Holaaaaa, venimos con algo relativamente cortito pero dulce para varias un poco. Además de una de mis OTPs que tienen poco contenido, la especialidad del chef por lo visto JAJAJAJAJA.

En fin Oiyama te amo.

Ya sé que el día de ayer se supone que es la festividad pero iba a publicar otra cosa, además Oiks es alguien que le gusta todo lo estelar así que necesito hacer algo de ello y surgió esto.

Por cierto, aquí ellos estudian en Tokio en la misma universidad pero en distintas facultades, Yams está en su segundo año y Oiks en el cuarto.

Disclaimer: Haikyuu no me pertenece y sólo hago eso para entretener.


Tanabata

La noche está tranquila mientras Oikawa Tooru saca su telescopio a la parte más alta del edificio dónde se encuentra viviendo, afortunadamente no hace demasiado frío ni calor además de que la noche está relativamente despejada considerando que es Tokio de dónde hablan.

Por fin ha podido pararse de su escritorio y la manera en la que le truena la espalda en cuanto se estira lo hace hacer una mueca, esta tarea de la universidad está finalizada por fin y eso es todo lo que debería importar. Tomando su celular de la mesita que tiene a un lado lo mete a su bolsillo al igual que sus llaves, apoya la caja que tiene sus cosas en sus antebrazos.

Teme caerse en las escaleras mientras transporta lo necesario o toparse a alguno de sus vecinos que igual no haya ido al festival que se organiza cerca, no sería del todo extraño considerando que es temporada de evaluaciones y como él muchos estudiantes no pueden ir a disfrutar de una actividad así.

Por fin abre la puerta que lleva al exterior pero cuando está en la terraza y el aire le pega en la cara se da cuenta de que realmente se ha perdido la oportunidad de ir con su novio a un evento así, siempre pasan momentos juntos pero a veces le gustaría llevarlo a citas más especiales. Tadashi se merece todo eso y más.

Desde donde está se ven los coloridos puntos que deben ser las decoraciones en el festival que se organiza, si bien no es tan grande como el que se hace en su ciudad natal de todas maneras hay cosas que ni pueden disfrutar normalmente. Un puchero se asienta en sus labios antes de suspirar.

De todas maneras acomoda todo para poder observar el espectáculo celeste que da honor a toda esa celebración, agradece eternamente tener un telescopio porque la contaminación lumica hace que ver las estrellas a simple vista sea una actividad mucho más difícil de lo que debería.

Cuando ha terminado y puede relajarse un poco siente la vibración en su celular y el tono que personalizo para los mensajes del menor se escucha avisando que ya está lo suficiente cerca para que el chico necesite bajar, una sonrisa enorme se asienta en su rostro antes de contestarle que en seguida va a abrir.

Baja las escaleras rápido y se agarra del barandal para evitar cualquier accidente por resbalarse, sería bastante lamentable torcerse algo por su prisa y que Yamaguchi tuviera que cuidarlo, además que necesitarían que alguien abriera la puerta general cosa que ve casi imposible.

Por suerte nada de eso pasa y Tooru puede llegar a salvo hasta la entrada, abre encontrando al chico con las mejillas sonrosadas afuera de su edificio, le parece adorable con sus pecas marcadas y los pasadores de estrella que le ha regalado anteriormente para que pueda peinarse el flequillo.

Una camiseta roja y pantalones de mezclilla que tiene doblados y con cadenas plateadas colgando de adorno, una pequeña mochila cuelga de su espalda, los tenis Converse rojos y calcetas blancas son el outfit que presenta.

Extensión de piel pecosa que es claramente vislumbrada cuando lo levanta por la cintura, Yamaguchi suelta algo vergonzosamente similar a un chillido y envuelve los brazos en el cuello del más alto, sabe que el chico no lo dejaría caer de manera intencional pero eso no ko quita que lo sorprenda.

Escucha la risa del castaño y cuando lo baja le plantan un beso en la mejilla, hace lo mismo mientras Oikawa lo insta a subir y le habla acerca de poder ver de manera adecuada con su telescopio, suena emocionado y Tadashi en definitiva está enamorado de ese chico que se emociona tanto con las estrellas.

