Nota inicial: Bienvenidos al fanfic edición especial de la nieyao week. No diré mucho salvo que el fic se basa en los conceptos (los daimonions, daemons en el idioma original) que aparecen en la trilogía de La materia oscura/His Dark Materials. Y no, no es necesario haber leído ninguno de los libros. Trataré de explicar los conceptos en el capítulo introductorio y otros aparecerán a medida que avanza la historia. Ojalá que les guste y trataré de responder cualquier duda o mejorarlo en el futuro. (Esta es la edición sin revisar, la edición final supongo que estará actualizada en AO3).
Día 1: verano, infancia.
El bochorno había sido sofocante y apenas el sol se escondió la temperatura pareció descender un poco. A Nie MingJue no le gustaba ese clima, odiaba el calor y lo odiaba aún más en verano. «Las cosas que hago por amor», pensó. El sudor le recorría la frente y se limpió con el dorso de la mano. Traía puesto una camiseta sin mangas y un bañador que, para su desgracia, dejaba a la vista su trabajada apariencia física. No le gustaba que la gente lo mirara, pese a que era algo que sucedía casi de manera obligatoria; pues su gran estatura y el hecho de que su daimonion (la manifestación física de su alma) fuera una enorme tigresa, tampoco ayudaban mucho.
Bajo la sombra de un parasol, y tendidos en una toalla sobre la arena, MingJue y Baxia vigilaban a Jin Rusong y a LiHua, que jugaban en la orilla de la playa. Jin GuangYao, el padre del niño, no tardaría en llegar, acompañado de HenSheng. Tanto Mingjue como Guangyao habían acordado meses atrás ir de vacaciones de verano a la playa, para que RuSong conociera más allá de la ciudad. Además, Nie MingJue también era el padrino del infante y pese a no gustarle los niños, adoraba a RuSong, y no solo porque salía con el padre de este.
—Ella tiene la forma de Jingfei —dijo de repente Baxia, que estaba tumbada junto a su humano. Hablaba de LiHua, la daimonion de Rusong—. La semana pasada era una koala.
Nie MingJue asintió en silencio. Jingfei había sido la daimoinion de su padre: una leoparda de las nieves.
—¿Hace cuánto que no veníamos a la playa? —preguntó MingJue, frotando con suavidad la espalda de Baxia. Ella no era una mascota, mucho menos un gato doméstico, pero de vez en cuando le gustaba mimarla.
—Desde que JingFei y tu padre murieron, A-Jue —respondió la tigresa, que ronroneó complacida.
MingJue entrecerró los ojos y los recuerdos de aquel fatídico día se reflejaron en su mente. Sucedió cuando tenía dieciséis años, iban de regreso a casa en el automóvil, les esperaban HuaiSang y su madre. A Nie MingJue no le emocionaba mucho pasar el fin de semana con su madrastra, prefería estar con sus abuelos, con quienes vivía desde que su padre volvió a casarse. Huaisang era la única razón por la que había accedido a aquella visita, a él si lo consideraba su familia, y lamentablemente, la única que le quedaba. Y a pesar de las trágicas consecuencias de ese viaje, Nie MingJue jamás culpó a su hermano por ello, pero su madrastra sí que lo hizo y vivía con la culpa de haber sobrevivido.
—No deberías pensar en eso —aconsejó su daimoinion tratando de animar a su humano—, ya no estamos solos, ahora tenemos a GuangYao con Hensheng, incluso a Rusong con LiHua.
—Lo sé.
—¿Vamos a casarnos con ellos, verdad? —Baxia le miró inquisitiva, refiriéndose a GuangYao y a Hensheng.
Justo cuanto MingJue iba a responder Rusong llegó corriendo junto a LiHua, quien había vuelto a cambiar de forma.
—¡Mira tío MingJue, LiHua es una gaviota! —el niño señaló a LiHua, que volaba en círculos a una distancia cercana a su humano.
—Luce genial A-Song. —le sonrió levemente. Ver a RuSong jugando con su daimonion le evocaba a él mismo a esa edad, con cinco años. En aquel entonces Baxia cambiaba de forma cada que MingJue aprendía sobre los animales salvajes: a veces una loba, una leona, incluso llegó a ser un águila. No sería sino hasta la adolescencia de Rusong que LiHua adquiriría su forma definitiva—. Has estado muy activo hoy, A-Song, ¿Qué tal un descanso mientras esperamos a tu papá?
