Después de haberme visto la nueva serie de Fruits Basket, no podía dejar pasar la oportunidad de escribir algo. Me a costado mucho trabajo volver a retomar el ritmo después de tantos años de no escribir, y la verdad aunque no estoy completamente satisfecho con el resultado, porque creo que pudo ser mejor, estuvo bien para volver a engrasarme.
Hay pocas historias buenas de esta pareja, y quede prendada de Kyo, así que será mi personaje masculino favorito hasta los próximos tres años por lo menos jajajaja.
Contiene Lemmon, contenido erótico fuerte, así que están advertidos.
Disfrútenlo!
LICOR Y OTROS INFORTUNIOS
Tohru sabía reconocer que no era la mujer más valiente del mundo. Pero le gustaba pensar que, cuando llegara el momento adecuado, sabría enfrentar la situación con temple y determinación. Claro que en las últimas ocasiones en las que se había tenido que enfrentar a sus miedos, había hecho el ridículo indiscutiblemente.
Como cuando entraron a la casa embrujada del centro comercial y en su afán de verse intrépida, termino golpeándose varias veces. Cualquiera creería que le gustaba ser masoquista. O cuando tuvo que aguantar una noche de películas de terror en la casa de Shigure junto con todos los Sohma, donde se el paso temblando y aferrándose a la espalda de Kyo.
También debe reconocer, que el hecho de que la maldición se haya roto, le proporcionaba un abanico de ventajas ilimitadas.
-tranquila, es solo una película-le susurro mientras le acariciaba el cabello para calmarla.
Una escena particularmente violenta había terminado.
Aún podía escuchar la suave voz de Kyo en su oído, pero ella se negó a separar el rostro del pecho masculino. El chico lanzo una pequeña risita, disfrutando de la situación, y apoyando su cabeza cariñosamente sobre la de ella. Tohru lo sentimos aspirar el aroma de su cabello, y de repente olvido los sonidos estruendosos provenientes de la televisión.
En ese momento, saboreo cada segundo en sus brazos, regocijándose con su calor, recordando la suave colonia y como ésta se había quedado impregnada en su ropa. Más que eso, ella no pudo aguantar la tentación de levantar el rostro y encontrarse cara a cara con Kyo.
-aun tienes miedo? -le pregunto, pasando sus dedos suavemente por la línea de la mandíbula.
Tohru dejo salir una sonora exhalación, sintiendo el rubor subirle por las mejillas calientes. Daba las gracias por haber estado en completa oscuridad.
Su cercanía dejo su mente en blanco. No podía moverse, no podía pensar, no podía hablar.
¿Cuál miedo? ¿Cuál película?
Porque si de ser valiente se trataba y tenía que ver con Kyo Sohma, esa era otra historia. Se volvía una completa tonta, analfabeta, ya veces hasta muda. Nada la había preparado para la oleada de emociones que le producía su solo escrutinio. Miles de imágenes la bombardearon, cada una más escandalosa que la anterior. Imágenes donde él la besaba por todas partes, la acariciaba por todas partes. Eso la debilitaba.
Y sin embargo, ella no necesita mucho. Él solo tenía que regalarle una sonrisa dulce o mirarla con esos ojos afilados y penetrantes para hacer flaquear las piernas. Y cuando las cosas se ponían más intensas, todo era electricidad pura. Pero también era un secreto a voces que no pasaban de solo besos y abrazos, y tal vez algunos cuantos roces de vez en cuando.
Y la penosa verdad era que jamás se había atrevido a ir más allá, o por lo menos darle a entender a él lo que quería. Tampoco es que ella le hubiera dado alguna clase de señal para no hacer lo contrario. Simplemente porque era una cobarde.
A estas alturas de su relación, lo único que le quedaba era seguir fantaseando como sería si ella fuera capaz de expresarle de alguna manera cuanto deseaba estar con él. Cuanto deseaba hacer eso con él.
En sus sueños sí que lo hacía. En sus sueños era audaz y atrevida. En sus sueños le confesaba a Kyo lo bien que se veía con la camisa negra (y sin ella también), lo desgarradoramente guapo que lucía al entrar a la casa temprano después de su carrera matutina con las gotas de sudor pasearse por su rostro. Y lo buen besador que era.
Bueno, resultaba bastante obvio que Tohru no contaba con mucha experiencia en eso de los besos, pero pensaba que no tenía que cuestionarse demasiado cuando Kyo sabía perfectamente cómo hacer que le temblara todo el cuerpo.
Y eso, solo puede lograrlo un buen besador.
-necesitas ayuda?
Se obligó a regresar a la realidad. Esa realidad donde todos se encontraban en la tienda de Ayame festejando su cumpleaños, y donde, desde luego, estaba celebrándolo por todo lo alto.
Escucho a Kyo detrás de ella, mientras intentaba alcanzar unos platos en la repisa más alta de la cocina. Él se acercó, levantando el brazo para ayudarla y bajó la mirada para verla desde arriba.
-por qué tienes las mejillas coloradas? -preguntó curioso.
Ella parpadeo avergonzada por la revelación, y cayendo en la cuenta de que también era muy mala ocultando las respuestas de su cuerpo a los recuerdos tan sugerente.
-no… no es nada… - alcanzo a tartamudear.
En un intento por apartar la vista hacia algún otro lugar interesante para tratar de disimular, sus ojos castaños se posaron en el pecho de Kyo, justo al nivel de su par de clavículas, que se asomaban debajo de una camisa de cuello negro en V.
Esa condenada camisa. Algún día esa camisa seria la causante de su perdición.
Tohru sintió el calor subírsele a la cabeza, aún más. Decidió que lo mejor que podía hacer ahora, era huir.
Huir lejos de esa camisa. Y de lo que escondía bajo ella.
-no te preocupes Kyo-kun, estoy bien-alcanzo a decir luego de alejarse unos pasos de él.
Tohru sintió su mirada por lo menos unos diez segundos, como si quisiera asegurar de que no le estaba mintiendo, aunque para ella era obvio que él notaba que algo andaba mal. Siempre notaba cuando algo estaba mal, y estaba claro que no sería capaz de seguir fingiendo por mucho tiempo.
-Tohru! -La cara sonriente de Mine se asomó por la puerta-puedes traer más platos por favor?
-claro, en seguida los llevo! -respondió con entusiasmo y bendecida por la interrupción.
-pueden tomar las cervezas que gusten, hay mucha variedad en el refrigerador!
-muchas gracias, Mine-chan.
Aunque sabía que Kyo no tomaba ni una sola gota de alcohol.
Y de pronto, encontró la solución.
¡Alcohol!
-yo los llevaré-musito el chico pasando a su lado, con una pila de platos blancos en las manos-si quieres puedes esperar con los demás.
-si, claro, gracias Kyo-kun.
Antes de poder iniciar con su plan, esperó a que él desapareciera de la cocina, y abrió la puerta del refrigerador. No tenía idea de cuál cerveza podría ser mejor. Cualquiera serviría, ¿no?
Después de todo, el alcohol tenía fama de ser un inhibidor y necesitaba emborracharse para tener la justificación perfecta para poder decir lo que estaba sobria no podía. Si todo salía mal, debería tener una salida fácil y rápida. Además, estaba segura que Kyo no se aprovecharía de ella de ninguna manera, en especial si se encuentran en ese estado inconveniente. Tal vez se enojaría con ella, pero era un riesgo que estaba dispuesta a tomar. Él lo valía.
¿Estaba siendo egoísta? Tal vez, pero ya no quería seguir fingiendo que no le afectaba su cercanía, que cada vez que su cuerpo se pegaba al suyo, sentía la ansiedad de aferrarse a su calor y no soltarlo jamás. Lo amaba, lo amaba mucho, y él también a ella. Kyo no era tan locuaz con los demás como con ella, le hablaba en un tono más suave y sus ojos se volvían más cálidos y acogedores. Él solo tenía esos detalles con ella, y solo le mostraba esa sonrisa brillante a ella.
Y en alguna parte de su ser, había reconocido un destello de deseo en él, un deseo que siempre se esforzaba por esconder. Muchas veces lo había pillado mirándola, ya él no le quedaba más remedio que desviar la vista con el rostro ruborizado de vergüenza.
Lo haría. Definitivamente se lo diría. Y usaría el alcohol como catalizador.
