremos a leer nuestro tercer año —comentó Ron, a lo que Harry, Hermione, Neville, Hannah, Seamus y Susan asintieron—, y conoceremos un verdadero profesor de Defensa contra las Artes Oscuras.

Remus sonrió apenado, mientras Tonks le acariciaba la espalda. De pronto la voz de una pequeña pelirroja se dejó escuchar.

—Papá —preguntó Lilu, muy seria—, ¿tú tienes padrino?

—¡Claro que sí! —le respondió Harry—, ¡siempre les he hablado de mi padrino Sirius! ¿o no?

El animago se quedó extrañado por la pregunta de la niña.

—Por supuesto que nos has hablado del padrino Sirius —admitió JS—, sobre todo porque llevo su nombre —Lilu sonrió, lo que le llamó la atención a su hermano mayor—… ¡Esta tramposa nos está haciendo una broma!

Varios en el grupo se rieron, y Lilu, sonriendo, se refugió en los brazos de Harry.

—Eso sí que no te lo conocía, mi pequeña princesa —le dijo Harry, y Lilu, aún sonriendo, señaló a los "nuevos merodeadores", quienes la miraron sorprendidos:

—Ellos me han estado enseñando.

—¿Cómo? —exclamó JS, haciéndose el ofendido—, Papá, mamá, ¿tú nos crees capaz de tal desatino? ¿De tal desmadre?

—De eso y mucho más, Jamie —le dijo Ginny, seria—, si no, no recibiéramos tantas cartas de parte de la profesora McGonagall.

—Papá —Harry se volvió hacia James—, ¿a los abuelos les mandaban cartas por ustedes?

—Sí, bueno —reflexionó James, mientras Lily, Remus y Sirius lo veían con diversos niveles de interés—, creo que una o dos veces al año, no más.

—¡¿Qué?! —exclamó Ginny—, ¡Por Jamie recibimos seis cartas el año pasado! ¡Seis!

—Y pudieron ser más —dijo Frankie, inconscientemente, lo que alarmó a Neville:

—¿Cómo es eso, Frank Harry?

—Emmm, bueno —Frankie había palidecido al extremo de parecer que en su rostro no había gota de sangre—, papá, que a veces lo ayudamos a encubrir algunas bromas, por lo que los castigos no eran tan severos para avisarle a tía Ginny.

—¿Qué tienes que decir, Lucy? —preguntó Percy a su gemela rebelde, quien se rascaba la oreja, apenada.

—No, bueno —Molls se reía tratando de taparse la cara, lo que le costaba—… ¡Molly, no me ayudes tanto! Bueno, que esas veces era yo quien ejecutaba las bromas… ¡Pero no pasó nada malo, papá!, ¡en serio!

—¡Por Merlín y sus báculos! —exclamó Angelina, viendo a Freddie— ¡Ustedes cuatro son un peligro!

—Y más gracias a los Sortilegios Weasley —mencionó Hermione.

—Menos mal que nosotros no nos metemos en esos problemas —mencionó Rose, señalándose junto a Al, Molls, las mellizas de Dudley y Hugo.

—No les gusta, pero los mantienen entretenidos —mencionó Dom, sonriendo.

—No podemos negar que no nos causan gracia —aclaró Al—, pero ya con las bromas de ellos es más que suficiente.

—¿O sea que tú también haces tus bromas? —le preguntó Ginny a su hijo mediano, poniendo su brazo derecho en jarra.

—Nuestras bromas son más mentales —dijo Al, ruborizado—, no tan físicas como las de ellos. Por eso no causamos problemas.

—Es verdad, tía —intervino Daisy, atrayendo la mirada de varios—, las bromas de ellos nos han dejado pensando casi un día completo, parecen el acertijo de una esfinge.

—Dignos Ravenclaw —reconoció Hannah—, cómo les gusta exprimirles la mente a uno.

—Las más tranquilas son Alisu, Amelia, Maia y las mellizas florecitas —comentó Will, sonriendo—, porque no sé como serán los mellizos de tío Neville, Lilu o Dylan.

—Lo dices porque te conviene estar bien con Violet —le soltó Amelia, sonriendo—, si no, sabes que los primos te comen vivos.

Algunas risas se dejaron escuchar. De pronto Sirius le preguntó directamente a Rose:

—¿Y qué tal te trata el pequeño Malfoy?

