Reto de Relatos Eróticos de un Escoses 06/11/21los personajes no son míos pertenecen a sus creadoras Keiko Nagita y Yumiko Igarashi.

LA MAGIA DE LA PASIÓN

Esta historia se desarrolla en Irlanda, donde se cuenta que la magia abunda en el aire, donde los duendes hacen tratos para no ser encerrados, donde las brujas son invisibles, donde hombres hábiles son capaces de usar magia para bien o para mal.

Hubo una pareja de enamorados que planeaban casarse y vivir en una casa apartada de la aldea para plantar árboles frutales y criar animales, cerca de allí vivía un hombre poderoso que al pasear en su caballo por el hermoso valle vio a Candy que cuidaba de los retoños de árboles, mientras Albert armaba el tejado de su casa en compañía de dos familiares, se prendo de la chica apenas la vio, se acercó a saludarla seguro de que ella caería rendida ante su personalidad.

· Hola mi lady, no la había visto por aquí ¿Que tal pasear a mi lado en este hermoso corcel?.

· Buen día caballero, yo nací en esta hermosa villa, próxima estoy a casarme pasear con usted no estaría bien visto.

· ¿Casarte? Que gran desperdicio eres hermosa, podrías viajar a lado de un descendiente de príncipes, yo para más precisión.

· No me interesa esa falsa manera de vivir, que fingiendo ser descendientes de Mil se adueñan de condados.

· Me ofende mi lady, yo solo pretendo su amistad y lo de su compromiso bien podría reconsiderar.

· Me molesta su insistencia, no me interesa continuar con esta conversación adiós caballero.

Al darse cuenta Albert del hombre importunado a Candy se acercó rápidamente, los dos cruzan miradas desafiantes mientras se retira el nuevo terrateniente del lugar,

prometiendo para el mismo que conseguiría esa mujer.

Por varias semanas trato de coincidir nuevamente con Candy sin lograrlo, también planeaba como quitar a su rival de enmedio, pasaron tres meses cuando la volvió a ver cuidando de su jardín, se acercó bastante seguro de lograr llevársela esa misma tarde, ya la consideraba ganada al estar aburrida de cuidar plantas en una choza pérdida en el bosque, un gran disgusto y golpe a su orgullo fue que lo rechazara nuevamente. Acudió al médico de la familia con fama de brujo ya que usaba la hipnosis como complemento de sus métodos para sanar a los enfermos, Neill O'Leary confío en ese hombre para conseguir que esa mujer fuera " por su voluntad" a entregarse a él.

Fue una noche de primavera cuando el olor y sonido del fuego los levantó de madrugada, los árboles de alrededor comenzaban a incendiarse Candy corría tratando de proteger y apagar el jardín de enredaderas, orquídeas y campanillas, mientras Albert intentaba apagar los árboles, logrando sofocar el fuego rápidamente, al buscarla descubrió como un desconocido la sujetaba por los hombros, corrió hacia ella que ya caminaba hacia O'Leary que con actitud triunfal la esperaba sobre su caballo, le gritó fuerte para detenerla pero ella continuaba caminando tomada del brazo de ese extraño que no se le apartaba, ya la tenía sentada a su lado en la montura cuando por fin la alcanzó, sujeto sus piernas y le hablaba para que regresara con él.

· Aléjate, ella me ha elegido, tu que puedes ofrecerle pobre campesino sin estirpe, dile querida que soy a quien quieres como esposo y no a ese pobre miserable.

· Ella es mi esposa desde hace meses, ¿Como crees que podría estar a mi lado si no fuera así?, Déjanos en paz y regresamela de una vez.

· ¿Tu esposa? Esto no te lo perdonaré, aún así me la llevo sueltala ya.

La negativa del hombre enfurece a Neill que saca una pistola disparando a quemarropa sobre el rubio, provocando que la sangre salpique los pies desnudos de Candy que sin poder moverse derrama lágrimas que Albert puede ver claramente, acaricia sus pies esparciendo su sangre en ellos mientras musita palabras en gaélico antiguo, recibe dos disparos más que hacen brotar más sangre dejando rojos los pies de su amada hasta que por fin cae al piso abatido y agonizante, con desprecio es observado por su atacante que se gira alejándose del lugar.

La tierra, el musgo y las raíces de los árboles absorben la sangre del infortunado pero pequeñas figuras se acercan saliendo de las flores y por las raíces del árbol, lo envuelve la naturaleza y musitando las mismas palabras en gaélico antiguo lo rodean comenzando a desaparecer entre musgo y raíces.

En la gran propiedad semejante a un castillo Neill O'Leary ordena que bañen a Candy y la lleven a su aposento enseguida.

Una hora después de haber estado bebiendo entra a su habitación dispuesto a tomar por las buenas o malas, a la rubia mujer que lo espera en el lecho con un gran camisón blanco, la toma por los hombros bruscamente por la rabia de saber que se casó más pronto de lo que le habían contado en el pueblo, la besa sin ser correspondido comenzando a subir el camisón percibiendo un desagradable olor a sangre, pasa su mano entre sus piernas para saber si es el desagradable periodo de las mujeres que impide la unión por ser impuras esos días, su mano con restos de sangre se lo confirma y la hace marchar de la habitación molesto porque tendrá que esperar.