Tomo una de las botellas de color ámbar, se sirvió un poco en un vaso y le dio un sorbo.
No estaba tan mal, hasta la sentida dulce. Le dio otro sorbo. Vaya, podría acostumbrarse.
¿Cuántas deberían tomarse para que empezara a sufrir los efectos?
Después de un tiempo (unas cuatro horas por lo menos), y de haber terminado con las felicitaciones y los regalos, todos estaban pasándola bien en el salón más grande de la casa, adornada con temática de cuento de hadas. Los invitados estaban divididos en dos grupos: unos se concentraron cerca del sofá, donde Ayame y Mine montando una especie de show ante las miradas curiosas, todavía sin que les afectara el sake del todo; y el otro grupo (con más sentido común), permanecía un poco alejado del alboroto, sentados cerca de la cabecera de la mesa baja. Shigure había llenado la mesa con más botellas de sake y cerveza.
-quieres que te traiga otro trago Tohru? -pregunto sonriendo Shigure levantando la botella vacía para cambiársela por una nueva.
-creo que ya es suficiente… -comenzó a hablar Kyo sentado a su lado.
-me encantaría! -lo interrumpió Tohru emocionada.
Kyo la miro preocupado y sin entender lo que estaba pasando. Ella no estaba acostumbrada a beber.
-en seguida! -contesto Shigure con entusiasmo, dirigiéndose a la cocina. Se le veía con la corbata desatada y sin la chaqueta.
-estas segura que quieres seguir tomando eso? -la miro llevándose la botella a los labios.
-no te preocupes, Kyo-kun-contesto with a smile boba, sintiendo levemente los estragos de la bebida-además sé que tu podrás cuidarme.
Eso era lo que menos le preocupaba.
Tohru le sonrió risueña y se acurruco en su hombro. Bueno, supuso que no habría que preocuparse si ella se mantenía calmada.
-ahora le vas a estar dando órdenes? -se escuchó el grito enfadado de Arisa, que se había parado frente a ellos con los brazos en jarras-acaso te crees su dueño o qué ?!
-yo nunca dije eso! -se defendió Kyo con la misma energía.
-claro! -prosiguió la rubia cruzando los brazos visiblemente molesta-como ahora Tohru es tu novia piensas que tienes derecho a hacer lo que quieras con ella, no ?!
-deja de decir tonterías-el chico quiso levantarse para encararla de frente, pero Tohru no dejaba de sujetarlo por el brazo y seguía frotando su cabeza como un gato.
-no me digas que eres de esos novios controladores y tóxicos que están muy de moda!
-claro que no-dijo ya exasperado-solo estoy cuidándola!
-¡Tohru dile algo! No dejes que te manipule!
Los dos la miraron esperando alguna reacción, pero ella solo parpadeo un par de veces y volvió a sonreír como si acabara de ver un arcoíris.
-a mí me gusta Kyo tal como es.
Y la cara de Arisa Uotani fue de lo más cómica, porque parecía que le había dado un balazo directo al corazón. Mientras que la cara de Kyo Sohma se contraía por el esfuerzo de aguantarse las ganas de no soltar una carcajada. Eso, y por no demostrar lo orgulloso que se sintió en ese momento.
-no puede ser… -Arisa se tiró el suelo de rodillas sintiéndose derrotada-ya la perdimos.
-creo que eso es algo que ya sabíamos desde hace mucho tiempo, Arisa-musito Saki saliendo de entre las sombras y con una taza de té en las manos.
-no importa-dijo Arisa con energías renovadas, colocando el vaso con cerveza entre las manos de Tohru, animándola a seguir bebiendo-escúchame Tohru, no dejes que ese cabeza de zanahoria te diga qué hacer, si quieres seguir bebiendo solo hazlo.
-solo le dices eso para llevarme la contraria! -exclamo un Kyo irritado.
-cállate! Además, ella ya tiene edad para beber, así que no puedes negárselo.
-puede que tengas razón, pero no creo que sea prudente que lo haga-Yuki por fin se animó a intervenir. Una parte de él estaba disfrutando de la falta de control que tenía su primo sobre las dos mejores amigas de su novia, pero por otra parte, no le parecía justo que no consideraran la integridad de Tohru.
-tranquilo, no le pasara nada-contesto Uotani con mucha confianza-nos encargaremos de cuidarla para que no haga nada indebido. Déjala divertirse un rato.
-dices eso pero…
Yuki miro la escena frente a él, y no pudo más que sentir un poco de pena por Kyo.
Tohru lo tenía abrazado por la espalda y no parecía tener ninguna intensión de soltarlo hasta tal vez el próximo siglo, o sepa demonios cuando. Sin embargo, con todo y eso, Kyo trataba de mantener la compostura, pese a que podía darse cuenta de que sus pequeños pechos se presionaban levemente contra su espalda, poniéndolo muy nervioso.
-oye… Tohru… -alcanzo a decir inquieto, sintiendo recorrer una sensación agradable en su espina que intento ocultar-es necesario que hagas esto ahora?
-es que me gusta mucho tu olor Kyo-kun-contesto ella de forma melosa-por eso me gusta ponerme tu ropa y que me abraces cuando no tienes la camisa puesta.
El cuerpo de todos los presentes se congelo.
-QUE SIGNIFICA ESTO MALDITO DEGENERADO! - Arisa ya estaba empezando a salirle fuego por los ojos.
-OYE ESPERA, NO ERA ESO A LO QUE SE REFERIA!
-ACASO YA TE ACOSTASTE CON ELLA ?!
-Y ESO A TI QUE TE IMPORTA!
-ENTONCES ESTAS ADMITIENDOLO!
-¡NO ESTOY ADMITIENDO NADA!
-MAS TE VALE QUE TOHRU SIGA SIENDO VIRGEN O TE MATARE!
-no tenía que haber escuchado esto-Yuki se tapó la cara agobiado por la información innecesaria que estaba llegando a sus oídos.
-Tohru! -La llamó Uotani bajando la voz-por favor dime si éste sujeto ya te llevo a la cama!
Se produjo un largo e incómodo silencio, mientras todo el mundo esperaba su respuesta. Se había separado por un momento de la espalda de Kyo y ahora se entretenía con la tela del vestido azul que usaba como tranquilizador de sus alterados nervios ante la pregunta.
-todavía no… -contesto con visible tristeza.
Volvió a hacerse el silencio.
-por que suena tan deprimida? -Yuki lanzo la pregunta al aire.
-su alma está llorando-agrego Saki.
El corazón de Kyo se sacudió de un disimulado regocijo, acompañado de un sonrojo intenso que le fue imposible encubrir.
De pronto, sintió una mano aprisionar el cuello de su camisa y un segundo después, tenía la cara enfadada de Shigure frente a él.
-cómo que todavía no te has acostado con Tohru ?! ¡¿Acaso estás loco ?! ¿Cuánto tiempo más piensas hacerla esperar ?!
Kyo abrió la boca para intentar defenderse, pero ningún sonido salió de ellos. Estaba acorralado.
-escuche que hay alguien aquí que aún es virgen?
La voz del hermano mayor de Yuki los hizo callar de inmediato, aunque el cuerpo de casi todos los presentes se tensaron. En especial el de dos jóvenes.
"Ay no, aquí viene otra vez"
-no puedo permitir que esto siga así! -manifestó Ayame con su típica voz dramática- No se preocupen, yo me encargare de darles los mejores consejos para iniciarlos en este hermoso camino de la vida sexual.
-por favor hermano, basta-suplico Yuki -tienes que estar bromeando.
-no lo estoy, mi querido hermano-le contesto con absoluta determinación-quien mejor hombre que yo, tu hermano mayor, para instruirte en los secretos más recónditos del placer.
-¡no necesito que me des consejos de nada! -dijo Yuki tajante.
-oh de verdad? Entonces quiere decir que ya te iniciaste en la vida sexual?
Ahora el que se veía terriblemente avergonzado era el hermoso rostro de Yuki.
-yo no dije eso ...
-vamos, no tengas miedo de expresar tus deseos más íntimos y oscuros. Esta tienda está hecha para eso!
Aprovechando la conmoción que ya se había concentrado en Yuki y permitiéndole pasar desapercibido por un rato, Kyo abandona al grupo y se escabullo hacia una puerta que daba una especie de bodega, donde se encerró a oscuras para poder calmar sus nervios. Dejo caer su espalda contra la puerta e hizo la cabeza hacia atrás.
