Boku no hero No me pertenece

El café de la esquina

Ochako Uraraka comienza a trabajar en una cafetería cerca de la parte más concurrida de Tokio. Tiene apenas 20 años y si quiere terminar la universidad, ocupa un trabajo de medio tiempo para apoyarse. Sus padres han dicho muchas veces que pueden ayudarla, ya que ha conseguido una jugosa beca, pero no quiere presionarlo cuando la empresa familiar apenas si logra mantenerlos. Así que ella quiere convertirse en una mujer independiente que pueda ser exitosa y ayude a sus padres. Estudia para ser maestra, sabe que no es una carrera que deje mucho dinero, pero es la carrera que siempre quiso. Probablemente con el tiempo lo engancharía con administración o algo similar para aumentar ganancias.

Trabajar en la cafetería no es tan malo, hay dos chicas muy amables que le enseñan todo, Mina y Hagakure. Incluso si Mina tiene un cabello rosado brillante, Hagakure parece alguien más normal, aunque siempre parece tener poca presencia cuando quiere y suele asustarla apareciendo de la nada.

La cafetería es bastante popular y el trabajo nunca falta.

Es ahí cuando lo conoce.

No fue una primera buena impresión de su parte.

No tiene más de unos pocos días trabajando, cuando Mina le deja sola en cajas y ella se siente nerviosa cuando el primer cliente llega no bien abierto la cafetería. El chico que claramente es mayor que ella, solo le sonríe amablemente cuando la ve tropezar con el pedido y hacer malabares para no arrojar nada al suelo. Ignora sus mejillas sonrojadas de vergüenza cuando le pide el nombre para el embace "Midoriya" es escrito torpemente por sus manos y antes de darse cuenta le entrega el café con la repostería que ha solicitado.

Es un policía, probablemente mayor que ella por el uniforme que porta, aunque su cabellera verde como sus ojos, son bastante notables desde la distancia. Parece tener mucha paciencia al verla tropezar y no le reclama como otro cliente pudo haberlo hecho.

—Vuelva pronto—dice lo que le han enseñado, sintiendo que no podrá levantar la cara de la vergüenza.

—Nos vemos pronto Uraraka-san—responde el hombre con una sonrisa tranquilizadora, antes de irse sin más fuera del local.

Fue humillante.

—Vamos Uraraka-chan ánimos—dice Hagakure saliendo de la nada, haciéndola chillar asustada—ese chico es Midoriya-san, un policía que suele venir una vez por semana, Mina dice que esta guapo—añade con una sonrisa divertida detrás de ella.

La chica de pelo rosada saca la cabeza de la cocina luciendo divertida.

—Claro todos los policías de esa comisaria están guapos, aunque el chico de cabello rojo, Kirishima es mío solo que él no lo sabe—dice Mina antes de soltar una risa divertida.

Gira el rostro a Hagakure que se encoge de hombros.

—Son viejos amigos, por eso conocemos a los chicos de la comisaria y suelen venir seguido por aquí—explica Hagakure antes de salir con una escoba para limpiar un poco más la tienda.

¿Guapo?

No lo había pensado, estaba tan avergonzada de hacer tantas cosas mal frente al chico, que realmente aparte de la vergüenza, no pensó mucho en las cosas. Pero el recordatorio de sus grandes ojos verdes y una sonrisa brillante, le hizo sonreír levemente. No podría describirlo como un chico de belleza increíble, pero su sonrisa sincera realmente le quedaba bien.

No es que fuera admitirlo en voz alta jamás.

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Midoriya comienza a ser un cliente ocasional como el resto de la comisaria, todos parecen ser buenas personas, aunque Uraraka admite huir y dejar la caja a Mina cuando el tipo Bakugou aparece. Demasiado agresivo y violento, prefiere dejarlo de largo en la cocina ayudando a una Hagakure que ríe divertida. El chico llamado Ojiro que era el amigo de la infancia de Hagakure y un chico que estudia artes marciales, es mucho más amable cuando viene a la cafetería, aunque es adorable verlo con la chica amante de las cosas lindas, es obvio que ambos se gustan. También llega a conocer a otros chicos, como el policía Todoroki, Tokoyami, Sero y Shouji. Todos clientes habituales, que hacen que los días sean más divertidos cuando aparecen.

