Disclaimer: Naruto no me pertenece, tanto como los personajes utilizados y espacios son propiedad de Masashi Kishimoto
Aclaraciones: Esta historia contiene temas delicados, contenido para mayores de edad y escenas violentas. Si eres sensible a este tipo de contenido te sugiero que no continues con la lectura.
Ky
Para mayor ambientación escuchar la playlist: dentro de la lectura vienen los tiempos para escucharla y para mayor detalle de los escenarios y vestuarios estaré dejando un post en mi página de Facebook: Kyrie HawkTem
Sin más que aclarar, disfruta de la lectura.
My All
La música expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio
Víctor Hugo.
—Por lo más sagrado del mundo Kankuro ¿cómo pudiste aceptar este contrato?
La silueta de una preciosa mujer daba vueltas por la enorme y lujosa habitación que había sido acondicionada como camerino, ataviada en un vestido color azul marino de corte recto, el escote ceñido realzando sus pechos donde los cristales de piedras costosas caían en lluvia hasta su cadera, destellaban en cada movimiento que realizaba. El sonido de los tacones y su respiración agitada eran los únicos presentes en la habitación.
No quería decirlo en voz alta, pero los nervios estaban carcomiéndola por dentro.
—Vamos Temari, no es la primera vez que das un concierto privado.
—¡Ya lo sé idiota!—lo agarró del brazo—pero eran para instituciones privadas ¡no para una sola persona!
—Viste la cantidad que el cliente pago ¿no?
—No directamente, Gaara me lo dijo. No lo habría creído de no ser porque se veía perturbado por la cantidad, además—enarcó una ceja—Aceptaste antes de consultármelo. Diste tu consentimiento sin mi autorización, prácticamente me estás obligando a hacer esto.
—Sabes perfectamente que no podemos rechazar ese monto, no ahora con la disquera en tu contra—suspiró—Están boicoteándote. Han sacado tus canciones de la radio y ya no figuras en el ranking de los 100 más escuchados cuando hace unos meses estabas en el top 10. Y no sé como mierda es que tus visualizaciones son tan bajas en las apps de streaming
—Yo sé que no debí gritarle así a Kabuto, pero sus continuas insinuaciones sexuales ya me tenían harta.
—Cometiste un error muy grande, con los de arriba no se jode Temari.
—¿Y qué debía hacer según tú? —sus ojos llamearon de ira—¿Debí dejar que el imbécil me manoseara sólo para seguir en el ranking?
El hombre estaba a punto de cruzarse de brazos cuando un micrófono salió volando hacia su dirección.
—¡¿Qué haces?! —agachó su cabeza justo a tiempo. El micrófono se estrelló contra la pared— ¿Te has vuelto loca?
—Estuviste a punto de decir que sí, ¿quién es el demente? ¡PORQUE ES MÁS QUE EVIDENTE QUE YO NO!
—¡Perdón!—se acomodó la corbata—Demonios. Lo siento, creí que te gustaba el tipo.
—Los hombres y su maldito problema confundiendo la amabilidad con el coqueteo—bufó—Es por eso por lo que sigues soltero.
—Eso fue bajo Temari.
—¿Crees que me importan tus estúpidos sentimientos?
—Bien, te hice enojar, lo siento—se acercó a ella y la abrazó—Perdón, pero sabes que todo esto ha causado un enorme conflicto con las finanzas—se separó de ella, sin soltarla y mirándola a los ojos—¿puedo hacerte una pregunta?
—Dime—suspiró ya cansada.
—¿Por qué no arreglas las cosas con ese idiota para que deje de boicotearte, Temari?
—Primero me arrancaría la lengua antes que disculparme por tener la razón, Kankuro—la rubia se soltó de su abrazo con un manotazo.
—No tienes que hacerlo en serio, sabes, sólo dile lo que quiere oír.
—Hay algo que tengo y muy en alto, te lo explico es cuando un sentido de responsabilidad, seriedad y respeto hacia mí misma y hacia los demás y este sentido no deja que me humillen ni degraden, se llama dignidad.
—Temari…
La rubia sin pensarlo tomó una bandeja de plata y se la extendió a su hermano. Él automáticamente la tomó sin preguntar.
—Toma, saca tus bolas y ponlas ahí, después se las llevas al idiota al que le quieres lamer los huevos y se las entregas ¿vale?
—¿Crees que no me fastidia que tu nombre artístico le pertenezca a ese imbécil? —Kankuro visiblemente rojo lanzó la bandeja y se cruzó de brazos—Podrá ser el mejor caza talentos de todo el puto país, pero no tengo la cantidad de dinero para comprar tu maldito nombre artístico, tus canciones y empezar desde cero. Sabes lo mucho que nos ha costado a todos Temari.
—¡Ya lo sé!
—Entonces no entiendo por qué mierdas estas quejándote por esto—dijo visiblemente fastidiado—sabes perfectamente que sólo los eventos privados son los que nos quitan menos cantidad de dinero.
—Aun así…esto no me da buena espina ¿sabes?
—Si estas nerviosa sólo tienes que decirlo.
—¡Cállate!
—¿Qué ha sido ese escandalo? —el menor de los hermanos entró a la habitación—Temari debería estar vocalizando no gritando.
—¡Se ha vuelto loca!
—¡¿Y quién tiene la culpa?!
—Ya basta—sentenció el menor—No me importa en lo más mínimo saber quién empezó. Kankuro deberías estar revisando que el personal de audio tenga las pistas correctas y en orden y tú Temari deberías prepararte y vocalizar si no quieres lastimarte las cuerdas vocales.
Y tras decir esto ambos salieron de la habitación dejándola sola con sus pensamientos.
Vaya mierda
Pero Kankuro tenía razón en dos cosas, el pago por los contratos privados son en su totalidad para ella ya que no tenía que pagar por derecho de autor por las canciones, ella era la cantautora de todas ellas, no había que pagar por sonido sólo por las pistas y aquello iba directamente para su hermano menor quién era su productor musical ya que tenía un talento nato para crear sus pistas, en términos administrativos desde que su padre había muerto hacia un par de años era su hermano Kankuro quien fungía como su abogado, contador y representante aunque no podía ejercer cuando había que hablarse pues aún no terminaba su licenciatura sí podía asesorarla, no era problema porque prácticamente sólo la asesoraba y cuando había que hacer trámites se contrataba a uno con licencia; prácticamente todos aquellos sueldos se quedaban "entre familia" se podría decir, sólo había que pagar a los músicos que la acompañarían, a gente de backstage que era muy poca, ni siquiera contaba con seguridad y la ínfima cantidad que le pedía la disquera por su nombre ya que aun la consideraban como "estrella de un solo hit" a pesar de tener varias canciones en el numero uno y haber ganado varios premios en el rubro, pero ¿para qué quejarse? Si ellos no creían en ella era su problema, el hecho de menospreciarla negándose a dejar de verla como una artista novata le estaba beneficiando en cierta manera. Les había entregado casi seis años de su vida, pero seguían rebajándola.
Tenía que admitir que la cantidad que estaban pagando era una cifra que se considera pagar a artistas de talla alta y de grueso calibre y es aquí donde entraba la segunda razón; sí estaba nerviosa. La cantidad que ofrecían sólo por verla y escucharla cantar era increíblemente alta y lo peor de todo era que sólo le cantaría a una persona. SOLO UNA. Se sentía nerviosa e incómoda, ¿cómo sería ese sujeto? ¿Realmente sólo estaría él? Deseaba que no, que probablemente haya invitado a amigos de ultimo minuto y olvidó mencionarlo. Estaba desesperada porque fuera así. El nerviosismo se incrementó cuando llegó a la mansión del sujeto en cuestión, estaba segura de que "hectárea" se quedaba corto como sistema de medición ante semejante lugar. Era una preciosa mansión de estilo victoriano, estaba embobada por el estilo gótico que tenía, los hermosos ventanales y las miles de jardineras que abundaban por el lugar. Después de ver semejante construcción dejó de parecerle una locura que esta estuviera equipada con un salón para eventos. Si alguna vez llegó a considerar que su mansión era grande fácilmente era un pedazo de jardín comparada con esta.
Soltó todo el aire que había acumulado en sus pulmones, se situó frente al gran espejo de cuerpo completo que había en la habitación y después de un rato de mirarse fijamente empezó a vocalizar. Lo odiaba, pero tenía que hacerlo.
Concéntrate Temari
Relajó los músculos y empezó con el calentamiento de labios, cerró su mandíbula de manera que los dientes empiecen a vibrar, estiró los labios y empezó.
Zzzzzzzz
Puso sus dedos en la garganta sintiendo la vibración, cambió los ritmos a altos y bajos, largos y cortos; después procedió a hacer ejercicios cortos de respiración, respirando con el área del estómago y sin tensar los músculos, era indispensable ejercitar el diafragma. Comenzó a cantar unas melodías cortas que su madre le había enseñado y cuando notó que estaba cantando con el diafragma su pecho empezó a vibrar con su canto. Para cuando Gaara llegó a la habitación Temari estaba haciendo ruidos sordos después de haber repetido el proceso anterior cuatro veces.
—Temari, es hora.
—Dame dos minutos—volvió a verse al espejo, revisó su maquillaje y que todo estuviera en su lugar, su vestido impecable y su cabello perfecto. Cuando estuvo segura salió de la habitación.
Caminaron a través de los amplios pasillos de la mansión, estaba fascinada por la decoración, pero el nerviosismo volvió a atacar.
—Gaara, dime que hay más personas ahí—ante su tono sonó a suplica su hermano se detuvo.
—No—haciendo un movimiento con la cabeza reanudaron su camino—Será fácil para ti, como cuando cantabas sola en tu habitación, míralo de esa manera. No hay motivo para sentirte nerviosa, me sorprende de ti.
—Y si te digo que tengo un mal presentimiento—se mordió el labio inferior
—Te contestaré que has cantado frente a miles de personas con mucha seguridad, cantar frente a una no va a hacer la diferencia.
—Gracias.
Cuando llegaron a la parte del escenario pudo ver una cabina al fondo en un nivel inferior, casi oculta a la vista del público, pero visible para ella por la altura del escenario y a su hermano a través de la ventana de esta. Parecía ocupado, pero cuando la vio salió de inmediato. Gaara por su parte se dirigió a la cabina.
—¿Estás lista? —preguntó Kankuro arrastrando unos cables de audio.
—Tengo que estarlo ¿no?
—¿Me perdonas por comportarme como un idiota hace un rato? —ella rio ante el puchero que él hizo.
—Ya te perdoné tonto—contestó apachurrándole una mejilla.
—¿Sigues nerviosa? —al ver que ella no contestaba continuó—¿Recuerdas lo que hacías cuando ibas a audiciones y tenías que cantar frente a personas que estarían juzgándote?
—Sí, lo recuerdo—el recuerdo se disparó en su mente, una versión infantil de ella poniendo la mente en blanco, buscando un punto muerto en la habitación y dedicándose a cantar para combatir los nervios.
—Haz lo mismo, no te alteres.
—Lo tengo.
—Bien, sales en cinco.
La rubia se tomo su lugar en el escenario dispuesto para ella y echó un vistazo rápido. Los músicos estaban a su izquierda, listos para iniciar a su señal; a su derecha un hermoso arreglo floral que cumplía perfecto su rol de decoración, el telón negro frente a ella permanecía cerrado. Volvió a soltar aire y se acomodó el monitor en su oído.
—Salimos en tres, dos, uno…—escuchó a través del in-ear
Cerró los y escuchó el telón abrirse.
Lamentablemente para ella, antes de buscar su punto fijo sus ojos chocaron con los de la persona que había pagado por verla, solo a ella. Era un hombre joven, podría decir que, de su edad 24 o 25 años aproximadamente, vestía un elegante traje gris oscuro, una corbata negra y unos zapatos perfectamente lustrados, su cabello atado en una coleta. Estaba cruzado de piernas y apoyaba su brazo derecho en la mesa, sosteniendo su cabeza. Era guapo, muy guapo y sofisticado.
Trago saliva y después de recibir la señal por el monitor la música empezó a sonar.
…
—¡Fue espectacular! —Kankuro entró a su camerino y le entregó una botella de agua
—Gracias, no fue tan terrible como lo creí.
—Te lo dije, pero tiendes a dramatizar.
—¿Vamos a volver a pelear?
—Podríamos, pero ahora mismo quiero celebrar que lograste que el pago valiera la pena—dijo sacando una botella de champagne del pequeño frigobar que equipaba la habitación.
—Tú tomas champagne y yo agua, ¿en serio?
—Si hay algo que padre me encargó es que no se jodieran esas buenas cuerdas vocales tuyas y el alcohol experto en eso—sacó una copa—Lo siento hermanita, tienes que ganar más dinero, así cuando estes en casa disfrutando de tu jubilación podrás beber hasta que no puedas y despertar con resaca y arrepentimiento al siguiente día.
—Eres un idiota—dijo riendo y soltando el cuerpo, estaba cansada—¿dónde está Gaara? Ya quiero irme.
