Reto Sadomasoquista del grupo Forever Ackerman: Rivamika fanfic.

Mis amigos me invitaron a una noche de copas para olvidar esa semana infernal llena de trabajo. No tenía muchas ganas de ir pero aún así fui, estaba por ingresar al pub cuando la vi.

Ella estaba ahí solo de pie, sobre esos tacones que hacían que sus piernas se vieran interminables, el vestido de cuero rojo ajustado a esa piel blanquecina le daba una aspecto de divinidad, llevaba su pelo negro y lacio en una coleta alta y su cabello tocaba su espalda baja en cada movimiento que ella realizaba.

Entonces ella me miró, sus ojos de un gris oscuros se posaron en los míos fijamente para dedicarme una sonrisa cínica que le marcó esos lindos hoyuelos en su rostro, se dio media vuelta y comenzó a contonear esas caderas que podían poner de rodillas a un hombre. Su culo se veía perfectamente enfundado en el cuero de su pequeño vestido.

Mis amigos me pidieron que no me vaya pero la verdad es que esa mujer me había cautivado y no pensaba en perder la oportunidad de al menos conseguir su numero.

Al llegar a una calle poco transitada la perdí, seguí mi camino intentando ubicarla pero esa mujer estaba jugando al gato y al ratón y justo en ese momento yo era el ratón.

— Así que viniste — su voz mostraba fuerza y descaro.

— ¿Cómo te llamas? — pregunté con ansias de saborear su nombre.

— Lo siento pero no le doy mi nombre a un extraño — Su sonrisa llegaba a sus ojos — ¿Y si nos conocemos?

Quise acercarme a ella pero era ágil y atrapó mi cuerpo contra la pared, paso su mano por mi cuello y lo rasguño con sus uñas, cuando mi boca se acercó ella puso su dedo en ellos y acarició mis labios.

— Eres demasiado lindo pero a mi me gusta mandar, ¿Puedes conmigo? — Dijo con voz aterciopelada.

No sabía bien en lo que me estaba metiendo, nunca una mujer me había querido dominar pero me gustaba la idea.

"El deseo de todo hombre"

— No tengo ni un pelo en mi cuerpo de sumiso pero por ti podría intentarlo. — dije mientras la desafiaba con la mirada.

— Eres una cajita de sorpresas ¿eh?

Se acercó a mí y beso debajo de mi oído.

— Vamos a mi casa, quiero jugar. —arrastró cada palabra y mi cuerpo ansiaba llegar rápido a su hogar.

Demoramos diez minutos en auto para llegar a su casa. Era muy Linda y antigua cada habitación estaba en orden y eso me agrado. Cuando llegamos al sótano, quedé sorprendido, era una gran pieza llena de objetos sexuales.

— Bienvenido a mi mazmorra.

— Wow — no sabía que decir, ni siquiera sabía para qué servían la mitad de esas cosas.

— Me gustaría decirte que amo los besos y los abrazos pero en mi solo encontraras placer, si buscas algo más. Estas en el lugar equivocado.

Estaba loca, este era el sueño de todo hombre. Esa mujer podía hasta pisotearme y seguramente me correría como un crio.

— Quieres compartir tu placer conmigo. —Dijo ella mientras sonreía victoriosa.

— Haré mi mejor esfuerzo.

— Quítate la ropa, te quiero completamente desnudo, si tienes alguna fantasía que desees cumplir este es el momento de hablar. — Su voz sonó autoritaria — Aquí mando yo, no haré nada que tu no quieras y toda la sesión será para tu placer. No puedes hablar, tu solo responderás con un Si señora o un Si ama. Entendido.

Esta noche seguro que me dejaría llevar.

— Si ama.

Se acercó y me beso con una maestría que me dejó en vergüenza. Su lengua bailaba en mi boca con fuerza y sus labios eran como caricias húmedas que hacían palpitar mi polla de felicidad. Solo unos segundos y me dejó sin respiración.

— Me encanta que seas obediente. Arrodíllate y siéntate sobre tus piernas.

Me arrodillé y observe como se movía de un lado a otro buscando cosas.

Con una soga amarró mis muñecas a mi espalda para luego colocar un grueso collar en mi cuello una pequeña cadena colgaba de él collar. Jaló de ella haciéndome seguirla de rodillas, era humillante pero aún así no podía creer tamaña erección que tenía entre mis piernas, ella al percatarse, solo río.

Ato mis muñecas a una cadena del techo, quedé arrodillado con los brazos al cielo.

Su pie con tacón aplastaron mi pene y lo apretujo, sentí una pequeña molestia pero rápidamente lo sustituyó el placer.

— Así que te calienta que te maltraten. — dijo mientras sus manos acariciaban mi cabello.