Pero si bien todos son interesantes, Uraraka nota que Midoriya siempre toma la misma bebida durante sus primeros tres meses de trabajo. Es divertido, todos sus otros clientes habituales, suelen variar o probar diferentes cosas del menú, el cocinero Sato, suele probar nuevas cosas y por eso el público siempre quiere algo de su nuevo menú, menos Midoriya. Su café suele ser negro, con algo de azúcar y crema, además de un emparedado de pollo. A veces cuando le toca atenderlo, ella se encuentra murmurando para sí misma "un habitual Midoriya" porque siempre es predecible en ese ámbito.

Si no fuera porque es una regla de su jefe, ni siquiera le preguntaría que quiere y en ocasiones, solamente por diversión suele tener las cosas listas. No es la única, Mina también parece saberlo como Hagakure, las tres se ríen sobre el tema cuando el chico se va.

Ese día no fue diferente cuando lo ve entrar, claro que Hagakure ha tardado en llegar ese día y Mina esta en los baños cambiándose. Es demasiado temprano para tener clientes, pero ya con 3 meses aquí Uraraka se siente suficientemente confiada para atenderlos y no como su primer encuentro.

Escucha su orden y sonríe internamente al ver que es la misma de siempre, pero mientras iba a preparar el café, se detiene cuando nota al chico sacar la billetera. No es nada grave, pero no puede evitar que su boca se abra levemente al ver el diseño de la billetera que no había notado antes.

La señala, tal vez de forma algo descortés, haciendo que Midoriya salte un poco sobre si mismo.

—Esa billetera tiene el logo de los X-men, cielos que recuerdos—dice en voz alta con una sonrisa algo tonta en su rostro.

Recuerdos de su infancia frente al televisor, viendo la serie algo vieja de súper héroes, había sido el mejor momento de su infancia. Ella no era bastante fanática del tema, pero su querida tía que había estado enferma lo fue, entonces pasaba la mayor parte de la tarde juntas viendo esa clase de series. Su tía murió de cáncer hace algunos años, pero siempre le trajo mucha ilusión los héroes, la mayoría de películas de ese tipo las vieron juntas y las actuales las ve en honor a ella.

—¿Te gustan los héroes? —pregunta el chico ladeando el rostro curioso.

Se sonroja algo avergonzada, rasca su mejilla sin saber que decir, pero sus ojos sinceros parecen los de un perro en la calle que es imposible no acariciar.

Ignora como ese último pensamiento parece querer ir a otros más oscuros.

Mala Uraraka.

—Bueno no soy una gran fan, pero de niña vi algunas series y las películas de Marvel son bastante buenas. Recuerdo que cuando era niña me gustaba mucho la idea de tener poderes, a veces decía que controlaría la gravedad y obligaba a mi tía a jugar conmigo—no menciono que incluso tenía un nombre como posible héroe y que obligo a su madre hacerle un traje con temáticas espaciales.

No, nada podría obligarle a admitir eso tan vergonzoso.

Aunque sonrió levemente ante el recuerdo de su pequeña versión de sí misma, a veces cuando veía viejas fotografías, le gustaba la sonrisa brillante que tenía.

—Yo soy un gran fan, tal vez demasiado—comento Midoriya luciendo avergonzado, pero no creía que fuera tan malo.

Le sonrió de forma reconfortante.

—No está mal que te guste mucho, los héroes son geniales, aunque algunos como Iron Man tal vez son muy inteligentes, creo que todos son súper valientes por hacer lo correcto—hablo emocionada colocando el emparedado y el café en el mostrador.

Midoriya asintió emocionado.

—Realmente me gusta mucho el capitán América, siempre fue de esa mentalidad de hacer lo correcto de forma tan noble, aunque claro siempre hay algunos otros héroes con habilidades increíbles, de niño solía escribir cuadernos enteros sobre sus poderes—admitió este un poco más animado, Uraraka no quiso pensar que alguien lo trataría mal por sus gustos.

