Yo estaba triste. Bueno, estar triste era muy típico de mí. Lo odiaba. Odiaba tener un supuesto padre como el mío, odiaba mi elegante habitación , en la que estaba confinado como un pájaro dentro de una jaula. Una jaula de oro sigue siendo una jaula. Solo quería llorar y dormir tanto como pudiera. Mi padre había dicho tantas cosas crueles, mis amigos se habían divertido todos juntos y, por supuesto, no me permitieron estar con ellos, pasar tiempo de calidad con la gente y cosas a las que la gente normal está acostumbrada. Bueno, yo lo estaba. Para empeorar las cosas, acostado en mi cama innecesariamente enorme, comencé a pensar en mamá, en cómo necesitaba sus reconfortantes abrazos. Cómo amaba que me comprara un caramelo de limón. Suspiré, recordando su sabor. Incluso puse mis brazos alrededor de mí, sintiéndome solo y patético. Se puede decir que estaba realmente sediento de contacto, porque me metí debajo de las sábanas y abracé una de mis grandes almohadas, tratando de que se pareciera al calor del cuerpo de otro ser humano. Pero nada. No sirvió. Estaba así, miserablemente solo, cuando alguien golpeó la ventana. Revisé mi teléfono, estaba en la mesita de noche junto a mi cama. Era medianoche. Me preguntaba quién podría estar buscándome tan tarde. Entonces escuché una voz. Una voz inconfundible.

-Adrien- Ella dijo mi nombre en voz baja. Me apresuré a abrir la ventana.

-Ladybug, siempre es bueno verte- dije, tomándola de la mano para que pudiera entrar. No era la primera vez que mi lady venía. Sus visitas eran tan habituales como la tristeza para mí.

-Simplemente no creo que sea el mejor momento- No quería ser descortés, pero sí honesto.

-¿Por qué no?-

-Estoy tan ocupado con las lecciones de chino y esas cosas- Estaba diciendo, pero una lágrima rebelde rodó por una de mis mejillas, arruinando la mentira piadosa que estaba tratando de decir.

-Rayito de sol, estás llorando- Dijo, mirándome con preocupación.

-Yo ... no quería que te preocupes- Ladybug tomó mi mano y nos llevó a mi propia cama, sentándose y palmeando un lugar junto a ella. Me encantaba la confianza que teníamos el uno con el otro.

-Por favor, dime qué pasa- (Todo pasa, mi lady) Suspiré, desanimado.

-Se trata de ... mamá. La-la extraño mucho- Mi voz se quebró en la última parte. Entonces las lágrimas corrieron por mi rostro. Un dolor familiar dentro de mi pecho. Ladybug se inclinó hacia un lado para alcanzarme y me abrazó. Me congelé, hipnotizado por su toque. Hipnotizado por la mirada en sus ojos color zafiro cuando se apartó. -Lo siento mucho, Rayito de sol-

-Ladybug, quería saber, eh, ¿por qué me llamas así?-

-Bueno, pareciera que iluminas el mundo. Como el sol-

-Oh- Mi cara se puso un poco roja, pero todavía me sentía deprimido.

-Estás nublado, ¿no? Ya sabes, si eres el sol…- Sonreí levemente.

-Bueno, sí. Me siento como, no sé, si soy el sol, entonces hay una nube negra gigante siguiéndome a donde quiera que vaya, lanzando rayos y lloviendo sobre mi cabeza- Dije, con la cabeza gacha.

Ladybug negó con la cabeza. -Oh, mi angelito, alguien como tú no debería sentirse así- dijo, y sostuvo mi barbilla con suave delicadeza mientras hablaba, haciendo que la mirara directamente a los ojos. Nada podría haberme preparado para lo que sucedió a continuación.

Ella cerró los ojos y yo hice lo mismo. Lo que sentí después fue el roce de sus labios contra los míos, primero tan suavemente que fue agradable, pero no era suficiente, ni un poquito.

-Deberías sentirte más así- Lo siguiente que supe fue que sus labios estaban presionados con fuerza contra los míos, Ladybug me envolvió en sus brazos y me besó un poco más profundo, dejó que su lengua recorriera mi labio inferior y jadeé, todo mi cuerpo temblando un poco con el inesperado toque húmedo. Suspiré, separando un poco los labios, lo suficiente para dejar que su lengua entrara en mi boca. La forma en que me besaba era eléctrica. Tan apasionada, y no le estaba devolviendo el beso por el shock. Además, también quería dejar que mi lady tomara la iniciativa. Que me hiciera lo que ella quisiera. Era ella, así que no me importaba.

