Una dedicatoria muy especial a mi compañera de toda la vida, mi hermana.
Construimos juntas esta historia con años de juegos y entusiasmo por los Power Ranger que, aún hoy, sigue. Por eso no podía dejar esto morir en un cuaderno.
Prefacio: La Gran Noche la Oscuridad
Era un día como cualquier otro. La gente vivía sus rutinas, pasando la tarde sin nada muy sobresaliente. Y, como siempre sucede, todo cambio en un instante.
Las personas alzaron la vista y vieron a las nubes tornarse oscuras, como si una densa capa de contaminación llenará el cielo, y todo el ambiente alrededor se volvió pesado. Ahí supieron que era correr o morir, un instinto que los llenó por completo aunque ninguna amenaza pudiera verse en la cercanía. Porque, en nuestra fragilidad, sabemos que hay que tenerle mayor temor a aquello que no podemos ver.
Pero algunos no tienen tanta suerte. Esos pocos eran capaces de ver entre la oscuridad un destello de luz, una señal que los llamaba sin necesidad de palabras, y sabían que era el momento. Quién sino ellos tendrían que hacerse cargo, asegurarse que esté no fuese recordado como "aquel día fatal".
Ellos lo sentían. Una fuerza invisible los llamo desde todos los confines, para reunirse y levantar sus armas por el mismo objetivo: salvaguardar su hogar y a sus seres amados. La señal de alarma se había dado y, aunque no hubiese un signo de batalla, tenían que estar listos.
Lo sabían mejor que nadie.
Año 2034 – Cuartel General de S.P.D., Nueva Tecno
Sky Tate vió el cielo oscurecerse y a los 2 segundos ya había dado la señal para que Rangers y cadetes estuviesen listos. Mandó brigadas para guiar a la gente a las zonas seguras, alejándose del centro y de las afueras, esperando poder adelantarse a su enemigo. Tomó su morpher y se quedó en el Centro de Comando, esperando.
-Todo listo- escuchó a Bridge, viendo a través de las pantallas a sus compañeros permanecer en espera a bordo de sus zords. -Cuando lo indique, Comandante.
Sabía que su compañero, a pesar de las situaciones, siempre era el más alegre; incluso como Ranger Rojo, seguía manteniendo esa espontaneidad tan característica. Por eso, al escuchar y ver su postura tan seria, supo que compartían el mismo horrible presentimiento.
-Permanezcan atentos- dijo, mirando fijamente a la nada. -No sé que sea, pero no será bueno.
Los otros asintieron. Todos tenían ese pesado sentimiento de anticipación, como tener una roca cargando en tu interior. Tras tantos años de relativa paz, no sabían que esperar.
Una luz brillo intensa, rompiendo la extraña atmósfera de oscuridad, por solo un segundo. Apenas todos se recuperaron de ese estallido, comenzaron a escrutar los cielos.
-Capto una señal- dijo Boom, muy cerca de Sky. -Sector 47-B32; 3 km al suroeste, rumbo a la salida al puerto.
-Ya oyeron- exclamó Sky a sus rangers. -Nos vemos ahí.
-Entendido, Capitán- los otros 4 rangers comenzaron a movilizarse.
Conocía la ciudad como la palma de su mano. Esas coordenadas llevaban a un viejo embarcadero comercial, que estaba en remodelación. No había más que contenedores abandonados y maquinaría pesada, pero no correría ningún riesgo. No les tomó más de 1 instante el seguir el rastro, pero lo que encontraron no era lo que esperaban. Ahí, en el puerto de Nueva Tecno, estaban otros rangers. Todos igualmente confundidos, buscaban entre sus compañeros alguna clase de explicación.
-Soy quien sabe lo que sucede- dijo una voz grave, que resonó como un eco fuerte dentro de sus mentes.
Todos miraron hacia una sombra, que comenzaba a avanzar entre ellos. Y sin saber muy bien porque, la siguieron.
Fue una batalla distinta, que ocurrió en todos lados y en ninguno al mismo tiempo. Ese extraño hombre no dio explicaciones, argumentando que, aún si las tuvieran, no serían capaces de comprender. Solo hizo hincapié en que necesitaba de sus habilidades.
Sky, acostumbrado a ser una persona de pensamiento racional, tenía sus dudas. No sabía si esas criaturas eran buenas o malas, o si eran una amenaza para la Tierra. Ninguno de los aparatos del SPD era capaz de decirle en donde estaban, y era muy extraño para él tener que confiar en su instinto y en ese extraño hombre. Nada bueno salía de seguir a un ser extraño por un portal.
Fue Tommy Oliver quien lo convenció de confiar. Todos los rangers lo respetaban, así que si él creía correcto que pelearan en contra de esas anormales sombras, lo harían. Con sus debidas reservas personales, claro.