Tal vez eran adultos, pero ella a veces disfruta de hacer cosas algo infantiles, además de que tiene alguna que otra consola de video juegos de su infancia. No es que fuera alguien fanático, pero le gustan algunas cosas y entiende que todos tienen gustos diferentes. Ahora es que los héroes son muy populares, pero cuando eran niños tal vez no lo fueron tantos o tal vez alguien alguna vez se burló.

Espera que solamente este penando mucho las cosas.

—Me gustaban mucho los héroes como Doctor Strange y Capitana Marvel, no sé porque, me gustaban todos esos colores, aunque del otro lado también soy fanática de Batman, tenía mucho dinero—dice divertida lo último haciendo que Midoriya ría levemente con ese comentario.

Usa la tarjeta que le ha dado para pagar la compra, regresándola con una sonrisa.

—Me gustaba mucho Flash y Aquaman, aunque antes no era tan famoso como ahora—musita este con falso pesar.

Se encoge de hombros.

—El actor hizo ver mucho mejor al personaje—

—Solo porque es moreno, alto, musculoso y con tatuajes—

—Como representante de las mujeres del mundo, puedo decir que si—

Ambos se rieron levemente de la broma, es curioso ya que Uraraka en realidad no había hablado antes con Midoriya, aparte de sus compras usuales. Tal vez se ha abierto con él ya que tiene más tiempo aquí y le parece natural bromear con los clientes, además de tener un tema en común. Los héroes son geniales, no se extraña que alguien tan brillante y con esa sonrisa, le gusten las cosas positivas.

El chico parece querer decir algo, pero se detiene cuando otro cliente aparece y es su deber atenderlo.

—Vuelve pronto Midoriya-san—dice con una leve reverencia antes de ir con el otro cliente, Aoyama suele pedir cosas muy excéntricas así que no quiere saber con qué café desafiara su mano.

—Nos vemos Uraraka-san—se despide Midoriya antes de salir del lugar.

No entiende como alguien puede querer tanto azúcar, caramelos y brillo, piensa Uraraka atormentada por el pedido del cliente Aoyama. Mientras intenta preparar su pedido, no puede evitar sonreír ante el recuerdo de su anterior platica con cierto chico de cabello verde. Sin duda es un chico bastante genial…y atractivo. Aoyama ladea la cabeza confundido cuando ella le entrega su pedido con el rostro rojo.

Hace un poco de calor.

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La siguiente semana Midoriya aparece como siempre, temprano y listo para pedir su habitual, la diferencia es que cuando la encuentra en la caja le saluda de forma más familiar, que ella repite de la misma forma. Ignora la mirada de Mina curiosa desde una de las mesas que estaba limpiando, pero por la sonrisa divertida de esta, supone que apenas se vaya Midoriya vendrá hacerle preguntas tontas. Pero no deja que eso le ponga de mal humor, en su lugar escucha la petición de Midoriya, que como lo supone, es la misma de siempre. Intenta evitar sonreír, pero este parece mirarla curioso.

—Lo siento, es que, siempre pides lo mismo, si no fuera porque mi jefe lo indica, ni siquiera lo preguntaría—dice divertida encogiéndose de hombros.

El chico parece algo avergonzado.

—Yo bueno, es bueno el emparedado, simplemente no sé, no pensé en otra cosa que pedir—dice pareciendo algo torpe, lo cual le parece adorable.

Sonríe animándolo.

—No está mal, pero Sato-kun hace cosas increíbles, si te gusta el azúcar deberías probar otras cosas algún día—intenta animarlo, porque ella misma ha probado las comidas de Sato en sus recesos, siente que va a engordar si no fuera porque debe correr a clases todas las tardes.

Midoriya ve la vitrina de comida con duda, no parece convencido, pero al verla de reojo suspira.

—¿Qué me recomiendas? —le pregunta con ambas manos en sus bolsillos, hoy es una mañana algo fresca.

