Esto solía ser un Fictober, ahora solo es un reto de 31 historias cortas.

Día 14: Autumn

Fandom: Boku no Hero Academia

Personajes: Enji Todoroki/Endeavor, Keigo Takami/Hawks, Shoto Todoroki

Felicidad

No sentía que mereciera una segunda oportunidad para hacer mejor las cosas, pero ahora que la tenía no es como que planeara desperdiciarla. Había sido extraño en un principio, sin embargo, era feliz, se sentía así, incluso si en el fondo algo le decía que no era merecedor de esa felicidad. Ahora podía ser un mejor esposo, un mejor padre, un mejor héroe y eso le brindaba mucha satisfacción, mucho más de lo que pudo sentir alguna vez cuando su único anhelo era superar a All Might.

Lo difícil en un inicio fue aceptar que quería una relación con alguien tan joven. Keigo tenía más o menos la misma edad de Touya y, aunque este ya no tuviera ningún vínculo con su familia, no podía evitar sentirse extrañado, al fin y al cabo, ambos eran imágenes públicas, incluso mantenerlo como algo privado fue complejo. Y qué decir de sus hijos, prefería mantenerse al margen de muchas cosas con tal de no importunarlos, aún tenía una relación difícil con ellos como para abordarlos con una noticia de ese tipo.

Porque, realmente, que Hawks fuera un hombre no era un problema, la gente podía nacer con cuernos o tres ojos, ser bisexual era lo de menos; su tensión seguía recayendo en la diferencia de edad ¿Qué podía ofrecerle dentro de veinte o treinta años? El rubio seguiría siendo un hombre joven y él, pues, ya sería parte de la tercera edad. Aun así, a pesar de sus preocupaciones, la atracción y eventual amor que sentía por el muchacho fue lo suficiente como para que terminaran viviendo juntos y estaba bien.

Al principio, adaptarse a las costumbres del otro no fue tarea fácil, más no fue misión imposible. Explicarle a sus hijos y a su ex esposa sí que fue incómodo, pero era un paso que necesitó dar porque no creía muy bueno el mantener semejante secreto. En fin. Ahora estaba casado nuevamente, esta vez en un matrimonio más feliz y que no se había armado por meras conveniencias, y aunque si influyó un poco de ingeniería genética para ser padre de nuevo, no pretendía imponer la misma presión sobre sus dos hijos más pequeños que puso sobre Shoto cuando era un niño.

—Andas muy distraído hoy ¿Es porque tus hijos vienen de visita? Relájate, es natural que deban conocer a sus hermanos tarde o temprano —el comentario del hombre rubio no le hizo sentir mucho mejor, en realidad solo le revolvió el estómago.

Con el tiempo, su relación había mejorado al menos un poco, lo suficiente como para que hubiera más comunicación y que ellos supieran que si se preocupaba por su bienestar. Y aunque Natsuo al principio estuvo en desacuerdo y desagrado con su relación, ya parecía haberlo superado. Por otro lado, Fuyumi si parecía feliz con que él fuera feliz, le había demostrado su apoyo y hasta le ayudó cuando decidió pedirle matrimonio a Keigo. Y Shoto, bueno, con él no podía estar seguro, pero era un magnifico héroe y estaba orgulloso de él, independientemente de lo que pudiera pensar de su nueva familia.

—Me siento un poco mal por habernos ido tres años a Alemania y que apenas puedan conocer a sus hermanos —expuso mientras apartaba la mirada hacia la ventana que tenía más cerca—. Es extraño, Shoto tiene casi veinte años y que tenga hermanos de dos es una diferencia abismal, incluso más para Natsuo y Fuyumi.

—Creo que muchas personas tienen hermanos mucho más pequeños, no te abrumes por eso —le restó importancia con naturalidad, encogiéndose vagamente de hombros.

Enji quería tomarlo a la ligera, de la misma manera en que su pareja lo hacía. Miró por la ventana un largo rato, las hojas de tonos rojizos y naranjos que caían de los árboles le distraían por un momento. Algunas le recordaban vagamente las pequeñas plumas que tenía uno de sus hijos más pequeños, al menos uno de los gemelos mostraba que tendría un quirk como el de Hawks.

—Ya no pienses tanto, todo saldrá bien, Kenji y Sora son adorables, sus hermanos los van a amar en cuanto los vean —le aseguró el rubio mientras le rodeaba con sus brazos. Aquello le hizo sentir un poco mejor, al menos por un rato.