La unión siempre hace la fuerza, y lo rangers lo sabían mejor que nadie. Pero lo que vieron en esa dimensión iba más allá de un enemigo físico; era la incertidumbre de la oscuridad lo que hizo más terrible esa enrarecida batalla. Peleaban con todas sus fuerza, con el deseo noble de salvaguardar a quienes no podían pelear, y también un poco con ese instinto terrible que te indica cuándo es mejor alejarse lo más pronto posible.
Todos celebraron el fin de la batalla, victoriosos y aliviados. Su guía, el hombre extraño, les sonrió satisfecho, y fue en ese momento cuando notaron que no estaba solo. Parecía rodeado de varias personas, todas con capucha blanca y sonriendoles agradecidas.
-Lo han logrado, rangers…
Pero su discurso fue interrumpido por un murmullo entre sus seguidores, que empezaron a hacerse a un lado, mientras uno de ellos se abría pasado agresivamente entre la multitud. Todos la veían extrañados.
-Oráculo…- murmuró el hombre.
La figura encapuchada se alzó en los aires, con la cabeza baja y el cuerpo débil. Solo levantó un pálido brazo y lo apuntó hacia los rangers, moviéndose lentamente, como si señalará a cada uno. Su voz fue macabra al pronunciar:
"Los antiguos guerreros no pueden derrotar a la obscura nube, pues esta espera por el desafío de la sangre guerrera que no ha sido tocada por la batalla…"
Bajo el brazo y levantó el rostro, con unos ojos totalmente blancos mirando hacía la nada.
"Se llamará a los elegidos, sin importar que más de una puerta deba ser abierta."
Aunque no comprendía del todo, Sky sintió esas palabras calar hasta lo más profundo de su alma. Miró a su alrededor, y percibió que no era el único. Miró a Tommy, a unos pasos de él, quien parecía analizar profundamente algo.
Nadie dijo una palabra; necesitaban una explicación. Y por iniciativa propia, Sky llevó a todos los rangers, y al hombre y sus extraños seguidores, hasta una de las salas de conferencias del SPD.
-Queremos explicaciones- Tommy fue el primero en hablar.
Pero el hombre no dijo nada. Más bien, se hizo a un lado y dejó a una joven tomar la palabra.
-Hemos solicitado su apoyo para detener a las fuerzas obscuras que nos persiguen, pero no fue suficiente- dijo, en una voz que resonó hasta el último rincón de la sala.
-¡Pero los vimos caer!- dijo un hombre poniéndose en pie. Sky lo reconoció como Nick Russell, el líder de los Rangers Místicos.
-Y nosotros- respondió la joven encapuchada. -Pero volverá.
-Estaremos listos- dijo Kim, esposa de Tommy, poniéndose también de pie. -No será la primera ni la última vez que algo así suceda.
-Ya han hecho mucho por nosotros. Pero los reconocerá; podrá vencer hasta el mejor entre ustedes.
Un murmullo bajo se desató alrededor. Sky miró fijamente a la joven.
-Dinos que hacer- le preguntó sin rodeos.
-No puedo decirles que hacer- respondió ella. Y antes de que cualquiera pudiese hablar, continuó: -Sí puedo decirles que esperar.
Juntó sus manos frente a sí y bajó la vista. Una niebla blanca comenzó a salir de entre sus ropajes y ella levantó el rostro, con los ojos completamente en blanco. Su voz cambió, como si hablara al unísono de otra persona:
"Los antiguos guerreros no pueden derrotar a la obscura nube, pues esta espera por el desafío de la sangre guerrera que no ha sido tocada por la batalla. Se llamará a los elegidos, sin importar que más de una puerta deba ser abierta."
Todos reconocían esas palabras, ella continuó:
"Las 5 gemas, acompañadas de luces y seguidas de cristales, deberán luchar contra la oscuridad. Y así los nuevos guerreros, con la esperanza que en su alma quede, liberarán el poder de aquel diamante que los llamó."
La niebla comenzó a desaparecer. Los ojos de la joven volvieron a la normalidad.
Sky no quería ser el primero en hablar. Realmente le parecía que no le había dicho nada, así que internamente agradeció la intervención de la chica de pelo rosa, que se puso de pie y dijo con seriedad:
-Una profecía. ¿Y dices que debemos buscar héroes que no hayan vivido batalla?
La joven profetisa asintió.
-Sangre de héroe- aclaró. -Que corra por sus venas, pero que no hayan tenido que librar una batalla. Aún.
Sky se quedó helado. Eso sí podía entenderlo. Y por el pesado silencio a su alrededor, sabía que no era el único.
-Bien- dijo Tommy, dando un paso al frente y mirando a todos los presentes. -Entonces estarán listos.