— Tóqueme más ama, por favor. — Rogué por más roce de su pie, verla tan imponente y sensual frente a mí, me tenía como a un toro.

— Así que quieres más — dijo mientras frotaba su pie con ímpetu y tiraba mi cabello. — Vamos guapo déjame ver esa expresión ardiente en tu rostro.

Cuando pensé que me correría quito su pie y subió su pierna hasta mi hombro, mostrándome su sexo cubierto por ese pequeño hilo dental que dejaba ver su depilado y rosadito coño.

— Quiero que metas tu lengua en mi vagina y te la comas como si fuera la última comida de tu vida. — acercó su sexo a mi boca y presiono mi cabeza con fuerza.

Lamí sus labios con lentitud, intentando repasar cada pequeña parte, introduje mi lengua en su interior dándole pequeñas estocadas, ella movía sus caderas abriendo más su coñito para mí.

— Ahh eso es guapo, tienes una lengua muy traviesa en esa sucia boca. Mph...

Sabía que estaba muy excitada así que lamí con la punta de mi lengua ese pequeño atado de nervios que se mostraba orgulloso frente a mis ojos, lo lamí y mordí, cada apriete de mis dientes en su clítoris era una hermoso contoneo de su pelvis contra mi cara.

— Quiero que lo recibas todo.

No podía ver su rostro porque tenía el mío enterrado en su entrepierna pero de tan solo imaginar ese rostro sonrojado y sudado apuntó de alcanzar su éxtasis, mi erección dolía.

Le di una última lamida desde sus labios menores hasta su clítoris, apretujándolo entre mis labios. Sentí como rociaba mi cara con sus fluidos y eso solo me éxito más, cuando terminó se sostuvo de mi cuerpo y yo solo le di un último beso a ese rico y húmedo coñito.

Tenía tantas ganas de follarla, pero cumpliría todos sus caprichos por solo ver a esa mujer satisfecha.

Cuando saco su pierna de mi hombro me observó con sus ojos llenos de deseo.

— Oh que rica erección tenemos aquí. — su mano agarro mi pene que estaba pesado, lleno y con ansias de vaciarse. Preferentemente en sus entrañas. — ¿Quieres correrte?

— Si, ama por favor.

— No puedes.

— Pero... Zaz, sentí arder mi rostro de la bofetada que me dio esa zorra de ojos grises.

— Tu solo harás lo que yo te digo — presionó mi pene con tanta fuerza que perdí conciencia de mi orgasmo.

Se puso de pie y quito los nudos que sostenían mis manos dejándolos caer, solo podía sentir el hormigueo provocado por la inactividad que habían sufrido. Se agachó a mi altura y aprisionó mi cabello entre sus largos dedos. Dio pequeñas caricias en mi mejilla calmando el escozor que sentía.

— Siéntate ahí— Señaló un sillón raro con forma de "S" invertida.

Al sentir ese frío cuero tocar mis piernas me recorrió un escalofrío a lo largo de mi columna, entonces ella se sentó en mis piernas.

— Quítame el vestido. — Dijo mientras sus caderas se movían sobre mí pene provocativamente.

Baje el cierre y quite cada broche que estaba sobre sus senos, viéndolos mientras el cuero los soltaba y dejaba ver esos pecho medianos coronados por esos pezones rosados ya erectos por el reciente clímax. Cuando pego sus senos a mi pecho no pude evitar soltar un ronco jadeo.

— Que deliciosos músculos tienes guapo. Tengo ganas de mordisquearlos y llegar a ese venoso falo que tienes entre tus piernas y comérmelo hasta dejarlo seco. —

Dijo todo eso mirándome a los ojos, y con su boca jugueteando en mi mandíbula que estaba que se cortaba de lo tenso que lo tenía esa condenada.

— Acuéstate y no muevas ni un musculo, si soportas el correrte te daré un premio.

— Si señora.

Quería no pensar en su cuerpo lleno de curvas, ni en sus pezones, mucho menos en ese culo que deseaba tanto follar.

— ¿Que quieres hacerme, esclavo? Quiero saber tus deseos.

— Mi señora...

— Dilo.

— Quiero zurrarla y enterrarme en ese magnífico culo que tienes.

— Así me gusta, no sería una buena ama si, solo disfruto yo.

— Primero iremos a lo mío. — sonrió —Recuéstate y muéstrame ese trozo sabroso que tienes ahí.

Una vez recostado ella tomó con ambas manos mi pene y comenzó a manosear lo mientras me miraba con esos ojos de gata.

— Estas que explotas — concluyó para terminar

— Quieres ver como me la trago todo.

— Ohh si señora...