Cuando los gemelos estuvieron despiertos, estuvo con ambos sentados en sus piernas en la parte trasera de la casa. Ambos estaban bien abrigados, pero igual procuraba transmitirles el calor necesario, el otoño solía ser una época bastante fría, quizás no tanto como el invierno, pero no deseaba que sus dos niños se resfriaran.

Era una época que le gustaba, le producía mucha paz y tener a sus dos pequeños a su lado le daba una sensación curiosa que le hacía sentir que su hogar era perfecto. Ver las hojas caer de los arboles cada que el viento soplaba parecía fascinar a los gemelos, quienes reían con emoción y señalaban a las hojas de colores volando como si bailaran.

Estuvo distraído con ello, así como con sus dos niños, que no notó cuando sus invitados llegaron. No solo serían sus hijos, también miembros de su agencia y héroes activos. No estaba seguro de querer volver adentro, seguro todos lo pasarían mejor sin su presencia.

—Papá —la voz de uno de sus hijos mayores le hizo espabilar, levantó la mirada y se fijó en este. Este pasó su mirada de él a los dos niños que seguían jugando con algunas hojas que volaron hacia ellos.

—Shoto…

Hawks dijo que estarías aquí —dijo el muchacho en lo que se acercaba un poco para agacharse y ver a los gemelos—. Entonces ellos son mis hermanos, es curioso dejar de ser el menor.

—Uh, sí, son Kenji y Sora.

—¿Kenji?

—Fue idea de Keigo.

El de cabello bicolor sostuvo a la niña con cuidado, dejándola sentarse en sus piernas tras tomar asiento junto a su padre. El niño le recordaba mucho a Hawks, con la diferencia de que su pelo era rojizo, pero incluso tenía unas pequeñas alas brotando de su espalda. La niña por otro lado tenía un aire a Fuyumi, su pelo rubio también tenía mechones rojizos.

—Tienes otra oportunidad de ser un mejor padre para ellos —Shoto rompió el silencio tras un rato, solo haciendo algo de escarcha para sus dos hermanitos.

—Lo sé, quiero hacer las cosas bien y seguir mejorando para ustedes —respondió, mirando con atención a los dos niños—¿Cómo te va a ti? Burning me dijo que tú y Deku ahora viven juntos, es un buen paso.

—Sí, lo es —pasó sus dedos por los cabellos de Sora, sonriendo ligeramente cuando esta echó su cabeza hacia atrás para mirarle—. Soy feliz ¿tú también lo eres?

—Lo soy, más de lo que realmente merezco.

—Mereces ser feliz, tanto como cualquiera —bajó la mirada y dejó salir un suspiro—. Sé que te fuiste un tiempo para darnos espacio, para que las cosas fueran a su ritmo y tú también pudieras estar tranquilo, ahora que volviste, creo que está bien decir que podemos ser una familia de nuevo. Quiero ver seguido a mis hermanos y sé que Natsu-nii y Fuyumi nee-chan también querrán hacerlo.

Endeavor miró con algo de sorpresa a su hijo. Le hubiera gustado ver en qué momento había madurado tanto, no hubiera querido apartarse por tanto tiempo, pero bien decían que eso era lo necesario para que sanaran las heridas.

—¡Enji-san, Shoto-kun, entren de una vez! —Keigo apareció pronto, un poco disgustado de que su esposo e hijastros no estuvieran en la reunión con los demás—Necesito algo de apoyo con Dynamight.

—¿Uraraka no está con él? —Cuestionó el joven Todoroki, viendo como el héroe alado sujetaba al niño pelirrojo.

—No, está hablando con Fuyumi y Burning —dejó salir un largo resoplido—. Ya vengan de una vez.

Ambos hombres se levantaron de su lugar, Shoto aún sostenía a su hermana menor, ella parecía muy a gusto junto a él. Le dedicó una mirada a su padre, sonriendo ligeramente para hacerle entender que todo estaba bien. Terminó por ingresar a la que alguna vez fue su casa, no tenía de los mejores recuerdos en ella, pero esperaba poder generar mejores ahora que estaban los gemelos.

Fuyumi y Natsuo estaban maravillados con sus dos hermanos menores, en especial la mayor quien estaba encantada de al fin tener una hermanita. Quizás era la primera vez que Enji pudo convivir tan bien con todos sus hijos, incluso pudo tener una conversación decente con los dos varones sin que fuera sobre trabajo. Sentía que todo estaba bien rodeado de sus seres queridos, que podía ser feliz al fin, que estaba haciendo las cosas bien. Le agradecía mucho a Keigo por eso, por estar a su lado a pesar de todo, por su amor y por brindarle la oportunidad de ser mucho mejor.

FIN