Ladybug me acercó más a su cuerpo y gemí cuando me mordió el labio inferior con cuidado pero con firmeza.

-Bueno, bueno, eso está mejor. ¿No es así?- Rojo como un tomate, asentí.

-Veo que te gustó mucho- Asentí casi frenéticamente.

Aparentemente satisfecha por mi reacción, Ladybug me besó de nuevo, ahora lamiendo deliberadamente mis labios mientras ponía una mano en mi pecho, por lo que me empujó de regreso a la cama. Mi corazón dio un vuelco cuando comenzó a besar suavemente mi mandíbula.

-Ladybug ... ¿estás-estás segura de que lo harás ...?-

Otro beso en los labios me hizo callar.

-Sufres demasiado, ¿no lo crees, mi angelito? Quiero que disfrutes de la vida de una vez por todas- suspiré. ¡Ella era tan asombrosa! Incluso hasta este punto, algo que nunca hubiera imaginado.

En un momento dado, mi lady dejó caer besos en mi cuello mientras jugaba con mi cabello, pero comencé a reír.

Sus ojos azules se enfocaron en mi rostro. Como contemplándome, como si realmente le gustara verme reír.

-Adrien, ¿tienes cosquillas?-

-Creo que sí. Lo siento-

Pero Ladybug se rió.

-Está bien, Rayito de sol. Además, tu risa es tan hermosa- Entonces, me susurró al oído. --Solo tengo que hacer algo que no te dará cosquillas- Mi corazón latía con fuerza en mi pecho cuando me guiñó un ojo.

Lo siguiente que sentí fue que Ladybug estaba chupando un punto en mi cuello.

Me estremecí en la cama, sintiendo la electricidad corriendo de la cabeza a los pies y gemí.

Sentí su sonrisa contra mi piel … Y su aroma. Olía a champú de miel y almendras y productos horneados, una combinación extraña pero poderosa.

-Adrien, yo, yo quiero …- Ella me miró con anhelo y luego sus manos estaban debajo de mi camisa, su piel rozando mi piel. Jadeé.

-Lo-lo siento- Musitó, parecía realmente apenada. Negué con la cabeza, sonrojándome con un tono de rojo previamente desconocido por lo que quería decir.

-No, está bien. Soy, eh, soy todo tuyo- Sus maravillosos ojos brillaron y sonrió como una niña en una tienda de dulces.

-¿Todo mío? ¿De verdad?- Ella ya estaba sobre mí, y cerré los ojos, sintiéndome muy tímido cuando Ladybug se inclinó. Lamió una de mis mejillas, como lo haría un perro o un gato. Jadeé.

-¿Qué-qué estás haciendo?- Pregunté, mis ojos se abrieron para mirarla a la cara

-Lo siento, me emocioné demasiado- Se disculpó, roja como un tomate.

Sonreí. Ella era tan linda. Disfruté profundamente cuando ella siguió besándome en los labios, jugando con mi cabello, poniendo sus manos debajo de mi camisa para frotar mi pecho, acariciando mis mejillas. Me sentí amado. No, fue más que eso. En realidad, al ver la forma en que me miraba y lo cuidadosa, suave, pensativa y apasionada que era cada vez que me tocaba, me sentí adorado.

-Mmm, eres la mejor, Ladybug- Dije, todavía disfrutando de su amor. Después de un largo rato de fuertes emociones y explosiones de sensaciones, ella ahora me abrazaba, acariciaba mi cabello y me daba suaves besos en las mejillas y la frente o acariciaba mi rostro de cuando en cuando.

-Solo quiero hacerte feliz- Dijo y sus palabras llenaron mi corazón de calidez.

-Entonces … ¿Te sientes mejor?-

-Sí, nunca me sentí mejor que ahora, para ser honesto. Es solo que todo esto es un poco injusto. ¿No crees?-

-¿Injusto?- Rodé de modo que estaba encima de ella ahora. Los ojos azules de Ladybug se abrieron ampliamente. Dejando que mi Chat Noir interior se asomara un poco, sonreí.

-No puedo ser el único consentido aquí, pequeña lady- Y diciéndolo, la besé ferozmente. Ah, sí. Iba a ser una noche larga y hermosa.