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Disclaimers

Los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi, pero la historia y la locura muy mía.

No continúo historia, si termina, termina, no me pidan continuaciones.

Solo publico en Fanfiction, Wattpad y en mi página de romancerotico . worpdress . com si ven en otro lado historia ¡denúncienlas! Mucho menos subo historias en páginas de Facebook, ni siquiera en la mía.

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Finalmente me atrevo a subir esta historia, la verdad he venido soñando (casi literalmente) con ella, es una que vengo haciendo en mi computadora desde noviembre del 2020, y a pesar de que no la he terminado, ya no resisto la tentación de subirla.

No sé si estará buena o no, es más romántica y dramática que otra cosa y espero que esté llena de clichés de esos que enamoran, espero que no les aburra y por lo menos las (y los) entretenga.

Así que iniciamos con esta nueva aventura.

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Prólogo

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Sabía exactamente en qué momento había cambiado mi vida.

Nunca creí que el amor se podía medir en colores o estaciones como bien lo decía mi hermana: «Sesshy, es como si el más frío de tus inviernos un día de pronto terminara y de golpe, al instante, apareciera la primavera más floreada con pájaros cantando y danzando a tu alrededor».

«Estás demasiado influenciada por tus películas de muñequitos», me burlé en más de una ocasión de ella, especialmente cuando íbamos al parque, ya que a ella le gustaba mucho estar al aire libre, y más de alguna chica fijaba sus ojos en mí.

«¿No sientes nada?» preguntaba al ver cómo algunas chicas me devoraban con su mirada, siempre esperanzada para que yo pudiera encontrar el verdadero amor. Recuerdo que siempre me burlaba de sus infantiles interpretaciones, especialmente porque su película favorita era Wall-E, aun cuando era una adulta y veía la película completa lloraba a mares cuando el robotito parecía haber perdido la memoria.

«Espera», le dije una vez incluso cambiando la gesticulación de mi cuerpo como si algo me doliera desde lo más profundo de mi interior, «siento... como... si todo estuviera negro y de pronto pudiera ver muchas clases de verde», cuando me giré hacia ella se dio cuenta que tenía una hoja en mi ojo y creo que fue la primera vez que realmente se enojó conmigo.

Nunca la había visto tan furiosa al punto de llorar por eso y salir en dirección contraria a la mía para alejarse de mi broma. Arrepentido, corrí en su búsqueda suplicándole su perdón y a pesar de la rabia que sentía me dijo que lo único que quería era que yo encontrara el amor y que fuera feliz una vez en la vida pensando en mí mismo, más que en ella.

Le prometí que siendo feliz ella yo también lo era ya que no creía en el amor, por lo menos no para mí, ya que deseaba que ella sí lo pudiera tener, y a pesar de que no vi que mi cielo gris se convirtiera en estrellado y lleno de arcoíris, podría asegurar que mi mundo adentro de mí tembló al conocer a aquella pelinegra de ojos azules que me robó el corazón.

No creía que en algún momento vería arcoíris, nubes rosas y unicornios volar, eso solo era la representación de un infantilismo no comprobado; pero probablemente en algún momento me tragaría las palabras, aunque no lo quisiera aceptar.

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Accidentes que valen la pena

Sesshoumaru

El chillido de frenos y luego el inminente golpe que chocando con algo nos llamó la atención a todos en el taller, especialmente a Rin que era la encargada de todo lo administrativo, nos hizo dejar nuestras tareas inmediatamente.

—¿Qué fue eso? —preguntó alarmada saliendo de la oficina.

—Alguien debe de haberse partido la madre —aseguró uno de mis trabajadores sin dejar de revisar el motor de un carro que estaba a su cargo.

—Algún idiota distraído y absorto en el puto celular —reclamó otro con desgano a lo cual lo volví a ver molesto, odiaba que alguien dijera palabrotas enfrente de ella y todos lo sabían, así que, cuando notó mi molestia desapareció debajo de otro vehículo con la excusa de revisarlo.

—Sesshy, ¿podrías ir a ver? Tal vez haya alguien que necesite de nuestra ayuda —suplicó y por milésima ocasión me di cuenta de que ante una petición de Rin no podía negarme.

Me acercó unas toallas húmedas y cuando tiré los guantes llenos de grasa me limpié a pesar de que no las tenía sucias. Le di un pequeño toque en una de sus mejillas y aferrándose a las ruedas de silla le pidió a uno de mis trabajadores que me acompañara. A mi espalda puse los ojos en blanco, su instinto maternal y desmedido en ocasiones me mataba.

