Tokyo Revengers pertenece a Ken Wakui.
AU | ¿Ooc?
Angry se apoyo de aquella pared. Sus manos sudaban y su corazón bombeaba con emoción. No era la primera vez que ellos salían a dar una vuelta, pero no podía evitarlo cuando él tenía sentimientos aflorando en su pecho hacia su él.
Sentimientos tan fuertes y llamativos como el significado de desear una rosa roja.
Fue entonces cuando lo vio, corriendo por la calle hasta donde él estaba. Una pequeña sonrisa se asomo en los labios de Souya al verlo llegar esa mañana. Pero así como se asomó desapareció, su corazón latió doloroso y se recriminó así mismo sobre esperar otro color.
O esperar — ilusamente— una rosa roja.
—¡Disculpa la tardanza, Angry! — El chico se enderezó y le extendió una flor amarilla, con aquella sonrisa que hacía temblar a Souya, pero que en ese momento —aunque no quisiera— le produjera en el pecho más tristeza que alegría.
Van tres flores amarillas.
Angry miro los pétalos de las flores con un nudo en la garganta, antes de tomarla entre sus frías manos.
Amarillo.
Angry empezaba a odiar ese color.
—Esta muy bonita, Hakkai. — dijo, con voz impostada.
.
.
.
Y se había citado de nuevo aquella mañana.
Hakkai repiqueteo los dedos sobre la mesa mientras llevaba la taza de café a sus labios impaciente.
Fue cuando escuchó la puerta de aquella cafetería abrirse y volteo la mirada con esperanza que Souya estuviera llegando. Sus labios se extendieron al mirar efectivamente a su amigo caminar hacia él.
Hakkai extendió su mano hacia la flor amarilla en la silla a su lado, lista para entregársela.
Porque Hakkai amaba demostrarle a Souya cuanto apreciaba tenerlo ahí con él.
—¡Buenos días! — saludo Souya, situándose en la silla vacía frente a él.
Ambos se miraron fijamente, y Angry vio un brillo inusual en los ojos azules de su amigo. Apretó las manos sobre sus muslos; empezaba de nuevo a esperar con ilusión otro color ese día. Pero tan pronto llegó aquel pequeño rayo de luz, se desvaneció, cuando Hakkai le extendió otra flor amarilla.
Angry miró la flor con pesadez y la palidez de la desilusión brillando en sus iris azules.
¿Cuando vas aceptar que solo eres un amigo, Souya?
.
.
.
Angry miró los tres jarrones de flores amarillas en la entrada de su casa con cierto desosiego.
¿Hasta cuando Souya?
Y deposito la otra flor amarilla junto a sus ahora amigas.
—¿Flores amarillas? — Nahoya miró los tres jarrones y luego a su hermano, entre confundido y absorto. —¿Quien puede regalarte tantas flores de ese color?
Y observó las lágrimas retenidas en la comisura de los ojos de su hermano y que lo hizo preocuparse.
—Supongo que la persona que solo te ve como un amigo...
.
.
.
—Hakkai, yo... te traje una flor — murmuro el chico de ojos azules esa tarde, mientras caminaba a su lado.
Ese día ambos se encontraban caminando por el vecindario, disfrutando de un helado.
Fue entonces cuando Souya sacó de su mochila una rosa azul.
Y Hakkai miro la rosa azul en su mano, con alzo extraño formándose en su pecho. Como si no fuera correcto. Porque aunque a Hakkai le fascinaba el color azul, de alguna forma el azul en aquella rosa le pareció chocante.
Meneo la cabeza y miró a su amigo.
Y Angry por primera vez le pareció muy inefable la expresión que le dedico Hakkai.
Pero dejó eso de lado, no queriendo dilucidar nada, y suspiró con alivio, porque finalmente estaba hecho. Angry había aceptado que nada más que amistad él quería otorgarle y él no podría obligarlo a otra cosa.
—Yo esta vez no te traje una flor amarilla.
Los ojos de Angry se abrieron de par par, cayendo en ese hecho por primera vez desde que se encontraron ese día. Aunque en realidad, desde hace unos días, Hakkai ya no le había regalado más flores amarillas.
Meneo la cabeza y le sonrío, simplemente eso no tendría que significar algo.
No. Su cerebro ya le decía que basta de ilusiones.
—No importa ¿Te dije que logre tres jarrones con todas esas flores amarillas que me has regalo?
Hakkai miro a Souya sorprendido.
De nuevo aquel sentimiento sin comprender incomodandolo en el pecho. Y en todo camino de regreso a su casa sin dejar de mirar la rosa azul entre sus manos.
.
.
.
Angry iba saliendo esa mañana, solo que cuando abrió la puerta miró con sorpresa a su amigo en el porche de su casa.
Ese día al menos no habían planeado verse.
—¿Hakkai?
El chico rascaba su nuca algo nervioso.
—Buenos días, Angry.
—Buenos días — respondió el chico, aun sorprendido de verlo ahí tan temprano.
Entonces Hakkai miro hacia los jarrones con flores amarillas afuera en el porche.
—Te traje una flor. — murmuro el menor.
Souya termino por salir y cerrar la puerta detrás suyo, y simplemente se dijo resignado que tomaría la flor amarilla. Una más no haría la diferencia de lo que ya sabía; que Hakkai no correspondía sus sentimientos.
—Claro.
Hakkai entonces bajo su mochila de su hombro y metió su mano en el interior de esta, todo bajo la mirada de Angry, quien no entendía porque tanto misterio de su amigo por entregarle algo ya muy usual entre los dos.
Y la saco. La flor. Solo que está vez no era amarilla.
El corazón de Angry bombeo con fuerza y sus mejillas se colorearon de la mega sorpresa.
Era una rosa. Una rosa de color rojo.
Hakkai camino hasta él y toma su mano, en donde deposita la rosa roja.
—A partir de ahora te regalare rosas rojas, Souya, hasta que logres reemplazar cada flor amarilla que te he regalado hasta ahora.
Hasta que las flores amarillas se reduzcan a una simple reminiscencia.
.
.
.
Flores amarillas = amistad.
Rosas Azules = amor imposible.
Rosas rojas = amor y deseo (hacia una pareja/alguien que quieres sea tu pareja)
Los bebés de la familia son amor!
Se me ocurrió mientras escuchaba "flores amarillas" de Floricienta jeje
