Contenido: Drabble, yaoi, incesto, romance, fluff, etc. Parte de la serie #Flufftober2021 propuesto por la página "Es de fanfics".

Pareja: OsoChoro (Osomatsu x Choromatsu)

Disclaimer:

Hikari: Me sorprende aun el poder que tiene este anime en mí, porque de otra manera no podría dedicarle tantos fanfics en este eterno Flufftober xD. Por supuesto, ya saben que ni la historia ni sus personajes me pertenecen, la obra original fue gracias a Akatsuka Fujio, por lo que este fanfic solo es resultado de inspiración y ocio, por supuesto, no tiene fines lucrativos.

Nota (solo por si acaso): El juego "yo nunca, nunca" es clásico en reuniones y fiestas que involucran alcohol. Los participantes, en su turno, deben decir una frase o pregunta comenzando por "yo nunca, nunca", sin importar si realmente lo han hecho alguna vez. Aquellos que hayan hecho lo dicho deben tomar una cantidad fijada de alcohol.

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#Flufftober2021, 29 – Champagne

-Yo nunca, nunca… he sentido atracción romántica o sexual por alguno de mis hermanos.- dijo arrastrando las palabras y apenas haciendo entendible su oración.

Osomatsu y Choromatsu se vieron fijamente antes de, al mismo tiempo, tomar todo el champagne de su vaso. Soltando algo parecido a un lamento luego de dejarlo vacío.

¿Cómo es que habían llegado a tal punto?

Todo aquel desastre comenzó un par de días antes, cuando su madre regresó a casa luego de haber hecho las compras con un humor que no era usual. Desbordaba alegría y hasta se permitía dar algunos saltitos por el pasillo de madera antes de abrir la puerta corrediza.

-¡Ninis! ¡Les tengo buenas noticias!- anunció con júbilo, atrayendo la atención de los seis chicos que se encontraban holgazaneando sobre el tatami.- ¡Me he ganado un viaje todo pagado a las aguas termales!

Inmediatamente todos la rodearon con gran brillo en los ojos

-Pero…- continuó.- son para seis personas.

-Oh, gracias mamá, no debiste molestarte.- fanfarroneó Osomatsu, tratando de deslizar su mano hacia el sobre del premio, pero su madre, sabiendo lo escurridizo que solía ser el mayor, lo movió para que no lo alcanzara.

-Ni hablar, su padre y yo hemos estado muy estresados últimamente. Así que les dejo a ustedes la decisión de ver quiénes son los dos que se quedarán a cuidar la casa.- guiñándoles un ojo de manera traviesa, Matsuyo deslizó la puerta y desapareció por el pasillo. El eco de su tarareo feliz se quedó impregnado entre las cuatro paredes donde los seis hermanos se veían los unos a los otros sin lograr articular palabra alguna.

Una batalla campal se hizo paso entre todos, aunque si le preguntaban al mayor y al tercero, quienes terminaron perdiendo en el horrible encuentro, ambos dirían que sus estúpidos hermanos confabularon en su contra haciendo trampa para que ambos fueran los perdedores.

No, jamás admitirían que perdieron ante el segundo hermano en un tonto juego de fuerzas.

JAMÁS.

Así que ahí estaban, los dos perdedores rezagados maldiciendo el mundo y la familia en la que les tocó nacer.

-Estoy aburridoooooo- mugía, como animal en el matadero, el mayor mientras movía como una bestia sus extremidades, arrastrándose por sobre el suelo de la habitación.- ¡Demasiado aburrido!

-¿¡Quieres callarte de una buena vez, Osomatsu-niisan?- trataba de sonar paciente el tercer hermano, quien pretendía fingir estar leyendo otra vez una revista de búsqueda de empleos mientras estaba recostado en el sofá color verde.- Estoy tratando de leer.

-Mentiroso.- contestó con burla.- Tú también estas maldiciendo internamente a nuestros padres y hermanos por largarse a un bello hotel vacacional abandonándonos aquí a nosotros dos.- Choromatsu le dedicó una mirada molesta, sin poder negar aquella afirmación, porque efectivamente, es así como se sentía ahora mismo.- Hagamos algo juntos, Choromatsu.

-¿Y qué pretendes que hagamos?- siendo arrastrado a su propio juego, Choromatsu terminó cerrando la revista, dejándose resbalar para ahora también estar sentado sobre el suelo.- No tenemos dinero para irnos a divertir a ningún lado, ni tampoco para comprar cosas con las qué entretenernos aquí dentro.

