-Capitulo1: ¿Sabes que existo?
-Bien, esta es la habitación. Ya vuelvo ¿sí?- Asentí sin decir palabra mientras observaba la habitación, apoyando mis cuadernos en el escritorio mi cuerpo me recordó lo mucho que deseaba ir al baño-
- Me podrías decir donde…-
Fue lo que alcancé a decir al ver que él ya no estaba allí. Largando un suspiro decidí aventurarme a buscar el baño más cercano, para mi suerte dentro de la habitación había una puerta entreabierta; desvelaba el toilette de lo que parecía un cuarto de baño lo suficientemente grande y confortable. Sin dudarlo tomé mis bragas limpias y una falda, ya que aun llevaba puesto la mitad del atuendo sudado de la clase de educación física y para nada sería cómoda la situación de pasar horas de estudio sintiéndose sudorosa.
Rápidamente camine para entrar en el cuarto de baño, luego de hacer mis necesidades fisiológicas, me apresuré para comenzar a cambiarme, acicalándose rápidamente no me percaté de que "las bragas limpias" no estaban junto a la falda "maldita sea" me dije a mi misma sacudiendo todas mis prendas en busca de la bendita braga.
Mi piel se erizo cuando la puerta de baño la cual en mi apuro no había trabado reveló al joven frente a mí con mis bragas fucsias en sus manos.
-Flora... No creí que eras de ese tipo de chicas – Su voz era un poco más suave y sensual de lo cotidiano, mis mejillas comenzaron a calentarse tanto como todo mi cuerpo cuando él simplemente comenzó a cerrar la puerta dejándonos a ambos en dentro del cuarto de baño.
-¿Q… Qué quieres decir con eso?-Atiné a responder intentando mantener la mirada aunque sus acciones no hacían posible que lo hiciera por mucho tiempo más-
Estaba a punto de responderme pero la voz de un hombre entrando en la habitación de él arruinó, o más bien, me salvó de aquel momento. Llevando una de sus manos a mi cara para tapar mi boca evitando que haga cualquier tipo de sonido, su otra mano con la cual aun sostenía mi braga rodeo mi cintura aferrándome a él.
En ese momento pude sentir el calor de su cuerpo, podía sentir su corazón acelerarse y sus ojos penetrarme para que no dijera ni una sola palabra. Fueron unos cuantos minutos más cuando escuchamos a quien sea que estaba en la habitación, decidió abandonarla dejando la puerta cerrada. A pesar de no haber sido "atrapados" mi corazón estaba demasiado acelerado para pensar claro, quiero decir, esta situación estaba siendo más comprometedora de lo que esperaría para ser la primera vez que el chico que me había gustado durante los últimos dos años, y con el cual jamás había tenido oportunidad de hablar, ahora había visto mis bragas, me había encerrado en el cuarto de baño de su propia habitación y apretaba mi cuerpo sobre el suyo como si nos conociéramos de toda la vida.
-Bien ¿En qué estábamos?- Dijo con sarcasmo mientras retiraba su mano de mi boca y ahora sus manos comenzaban a deslizarse con sutileza por mis muslo desnudos. "Estoy muerta" me dije a mi misma al percatarme de lo que estaba sucediendo. "Qué puedes esperar de un estúpido deportista" me dije a mi misma buscando el valor para alejarme de su agarre.
-OH! Cierto… Veo que no vienes a estudiar conmigo- Rápidamente lo miré con cara de asombro ¿Acaso está pensando que solo vine a tener sexo con él?- Pero sus manos ni sus palabras se detenían mientras aun me miraba, como si buscara aprobación-
-Es que... Yo...-No pude acabar mis palabras cuando sentí sus dedos llegando al final de mis entrepiernas completamente húmedas sus labios se acercaban a los míos y su aliento era realmente tibio.
-Aunque eres de pocas palabras, tu cuerpo te delata. Esta completamente húmeda – Largué un suspiro mientras me decía a mí misma "Que sea lo que tenga que ser" después de todo ya parecía no haber retorno, mi cuerpo estaba en estado de éxtasis y sus manos se hicieron lugar en la superficie de mi lugar más íntimo. Sus manos se sentían frías y suaves, no eran toscas, no eran violentas, eran ¿Qué rayos estaba diciendo? El solo me estaba tocando mientras observaba mi sometimiento, esto realmente estaba mal.
De pronto su mano dejó de moverse y aunque no parecía alejarme de su cuerpo, me enseño la braga que tenía en su mano, entregándome me separo del agarre y como si de pronto fuera otra persona.
-Lo siento Flora, no sé lo que me pasó. – Como un escáner me miró de abajo hacia arriba y abriendo la puerta sin hacer más nada- Será mejor que estudiemos en la sala, allí te espero.
Asentí al verlo marchar ¿Acaso había hecho algo mal? Me pregunté a mi misma mientras abría el grifo para refrescarme intentando reflexionar por un momento.
Cinco minutos más tarde tomé mis cosas y salí de la habitación, bajando las escaleras pude verlo sentado rodeado de libros y tomando notas desde un sofá rojo.
-¡Flora! Veo que ya estás aquí…-Su voz parecía la de siempre, lo cual me parecía extraño luego de lo sucedido.- Mira, esto es lo que estuve preparando para el proyecto ¿Quieres echarle un vistazo?
-Tome asiento frente a él mientras me entregaba una hoja con apuntes, frases y referencias. Parecía tenerlo todo bajo control, solo faltaba redactarlos como para un informe.