No podía olvidar la imagen de los ojos de Tohru llenos de desilusión. La conocía muy bien, mejor tal vez de lo que ella misma se conocía. Para él era fácil interpretar sus gestos, por mínimo que estos sean. Sus ojos en ese momento encubrían algo más profundo, más profundo y secreto, un deseo que estaba a punto de desbordarse.
"Acaso ella quiere…"
Kyo se llevó la mano a la boca, sonrojándose fuertemente y sin poder creérselo del todo.
El estómago todavía le revoloteaba de siquiera pensar en "eso". No es que nunca hubiera pensado en ella de esa manera, claro que lo había hecho, miles de veces; pero esos pensamientos perversos que deambulaban en su mente cuando ella paseaba con sus faldas cortas eran reemplazados rápidamente por la culpa. No sabía si ella podría estar lista para ese paso.
Aunque al parecer, estaba equivocado. Sin embargo, tenía que tomar en cuenta que ella estaba bajo los efectos del alcohol, y eso podría resultar engañoso.
¿Qué se supone que debería hacer ahora? ¿Preguntarle?
Como si la hubiera invocado, tocaron la puerta detrás de él y la voz suave de Tohru se escuchó del otro lado.
-Kyo-kun… ¿todo está bien?
Se obligó a poner en orden sus emociones. No era el momento ni el lugar. No podía hablar de esto ahora, al menos hasta que llegaran a casa.
Kyo mantuvo la mandíbula apretada y abrió la puerta.
-Hola…
-hola… -ella contesto débilmente-estas bien?
El chico se llevó la mano a la nuca.
-si, solo… Necesito alejarme del ruido.
-ah, entiendo… -Tohru bajo la cabeza.
Se quedaron callados un largo rato, lo que ocasionaba que el golpeteo del corazón de Tohru fuera insoportable. Necesitaba tomar más cerveza.
-Tohru ...
-Kyo-kun…
Los dos parpadearon sorprendidos y en seguida desviaron la mirada como un par de niños.
-estás enojado conmigo? -pregunto Tohru temerosa.
-no lo estoy…
En un gesto muy masculino, Kyo se pasó la mano por el cabello, desordenándoselo un poco y enmarcando los músculos de su cuello y brazos. Ante esto, Tohru se quedó completamente hipnotizada, despertando en ella una agradable sensación de éxtasis.
A sus casi veinte, Kyo había crecido. Los entrenamientos diarios de artes marciales lo habían hecho ganar condición, esculpiendo los músculos de su pecho y abdomen que se ocultaban bajo la tela. Tohru estaba consciente que si pasaba sus manos por la ancha espalda, podría sentir los relieves de la piel con facilidad. Entre la tenue oscuridad, alcanzó a ver las hermosas facciones de su perfil. Sus ojos afilados y sus largas pestañas tenían una expresión un tanto severa, destacando el contorno de su fuerte mandíbula, y mostrando la madurez que había desarrollado.
¿Siempre fue tan escandalosamente sexy? ¿Por qué no lo había notado antes?
Tohru se desplazó hasta él casi de forma involuntaria.
-Kyo…
Los ojos del joven se centraron en ella, cargados de incógnita por no haber usado el "kun". No pudo siquiera preguntárselo, ya que apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando Tohru se abalanzo a sus brazos y atrapo sus labios en un beso suave e intenso.
A Kyo le tomo unos segundos darse cuenta de lo que estaba pasando, aunque no tardó mucho en adaptarse al calor envolvente del abrazo y dejarse llevar por la sensación electrizante que lo embargo cuando abrió los labios ligeramente para acoger su inesperada invasión. La rodeo con los brazos, colocando una mano en la parte alta de su espalda y la otra entrelazando los dedos en su largo cabello castaño. Hablando francamente, no se atrevía a más.
Los dedos de Tohru comenzaron a juguetear con los mechones de su nuca, paseando por el cuello de la camisa hasta toparse con el primer botón de la prenda y comenzar a desabrocharlo. Advirtió que sus manos estaban temblando, pero no se detuvo. Tohru quería más, tocarlo más, sentirlo más.
Justo cuando Kyo sintió las manos femeninas explorar su pecho descubierto, supo que debían parar.
-Tohru…-dijo separándose de ella y agarrando aire-qué haces?
Ella lo miro con los ojos brillantes.
-quiero estar contigo.
-estas conmigo.
-no… no así… quiero decir…-Tohru pensó que la valentía se le escaparía en cualquier momento, por lo que decidió hablar rápido-quiero acostarme contigo.
Listo. Lo dijo.
Kyo abrió los ojos como platos y las mejillas ardiendo.
-ahora?
A Tohru le salió una risita traviesa. Le empezaba a gustar la forma en que lo ponía nervioso. La hacía sentir poderosa.
-no, tontito-dijo mientras volvía a acariciar el pecho masculino y sentía los latinos del corazón de Kyo a través de su piel caliente-aunque… si eso te gusta… no me importaría…
La voz femenina sonaba sugerente y atrevida, ocasionando que Kyo tragara saliva.
¡¿Quién es esta chica?! Porque era evidente que Tohru Honda no era. Eso, o el alcohol se le había subido demasiado a la cabeza.
-Tohru…-dijo con voz ronca-no estás en condiciones ahora mismo para tomar esa decisión.
-pero es lo que quiero!-contesto con determinación, ya con las ganas de gritarlo al mundo-te deseo Kyo… te deseo mucho!
Impulsada por el anhelo abrazador de estar con él, volvió a pegar su cuerpo al suyo, mirándolo fijamente hasta perderse en la intensidad de sus ojos; tan cerca que su aliento acariciaba sus labios.
-tu no me deseas?-susurro mientras casi rozaba los labios del chico al hablar.
Kyo respiro hondo, claramente tratando de mantenerse bajo control. Tohru lo había acorralado a una mesa cercana, donde decidió que lo más sano seria anclar sus manos al borde para alejar cualquier tentación que le hiciera cometer alguna locura.
-no tienes una idea… -respondió en voz baja y con tal ardor que la hizo estremecer. Tohru sonrió halagada e invadida por su amor hacia él que le producía una gran emoción.
-de verdad?...-pregunto ella emocionada, mientras deslizaba sus manos nuevamente desde el pecho hasta los anchos hombros del cuerpo frente a ella. Tohru tuvo que estirarse un poco hacia el cuello palpitante de Kyo, donde comenzó a presionar sus labios sin parar, notando como éste involuntariamente le dejaba más acceso, lo que la animo a no detenerse.
-To…Tohru… -el susurro, intentando por todos los medios que su voz no reflejara la necesidad que tenia de ella-detente… por favor… no me hagas esto…
-Kyo… eres tan sexy…-soltó la chica cerca de su oído, ya sin nada de decoro.
-q-que?...
Aun con Tohru colgada de su cuello, Kyo sintió las mejillas encendidas y casi se tropieza.
-también eres tan guapo y atractivo!-añadió, frotándose contra él-te amo mucho! Estoy tan feliz!
Oh no. Esto estaba mal. Muy mal. Tenía que detenerla. Ella estaba ebria y no era consciente de lo que estaba haciendo, o del peso que sus palabras podían tener en él. Para mañana puede que ella ni siquiera recuerde todo esto; o peor aún, puede que acabe arrepentida.
La deseaba también, no tenía dudas de eso. Pero incluso con la mente medio nublada por las caricias que Tohru le estaba dando, sabía que las cosas no podían darse de esta manera. Ella no se merecía esto. No se merecía perder la virginidad dentro de un cuarto oscuro a escondidas en medio de una fiesta, donde ella no se encontraba cuerda del todo por la bebida. No, no lo permitiría. La amaba demasiado como para ofrecerle algo así.
Tohru estuvo a punto de besarlo nuevamente, pero la voz seca de Kyo la detuvo.
-es el alcohol el que habla, no tú.
Y hablando de alcohol, aquí pasaba algo raro.
Porque a pesar de que Tohru continuó tomando cerveza casi todo el tiempo, no desprendía ese olor desagradable a alcohol. Ni tampoco lo percibía en su aliento.
Rápidamente Kyo adoptó una actitud seria y la tomo por los hombros para apartarse de ella.