-Oh, pero si no necesitamos comprar nada de eso, mi querido Choro-chan.- contestó, irguiéndose para poder sentarse.- En esta casa tenemos lo necesario para poder pasar el rato.- De un salto, Osomatsu se incorporó y no dudó en abrir la puerta hacia las escaleras, por supuesto no tuvo que decir nada, ya que sabía perfectamente que su hermano menor le seguía el paso desde atrás, recordándole brevemente su época de cuando eran niños y todos lo demás lo seguían para hacer alguna travesura.

Saltó y sacó del refrigerador varias latas de cerveza, las cuales realmente tendrían que compartirse entre seis, pero claro que ninguno de ellos ahora mismo pensaba en compartir algo con los cuatro ausentes. Sin sentir culpa alguna, ultrajaron también el escondite secreto de Todomatsu y sacaron un par de cervezas más y algunos bocadillos.

-Pero esto no está completo sin el invitado especial.- indicó arrogante el mayor, luego de que entre ambos llevaran todo a la mesa donde usualmente desayunaban. Choromatsu lo miró interrogativamente y de nuevo le siguió el paso, aunque se sintió inseguro cuando el otro abría la puerta que dirigía a la habitación de sus padres.

-¿Que rayos estás planeando, Osomatsu-niisan?- preguntó, sin atreverse a también entrar y recargándose en el marco de la entrada mientras cruzaba ambos brazos.- Si mamá se entera seguro terminaremos muertos.

-Ella también decidió dejarnos aquí, así que no te preocupes por ello.- del armario, Osomatsu rebuscó el interior de algunas cajas y, luego de varias, pronunció un triunfante "bingo", al encontrar lo que sea que estuviese buscando.

Una caja de cartón que claramente estaba etiquetada con marcador indeleble con la leyenda "no dejar que los ninis encuentren jamás esto". Choromatsu sintió un poco de pena ajena hacia la ingenuidad de sus padres.

-¡Tarán!- emocionado, Osomatsu sacó lo que parecía ser una botella enorme de champagne, claramente bastante costosa y aun completamente cerrada.- Seguramente lo habrán guardado con algo en mente. Estaba esperando la ocasión especial y así poder sacarla de aquí. No se darán cuenta hasta después de varios meses.- hundió sus hombros como quitándole importancia al asunto antes de volver a reacomodar todo.

Choromatsu, a pesar de querer mantenerse correcto, se vio envuelto en aquella emoción y, aunque aún lo veía con mirada acusadora, no dijo nada cuando ambos llevaron la susodicha botella junto con los demás preparativos.

Al principio, solo era una cómoda situación donde ambos comenzaron a beber latas de cerveza. A veces, intercambiaban algunos comentarios insultantes hacia sus hermanos, reían y poco a poco se dejaban llevar por la buena sensación del alcohol entrando a su sistema.

Es más, se dieron el permiso de fumar un par de cigarrillos, a pesar de que a su madre le molestaba que el olor de humo pudiese impregnarse en las tradicionales paredes. Ahora mismo ella no estaba para impedírselos de todas maneras.

-Oye Choromatsu.- llamó entre risitas Osomatsu.- hagamos esto aún más divertido.- finalmente, gateó algunos centímetros para llegar a la tan cotizada botella, abriéndola con un solo movimiento y provocando que el corcho terminara rebotando en algún rincón de la habitación.- Juguemos a yo nunca, nunca.

-Que infantil eres Osomatsu-niisan.- contestaba con la misma diversión el tercero. Aunque esa había sido su respuesta, no dudó en acercar su vaso para que su hermano también sirviera su parte.- Empieza tú entonces, fue tu idea.

-Okey, yo nunca, nunca… me he masturbado en el futón mientras los demás duermen.

-¡Qué asco! ¡Eres un maldito pervertido!- frunció su ceño, como si aquella afirmación realmente le molestara aunque, después de un momento de silencio, ambos soltaron una gran risotada y culminaron bebiendo todo el contenido de su propio vaso.

Fue así como este extraño y peligroso juego comenzó. La botella comenzaba a vaciarse poco a poco, era obvio que el raciocinio y lógica se iban esfumando entre las risas y burlas de ambos.

Choromatsu, al ser bastante débil ante el alcohol, ya había vomitado un par de veces en diferentes bolsas, pero aun así, el buen humor de su hermano lo incitaba nuevamente a beber, aun si su estómago y esófago estuviesen rogando que se detuviera. La nube del alcohol los estaba cegando de la coherencia por completo.

-Yo nunca, nunca… he sentido atracción romántica o sexual por alguno de mis hermanos.- pronunció Osomatsu arrastrando las palabras y apenas haciendo entendible su oración.