Con ojos brillantes ante la idea, saca uno de los emparedados que ha creado Sato. Si bien Midoriya le ve con duda, ya que es algo similar a lo que siempre prueba, ella sonríe abiertamente. Tienen ingredientes diferentes, además es bastante bueno como un desayuno provisional y le ha dado energías en otras ocasiones, además tiene un pan de especias que es delicioso. También no tarda en señalar un café un poco más dulce, que hace al chico parecer indeciso.

Bueno, entonces jugara un poco sucio.

—Un héroe de verdad probaría otras cosas, siempre listo para el cambio—dice de forma inocente viendo sus uñas, cuando levanta la mirada nota que este parece luchar consigo mismo, antes de suspirar.

Debe ser alguien de rutinas y ella le ha cambiado una de ellas, se ríe divertida de lo infantil que parece.

—Una vez no hará mal—dice el chico algo enfurruñado para sí mismo, lo que la hace sonreír abiertamente cuando comienza a cobrar por su comida.

—Confía en mí, es un menú con un precio similar a lo usual, pero será delicioso y un cambio no está mal—habla animada, haciendo que este luzca un poco más tranquilo cuando esta por marcharse.

Ambos se despiden con la mano.

Uraraka no pierde que Mina se abalanza sobre ella, haciendo preguntas sobre que tienen ambos y no parece creerle cuando le asegura que no hay nada. La siguiente semana pasa con Mina burlándose de ella, lo cual es bastante vergonzoso, por dicha no lo hace cuando el chico vuelve unos días después.

Cuando le pregunta por qué le pareció la semana pasada su recomendación, este sonríe abiertamente listo para una nueva recomendación de ella.

La sonrisa del chico le hace ganar mil años de vida.

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Los siguientes dos meses pasan de manera similar, una vez a la semana Midoriya vendría, le dejaría que ella eligiera cualquier cosa para él y ella se tomaría muy en serio sobre que darle. Sato parece aliviado de que el chico consiga algo diferente, lo que hace que le levante el pulgar desde la cocina cuando este se fuera. Mina por otro lado junto con Hagakure, le darían miradas maliciosas que ella ignoraría. Si bien ambas le creen que no hay nada entre ambos, también han logrado sacarle que ella diga que piensa que Midoriya es guapo. Entonces Mina usa su amistad con Kirishima para sacar información del chico, lo cual la avergüenza.

Descubre que el chico es 3 años mayor que ella, que ha estado en la estación de policía el último año y es uno bastante bueno. Hay una rivalidad vieja entre Bakugou y ese chico, además de que es una persona sumamente amable, lo cual Uraraka podría verlo por sí misma. Midoriya suele ser amable con ella y abrirle la puerta a las personas que quieren entrar cuando el sale del local. Kirishima también admite que este tiene una madre, su padre parece haber muerto hace años, también parece que sufrió un accidente hace algún tiempo que lastimo mucho su brazo derecho dejándole cicatrices.

Uraraka le pide a Mina que no pregunte más, ya que siente que está violando la vida privada de alguien, a lo cual su amiga parece decepcionada de su poca iniciativa.

Está bien como son las cosas, Midoriya vendría alguna vez a la semana, ambos hablarían sobre temas triviales mientras le prepara su compra. Generalmente hablarían sobre héroes de Marvel o DC, si hay alguna nueva película en cartelera comentaran sobre el tema, también hablarían sobre algunas series de cuando eran chicos, alguno que otro anime que tal vez tengan conocimiento, Uraraka comentaría sobre video juegos a lo que el chico parece algo avergonzado de no saber mucho sobre el tema.

Tienen algunos temas en común, pero otros no.

Midoriya comentaría que ha conseguido algún juego que ella recomendó, mientras Uraraka hablaría sobre el libro que este le indico. Es divertido que Midoriya nunca hubiera jugado ningún juego de Mario, a lo que Uraraka parecería frustrada de hablar sobre Harry Potter y como los primeros dos libros fueron asombrosos.

Ese día cuando el chico llego, ella lo abordaría indignada de lo pasado en el tercer libro de Harry Potter.