A Tohru se le cayó el alma a los pies.
-no me malinterpretes, no tiene nada que ver con que no quiera acostarme contigo… -hizo una pequeña pausa y bajó la cabeza avergonzado-para serte sincero, es algo con lo que he estado fantaseando hace mucho, pero esa decisión no me corresponde a mí. Y cuando pase, no quiero que estés influenciada por nada ni por nadie.
El corazón de Tohru le dio un vuelco. ¿Y si se había equivocado? ¿Y si estaba decepcionada de ella?
Kyo volteo hacia otro lado, buscando de alguna forma evitar contacto visual, pero sin dejar de lado su voz calculadora.
-no puedo confiar en lo que dices cuando sé que no eres completamente tú misma.
Estaba decepcionado de ella. Lo estaba, y la sola idea la mataba de miedo. Tenía que arreglarlo. Tenía que decirle la verdad, decirle que todo había sido un plan. Un estúpido plan para atreverse a decirle que quería que le hiciera el amor. Que quería dormir junto a él y despertar en sus brazos hasta el amanecer. Que todo lo había hecho a propósito, por él.
-Kyo-kun… por favor…-alcanzo a decir con las primeras lagrimas asomarse-tal vez… no lo hice como debería pero… créeme…
Tohru lo miro fijamente, depositando toda su fuerza de voluntad en sus palabras, y deseando que él volteara a verla.
-créeme cuando te digo… que te deseo… te deseo de verdad… -le dijo suplicante-y de verdad quiero… quiero que…
-lo se…
Sus ojos finalmente se encontraron, y el mundo se detuvo.
-yo también te deseo…
La respuesta se redujo a un suspiro emocional, que causo que la respiración de Tohru se detuviera.
-y no tenías que embriagarte para que yo me diera cuenta-Kyo dijo con una media sonrisa amarga, aligerando un poco la tensión del momento.
-entonces, no estás decepcionado de mí? -pregunto esperanzada.
Kyo negó con la cabeza aun sonriendo.
-tal vez solo… -se quedó pensando en un momento-no estoy de acuerdo con tu método.
El rostro de la chica se relajó notablemente.
-lo siento… -exclamo una Tohru derrotada-estaba… desesperada… y no sabía cómo…
Kyo coloco las yemas de sus dedos sobre sus labios, impidiéndole hablar.
-la próxima vez solo dímelo-musito, acariciando su mejilla con el pulgar-hablaremos de esto mañana, cuando estés tranquilo sobria.
Ella solo pudo asentir completamente atontada, y hasta cierto punto decepcionada. Esta noche, no sería "su" noche. Pero Kyo tenía razón, no sería justo para ambos que su primera vez juntos fuera cuando ella no estaba en un estado inconveniente. No solamente se trataba de ella, sino de entregarse completamente a él en sus cinco sentidos y devolverle de alguna manera todo ese amor que él le profesaba. Lo deseaba, lo deseaba tanto.
Al parecer, Kyo noto su estado de depresión, porque levanto su rostro y se inclinó para robarle un pequeño beso.
-esta noche te libraras de mí-le susurro con galantería-pero no esperes que sea así a partir de mañana. No después de saber todo lo que se.
Ahora fue el turno de Tohru de tragar saliva con nerviosismo. Conocía ese lado juguetón de Kyo, ya pesar de que estaba bajo la influencia del alcohol, seguía causándole el mismo efecto. Asintió con la cabeza.
-quieres que regresemos a la fiesta? -le pregunto Kyo con suma tranquilidad mientras se giraba dispuesto a salir del cuarto, cuando se tropezó con una caja de botellas de cerveza a medio open, y reconoció la etiqueta con la marca que Tohru había estado consumiendo hasta ahora.
De repente, todo comenzó a cobrar sentido.
-Tohru? -La llamo sin mirarla.
-¿si?
-esta es la cerveza que has estado bebiendo?
Ella camino unos pasos a su lado para poder ver de cerca una de las botellas que ahora Kyo sostenía, y la reconoció.
-si esa es! -contesto ella como si hubiera sido un hallazgo extraordinario-no sabía que las guardaran aquí.
Kyo no dijo nada, y Tohru lo interpreto como que tal vez estaba preocupado por el hecho de que ella siguiera bebiendo.
-no te preocupes, ya no voy a seguir toman…
-no tiene alcohol.
El corazón de Tohru se paralizo y su cuerpo se quedó helado.
Era imposible, no podía ser, ella misma hubiera sabido reconocer si le había afectado o no el alcohol. La hizo sentir mareada y feliz. Y con el valor de hacer lo que sea. ¿No se supone que así es como se siente estar ebria? Aunque bueno, nunca ha estado borracha antes como para comparar la sensación. Tal vez el sabor no era tan amargo como pensaba, pero eso no significaba nada, verdad?
Con las manos temblorosas, Tohru tomo el recipiente de vidrio para cerciorarse y leyó la etiqueta.
0% de alcohol.
Y entonces, Tohru se echó a correr, huyendo.
¿Deja Vu?
Sus piernas reaccionaron inmediatamente en dirección a la puerta de salida, desesperada por escapar de la vergüenza que le produciría enfrentar a Kyo después de todo lo que había pasado.
¡Le dijo que era sexy! ¡Y que quería acostarse con él! ¡Y le desabrochó la camisa!
Y lo peor. ¡Ya no tenía excusa!
¡Dios santo! ¡Qué vergüenza! ¡¿Cómo podría verlo a los ojos ahora ?!
No alcanzo si quiera a tocar el picaporte, cuando un brazo pasó a lado de su cabeza, rompiendo el aire y sosteniendo la puerta con fuerza para evitar cualquier idea de escape. No cavia ninguna duda que el chico quería una explicación, y no la iba a dejar ir hasta obtenerla.
La espalda de Tohru se irguió como una vara al percatarse de la presencia de Kyo detrás de ella. Incluso podía sentir el calor que desprendía, sin querer saber del todo si era por enojo, frustración o ansiedad.
-Kyo-kun… yo… -tartamudeo, sin sentirse preparada para enfrentarlo.
-no deberías salir corriendo de esa manera… -le susurro a su oído con un claro sarcasmo -ya sabes… porque estas un poco ebria…
Tohru grito interiormente.
¡¿Se estaba burlando de ella ?!
-Kyo-kun… -alcanzo a decir con un nudo en la garganta-yo… yo no sabía que…
-que paso con solo Kyo? -le pregunto él, haciendo alusión a que apenas unos minutos antes Tohru se había olvidado de usar el prefijo "kun" -volvemos a los viejos hábitos?
-e-es que… y-yo… -Tohru cerro sus puños en un vano intento por calmar su corazón, que palpitaba con tal fuerza que le dolía-por… por favor… no pienses mal de mí…
-por qué pensaría mal de ti? -pregunto el chico con aparente inocencia-ahora te vas a arrepentir de todo lo que me dijiste?
Era indiscutible que Kyo estaba disfrutando de la situación, y no parecía querer detenerse ahí. No hasta que Tohru probara lo que eran las consecuencias de provocarlo de la manera en que lo hizo. No le gustaba llamarlo venganza, sino más bien era una pequeña demostración de lo que sería capaz de hacer con ella, si la tuviera a su completa disposición. Después de todo, ya no debería ninguna clase de titubeo si se trataba de corresponderle con absoluta devoción a todo lo que ella quería.
Porque ahora actuaba con la seguridad total de saberse deseado por ella.
Y eso, lo hacía sentirse el rey del mundo.
-n-no… -tartamudeo ella sin saber de dónde había sacado las fuerzas para contestar.
-menos mal… -murmuro en su oído, depositando un beso en su mejilla. Luego otro, más abajo, y otro más.
La respiración de Tohru se aceleró en cuanto los brazos de Kyo le rodearon la cintura, atrayéndola despacio hacia él, y sintiéndolo a lo largo de todo el cuerpo. Era más alto que ella, así que en cuanto sus manos comenzaron a pasearse por su cintura y caderas, se dejó caer en su pecho, completamente embriagada por el calor que se filtraba a través de la tela del vestido. Esa fue la señal que Kyo necesito para que su boca descendente y comenzara a besar la curvatura de su cuello, regresándole un poco de la sensación que ella le había hecho sentir. Pero claro, esto sería mejor. Tortuosamente mejor.