Después de una semana crece su molestia al tener que preguntar a una mucama que le confirma la interminable hemorragia femenina, dos semanas mas y saber que continúa en la misma situación le provoca el tomarla de cualquier manera, al cumplir tres semanas sin que ella salga de su habitación es visitada por la noche para comprobar que no le están engañando con estar en una situación tan poco común de días interminables de sangrado.

La encontró dormida a pesar de haber ordenado que lo esperara despierta, lo primero que hizo fue quitar la sábana que la cubría y levantar el camison dejando descubiertas sus piernas hasta la cintura, podía ver sus hermosas piernas que comenzó acariciar al llegar a los muslos observo la compresa empapada de sangre, a pesar de su frustración se desvistió dispuesto a tomarla en ese momento y no esperar más.

Cuando comenzó a desnudarla por completo un olor a putrefacción comenzó a inundar la habitación, intento ignorarlo comenzando acariciar los pechos que sintió fríos y duros como piedra, el olor era más fuerte se acercó a besar la boca de la durmiente que también estaba fría y sin reacción alguna, sin dejar que esto lo hiciera desistir trato de separar sus piernas tan frías y tiesas como una muerta sin lograrlo, sin desistir de su intención la volteó de lado para tener acceso a penetrarla cuando se vio con las manos manchadas de sangre, una tan olorosa a muerte como el olor en la habitación, entonces vio sus piernas tan blancas antes ahora estaban cubiertas de sangre con las huellas de las manos aún sujetando sus tobillos, se medio vistió y mandó llamar a su médico, al cual amenazó con desterrar si no lograba quitar esa maldición lo más pronto posible de la mujer para disfrutarla.

Pasados varios días el médico solo lograba que el estado de rigor mortis desapareciera cuando O'Leary estaba retirado, al menos eso creía él, pasados dos meses aún no podía consumar su canallada con la bella aldeana lo que se reflejaba en la burla muda de todos los que a su servicio estaban, y el pánico del falso galeno de abandonar la comodidad con que vivía, Candy ya caminaba los alrededores pero en un estado de melancolía y tristeza infinitas, solo bastaba que Neill se le acercara para tener el sangrado con intenso aroma a muerte, un par de veces intento poseerla estando por los jardines con la teoría del doctor que podría ceder una vez que ya la hubiera hecho suya, pero el insoportable olor y fluir de sangre lo impedían.

Se escuchó el rumor de un mago que daba funciones privadas y algunas veces hasta curaba a quien padecía de algún mal incurable.

Se dio a la tarea de encontrarlo e invitarlo con la esperanza de que por fin eliminará ese particular padecimiento de "su mujer".

Por fin logro contratarlo y no tardó en invitar a familiares, socios y amigos a la fiesta función que ofrecería en honor de su prometida.

Llegó la noche de la presentación el hombre alto y de cabello gris le recordaba vagamente a alguien, fue un tiempo de asombro para los presentes sentados alrededor de sus mesas siendo testigos de encontrar en su mano o solapa la flor que desaparecía de la mano del mago vestido de color verde olivo, llegó el momento esperado por O'Leary.

El mago observaba a los invitados, menciono un mal doloroso en una anciana sirviente que allí se encontraba y caminando hacia ella le toma sus manos adoloridas y semideformes les da un beso a cada una cubriendo con un pañuelo las acaricia y al descubrirlas están perfectas la mujer llora de alegría, los invitados que aún no lo conocían demandan ser visitados en su mesa por el mago y ser liberados de sus males, más el se acerca a la mesa de Neill, mira a la mujer de mirada perdida, ropas toscas y negras, un peinado alto y apretado, y perfume en gran cantidad para amortiguar el olor a sangre descompuesta, pide permiso para hablar sobre ella y se lo concede.

· La dama aquí presente le aqueja un mal muy poderoso, necesitaré varios minutos para liberarla de él si está usted de acuerdo caballero, pero deberé estar con ella a solas.

· Deseo que la libere, pero a solas no, aquí frente a todos, no confío en dejarla sola con otro hombre como usted comprenderá.

· Claro que puedo comprender, la pasaré al frente de todos y podrá ver la liberación del mal, si usted lo permite claro.

· Adelante, comprendo que el mal es más complicado que un simple apretón de manos.

Tomando la mano de la dama, la invita a pasar al frente, donde ella parada sigue con la mirada perdida todo el tiempo O'Leary culpo al médico de haberse excedido al hipnotizar y dejarla pérdida como sonámbula.

· Bueno queridos invitados detecto en esta dama un mal muy fuerte, será necesario que se limpie por completo su interior de todo lo que la está acabando en vida, primero ese peinado presiona su vista y la limita.

Con un pase por su cabeza en un segundo su cabello se suelta como cascada rubia, las damas lanzan una expresión de asombro, con otro movimiento dando un giro sobre ella misma cambia su vestido a uno rojo y de tela sedosa, a continuación lanza una especie de luz rápida a efecto de flash sobre todos los presentes, se coloca a espaldas de ella y acaricia sus caderas mientras habla a su oído.