Escuché como algunos empezaron a hacer apuestas de quién había sido el idiota; si era mujer u hombre; de qué edad e incluso hasta la causa del accidente, bueno, la vida en el taller no es que fuese estresante al punto de tener cirugías de corazón abierto o planear la siguiente guerra mundial, era sencilla y vaga, solo nos enfrascábamos en los problemas de los autos.

—Señor Sesshoumaru... —me alertó asustado el chico que iba detrás de mí.

—Ve a llamar a una ambulancia Shippou y pídele mi teléfono a Rin.

—Enseguida.

La mujer llevaba una camioneta de lujo, una recién salida del mercado, una que vi en una presentación a la que me invitaron un mes atrás.

Las bolsas habían salido al instante, pero tenía una cortada que le sangraba bastante del lado derecho a donde asumí se había golpeado contra el vidrio de la puerta. La parte delantera estaba destrozada incrustada en un poste de tendido eléctrico, un niño llorando y una madre sumamente asustada agarrándolo, mientras que la mujer, una delgada de mediana estatura, con un vestido verde sumamente ajustado y sin mangas intentaba bajarse del vehículo llegando hasta los afectados.

—Pero ¿está segura...?

—Perdone... disculpe —lloraba la mujer junto al niño—... me distraje y no vi que él salió corriendo...

—Lo importante es que usted y su hijo estén bien —su voz era dulce y sonaba preocupada, a mi espalda Shippou con el celular en su oído daba detalles de lo que estábamos viendo y solicitando de emergencia una ambulancia y reportando el suceso a las autoridades competentes.

—Sí señorita, pero usted... y su auto... no sé... no sé cómo podría pagarle... fue... fue... mi culpa...

—Del arreglo ya se encargará la aseguradora, un bien como ese puede ser fácilmente reemplazable, pero su vida o la de su hijo... nunca.

De pronto empezó a marearse casi cayéndose de espaldas, pero apresuré mi paso de tal manera que fui yo quien se cayó a la orilla de la banqueta con ella en mis muslos amortiguando su caída, no es que fuese particularmente pesada, al contrario, tenía el peso de una mosca, pero la posición con la que la agarré no me permitió conservar el equilibrio.

—Pe...Perdón... —dijo con su suave y tersa voz intentando reaccionar, tenía un olor dulce que me recordó a un jardín de rosas mezclados con jazmines, la descarga en mi cuerpo fue de inmediato.

—Estás herida. Hemos llamada a la ambulancia no debe de tardar en venir.

Movió la cabeza asintiendo, aunque imaginé que solo había sido un reflejo.

—¿Has llamado a tu aseguradora? —y en esta ocasión movió negando como si realmente entendiera lo que quería decirle—. ¿Llevas en tu guantera los datos de tu aseguradora? —volvió a negar—. Shippou, quédate aquí y revisa el auto, si encuentras su cartera y su teléfono llévalo a la oficina.

Aquel Ángel, porque no podía llamarla de otra manera ya que al verla es como si a su espalda llevara aros de luz que la hicieran resplandecer, intentó sonreír, pero cerró sus ojos.

La cargué con cuidado y dejé a otro de los chicos del taller junto a la señora y su hijo mientras llegaban las autoridades y en mis brazos llevé a la mujer.

—¡Oh Dios mío! —chilló Rin alarmada al verme con ella en mis manos—. ¿Está... muerta?

—No, solo se ha desmayado.

Rin tomó el teléfono de la oficina que se activaba por medio de un bluetooth, llamó a emergencias para pedir indicación de qué hacer con ella y la acosté en uno de los sillones de la sala de espera. Su piel era tersa y blanca, sus uñas con un perfecto maquillaje al igual que las de sus pies, cosa que no hubiera notado de no ser porque había salido descalza de su auto.

Uno de los chicos llegó con la cartera y el celular que se activaba por medio de huella, rebuscamos en sus pertenencias encontrando su nombre: Kagome Higurashi, coloqué su dedo en el teléfono el cual se activó y la última llamada estaba dirigida a un tal Naraku, así que llamé, sabía que estaba haciendo algo indebido, pero con las mejores intenciones porque estaba seguro de que sus familiares querrían saber si algo le había pasado.