—Estaba al borde de mi asiento cuando llegue a la parte de Sirus, si no fuera por ese gira tiempos, casi olvido estudiar para mi examen—dice mientras prepara un café para el chico, quien parece reír divertido.

—Yo también conseguí uno de los juegos de Zelda, realmente fue gracias a mi compañero Kaminari que suele tener toda clase de consolas, pero tienes razón sus acertijos son muy interesantes—admite el chico luciendo emocionado, ella sonríe porque sabe que este le gustaría.

Uraraka en realidad no había jugado muchos juegos de Zelda, solo tenía viejas consolas que dejo su padre cuando era joven, pero en secreto quiere conseguir algunas modernas para estos. Pero cuestan mucho dinero, así que solo ha jugado algunos emuladores en su portátil que consiguió para el estudio. Si bien ella juega emocionada por la historia, supuso que a Midoriya le gustarían los acertijos, no como ella que suele leer guías cuando no puede pasar alguna parte por días.

Ignora las miradas burlonas de Hagakure detrás de Midoriya, sus dos amigas ya han perdido la cabeza en la inexistente relación de Midoriya y ella.

—Bueno son juegos muy buenos, tal vez también te guste Fire emblem, nunca lo jugué, pero recuerdo que tiene estrategias—dice la chica emocionada, ella ha visto algunos canales de Youtube jugarlo, supone que podría tener algo interesante.

—Tendré que preguntarle a Kaminari al respecto—musita el chico para sí mismo.

Asiente para animarle.

—Sabes llegaron los macarons de Sato, deberías llevar algunos, son deliciosos, Sato-san dice que puedes tenerlos para el resto de la estación—habla sacando una caja que contiene varios postres. Los ojos de Midoriya se abren levemente sorprendido—Hace una semana Bakugou-san y usted ayudaron a una de nuestras proveedoras normales, estaba tan agradecida con ellos que nos dio más materiales al saber que suelen comprar aquí, así que Sato-san se puso manos a la obra con Hagakure-chan—añade emocionada, todos habían estado sorprendidos al escuchar sobre la noticia y emocionados por ayudar.

El chico acepta su pedido y la enorme caja, luciendo algo avergonzado antes de irse de lugar.

Mina le levanta el pulgar, ella le ignora antes de la llegada de Jiro, la dueña de la tienda de música de la esquina.

Al menos ella pide café normal.

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Había estado trabajando en un proyecto de la universidad, cuando uno de sus compañeros la ha empujado y la tijera se terminó incrustando de forma grotesca en su mano. Uraraka noto en cámara lenta todo el caos del aula, antes de terminar en la sala de emergencias de un hospital con cinco puntadas en la palma de su mano, además de un coctel de drogas que la hizo incapacitarse el resto de la semana, con probabilidad de alargarlo si no sana correctamente. Luego de hablar con su jefa, quien parece alarmada cuando comenta sobre la herida, es obligada a quedarse en casa hasta nuevo aviso. Usa el tiempo para ponerse al día con los estudios, ocultarles a sus padres que está herida (no quiere escuchar que se preocupen por ella) y en general para ver algunas series pendientes.

Termina la saga de Harry Potter, que la hace gimotear sobre tantas muertes del último libro y decide ver algunas películas de Marvel, luego de ver la última película de los vengadores, también termina llorando por tanta muerte.

Ocupa ver o leer algo feliz.

Termina viendo películas infantiles para su salud mental.

Su mala suerte aumenta cuando su herida termina infectada, así que se le suma otra semana de incapacidad y que su doctora le reprenda. Pero luego de dos semanas, puede regresar al trabajo con una venda en su mano y una sonrisa emocionada de que esta no duela tanto como antes.

Mina y Hagakure la abrazan mortalmente al llegar, antes que Sato las levante a las tres también con lágrimas en los ojos. Al ver a los tres trabajadores que parecen preocupados, no puede más que sonreír emocionada de tener tan grandes compañeros. Asui y Koda que trabajan por la tarde, también parecen preocupados por su salud, lo que la hace sentirse avergonzada.

—También está el asunto sobre Midoriya-san—chilla Hagakure en la mañana cuando se estaban alistando para abrir.