RuSong accedió y se tumbó bajó la sombrilla, y LiHua se posó en la cabeza del niño.
—¿Papá tardará en llegar?
—Dijo que tenía que hacer unas llamadas, ya sabes, del trabajo.
Para ese entonces, empezaba a anochecer y la gente comenzaba a retirarse de la playa. MingJue supuso que el niño debía tener hambre y le ofreció los bocadillos que GuangYao dejó para ellos. Era el último día de su viaje, y al siguiente partirían de regreso. Si bien todo había transcurrido bastante tranquilo, MingJue no entendía por qué la sensación de que algo iba a pasar no le abandonaba. Baxia y el habían permanecido en hiper vigilancia, atentos a cualquier anormalidad que pudiera ser un riesgo.
Mientras esperaban la llegada de GuangYao, MingJue volvió a pensar en los daimoinion. A sus casi cuarenta y cinco años, el no comprendía del todo bien la existencia de los daimonions, o porqué tenían el género opuesto al de su humano, o cómo es que adquirían la forma física de un animal. Aunque si le habían explicado desde muy pequeño que la forma física del daimonion se ajustaba al comportamiento de su humano. Él también había aprendido algunas cosas por su cuenta: una, que no podías —o debías— alejarte demasiado físicamente de tu daimonion porque eso conllevaría a un gran dolor tanto físico como psicológico. Se decía que un humano sin daimonion se convertía en un ser vacío, carente de emociones y sentimientos. La segunda cosa que aprendió —cuando su padre murió—, era que cuando un humano moría su daimonion se convertía en polvo. Y tres, que eran los padres quienes ponían nombre a los daimonions de sus hijos. Nie MingJue siempre se preguntaba si realmente la madre de GuangYao había nombrado Hensheng al daimonion de su hijo, un nombre bastante extraño para sus estándares. «Menos mal que he sido yo quien nombró a LiHua», se dijo orgulloso, pues consideraba a Rusong como su propio hijo y esperaba que pronto pudiera formar una familia con GuangYao.
El matrimonio le hizo pensar que el jamás dejaba que otra persona tocara a Baxia, excepto por Jin GuangYao. En general no era bien visto el tocar al daimonion de otra persona, no al menos sin permiso. Y a él se le había dicho que no estaba permitido a menos que fuera alguien de la familia. Por supuesto, Nie MingJue como el hombre hermético que era ni siquiera dejaba que las personas se acercaran a él. Si bien tenía muchos socios de negocios, su círculo social íntimo era bastante reducido; estaban su hermano HuaiSang, sus amigos Lan XiChen, Jiang YanLi y Wen Qing, y por supuesto su compañero de vida GuangYao. Por él MingJue había roto muchas reglas, incluso si este jamás le permitía tocar a HenSheng. Se imaginaba constantemente el momento en que GuangYao le permitiera hacerlo, y a Hensheng hecha un ovillo sobre sus piernas, durmiendo con placidez, o encima de su hombro para después envolver su cuello con su peluda y esponjosa cola. «¿Cuando daremos ese paso?», cuestionó por décima vez en la semana. Si todo salía bien...
—Tío, estaba pensando en algo.
El comentario del pequeño le hizo salir aMingJue de su ensimismamiento.
—¿Pasa algo, A-Song?
Hubo un silencio de algunos segundos que MingJue percibió como mal augurio.
—Quiero que tú también seas mi papá.
MingJue se quedó mudo al escuchar eso, y Baxia miró fijamente a LiHua, que ocultaba su cabeza bajo un ala, como si estuviera avergonzada por lo que su humano había dicho.
—Mi primo A-Ling tiene otro primo que tiene dos papás. Yo también quiero tener dos papás. ¿Por qué no te casas con mi papá Yao? Así podríamos vivir todos juntos y ya no nos verías solo los fines de semana, podrías estar con nosotros todo el tiempo. Tenemos un gran jardín y seguro que a Baxia le gustaría, a LiHua le gusta también que estés con nosotros, papá dice que se siente más seguro cuando estás a su lado…—A medida que el niño explicaba todas las razones por las que Jin GuangYao y Nie MingJue debían casarse, la cara del Nie se ponía cada vez más roja de vergüenza. Él sabía que intentar que RuSong dejara de hablar era inútil, una vez que el niño comenzaba a decir algo no se callaba. Era mejor dejarle hablar y después explicarle la situación—. A mi me gusta estar contigo también, otros niños dicen que tu les das miedo porque piensan que siempre estás enojado, pero yo les dije que eres amable y nos proteges a papá y a mi. Si fueras mi segundo papá jamás volvería a tener miedo porque sé que estarás conmigo.