Levante un poco mi cuerpo y pude ver como ella me observaba introduciéndose el glande entre sus labios mientras su manos subían y bajaban en mi falo, lo escupió y dejó caer saliva para facilitar la masturbación, me espanté al sentir como su dedo se introducía en mi ano y presionaba mi próstata, era incómodo pero hacía demasiada placentera la felación. Todo mi ser pedía eyacular pero una vez más ella corto de raíz mi orgasmo cuando sus uñas se enterraron en mi pierna.

— Crees que soy malvada.— Mis dientes rechinaban de frustración. — Créemelo, me lo agradecerás. Solo disfruta.

Controle mi respiración y efectivamente el dolor de huevos que me había dejado esa mujer, hacía palpitar mi vientre y mi entrepierna.

Sus besos esta vez subieron a mi pecho, rasguño y acarició mi abdomen dejando besos húmedos.

Tomó mi pesado pene entre sus manos y lo acomodo en su entrada para ensartarse en una sola estocada, fue disminuyendo la fuerza de penetración, sus tetas me tenían vuelto loco, en cada penetración rebotaban y quería tocarlos, lamerlos o morderlos.

— Uhmmm Sii... resiste un poco más, vamos mueve tus caderas.

Y obedecí esa mujer definitivamente me mataría pero quería morir entremedio de sus piernas.

Impulse mi cuerpo y la embestí, ella solo se retorcía, el ritmo aumentaba y disminuía, giraba sus caderas provocando que mi polla roce todo en su interior, estaba listo, quería correrme pero no quería ilusiones y está noche dos veces me las habían quitado.

— Vamos cariño, córrete para mi.

Solo atiné a decirle...

— Si ama, Ahh...

Mi orgasmo llegó con tanta fuerza que dolió un exquisito y placentero dolor, solo pude apretar mis dientes, mi eyaculación salió con tanta fuerza que pensé que dejaría todo en él.

Su cuerpo sudaba y se encontraba sonrojado, se veía tan sexi. Besé su pecho y seguí moviéndome encima de él.

— Puedo utilizar mis manos ama.

— Si. — sus ojos brillaban observando mi cuerpo. — si puedes.

— Solo deme un minuto...

— No cariño, lo hiciste muy bien. Debes descansar.

Al pararse y sacar mi pene de su interior, camino hacia un pequeño asiento redondo de cuero, subió una de sus piernas a él y comenzó a frotar sus dedos de arriba a abajo e introduciendo sus dedos en su interior mostrándome como llegaba a su orgasmo sola. Esa bruja estaba buscando su orgasmo frente a mi nariz, mostrándome como mi semen escurría entre sus pliegues mientras me miraba con esa cara deseosa que me mostró cuando la encontré en la calle esa misma noche.

— ¿Que crees que haces? — dijo ella intentando acomodarse.

No hablé, solo la agarre con fuerza para pararla y empujarla hacia la pared.

Pase mi mano por su vientre y la acomodé, dándome su trasero y pegando sus tetas a la pared.

— Te castigaré.

— Lo que usted quiera ama.

Esperaría ese castigo.

Acaricie sus nalgas y introduje unos dedos en su culo y jugué con él, sabía que le gustaba porque ella no paraba de gemir y contonear su cuerpo.

— Que esperas, hazlo. Ahhh...

— Me gusta oírte gritar hermosa.

No podía dejar de gemir, me penetrada con tanta fuerza y sus dedos pellizcaban mi clítoris termine con mi cuerpo totalmente pegado a la pared y mis piernas abiertas recibiendo sus estocadas y sus caricias.

— Mhmn más fuerte.

Estaba por irme así que tome su cabello y lo tire con fuerza hacia atrás dejándola con sus pies en punta.

— Vamos nena, córrete.

— Eres un maldito, Ahhh...

Entonces el se corrió llenando mis entrañas y apretándome entre su cuerpo y la pared. Las contracciones y latidos en mi interior, me dejaron inservible solo pude sostenerme de él esperando que mi cuerpo deje de palpitar y entre sus brazos me sentí plena y llena de satisfacción.

Esta vez su mujer se había pasado con sus fantasías pero había sido fantastico, 12 años juntos y lo seguía haciendo feliz, definitivamente le daría todo lo que quisiera.

— Feliz aniversario cariño.

— Je t'aime tellement belle — dijo entre susurros y el cansancio. — esperaré ansioso nuestro próximo aniversario.

Los amo.

Traducción:

Seulement à toi: solo tuyo.

Je t'aime tellement belle: Te amo mucho preciosa.

Espero les guste quería un poco de perversión pero me resulta difícil ver a levi como sumiso. Incluí algunas frases en francés solo porque lo amo.

Los quiero.

Jess