Le expliqué al tipo de voz sombría que me respondió, que Kagome Higurashi había tenido un accidente frente al taller que yo manejaba, que habíamos pedido ambulancia y que ya estaba en camino, pero que no habíamos encontrado rastros del seguro del auto, con preocupación aseguró que él se encargaría de eso, que lo importante era que la llevaran al mejor hospital de la ciudad y que esas fueran las instrucciones que le diera a la ambulancia, a lo cual coincidí pidiéndole disculpas por habernos atrevido a hablarle, pero él dijo que no había problema, que al contrario nos lo agradecía, lo cual me tranquilizó un poco.

—Sesshy... —me llamó con voz preocupada Rin al terminar la llamada.

—¿Qué... sucedió? —preguntó confundida aquella dulce chica intentando levantarse, pero Rin se pegó más a ella tomándola de la mano impidiendo que lograra su cometido.

—Tuviste un accidente y luego te desmayaste —sus ojos indicaban que estaba desorientada, pero al instante, cuando Rin le respondió, reaccionó sentándose de un solo golpe y encogiéndose ante el dolor—. Permanece tranquila por favor, la ambulancia ya viene.

—El niño... ¿está bien? —Rin me observó confundida y me acerqué a ella.

—La madre y el niño están bien, no les pasó nada, solo tú y tu auto fueron los que salieron lastimados.

—Gracias... a Dios... —suspiró aliviada volviéndose a acostar en, lo que yo sabía por experiencia propia, era un incómodo sillón.

—¿Tienes sed? ¿Necesitas algo? —preguntó diligente y preocupada Rin, pero ella negó—. Mi nombre es Rin y él es Sesshoumaru.

—Ho...Hola Rin, yo soy... —de pronto hizo una mueca agarrándose la cabeza justo del lado a donde tenía su herida, la cual Rin ya había logrado que dejara de sangrar.

—Tranquila, tuviste un fuerte golpe, pero administré los primeros auxilios y por el momento eso servirá mientras viene la ambulancia, esperamos que no tarde más de 5 minutos. Además, perdona Kagome, sabemos cuál es tu nombre porque rebuscamos en tus cosas para dar aviso de tu accidente, le hablamos a Naraku, era la última persona con quien hablaste, espero no hayamos sido imprudentes.

Nos volvió a ver con desconfianza y luego suspiró.

—Claro que no ¿Rin? —ella asintió—. Al contrario... gracias... —intentó levantarse, pero ella la detuvo.

—¿A dónde crees que vas?

—Lo mejor... es esperar... afuera en mi auto, mientras vienen las autoridades.

—Tenemos un circuito de cámaras alrededor de este taller, con gusto se lo proporcionaré a las autoridades si tú lo permites, tu auto está destrozado y no creo que sea conveniente ni prudente que esperes sola —mi voz sonó fuerte, era un reclamo ¡Rayos! A leguas se notaba que era una niña mimada que tenía que hacer lo que ella dijera sin importar el qué.

—Lo que Sesshy quiere decir —intervino Rin con un regaño silencioso en su mirada—, es que has tenido un accidente mayor, has estado perdiendo la conciencia lo que significa que puedes tener una conmoción, lo mejor es que esperes aquí con nosotros, la ambulancia no debe de tardar. Sesshy, pásame la tableta por favor.

Cuando se la entregué ella buscó de inmediato nuestra página y se la enseñó.

—Mira Kagome, estos somos nosotros, nuestro taller se llama Sfera Records, Sesshy es el propietario, tu auto está afuera a solo unos pasos, no sabemos quién eres realmente y entiendo que te pueda dar desconfianza de estar con nosotros; llama a Shippou por video Sesshy, por favor. Uno de los chicos del taller está con tu auto también esperando a que llegue la ambulancia e indicarles que tú estás aquí adentro con nosotros.

Cuando tuve al chico en el video se lo pasé a Rin, quien le pidió que enfocara el auto que estaba estrellado y deshecho por la parte delantera, el poste prácticamente estaba donde debería de encontrarse el motor. Al terminar la llamada ella empezó a llorar.

—Tráele agua, por favor.

Me alejé un poco de ellas escuchando como Rin le contaba un poco de su propia historia.

—Sé lo difícil que debe ser, claro que lo sé —aseguró sonriendo triste tocándose sus muslos inertes—. Mi padre tuvo... un accidente cuando yo tenía 12 años, lo único que recuerdo es que nos desviamos de la carretera estrellándonos contra algo, el carro dio vueltas y él tuvo un golpe craneal muy fuerte, su cerebro se hinchó y así permaneció durante 5 días cuando empezaron a fallar todos sus órganos y finalmente murió.

El recuerdo de esa ocasión todavía es parte de mis pesadillas.