Uraraka ladea la cabeza confundida, haciendo que Mina sonríe emocionada.

—Cuando vino la primera semana pareció confundido y termino pidiendo lo que siempre pide, te juro que pude sentir la pregunta sobre como estabas, aunque no la hizo. Entonces curiosamente Eijiro me pregunto el día siguiente por ti, lo cual es curioso, ya que no suele hacerlo, pero luego de sacarle información escuche que Midoriya parecía preocupado y le pidió que me preguntara sobre ti—Mina habla rápidamente con estrellas en sus ojos, que hacen a Uraraka sentirse confundida—entonces le dije la verdad y el día siguiente Midoriya vino preocupado para saber personalmente sobre que te paso, parecía un cachorro perdido y lucia preocupado, fue taaaaaan moe, vino casi toda la semana esperando verte, cuando le dijimos que te habían incapacitado otra semana, parecía sumamente preocupado—termina Mina con Hagakure detrás de ella asintiendo animada.

—Volvió a pedir lo mismo—comento Sato quien pasaba por el lugar, trabajando en los postres que venderían ese día.

—Vino ayer pensando que vendrías nuevamente a trabajar, fue tan lindo—habla ahora Hagakure emocionada.

Demasiado.

Uraraka solo suspira.

—Creo que están exagerando, Midoriya-san es un policía, es su deber preocuparse por otros—dice Uraraka restándole importancia, aunque por dentro su corazón parece correr una carrera loca.

Toma de forma descuidada la escoba, soltándola y haciendo una mueca de dolor, Mina y Hagakure casi la arrojan cuando se abalanzan sobre ella para que no se lastime.

Ignora que quieren enviarle a casa, prefiere quedarse trabajando en la caja. Cuando es sorprendida por la venida de Todoroki, que pestañea confundido al verla, se siente incómoda. El joven siempre fue mucho más silencioso que los demás, pero algo intimidante. Por suerte Mina parece estar limpiando algo en la cocina y Hagakure esta animadamente hablando con otro cliente en una de las mesas.

—Me alegra saber que estas bien—dice Todoroki de forma solemne.

Uraraka no quiere saber cómo se dio cuenta de lo que le paso, teme que fuera algo de conocimiento público en Tokio o algo similar.

—No fue nada grave—comenta sin saber cómo entablar una conversación con el chico, nunca han hablado.

—Midoriya estaba preocupado, tal vez debería avisarle—susurra para sí mismo viendo su teléfono, Uraraka se colorea un poco.

Tal vez ya no son cliente y trabajador, tal vez son amigos, pero su corazón no quiere pensar eso. Al ver al chico lucir pensativo, decide darle sus pedidos de forma apresurada sin dejarle tiempo para pensar en qué hacer. Este se encoge de hombros antes de irse, Uraraka agradece que sea el último cliente ese día ya que sale temprano para un examen.

—Buena suerte—chillan Mina, Hagakure y Sato cuando sale del local, levanta un pulgar en respuesta.

Al menos ha tenido tiempo para estudiar.

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Hay un cambio de horario en la cafetería, Asui necesita una semana de entrar temprano y Uraraka tiene una semana libre después de sus exámenes. Entonces asiente cuando su jefa le pide el favor y saluda amablemente a Koda quien será su compañero en las tardes, Sato estará un tiempo con ellos ya que sale antes, pero está bien. Las tardes suelen ser algo más concurridas, pero conforme la noche se acerca no tanto. Se sorprende de no haber visto a Midoriya ya que ha pasado una semana de estar de regreso, pero Mina comenta que este siempre parece llegar cuando ella no está, lo cual es divertido para la chica de cabello rosado.

Probablemente con otra semana sin verlo, se encoge de hombros ante la extraña decepción de su interior.

Por eso se sorprende cuando el sábado por la tarde, cerca de su hora de cierre, el chico aparece por el café. No tiene su uniforme de policía, en realidad tiene unas ropas de gimnasio y parece algo cansado. Mira de reojo a Koda quien está ayudando a Sato con lo que falta de la cocina, por lo cual solamente esta ella en la caja.

