Independent Together
By: HybridVirus

Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y de Miguel, además de que no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.

Nota: Norte es obviamente la representación de los estados del Norte de México.

Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:

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El suave murmullo del viento meciendo las ramas y las hojas de los árboles, resuena gentilmente contra el eco de las risas repletas de emoción, y felicidad que escapan de los hogares donde puede percibir el calor de las familias, las mismas que se encuentran compartiendo con emoción esta fecha que todos sus niños se sienten orgullosos de celebrar cada año al llegar septiembre. Los orbes miel se cierran para disfrutar de la brisa que acaricia su rostro, la sonrisa en sus labios es algo gentil y apacible como quien conoce un secreto que no está dispuesta a compartir con nadie más. Un hondo suspiro escapa de la dueña de las resplandecientes gemas ambarinas, mientras sus antebrazos siguen apoyados contra el barandal de piedra de la terraza.

La visión de los tonos rojos, blancos y verdes en las calles, en los diversos adornos en el exterior de las casas, en la ropa que todos llevan puesta, e incluso ondeando orgullosamente en el cielo gracias a su bandera que se encuentra jugueteando con la brisa, le ensancha el corazón de un modo que no puede expresar con simples palabras. Hay una inmensa nostalgia que se apodera de ella, cada vez que se acerca el inicio del grito de independencia. Es el hecho de recordar las crudas batallas, la sangre derramada de sus hijos, los mismos que pelearon para darle libertad, sus gritos repletos de ira, desesperación y dolor al encontrarse en plena batalla, contra el hombre que la había nombrado "Nueva España".

Cosas que ella podría jurar había olvidado por completo, salieron de nuevo a la luz ese día en que el virreinato y la corona que en ese momento miraba con un recelo que le hacía hervir la sangre, se encontraron en el campo de batalla. El murmullo de personas que habían pedido por su libertad resonaba en sus oídos, como un escabroso recuerdo de las muertes innecesarias de esos inocentes, que habían perecido ante su inactividad. La pérdida de Luis Alfonso y el ser privada del cariño que el luso le daba, había contribuido en afianzar la decisión del enfrentamiento, el mismo que había sido iniciado por quien ella menos habría pensado. Pero serían los recuerdos de algo mucho más atrás… el susurro de algo completamente desgarrador, como lo fue la perdida de los diversos imperios nativos que la habían visto crecer, lo que la llevaría a enfrentarse ella misma al hermano mayor, que había contribuido en su formación.

–Rafaela…

La repentina sensación de un brazo colocándose sobre sus hombros, le saca de sus ensoñaciones para dirigir sus orbes del mismo tono que el caramelo, hacia la resplandeciente mirada platinada que se encuentra fija sobre su persona. La mirada ambarina se concentra en esos serios ojos que por momentos le obsequian pinceladas de un tono dorado, que se mezcla con un suave azul y verde que le recuerdan a la flora y la fauna en el norte de la extensión territorial. La gentil curva de los labios del dueño de las hebras castaño claro, le dan una calma que se mezcla con esa nostalgia que abruma a su corazón siempre en estas fechas. Lentamente los bronceados dedos se colocan sobre la mejilla de la personificación del Norte de México, aquel que es tan diferente de Centro y Sur. Pero que igual es una parte de ella al mismo tiempo.

–Migue…

Susurra la mexicana entrecortadamente al percatarse de la curiosa mirada del más alto, una parte de ella sabe que es lo que se acerca, pues este es el segundo año en que se lleva a cabo esta especie de ritual entre ambos… antes de que inicie el grito. Usualmente Rafaela disfruta de estar en el zócalo en esta fecha, la emoción se desborda de su corazón al ver la alegría en los rostros de todos sus niños. Algunos cantan, unos conviven, otros bailan, pero todos se encuentran emocionados y completamente felices con la espera de ver al presidente aparecer en el balcón y dar inicio a la ceremonia que tanto furor causa en algunas partes del mundo. Es bastante curioso ver los tantos gestos de cariño, que otros países le dedican en ese momento a la celebración de su independencia de la corona española.

–El brillo de un peso, por tus pensamientos.

