No tenía sentido.
¿Por qué siempre que la volteaba a ver, ella también lo estaba mirando?
¿Tenía una mancha en su rostro? Levi se tocó para darse cuenta de que no.
Entonces ¿por qué?
Y, ¿por qué su corazón se aceleraba cada que sus ojos se encontraban?
No tenía problemas del corazón.
Bueno, no que él supiera.
Podría preguntarle a Hange, ella era la científica, aunque ahora mismo se encontraba viéndole a los ojos por tercera vez en el día, Levi empezaba a inquietarse.
Decidiendo llegar al fondo del asunto, se levantó de su lugar en la cena, atrayendo varias miradas, para dirigirse al cuarto de Hange a esperarla, ella siempre se metía a su cuarto como si fuera su casa así que supuso que tenía permiso para hacer lo mismo. Entró y lo primero que hizo fue tapar su nariz, ¿cómo podía Hange vivir en este infierno que ella llamaba habitación? No tenía nada mejor que hacer así que decidió
Pasaron varios minutos donde el único ruido eran las pisadas de Levi y los gruñidos que hacía cada que encontraba más y más basura, hasta que se abrió la puerta y entró Hange, preguntándole qué demonios estaba haciendo en su cuarto. Levi solo avanzó hacia ella, tomó su mano y la presionó en su pecho, Hange se sorprendió por esta acción, pero decidió dejar a Levi hablar primero.
"Mi corazón está mal."
Hange soló arqueó una ceja y rio un poco. "Levi, si estuvieras mal del corazón créeme que lo hubiera notado de inmediato."
"Debe haber algo mal, estoy seguro de eso." Levi empezaba a enojarse un poco. "Se acelera demasiado."
"Pero si ahora está latiendo normalmente." Dijo Hange sintiendo su latido con su mano aún en su pecho.
"Sí, pero se acelera cuando hago esto." Después de decir eso, Levi la miró a los ojos.
Hange le devolvió la mirada y pudo sentir en su mano como el corazón de Levi se empezaba a acelerar poco a poco, estaba tan absorta en eso que no notó como el suyo también se aceleraba.
"Mi corazón siempre se acelera cada que hacemos contacto visual, pero solamente contigo, no me sucede con nadie más." Levi se veía realmente curioso.
Y era normal que estuviera curioso, pensó Hange, era una persona que no conocía el amor, estaba segura que no le había gustado nadie en toda su vida, no hasta ahora claro.
"Levi, ¿te gusta alguien?" Le preguntó en un susurro.
Él solo la miró extrañado. "¿Gustar? O sea que me caiga bien o…"
Vaya, Levi tenía mucha menos experiencia en esto de lo que Hange pensaba.
"Es cuando tu corazón se acelera mientras miras a alguien." Le respondió.
El chico no podría verse más confundido ahora. "Entonces me gustas tú, ya te había dicho lo que me pasaba, ¿no?"
Ella solo sonrió y negó un poco con la cabeza. "Tu corazón también se puede acelerar de otras formas, por ejemplo." Hange bajó un poco y depositó un beso en su mejilla. No pasaron ni varios segundos cuando el corazón de Levi volvió a acelerarse, esta vez de forma más fuerte, un pequeño rastro de rubor en sus mejillas.
Queriendo descubrir más, Levi puso su otra mano sobre el pecho de Hange, sintiendo directamente como su corazón se aceleraba.
"¿Entonces esto significa que yo también te gusto?" La cara de Levi mostraba una verdadera emoción por descubrir algo nuevo.
Hange solo rio un poco. "Sí Levi, tú me gustas."
"Ok…" Él ya no sabía que decir. "No estoy entendiendo esto muy bien, ¿puedo venir mañana a seguir experimentando contigo?"
"¡Claro!" Respondió inmediatamente. "¡Cuando quieras!"
Después de esto Levi simplemente dejó caer su mano y se despidió de Hange, yendo directamente hacia su cuarto. No fue hasta que estaba acostado que se tapó la cara con sus manos, un rubor llegando hasta su cuello.
"Hange, ¿cómo no voy a saber qué es gustar? No soy tan idiota."