Cuando el chico la mira, sus ojos parecen brillar y se apresura a llegar al mostrador con una gran sonrisa.

—Uraraka-san, me alegra ver que estas bien, estaba preocupado—musita dándole una leve mirada a su brazo ya sin vendas, aunque con una cicatriz en su palma.

Niega rápidamente, algo avergonzada por la sinceridad de sus palabras.

—Lamento la preocupación, no quería que se preocuparan, pero al final tuve que descansar más de lo debido—dice algo avergonzada y mejillas rojas.

Había sido su propia torpeza al final lo que le hizo estar mucho tiempo en casa, pero la herida ya no le duele.

Joder.

Qué vergüenza.

—Pudo sucederle a cualquiera, es normal que tus amigos se preocupen por ti—dice Midoriya con tranquilidad, antes de parecer avergonzado—bueno, yo creo que somos amigos, digo, no tenemos que serlo, pero pensé que nos llevamos bien, pero no es una obligación—dice torpemente de forma algo tierna, que le hace sonreír levemente.

—Somos amigos—acepta con facilidad y un tartamudeo en su interior, que parece recompensado por la gran sonrisa del chico.

Koda aparece rápidamente diciendo que todo estaba casi listo para cerrar, haciendo que Uraraka asintiera lista para atender a Midoriya. Este parece tranquilo diciendo que confiara en cualquier cosa que le diera, lo que la hace sonrojarse. Luego de terminar de prepararle su pedido, este comento que ya que era su día libre podría esperarla para acompañarla, Sato desde la cocina hizo un sonido ahogado y Koda parece algo confundido. Probablemente reciba algunos mensajes de Mina y Hagakure en algunos minutos, pero ya que son amigos, solo amigos, acepta la propuesta de Midoriya.

Este dice que la esperara, ella le lanza una mirada de advertencia a la sonrisa de Sato.

Cuando sale, sin el uniforme y con una bufanda por el frio, el chico la espera tranquilamente frente a la cafetería de la esquina donde trabaja. Ella indica que vive unas cuadras cerca y este asiente, diciendo que queda de camino a su hogar, no tiene ningún motivo para dudar.

El camino es refrescante, escuchar del chico sobre las semanas que no estuvo y como el café parece diferente sin ella, le hacen sentir avergonzada.

—Confiaría más en el gusto de Hagakure que en el de Mina—dice ella con diversión sobre como este parece confundido sobre que pedir.

Este sonríe.

—Eso me dijo Kirishima—habla con tranquilidad.

Su amiga suele tener, gustos bastante inusuales, pero era alguien muy tierna.

Cuando llegan a su departamento, o la entrada del edificio de departamentos donde ella vive, se da vuelta para despedirse de Midoriya con una gran sonrisa. Este le imita con una amigable antes de continuar su camino, ella entra a la casa con las mejillas levemente sonrojadas. Se arroja sobre la cama ahogando sus chillidos de loca en su almohada. Ignora los mensajes de Mina y Hagakure recordando las sonrisas cálidas del chico y como han intercambiado números, porque ahora son amigos.

Un mensaje de Midoriya llega, diciendo que ya ha llegado a casa y deseándole buenas noches.

Ella chilla nuevamente emocionada.

Joder.

Trabajar en ese café era lo mejor, si le permitió conocer a un chico tan lindo.

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Hagakure y Mina exigen que salga con el chico en una cita, pero ella les ignora para regresar a su horario normal y ver a Midoriya una vez a la semana. Hablan como de costumbre en sus usuales interacciones en la mañana, pero durante la semana hay algunos intercambios de mensajes, que hacen que su corazón lata emocionado. Apenas han pasado algunas semanas desde el intercambio de celular, así que siente que es demasiado pronto para cualquier cosa que sus amigas piensen, pero cuando incluso Jiro y Asui comentan que debería hacer algo, quiere reírse de su mala suerte.

¿Se ve tan desesperada?