—Es verdad, no sé en donde se metió—Kankuro volvió a sumergir la botella en el hielo—Iré a buscarlo. Cuando lo traiga pediré que lleven tus cosas a la camioneta.
Cuando Kankuro salió se levantó y se despojó del vestido, se puso una bata de seda en lo que buscaba un conjunto que había empacado para irse más cómoda. Estaba agachada cuando escuchó que tocaron la puerta, sin siquiera acercarse gritó un "adelante"
—Lamento interrumpir, quería agradecerle a la señorita Temari por el concierto de hace un momento…
Inmediatamente Temari se puso de pie y se cerró la bata a la altura del pecho. Él respondió rápido al darle la espalda para no verla y bajando la mirada al suelo.
—Si me da unos minutos, saldré para escucharle…
—Claro—respondió aun dándole la espalda.
En menos de cinco minutos ella estaba de vuelta vistiendo unos jeans de mezclilla tiro alto y una blusa de manga raglán con encaje fino de cuello con cordón en color negro, zapatillas de tacón medio en color de la blusa.
—Listo—le pareció gracioso que él continuara viendo hacia el suelo—Ya puede girarse.
Él se giró y le sonrió de lado.
—Perdón por entrar de esa manera.
—No ha sido culpa suya, yo creí que era uno de mis hermanos, debí esperar visitas después del evento—dijo ella restándole importancia.
—Bueno, quería…—comenzó él mirando hacia el techo y posando su mano detrás de su nuca—Agradecerle por haber venido hasta a acá para cumplir un capricho mío.
—Yo…—tragó saliva—Por el contrario, estoy muy agradecida por su confianza en mi y por haber solicitado este pequeño evento—sin dejar de mirarlo se sentó en la silla del tocador.
—Espero no haber incomodado—suspiró—Verá yo…
—Siendo sincera—lo miró a los ojos—estaba nerviosa, temí que desafinaría en alguna nota alta.
—No lo creo posible de usted—comentó—he seguido su carrera desde el inicio y jamás la he visto cometer ese error.
—¿En serio?
—Tiene una voz muy hermosa—apuntó—además del talento, sé que usted escribe sus canciones.
—Bueno, es usted muy bueno adulando—un poco incomoda desvió la mirada.
—Sólo digo la verdad—dijo encogiéndose de hombros.
Estaba tensa y él lo notó.
—¿Bebe champagne? —preguntó señalando la botella.
—Algo así—sonriendo levantó su botella de agua—es un poco diferente.
Él rio y comprendió a qué se refería.
—Dato anotado—sonrió y ella se sonrojó. Además de guapo encantadora sonrisa—
—Puedo preguntarle algo—dijo ella mirándolo con atención.
—Claro—respondió tomando un porte serio.
—¿Por qué solicitó un evento privado de este tipo? —ella lo miró con seriedad e interés—Quiero decir, sonará descortés de mi parte, pero no recuerdo su nombre.
—Porque quería verla más de cerca—sonrió—desde la primera vez que escuché su voz no paré hasta encontrar a su dueña y ahora pude disfrutar en primera fila de la mujer que me ha quitado el sueño más de una noche.
Antes de que ella pudiese hacer otra pregunta él se acercó a ella, tomó su mano y besó su muñeca.
—Y ha sido una de mis mejores decisiones—sentir sus labios de su piel a milímetros de su piel le erizó el cuerpo entero—Nos volveremos a ver muy pronto.
La miró y le dedicó una hermosa sonrisa, luego de soltar caminó hacia la puerta deteniéndose antes de abrirla.
—Mi nombre es Shikamaru Nara—inclinó su cabeza y salió de la habitación.
…
Había sido una mañana ajetreada, ni bien había despertado Kankuro la estaba bombardeando con preguntas acerca de las nuevas clausulas que traerían sus nuevos contratos de renovación, viendo pros y contras; revisando posibles huecos fiscales, después del almuerzo acordaron en que se firmarían una vez arreglada la clausula de las regalías para que estas cambiaran un porcentaje a favor de la cantante. Horas más tarde ya estaba en su auto Mazda hatchback negro de camino a la disquera, encendió la radio y rápidamente una nota de espectáculos sobre una nueva cantante en ascenso que estaba arrasando con las listas de popularidad, apretó las manos en el volante y trató de no gritar, sabía que Kabuto iba darle en el orgullo por haberlo rechazado.
—¿En serio Kabuto? —gruñó—¿Crees que puedes sustituirme por una voz plástica y chillona?
La radio se vio interrumpida por una llamada. Un numero desconocido. Apartando la vista de la pantalla ignoró el sonido y simplemente la desechó. Entraron otras dos llamadas que ignoró y simplemente conectó su auxiliar con su móvil para escuchar un poco de música clásica.
Suna Récords era la disquera que la había descubierto luego de que uno de sus cazatalentos y actual CEO la encontrara cantando en una obra universitaria hacia ya casi seis años, el trato inicial fue muy amable, cordial y profesional entre empresa-artista, pero desde que Kabuto se había convertido en el nuevo CEO prácticamente gracias a ella las cosas se habían vuelto intolerables. Los primeros meses de él como CEO fueron bastante buenos, sin embargo, semanas después comenzaría su calvario, él comenzó a llamarla de manera informal, después solicitaba su presencia en el estudio de grabación para "ver las nuevas técnicas de vocalización" luego fueron las indirectas y ya viendo que ella no cedía comenzó a fastidiarla. La primera pelea fue cuando él ordenó al departamento de Marketing el retraso de su segundo álbum, cosa que aun continuaba; la segunda cuando el departamento de licencias le había informado que no se podían utilizar algunas de sus canciones para uso comercial ya que había retrasos con las certificaciones del máster de sus canciones, después el infierno se desató cuando Kabuto estuvo a punto de acosarla sexualmente.
Después de ese incidente sus ventas misteriosamente bajaron, sus canciones dejaron de sonar en la radio y televisión y por más que pedía una explicación al departamento de promoción estos decían que hacían todo lo posible, eso sin contar los miles de visualizaciones que les quitaron a sus videos reproducidos en las plataformas de streaming. Los medios de comunicación, sobe todo los de espectáculos, la destrozaban calificándola de arrogante, una mujer que era complicada para trabajar, que pedía muchas exigencias y era una controladora; mentira tras mentira que dejaban su reputación en mal estado, para colmo no podía desmentir todo esto pues el departamento de publicidad rechazaba todas las propuestas de entrevistas e invitaciones a programas adjudicándolo a que tenía la agenda llena o simplemente ella no quería, cosa que empeoraba la situación, pero que por contrato y confidencialidad no podía hacer más que aguantar todo.
Naturalmente ella sabía que era él quien mandaba esas órdenes, sin embargo, por más que buscara en otros sellos discográficos nadie le abría las puertas ya que no la consideraban "una artista completa y profesional" sumando el hecho de que sus primeras canciones no le pertenecían 100% a ella, una parte del máster se tenía que pagar a la disquera que la produjo, con este boicot no estaba produciendo dinero suficiente para comprar sus propias canciones ni para limpiar su nombre. Estaba disgustada y asqueada y justo ahora, cuando casualmente hay problemas con sus composiciones, lanzan a una nueva artista sacada debajo de la manga para hacerle competencia.
Al llegar al edificio de sus pesadillas suspiró hondo, por suerte no vería al imbécil de mierda que tenía por jefe. Bajó del vehículo y caminó decidida al edificio para revisar las primeramente las nuevas canciones que había disponibles para ella y a la par mostrar su nueva maqueta de canciones para negociar su renovación cuando Kankuro y el abogado llegaran, sentía un poco de curiosidad porque era la primera vez que vería canciones escritas por otras personas, su primer disco fue enteramente suyo, igual que el segundo que estaba parado por producción.
—¿Cómo estas, Temari? —Deidara, el subdirector de adquisiciones, le extendió la mano para saludarla, le devolvió el saludo—Hay algo que quiero hablar contigo antes de ver lo de las canciones que tenemos para ti
—¿Qué sucede? —la confusión inundó a la rubia, no esperaba hablar con uno de los ejecutivos de alto rango.
—Toma asiento por favor—el caballero movió la silla y ella obedeció sentándose—Verás se cambió la fecha de renovación, nos acaban de avisar hace unos minutos.
—¿Y por qué no me llamaron? —el descontento recorrió la cara de la rubia—¿Me han hecho venir en vano?
—No es así, verás—se acomodó la corbata mientras se colocaba detrás de su escritorio—se nos informó hace unos minutos, justo ibas arribando a las oficinas cuando se nos informó.
Temari apretó el puño.
—Si era eso, tengo que ir al estudio, voy a encontrarme con Sasori ahí para que vea mi nueva maqueta y revisar pistas—se levantó, pero Deidara intentó detenerla.
—Hoy tampoco se podrá hacer eso—carraspeó—Sasori tuvo que salir por una emergencia.
—¿Y eso también ocurrió hace unos minutos? —ironizó. Ella no era estúpida.
Sin escuchar las advertencias del ejecutivo se encaminó directo a la zona de grabación, estaba a escasos metros cuando su agudo oído dejo de escuchar la voz del hombre que venía persiguiendo y se centró en la melodía que se escuchaba a lo lejos, se le hizo familiar y sin siquiera pensárselo ni preguntar entró a la cabina sólo para escuchar perfectamente a su nueva competencia cantando una de sus canciones inéditas. Sintió su sangre hervir, esa canción era especial para ella, ¿cómo se habían atrevido a dársela a esa mujer?
Decidida y sin decir una sola palabra, dio vuelta atrás y empujando a Deidara quién poco hizo para detenerla, dirigió sus pasos hacia la oficina principal del CEO, futuro hombre muerto, ignorando los comentarios de la secretaria de este entró a la oficina casi aventando la puerta.
—¡¿Cuál es tu puto problema?! —entró lanzando su maletín que golpeo un hermoso arreglo floral que fue salvado por la secretaria que entró detrás de ella.
—Lo siento señor, no pude detenerla—la chica reacomodó el arreglo y se disculpó nuevamente
—Buenas tardes, Temari—respondió acomodándose en su silla, haciéndole una señal a su secretaria para que saliera de la oficina—¿Qué se te ofrece?
—¿Estas dándole mis canciones a esa burda copia barata de mí? —exigió poniendo sus manos en la cadera, retándolo.
—No sé de qué me hablas.
—No soy idiota, escuché a tu nuevo juguete en la sala de grabación cantando MIS canciones, esas que dijiste eran terribles y para amateurs
—Ah ya, esas canciones—sonrió—Bueno, con algo tenía que empezar ¿no?
—Son mías—apretó la mandíbula, controlándose para no lanzársele encima y cortarle la garganta.
—Y también son mías, no olvides que el máster también le pertenece a la disquera—dijo cruzándose de piernas—Puedo hacer con ellas lo que yo quiera.
—¡Me importa un carajo! —escupió—Sabes perfectamente lo mucho que trabajé haciendo esas canciones para mí, no para que se las dieras a la primera cabeza hueca que se te cruzara en el camino.
—Mira, Temari—él sonrió y a ella se le revolvió el estómago—Sólo hay una manera de cumplir tus caprichos—dijo apuntando a su entrepierna.
—¿Ah sí? —ella sonrió y él se relamió los labios.
—Así funcionan las cosas, cariño—abriendo sus piernas a medida que ella se acercaba—Es simple, te gustará.
—¿Sabes? —la rubia suspiró—Tal vez tenga razón y he estado perdiendo el tiempo haciéndome la difícil ¿no crees?
—Lo sé.
El hombre estaba tan emocionado que entrecerró los ojos mientras ella se agachaba, error terrible ya que no le dio tiempo de reaccionar cuando ella le tiro tremendo puñetazo en la entrepierna. El hombre cayó al suelo gritando y agarrándose la entrepierna con sus manos, se horrorizó cuando sintió un liquido caliente bajar por su pierna.
—¡¿QUÉ MIERDA, TEMARI?! —adolorido y con una mancha en el pantalón—¡No sabes en la que te acabas de meter!
—¡Como si me importara! —se echó para atrás—No tienes idea de lo bien que se hace sentir verte así, retorciéndote en el suelo como el gusano que eres.
—¡¿A dónde crees que vas?! —exclamó viéndola retroceder mientras a duras penas se ponía de pie.
Poco sabía que estaba agarrando vuelo y ella sin responder volvió a propinarle una patada nuevamente en la entrepierna que definitivamente lo dejó tirado.
—Púdrete en el infierno, imbécil—se dio media vuelta y recogiendo su maletín salió dando un portazo.