—Cuando yo desperté, ese mismo día que él murió, me dijeron que había tenido un fuerte golpe en el cérvix lo cual me impediría volver a caminar, no sabía ni qué era lo que me decían, solo entendía que algo malo había pasado.

Me doy la media vuelta saliendo de aquella oficina, yo tenía 18 cuando sucedió aquel fatídico accidente que condenó a Rin a quedarse en una silla de ruedas de por vida.

La señora con su hijo están mejor y ha explicado que ella estaba hablando por teléfono, discutiendo con alguien, que el niño se soltó de sus manos y se atravesó la calle justo cuando la chica iba pasando con su auto, todo pasó tan rápido que ella pensó que cuando abriera los ojos su hijo estaría muerto y bajo el coche de ella, pero lo que encontró fue que ella se había estrellado contra el poste y a su hijo llorando a media calle completamente intacto.

Cuando entré vi que las dos estaban tomadas de la mano, me acerqué a Rin acariciándole la cabeza, cualquier accidente se puede evitar si estamos centrados en lo que estamos haciendo, pero las distracciones en algunas ocasiones pueden costar la vida.

A los pocos minutos llegó la ambulancia y los paramédicos hablaron directamente con Rin, pero antes de llevarla ella nos agradeció.

—Gracias Rin, no sé qué hubiera hecho si tu ayuda y la de tu esposo —ella se empezó a reír tomándola de la mano cuando ya estaba acostada en la camilla.

—Te diría que cuando gustes, pero es demasiado trágico conocer a alguien en estas condiciones, pero siempre estaremos para ayudar, espero te recuperes pronto —antes de subirla, Rin se acercó en su silla de ruedas a la ambulancia para gritarle—. Oye Kagome, y Sesshy no es mi esposo, es mi hermano, así que está disponible para lo que gustes.

—¡Rin! —reclamé de inmediato ante su indiscreción, pero ella no paraba de reír.

—Has hecho un excelente trabajo —la felicitó uno de los paramédicos—, creo que así los médicos se podrán enfocar en lo que realmente tiene que hacer, aquí está mi tarjeta Rin... —vi cómo el paramédico de cabello café oscuro y ojos del mismo color con rostro infantil se sonrojó cuando sintió el tacto de mi hermana.

—Y aquí está la mía Kohaku... —y ella respondió de la misma manera.

—Te llamaré... si necesitamos saber... qué fue lo que realmente pasó.

Rin sonrió de manera boba y las puertas de la ambulancia se cerraron.

Aquel Ángel había desaparecido de nuestras vidas dejando un rastro bastante notorio en la mía.

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Kagome

La luz de las lámparas, más los escáneres, toma de sangre y no sé qué otras cosas más me han dejado más aturdida que el accidente en sí.

Le había repetido a los de la aseguradora lo mismo que a mis padres, a Naraku y a los policías, el niño salió de la nada y para evitar atropellarlo giré bruscamente a mi izquierda y me estrellé, ni siquiera iba hablando por teléfono y les pedí que lo comprobaran, la última llamada (antes de la que hizo aquel hombre de cabello corto plateado del taller) había sido 5 minutos del accidente, creo que de haber ido distraída probablemente en este momento estaríamos planificando un funeral y no solo la reparación de mi auto.

—No tenemos manera de comprobar si realmente esa fue la hora del accidente —asegura con sorna el agente designado a mi siniestro.

—Rin —digo en voz baja a lo que Naraku vuelve a verme.

—¿Qué?

—Rin, la chica del taller... Sesshoumaru —el solo decir su nombre me hace sonrojar—, el peli plata dueño del taller quienes me auxiliaron dijo algo de cámaras de circuito cerrado y que podía proporcionarme el video si yo lo necesitaba.

—De acuerdo —asegura Naraku con fuerza—. Iré a visitarlos.

—No —intervengo rápidamente—, es decir, lo mejor es que lo haga yo... ellos no te conocen...

—Tampoco te conocían a ti y probablemente solo vieron la oportunidad de aprovecharse de ti.

—¿Apro...vecharse de mí? —pregunto confundida, ¿de qué manera podrían haberse aprovechado si lo único que fueron no fue otra cosa, sino que amables conmigo?

—Kagome, en el mundo siempre habrá personas que se querrán aprovecharse de los otros, especialmente si ven que son mujeres. El tipo vio el accidente y al ver la clase de auto que manejabas, asumió que podía darte servicios para repararlo, y estoy seguro de que no escatimará para podernos ver la cara de idiota.

—En esto concuerdo con Naraku —coincide mi padre—, el solo conocer tu apellido saben quién eres, y estoy seguro de que inclusive optarán por venderte la cinta.

