Mamberso Episodio I: La saga de tongo
AgMafs
Disclaimer: Todas los personas y eventos que aparecen en este y demás capítulos son enteramente ficticios. Cualquier parecido con personas y/o eventos de la vida real es mera coincidencia.
Te llamas José. Un nombre genérico para un chico genérico, dirían algunos, pero la verdad es que no te importa. No te importa nada, tú sabes que eres extraordinario y eso es suficiente para ti. Acabas de cumplir los 17 años siendo todo un cabronazo en secreto. Nadie en la escuela sospecharía que conviven con el protagonista más genial de todos los tiempos: el protagonista de tu vida. Pero dejemos de hablar de tu genialidad; al principio dejamos claro que eso no te importa [[por que en el momento que te importa dejas de ser tan genial, ¿verdad?]].
Volvamos a la mamalostrófica historia que te hizo tan putamadralmente genial [[ok, ya fue suficiente]]. Desde que tienes memoria recuerdas la aparición esporádica de seres extraordinarios. Sabes que no me refiero a unicornios, grifos o quimeras, nada de eso. Desde que eras niño se te han aparecido personalidades como el mismísimo bob esponja, los teletubbies o incluso dora la exploradora. ¿Recuerdas el furor que causaron hace poco las historias acerca de la aparición de Chester Cheetos en kidzania? Bueno, lo cierto es que a ti hasta te invitó a beber, solo que eres demasiado cool como para comentarlo [[es la última vez, lo prometo]].
Aunque hace ya mucho tiempo que dejaron de visitarte los íconos de las caricaturas Millenials (bob esponja aun viene de vez en cuando), desde hace algunos meses se te aparece un hombre gordo y extrañamente feo. No es feo de cojones, de esos que te incomodan visualmente o te hacen pensar en si dios (suponiendo que hay alguno) estornudó mientras esculpía sus rostros. No, este señor posee una especie de fealdad que, combinada con su forma de huevo, resulta graciosísima.
Es tan graciosamente feo que lo único que hace cuando aparece te causa demasiada risa: siempre que estas en la calle, completamente solo, cae del cielo y te apunta con su mano cortita y regordeta [[como una tortita]] mientras te grita ¡Soretee!