Susurra la varonil voz que Rafaela conoce de sobra, pues es esa misma voz… la que le pertenece al joven que incito a todo el territorio mexicano a levantarse en armas contra la corona española. Y que a pesar de todo lo que parecía estar en su contra, resulto en el inicio de una extensa, despiadada y ardua batalla que los llevaría a seguir el camino de la guerra por un largo tiempo, hasta ver el sueño de todos convertido en una innegable realidad. Su precioso norte… el mismo al que no pudo proteger del gringo y que aun así… intento protegerla a toda costa de la invasión francesa y de su matrimonio arreglado con Austria. Los bronceados dedos presionan cariñosamente una de las mejillas del alto dueño de esas claras hebras, Rafaela no sabe si debe decir que las mismas son rubias de un tono cenizo o un castaño bastante claro.

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El suave movimiento de la brisa meciendo las trigueñas hebras, le recuerdan la forma en que el trigo baila gentilmente en los campos sembrados tan amorosamente por sus hijos en la extensión territorial de ambos. La misma que responde felizmente al afecto y dedicación que todos le dan con tanto esmero y esfuerzo. Los orbes miel se cierran con un suspiro al sentir la forma, en que los pálidos dedos del más alto se deslizan contra la piel de su brazo, asegurándose de bajar lentamente para disfrutar la caricia de la cálida piel que se ha asegurado de acunarlo y llenarlo de afecto después de ese incidente, el mismo que no los deja en paz… como si fuera una herida incapaz de sanar, pues es eso lo que casi los separa por completo en ese fatídico suceso de 1848.

–Solo pensaba… en lo lejos que hemos llegado.

Los orbes grises se entrecierran en un gesto pensativo, al mismo tiempo que sus dedos finalmente toman cuidadosamente la muñeca de la mujer que conoce mejor que ningún otro ser en el mundo, quizás los únicos otros con los que puede estar seguro de compartir dicho conocimiento serian Centro y Sur. Miguel sabe lo que el mundo murmura, y está completamente en desacuerdo con esa visión que tienen de que Rafaela es un enigma. Puede que para muchos países no halla explicación alguna, para justificar la forma de actuar de México. Quizás les parezca extraño que una sobreviviente de guerras, intervenciones y del robo de la mitad de su territorio, pueda ser tan feliz y alegre en vez de perderse entre la oscuridad de la incertidumbre.

–Y también… me pregunto si enserio piensas en dejarme…

Un casi imperceptible suspiro escapa de los pálidos labios del norteño, ahí está… la incertidumbre que, si afecta en algunos momentos al único país del globo terráqueo, que más bien parece ser un mundo en sí mismo por su complejidad. Los dedos de la diestra de Miguel hacen que Rafaela gire para que se encuentren frente a frente. La mirada plateada se encuentra con esos orbes que podría jurar poseen toda la belleza del continente, o quizás sea que sus sentimientos no le permiten ver ninguna imperfección en la mujer que se encuentra frente a él, pero está completamente seguro que se trata de la primera opción y no de la segunda. La siniestra del dueño de las hebras trigueñas se coloca en la barbilla de Rafaela, asegurándose de que sus miradas no se puedan separar de ninguna forma. Una parte de él quiere reír al ver la seriedad que escapa de esos orbes, que producen un sinfín de sensaciones en él desde que tiene uso de razón.

–No podría ser capaz de hacer semejante cosa.

Menciona la división norteña del país, al mismo tiempo que los dedos que sujetan la barbilla de la ojimiel intercambian el agarre de la bronceada piel, para tomar las manos de Rafaela entre las suyas. La piel de ambos se encuentra de una forma que parece ser tan correcta y por la cual norte no siente que tenga que justificar su actuar, sus sentimientos son tan intensos y reales como el abrazador calor que se produce en sus dominios del territorio mexicano. Las manos del dueño de los orbes platinados dirigen las manos de la más bajita hacia uno de sus hombros, y la otra la mantiene celosamente en su agarre ¿Rafaela enserio cree que… él podría dejarla? Eso es una noción completamente inaceptable a los ojos de Miguel.

–Casi desaparezco durante la guerra con el gringo.

