Hoy es lunes, tal vez miércoles a saber qué día es ya no importa, solo quiero dormir y ya no despertar jamás, misma rutina, clases, ser ignorando, golpeado y obtener burlas no es una preciosa vida.

Cuanto tiempo llevo esta rutina, miro la sangre correr por mis muñecas, esas cortadas que no son nada de cómo me siento por dentro, el uso de la gabardina no era precisamente por la moda o por gusto mío, era para ocultar esas cortadas, sonrió de forma amarga, por un momento me siento feliz esto acabara pronto. . . Pero soy tan cobarde aun no quiero morir.

Solo quiero que alguien me comprenda. . . Que me apoye en mis decisiones. . . Alguien con el que pueda desahogarme. . . que me escuche. . . alguien que tienda su mano para mí. . . Que me ayude a seguir viviendo esta vida de mierda que ya no quiero, ¿Es acaso tan grande mi deseo?

Tome un lapicero y una hoja cualquiera la cual se manchó de mi sangre.

"Querida Gaz y papá

Hoy dormiré para siempre, para ya jamás volver a sufrir, llorar u odiar.

Gaz ya no tendrás porque quejarte de mi voz, de discutir por la ultima soda, la leche o alguna otra cosa, ¿no querías ser hija única? deseo concedido.

Papá ya no necesitaras avergonzarte de tu hijo loco ya no tendrás que decepcionante más de mí, por no seguir el camino de la ciencia real y por seguir mis sueños que para ti solo eran falacias.

Pese a ser ignorando y maltratado por ustedes yo si llegue a amarlos, eran lo único que yo conocí como familia, llegue a sentir envidia de los demás, Gaz perdóname por no ser el hermano que siempre quisiste, papá perdóname por no ser el hijo perfecto que siempre desees, ya no les daré problemas.

Adiós para siempre

Que sean felices

Dib

PD: Ya no será necesario tu apellido señor Membrana "

El cielo estaba nublado, la lluvia caía de forma fina, el ambiente era tranquilo, un día hermoso para terminar con todo.

Subí al techo del edificio más alto al que pude entrar, mire para abajo, subí al borde, esto ya se terminara.

- ¡DIB NO LO HAGAS! - escuche con claridad la voz de ese alíen, di la vuelta sin bajar de la orilla de la azotea, esto no me lo esperaba, no esperaba verlo a él aquí, no quiero que el me vea en este estado tan deplorable.

- ¿Cuál sería la razón de hacerlo? - de forma seria pregunte, sin mostrar ninguna emoción en mi rostro o eso trate.

- Piensa en tu familia - dio unos pasos adelante— Tu unidad paternal y tu hermana aterradora—

- Zim ... Familia— una carcajada histérica salió de mi boca —una donde tu hermana está más al pendiente en sus juegos, una que sabe de tus intentos de suicidio y le da igual, alegando que eres muy estúpido para hacerlo bien que incluso ha dicho que es mejor que te mueras - sonrió de forma amarga— una que te trata como si fueras su peor enemigo, una en donde tu propio padre te tacha de loco, donde te ha metido al manicomio, que te ha llevado con psiquiatras. .. ¡Donde no cree lo que dices! - en ese punto podía sentir mis lágrimas que corrían con libertad, el llanto era más que evidente en mi— uno que le importa más su ciencia que su hijo, donde su secretaria siempre le tiene que recordar que tiene un vástago, ¡Un padre que quiere que deje lo único que me ha mantenido VIVO !,si eso es familia me compadezco de la que la tienen - me desahogue un poco con esas palabras, por favor no me mires, vete.

- No Dib - su voz se oía preocupada y en cierto punto aterrada - Humano—

Camino un poco y yo puse un pie fuera

- Sabes Zim gracias - Sonreí— Te confieso que tú me gustas - más lágrimas corrieron por mis mejillas de nuevo - Te amo Zim. . . Adiós -

- ¡DIIIIIIIIIIB! -

(A todos ellos que hicieron mi vida miserable, espero que el karma les llegue y sufran el doble de lo que me toco a mi)

Espere el impacto de mi cuerpo sobre el duro pavimento, pero no sintió nada solo sentí el viento al caer, algo me sujetado, entre abrí los ojos, a escasos centímetros estaba el rostro de Zim, levante una de mis manos y acaricie una de sus mejillas, tenía frío, mi vista se fue nublando, sentí mis párpados pesados y los latidos de mi corazón más lentos.

- Estúpido humano no puedes dejar a Zim solo— sentí como me abrazaba más fuerte - Zim te ama ... No te atrevas a dejar a Zim solo— lo bese fue un roce solo eso.

Lo siento Zim no creo tener fuerzas para vivir, un rostro lleno de tristeza fue lo último que mis ojos vieron.

Años después

El científico, más famoso y querido de la Tierra dejo de enfocarse en su ciencia, ningún invento le salía bien, le había dolido la muerte de su hijo, tanto que lloro y pido perdón, perdón a alguien que ya no está con ellos, alguien que gritaba la atención de su progenitor, pero nunca la recibió de la forma querida.

Gaz ella por otro lado también lloro, nunca pensó que la casa se sentiría tan vacía, no esperaba que su corazón se rompiera al leer la carta, no más bien ella se sintió la peor mierda del mundo al leer el de su hermano.

Zim había dejado la Tierra y se había instalado en otro planeta uno respirable sin alguna especie dominante, vivió junto a su humano, el cual cuido hasta que se recuperó de sus heridas tanto físicas como emocionales, no fue una tarea fácil, pero lo logro.

- Gracias Zim - este tenía abrazando al alíen por la espalda debajo de un enorme árbol de flores moradas - Gracias por darme una familia y por no abandonarme—

- De nada humano. . . Zim también te da las gracias— dijo feliz el alíen, viendo a dos niñas correr junto a Gir ya minialce - Zim sabe lo que es amar a alguien y todo es gracias a ti, además que en dos meses tendré listo el Pak que te ayudara a vivir más años -

- ¡Mami Zim tengo hambre! -

—También tengo hambre papá—

La primera era una pelinegra de ojos ámbar, piel blanca, con antenas rizadas y sin nariz, la segunda era más parecida a su madre, piel verde, ojos magenta, tenía una mata de cabellos negros los cuales cubrían sus orejas y una pequeña nariz, eran dos niñas hermosas e inteligentes.

- Vamos a comer mis amadas princesas -

Aleta