Hola amigos, mi nombre es Yuzu Araki
Una vez más traigo otro one shot para Love Live y esta vez les traigo una idea que me salió en mi cabeza luego de toparme repentinamente con Kotori en su traje de maid, o bueno, su identidad como Minalinsky y ¡Ta-da!
Hace un tiempo hice un one shot genderbender del Kotoumi donde la protagonista fue nuestra potufa indecente pero esta vez será la inversa y el objetivo de vista será la linda mesera Minalinsky algo lamentable comparada con lo que hice antes este one shot es corto, supongo que es por el hecho de que a partir de diciembre haré cortos u otros escritos acerca de la Navidad que amenaza con aproximarse muy pronto.
Bueno, ya explicado todo esto, comencemos con este genderbender
Espero que lo disfruten
Yuzu y fuera
PD: Para los que son interesados o curiosos, ese one shot que mencioné se llama "Ese joven mesero"
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La mañana era la mejor parte del día para Umi Sonoda. El peliazul disfrutaba levantarse temprano, tomar con tranquilidad su desayuno mientras leía el periódico y caminar hasta la universidad. Pero su momento predilecto era tomar su café matutino en la cafetería Parnaso, especialmente cuando este le era servido por Kotori, la barista más talentosa y más hermosa que había conocido… Más que una hermosura hubiera jurado haber visto la versión humana de una hermosa ave endémica.
Puntual como siempre, arribó al lugar a las 7:30 y, de inmediato, la vió. Estaba ataviada con su vestido largo y oscuro con su delantal habitual y tiara aparte de que su larga cabellera encenizada brillaba junto con unos hermosos ojos dorados resaltando su belleza de ave, y claro, como era habitual en su profesión, acentuando sus tiernos pómulos y su resplandeciente sonrisa.
-Buenos días y bienvenido al Parnaso -dijo la joven- ¿En qué le puedo ayudar?
-Ah… Hola –respondió el muchacho y tuvo que carraspear antes de continuar. Siempre que hablaba con Kotori se sentía nervioso, la voz apenas le salía y las rodillas le temblaban- Quiero un capuchino y… ¿Podrían hacerle unos de esos dibujos sobre la espuma?
-Por supuesto, señor. ¿Desea acompañar su bebida con un snack?
-No, gracias.
-¿Seguro? Hoy tenemos una promoción en nuestras tortas de chocolate: compra una porción y le regalamos la segunda. ¿Qué le parece?
-Perfecto -a Umi no le gustaba mucho el chocolate, por lo que tal oferta no le resultaba tentadora.
Tal vez fue la forma en que los ojos dorados de la peliceniza resplandecían bajo sus tupidas pestañas o cómo sus labios se curvaban en una pícara sonrisa lo que le convenció de aceptar-¿Podrías empacar una para llevar?
-Por supuesto.
Después de pagar, el peliazul seleccionó estratégicamente su mesa, de manera que pudiera observar a la mesera de forma casual, sin que ésta se percatara. Gracias a que el local se encontraba mayormente desierto, su orden llegó con prontitud y de manos de la flamante mesera.
-Aquí está su pedido, ¿señor…? -preguntó, a la vez que servía el café decorado con un bonito corazón flechado en el centro.
-Umi Sonoda ―contestó.
-¿Su nombre es un kanji?
-Son dos pero uno de mis caracteres significa mar- Aclaró
-Vaya, que lindo nombre- Sonrió tiernamente la maid
Umi sintió cómo un sonrojo cubría sus mejillas, mas poco le importó. Por el contrario, se armó de valor y decidió que, al menos por el día de hoy, cruzaría más de dos frases con esa chica.
-Pero me puedes llamar solo Umi, nada de señor, ni mi apellido, por favor. Me haces sentir viejo.
-Lo siento, Umi-kun –corrigió- Mi nombre es Kotori Minami
-Lo sé. Lo dice tu placa, por cierto bonito nombre
-Oh, claro. Qué tonta soy -dijo la peliceniza entre pequeñas risas. Al peliazul le parecieron encantadoras y no tardó en contagiarse del buen humor de la mesera- ¿Puedo traerte algo más, Umi-kun?
-Eh… sí, azúcar, por favor.
-Será un placer.
Kotori se retiró y volvió al cabo de unos momentos. Depositó sobre la mesa varios sobres de azúcar de diferentes tipos y un papelito con un número escrito en él. Umi la miró expectante, como buscando una respuesta que de antemano conocía, pero que le costaba creer.
¿Acaso esa musa reencarnada le estaba pidiendo que salieran?
-Termino a las doce -aclaró en voz baja, procurando que nadie más pudiera escucharles- Tal vez podríamos almorzar y charlar, como una cita. A menos que ya tengas planes.
-¡No! -infortunadamente, aquella súbita muestra de entusiasmo llamó la atención de los presentes, aumentando el sonrojo de su cara. Quería que la tierra se lo tragara, no sin antes concertar el tan anhelado encuentro- No, sí puedo.
-¿Es un sí o un no?
-Sí. Me en-encantaría.
-De acuerdo –rió- Nos vemos y buen provecho, Umi-kun
El peliazul vio a la peliceniza alejarse hasta retomar su lugar frente a la caja registradora. Casi le parecía irreal lo que acaba de suceder y se pellizcó con disimulo, cerciorándose de estar despierto y que todo aquello no fuera el resultado de un maravilloso sueño. Ya no tendría la necesidad de demorar su estancia en la cafetería tomando lentos y distantes sorbos de un café a veces frío, mientras seguía con sus ojos la figura de esa linda chica.