Menciono el dueño de los orbes grises, mientras empezaba a guiar a la ojimiel en un lento vals que conocían de sobra ambos mexicanos, aún hay tiempo antes del grito y Rafaela se merece un poco de calma, ante la duda en su corazón. Él podría hacer mil cosas, podría pelear con Centro y con Sur hasta que los tres iniciaran su propia guerra entre las divisiones territoriales de México. Podría quejarse sobre como el gobierno centralista, no le causaba más que molestias gracias al quejumbroso pelinegro que dictaba las ordenes. Pero jamás… nunca podría albergar en su interior la intensión o siquiera pensar en la posibilidad de abandonar a Rafaela. Una gentil sonrisa se apodera de las facciones del norteño, al sentir la forma en que la representación de los Estados Unidos Mexicanos se acurruca en su pecho.

–Y a pesar de eso… Sigo aquí… ¿No es así?

Porque sabía que jamás podría dejarla de lado… todos eran diferentes de cierto modo. Centro tenía sus cosas y Sur las propias, a causa de esto había conflictos entre los tres, pero no los veía como algo que verdaderamente fuera una causa de preocupación. No eran más que los pleitos que se tienen con la gente que uno convive a diario, no había razón para preocuparse a excepción de que ese par siguiera jodiendo con que era más gringo que mexicano, porque esa estupidez era una vil ofensa para la perdida de la mayoría de su cuerpo. Quizás la pandemia no es algo tan malo, si le deja tener este momento con Rafaela por sí mismo, sin tener que padecer la molesta presencia del centralista y del sureño.

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El eco de la música que resuena en los alrededores, se une a lo que ambos mexicanos reconocen como las escandalosas voces de los estados de la república mexicana. Los mismos estados que suelen pelear por cada ridiculez como, Centro, Sur y él lo hacen. Siempre han tenido sus diferencias, gastronómicas, culturales y políticas. Pero la prueba de que nunca dejaría a Rafaela era la más obvia de todas, pues cuando Francia había invadido el territorio mexicano y su hermana les había permitido escapar entregándose ella al enemigo. Él había hecho hasta lo imposible por recuperarla a como diera lugar, el recuerdo de esa batalla que llevo a cabo en la meseta de Santa Gertrudis era la segunda prueba más grande de afecto que pudiera profesar por Rafaela, la primera sería sin duda alguna su insistencia a que debían de darle la espalda a Antonio y ser libres. Ya había peleado contra Antonio para que pudieran ser independientes juntos. Así que pelear de nuevo por darle la libertad al territorio mexicano por segunda vez, era su honor y su deber.

Él se había enfrentado al ejercito integrado por los franceses, belgas, alemanes, austriacos, húngaros, rumanos, egipcios y los mexicanos traidores esa mañana del 16 de junio de 1866. A pesar de los riesgos y de que todo estaba en su contra, pues Miguel sabia de sobra que tenía una desventaja numérica ante los 2,000 soldados que eran sus enemigos, eso sin contar que las armas de sus contrincantes eran mejores que las propias y que todo señalaba a que esta batalla seria quizás la cosa más arriesgada que podría llevar acabo. Pero ya eran casi cuatro años de no poder ver a Rafaela, no podía darse el lujo de permitirle a Francis y Roderich, que siguieran manteniendo a la pelicastaña apresada en sus propios dominios.

Esa mañana a pesar de que todo estaba en su contra, Miguel se prestó para luchar y así recuperar Tamaulipas donde había perdido el control a las fuerzas francesas. Así fue que guio a 1,500 soldados a una batalla donde los resultados eran realmente poco favorables para él. Y a pesar del riesgo, de la incertidumbre y de las más de 400 vidas perdidas en ambos bandos, ese día… Miguel se supo el vencedor de la batalla, al reconocer que la mayoría de esas víctimas eran austriacos y otros tantos traidores a la patria mexicana. El recuerdo de la esperanza en su corazón al retener a más de 800 prisioneros de guerra, y recuperar las armas de los mismos junto a las de los muertos. Además de todo el armamento que transportaban las fuerzas francesas desde Matamoros, hacia Monterrey harían el resto de su trabajo más sencillo.