Apurada, enojada e hiperventilando salió del edificio maldiciéndolo en su mente a cada paso que daba, con los puños y los labios tan apretados que se habían vuelto blancos por la falta de circulación de sangre, subió a su auto, lanzó el maletín al asiento del copiloto y cerró de un portazo su puerta. Estaba temblando y se había quedado muda, eso era totalmente injusto. ¡Eran sus malditas canciones! ¡Las había escrito sólo para ella! ¡¿Cómo se atrevió a cruzar la línea?! Encima dárselas a la chica nueva cuando anteriormente le habían dicho que esas canciones eran terriblemente amateurs y que jamás estarían en la radio pues eran malísimas, pecó de inocente, debió retirarle la maqueta de canciones cuando le dijo eso en lugar de dejársela "para que lo pensara"
Estúpida, idiota
Definitivamente no debía renovar con ese hijo de puta, no podía darle su nueva maqueta de canciones, pero tampoco tenía más elecciones…ninguna disquera la quería gracias a toda esa mala fama que él le había creado. Quería llorar, deseaba llorar, necesitaba llorar, pero no lo haría; no, no le daría ese gusto, aunque no estuviera ahí viéndola.
Inspiró tan hondo como pudo y emprendió su regreso a casa, fue inevitable no pensar en todo lo que había pasado y sentir como su sangre hervía como lava. Esta vez decidió no encender la radio, estaba harta de escuchar como la presa hablaba mierdas de ella y sinceramente no deseaba escuchar a su competencia, no porque le temiera igual y la chica no tenía la culpa, pero el simple hecho de que le dieran su trabajo le producía asco.
Fue entonces que la pantalla de su auto se encendió por una llamada, era Gaara. Sintió nauseas y controló su voz para poder contestar lo más natural posible, cuando se sintió lista accionó el botón del volante y contestó
—¿Qué pasa? —preguntó ella continuando con la conducción.
—Kankuro me llamó muy molesto, ¿se puede saber qué hiciste en la disquera? —la voz de su hermano sonaba cansada.
—¿Molesto por qué? —se mordió la lengua
—Temari—se tomó una pausa, adquiriendo paciencia pensó ella—le llamó Kabuto directamente y le dijo que lo golpeaste.
—Tengo mis motivos y son más que suficientes, debería estar agradecido de que fui considerada con él.
—Temari, sabes perfectamente que no estamos en un buen momento para cometer errores—suspiró—sólo debías ir, mostrar tu nueva maqueta de canciones y ver las canciones que tenían para ti.
—¿Sabes qué creo yo? —su tono era áspero y grueso—Creo que ese hijo de perra me tendió una emboscada.
—Temari.
—Ya cometimos muchos errores, Gaara, este no será el definitivo.
—Cuando llegues a casa hablaremos de esto, es más grave de lo que piensas.
—De acuerdo.
Colgó la llamada y continuó manejando un par de minutos más, pero en vez de ir a su casa fue directamente a un local de café y compró un café vainilla frappuccino, una vez lo obtuvo condujo hacia las afueras de la ciudad, directamente a las colinas para ir a los miradores. Cuando encontró un buen lugar para estacionarse, bajó café en mano camino y camino sobre la superficie de madera y se sentó en una de las bancas del lugar, agradecía era una hora intermedia, ni muy temprano pero tampoco tan tarde y gracias a esto no estaba tan concurrido el lugar.
La vista era espectacular, la ciudad estaba rodeada por montañas que lucían espectaculares y majestuosas, cordilleras que parecían murallas protegiendo la zona. Edificios, construcciones espectaculares, centros recreativos, todo se podía ver desde ahí y claro, la ciudad moviéndose, miles de personas circulando de un lado a otro, historias y problemas personales que le faltarían vidas sólo para escuchar a las personas que viven ahí. Le dio un sorbo al café y pensó en que nadie había escuchado los suyos, sólo sus hermanos, pero no era lo mismo pues sus problemas eran de ella también.
Y ahora tenían un problema enorme…
Suspiró.
A como se veía el panorama sólo tenía dos opciones, esperar a que su contrato terminara y obtener su libertad o enfrentarse a una demanda por incumplimiento de contrato y hacerlo publico en rueda de prensa, definitivamente pedir perdón y volver no eran algo que tuviera en mente hacer.
…
—¿Se puede saber por qué has tardado tanto?
Ni bien había entrado a la casa su hermano ya la esperaba en la puerta listo para recriminarle su conducta.
—Fui a dar una vuelta—respondió sin más
—Temari, Kabuto me llamó diciéndome que lo habías golpeado, ¿qué demonios hiciste?
—Hice lo que he querido hacer desde hace dos años, patearle las bolas—encaró a su hermano y este se puso a la defensiva, cosa que le provocó risa—Y me sentí muy bien
—¿Tienes idea de lo que provocó tu falta de control? —se agarró el cabello tratando de calmarse—Todo esto esta muy mal y puede hacerse peor.
—¿Crees que me importa?
—¡Debería importarte, maldita sea!
—Kankuro.
Ambos hermanos se giraron a ver al menor. Este sin inmutarse le hizo una señal a su hermana y lo siguió, Kankuro por su parte suspiró y comenzó a hacer llamadas encerrándose en su oficina. Por alguna razón que Temari no entendía Gaara actuaba como el mayor de los tres.
—Temari, Kabuto hizo una rueda de prensa hace unas horas—eso la tomó por sorpresa—En ella expresó su malestar por terminar su contrato contigo y que gracias a tus "malas actitudes" no habrá renovación, pero lo que no dijo al público fue que habrá una demanda en tu contra por agresión física si no vas a disculparte con él.
—Vaya…—silbó—No puedo decir que no me esperaba lo último que acabas de decir.
—Esto es malo Temari—suspiró—No tenemos tan buenos abogados para pelear contra ellos para librarte de un cargo por agresión y sabes lo malo que es eso para tu historial.
—Lo sé—con la cabeza baja se sentó en uno de los sofás que había en la oficina.
—Si lo sabes entonces ¿por qué dejaste que tu autocontrol se fuera a la mierda? —ella no dijo nada y él se sentó a su lado—tú no eres así, eres más racional. Algo pasó hoy para que actuaras de esa manera.
No importaba como, su hermano menor siempre daba en el clavo.
—¿Recuerdas la canción de "Forgive me" que escribí con mamá?
—Fue la última que hicieron juntas
—Se la dio a su nuevo talento, a pesar de que a mi me dijo que era basura.
—Entiendo.
—Sabes lo mucho que significa para mi esa canción, escuchar como la mujer con la cual intentan reemplazarme la cantaba de una manera tan terrible y en un tono horripilante me sacó de quicio, es una balada no una puta canción pop—ella bajó la mirada y él le tomó la mano.
—Comprendo tu malestar, Temari, pero no tu reacción—suspiró—esto nos va a traer muchos problemas, no tenemos el poder que ellos tienen, pueden desaparecernos cuando se les de la gana y ya lo empezaron a hacer contigo.
—No pude controlarme, perdón si te decepcioné.
—No te voy a negar que me alegra que le hayas pateado las bolas—sonrió—pero vas a tener que ser más inteligente y fuerte ante lo que se viene.
—Entiendo.
—Ahora deberías descansar.
—Claro que no—levantó la mirada—Acabo de quedar con Ino y Pakura para ir a una discoteca.
—Temari, creo que no es lo más sensato
—¿Por qué no? —se dirigió a la puerta, pero antes de salir se giro y le sonrió—Si ese idiota cree que voy a esconderme de la prensa está muy equivocado.
…
(Se sugiere escuchar la playlist a partir de este punto)
Se vio al espejo y definitivamente le encantaba su estilo, su top halter con lentejuelas plateadas de espalda abierta y precioso escote V lucía espectacular gracias a su cuidada figura, su pantalón negro ceñido que resaltaba sus espectaculares piernas, zapatos plateados de tacón cuadrado para presumir su bonito pedicure y para terminar de adornar su outfit unas pulseras negras en su mano izquierda, se giró un par de veces más y se alborotó un poco el cabello había decidido dejarlo suelto y como este le llegaba a la cintura pensó en que ondularlo lo haría ver más salvaje, no se equivocó.
Tomó su cartera y salió ignorando por completo a Kankuro, Gaara por su parte sólo le pidió que regresara temprano.
Subió al auto, envió mensajes a sus dos amigas avisándoles que ya iba en camino, conectó su auxiliar al móvil, puso su playlist y al ritmo de Self control de Laura Branigan pisó el acelerador. El riff de la canción la hizo bailar en su asiento.
¿Miedo? Por dios, hoy el mundo vería quién demonios era Temari Sabaku, si alguien debía tener miedo y prepararse eran ellos.
Recorriendo las calles de la gran ciudad, al ritmo de la música se sentía libre y poderosa, la dueña de su destino y la futura protagonista de una película de culto. Se puso a dar unas cuantas vueltas por las avenidas sólo para que sus amigas salieran por el quemacocos para gritar como las locas que eran. Ni bien llegaron al local cientos de paparazzi acaparaban la entrada, se limitó a sonreír de oreja a oreja y saludar.
El lugar era espectacular, Ino y Pakura estaban encantadas, cuando Temari les comentó que no escatimaría en gastos para su diversión dieron por hecho que hablaba en serio, pero ambas estaban de acuerdo en una cosa, habían olvidado el glamur que su amiga tenía. La entrada tenía un increíble pasillo de paredes llenas de espejos y cascadas de luces led cayendo del techo, acordaron en tomarse algunas fotografías ahí después. Al entrar uno de los trabajadores las guio a una zona vip reservada por Temari y aquello estaba en la equina superior del bar, subieron las escaleras ubicadas a un lado de la pista y por encima de la barra de bebidas. La zona vip estaba dividida en seis secciones, sin embargo, sólo tres estaban ocupadas, tomaron la más apartada y pidieron algunas bebidas para comenzar la noche. Se podía ver la pista de baile desde el lugar, la distribución del complejo era curiosa, pero le gustaba. Las luces led y bolas de espejos, hacía mucho tiempo desde la última vez que había tenido noche con música, luces y sonido.
No tardaron mucho en olvidarse de las bebidas y bajaron a bailar, la música sonaba retumbando en sus oídos, las luces estrambóticas hacían su trabajo y se dejó llevar con la música bailando y disfrutando del momento con sus amigas, ella movía sus caderas, dejaba que su cuerpo hiciera lo que quisiera, nada importaba. Era consciente de las miradas lascivas que provocaba, no sólo en hombres si no en mujeres, gestos que no le pasaron desapercibidos, pero lejos de importarle le causaba diversión saberse deseada, era joven y hermosa ¿qué más daba si la miraban así? Nadie sería capaz de llenar sus expectativas ¿no?
Cuando el cuerpo pidió tregua volvieron a su mesa y esta vez con compañía pues Ino y Pakura habían elegido una pareja para la noche, ella en cambio sólo quería hidratarse para volver a bajar, estaban haciendo su pedido cuando un mesero se acercó con una bandeja que les dejó en la mesa, traía una costosa botella de vino y una botellita de agua natural; no le pasó desapercibido el gesto así que en lugar de preguntar quién pregunto dónde, el mesero se limitó a señalar una de las mesas frente a ella y sonrió, era él.
Habían pasado sólo tres días de aquel evento privado y aun se sentía un poco perturbada por ese hombre, y pensar que sólo había sido una interacción de escasos minutos, no había quitado de su mente la forma en cómo él se inclinaba y le besaba la mano. Un detalle que le pareció extremista, pero a la vez la hizo tan bien…
Lo vio y le dedicó una hermosa sonrisa que fue correspondida por él, ella tomó la botella de agua y sin dejar de mirarlo tomó un sorbo, se levantó y fue a su mesa.
Él, sorprendido por el acto también se levantó, no esperaba que ella fuera directa hacia él.
—¿Gracias? —sonrió coqueta.
—¿De nada? —respondió metiendo sus manos en sus bolsillos—Nunca olvido lo que es importante.
Ella sonrió y tragó aire. Él se veía espectacular, no vestía ese traje que lo hacía ver serio y profesional, esta vez no; vestía una simple camiseta en corte V negra y pegada a su cuerpo que mostraba perfectamente un torso tonificado, cosa que el traje no le permitió ver aquella vez, simples pantalones de mezclilla y zapatillas deportivas, a pesar de lo casual que se vestía se veía muy elegante.
Full moon in the city and the night was young
—¿Le parece si vamos a un lugar donde no haya tanto ruido, quisiera comentarle algo? —dijo un poco apenado por la inspección poco discreta de la rubia frente a él.
—Claro—carraspeó.
Él le extendió el brazo y ella lo tomó, estaba consciente de las miradas de sus amigas, así que se giró a verlas y les saludó moviendo los dedos con una enorme sonrisa pintada en sus labios mientras se alejaba, Ino estaba con la boca abierta y Pakura no pudo reprimir la carcajada.
Caminaron por el largo pasillo esquivando gente y miradas, poco a poco las luces estrambóticas y la música iba perdiendo fuerza, cuando llegaron al final salieron por una de las puertas laterales y se dirigieron al balón privado del lugar.
—No sabía que había balcones aquí—dijo sorprendida. La vista era espectacular.
—Los mandé construir hace poco
—¿Este lugar le pertenece? —lo miró con una ceja levantada.
—Claro—sonrió—El consumo suyo y de sus amigas corre por mi cuenta.
—Es un lugar muy sensacional—sonrió—Y no es necesario, no hay por qué tomarse esa molestia.