Kyo seguía arrugando la tela, pasando sus caricias peligrosamente a los costados de la espalda de Tohru, muy cerca del inicio de sus pechos, lo que hizo que ella se escurriera en sus brazos, y ocasionando que sus piernas flaquearan. Obviamente no importo mucho, ya que Kyo la sujetó firmemente contra él.
-Kyo… -gimió ella, como si su nombre fuera lo único que pudiera pronunciar.
Los labios del chico se curvaron en una sonrisa lasciva.
-mucho mejor…
Kyo toco la mejilla de Tohru para girar su rostro hacia él y obligarla a mirarlo. Sus ojos ardiendo con tal intensidad que la dejo sin aliento.
-así que… te parezco sexy, ¿eh? -le dijo, arqueando una ceja de la forma más arrogante posible.
-si… -murmuro más para ella misma que para los oídos de él-lo eres…
Ella se quedó inmóvil, incapaz de hacer otra cosa que no fuera respirar con rapidez, sabiendo que el resultado de su declaración podría ser deliciosamente escandaloso.
El chico Sohma sonrió, despacio, como un hombre que estaba consciente del poder de seducción que tenía. Vio como Tohru se humedecía los labios ligeramente, esperándolo, rogando por su atención.
Dios! Que le parta un rayo si dejaba que esta chica se le escapara viva esta noche. No podían hacerlo ahí, eso lo tenía claro. Tendrían que esperar para llegar a casa, pero eso no le impediría disfrutar de la presencia de Tohru mientras tanto, de prepararla para insinuarle lo que podría venir después. Seducirla para dejarla con el deseo de querer más.
Bajo ese solo pensamiento, la hizo girarse para quedar cara a cara, respirando sobre sus labios y tomando su rostro entre sus manos.
-si piensas que no pasara nada esta noche después de todo esto, estas muy equivocada.
-Kyo… -hablo con voz temblorosa-dijiste que hablaríamos de esto mañana.
-cambie de opinión.
Y cerrando el espacio entre ellos, capturo su boca en un beso terso, caliente y tortuosamente lento, mientras sus manos se paseaban por todo lo largo de la pequeña espalda y la cintura, haciendo que la falda del vestido se levantara a mitad de los muslos. Tohru soltó un leve jadeo atrapado entre sus labios, e inevitablemente se dejó guiar por él, dejando que la explorara con su lengua y aferrándose a la envolvente humedad de su calor.
Kyo se separó de ella unos segundos, solo para tomar aire lo suficiente y volver a besarla, ladeando un poco la cabeza para acoplarse mejor a sus labios y profundizarlo más, convirtiéndolo en una muestra de arrebatadora necesidad. Luego, se desplazó por debajo de la mandíbula y comenzó a dejar una estela de besos por esa piel tersa donde daba inicio el cuello femenino, sintiendo como se erizaba a su paso.
Ella se echó hacia atrás, casi por instinto, y dejándole el camino libre para que él bajara hasta su garganta, lo cual por su puesto, él hizo sin vacilar, lo que también ocasiono que Kyo la apretara más contra él. Su corazón no paraba de palpitarle en el pecho, y su mente voló al pensar en la idea de que él acabara bajando hasta su escote, donde fácilmente podría desabrochar el vestido y dejar a la vista su ropa interior; o simplemente revelar la piel que se escondía ahí.
-Oh, Kyo…-jadeo ella, casi como una súplica. Una promesa de lo que venía si continuaba.
Algo dentro de Tohru comenzó a encenderse, como un fuego abrazador que le era imposible controlar. Y de alguna manera, estaba segura que solo Kyo podría apagarlo. Tohru ya no era una niña, había cumplido recién los veinte, y a pesar de lo que muchos pensaban, no era tan inocente como se dejaba mostrar. Sacaba provecho de eso, si, pero estaba muy consciente del deseo sexual que poco a poco Kyo había despertado en ella. El verlo todos los días y vivir bajo el mismo techo tampoco le dejaba la tarea fácil.
Pero todo eso ahora no importaba, porque ahora Kyo estaba con ella. Saboreando y lamiendo la piel de su cuello, aferrándose a su calor como si nunca quisiera soltarla. Y sin creerse aún que esto estuviera sucediéndole a ella. Ya no podía ignorar el sentimiento de querer más de él. De desear eso que sabía solo él podía darle.
-Tohru…-le gimió en su oreja-si pudiera…
Fue hasta ese entonces que Tohru se percató de que la piel de sus muslos había sido ligeramente expuesta por las manos de Kyo, al haber pasado sus dedos por esa zona y al mismo tiempo levantar la falda del vestido.
-si pudieras que?-le pregunto con voz tenue, mientras apretaba su mejilla contra la de él.
-si pudiera… te haría el amor aquí mismo…
Kyo lanzo un suave resoplido acalorado, incapaz ya de no expresar el huracán de deseo que lo envolvía, aunque temiendo la reacción de Tohru ante tal revelación. Para su sorpresa, la escucho dejar salir una risita, que lo tranquilizo. Se separó un poco de ella y apoyo su frente en la de ella. Ambos aun jadeando y sonriendo como un par de tontos enamorados.
-entonces, podemos ir a casa?-pregunto ella.
Kyo parpadeo, sin entender del todo la pregunta.
-pensé que querías quedarte a la fiesta.
El rostro de la joven se sonrojo lleno de incriminación.
-bueno ... como dijiste que no podíamos hacerlo aquí ...
No hacía falta decir, que Kyo casi tira la puerta de una patada.
El resto de la fiesta, ninguno de los dos podía concentrarse realmente en lo que pasaba a su alrededor, porque en vista de los acontecimientos pasados, ambos estaban demasiado ansiosos y pendientes el uno del otro; compartiendo miradas casuales y cómplices de vez en cuando. Inclusive, Kyo se sintió lo suficientemente valiente como para tocar discretamente la rodilla de Tohru bajo la mesa, haciéndola estremecer y sonrojándose intensamente.
Los sentidos de Tohru estaban a flor de piel, y cualquier roce o caricia que pudiera venir directa o indirectamente de él, la hacía temblar. Era deliciosamente satisfactorio tener esa clase de poder sobre ella, y era el doble de satisfactorio saber que todos esos pensamientos indecentes que estaban en estado revoloteando en su mente por meses, ahora podrían hacerse realidad.
En uno de esos momentos donde Tohru se veía especialmente hermosa bajo su escrutinio, él se acerco para susurrarle al oído, para después guiñarle el ojo con galantería, a lo que ella bajo la vista completamente sonrojada.
Satisfecho con su reacción, Kyo tomo su mano y se la llevo a los labios, depositando un pequeño beso y rozando los finos nudillos contra su mejilla, sin apartar su intensa mirada de ella.
-qué haces? ... -dijo ella con timidez-por qué me miras así?
-solo estoy pensando cuál sería la mejor forma de quitarte el vestido.
-Kyo! -Debía sonar a una reprimenda, pero Tohru no fue capaz de ocultar su felicidad por la sorprendente muestra de atrevimiento-te van a escuchar!
-me da igual-musito tajante. Le acaricio el largo cabello, que le caía como una cascada castaña por la espalda. Esa delicada espalda que no tardaría en desnudar y de llenar de besos arrebatadores-ya podemos irnos?
De último momento, tantas veces decidido quedarse un poco más ante las quejas de sus amigas, y para no levantar sospechas después de haber salido ambos de ese cuarto oscuro. Kyo estaba frustrado. No le agradaba para nada la idea de tener que aplazar su noche soñada con Tohru, por lo que no le quedaba más remedio que apaciguar sus impulsos tocándola sutilmente aquí y allá. Eso, y usar su imaginación. Por ahora. Después, ya no debería tener una razón para usarla.
Aquello le dibujo una sonrisa masculina en el rostro.
-aaahhh ya se lo que está pasando aquí!
La cara de Shigure apareció de pronto de entre la nada, y Tohru se alejó bruscamente de él, más por el susto que porque realmente quisiera hacerlo.
-¡Shigure! De donde diablos saliste ?!
Ignorando la pregunta de Kyo, Shigure se tocó el mentón pensativo, como si estaba evaluando la situación. Además de que la mirada sospechosa que le lanzaba lo estaba poniendo incómodo.