Dos universitarios que rechazaron las invitaciones de sus conocidos para acompañarlos con la multitud y ahora estaban a punto de ver fuegos artificiales a distancia.

Oikawa no podía asistir por cuestión de finales , una entrega que necesitaba hacer y le consumía más tiempo de lo que había estimado en un inicio.

Si bien el festival era cerca de los departamentos donde Oikawa vivía no podría hacer nada realmente interesante en tan poco tiemoo y se sentía mal de hacer que sus conocidos lo esperarán para que se perdieran incluso los fuegos artificiales por estar envueltos en la multitud.

Yamaguchi tuvo que decirle a sus amigos que ya tenía planes porque decidió acompañarlo, pese a las protestas del castaño que insistía no era necesario que faltara y que podía divertirse en realidad se alegraba de poder compartir esa noche con el menor.

Ambos llegan a tiempo para poder conversar un poco antes de presenciar cuando empieza a sonar los silbidos y la explosión de colores en el cielo. Se acercan al barandal y se apoyan en el sitio y contemplan los fuegos artificiales.

Las pecas de Yamaguchi se ven teñidas de colores fantasía, sus propias flores de fuego tatuadas en la piel oor el reflejo y sus ojos maravillados en el espectáculo que contemplan a la distancia, Oikawa debería observar también pero su vista considera más interesante a la persona que está parada a su lado.

Es una suerte que realmente sea un buen lugar y tenga la altura suficiente para que ellos puedan observar de manera cómoda. El calor que le brinda el hombro de Tadashi que está apoyado junto a él es cómodo, lo hace querer quedarse en ese instante un poco más.

Por mucho que Oikawa quisiera que durará más tiempo todo eso termina de manera paulatina, los últimos sonidos se presentan y la luz deja de aparecer, quedan solamente rezagos de eso, Yamaguchi voltea su rostro en dirección al contrario se sonroja un poco ante la manera en la que los ojos chocolate brillan con cariño.

Sabe que Tooru lo quiere, se lo ha dicho y por algo están en una relación, pero en ocasiones se sigue poniendo nervioso ante las muestras tan abiertas de ese amor. Como si fuera algo demasiado precioso.

Ambos empiezan a observar a través de la mirilla del telescopio sencillo, se turnan para ello, Oikawa ajusta y mueve para que el de pecas sólo ponga sus ojos y aprecie. Ambos tienen nostalgia al contemplar las estrellas, la ciudad es preciosa pero han crecido en una prefectura tranquila y con el cielo demasiado brillante.

Cuando terminan de contemplar esas estrellas el mayor le da libertad creativa al otro para que pueda mover a su antojo la dirección, Tadashi adora las estrellas, constelaciones y en especial las historias que hay detrás de ellas, le parece algo fantástico y le llena el corazón.

Si bien el más alto podría explicar la parte astrológica y detalles curiosos respecto a las estrellas, contar incluso como ha ido mutando el festival hasta llegar a lo que es hoy en día cree que no es lo más adecuado esa noche en particular.

El festival de Tanabata es por una historia de amor después de todo.

Claramente es algo que el pecoso sabe en pero siente correcto narrar esa historia junto al de cabello í que por algún motivo decide mencionarlo. Se aclara la garganta y los ojos olivos se centran en su rostro con curiosidad.

Alguna vez había narrado historias a su sobrino Takeru y esperaba que esa experiencia le fuera útil para poder poner énfasis y movimientos de manos que hicieran sonreír aún más al chico más bajo, sentía un poco de nervios por ello su fuera completamente honesto.

-Orihime tejía telas maravillosas a orillas del río Amanogawa, su padre adoraba sus telas, y ella trabajaba duramente día tras día para tenerlas listas, aunque, por eso mismo la princesa no podía conocer a alguien de quien enamorarse.

Lo cual la entristecía enormemente. Preocupado por su hija, su padre concertó un encuentro entre ella e Hikoboshi , un pastor que vivía al otro lado del río Amanogawa.