—Para nada lo es—se recargó en el barandal—el lugar me ha gustado desde que estaba en la universidad, sólo que no lucía para nada a como está ahora. La remodelación le hizo buena fama.
—Y una muy buena—añadió—Di con este lugar porque algunas compañeras del medio me dieron buenas reseñas y se quedaron cortas, el ambiente es excelente—sonrió de lado mirándolo—además la música de los 80's y 90's le da el toque.
—Gracias—sonrió sonrojado—Es la mejor música en mi opinión.
Ella asintió dándole la razón.
—Pero tengo que admitir que me sorprende topármelo aquí—dijo ella observando el panorama de la ciudad—Y más saber que el lugar le pertenece.
—Los hombres aburridos como yo solemos salir a divertirnos de vez en cuando—se rio—aunque a mi no me sorprende encontrármela aquí, la noticia se corrió rápido así que decidí simplemente darme una vuelta por acá.
—Y mandarme una botella de vino y una con agua—él soltó una carcajada
—Podría ser—dijo observándola de reojo, se veía hermosa y sexy.
—¿Se dedica usted a cumplir pequeños detalles para satisfacer a sus clientes?
—No del todo, aunque sería más sencillo que mi dedicación real—sonrió
—Para no dedicarse a eso es muy atento.
—Me preciso de serlo cuando es alguien muy importante.
Ella se sonrojó, pero él no lo notó.
—¿Será muy atrevido de mi parte si le pido una cita?
—¡¿Una cita?! —soltó un silbido y se recargó en la barandilla.
—…Sí—él se rascó la nuca—Puedo entender si le parece incomodo mi atrevimiento, quiero decir, sólo hemos convivido en dos ocasiones.
—Estoy segura de que ha escuchado todo lo que se dice de mí—lo miró ladeando la cabeza—¿Está seguro de que quiere tener una cita con una chica problemática como yo?
—Problemática, ¿eh? —sonrió y se acercó a ella, invadiendo su espacio personal—Demonios que sí.
Y ella, sin pensárselo dos veces lo besó.
A la mañana siguiente, mientras tomaba el desayuno revisando las tendencias en sus redes sociales su atención se centró en una sola cosa: una fotografía de ellos dos besándose y debajo está el título que rezaba "La nueva conquista de la Diva del Pop"
…
La noche había caído en la ciudad en completa tranquilidad, no así su teléfono móvil que no dejaba de sonar y vibrar; entre llamadas y notificaciones. Sin exagerar había recibido más llamadas en ese día que en toda una semana, había contado más de veinte llamadas de Kabuto, mil mensajes de Ino y Pakura y cientos de números desconocidos, pero no estaba de humor para contestarle a nadie, no quería que le arruinaran el día.
Suficiente había tenido con el interrogatorio de Kankuro y las observaciones de Gaara.
Había pedido que vinieran a su casa a hacerle la manicura y pedicura, tratamiento para su espectacular cabellera. Shikamaru le había dicho que cenarían en uno de sus restaurantes y que pasaría por ella, así había pasado fácilmente tres horas eligiendo el vestuario más casual y elegante para su cita de esa noche, al final se decidió por un vestido largo con escote en estilo V, holgado de la cadera, pero con una apertura en la pierna izquierda, el vestido de tela negra tenía un estampado de flores color rosa perla y como casi todos sus vestidos, no tenía espalda. Sus zapatos de tacón de aguja descubiertos y como accesorios opto por unas discretas pulseras doradas en su muñeca izquierda. Para su cabello optó por hacerse un moño, dos mechones sueltos al frente y así dejar su espalda descubierta. Vio interrumpida su observación cuando tocaron a su puerta, era Gaara. Shikamaru había llegado.
Caminó hacia las escaleras y lo vio en la puerta, ataviado de un traje completamente negro y una corbata blanca se veía increíblemente guapo, bajó y le sonrió, al igual que ella él estaba embelesado.
—Diviértete—fueron las secas palabras de Kankuro, para él la explicación que le había dado Temari de no meterse en su vida personal no eran suficientes.
Gaara en cambio se limitó a su característica pose seria.
Ya afuera caminaron al auto deportivo propiedad del empresario. Él, caballeroso, le abrió la puerta invitándola a entrar al asiento de copiloto, una vez listos emprendieron el viaje por las colinas de vuelta a la ciudad. La zona en la que vivía la cantante estaba lejos del área metropolitana, rodeada de naturaleza y algunas mansiones en los alrededores.
—Sus hermanos son—carraspeó—interesantes. Sobre todo Kankuro, me parecía un hombre tranquilo cuando firmé con él el contrato de aquel evento.
—¿Kankuro le dijo algo que terminara con muerte?
—Algo así—ella rio.
—En realidad yo soy la mayor de los tres, pero Kankuro cree que tiene que ser sobreprotector con ambos.
—Tendrá sus razones—la rubia suspiró
—Me gusta su auto—él sonrió—Siempre quise tener un Mustang, pero Kankuro me obligó a utilizar un Mazda por ser un auto más seguro.
—Ya veo.
—¿Qué?
—Que tu hermano estaba más preocupado por el auto y no tanto por el hecho de que un perfecto desconocido para él salga con su hermana.
—Mi hermano es raro…
—Quiero hacer un comentario—él la miró de reojo y ella asintió—Dejemos la maldita formalidad, ¿qué te parece?
—Perfecto.
Condujeron en un cómodo silencio, atravesando a una velocidad moderada el valle para entrar a la ciudad, pasaron de tener una vista natural a una urbana, llena de luz y de movimiento. No tardaron mucho en llegar al lugar y Temari no alcanzó a ver bien el nombre del restaurante ya que había una horda enloquecida de reporteros cuyas cámaras y flash no dejaban de funcionar. Shikamaru por su parte ya había notado a tres paparazzi siguiéndolos hacia unos cuantos kilómetros, no le extrañó en lo más mínimo encontrar el lugar saturado de medios.
Entraron al estacionamiento y aunque el personal de seguridad intentó detener a los reporteros estos eran demasiados y terminaron entrando al lugar.
Shikamaru, imperturbable bajó del vehículo y con un poco de trabajo llegó a la puerta de copiloto para que ella bajara.
Las cámaras y flashes estaban en su punto máximo cuando ella se afianzó al brazo de Shikamaru, varias voces exigían respuestas: ¿Cómo se conocieron? ¿Cuándo empezaron a salir? ¿Cuánto tiempo tienen de relación? ¿Qué pasó con la disquera? ¿Es verdad que dejaras Suna Récords por problemas con la nueva cantante? ¿Tienes miedo de que te gane el titulo de la diva del pop?
Ella se limitó a sonreír y sin soltarlo dijo
—Tienen que investigar mejor, no están ni cerca.
Entraron al lugar y el host nos guio a una zona privada, lejos de todas las miradas y afortunadamente sin ventanas donde pudieran ser espiados. Durante su recorrido pudo apreciar lo precioso y elegante del lugar, había espacios interiores y al aire libre. Cuando estaban por llegar pudo ver el edificio de lejos, le pareció una arquitectura rara pues le daba aires de museo, pero se dio cuenta de su error al entrar. Las celosías eran un increíble adorno para la entrada y había muchísima naturaleza dentro, jardineras colgantes le quitaban la vista al alto techo, en la parte exterior había jardineras en forma de árbol llenas de ramas que iban hacia arriba permitiendo que las plantas treparan para que sus flores cubrieran la estructura, si hubiera venido de día no habría notado que se veían muy bellas con las luces que adornaban la estructura. Las mesas dispuestas con sillas increíblemente cómodas a la vista, la barra adornada con luces elegantes y sus taburetes.
Temari se había dado a la tarea, naturalmente, de investigar al hombre que la había invitado a salir, no porque le generara desconfianza, si no porque aparentemente él sabía mucho de ella, pero ella de él no. Se enteró que venía de una familia de alto abolengo del país, una de las más poderosas, influyentes y con mayor poder adquisitivo. Su padre dirigía una empresa constructora con más de cien años en el negocio, tenía agencias de contadores y arquitectos. Shikamaru era un arquitecto novato, pero con grandes proyectos en curso. Había estudiado en las mejores escuelas y ganado varios reconocimientos gracias a sus habilidades y desarrolladas infraestructuras que habían sido elogiadas por el gremio, había ganado varios reconocimientos y el mayor de todos fue el premio Pritzker por sus desarrolladas e innovadoras construcciones convirtiéndose en el arquitecto más joven en ganarlo.
Decir que se sentía intimidada era corto, estaba abrumada por la cantidad de información que había visto de él, a diferencia suya ella no tenía absolutamente nada más que una bonita y potente voz.
—Llegamos—dijo él sacándola de sus pensamientos
El lugar era aun más hermoso que los exteriores e interiores públicos, había demasiada naturaleza en el lugar, una barra de mármol al final del lugar, las mesas estaban estratégicamente ubicadas para que ninguna conversación fuera escuchada por otros clientes en el lugar, había un enorme tragaluz en el techo que de seguro bañaba de luz por el día y en el centro del lugar una preciosa fuente de piedra blanca completamente funcional. Al igual que en el exterior había jardineras en los huecos que había entre mesas y más enredaderas que caían por el techo.
—¿Construiste este lugar? —preguntó maravillada por el diseño
—Hace unos años—movió la silla y ella se acomodó—quería diseñar un lugar con más luz natural que artificial, la jardinería es idea de mi madre.
—Justo es el detalle que más resalta—dijo y él se rio acomodándose en su silla.
Ni bien se habían acomodado un mesero llego, saludándolos les dejo las cartas del menú. Ambos leyeron la carta y una vez pedida su comida la regresaron al mesero quien se retiró dejándolos solos.
—Te vez distraída—dijo él viéndola con curiosidad
—Ha sido un día muy agitado—sonrió—mi teléfono celular se ha vuelto loco, creo que ya sabes por qué.
—Me hago una idea—suspiró y se recargó en el respaldo—me pasó algo similar, mis amigos son muy impertinentes.
—¿En serio?
—Querían saber desde cuando salgo con la cantante más "polémica" del rubro—rio—no tienen idea de que esta es la tercera vez que hablamos, pero son tan intensos que creen cosas que no deben y también creo que tienen envidia.
—¿Envidia?
—Eres una mujer increíblemente hermosa—clavó su mirada en ella y se estremeció.
—Así que polémica, ¿eh? —carraspeó—Espero que salir conmigo no te atraiga problemas con tu familia.
—Mis padres están enterados, en realidad me riñeron por dejarlos fuera del concierto que diste para mí.
—Mientes
—Mi madre ama tus canciones, fue por ella que te conocí.
—Vaya—suspiró—¿En serio?
—Sí—ladeó la cabeza—Es tu fan numero uno.
—Me sentiría muy honrada si fueran a mi próximo y ultimo concierto—suspiró—es dentro de tres semanas, en el auditorio nacional.
—Ten por seguro que estaremos ahí—hizo una pausa mirándola con detenimiento—¿Qué pasó con tu disquera?
La rubia dio un salto en su asiento, era consciente de que él se enteraría, pero no quería que le preguntara al respecto.
—Simplemente teníamos diferencias y opté por terminar mi contrato laboral con ellos—suspiró desviando la mirada—de momento ninguna agencia se a acercado conmigo para hacer negociaciones.
—Estas de broma.
—Quisiera estarlo—se mordió el labio inferior
—Hay más en esta historia ¿verdad?
Ella lo miro y asintió, se relamió los labios y suspiró, quería decirle, pero no se sentía cómoda hablando de eso en un lugar donde había más personas alrededor, así fueran trabajadores. Vio que el mesero se acercaba con su cena y sonrió.
—Tal vez te lo cuente después.
Estaban por retirarse del lugar cuando él volvió a invitarla a salir, pero esta vez a una zona privada donde poder charlar con más tranquilidad. Después de esquivar los cientos de paparazzi fue más intenso esta vez, se había pasado la voz y ahora había el doble afuera esperando por ellos, sin embargo, el equipo de seguridad del lugar actuó con más rapidez y pudieron salir sin complicaciones.
No podía negar que se sentía cómoda con él, era tranquilo, nada intenso y pese a su cara de aburrimiento era muy hablador con ella, era muy diferente a sus antiguos pretendientes y eso le gustaba. Era atractivo e inteligente, no se sentía superior a ella y admiraba su trabajo, tampoco era pretencioso, pese a que lo sentía un poco atrevido a veces era demasiado caballeroso y negar que eso le gustaba sería una tontería, le encantaba. Era demasiado diferente a sus anteriores novios, todos ellos habían cuestionado cosas que él no, como su vestimenta, que prefiriera cantar a tener una carrera y empleo normales, que fuera desinhibida y no recatada y un sinfín de etcéteras. No se sentía forzada al hablar con él, todo fluía natural.
Le gustaba, punto…y tenía que admitir que verlo manejar con su porte serio le ponía y mucho.
Shikamaru aparcó en un mirador a las afueras de la cuidad, cerca del mirador donde había estado un día antes. Bajaron del vehículo y antes de que ella pudiera reaccionar él la estrecho en un fuerte abrazo y la besó quitándole el aliento.