-tu qué piensas, Aya? -dijo sin apartar su vista de él.
Ayame se acercó al grupo, con los brazos en jarras y una sonrisa de total complicidad.
-que puedo decir, Gure-exclamo encogiéndose de hombros-es obvio que algo paso dentro de ese cuarto.
-eso mismo pensé yo.
Kyo sintió la garganta seca y pensó muy deprisa. Era imposible que supieran lo que había pasado en esa habitación, verdad? A menos que hubieran escuchado algo, oa alguien. ¿Tendrían cámaras? Después de todo es una tienda, no sería raro que tuvieran instaladas cámaras de seguridad.
-dime Tohru-dijo dirigiéndose a ella, que se había agarrado de la manga de Kyo-acaso nuestro querido ex-gato te hizo alguna cosa indecente en esa habitación?
Los ojos cafés de la joven se agrandaron repletos de pánico mientras que su rostro se coloreaba de un rojo tan intenso que Kyo pensó que le saldría vapor por las orejas en cualquier momento. Escondió la cara detrás del hombro de Kyo, esquivando la pregunta. Ella sabía perfectamente lo mala mentirosa que era.
-con eso basta! -exclamo triunfante Shigure-buen trabajo, Kyo!
En respuesta, Kyo gruño de exasperación. Estaba demasiado contento como para responder a cualquier provocación de Shigure o de Ayame. O de quien sea. Pero eso no quería decir que estaba dispuesto a aguantar que la molestaran a ella.
-oye Shigure… -soltó con voz amenazadora- ya basta, quieres?
-oh vamos, no te enojes-dijo despreocupado y haciendo un ademan con la mano-Te estamos apoyando.
-tiene razón! -prosiguió la ex serpiente del zodiaco-nosotros más que nadie aprobamos la maravillosa muestra de amor entre dos seres que se aman profundamente. ¡No tengan miedo de expresarse!
-y hablando de eso, que están haciendo aquí ustedes dos? -Shigure se cruzó de brazos.
-a que te refieres? -Kyo pregunto con algo de miedo.
-vete a casa y respóndele a Tohru como hombre!
La boca de Kyo se abrió pero no salió ningún sonido.
-tienen mi permiso para irse, yo me encargare de cubrirlos-dijo Ayame, desplegando su usual excentricidad-así que vayan, vayan! ¡No pierdan más el tiempo! No te atrevas a seguir haciéndola esperar!
En realidad era eso lo que Kyo quería hacer, irse a casa con Tohru. Pero por extraño que pareciera, no era esa la forma en que esperaba que lo corrieran de alguna parte. Hubiera preferido que las cosas se desarrollaran de manera muy discreta.
-y no te preocupes por mi o por Yuki-agrego Shigure en un tono tranquilizador-me encargare de dejarles toda la casa sola por lo menos hasta que amanezca.
Tohru supuso que llegarían a casa un poco más tarde de lo esperado, en vista de que Saki y Arisa no querían dejarla ir. Por lo que en su mente ya estaba planteando la posibilidad de que nada pasaría entre ella y Kyo esa noche. Pero ahora que iba camino a casa de la mano de Kyo, no podía dejar de pensar en lo cada vez más cerca que estaban de llegar a casa juntos, solos.
Cada vez que lo miraba de reojo, cada vez que olía su colonia, que parecía estar en todas partes, la invadía la placentera sensación de cuando estuvo en sus brazos, y se estremecía recordando lo que era capaz de hacer con sus manos. Y con su boca también.
Antes de que se diera cuenta, ya estaban dentro de la casa de Shigure, la que había sido su hogar los últimos cuatro años, parados al pie de la escalera.
Fue en ese entonces, cuando se hizo plenamente consciente de lo que iba a pasar. Y el miedo comenzó a invadirla. Deseaba esto, lo deseaba con locura, pero de repente se sintió aterrada. Le temblaban las manos. Sintió el apretón proveniente de Kyo.
-Tohru?-la miro con ternura.
Su corazón estaba a punto de estallar. Se sentía mareada.
Quería estar con él, no tenía ninguna pizca de vacilación sobre eso. Estaba tan feliz de saber que él también, y confiaba en él más que en nadie. Pero era virgen, y nunca antes había experimentado lo que Kyo le hacía sentir. Era algo nuevo, hermoso y le derretía el corazón.
¿Pero y si no lo hacía bien? ¿Y si a él no le gustaba? ¿Y si lo arruinaba? Después de todo, no tenía ninguna experiencia. Y al parecer, el sí que la tenía.
¿Tendría algo que ver Kagura en eso?
-estas temblando…-lo escucho decir preocupado.
-estoy bien… -contesto ella, aunque parecía que lo decía para convencerse a sí misma-solo… estoy un poco nerviosa…
Kyo entrecerró los ojos, como si estuviera decidiendo qué hacer. Finalmente, con absoluta lentitud, acorto la distancia entre ambos, y deslizo sus dedos por la suave mejilla.
-sé que estas asustada, yo también lo estoy.
Tohru se quedó sin aire, sin poder creérselo.
-de verdad?
Kyo soltó una risita.
-por qué te sorprende tanto?
-bueno, es que… siempre pareces tan seguro… además… -ella se detuvo, un tanto avergonzada por el pensamiento que cruzo su mente.
-además?-él le animo a seguir.
-además… con todo lo que haces… cuesta creer que nunca hayas tenido experiencias previas… con…-su voz fue bajando el volumen hasta perderse en un susurro-otras… chicas…
¿Tal vez, Kagura?
Kyo parpadeo asombrado, para luego relajar su rostro y esbozar una hermosa sonrisa traviesa.
-eso no es experiencia…-aclaro con serenidad-eso es… instinto…
Tohru se quedó maravillada por su respuesta, y en contra de sus expectativas de quedar como una inexperta frente a él, ahora se sintió aliviada. Es verdad, tenía miedo, pero estaba segura que Kyo también. Y así como él acababa de desvanecer todos sus miedos irracionales, ella también tenía que dar lo mejor de sí. Para él. Para ambos.
Kyo termino por ahuecar su mano en la mejilla de Tohru, donde la rozo con sus labios.
-nunca he hecho esto con nadie más-le explico-pero eso no significa que no sepa lo que te gusta.
Tohru coloco su pequeña mano encima de la de él y la apretó ligeramente contra su mejilla, cerrando los ojos y saboreando en su propia piel el calor de su tacto que tanto deseaba ahora.
-tú me gustas… -murmuro ella con deleite, y sin saber de donde estaba sacando tal osadía, añadió-todo tú me gustas.
Kyo dejó escapar un sonoro suspiro, tratando de calmar su ruidoso corazón, que no dejaba de retumbar como un caballo desbocado. Su dedo pulgar, que se encuentran más cerca de sus labios, los rozo suavemente, notando como van se abrían y disparando en él una ola de deseo por tocarlos, por devorarlos, por hacerlos suyos para siempre.
No supo si fue él primero, o ella la que inicio el beso, pero era lo que menos importaba ahora. Kyo la atrajo hacia él, explorando su calidez y dispuesto a hacer sus sueños realidad. Dispuesto a hacer cualquier cosa que ella le pidiera. Lo que sea. Porque su placer era el suyo. Porque siempre le había pertenecido. Solo a ella.
Embriagada por la dicha del momento, la boca de Tohru se abrió para darle la bienvenida a la lengua de Kyo, donde él se desvivió por colmar de caricias interminables. Atrapo su labio inferior por unos segundos, para volver a hundirlos en su boca húmeda nuevamente. Tohru dejó escapar un gemido casi inaudible, pero lo suficiente para que Kyo la escuchara, provocando en él la abrumadora necesidad de querer oír más, de hacerla gemir más. Mucho más.
Tohru volvió a su tarea anterior de intentar deshacerse de la prenda negra de Kyo, buscando con sus dedos los botones que le impedían sentir el calor de su torso, mientras respondía con ardor, un tanto insegura al principio, y doblegando sus esfuerzos a un simple susurro de su nombre.
-Kyo…
Fue entonces cuando él dio un paso hacia atrás, separándose de ella, dejando una Tohru terriblemente confundida.
-q-que… -tartamudeo ella agitada-hice algo mal? ...