Se enamoraron apenas se conocieron, poco después se casaron. Pero una vez casados, Orihime comenzó a descuidar sus tareas y dejó de tejer, al tiempo que Hikoboshi prestaba cada vez menos atención a su ganado, el cual terminó desperdigandose por el Cielo.

Enojado por su irresponsabilidad el rey celestial los separó y cada uno quedo en un lado de Amanogawa prohibiendo que se vieran, ambos estaban devastados por esto.-

Cuando era niño Oikawa siempre pensó que era algo cruel lo que les había pasado, su padre que había ocasionado que ellos se conocieran era el mismo que los había separado, conforme fue creciendo también pensó que ambos podían haber intentado balancear sus obligaciones.

-Ella lloro desesperada y le pidió a su padre que les permitiera verse una vez más, su padre se compadeció de ella y le permitió verlo el séptimo día del séptimo mes solamente si Orihime había terminado su trabajo.

Pero la primera vez que intentaron verse les era imposible cruzar la vía láctea porque no había ningún puente, Orihime lloró tanto que unas grullas le brindaron ayuda al usar sus alas para formar un puente.

Los amantes se encontraron por fin pero solamente la noche les fue permitida antes de volver a separarse.

Las grullas prometieron venir todos los años, pero ellas no pueden volar cuando está lloviendo y en ese caso los amantes deben esperar otro año para verse.-

Si eso fuera real sería demasiado triste que incluso cuando se han esforzado durante todo un año sólo por una condición climatológica no puedan encontrarse, además que muchas personas no se esforzarían tanto sólo por una noche.

El mismo Oikawa no creía que él lo haría, luego conoció al chico de pecas que se metió en su vida por casualidad y le hizo creer que podía lidiar con eso, las leyendas de amor se sentían menos lejanas cuando ese sentimiento estaba tan presente en su vida ahora.

-Es una manera en la que renuevan sus votos de amor.- Termina de contar la historia y siente las mejillas ardiendo, quizá no fue la mejor idea y su novio solamente piensa que es un exagerado por hacer eso.

Pese a que es algo muy conocido los ojos olivos se encuentran más brillantes que antes mientras lo mira de manera fija, maravillado ante la emoción que ha pintado los gestos que hacía el castaño durante su relato.

El castaño siempre ha tenido un gran talento para la expresión corporal, como si cada parte de su cuerpo exudara emociones. Así escucharlo contar historias y ver cómo frunce el ceño, suaviza la voz o pone el rostro triste es increíble en opinión del ex-miembro de Karasuno.

Yamaguchi juega con sus índices mientras piensa en una manera de contestar a esto, sabe que el otro se ha esforzado en decir eso aunque no lo quiera mostrar, la manera en la que mueve los pies es muestra de su nerviosismo.

Le sonríe de manera tan amplia que incluso se marcan unos pliegues en sus mejillas, capta la sonrisa del otro antes de voltear el rostro y alzar la cabeza hacia la mirilla del telescopio, dice de manera baja pero sin titubear.

-Si fuéramos nosotros, tampoco me importaría trabajar un año entero sólo por la posibilidad de verte un día.

Su rostro tiene un suave sonrojo distribuido desde la punta de sus orejas hasta parte del cuello pero no ha perdido la sonrisa en ningún instante.

Oikawa está lo suficientemente cerca para comprender las palabras que le son dirigidas por su pareja, ha pensado algo bastante similar en esa velada y escucharlo en voz alta le da cierta satisfacción.

-Yo haría lo mismo.

Siente la sonrisa plasmarse con más fuerza en su rostro cuando contempla el asentimiento de cabeza que da el otro, se acerca a entrelazar sus manos se siente íntimo y sincero.

-El siguiente año podríamos ir al festival si quieres, colgar algunos deseos, comprar y esa clase de cosas.- Es algo dicho bastante casual, una sugerencia que indica el futuro, sería bueno que ambos fueran con yukatas a juego.

-Me gusta ver las estrellas contigo.- Aprieta el agarre entre ellos para dejar en claro que lo dice en serio.