—Ayer me robaste un beso—se separó—y no conforme con robármelo este apareció en miles de portadas—ella lo miró aun mareada—además ese beso no me dejó dormir.
Ella se colgó de su cuello mordiéndose el labio, riéndose echo su cabeza para atrás. Él cerró los ojos, se veía tan apetecible que sintió que su entrepierna se movió.
—¿No te dejé dormir? —su tono fue tan seductor que no sabía si era porque aún seguía embragada por el beso o porque no quería sonar nerviosa. Tal vez fueran ambas.
—No
—Que mal—suspiró—Entonces hoy tampoco pegaras ni un ojo.
Tirando de su corbata lo atrajo y atrapó sus labios, fue ruda e intensa, dominándolo. Cuando él la apretó más contra su cuerpo empezó a quedarse sin aliento y fue más despacio, tanteando sus movimientos, mordiendo sus labios y despegándose, obligándolo a buscarla, siguió con ese juego para su deleite, pero él se desesperó y tomándola del cuello la beso apasionadamente haciéndola gemir.
—Para—jadeó el dejando caer su cabeza en el hombro descubierto—Estoy excitándome.
Ella en cambio estaba luchando contra el temblor de sus piernas, estaba igual o peor que él, apretando las piernas. Sin soltarla Shikamaru se acomodó detrás de ella, abrazándola por la espalda y fue donde se dio cuenta que no bromeaba al sentir su erección rozando su trasero.
La chica se relamió el labio y soltó un suspiro dejando su cabeza caer atrás chocando con el pecho de él, quien seguía con su cara enterrada en su cuello.
—Me haces perder el control—suspiró—Tu voz me hipnotiza.
—No sabía que tenía ese don—dijo con el aliento entrecortado.
—No sólo es tu voz, eres tú—dijo recorriendo su cuello hacia su nuca—No sé qué tienes, pero no puedo negarme a ti—dijo sin pensarlo y arrepintiéndose en el acto, había sonado un poco intenso.
—No eres el único—suspiró ella y él se emocionó.
Ella se giró y volvieron a fundirse en un beso, esta vez en uno más lento, menos necesitado y más tranquilo.
…
Después de esa cita, tuvieron muchas más.
…
—¡Temari! —Kankuro entró a su camerino—¿Ya estás lista? Sales en cinco minutos.
Ella asintió y continuó con sus ejercicios de vocalización.
La fecha de su ultimo concierto había llegado, el auditorio nacional estaba repleto. Su cabeza era una marea de emociones, felicidad, alegría, emoción, plenitud, incertidumbre, preocupación, inseguridad, temor, tristeza y podría seguir. Pese a que su contrato había terminado de manera pacifica pues fue Kankuro quien, después de Gaara le contara lo sucedido, dio la cara por su hermana como su representante y llevó el proceso de manera pacifica para que ambas partes salieran beneficiadas, tristemente la disquera más que Temari, pues ellos seguían siendo los dueños de las másteres y ella sólo ganaría las pobres regalías que generaran ya que ellos seguían sin darle promoción a las canciones ya grabadas.
Era extraño dar un concierto cuando ahora no le pertenecía a ninguna agencia. Siendo ese el otro punto, por más que Kankuro buscara sellos discográficos estos se negaban a abrirles la puerta para negociar un contrato, su carrera estaba a punto entrar en hiatus o terminar esa noche…
—¿Estás bien? —ella dio un salto por la sorpresa, no había notado la presencia de Shikamaru en su camerino.
—Me asustaste.
—Lo siento—le tendió la mano y ella se acercó esquivándola y abrazándolo en su lugar. Él estaba al tanto parcialmente de su situación.
—Todo va a salir bien—dijo ella suspirando profundo.
—Por supuesto.
Lo soltó y caminó al tocador, tomó su micrófono y repitió sus palabras "todo va a estar bien" él le sonrió y le guiñó un ojo.
De camino al escenario, escuchó a la multitud coreando su nombre, con los reflectores en su punto, indicándole su posición, tomó aire, levantó la mirada y después de verlo en el palco dio la señal.
Y comenzó con uno de los conciertos más emotivos de su carrera.
…
Al día siguiente era noticia en todos los canales de espectáculos y las estaciones de radio comenzaron a reproducir sus canciones nuevamente, el concierto había batido el récord de asistencia, los críticos no paraban de alabar su voz y sus increíbles registros vocales aclamando que había llegado a las cinco octavas, alabando su poder, su estilo melismático y por el uso del registro de silbido.
Gaara y Kankuro estaban teniendo la mañana más ocupada de sus vidas, no paraban de recibir llamadas, solicitudes de entrevistas e invitaciones a programas para cantar unas de sus más famosas piezas, tanto los teléfonos como el correo habían colapsado. Ahora que no había contrato de por medio, estaba libre de aceptar lo que ella quisiera y empezar de cero.
Y precisamente esa noche tenía una invitación a una cena en beneficio a las asociaciones de niños con cáncer e iría acompañada de su ahora oficial novio. Cantaría algunas canciones de su repertorio, las empresas invitadas harían una subasta y ella se había ofrecido a subastar algunos artículos personales como vestidos de alta gama y accesorios como joyería ya que todo el dinero de la subasta iría para las asociaciones.
Pero la verdadera invitación era para esta vez ser ella quien buscara posibles propuestas de contrato, tenía que limpiar su imagen YA.
Había decidido usar un vestido cuyo escote fuera lo más recatado posible, aunque ya había hecho suyo el estilo en corte V, incluso había escuchado que fue gracias a ella que estaba imponiéndose como tendencia, para esta ocasión había elegido un vestido de satén verde con cuello halter, dicho cuello tenía diminutos brillos incrustados entre la tela que a simple vista no se apreciaban, pero al girar resplandecían dándole el factor sorpresa, estaba hecho a la medida, acentuando la línea del busto, y suavizando el estilo la falda de gasa le daba la comodidad necesaria para estar de pie más de dos horas. En cuanto a su cabello pensó que un moño recogido con algunos pasadores se vería genial. Shikamaru estaba recostado en la cama viéndola cambiarse, deleitándose con los movimientos y poses que ella hacia inconscientemente.
—¿Qué te parece? —le preguntó girándose para que la viera de frente—Va conmigo, ¿no crees?
—El verde es mi color favorito—dijo acomodándose mejor en la cama poniendo las manos detrás de su nuca.
—No fue eso lo que pregunté—respondió colocando sus manos en sus caderas—¿debería probarme otro?
—Ya te has puesto como mil vestidos, mujer—señaló la montaña de ropa tirada en el piso—Definitivamente el verde te va de maravilla.
—No has respondido mi pregunta—canturreó volviendo a girarse para mirarse al espejo.
Él se puso de pie y la abrazó por la espalda girándola para que se viera de frente al espejo.
—Te ves hermosa—dijo mientras la miraba por el espejo—Puedes usar cualquier cosa, incluso ropa rasgada y mañana tendrás a cientos de niñas buscando ropa similar en centros comerciales para vestirse igual que tú.
—Vamos…
—Es verdad, deberías considerar sacar una línea de ropa, tendría éxito.
—No lo sé.
—No importa que te pongas, te ves hermosa.
Ella se giró para tenerlo de frente y él aprovechó el ángulo para mirarle descaradamente el trasero, abrazándola. Se acercó a ella quién cerró los ojos quedándose quieta esperando el contacto de sus labios, pero él en lugar de besarla lamió su labio inferior.
—Es hora de irnos—rio y la tomó del brazo.
—Eso es trampa.
…
El lugar era increíblemente elegante y grande, estaban en una de las mansiones del magnate de bienes raíces Kakashi Hatake, el anfitrión de la noche había predispuesto un pequeño y elegante escenario para que cuando estuviera lista subiera a deleitar a los presentes con algunas canciones antes de iniciar con la subasta. El lugar era precioso, la música de jazz inundaba el lugar haciendo más ameno el ambiente.
En un momento se separó de Shikamaru y se la pasó conociendo gente del medio artístico a quién ella admiraba y que sólo había visto de lejos, pues mientras que algunos eran ariscos y distantes conoció a otros que eran totalmente lo contrario, se enteró gracias a ellos que lo ocurrido con su anterior disquera era algo muy común entre los artistas, "ellos no nos entienden" había dicho una de las cantantes más famosas del medio, Tsunade, quien llevaba más de treinta años en el medio y era considerada la reina del pop, ésta la aconsejó a trabajar en Konoha Récords.
—Son más amables de lo que imaginas—dijo apuntándole su número personal y el de la disquera en el móvil—llámales mañana, hablaré de ellos sobre ti.
—Se lo agradezco muchísimo.
—Eres una estrella en acenso, querida—le sonrió—No dejes que esos hijos de perra apaguen tu brillo.
La velada estaba transcurriendo de manera esplendida hasta que a lo lejos vio a Kabuto hablando con Shikamaru muy animadamente mientras la veían, como si Tsunade lo hubiera invocado. Sintió la bilis subir por su garganta, pero antes de que pudiera hacer algo se interceptada por uno de los organizadores para informarle que en unos minutos sería requerida en el escenario.
Se acercó al escenario y Shikamaru volvió a su lado, perdió de vista a Kabuto. Lo sacó de su mente y subió al escenario para interpretar dos de sus canciones a pedido del público, cuando terminó sentía tantas nauseas que se disculpó para ir al baño. Se apartó de la multitud y fue a la habitación que habían señalado, le echó seguro y fue directo al lavabo para echarse agua en la cara y el cuello intentando relajarse, para su desgracia no estaba sola.
—¿Qué tanto hablabas con esa mujer? —la voz de Kabuto la perturbó.
—¿Qué haces aquí? —se levantó de inmediato optando por una postura defensiva.
—¿Crees que en verdad lo que te dijo es para ayudarte? —su tono burlón le dio asco—No seas ingenua, tú jamás dejaras de pertenecerme, aunque intentes liberarte de mí, no creas que no sé tus planes, me cuesta creer con lo orgullosa que eres que te hayas hecho novia de ese niño rico solo para que compre todo lo que quieras—la agarró del brazo estirándola para atraparla en su abrazo—y para darme celos, por supuesto.
—¿Crees que toda gira a tu alrededor? —gruño tratando de zafarse—Debí haberte pateado más fuerte.
—Sobre eso, tenemos un asunto pendiente—la tomó del cuello y la lanzó al suelo—Y lo arreglaras ahora—sin que ella pudiera reaccionar a tiempo la pateó en el suelo.
Soltó un grito e intentó levantarse, pero él se le abalanzó encima subiéndole el vestido, ella empezó a forcejear y a gritar, pateándolo como pudo y cuando él se levantó para bajar su bragueta ella aprovechó para estrellarle la cabeza contra la pared y golpearlo en la entrepierna lo más fuerte que pudo para que no se levantara. Corrió hacia la puerta y alcanzó a quitarle el seguro, pero Kabuto volvió a agarrarla del cabello estampándola contra el suelo, gritó tan fuerte por el dolor que le provocó el impacto y los pasadores encajándose a su cuero cabelludo.
Volvió a soltarle un puñetazo ahora en la nariz y quitándose un zapato le encajó el tacón en el brazo, él gimió del dolor. Con una fuerza sacada de lo más profundo de su cuerpo lo golpeó tan fuerte en la nuca que lo dejó inconsciente.
Jadeó y se echó para atrás temblando, corrió a la puerta y la cerró detrás de ella. Shikamaru que la había estado esperando cerca de la barra, la vio a lo lejos y corrió inmediatamente cuando la vio.
—¿Qué mierda? —exclamo mirándola, estaba roja de su cara por los golpes, tenía la parte superior del vestido rota por el forcejeo y el zapato que había usado como arma estaba con el tacón roto, su cabello era una bola enredada y le estaba sangrando un labio. Él la arrastró para el pasillo para que no la vieran en ese estado.
—Vámonos de aquí—pero él no la escuchó y se encaminó al baño—¡Nara! —él se detuvo extrañado.
—No nos iremos si no me dices quién mierdas te hizo esto—la hizo mirarlo a los ojos.
—¿Si te lo digo nos iremos?
—Sí—prometió
—Kabuto.
—¿El CEO de SR? —ella asintió y su sangre hirvió, no conocía a detalle la relación que Temari tenía con él sólo sabía que era demasiado turbulenta, pero no podía dejarlo así.
Ella tiró de su camiseta antes de que intentara hacer algo, se giró para mirarla.
Por favor
Apretó los puños, ya lo averiguaría después, se quitó el saco y se lo puso. Teniendo cuidado de que nadie la viera la llevó al auto y le hizo quedarse ahí asegurándole que sólo iría a despedirse del anfitrión de su parte. No le quedo de otra más que esperar mientras se abrazaba a si misma. El regresó en menos de diez minutos.
—Listo—suspiró él subiéndose al auto y encendiendo el motor—larguémonos de aquí.