Los hermanos se vieron fijamente antes de, al mismo tiempo, tomar todo el champagne de su vaso. Soltando algo parecido a un lamento luego de dejarlo vacío. Rieron luego de algunos segundos de silencio.

-¡¿Es en serio?! ¡Dime quien es!- preguntó entre risas y un poco de hipo el de rojo, señalándolo con un dedo.

-¡Ni loco te lo voy a decir!- a pesar de negarse, era obvio que Choromatsu si quería decirlo. Con una mano temblorosa y sus ojos que comenzaban a ver doble, sirvió nuevamente alcohol en ambos vasos.- Es mi turno.

Osomatsu sonrió de medio lado, tomando el suyo y acercándolo de una vez a sus labios.

-Yo nunca, nunca… me le he confesado a uno de mis hermanos.- Osomatsu, quien ya estaba dispuesto a inclinar su vaso se detuvo en seco, pensando correctamente en aquella oración.

Ninguno bebió alcohol y ambos terminaron riendo otra vez.

-¡Patético! ¡Realmente patético!- se burlaba ahora Choromatsu.- ¿¡O sea, estás enamorado de tu hermano y no planeas decírselo?!

-¡Cállate, tú también!- respondía Osomatsu, meneando su copa y luego de estarla viendo, decidió vaciarla por completo, disfrutando la asfixiante sensación del alcohol bajando por su garganta.

-¡Oye! ¡No has dicho yo nunca, nunca!- se quejaba Choromatsu, dejando caer su cabeza sobre la mesa.

-¡Jajajaja es cierto! ¡Solo lo pensé!- le dio un pequeño hipo, su cabeza también estaba cerca de golpear contra la mesa, pero su mano lo detuvo antes de que eso ocurriese.- Yo nunca, nunca te diré que te amo.

Choromatsu trató de levantarse pero el mareo se lo impedía, parpadeó un par de veces, sin lograr procesar lo que había dicho el mayor.

-¿No se supone que beberías si lo has hecho? ¿Por qué bebiste si no planeas decírmelo?- ladeó confundido la cabeza.

-¡Jajajaja! ¡Cierto, cierto!- se burló fuertemente moviendo torpemente su cuerpo. Su mano estirada palpó las bolsas y latas vacías, buscando nuevamente la botella. Ya ni siquiera se molestó en servirse, por lo que bebió directamente de la boquilla de vidrio.

-¡Si es así, yo tampoco nunca, nunca admitiré estar enamorado del patán de mi hermano mayor!- Choromatsu volvió aponer recta su espalda, y aunque sintió unas terribles ganas de volver a regresar el alcohol albergado en su estómago, luchó para tomar su ultimo vaso servido.- ¡Osomatsu-niisan eres el peor patán del mundo! ¿Por qué entonces estoy enamorado de ti?- finalmente, dejó otra vez que su frente chocara con la madera en un fuerte estruendo.

-¿Que voy a saberlo? Yo soy el idiota que está enamorado de un ególatra como tú.- Osomatsu también dejó caer su frente.- Somos terribles hermanos. Terribles e incestuosos hermanos.

-Concuerdo.- la voz de Choromatsu sonaba cada vez más apagada. En cualquier momento su conciencia se apagaría por completo.- Aprovechando que estamos borrachos y que nos amamos… deberíamos tener sexo. Sexo sucio y caliente.

-¿Sexo? ¿Quieres hacerlo?- preguntó, también sintiendo que se quedaría dormido.- ¿Despedirte de tu inútil virginidad?

-No realmente. No ahora al menos… el alcohol me dio mucho sueño…- finalmente, dejó caer el resto de su peso y su espalda hizo que terminara completamente recostado sobre el tatami. Lo último que logró ver fue cómo su hermano mayor, haciendo un insufrible esfuerzo, gateaba hacia él.

-A mí también me dio sueño.- rio tontamente.- dejaremos el sexo para después.- tumbándose a un lado, Osomatsu cayó dormido antes de tocar el suelo.- Sexo caliente y sucio…

Fue solo cuestión de segundos cuando ambos comenzaron a roncar en un sueño muy profundo.

Sus mentes ebrias probablemente olvidarían la mitad de aquella vergonzosa conversación una vez que despertaran. O por el contrario, los recuerdos serían tan lúcidos que no les quedaría otra opción más que admitir que lo dicho bajo los efectos del alcohol era más que la simple verdad.

Eso solo lo sabrían una vez que abrieran nuevamente los ojos.

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Hikari: Un final un tanto abierto, pero espero que les haya gustado este rápido fanfic. Octubre se nos está terminando, y quedan pocos fics por publicar. Espero que nos volvamos a leer en un futuro no muy lejano. ¡Bye bye-perowna!