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Miró hacia el horizonte. No tenía un punto fijo en , solo observaba. No podía dejar de pensar en ella ¿Hace cuanto? ¿12 años ya? Como pasa el tiempo. Ni siquiera la mano de su mujer lo sacó de su pensamiento, y ella sabía de quién se trataba. Con un beso en la mejilla, se alejó de él, no quería molestarlo.
Abrió la mano, mirando la púa.
***doce años antes***
Supo que su hermana ya era una rockstar famosa y que no negaría la visita de un familiar. Se dispuso a viajar desde Detroit hasta la vieja ciudad de Royal Woods, su antiguo hogar.
Miró por la ventana del taxi. No cambió mucho que digamos. A pesar de la lluvia, Lincoln Loud olió el aroma de su tierra. Al pagarle al taxista, tomó su mochila y corrió hasta el edificio. Cerrando el paraguas, fue hasta la recepción.
-¡Hola! Tengo una reserva para la habitación 218.
El albino miró como la muchacha presionaba los botones del teclado, buscando la reserva. En unos segundos la encontró: Lincoln Loud, habitación libre. Junto a la estrella Luna Loud.
-¿Es tu hermana? Varios fans quisieron hacerse pasar por un familiar para estar cerca de ella. Parece chiste, pero nuestra seguridad es un poco… estricta.
-Me agrada saber que mi hermana está protegida. Gracias por las llaves.
Lincoln antes de irse tomó un caramelo de la maceta. Entró en el ascensor, presionando el botón que lo llevaría a su cuarto.
Estaba un poco nervioso, ya que no la veía hace tiempo. Tampoco tenía días libres que digamos, trabajar para una editorial de cómics muy prestigiosa le comía la cabeza. Aunque los beneficios eran muy buenos; se pagó la casa y el año que viene cambiará de auto.
Al llegar al piso, la electricidad de los nervios corrió por su espalda. Caminó hasta su cuarto y a unos centímetros estaba el de su hermana. Abrió la puerta de su habitación y dejó el paraguas, su mochila y su campera empapada, quedando con una remera.
Eran las diez y media de la noche, Luna debe estar muy cansada. No quería molestarla y quería que fuera una sorpresa. Estuvo a centímetros de llamar.
No lo hizo.
-¿Lincoln?
El muchacho ladeo su vista hacia la izquierda de donde provino la voz. Ahí estaba ella. Tiró la guitarra comenzando a correr hacia su hermano, en donde ambos se enrollaron en un abrazo.
-¡Viejo! Pensé que vendrías la semana que viene.
-Era una sorpresa ¿Cómo estás? Creí que estabas durmiendo.
-Dormir es para los tontos ¡Vamos adentro!
De todas formas, fue una sorpresa.
Luna lanzó una carcajada al escuchar el pequeño chiste que hizo Lincoln. Extrañaba esas ocurrencias cómicas que opacaban a Luan (suerte que no estaba aquí XD). El chico confirmó que estaba junto a una rockstar: ropa en cada rincón. Notas manchadas con cerveza y café. ¿Para qué Luna tendría una tarjeta de crédito en la mesa? Había una colección de guitarras, algunas de ellas estaban autografiadas por famosos.
-Parece que la pasas muy bien ¿eh?
Lincoln le dio un buen trago a la cerveza. Luna comenzó a dibujar círculos en la mesa, usando su dedo y el agua que caía de la lata.
-Es un poco estresante, hermano. Pero no me quejo. Tú mismo me viste, desde que éramos chicos, me gustaba la música. Ahora es parte de mi vida.
-Te entiendo, Luna. No fue fácil entrar en La Competencia.
-Me agrada que te reconocieran que cambiaste el género de esos superhéroes con ese cómic que escribiste ¿Lo ves? De eso estoy hablando: la pasión por algo que te gusta. Por un momento me sentí Leni ¡Jaja!
-Lástima que no estén las demás chicas… Me iré a dormir, Luna. El viaje en avión me agotó.
-Levantame para el desayuno ¿Okey?
-¡Jaja! ¿las doce del mediodía es temprano para ti? Buenas noches.
-Buenas noches, tonto.
Antes de irse, se despidieron con un abrazo. Luna comenzó a limpiar la mesa con las sobras de la pizza, arrojando las latas vacías al cesto de basura.
Por otra parte, Lincoln ya se preparó para acostarse. Con los dientes limpios, y con ropa para dormir, se acostó.
Estaban a metros de distancia, no se podían ver las sonrisas que hicieron al saber uno del otro. La lluvia no dejaba de caer.