· Hola amor, recuerdas nuestra primer noche con estas caricias y algunos besos te di confianza para conocer la pasión.

Girándola de frente a él y de espaldas a todos se acerca acariciando sus senos, algo que los caballeros pueden imaginar que está haciendo pero no pueden corroborar.

· ¿Recuerdas mis manos sobre tus senos nuestra primera vez?.

Sujetando su cintura la voltea de lado rasgando su vestido sobre sus piernas dejando ver sus blancos muslos, los toscos botines los cambia por rojas sandalias de cordones que permiten ver su pies.

Los hombres evidenciaban con leve sudor lo que esa vista comenzaba a causar en ellos, puesto de cuclillas ante sus piernas las acaricia despacio desde los muslos hasta las pantorrillas, O'Leary estaba a punto de protestar cuando vio un hilo de sangre brotando de sus pies y ser absorbida por una toalla en la que estaba parada, cada vez que el mago acariciaba las piernas el hilo de sangre brotaba más rápido, en otro movimiento la puso a levitar totalmente horizontal su vestido caía curiosamente sin destapar sus piernas algo que los hombres esperaban ver cuándo la veían elevarse, pero la parte oculta si dejaba descubierta la pierna al igual que su cadera, una niebla roja se interpone entre la pareja, los invitados y Neill, no distinguen totalmente lo que pasa pero pueden ver cómo la besa apasionado y ella lo abraza la suelta pasando la mano por su vientre, el enfurecido "prometido" intenta levantarse pero está pegado a la silla, besa su pierna mientras le susurra las palabras que ella escuchará en sus noches de pasión, en su letargo recreaba las caricias que cada noche su amado le prodigaba, como la desnudaba a la luz de las velas o del atardecer, como sus manos recorrían su cuerpo y ella correspondía con sus manos recorriendo a su vez el cuerpo del hombre, en un pilar de mármol la sentaba dando la espalda a todos abría su vestido de arriba devorando sus senos a medida que las caricias eran más ardientes la bruma se espesaba y arremolinaba cambiaba poco a poco de color, anaranjado, negro, gris, un momento que levemente se despejo lograron ver la espalda desnuda de Candy y su cabello hacia un lado, sus hombros eran besados por un hombre de cabello rubio cuyos ojos azules se clavaron desafiantes en los avellana de su rival, nuevamente la bruma los oculto cuando Neill recordó esa mirada y ese cabello, un escalofrío recorrió su cuerpo recordaba claramente como disparo directo a su corazón, los gemidos de la rubia no dejaban duda de lo que ocurría tras esa cortina que se movía y cambiaba de color continuamente, totalmente desnudos se entregaban sobre una nube verde como el pasto, entre sus piernas se deleitaba entrando y saliendo como si solo ellos existieran en esa habitación, el ambiente estaba lleno de lujuria hombres y mujeres se olvidaron del recato desnudándose y acariciandose como jamás lo habían hecho, estaban disfrutando el momento de entrega sin prejuicios, sin tabúes, los senos eran degustados a placer por hombres que ni siquiera los habían llegado a mirar, un hombre penetraba a su esposa mientras veía como otro hacia que su esposa se retorciera con lo que le provocaba su boca entre sus piernas, Neill solo observaba todo esto aún sin posibilidad de poder despegarse de su silla, su desesperación crecía al igual que crecía el desborde de sexo a su alrededor, la bruma desapareció por completo, ambos mago y mujer vestidos como si nunca hubiesen estado desnudos observan la orgia de placer sin freno, caricias tan prohibidas que se contagian rápidamente manos femeninas acariciando la entrepierna de su hombre, algo que imitó la rubia sobre la ropa de su hombre.

· Si que se puede aprender mucho de esas ansias tan guardadas de estas parejas¿no crees amor?.

· Prefiero que practiquemos en intimidad ¿ Nos vamos?

En ese instante O'Leary descubrió que ya no estaba atado a su silla lanzándose sobre la pareja que se despidieron de él con un leve movimiento de mano, desapareciendo con un flashazo ante su mirada.

Cuando las parejas despertaban de su letargo se cubrían retirándose rápidamente del lugar, jamás coincidían en un mismo lugar a partir de ese día, solo tres parejas continuaron frecuentando se y organizando veladas juntos, la mayoría sabía de qué se trataba pero jamás lo mencionaron en voz alta, Neill O'Leary fue descartado como miembro de la realeza por rumores de tener reuniones escandalosas en su propiedad, la pequeña casa en medio del bosque obtuvo fama de encantada porque jamás se lograba ver a sus moradores, también la fama de que si una pareja tenía problemas por oposición de su familia, terceros, así como reavivar su pasión, si alguna doncella que se acercaba a pedir entre las orquídeas para lograr su amor, podría obtener respuesta satisfactoria, los que no se lograban se entendía que era mejor su separación, pero a través de los años se seguía contando de una pareja que se paseaba por el bosque y algunas veces por la propiedad O'Leary abandonada por su propietario hacia muchos años.

Fin