-Wow, esto es increíble. Creo que lo tienes casi completo- Hable luego de casi media hora de no poder emitir una palabra-
-Me alegra que te agrade. Aún faltan los comentarios y escribir una conclusión –Me respondió mientras se levantaba y llevaba un libro en su mano para acomodarlo en la biblioteca.
-Ya hiciste mucho, puedes dejarme ese trabajo a mí, es lo justo.
-Puedo hacerlo y darte una copia, así puedes adelantar para otras materias-
-No, eso no sería un trabajo en equipo. ¿Qué sucede si Codatorta me pregunta algo? Debo poder responder o no creerá que lo hicimos juntos y nos reprobará-
-Tranquila, sabes que eso no va a pasar, él no es ese tipo de profesores ¿Quieres una taza de té?- Caminando hacia la cocina me levanté rápidamente y lo seguí-
- ¿Qué no es ese tipo de profesor? Tal vez no lo sea contigo, tú tienes suerte, su tío es el director. Nosotros los "plebeyos" no la tenemos tan fácil – Respondí entrando a la cocina mientras él colocaba un par de tazas sobre la mesa.
-Creí que eras muda, pero veo que esa boca sabe pronunciar palabras- Encendiendo la estufa y colocando una pava sobre ella se giró para mirarme mientras se cruzaba de brazos- ¿Quieres té o no?
- Está bien, gracias…- respondí mientras su mano me señalaba para que me acomodará en la mesa.
-¿Así que soy una especie de príncipe para ti? Tú y cuantos más piensan eso? –
-¡No es que seas un príncipe!- respondí rápidamente antes de que siguiera con sus estúpidas preguntas- Sabes a lo que me refiero.
-Créeme que lo sé y lamento que en algún punto tienen razón. –Tomando una tetera coloco unas cuantas hierbas dentro y dejo correr el agua tibia sobre ellas- Puede que tenga algunos puntos extras por portación de apellido. Pero eso no quiere decir que mis calificaciones, trabajo y me esfuerzo no es el de como todos
-Eso quiere decir que si haces el trabajo solo ¿Codatorta no me reprobara? –Tomando una taza de las recién servidas eché un sorbo esperando una respuesta.
-Tal vez sea uno de los beneficios de ser socio de un príncipe ¿No lo crees plebeya?- Con una sonrisa me miró haciéndome sonrojar y fastidiar, en verdad era una persona particular.
-Veo que admites ser un príncipe-
-Nada más lejos de la realidad, sólo intento hablar tu idioma –
-Hablamos el mismo idioma, tal solo que vives en una burbuja que crees que los demás no ven el mundo como tú-
-¿Cómo crees que veo el mundo Flora? ¿Cómo lo ves tú?- Mientras sentía su mirada inquisitiva sobre mí, mi vista se concentró en la hierba no filtrada que flotaba en la superficie del té intentando buscar una respuesta-
-Sin dudas me sería imposible saber lo que piensas ¡No tengo ese tipo de magia que lee las mentes! –Sonreí ante la idea de tener alguna manera de descifrar lo que él pensaba- Pero estoy lo suficientemente segura de que piensan como el deportista promedio asiste a nuestra escuela.
-Eso suena a prejuicios. Pero me interesa ¿Cómo es que los plebeyos nos ven a los deportista?-
-Uf.. Creo que eres lo suficientemente capaz para saber que si sentimos que somos los plebeyos ustedes son lo contrario ¿Verdad? – Dejando la taza de té sin una sola gota me crucé de brazos esperando su respuesta-
-Ahora lo entiendo, la realeza sería las personas populares y los plebeyos aquellos que nos admiran. Tienes una gran imaginación, o tal vez viste demasiadas películas de adolescentes románticas- Comenzó a reír- Es absurdo que en el siglo veintiuno aún existieran esas categorías.
-Lamentablemente es así, ustedes ni siquiera saben quiénes son los demás.-
-Vamos Flora, tú tampoco conoces a todos en la escuela. No es mi culpa que mi tío sea el director de la escuela, y tampoco es mi culpa que las personas admiren a los atletas por ganar torneos. –Respondió mientras ponía un poco más de té en su taza.
-No se trata de conocer el nombre de todos.-Eché un suspiro buscando las palabras- se trata de no ignorarlos, de apoyarlos cuando hay competencia de ciencias, cuando hacen muestra de música, o arman clubs, se trata de que cuando pasas por el pasillo les devuelves el saludo. Se trata de no sentirse avergonzados de estar junto a otros que no son de su elite.-
-¿En verdad crees que me siento avergonzado de hablar contigo o con alguien del club de ciencias?-Levantándose de su asiento y tomando las tazas para llevarlas a lavavajillas- Veo que tienes una idea muy equivocada sobre mí.
-Tal vez esté equivocada pero tus acciones allí arriba no me dejan imaginar mucho más- Respondí sin siquiera darme cuenta de lo que acababa de decir- Yo, solo quería decir que…-
-Tienes razón, es un motivo suficiente para que pienses lo peor de mí. –Él volvió hacia mi solo para mirarme de una manera que jamás había visto en su rostro- En verdad lo lamento Flora, eso fue totalmente estúpido. Prometo compensarlo ¿sí?
-¿Qué quieres decir con compensarlo?-Casi en un susurro y sin entender a qué se refería me lo quedé mirando-
Continuará…