Baxia prestó atención a cada palabra dicha por Rusong, y era algo que ella y su humano llevaban tiempo esperando oír, pero todavía faltaba que Nie MingJue se declarara apropiadamente al padre del niño. Dirigió una mirada de aprobación a su humano indicándole que había llegado el momento de dar el paso definitivo con GuangYao.
—Escucha A-Song, primero tengo que hablar con tu papá sobre esto…—explicó MingJue con la mayor paciencia que pudo.
—¿Hablar sobre qué? —inquirió una voz afable perteneciente a Hensheng, la pequeña vulpeja de GuangYao. Tenia el pelaje anaranjado, las patas negras, y como casi todos los zorros rojos, el hocico y la cola moteados en blanco.
—Sobre que vamos a casarnos —respondió Baxia acercándose a GuangYao, a quien saludó frotándose contra el humano. GuangYao le acarició la cabeza en respuesta.
Pronto los dos daimonion se acurrucaron juntos, mientras sus humanos parecían evitar mirarse a los ojos dada la declaración del pequeño.
—¿Quién se va a casar? —terció GuangYao, incómodo porque había sido Baxia y no MingJue quien mostrara afecto físico hacia él y su daimonion.
—Mi tío MingJue y tú—sentenció Rusong como si fuera la cosa más obvia del mundo.
—¿Enserio? Que yo sepa no me lo ha pedido —GuangYao miró a MingJue con confusión, pidiéndole explicaciones. Ellos no habían hablado de matrimonio, y la complejidad de su relación pese a la cercanía de sus daimonions, hacían todo más difícil.
—Bueno, MingJue debe estar cansado de ser el tío amargado que se folla a papá, es normal que quiera casarse. —Se figuró Hensheng.
—Papá —intervino Rusong—, ¿qué es follar?
Ni MingJue y GuangYao supieron que decir.
—!Hensheng, tu vocabulario!—regañó Baxia a la vulpeja, quien protestó en un gruñido—. Es algo que hacen algunos adultos para reproducirse. Pero no digas esa palabra, no está bien que un niño diga esas cosas, A-Song.
—Está bien, no debí decir eso. —La vulpeja se levantó y dio un salto hacia el hombro de su humano—. Pero como decía, va siendo hora de qué MingJue y Baxia nos den nuestro lugar, A-Yao.
—Entonces…¿Ustedes también se van a casar? —LiHua, quien no había hablado en todo el rato, hizo aquella pregunta con gran curiosidad a los daimonions de los adultos.
—No cariño, las cosas no funcionan así…—GuangYao no quería tener esa conversación, mucho menos enfrente de su hijo.
—Planeaba hacerlo, pensé en pedírtelo —confesó abruptamente MingJue—. Sé que no es el mejor momento, pero…
GuangYao suspiró con pesadez. Todavía rondaba en su mente las palabras que dio Nie MingJue a la prensa dos semanas antes de aquel viaje, "¿Mi relación con Jin GuangYao? Él es…mi compañero". ¿Había negado su relación con él? ¿Después de tantos años? ¿Y por qué hasta apenas pensaba en el matrimonio? El llevaba esperando a que lo hiciera tan pronto Rusong cumplió dos años de edad. Quizá Nie MingJue no le amaba lo suficiente, se decía a sí mismo, aun cuando Hensheng le decía que debía ser paciente. ¿Cuánta más paciencia debía tener? ¿Esperar a que Rusong cumpliera diez años, o quince, o a que fuera un adulto? Como si el niño no supiera que había algo más que amistad entre ellos.
—No, no lo es, MingJue —GuangYao le interrumpió en tono cortante—. Y en cuanto a ti, Rusong, ya es bastante tarde, será mejor que vayamos a darte una buena ducha, no vas a entrar lleno de arena a la habitación.
—Sí, papá. —accedió el niño, derrotado, LiHua le siguió en silencio—. ¿Estas molesto conmigo por decir que te cases con mi tío?