(pausa tu playlist con la canción de jazz)
…
Condujo directamente a su condominio a las afueras de la ciudad, había llamado a Kankuro para avisarle que Temari se quedaría con él esa noche y que la llevaría a casa al día siguiente y aunque recibió una respuesta hostil cuando mencionó el nombre de Kabuto él simplemente atinó a pedirle que cuidara de ella. Cuando llegaron a su destino ella seguía sin decir una sola palabra, la tomó en sus brazos, se dirigió a la recamara principal y la recostó. Ella no se movía así que salió directo a la cocina a prepararle un té de manzanilla. Cuando regresó a la habitación Temari estaba en el baño dándose una ducha y arreglándose el cabello, cuando salió se veía más tranquila, pero distante. Se sentó en el suelo aun en bata con la mirada perdida. Se acercó a ella y le acarició el cabello, ella reaccionó a su caricia cerrando los ojos.
—¿Quieres hablar?—le dijo entregándole la taza con té. Ella asintió.
—Es una historia larga…—aun temblando un poco, le dio un sorbo al té.
—Tengo todo el tiempo del mundo.
Ella le sonrió, le hizo una seña y se subió a la cama, sentándose en medio con las piernas cruzadas, teniendo cuidado de no derramar el té, él se sentó frente a ella.
—Cuando tenía 18 años estaba cursando mi tercer semestre en la universidad, en la facultad de Música—suspiró dándole otro trago a la bebida—Fue en un certamen de canción o una obra de la universidad, realmente no recuerdo, donde él me encontró, Kabuto. Él se presentó como un cazatalentos de la agencia de Suna Récords y me ofreció ir a su empresa para entrenarme y debutar como cantante. Obviamente no le creí y cuando llegué a casa le conté a mis padres en tono de burla.
Guardó silencio un par de minutos y terminó su té, dejando la taza en la mesita de noche.
—Pero mi papá…no lo vio igual que yo y me llevó a la agencia. Él sabía que yo era buena cantando, lo había heredado de mi madre que fue maestra de canto, ella me había enseñado todo, pero para mi el canto sólo era una afición, yo quería ser como mi mamá.
Mi padre decidió que no y cuando estuvimos ahí firmó un contrato de un año de entrenamiento en el cuál yo me comprometía a asistir diariamente para ir a clases de canto día y tarde, no sabía que era muy buena hasta que mis maestros lo hicieron saber al entonces CEO de la empresa, no había pasado ni medio año y yo ya estaba grabando mi primer álbum y mi padre había firmado mi primer contrato por cinco años con el sello discográfico. Yo no tenía ni idea ¿sabes? Sólo tenía 18 años y cantaba porque me gustaba, no sabía que mi voz ganaría tanto dinero o que mis canciones generarían muchísimos ingresos, ni siquiera había pensado en ello. Conforme pasó el tiempo empecé a trabajar día y noche, 24/7 sin descanso y me desgasté muchísimo, pero debía hacerlo si quería triunfar ¿no? Mi padre y la empresa me habían impuesto ese pensamiento.
Casi no veía a mis hermanos, las pocas veces que veía a mi madre ella me pedía que le cantara y yo lo hacía—sonrió—luego nos sentábamos a escribir canciones juntas. Solo eso me hacía feliz porque tenía prohibido todo, comer grasas, descansar más de lo necesario, revisar mis propias redes sociales, salir con mis amigas, tener novio…Luego empezó mi etapa de rebeldía, a los 20 me hice mi primer tatuaje, bebí alcohol a escondidas, tuve novios y no fueron relaciones muy normales que digamos, fueron toxicas y destructivas, casi caí en las drogas…sólo quería vivir como una chica de 20 años suele vivir, estar encerrada y trabajando día y noche sin contacto social estaba volviéndome loca y empecé a comportarme como una tonta creída cuando compré mi actual casa y me llené de lujos gracias a las ganancias, era una estúpida arrogante que tenía todo lo que quería solo porque había logrado muchísimo como la cantante con la voz más hermosa del mundo…Hasta que mi madre murió.
Bajó la mirada y empezó a temblar, Shikamaru inmediatamente la abrazó y la acomodó entre sus piernas, acarició su brazo incitándola a continuar.
—Yo estaba tan ocupada siendo egoísta ignorando a mi padre que no me di cuenta de que mi mamá había desarrollado un cáncer irreversible en su cerebro—su voz se quebró—la ultima vez que la vi fue en mi primer concierto en el auditorio central. Ella estaba tan emocionada y lloraba viéndome cantar las canciones que habíamos escrito juntas desde la primera fila, murió dos días después.
Suspiró y se apegó más al abrazo.
—Fue en ese año que escribí la canción que me catapultó a la cima, I dont wanna cry, aunque muchas personas creen que la canción va de una pareja con relación toxica en realidad era de mi para mi tóxico ser de 21 años—Se rio y se relajó—se podría decir que fue cuando maduré y dejé de comportarme como una idiota, pareciera broma que en lugar de hundirme por la muerte de mi madre me hubiera levantado y alejado todo lo malo de mí. Luego empecé a trabajar más y más. Me enteré de que Kankuro estaba estudiando leyes porque quería ser mi representante y abogado y Gaara estaba interesado en la música, me sentí tan feliz que me esforcé al triple. Cuando cumplí los 22 mi padre murió en un accidente automovilístico y creo que por eso Kankuro es tan paranoico con los autos, pero lejos de sentirme devastada como cuando mi madre murió no tuve tiempo de reaccionar pues él comenzó a acosarme. Kabuto había sido nombrado el nuevo CEO de la empresa, era como si lo hubieran premiado por haberme descubierto, no tenía reparos en decir que yo era la gallina de los huevos de oro. Se aprovechó de su puesto para acosarme, yo intenté denunciar y levantar un acta para prescindir de mi contrato, pero no teníamos dinero porque papá había gastado todo lo que había ganado en esos años en apuestas.
Entonces empecé a generar más, me di a conocer a nivel internacional y luego, cuando empecé a despegar él comenzó a parar poco a poco mis ingresos, paró mis conciertos, paró la reproducción de mi música en radios y televisión, paró la producción de discos, me quitó todo sólo porque me negué a acostarme con él. Empezaron a difundir malas noticias sobre mí, todas falsas obviamente, sobre que yo era una drogadicta, que era una controladora egocéntrica y dios sabe qué más. Han pasado dos años desde que empezó a acosarme, pero me boicoteó hace medio año porque…
Ella tragó saliva y tomó aire
—Porque amenacé con exponer audios donde estaba acosándome—chaqueó—Y hace unas semanas, justo cuando querían renovarme prácticamente poniéndome un collar de perro en el cuello donde yo ganaría menos regalías y que debía ser agradecida ya que ninguna otra disquera me contrataría, me enteré de que le había dado mis canciones a la chica con la que esperaba reemplazarme. Estaba tan molesta que fui a su oficina y la pateé las bolas
Shikamaru soltó una carcajada, ella se le quedó mirando, pero no tardó en unírsele.
—Demonios, recuérdame nunca hacerte enojar—la miró y le besó la frente
—Eres bueno para recopilar datos, estoy segura de que esto jamás se te va a olvidar—le sonrió
—Continua.
—Hoy cuando estábamos en el evento y lo vi hablar contigo sentí pánico y asco—tragó saliva—¿Qué hablabas con él?
—Te lo diré después. Continúa.
—Pues cuando terminé mi participación en el evento estaba tan tensa que necesitaba relajarme y fui al baño, no me di cuenta de que él estaba ahí, encima me sentía con nauseas cuando lo vi hablando contigo, luego me atacó—suspiró—pero, como puedes ver le volví a patear el trasero, si te pedí que nos fuéramos es porque no quería que…no quería que pelearas con él.
—¿Por qué no?
—Porque son asuntos míos.
—Entiendo, pero de todas maneras…
—De todas maneras, le pateé el trasero y se va a llevar una bonita cicatriz en el brazo gracias a mi super tacón.
—No hacerte enojar cuando lleves tacones a menos que quiera morir, anotado.
Ella rio con ganas y se dejó caer en la cama.
—Me llenas de orgullo—le dio un besito en la nariz—¿sabes lo que significa?
—¿Que ya confío en ti?
—Estaba pensando en algo como "no vas a necesitar contratar seguridad privada" pero también me sirve
—Idiota—le lanzó una almohada, haciéndose la indignada, pero no fue por mucho pues terminó cediendo e implorando piedad después de que Shikamaru metiera las manos entre su bata para hacerle cosquillas—para.
Él se recostó a su lado y la acomodó en su pecho, aspirando su aroma.
—¿Qué hablabas con ese idiota? —exigió saber acariciando su pecho.
—Le ofrecí una cantidad que no podía negar por los derechos de autor de todas tus canciones, incluyendo los demos.
—¿Qué? —se quedó sin aliento.
—Resulta que tu costal de box favorito tiene deudas con colegas míos, muchas deudas. Así que le hice la propuesta frente a ellos y no pudo negarse.
—Por eso dijo eso…—recordó sus palabras.
—¿Qué dijo?
—Que me había hecho novia de un niño rico que podía cumplirme mis caprichos.
—Aun no hemos formalizado, pero sí cumpliría todo.
—Estas tardándote... —levantó su cabeza para dedicarle una hermosa sonrisa, él se relamió los labios.
—En cuanto a eso de cumplir tus deseos…estaba pensando en no decírtelo, pero creo que te alegrará el día—atrapó uno de sus mechones.
—¿Aún hay más? —preguntó ella acomodándose sobre su pecho.
—Resulta que, en el evento de hoy, mientras molías a golpes al imbécil ese, me he encontrado con un viejo amigo de la universidad y me contó que hay una disquera muy interesada en ti, pero que estaban investigando tu perfil ya que ellos gozan de no tener mala fama…ya sabes, lo que se ha dicho de ti por culpa de ese infeliz—el sonrió con la mala cara que puso ella—pero le dije que estaban muy equivocados si no pensaban ficharte. Recuerdo haberle dicho que ni siquiera tomabas alcohol.
—¿Ah sí? —ladeó la cabeza—Entonces ¿por qué enviaste una botella de vino cuando nos encontramos en el bar?
—En realidad la botella era para que tus amigas se embriagaran y poder raptarte—sonrió de lado—pero en lugar de eso viniste hacia mí.
—¿Y la botella de agua? —rio acariciando su mano
—Esa era para conquistarte.
Le estampó una almohada en la cara. Él en cambio la esquivó fácil y se empezó a reír.
—No jugarías con algo tan serio, ¿verdad?
—¿Por qué habría de hacerlo?—dijo serio—Realmente no pensaba decírtelo, pero estabas tan triste que me replanteé la idea.
(Playlist)
En un giro rápido la tomó de la cintura y la dejó debajo de él, aprisionándola contra el colchón. Él se acomodó entre sus muslos dejando caer parte de su peso en ella, sin dejar de mirarla, cubrió su boca con sus labios en un beso demandante. Temari tembló de placer al recordar que la había besado con la misma intensidad aquella vez en el mirador, pero ahora no estaban en publico y por como sentía sintió en un roce alguien estaba animándose mucho ahí abajo, para su sorpresa no estaba solo, esta vez no estaban en público para detenerse.
Calor, sentía un calor embriagante recorrer su cuerpo y quemar sus labios.
—¿En verdad confías en mí? —preguntó él mirándola a los ojos, jadeando por aire.
—No estaría aquí de no ser así—sentenció y él perdió la razón.
Ella alcanzó a ver una chispa maligna en su mirada y supo que estaba perdida. Él atacó su cuello besándola y dándole pequeños mordiscos que probablemente dejarían marcas, mientras que sus manos bajaban a su cintura para desatar la bata, única prenda que la cubría, ella por su parte viendo la clara desventaja de esto no se quedó quieta y comenzó a desabrochar su camiseta con dificultad. Cuando pudo desabrochar la camiseta el se levantó y le quitó la bata dejándola completamente desnuda, servida para él, pero antes de volver a ella se puso de pie sonriéndole.
—No esperaras que sea lento y suave, ¿verdad? —preguntó sonriendo y desabrochándose los pantalones
Su sonrisa era sincera, sus ojos brillaban, Temari rio suavemente y arqueó una ceja cuando la mirada de Shikamaru se desvió a sus pechos.
—Imagino que no debería…
Él le arrebató la bata haciéndola saltar por la sorpresa y la puso boca abajo, ella riendo con nervios giró su cabeza para verlo, pero cerró los ojos cuando sintió sus manos deslizándose por sus piernas, hundió la cabeza ahogando un gemido cuando el apretó sus nalgas cuando llegó a estas. La atracción le hizo sentir una punzada en el vientre y le aceleró la sangre en las venas.
Maldición, era preciosa.
Posicionándose sobre ella, arrodillado sin tocarla, volvió a besar su cuello y espalda haciéndola gemir y suspirar, sus manos dejaron de acariciarle las nalgas y fueron directo a uno de sus pechos masajeándolo y apretándolo, sosteniéndose con una mano para no dejar caer su cuerpo sobre ella, aunque estaba ansioso por hacerlo. Ella se arqueó tratando de tocarlo con su trasero, pero él se lo impidió y deslizó su boca abierta por el cuello, casi como si estuviera lamiéndolo, casi como si estuviera besándola allí, pero sin llegar a hacerlo. Ella contuvo la respiración y ladeó la cabeza, ofreciéndole la garganta. Una señal de rendición que hizo que su erección palpitara y se humedeciera.