Kyo esbozó una media sonrisa tan masculina que le hizo temblar las piernas. Luego comenzó a desabrochar él mismo los botones de su camisa, destapando poco a poco la piel del tronco hasta deslizar la tela por sus hombros. Al terminar, la tiró en el suelo cual basura estorbosa, encontrando su mirada nuevamente.
-no era esto lo que querías?
Tohru comprendió en ese instante que, realmente no tenía ni idea de lo que era el poder del deseo. El deseo puro y arrebatador. Ese que te hace estremecer todo el cuerpo, y que es imposible de controlar. Pero ahora lo entendía.
Y no quería estar ni un segundo más sin que él la tocara. Por todas partes. Todo lo que él quisiera. Todo lo que fuera posible.
Porque el hombre que estaba frente a ella era Kyo Sohma. El hombre que más amaba en este mundo. No podría ser mejor si era con él.
Tohru se abalanzo a sus brazos, abrazándolo por el cuello con tanta fuerza que lo hizo retroceder un paso para no perder el equilibrio y caer junto con ella.
Kyo se rió contra sus labios y la rodeo con los brazos. Jugueteo y lamio audazmente, mientras la apretaba cada vez más contra su cuerpo hasta que pudo sentir toda su silueta femenina, desde los pechos hasta los muslos. Sus manos tantearon la fina espalda, buscando el objeto que lo bloqueaba de tocar su piel directamente. Ya había aflojado los tirantes del vestido, lo que le permitió deslizar su boca para mordisquear sus hombros mientras bajaba lentamente el cierre y dejaba caer la tela al suelo.
Tohru sintió el aire frio atravesar su cuerpo, prueba de que su ropa ya no la cubría, pero estaba demasiado concentrada en la maravillosa sensación de los labios de Kyo tan peligrosamente cerca del borde de su sostén, y tan cerca de ese punto tan sensible que pensó que la espera la volvería loca. Hasta que sintió la humedad de su boca cubrir el centro de uno de sus pechos, le fue inevitable soltar un gemido y dejarse caer como una muñeca.
Kyo la levanto en brazos, y Tohru escondió el rostro en su pecho sin atreverse a mirarlo, avergonzada por su propio placer. A este punto, el rubor se había convertido en un descarado sonrojo de pura satisfacción.
-estas bien?-le pregunto tiernamente, intentando hacer que Tohru lo mirara.
Ella solo asintió con la cabeza, haciéndole cosquillas.
-Tohru… mírame por favor.
Ella lo hizo, con los ojos brillantes y tan hermosa ante la tenue oscuridad que Kyo tuvo que tomarse unos segundos para reorganizar sus pensamientos.
-si hay algo que no te guste, quiero que me lo digas.
-eso es imposible… -dijo en un susurro pero con decisión-todo me gustara.
Una agradable sensación de calidez envolvió su corazón, sin poderse creer aún que esto estaba pasándole. Le dio un beso en la frente, y volvió a preguntar mientras subía las escaleras.
-quieres ir a mi habitación oa la tuya?
-a la tuya… -musito Tohru feliz por darle la oportunidad de poder elegir.
-estas segura? -insistió él-en mi habitación no hay cama, es solo un futón y…
Tohru lo callo con un beso.
-no me importa-declaro decidida. Quería estar rodeada por su aroma.
Fueron pocos los pasos que hacían falta para llegar a su destino, y Kyo no tuvo más remedio que recostarla encima del futón, mientras que Tohru no dejaba de frotarse contra él, besándole el cuello. Eso hizo que comenzó a sentirse cada vez más y más acalorado, intentando por todos los medios mantener la concentración para desabrocharle el sostén.
-mierda… -gruño de exasperación al no poder lograrlo. Sus dedos temblaban y no tenía la suficiente experiencia como para desabrocharlo sin mirar. En realidad, no sabía casi nada de ropa femenina, muchos menos de ropa interior.
-Kyo… ¿quieres…?
-Oh, sí que quiero-ronroneo, tratando de no sonar tan urgente.
Tohru trago saliva, adivinando la razón detrás de las ganas de Kyo de deshacerse del sostén. Separándose un poco de él, se llevó las manos a la espalda y al instante la prenda se soltó, aunque ella no lo dejo caer del todo. Era gracioso como le quedaba una pizca de modestia a pesar de que estaba casi desnuda en la habitación de un hombre. Y cuando en realidad, ella había propiciado a que llegaran hasta aquí. Desvió la mirada abochornada.
"¿Tonta, que estás haciendo?"
El calor del cuerpo de Kyo la envolvió en un abrazo, seguramente percibiendo su inseguridad.
-eres hermosa… -le dijo al odio, poniendo toda su alma en las palabras-creo que nunca te lo había dicho.
El confort que sintió en su corazón la aletargo por un instante, y cerró los ojos para no dejar caer las lágrimas. Kyo la beso con fervor, hundiendo los dedos en su cabello. En respuesta, Tohru apoyo sus manos en el pecho de él, deslizándolas por su piel y recorriendo los contornos de sus músculos. Él también era hermoso. Delgado pero esculpido, con brazos y abdomen fuerte. Tan sensual y excitante que no parecía de este mundo.
El sujetador cayó irremediablemente a un costado, dejó completamente expuestos sus delicados pechos.
Con una ligera fricción, Kyo dio un pequeño mordisco y se separó muy lentamente de sus labios, sintiendo su textura, escuchando las quejas de ella. Permaneció en cuclillas, como un gato sigiloso merodeando a su presa, obligándola a recostar su espalda en el futón, y mirándola desde arriba, ansioso, expectante.
-hacía mucho tiempo que deseaba hacer esto.
-hacer qué? -dijo Tohru casi jadeando.
Se inclinó para besarla de nuevo, pero apenas fue un roce sutil, un choque de su aliento con el de ella. No obstante, no sería lo mismo con otra parte de su cuerpo, ahora libre para él.
-esto…
En seguida, deslizo los labios hacia abajo, calentando la piel tersa con su aliento, y dando un suave soplido por encima del botón formado de uno de sus pechos. La espalda de Tohru se elevó, buscándolo, pronunciando su nombre entre jadeos de ansiedad.
Tohru abrió los ojos, sorprendida por su propia falta de decoro. Y cuando la boca de Kyo le cubrió por completo la cima, el placer la invadió como un torbellino desde la espina hasta entre las piernas, haciéndola gemir incontrolablemente. Kyo uso su mano libre para dedicarse a rozar con sus dedos el otro pecho, mientras continuaba recorriendo la suave piel con su lengua, succionando de vez en cuando aquel punto de placer, sintiéndolo endurecerse.
El calor comenzó a acumularse en el de Tohru, intentando por todos los medios acallar los sonidos eróticos que salían de sus labios. No sabía reconocer si su sonrojo se debía a la excitación o la vergüenza que sintió, o una mezcla de ambos. No incomodarlo, pero él le hacía cosas tan intensas que nunca pensó sentir antes quería. Le hormigueaba todo el cuerpo, y en aquellos lugares innombrables para ella.
La mano de Kyo se trasladó peligrosamente hasta sus piernas, ligeramente abiertas, tomándose su tiempo para pasear sus dedos por sus muslos y juguetear con la tela de su ropa interior. Sus piernas eran uno de esos detalles que le gustaba admirar de lejos, imaginando la sensación tersa de sentirlos en sus manos. Pero esta noche no se dedicaría solo a mirar. Ya no.
Tohru sent desfallecer when los dedos de Kyo se trasladaron del interior de sus muslos, hasta acariciar sutilmente sobre la tela su centro, caliente, palpitando, y descaradamente húmedo.
-oh Kyo… -jadeó, casi rogando-por favor…
-estas muy mojada… -exclamo, respondiendo a sus ruegos frotando con un poco más de ímpetu-está bien que te toque aquí?
Tohru no podía creer que le estaba haciendo esa pregunta. Se sintió en llamas, tan fuera de sí que no era capaz de poder pensar, mucho menos hablar. Alcanzo a exclamar un ahogado "si", o por lo menos eso intento. Lo que sea que él quisiera se lo daría, si eso era suficiente para garantizar de que no se detuviera.
A veces odiaba que fuera tan fácil de complacer.
Y entonces, Kyo termino de introducir sus dedos, tocándola directamente. La toco donde ni siquiera ella se había atrevido a tocarse antes, tan íntima y tiernamente que Tohru pensó que se desmayaría. Se aferró a sus hombros, apretándolos fuerte, sintiendo como su mente se nublaba, mientras que los dedos seguían moviéndose dentro de ella con sigilo, como buscando un punto específico.