Después de haber derrotado al enemigo, el ejercito del norte fue armado con los suministros tomados de las tropas que transportaba el convoy europeo hacia Monterrey, y de ahí Miguel se apresuró hacia Matamoros, donde esperaba recuperar el control de la ciudad para poder adquirir más munición de los gringos, una vez habiendo hecho eso podría apresurarse para ir recuperando su territorio y así finalmente podría recuperar la libertad de Rafaela. Inesperadamente la historia de su hazaña llegaría a oídos de sus enemigos y al llegar a Matamoros, los mismos abandonarían la ciudad apresuradamente, dejando a disposición del ejercito del norte más armamento y la posibilidad de avanzar más rápidamente hacia su objetivo. Seria esto lo que llevaría a Norte a retomar el control de Monterrey y así sucesivamente, hasta llegar a Querétaro donde podría abrazar una vez más a los Estados Unidos Mexicanos.

–Yo jamás te dejaría.

Susurra con firmeza la voz del ojigris al mismo tiempo que sus movimientos se detienen, sus pálidos dedos se entrelazan gentilmente en las hebras castañas. Mientras que su corazón late apresuradamente contra el oído de la otra representación mexicana. Sus sentimientos son tan obvios que a veces se pregunta si es un cobarde por no ponerlos en palabras, o si su hermana enserio es tan despistada para no darse cuenta de ellos. Una parte de él se inclina por la segunda opción, porque es consciente de cuantas miradas de otros continentes atrae Rafaela a su persona, las mismas a las que parece ver como simples intereses amistosos, cosa que las divisiones de México pueden ver como un algo completamente diferente.

–Porque yo…

La sensación de ser jalado repentinamente por las manos de la ojimiel detiene sus palabras, solamente para relajarse al sentir la forma en que las bronceadas manos sujetan su rostro cuidadosamente, la lenta caricia de los dedos de la pelicastaña le arranca un ardor que Norte solo puede describir con una sola palabra… pues en él solamente se encuentra las más pura y simple adoración. No hay cosa que norte no aprecie de Rafaela, pues es ella quien representa al país completo y quien toma en cuenta sus palabras, es ella quien lo toca como si estuviera hecho del cristal más frágil del mundo… lo cual a sus ojos es risible, pero ¿Quién es el para rechazar el afecto y preocupación de México?

–Lo se… yo también.

Los orbes grises se abren desmesuradamente al ver la discreta sonrisa de la mujer que sabe es la poseedora de su corazón, ahí en esos orbes puede ver ese incesante ardor que siempre acompaña cada una de sus acciones. El mismo resplandor que parece provenir de un fuego sin control, el mismo que grita sobre orgullo, adoración, amor y una desmedida felicidad. La frente del ojigris se presiona contra la bronceada piel de la dueña de los orbes ámbar. Una pequeña sonrisa se acomoda sobre sus pálidos labios, al escuchar la risita que escapa de la más bajita gracias a la forma en la que las pestañas del norteño se deslizan contra su piel. Los dedos de Miguel se deslizan lentamente sobre las mejillas de la ojimiel, consiguiendo que los orbes de la misma se cierren con el suave murmullo de un 'Hmm' como respuesta a su gentil caricia.

La forma en que sus pechos se encuentran presionándose el uno contra el otro, les permite sentir el desbocado latir de sus corazones. Las manos del dueño de los orbes platinados, mueven gentilmente el rostro de la mujer que se encuentra frente a él. Asegurándose de acercarse lo suficiente para que el espacio entre ambos sea casi inexistente. Apenas hay unos milímetros separando sus labios, y sin pensarlo mucho los pálidos parpados de la división norteña se cierran lentamente, al mismo tiempo que sus labios se acercan con cuidado a los de la dueña de las hebras cobrizas. '¡Esa no es tu prima!' grita una voz haciéndolo que voltee en la dirección, donde sabe de sobra se encuentran las otras dos divisiones territoriales del país, más que listas para empezar con la tradicional pelea entre el trio de mexicanos.