—¿Cuánto tiempo vas a seguir torturándome? —gimió girándose para verle.
Sin dirigirle la palabra, simplemente sonriéndole la giró con brusquedad, separó sus piernas deslizando sus manos por sus muslos hasta llegar a su cintura, sujetándola con fuerza se acomodó rozando ambos sexos y volvió a retomar el mando besándola con intensidad, esta vez Temari no pudo controlarse y gimió al sentir el roce, arqueando la espalda y moviendo las caderas para intensificarlo.
Era lento y suave y luego brusco y dominante. Estaba volviéndola loca.
Ella ahogó un grito en silencio, sus ojos se abrieron de par en par y una sonrisa alegre curvó las comisuras de su boca mientras un pequeño escalofrío recorría su cuerpo. Le excitó la evidente sorpresa que ella mostraba ante el placer, colmó su corazón y de algún modo intensifico el exquisito calor de su interior cuando él unió ambos cuerpos con un único, suave y pausado envite.
Fuerte y rápido comenzó a poseerla, empujando e introduciéndose profundamente y retrocediendo enseguida. Contuvo el aliento cuando ella comenzó a seguirle el ritmo, avanzando y retrocediendo, haciendo que le recorriera una gloriosa ola tras otra de aguda y creciente sensación. Su sangre se agolpaba, caliente, en el centro de su ser y de lo más profundo de su garganta surgió un gemido.
Temari cerró los ojos cuando sintió que su mundo se contrajo y se convirtió en una sensación devoradora. El calor, la fricción, la fuerza y el violento poder de la posesión la estaban enloqueciendo, haciéndola sentir y disfrutar como nunca en la vida. Apretó con fuerza rasguñándole la espalda sollozando ante la desesperada necesidad que la atravesaba y avivaba el calor demoledor que le nublaba la vista y los sentidos.
Shikamaru por su parte contenía el aliento, esforzándose por controlar su clímax, tratando de postergar su propia satisfacción para prolongar y saborear la contundente profundidad de Temari quien gimió y se rindió al pulsante flujo potente que se elevaba con ella, jadeando y ardiendo, entró al nirvana con estremecedora y extenuante satisfacción.
Después de verla sucumbir él se arqueó y se introdujo completamente y cedió a su propio control. Su clímax llegó de forma rápida y contundente, arrancándole un gemido del fondo de su alma. Luchando desesperadamente por respirar, pero grabando el momento con fuego en su memoria.
Se fundieron en un abrazo, dejando escapar un suspiro de satisfacción, ella murmuró su nombre y sin soltarse cedieron al mundo del sueño.
…
La luz del sol pego contra su cara haciéndolo gruñir, extrañado por no sentir el calor del delicioso cuerpo de su chica se giró en su búsqueda, pero las sábanas a su izquierda estaban tibias aun, con olor a ella. Intentó levantarse para ir en su búsqueda, pero le fue imposible, no sería necesario. Temari emergió de las sábanas situándose entre sus piernas con una sonrisa salvaje, él la miró embobado.
Reprimió un gruñido cuando las pequeñas y suaves manos de la rubia tomaron su miembro, acariciándolo despacio, los rayos del sol bañaban su espectacular cuerpo, hacían que su cabello resplandeciera como fuego y su figura, una diosa. Ella le sonrió lasciva y salvaje.
Él intentó levantarse para dominarla, pero ella no se lo permitió y con ambas manos volvió a recostarlo y de un movimiento rápido acomodo sus caderas sobre las de su amante, haciendo que ambos sexos se rozaran, le arrebató un gruñido. Tenía que admitir que no le gustaba ser sometido, pero sentir los labios de Temari abrirse ante su erección y sus fluidos mojándolo hasta los testículos hizo que se replanteara siquiera volverse a levantar. El deseo le oprimió los testículos y tuvo que contener la impaciencia. Además, el resultado sería demasiado delicioso para apresurarse.
Ella, por su parte, estaba disfrutándolo demasiado, sus caderas seguían moviéndose a su propio ritmo, serpenteando en diferentes velocidades. Sabía que estaba tentando a su suerte, la noche anterior él le había demostrado que le gustaba dominar y había sido tan estupendo que quería regresarle el favor. Desde esa privilegiada posición se deleitó con la vista que tenía delante de ella, algo que no había apreciado ayer, vio primero los estilizados y apetecibles abdominales, después quedaron ante su vista unos pectorales que hicieron que le hormiguearan los dedos, seguidos por unos hombros imponentes que estaba segura de que le ocultarían la habitación en el momento en que la dominara dejándola abajo, pero hasta entonces disfrutaría de esta tortura. Esa certeza, de él dominándola, hizo que una parte de sí misma se estremeciera, presa de una emoción secreta...
—¿Te gusta? —él no contestó con palabras, pero sí con un gruñido. No estaba interesado en la conversación. De hecho, estaba realizando un enorme esfuerzo para concentrarse.
Lento y suave, rápido y duro frotó sus caderas contra las de él. Shikamaru notó que su miembro palpitaba y que le bajaba un escalofrío por la espalda. La mirada de la joven contenía un reto sexual. Y que le mataran si no quería responder a él tan pronto como fuera posible. Dios, quería devorarla. El deseo le clavó unas garras implacables con más intensidad que nunca.
Antes de que ella pudiera decir una sola palabra, él la rodeó con el brazo y puso la mano en el hueco de su espalda, girándola para tomar el control. Aquel pequeño roce le provocó una sacudida y todo su cuerpo entró en combustión como una supernova. Las curvas y depresiones de sus cuerpos encajaron a la perfección y sus músculos se tensaron de deseo. Ella se recostó contra su pecho, con el vientre adherido al suyo y las exuberantes caderas llenándole las manos. Aunque no parecía posible, tenerla tan cerca hacía que se pusiera todavía más duro.
Shikamaru asumió el mando y la besó con intensidad. Con un gruñido, él apretó su pene contra su sexo agarrándola de sus nalgas. Ella presionó su cuerpo en respuesta mientras separaba los labios en un gemido. Antes de que ella pudiera discutir, él le cubrió los labios en un beso duro. Temari le rodeó el cuello con los brazos y se aferró a él como si le fuera la vida en ello, Entonces dejó de pensar. Shikamaru comenzó a penetrarla lentamente, rozando todas las terminaciones nerviosas de su sexo, intentando devastarla. Ella no pudo evitar arquear las caderas hacia él, se mordió el labio para contener un gemido. Sabía que parecería una rendición. Apenas habían comenzado y ya parecía una rendición.
—Traviesa—gruñó contra su oído haciéndola temblar—Es mi turno.
Shikamaru cambió entonces el ritmo, abalanzándose con unos veloces envites que la hicieron entrar en combustión. Su cuerpo corcoveó mientras la poseía una y otra vez. Y el placer creció exponencialmente, creando un intenso fuego que la atrapó por completo. Temari gritó, arañó, suplicó. Su orgasmo casi al alcance de sus manos. Le clavó las uñas jadeando, desesperada por recuperar la poca compostura que le quedaba.
Él la embistió con fuerza, con los hombros flexionados, totalmente concentrado. Y, aun así, su mirada no abandonó la de ella, obligándola a acompañarle, mostrándole exactamente cómo le afectaba a él cada una de las embestidas. Y como si su cuerpo sólo hubiera necesitado ese último aliento, las ataduras que le impedían llegar al orgasmo se disolvieron. Temari gritó su nombre una y otra vez mientras todo su ser se tensaba, atravesado por un placer inigualable.
—¡Shikamaru!
Él llegó al clímax. Se tensó y sujetó con firmeza sus caderas, manteniéndola suspendida en un tipo de éxtasis que ella pensaba que no existía hasta que él le había demostrado lo contrario. Él permaneció clavado hasta el fondo mientras se vaciaba en su interior.
El sonido de ambas respiraciones irregulares hacía eco en la habitación. Shikamaru colocó su frente perlada en sudor contra la de ella sosteniéndole la mirada, esmeralda vs caoba.
—Tramposo…—jadeó—No me has dejado montarte.
—Si te lo permitía no iba a ser capaz de controlarme—suspiró acomodándose a lado de ella, abrazándola fuerte y acomodando su cabeza para olerle el cabello.
—Entonces tenemos que trabajar en eso—rio entrelazando sus piernas.
—Disponemos de mucho tiempo…
El cansancio los sumergió en un dulce sueño, no sin antes guardarse la nota mental de comprar la post day.
…
Habían pasado ya seis meses desde que habían iniciado su relación, no tenía idea de cuántas entrevistas había concedido y en cuantas tuvo que repetir lo mismo. Al final siempre terminaba riendo y levantando los hombros sentenciándole a su entrevistador "Fue el destino"
Ahora que había firmado con Konoha récords por cinco años con posibilidad de extensión a diez en cuanto se alcanzaran las metas de venta se sentía más en forma, plena y feliz que nunca. Había tenido que recurrir a los abogados de la familia Nara, aunque Kankuro estuvo presente pues se negaba a darle la representación a alguien más. Las clausulas eran tan distintas a las de Suna récords que se sentía fuera de lugar, una empresa que la había tratado como a un soldado de guerra vs una que le daba total libertad.
Se la había pasado toda la semana en el estudio de grabación con su nuevo compositor y ayudante, habían estado revisando las antiguas maquetas de canciones y planeaban hacer una nueva más. Habían sacado dos álbumes en solo cuatro meses y las demandas por su música aumentaron cuando se dio a conocer al público que ella era compositora, ahora también querían sus letras.
No recordaba cuando había sido la ultima vez que se sintió plena, lo tenía todo y no hablaba de la fama y el poder adquisitivo, se refería a confianza en su trabajo, confianza en ella misma, libertad y expresión para decidir cuando algo le gustaba y cuando no sin que le dijeran que ese no era asunto suyo, asesoría constante y tiempos de recreación; sin dejar afuera el hombre de sus sueños, quien lejos de recriminarle el escaso tiempo que llegaban a tener la animaba a continuar, eran un gran equipo.
—Descansemos por hoy, Temari—su compañero le sacó de sus pensamientos—En esta semana hemos hecho cuatro canciones y estoy seguro de que cuando salgan a las pistas y se graben los demos nos van a pedir más; así que descansa ese buen cerebro tuyo y tu voz.
—Lo haré Shino—rio y se levantó—Buen trabajo.
Chocaron puños y salió del lugar.
Ya en su auto revisó su celular en busca de mensajes de su novio, encontró cuatro y dos llamadas perdidas de Kankuro, respondió primero los mensajes.
Shikamaru tenía que salir del país, había sido invitado a una de las universidades más prestigiosas de aquella ciudad para dar una charla sobre los nuevos mecanismos modernos arquitectónicos y consumos de energía. Estaría fuera un mes.
Suspiró y comenzó a escribirle, le contó su día y le deseó suerte con sus charlas, le echaría de menos. "La cama estará muy fría sin ti" texteó.
"Regresaré pronto"
Sonrió, lo sabía.
Encendió el motor y conectó el auxiliar, sin revisar su lista de reproducción la melodía empezó a sonar y el riff le erizó el vello, Everybody wants to rule the world le encantaba esa canción. En mitad del coro su pantalla le avisaba que tenía una llamada entrada, era Kankuro, había olvidado llamarle por completo.
—¿Qué pasa? —contestó sin saludar
—Tenemos un problema muy grande, Temari
—¿Qué pasa? —tragó saliva, el tono de Kankuro rayaba en la ira.
—¿Qué pasa? —ironía—¡Pasa que tu maldito novio ha estado cometiendo fraude en tu nombre!
¡¿QUÉ?!
…
No supo ni como llegó a su casa, estaba tan mareada por todas las noticias que estaba recibiendo. Ni bien había entrado por la puerta su casa estaba repleta de gente que no conocía, policías y agentes. Tenía ganas de vomitar, alzó la mirada cuando se sintió demasiado observada y buscó a su hermano entre la multitud de personas, cuando alcanzó a ver a Gaara fue directo a él, empujando gente en el proceso.
—Gaara, ¿Qué está pasando? —preguntó con el corazón martillándole el pecho
—Vamos a la oficina, Kankuro está esperándote ahí.
Sin perder el tiempo caminaron por el pasillo directo a la oficina que alguna vez fue de su padre, al entrar su hermano estaba sentado con la cabeza entre las piernas.
—Kankuro—el nombrado suspiró y se levantó despacio. Intentó hacerle preguntas, pero todo lo que hubiera querido decir murió en su garganta cuando sus ojos fueron a dar a la televisión que tenía en especial el momento preciso donde el hombre al que se había entregado en cuerpo y alma era llevado a un auto de seguridad.
—Temari—Gaara la sacó de su trance—Siéntate.