Y fuera lo que fuere que estaba buscando, lo encontró. Encontró ese lugar entre sus pliegues tan sensible que la hizo retorcerse, tan exquisitamente al borde del abismo que Tohru comprendió que ya no podía vivir sin él. Que a partir de ahora vivía por él. Tenía que ser así, ya que él no dejaba su danza de seducción, martirizando y tocándola sin clemencia, deleitándose con cada uno de sus gemidos y escalofríos. Hasta que el alivio llego.
Como una bomba en expansión, Tohru lo sintió por todas partes y se arqueó contra él, con tal fuerza que Kyo tuvo que atraerla rodeándole la cintura con su brazo, sintiéndola tensarse por completo, hasta que ella dejo salir un grito de sorpresa, placer y mil cosas. Casi de inmediato, su cuerpo se relajó y se dejó caer, respirando de manera entrecortada, preguntándose si alguna vez volvería a hacer ella misma después de esto.
-Oh Kyo… -suspiró con los ojos cerrados, aun intentando recuperarse-cómo es que… qué fue lo que…
Mientras ella recobraba la compostura, Kyo aprovecho para terminar de quitarle la última prenda que le quedaba, y la de él también. Se colocó encima de ella, presionándola suavemente contra el futón. Tohru supo lo que vendría, y se sujetó a la espalda masculina, sintiendo su delicioso peso sobre ella, mientras que él la tomaba por las caderas y se hundía en su entrada, notando el camino abierto y tenso al mismo tiempo. Tohru dejo salir una exclamación de sorpresa.
-Tohru… -musito Kyo entre jadeos, buscando el placer en el rostro de Tohru para poder continuar-estas bien? ¿Te duele?
-yo ... no se ...
Entonces él se quedó quieto, dándole tiempo para adaptarse, pero entonces ella empujo sus caderas hacia él, invitándolo a seguir. Kyo empujo un poco más, y la sensación abrirse. Lo último que él deseaba era causarle dolor, y si eso significaba tener que revolcarse para hacerlo lento, lo haría.
-Kyo… estoy bien… puedes…
-no quiero hacerte daño ...
Tohru tomo su rostro entre sus manos y lo beso.
-estoy bien… no te detengas… -exclamo mirándolo a los ojos.
Con el rostro tenso, dio un último impulso y así estar por completo dentro de ella. La sensación casi lo hace tambalear y su cuerpo le pedía moverse con urgencia, pero no lo hizo. Miro preocupado la chica debajo de él, rogando porque sintiera el menor daño posible. No estaba dispuesto a permitir que su primera noche con ella se volviera una pesadilla, en especial después de haberla hecho gemir y retorcerse de placer como lo hizo hace unos momentos. Se aseguraría de cuidarla y de darle la mayor dicha inimaginable. No iba a arruinarlo todo ahora.
Pero si ella sintió dolor, él no lo supo, porque luego de colgarse a su cuello, se frotó contra él, elevando sus caderas para encontrar las de él. Y cuando él la miro a los ojos, pudo ver el gozo que tanto deseaba ver en ella.
Y fue entonces cuando Kyo perdió por completo su autocontrol.
Empezó a moverse, primero con embestidas lentas y profundas, sintiendo como cada fibra de su cuerpo gritaba de deseo de tenerla. La necesidad, y mientras más gemía ella, más la deseaba. Había soñado tantas veces con hacerla suya, tan arrebatadora, tan implacable, que no podía más que entregarse a la dicha pura de por fin tenerla debajo de él.
Y era absolutamente perfecta.
-Kyo! -Gimió ella, aferrándose a su espalda con desesperación, como si no quisiera soltarlo jamás-Te amo… te amo tanto…
Kyo acelero el ritmo y la beso como nunca antes, cediendo ante la deliciosa emoción que corría por sus venas, respondiéndole con sus labios pegados a los de ella.
-también te amo… Tohru…
Una ligera capa de sudor comenzó a aparecer en ambos, y Tohru le rodeo la cintura con sus piernas, permitiéndole entrar más profundamente en ella, enterrándolo en su calor y ocasionando que Kyo apretara los dientes para evitar terminar antes. No, aún no. Tenía mucho que dar todavía.
En un arranque de éxtasis, aprisiono uno de los pezones en su boca, paseando su lengua por la aureola y chupando sin piedad, a la vez que su mano se escapaba por entre sus cuerpos, encontrando el lugar entre las piernas de Tohru, hinchado, húmedo, y acariciándolo con delicadeza.
Tohru soltó un gemido al instante, enredando sus dedos en el cabello de Kyo y sin poder entender porque demonios había esperado tanto tiempo para entregarse a él. Empañada por el deseo, sus jadeos ya eran incontrolables, provistos de cualquier clase de vergüenza que hubiera podido tener. Y es que los tres asaltos juntos la estaban volviendo loca. Temía estar a punto de perder la conciencia.
Él era tan maravilloso, tan perfecto, tan diabólicamente erótico. La hacía sentir tan hermosa, tan mujer.
-ya no… ya no puedo… -dijo ella con la voz entrecortada.
El mundo de Tohru se deshizo. Se estremeció por el placer de las contracciones, y tuvo que enterrar las uñas en los hombros de Kyo para poder ser capaz de aguantar la explosión de éxtasis que se disparó en todo su cuerpo. Él la sintió apretarse alrededor de él y se impulsó por última vez en su interior, sintiendo con ella los estragos arrebatadores del orgasmo.
Kyo tuvo que apretar de nueva cuenta los dientes, esta vez para apagar sus propios gemidos de placer. Sus brazos no pudieron sostenerlo más y se desplomo sobre ella, tan agotado que no hubiera podido mover ni un solo dedo.
Demonios! Necesitaba entrenar más.
Durante unos minutos se quedará en silencio, con el único sonido de sus respiraciones tratando de recuperarse.
-te estoy aplastando, verdad? -dijo él, aun jadeando-lo siento ... solo dame ... unos segundos ...
Tohru lo abrazó con ternura, disfrutando de la deliciosa sensación de tenerlo en sus brazos. Se sintió tan feliz.
-no me importa-lo interrumpió, vagando sus manos por su ancha espalda-podría quedarme así para siempre.
Kyo le dio un cariñoso beso en el hombro antes de separarse de ella y buscar a los pies del futón una de las mantas para cubrirlos y volvió a acurrucarse junto a ella, permitiéndole acostar su cabeza en su pecho y enrollar sus piernas con las de él .
-Kyo? -Lo llamo temerosa.
-Tohru… -murmuró, frotando la nariz en su mejilla.
-hice mucho ruido, verdad? -le pregunto, con un rubor que a estas alturas resultaba bastante ridículo.
Él solo rio entre dientes, acariciando su espalda con los dedos.
-sí, lo hiciste-susurro, mostrándole una sonrisa maliciosa.
-lo siento tanto! -ella escondió su rostro apenado entre sus manos-no quería incomodarte.
-Tohru, no vuelvas a disculparte por eso, además… -Tohru bajo sus manos, y él pudo darle un beso en la nariz-me gusta que te guste. Haré cualquier cosa que tú quieras.
Ella le acaricio la mejilla, alejando con suavidad un mechón anaranjado que le obstruía la visión de su atractivo rostro. La luz de la luna que se asomaba por la ventana se reflejaba en sus pupilas, intensificando su mirada.
-oh Kyo…
Él sonrió, con sus ojos vibrando de excitación. Le beso la palma, extasiado porque ella lo tocara.
Y ahí, en la secreta quietud de la noche, se olvidaron de todo, disfrutando del calor del otro. Creando su momento sagrado y mágico, donde solo existían ellos dos. Nada podría detenerlos ahora.
Tohru supo entonces, que esa noche seria el inicio de muchas más, cada una mejor que la anterior.
Y recordando también, que debía agradecerle a Shigure con una buena cena.
Muchas gracias por leer!
Me he tomado algunas libertades creativas, como el hecho de que los personajes están un poco mas grandes que cuando termina la serie, y que aun siguen viviendo en casa de Shigure, aunque todos sabemos lo que pasa después de que se gradúan.
Pronto les traeré algo mas largo para disfrutar!