—Bien —Rose se sorprendió por la pregunta—, sí, sí, me trata bien, no me puedo quejar —en ese momento Scorpius se unía al grupo, que lo miraba interesado; Rose le dio cumplida respuesta a la pregunta silenciosa—. Nada, que el señor Sirius me estaba preguntando cómo me tratas.

—La trato como una hermosa rosa se merece —dijo, provocando algunos silbidos por parte de los bromistas—. ¡Claro! ¡Si llego a tratarla mal, me caen ustedes!

Varios soltaron la carcajada, mientras Al recordaba lo dicho por JS cuando se presentaron:

—Es que la "cofradía de primos Weasley" está encargada de cuidar la pureza y honra de nuestras hermanas y primas, ¿recuerdas?

—Por supuesto, amigo —le respondió—, y gracias a eso me he ganado algunas broma de parte de tu hermano y sus secuaces.

—La conversación está muy buena —comentó Hermione atrayendo a su hija en un abrazo—, pero creo que es hora que vayamos a dormir, porque mañana comenzamos un nuevo año.

Después de un buen rato de despedidas, que se alargaron hasta estar frente a las puertas de las habitaciones, todos estaban en sus respectivas camas. Harry y Ginny, abrazados, hablaban en susurros:

—Creo que esa conversación sobre nuestros niños me calmó mucho más —indicó Ginny, mientras paseaba su mano por el torso de Harry, deteniéndose en las cicatrices que aún quedaban en su pecho—, me hizo pensar algo.

—¿Sí? —Harry tomó la juguetona mano de su esposa, la besó y la colocó nuevamente donde había estado—. ¿En qué?

—En que tengo una familia hermosa, que me enorgullece mucho, y que no merecen que me quede anclada en las pesadillas que me genera el recuerdo de ese, mi primer año.

—Recuerda que te lo dije —Harry hizo que sus rostros quedaran frente a frente—; eres una mujer valiente, dura, que ese año te hizo madurar muy rápido, y que nunca has dejado de ser sensible.

—Sí —admitió Ginny, besando a su esposo—, ese año nos cambió a muchos.

Nuevamente hicieron el amor en esta aventura astral, llenándose de energía y pasión, y durmieron tranquilos y relajados. La mañana los volvió a sorprender abrazados, esta vez Ginny dejándose arrullar por Harry, quien dormía con la cabellera pelirroja tapándole parte del rostro. Despertaron porque escucharon algo de bulla en el pasillo, dándose cuenta que tenían que haberse levantado al menos una hora antes.

Luego de avisparse y prepararse, los Potter salieron a la Sala, se unieron al desayuno, del cual los habituales Ron, Sirius, los gemelos y Charlie habían pasado revista. Cuando todos hubieron desayunado y acomodado en sus asientos, la voz de la Sala habló:

—Ha llegado la hora de comenzar a leer sobre el tercer año de Harry James Potter en Hogwarts. Como hemos dicho en anteriores oportunidades, lo que se lee ya es historia, que debe haberse decantado en mente y corazón.

El atril se materializó delante de Alice, quien frunció el ceño cuando leyó el título del libro:

—Bien, este libro se llama "Harry Potter y el Prisionero de Azkaban".


Buenos días desde San Diego, Venezuela! Se abre el tercer volumen de esta aventura de tres generaciones y ocho libros, que se mantiene a buen ritmo, con un año donde, como recordaremos, conocimos mucho de Harry, sus padres y los demás Merodeadores, por lo que acá vamos a encontrarnos algunos giros que van a ser interesantes... ¿Nuevos invitados? Es probable. ¿Reacciones imprevistas? Muy seguramente. ¿Comentarios, alertas, favoritos, visitas? Eso espero XDDD Quiero saludar a quienes cerraron el volumen 2 comentando: carlos29 (Con todo el gusto) y creativo (quien dio su aporte de buenas y malas ideas), a todos los que han leído los dos primeros volúmenes, lo han marcado en sus alertas y favoritos, y a quienes, por supuesto, espero que nos reencontremos en este tercer volumen. Por supuesto, en estos tiempos de cuarentena no puedo dejar de pedirles que se cuiden, tomen las previsiones en cuanto a las normas de prevención, y si no necesitan salir, #MejorQuédateEnCasa!