—Por muy idiota que sea —interviene el agente de la aseguradora—, deberá de saber que no es la Srita. Higurashi quien determinará el taller en donde será reparado el auto, sino nosotros, especialmente si él no es uno afiliado a nuestra financiera.

Tanto mis padres, como Naraku y el agente del seguro me vuelven a ver, ¿por qué insistirán siempre con el interrogatorio cuando uno apenas sabe a dónde se encuentra?

—Déjeme su tarjeta Sr. Akiho por favor —me dirijo al técnico tocándome la ceja izquierda y cerrando mis ojos—, si consigo las pruebas se lo notificaré para que pueda enviar por ellas.

—En cuanto lo tenga, mejor envíemelo a mi correo —dice entregándome su tarjeta—, de esa manera podemos proceder más rápido.

—Kagome —intervino Naraku quitándose sus delgados lentes que lo hacen ver bastante elegante e intelectual—, ¿no pensarás contactarlos tu sola? —el técnico se despide por medio de una reverencia dejándonos solos.

—Hija —lo secunda mi padre—, Naraku podría hacer mejor esto, podría designar a alguien para que vaya donde estas personas, no es necesario que tú te presentes personalmente, además...

—Cuando supieron mi apellido ni siquiera me empezaron a tratar como a una extraña, no fue un cambio de actitud para dirigirse a mí como «Srita. Higurashi», continuaron con su buen trato.

—Una táctica para ganar tu confianza —asevera Naraku a lo cual pongo mis ojos en blanco.

—Entonces si hubiese sido así, desde un principio me hubiesen consultado: «¿Eres algo del Conglomerado Higurashi, o de la financiera Higurashi?», pero ninguno de los dos dijo nada, solo parecían estar genuinamente preocupados por mi golpe y atender mi herida.

—Los hombres de ese tipo siempre son muy astutos —interviene mi madre que había estado solo apoyando por medio de gestos a los otros dos.

—Si se aprovechan de mí, estoy segura de que ninguno de ustedes se los perdonará, pero ellos fueron increíblemente amables conmigo, me auxiliaron aun cuando solo tenían que permanecer en un discreto segundo plano, así que no, no quiero que nadie más se haga cargo de esto —aseguro con fuerte voz.

He estado sentada con la cama en una posición algo incómoda para poder hablar con el técnico, así que tomo el control y lo empiezo a bajar para poderme apoyándome del otro lado de mi herida.

—Y si no les importa... necesito descansar.

—Como tú desees. Regresaré a la oficina y cualquier notificación le diré a Sango que te contacte —acepta diligentemente Naraku, mis padres se quedan un poco dolidos por mi petición.

—Hija, podría quedarme contigo por si necesitas algo —asegura dulcemente mi madre.

—Si lo hago, tengo el control para llamar a las enfermeras que podrían hacer algo por mí, imagino que todos ustedes deben de tener asuntos pendientes en sus respectivas oficinas y dependencias, así que no les quito más su tiempo y empezaré a descansar tal y como lo recomendó el doctor.

Tomo mi celular que está en la mesa a la par mía y luego cierro mis ojos, sin ni siquiera darles la oportunidad a decir nada. Al final solo siento los labios de mi madre en la cien.

Al escuchar que cierran la puerta los vuelvo a abrir encendiendo mi celular para ingresar a la lista de contactos en donde encuentro el nombre de Rin Taisho, recuerdo con gracia como ella me tomó el celular agregándome su número sin que yo pudiera objetar nada, luego de que me dijera de que lo desbloqueara para poderlo hacer, incluso activó la cámara y se tomó una foto para dejarla con todos sus datos, asegurándome que la próxima ocasión la foto sería de las dos juntas.

La reprobación en el rostro de mis padres y de Naraku me dieron a demostrar que, si me quedaba tranquilamente acostada y sin decir nada, serían ellos quienes actuarían primero y es algo que no permitiré. Le envío un mensaje a mi asistenta, Sango, indicándole que si alguno de esos 3 se contacta con Sesshoumaru o con Rin o si alguien de la empresa de parte de ellos va a visitarlos que me avise a mí primero; luego me dispongo a hablarle a esa pelinegra tan agradable que me cautivó el corazón.

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Espero que a más de a alguna le haya gustado y espero sus comentarios. Poco a poco irán conociendo a los personajes, por lo pronto lo he dejado así para que las cosas se vuelvan una pequeña sorpresa a medida se vayan conociendo los detalles.