Si bien su tío fue como un padre tras la pérdida de sus padres, quien la crío como a una hija junto a su prima. Sólo después del enfrentamiento contra el Tirano dorado, es que empezó a rememorar sus recuerdos al lado de su tío Yuudai.
Y es frente a la lápida que Miyuri mandó a hacer, a modo de agradecimiento, perdón y consuelo, que Mafuyu no sabe cómo sentirse respecto a su tío.
Porque, si bien sigue queriéndolo. A veces, se siente molesta; no es rencor, pero sí ganas de reclamarle por dejarlas a ella y Tomo solas cuando más lo necesitaban. Reclamarle por su ambición de buscar la verdadera belleza.
Reclamarle por todo y nada a la vez. Pero, ¿De qué sirve reclamarle a los muertos? Pues estaba completamente segura de que él murió tras quedarse con Cristo en las instalaciones de aquel proyecto que se dedicaba a resucitar a los muertos.
Suspiró con tal de tranquilizarse, aunque como siempre, Sasha la sorprendía. Pues la mano sobre su cabeza la sacó de sus pensamientos y la hizo mirarlo con algo de sorpresa; pues, ¿Por qué siempre parecía que él llegaba en los momentos indicados?
Era algo que no se terminaba de explicar, pero que, le reconfortaba ciertamente.
- Se te está comenzando a ser costumbre el escabullirte y dejarme solo en la cama – comentó con un toque de reproche, sin quitar su mirada de la lápida.
Oribe sonrió a medias –. Bueno, eso lo aprendí de ti… Y cuando dices dejarte solo en la cama, suena a… Eso.
- ¿Y no es eso lo que hacemos? – preguntó, volteando a verla, topando con su mirada violácea haciéndola enrojecer más de lo que ya estaba.
- ¡N-No es todos los días, Sasha! Nosotros t-también dormimos, aunque se supone tú tienes tu propio cuarto…
- Tú también te escabulles al mío, y a veces no precisamente para dormir, ¿Lo sabes, verdad?
- ¡Sasha!
- Ya somos adultos Mafuyu, no entiendo por qué te escandalizas.
-… N-Nuestra vida privada es privada y no se dice tan a la ligera. Sobre todo aquí – suspiró, volviendo su mirada a la lápida de su tío, sonriendo a medias nuevamente, con melancolía.
-… Le estoy agradecido a tu tío – habló de repente, rompiendo el silencio que se había asentado en el lugar –. Sin él, lo más probable es que no las hubiese conocido… Y sin él, tal vez nunca hubiese sido posible lo que tenemos ahora. ¿No lo crees, Mafuyu?
-… Sí – rió ligeramente, sonriendo levemente al final –. Lo más probable es que sí.
Miró el anillo de compromiso en su dedo izquierdo, símbolo de que próximamente, ligarían sus vidas todavía más.
- ¿Pero sabes qué me hubiese gustado, Sasha?
- ¿Mmm?
- Que mi tío me llevase al altar… Aunque supongo que eso ahora es una fantasía y está bien – aseguró, sonriéndole.
Alexander retiró su mano de su cabeza para agacharse a su lado y estrecharla entre sus brazos, sorprendiéndola.
- Это нормально плакать (Está bien llorar). No lo guardes, Mafuyu.
-… Realmente esto es injusto, Sasha – sollozó, abrazándolo, apretando su ropa mientras cerraba sus ojos que lentamente se llenaban de lágrimas.
La verdad era que, Mafuyu siempre deseó volver a ser una familia con su tío y prima. Y, le dolía lo que había pasado; y aunque ya lo había llorado antes, sólo de vez en cuando, la ida de su tío se sentía como una herida a medio cerrar.
Yuudai fue egoísta, muy egoísta. Y a veces Mafuyu lo resiente, porque es humana y no puede evitar sentir.
Pero como siempre ha pasado, Mafuyu se secará las lágrimas y se levantará.
Eso es lo que Alexander cree (y le gusta de ella).