No menciona la falta de deseos para colgar, como si fuera una cosa cualquiera. Tampoco dice nada respecto a ir el siguiente año.

-Además si te refieres a la comida conseguí un poco antes de venir para acá, me dijeron que podíamos ir más temprano e irnos igual, que así viniera contigo pero ellos deben divertirse.-

Se encoge de hombros y suelta su mano para después caminar cerca de la entrada a la terraza donde ha dejado la mochila que llevaba consigo cuando llegó.

-Sé que esperas esto y me pareció bueno traerte un poco.

De su mochila saca un paquete rosado y esponjoso que ha disminuido a comparación del tamaño que se supone era la bolsa y luego de eso un paquete de pan, pero es pan de leche del festival.

Los ojos castaños se abren con incredulidad y sostiene el regalo que le tiende el otro chico, siente el cariño explotar de nuevo dentro de su torso antes de poder rodear al cuerpo delgado en sus brazos, ahora entiende la razón de que llegara con la cara roja.

-Tada-chan es el mejor en definitiva.

-Lo dices porque te traje comida.

-No es sólo por eso.

-Lo sé.

Le regresa el abrazo para después alejarse un poco, la sensación suave de los dedos de Tadashi en las mejillas de Tooru que sigue sosteniendo el paquete, sienta las caricias y sólo se inclina más ante los pulgares que las brindan.

Puede que sea el ambiente y la privacidad que les otorga, la música que sigue sonando a la distancia y solamente es un ruido blanco para ellos. De todas formas el de pecas se ha alzado un poco y junta sus labios de manera breve.

Saben a algodón de azúcar.

-Me refería a que quiro verte en Yukata. También me gustaría que pudieramos poner deseos en el bambú.- Oikawa ha dicho en voz alta por fin lo que quiere, no obligarlo a tener que adaptarse al horario más lleno que tiene.

-Sería fantástico ir, podríamos usarlas a juego.- Tararea Yamaguchi, sabe la clase de persona con la que sale y decir eso lo puede alegrar por más sencillo que sea.

Tooru siente felicidad cosida en cada parte de su piel, como un parche de color vibrante, parches en forma de estrellas amarillas, verdes, rosas y azules. Así que sujeta las mejillas de su pareja y junta sus frentes mientras ríe y dice que sí.

Lo toma como algo precioso y delicado que pudiera huir en cualquier momento, besa sus labios y deja caer sus brazos, siente el revoloteo entre sus manos cuando Yamaguchi entrelezar los dedos con los propios.

Ambos continuan viendo el mapa estelar.

-La siguiente vez iremos al festival en Miyagi, te presentaré a mis padres.- Ofrece el mayor, si bien sus progenitores ya saben que está en una relación con el chico no han podido tener una convivencia más allá de llamadas.

Piensa que hay similitudes en la manera que ambos estaban demasiado inmersos en el volley ball durante su época de preparatoria. Varias veces perdiéndose salidas que eran espontáneas por estar entrenando demasiado.

Si no hubieran estado tan centrados en ello puede que se hubieran conocido antes y hubieran podido tener más festividades celebradas juntos, pero también influyó todo ese tiempo para que sean sus personas actuales.

Si alguien me hubiera dicho a Oikawa que terminaría saliendo con el pinch server de Karasuno en ese momento no lo hubiera creído en lo absoluto.

Pero ahora es su momento, además de que hay una promesa a futuro.

No es un "si seguimos juntos" y eso llena el sensible corazón de Tadashi que sólo puede responder a eso con otro beso en el rostro perfecto del castaño. Siguen teniendo ese toque dulce que me ha compartido anteriormente.


Hemos terminado con este escrito, esto ha sido muy exprés porque sólo se me ocurrió la idea e ignore lo otro que tenía escrito pero quiero dejar mis ships cracks tan siquiera una vez en esta semana.

Igual esto pertenece a un au que ustedes no han visto pero quizás algún día publique lol

Espero les guste, si me dejan votos o comentarios estaría increíble (:
Hasta luego y espero que se encuentren bien.
Besooooos.