—Kankuro…—gimió—No sé qué está pasando, dime por favor…
—Hace unas semanas la secretaría de cultura del país se comunicó conmigo mediante un correo electrónico—la miró con tanta seriedad que ella tembló—en pocas palabras, querían saber quién carajos nos había autorizado dar quince conciertos en el país y en el extranjero si no habíamos solicitado un solo permiso.
—¿De qué hablas? —el nudo en su garganta era evidente—Estamos en producción y no hay ninguna plática con el departamento encargado de Konoha Récords para una gira, sólo eventos programados con canales de tv.
—Eso fue lo que les contesté por el mensaje—gruñó—Le dije exactamente lo mismo que tu me habías dicho, pero me enviaron fotografías de contratos donde se pagaban cantidades obscenas de dinero con la firma poder de tu novio.
—Tiene que haber un error—quería vomitar—Él no…
—¡por favor, Temari! —gritó—¿Hace cuanto que lo conoces? ¿siete putos meses? No puedes conocer a una persona en ese tiempo.
—Kankuro, tranquilízate—Gaara intervino, nunca había visto a sus hermanos tan afectados—No es su culpa.
—Yo sé que no es su culpa, pero que no lo defienda.
—¡No puedo evitarlo! —gritó histérica—¡No después de todo lo que ha hecho por mi y por mi carrera!
—¡¿Y quién te dice que no lo hizo con otras intenciones?!
—¡ESO LO DICES PORQUE NO LO CONOCES!
—¡Y ES EVIDENTE QUE TU TAMPOCO!
—¡Ya basta! —Gaara tomó a Temari que estaba a punto de lanzarse sobre su hermano mayor—Temari, vamos, has recibido demasiada información, debes descansar.
—No puedo…
—Tendrás que hacerlo
—Temari—la rubia ignoró al castaño—Espera, perdona—pero ella no lo escuchó y salió de la habitación.
—Tenemos que hablar sobre la manera en la que te diriges a ella, no olvides que es tu hermana mayor—el pelirrojo lo miró molesto—Te quejabas de su poco control y tú eres igual o peor.
—Mierda.
—Cuando la tranquilice, irás a disculparte con ella—salió de la habitación.
Esto parecía una broma de mal gusto, justo ahora que habían recuperado las acciones, que habían sido capaces de recuperar las másteres de las primeras canciones de Temari en Suna Récords, cuando estaba nuevamente en la cima del éxito, tenía que ser una puta broma.
…
—Temari—Gaara asomó la cabeza detrás de la puerta—¿Puedo pasar?
Ella no respondió, estaba sentada en el piso al pie de su cama, ante la insistencia se limitó a abrazar sus piernas y hundir su cara entre sus rodillas. Su hermano suspiró y entró cerrando la puerta.
—Esto no está bien—su voz cansada lo alertó—Algo está mal.
—Pienso lo mismo—se sentó en el suelo, a lado de ella—pero por otro lado las pruebas son abrumadoras.
—Podrían ser falsificaciones.
—O podrían ser reales—ella suspiró y levantó la cara—Sea lo que sea, no podrás salir de acá durante un buen rato.
Ella se estremeció, la idea de volver a estar encerrada le provoco bilis.
—No podrás hablar con él, aunque quieras—continuó—Es posible que sus comunicaciones sean únicamente con sus abogados.
—Gaara—él la miró—No fue él.
—No lo sabemos.
—Yo lo sé—se mordió el labio—No sería capaz de traicionarme…
—¿Qué te hace pensar eso?
—Tal vez Kankuro tenga razón al decir que llevamos poco tiempo conociéndonos, pero algo me dice que él no haría eso, no después de todo lo que ha hecho para ayudar.
—Lo sé.
—Fue él quien logró que KR me fichara, fue él quien logró que mis canciones volvieran al aire, que volviera a los programas de espectáculos, por dios fue él quien compró mis másteres y me los entregó sin siquiera pedir un centavo…
—Creí que había sido KR quien había comprado tus másteres de SR…
—No, Shikamaru y sus abogados fueron los que hicieron valida la compra de los derechos con los abogados de…
—Kabuto.
…
Cuatro largos y duros meses han pasado, si bien su música seguía sonando y sus entrevistas no habían parado tenía prohibido hablar del tema del fraude y posible lavado de dinero cometido por su entonces novio. No podía negar que su vida había dado un vuelco demasiado drástico en el ultimo año, un constante de altas y bajas que la tenían al borde de la locura. No sabía como estabilizar la nave que estaba piloteando.
El invierno había llegado a la ciudad y con él el júbilo del espíritu navideño, lamentaba no poder sentirlo, pero admitía que el frio calándole los huesos la hacia sentir viva, triste, pero viva, y aunque le encantaba la idea de volver a usar sus botines y gabardinas no la hacía feliz. Iba caminando del edificio directo al estacionamiento, ir al estudio e irse a casa se había convertido en su nueva y única rutina desde hacía dos semanas.
Recorrió las calles en completo mutismo y silencio, no tenía ganas de escuchar nada ni a nadie. La ultima vez que lo había hecho había salido aquella canción que él le había dedicado y había estado llorando dos días seguidos. Pasó un crucero, luego otro, giró a la izquierda y salió a la autopista sin saber bien a donde iba, veinte minutos después estaba aparcándose en el condominio de Shikamaru. Suspiró, su mente era una perra traicionera.
Bajó del auto y vio las pobres jardineras con plantas secas, nadie había venido acá a darles mantenimiento por el invierno, metió su mano al bolso y sacó las llaves que él le había dado a los pocos meses de empezar su noviazgo, había aceptado "quedarse" algunos días ya que el condominio quedaba más cerca de su trabajo, o eso quería pensar, como sea que fuera "unos días" se convirtieron en semanas y luego terminaron viviendo juntos.
Entró y desactivó la alarma, sacó su celular y le texteó a Chouji, el mejor amigo de su aun novio, Dios ni siquiera había podido hablar con él, le escribió que estaba en casa de Shikamaru, que la alerta de la alarma había sido ella y no tenía porque preocuparse. Gracias a Chouji sabía cómo estaba Shikamaru y había podido enviarle sus mensajes a través de él, pero no podía hablarle como deseaba. Shikamaru estaba llevando los procesos desde la corte y ella tenía prohibido tanto hablarle, como acercársele. Prácticamente sabía poco del avance porque habían pagado a los medios de comunicación para que no hablaran del tema.
Shikamaru alegaba inocencia y ella le creía…pero ahí estaban las pruebas…
Se movió por la casa y suspiró, habían pasado varios meses desde la ultima vez que habían estado ahí los dos juntos. Se quitó la gabardina y la dejó en el respaldo del sofá. Se acercó al enorme ventanal de la sala y suspiró mirando el panorama, Shikamaru sí sabía como colocar los mejores paneles para tener las vistas más increíbles de la ciudad, su atención se desvió del panorama al cielo, pequeñas partículas habían comenzado a caer, sonrió con melancolía, había olvidado el pronostico del tiempo donde anunciaban la entrada de un frente frio acompañado con grandes cantidades de nieve.
Regresó a la sala y encendió la chimenea, un golpe de recuerdos la invadió. Ellos dos tirados a lado de la chimenea, perlados en sudor y jadeando, amándose. Tragó saliva, estaba torturándose al haber ido ahí, toda la maldita casa había sido marcada por ambos, no importara a donde volteara había un recuerdo en cada mueble.
Con el corazón martillando empezó a dar vueltas por el amplio recibidor, el tragaluz empezó a taparse poco a poco con los copos de nieve que estaban cayendo.
Se abrazó a si misma y se obligó a no llorar, pero con un demonio como le echaba de menos, como era posible que en tan poco tiempo se hayan vuelto tan unidos.
Daría todo sólo por tener una noche más contigo…
Y entonces, como en un trance, su mente empezó a trabajar. Sin saber cómo ni cuándo en menos de diez minutos ya tenía una canción plasmando sus sentimientos y cuando terminó les dio forma, tomó la letra y empezó a tararearla.
Estoy pensando en ti
Sin poder dormir en esta solitaria noche.
Suspiró, tomó la gabardina y arrancando el pedazo de papel salió a toda prisa ignorando la niebla y conduciendo directamente al estudio de grabación. Cuando entró al estudio Shino la miró desconcertado, no habían pasado ni dos horas desde que se había ido.
—Tenemos que grabar eso, aunque sea a capela—entró jadeando y le enseñó el papel.
Si no podía hablar con él entonces haría que él la escuchara de otra manera…
…
El nuevo sencillo de My All estaba arrasando los charts y se posicionaba como el número uno del billboard, no había artista que pudiera superarlo. Era el sencillo más solicitado por los radioescuchas y el más reproducido en las plataformas de streaming rompiendo récords de visualizaciones en 24 horas.
Esta vez los ejecutivos de KR estaban más atentos al movimiento después del escandalo de hacía ya más de seis meses. Estaba a punto de iniciar una serie de conciertos en el auditorio nacional de la capital y sólo tenía un par de días de descanso que en realidad utilizaría para ensayos en el auditorio y para hacer el cronograma de sus canciones.
Ni bien se habían anunciado los conciertos los boletos habían estado sold out en solo minutos para las cuatro fechas que estaría dando, volviendo a romper otro récord de ventas en el auditorio Capital.
En cuanto a Shikamaru supo que habían encontrado pruebas contundentes por parte de Gaara que no sólo lo descartaban como el principal autor intelectual si no que le entregaba a la fiscalía al verdadero responsable, tal y como ella había sospechado aquella tarde había sido Kabuto. Gaara había sido el encargado de conseguir la evidencia, no le había comentado nada a su hermana para no darle falsas esperanzas, pero él también tenía la misma corazonada. No se tragaba el cuento de que Kabuto hubiera cedido las másteres de las canciones de Temari con tanta amabilidad sabiendo la cantidad de regalías que estaría perdiendo, sumándole al hecho que había dejado ir a su gallina de los huevos de oro. Y tenían razón, él no se había quedado quieto. Pero ella no sabía cómo iba el proceso fiscal.
La fecha llegó y tras tres conciertos exitosos se venía el ultimo y, por ende, el más pesado, el auditorio estaba repleto. Ataviada con un vestido negro de cuello alto y espalda descubierta ceñido hasta sus muslos y su cabello ondulado y suelto empezó a vocalizar. Los nervios la estaban matando, casi como hacía siempre salió tras bambalinas y se asomó por una rendija. Tal y como imaginaba estaba que no caía ni un alma más en el recinto; por simple reflejo o costumbre miró hacia los palcos y con un vuelco al corazón volvió a su camerino, no había nadie ahí.
—Temari salimos en cinco—Gaara la interceptó en el pasillo, ella asintió.
Soltó sus nervios y empezó a hacer movimientos con su cuello para relajarse, cuando Gaara se fue a la cabina subió al escenario, pero en lugar de colocarse en su puesto habitual le hizo la seña de que entraría luego de que se abriera el telón.
Cuando los músicos hicieron su entrada la gente empezó a enloquecer y entonces entró al escenario con una enorme sonrisa.
…
Estaba exhausta, le dolían las piernas y estaba segura de que había forzado un poco su voz aquella noche, ya en su camerino se cambió y se puso unos vaqueros negros, sus botines negros, optó por una bufanda y una gabardina blancas y se ató el cabello, aunque el auditorio tenía calefacción pues aun seguían en invierno ahora no había tantas personas que hicieran que el calor fuera más fuerte. Guardó sus cosas personales en su cartera y salió caminando distraída al escenario otra vez. Caminó distraída pensando cómo era posible que sólo ella hubiera llenado no una sino cuatro veces ese lugar, se abrazó y sonrió. Su madre no mentía cuando le dijo que algún día llenaría un estado entero.
Miro hacia los palcos y soltó un suspiro, se abrazó más fuerte.
—Yo también lo daría todo
Ella dio un salto y se giró,
—¡Shikamaru! —le fallaron las piernas, pero él fue más rápido y la atrapó en un asfixiante abrazo. Aun temblando lo abrazó de cuello y se apretó aún más a él
—Yo también lo daría todo—repitió
Antes de que pudiera decir algo el causante de sus melodías estaba devorándola en un ardiente beso.
Para AndreaBrohook
40 páginas, 17390 palabras. Rompí mi récord por ti bebé.
Este oneshot es para Andy por haberme derrotado en un roast en el servidor ShikaTema de Discord. Me dieron 10 días de plazo y tenía que entregar esta mierda ayer, pero doña pendeja se complicó con la trama y tuvo que pagar prórroga (dos valiosas moneditas del server) para que no me quemaran en la hoguera. *cofcofnimequitaranseismonedasmáscofcof*
Si no están en el server ¿qué esperan? Pueden funar a sus autoras favoritas, digo pueden hablar con sus autoras y artistas favoritas del fandom hispano.
Espero que les haya gustado esta historia, la canción de My All es la versión de Mariah Carey, mi favorita y la que prácticamente me dio toda la inspiración para esta historia. Ahora que la parte del delicioso…¡De nada! Jajajajaajaja