No es que no hubiera tenido novio antes, pero solo fueron algunas citas inconclusas con personas que realmente no le importan. Con Midoriya realmente parece haber un clic, pero no sabe si eso es algo positivo, tal vez solo sea buena idea que sean amigos y solamente eso, son buenos amigos, no ve razón para arruinarlo.

Un día entra una mañana normal, con un chico a su lado que conoce como Iida y que suele también comprar algunos días de la semana.

Saluda a ambos, ignorando nuevamente las miradas poco discretas de Mina, Iida saluda de forma formal y Midoriya tiene esa sonrisa amable en su rostro. Ambos parecen tener un día libre ya que tienen ropa de hacer deporte y no su usual uniforme, una lástima ya que Midoriya se ve bastante bien en uniforme.

—Es bueno verlos a ambos—los saluda cuando llegan al mostrados, alegre de que no tengan muchos clientes y pueda atenderlos calmadamente.

Siempre es bueno el tiempo con Midoriya.

—Hoy traje a Iida-kun, todos en la comisaria amamos la cafetería, aprovechamos que entrenamos esta mañana para pasar—dice Midoriya emocionado, con Iida algo más retraído en que pedir.

—Además Midoriya-kun no deja de hablar de usted Uraraka-san—dice Iida sin parecer perturbado, haciendo que ella apriete un poco más su pañuelo y que Midoriya gire a ver incrédulo a su amigo.

Uraraka puede ver de reojo como Mina parece estar emocionada con Hagakure, aprovecha que Midoriya parece reprender a su amigo para hacerle una señal a las chicas de que deben guardar la compostura. Luego gira a ver a los chicos, donde Iida parece confundido y Midoriya le da miradas aprensivas.

—Digo, lo que quiero decir es que Midoriya-kun disfruta mucho viniendo a este café, que hable de usted todo el tiempo no tiene nada que ver—intenta corregirse el hombre de lentes, sin lograrlo realmente.

Ella sigue sonrojada, Hagakure debe contener a Mina que claramente quiere gritar y Midoriya parece querer que se lo trague la tierra.

Si.

Esa mañana resulta ser mucho más interesante y emocionante para su corazón de lo que debería ser. Lo peor es cuando Mina logra soltarse de Hagakure, supone que todo va a empeorar de ahora en adelante.

—Uraraka-chan también habla mucho sobre Midoriya-san—chilla Mina acercándose a ellos.

Si, está empeorando.

Roja como un tomate le da una mirada de advertencia a Mina, que ignora al tiempo que Hagakure intenta llevarla a la cocina, donde puede escuchar a Sato contener la risa desde su posición. Iida quien ha escuchado atentamente las palabras de Mina, gira a ver a Midoriya que también esta rojo sin poder ver a nadie, en especial a ella.

—Bueno Midoriya-kun eso es bueno como dice Todoroki, si ambos están interesados, no deberías plantearte tanto el invitarla a salir—exclama acomodando sus lentes, Mina suelta un chillido emocionado al lado de Hagakure.

Midoriya parece mortificado.

Uraraka solo sonríe tensamente, con un rostro sonrojado.

—Mou, espero no estar interrumpiendo por un café—dice alguien totalmente ajeno, todos giran confundido para ver a Aoyama aparecer como de costumbre con brillo a su alrededor—no quiero interponerme en una declaración de amor, pero tengo hambre—exclama el chico con calma.

Eso es, Midoriya paga rápidamente sus pedidos que por suerte estaban listos, antes de tomar a Iida del brazo y salir prácticamente volando del lugar. Mina sujeta por el cuello a Aoyama listo para matarlo y Hagakure nuevamente intenta detenerle.

Uraraka queda roja como un tomate.

Una hora después, llega un mensaje de Midoriya, que parece haber sido redactado cuidadosamente. Primero disculpándose y preguntando si de casualidad, quisiera salir algún día a comer algo juntos.

Contesta un si algo temeroso.

Antes de soltar ella un chillido emocionado. Ignorando que fue la mañana más mortificante de su vida, no puede evitar pensar en una cita con Midoriya o al menos, una salida que podría ser una cita.

Si.

Trabajar aquí es lo mejor que le ha pasado.

Fin

Espero les gustara.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.