Disclaimers: Harry Potter, los personajes, los nombres y los signos relacionados son marcas comerciales de Warner Bros. Entertainment Inc., los derechos de autor de la historia "Harry Potter", pertenecen a J.K. Rowling; por lo tanto, son usados sin intención de lucro alguno, la historia paralela, al igual que los personajes originales, me pertenece en su totalidad, y no pueden usarse sin mi autorización, cualquier tipo de adaptación de esta historia está prohibida.

Hola de nuevo, un día más, un aporte más :)

Esta Viñeta está participando en el Drinny-Con 2021, organizado este año por la página de Facebook "DrinnyZone".

Palabra/Tema del día:

XIX. Cruel.


Ser cruel era una especialidad que ella en particular, no tenía, por lo tanto su vida nunca había sido tan mala o complicada hasta ese momento, observando los ojos de aquel niño pequeño al que tenía que torturar.

¿La causa?

Ser un nacido muggle, ella estaba en ese lugar siendo favorecida simplemente porque había tenido "la suerte" de ser una sangre pura en un mundo que valoraba ese hecho más que cualquier otro en el mundo, no podía decir que se sentía afortunada porque no era así, en su mente no había momento en el que no se preguntara ¿cómo hubiesen sido las cosas si Harry no hubiese muerto? ¿Cómo sería la vida para todos si Voldemort hubiese sido derrotado? Ya no quedaba nada por lo que soñar o esperar; aquel régimen de tiranía jamás terminaría.

Para ser más cruel con su destino, y porque a Lucius Malfoy le pareció irónico que habiendo sido la novia de Harry Potter, "la mujer que amaba", solo por eso, pasara a ser propiedad de su hijo Draco.

No había forma de evitar aquel destino; incluso aunque no la hubiesen matado o no la estuviesen torturando físicamente, no significaba que Voldemort no hubiese tomado represalias en contra de todo aquel mago sangre limpia que se atrevió a oponerse a él y los más allegados a Harry Potter tuvieron un cruel destino, afortunado en algunas formas, pero la mayoría de ellos prefería la muerte.

Aun recordaba la mirada de su hermano Ron ante la orden de matar a la chica que amaba, porque era una nacida muggle que había dado demasiados problemas, dejarla viva era casi lo mismo que tener a Potter vivo.

Su familia había sido separada por completo, no había forma en que pudieran verse, además de que tenían puesto un brazalete que drenaba su energía y magia, para evitar que hicieran algo en contra de Voldemort.

Cerró los ojos con fuerza y apuntó su varita al niño, las lágrimas dejaron un camino en sus mejillas sucias por el polvo y la tierra, mientras los gritos de dolor y desesperación llenaban todo aquel salón.

Su vida avanzó envuelta en una nube que le ayudaba a no pensar en las personas que torturaba, se observó al espejo con aquel vestido blanco, su cabello pelirrojo estaba limpio y perfumado, sujeto en un peinado elaborado pero sin ser demasiado llamativo, estaba a punto de casarse con Draco Malfoy, pero su castigo por apoyar a Harry no se detendría, viviría en casa de una familia rica, con ciertas comodidades, pero cada día tendría que descender a las profundidades del averno, a seguir torturando a personas inocentes, en su mayoría, niños de once años o más jóvenes.

No fue consiente la mayor parte del tiempo que duró su boda, ahora solo era consciente del rubio frente a ella, que se había quitado el saco, y en ese momento estaba desabrochando los botones de los puños de su camisa, algunos de la fila ya estaban abiertos por lo cual pudo ver su pecho pálido.

—Mi padre tiene sus esperanzas puestas en mí, en que esta noche haga un gran trabajo contigo –le informó, bajando las manos y acercándose a ella.

Ella tragó saliva, sabía lo que esas palabras significaban, observó fijamente el pecho de Draco sin atreverse a ver a otro lado o cerrar los ojos, tenía miedo de lo que iba a pasarle esa noche, mientras ella temblaba, él estaba firme al soltarle el cabello, haciendo que cubriera sus hombros.

—Estás tan delgada, que si sigo las instrucciones al pie de la letra de mi padre, tengo la impresión que te rompería.

Ginny contuvo el aliento cuando el roce de los dedos del hombre comenzó desde su cuello hasta el dorso de su mano, su aliento era cálido cuando lo sintió en su cuello y sus labios eran suaves en contacto con la piel erizada de este mismo.

—Pareces asustada, Weasley –soltó en un tono rasposo.

No contestó, su respiración se agitó tanto que su pecho comenzó a subir y bajar demasiado aprisa, haciendo que él se alejara con una mueca de desagrado.

—Pudo ser peor, pudo ser Greyback –le informó él ofendido.

El brazo de Draco descansaba sobre ella, estaba dormido, el consentimiento esa noche con él fue un poco dudoso, sabía que no podía negarse pero también sabía que él pudo haber sido cruel, en su lugar fue delicado y quizás en un instante, en otro momento u otra situación, el contacto habría sido completamente placentero, al igual que tenerlo en ella, sin embargo al cerrar los ojos e intentar dejarse llevar por las sensaciones agradables, solo pudo ver los rostros de todos esos pequeños, en lugar de escuchar con claridad las peticiones de que se calmara que sería gentil que Draco le susurraba al oído, solo podía escuchar las súplicas de aquella gente ante las torturas que ella les daba.

Cuando despertó por la mañana, lo observó de pie, llevaba solo el pantalón puesto, estaba rompiendo su vestido en girones, así que al incorporarse se cubrió con las sábanas.

—No creas que mi padre va a ser muy feliz por lo delicado que fui en la madrugada –la observó de reojo –si te casó conmigo, no fue para que te diera una vida tranquila precisamente.

—Yo…

Draco se subió sobre la amplia cama y gateó rápidamente hasta ella, la sujetó del cabello con firmeza y elevó su rostro para que lo observara con atención y se acercó a ella.

—Puede que el hecho de que no estés golpeada, le parezca curioso, pero un hechizo glamur no funcionará para ellos.

—Entonces, ¿vas a golpearme? –Susurró temerosa.

—Si fuese a golpearte, lo hubiese hecho durante el sexo, o antes –la besó apasionado antes de alejarse –pero tu rostro es tan bonito así, que odiaría verlo maltratado –suspiró –supongo que por lo menos puedo hacer algo distinto.

Ginny observó a Lucius Malfoy que sonrió ante el labio lastimado a causa de la mordida que Draco le había dado.