Los orbes del mismo tono de la plata se entrecierran en un gesto repleto de molestia, mientras mira la socarrona sonrisa en los labios del Centro de México, y las muy pobremente disimuladas risitas que intenta ocultar el Sur de México. Los labios del dueño de las hebras trigueñas se separan para responder como usualmente lo hace, ante las provocaciones del dúo dinámico que disfruta tanto de unirse en su contra. Solamente para verse silenciado por las manos que se colocan en sus mejillas, y le hacen mirar de nuevo a los Estados Unidos Mexicanos. La sensación de un par de labios posándose sobre los suyos, le hace olvidar por el momento al par de divisiones que se encuentran boquiabiertas a unos cuantos metros de distancia, y que no hacen más que intentar comprender si enserio está pasando eso, o ambos ya están lo suficiente alcoholizados como para imaginar que finalmente México se ha percatado de los sentimientos de Norte.

~Owari~

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Hybrid-Virus

Yo! ¡Buen día lectores, espero que estén teniendo una excelente víspera de fiestas patrias! Quería algo para festejar el tan adorado 16 de septiembre. Y me puse a pensar a quien debería de usar para ello, hubo varios personajes en los que pensé y me parecieron correctos, incluso llego el recuerdo de mi viejo oneshot de Bielorrusia y pensé en que era el momento de hacerle una continuación a dicha historia. Pero entre mis ideas y pensamientos de pronto recordé quien era la división de territorio más afrentosa, y la causante de incitar al resto a levantarse en armas, para conseguir la independencia del país. Así que al final me decidí por Norte, quien ha hecho tanto por México que no se puede dudar que, sin él todo sería muy diferente.

Recordemos que parte del cuerpo de norte esta con el gringo, por eso y la ascendencia europea en dicha parte del país, la piel de norte es más clara que la de sus hermanos y Rafaela, su cabello puede pasar como un rubio medio castañoso, que sería algo bastante parecido al color del trigo. Sus ojos son grises con destellos dorados representando a la industria minera, los destellos verdes hacen referencia a la biosfera del cielo en el estado de Tamaulipas y a la flora de las sierras. El azul es una referencia a las turquesas aguas del "nacimiento" en Cd. Mante Tamaulipas, como también del resto de sus ríos y la costa.

Aquí mencionamos un poquito de la batalla de Santa Gertrudis, esta fue la batalla que marcó el inicio de la derrota del segundo imperio mexicano. El ejercito del Norte era conformado por fuerzas de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, contaban con 1,500 soldados y se enfrentaron a las fuerzas francesas que estaban apoyadas por diversos soldados como lo eran los Belgas, Rumanos, Austrohungaros, Alemanes y Egipcios (Porque se creía que podrían soportar el calor mejor que las fuerzas europeas)

La victoria del ejercito del norte fue tal que, al acercarse hacia matamoros y acampar en las afueras del territorio, los enemigos dejaron la ciudad y huyeron dejando detrás de ellos armamento disponible para ser usado. Una de las historias que los franceses utilizaban, eran que los mexicanos que se oponían no eran más que guerrilleros y ladrones, sin pensamiento u habilidades tácticas, que aprovechaban la situación para robar y que huían del enemigo en cuanto empezaban a perseguirlos. Después de la derrota del convoy, se demostró que eso no era cierto y empezó la deserción de diversos soldados del lado francés.

El ejercito del norte tuvo en sus filas diversos personajes importantes, pero el más conocido sería su comandante Mariano Escobedo quien lograría la rendición y captura del mismísimo emperador de México. Lo que lo llevaría a perecer a pesar del intento de muchos países, que clamaron con desesperación porque México mostrara piedad al hombre, cosa que simplemente no sucedió y cuyo desenlace termino en el distanciamiento de México y Europa. Pero demostrando al final que la división territorial podrá tener problemas el uno, contra el otro y que podrán tratarse como perros y gatos. Pero en el momento en que se requiere, hay unidad entre todo el territorio. Cuando no hay unidad, es bastante obvio a mi pensar que Norte, Centro y Sur, se molestan insistentemente el uno al otro, justo como si fueran los típicos hermanos. Así como la población mexicana suele hacer en las redes sociales los unos contra los otros.

Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.

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