—No cariño, no estoy molesto contigo. Vamos. —Le tomó de la mano—. Les esperamos para cenar—dijo a MingJue y a Baxia antes de marcharse sin siquiera voltear a verle.
Mingjue sintió pinchazos en su pecho por la frialdad. Era eso lo que lo había estado incomodando y hasta ese momento lo comprendió. Guangyao había estado esquivo, amable, sin embargo con cada una de sus acciones ponía una distancia que los alejaba cada vez más. Y lo encontraba irónico porque Hensheng buscaba la compañía de Baxia todo el tiempo.
—¿Hicimos algo mal y no lo sé todavía? —expresó con ligera irritación.
—Ni tú ni yo somos adivinos, A-Jue. Hensheng no me ha dicho nada realmente. Solo parecía incómoda. Lo mejor es que hablen entre ustedes y lo arreglen.
Mientras que Nie MingJue era todo rabia y explosión, Baxia era racional; la parte de su persona que intentaba ver más allá del blanco y el negro de su severa concepción del mundo.
—Regresemos —Resolvió MingJue—, no vaya a ser que se moleste más por llegar tarde.
Después de haberse duchado y haber aseado a Baxia, MingJue se vistió lo más apropiado que pudo. A GuangYao le gustaban los lujos y la elegancia, cosa que a MingJue consideraba ridículo y superfluo, «La apariencia lo es todo, MingJue», le decía GuangYao. Sin embargo, el Nie iba a darle el gusto a su pareja para evitar pleitos.
—Llegas tarde—recriminó GuangYao al Nie en cuanto lo vio toma lugar en el comedor—. Ya casi he terminado y A-Song no quiso comer hasta tu llegaras, le dije que no te esperase, pero no quiso hacerme caso.
Mingjue resopló.
—Ha sido culpa mía—explicó Baxia—. MingJue se atrasó por demorarse en mi aseo.
La respuesta sosegó a Jin GuangYao, y Hensheng se avecinó hacia la tigresa para hacerse ovillo con ella como acostumbraban, cuando por descuido Nie MingJue tropezó con ella al intentar tomar asiento. El Nie cayó al suelo y aunque fueron apenas unos segundos, una de sus manos hizo contacto con la cola de Hensheng.
Jin GuangYao se paralizó, inicialmente se sintió vulnerable por lo abrupto de aquel toque, y a la vez lo invadió una sensacion tan intensa de firmeza y seguridad que jamás había sentido. Era como un cálido manto que lo envolvía para cuidarlo de todo mal. «Esto...¿es esto lo que MingJue siente por mi?...»
Para Nie MingJue aquella caricia involuntaria le revolvió las entrañas. Se sintió diferente a cuando Baxia y Hensheng estaban juntas, fue como haber tocado al verdadero Jin GuangYao. Al hombre destrozado, desconfiado e inestable que fingía perfección ante el mundo entero; al que MingJue quería amar por el resto de su vida.
—Perdóname —MingJue comenzó a disculparse atropelladamente, se puso de pie con ligera dificultad—, no quise hacer esto...
—Tú...Me tocaste...—Hensheng estaba alterandose y corrió a esconderse entre las piernas de su humano.
—¡Fue un accidente! —Baxia se puso frente a Nie MingJue.
—GuangYao, de verdad lo siento...—MingJue arrastraba las palabras, ahí estaba otra vez ese horrible dolor de cabeza que lo aquejaba de vez en cuando. Su vista comenzaba a nublarse, como si viera solo la luz de un túnel, lo demás se veía negro. Escuchó que le llamaban, y sin embargo, las voces se oían tan lejanas...
Nie MingJue terminó por desplomarse.
Horas más tarde, Jin GuangYao lamentaría su frialdad, ahora se encontraba en el hospital y la vida de Nie MingJue peligraba.
Nota final: Había prometido escribir AUS diferentes para cada día de la nieyao week, pero al final elegí solo uno y desarrollar con ese varios de los prompts de la OTP. Trataré de escribir diariamente, pero sino, espero terminar esto en unas dos semanas. Con Hayffie logré escribir 12 días seguidos así que tengo fe en que podré terminar la nieyao week. Además es la primera vez que participo. Por cierto, LiHua significa: bella y elegante, Jingfei significa silenciosa. Pronto nos enteramos como se conocieron NMJ y JGY, de donde salió RuSong y lo que pasará con ellos. Espero que les haya gustado, nos leemos pronto.
