Pokémon. También conocidos como monstruos del bolsillo. Criaturas poseedoras de sorprendentes poderes e inmenso potencial oculto. Se habla mucho de ellos, y se sabe poco y nada más allá del hecho de que se encuentran en todas partes. En los campos y en la hierba alta. En los cielos y en los desiertos. En nuestros hogares. En bosques, ríos, montañas, ciudades o cementerios. Incluso en lo más profundo del océano y del espacio exterior.

Los humanos interactuamos con los pokémon de formas diversas. Algunos los capturan y los usan para batallar y convertirse en entrenadores, rancheros o policías, o para tareas pesadas que requieren algo de mano extra. Otros solo los consumen, y luego están los que o los tienen de mascotas o los estudian como una profesión.

Mi nombre es Shauntal, estimado lector o estimada lectora. Me especializo en los pokémon del tipo fantasma y soy miembro del Alto Mando de Unova, una región tan rica en historia y en cultura como cualquier otra. Durante mi tiempo libre, cuando no estoy entrenando o asistiendo a la actual campeona y a mis compañeros con asuntos gubernamentales y de extrema urgencia, me gusta escribir. Soy, irónicamente, lo que muchos definirían como una escritora fantasma. Y seré la narradora en esta ocasión. Siéntete bienvenido o bienvenida a mi humilde salón.

Cada persona que lucha codo con codo junto a los pokémon y tiene un gran vínculo con ellos tiene una historia que contar, especialmente aquellas personas que han combatido contra mí y contra mis pokémon. Al menos así lo percibo yo. Es por eso que prefiero leer o escribir acerca de historias en las que humanos y pokémon se ayudan los unos a los otros, en vez de meras historias enfocadas solo en pokémon, o en humanos.

La historia de hoy trata específicamente sobre eso. Sobre cómo los vínculos con los pokémon pueden unir a una o más personas. O también separarlas.

Todo comenzó unos cuantos años atrás, en una lejana ciudad ubicada al suroeste de esta misma región. Allí fue donde nacieron nuestros protagonistas.

Eran dos, ni más ni menos. Una niña de cabello castaño y ojos azul claro; y un niño de pelo azul oscuro y ojos rojos. Como sus padres eran vecinos, no tardaron mucho en conocerse y volverse grandes amigos. Hacían todo juntos, estando unidos en las buenas y en las malas. La niña era racional y paciente; el niño, pasional y temperamental.

Mientras fueron creciendo, los dos amigos se tornaron idealistas. Durante su juventud presenciaron el alzamiento de un culto religioso extremista que afirmaba que los humanos debían dejar de esclavizar a los pokémon y por ende liberarlos, sin importarles si tenían que hacerlo por la fuerza. Y entre los muchos pokémon sustraídos a los entrenadores, el Purrloin de la hermana menor del niño fue una de las víctimas.

Unos cuantos años después, y habiendo alcanzado la edad y la madurez suficientes para cuidarse solos, ambos amigos obtuvieron su primer pokémon. La niña, ya vuelta toda una bella jovencita, recibió por parte de la asistente de una profesora amiga de su madre una Snivy tan elegante y tan refinada como ella; el niño, ya siendo un apuesto joven hecho y derecho, un Tepig cuyo corazón ardía con el mismo vigor y convicción que el suyo.

Preparados, emprendieron juntos un viaje sin igual, capturando todo tipo de pokémon y desafiando a los líderes de gimnasio de cada ciudad para fortalecer tanto a su equipo como a ellos mismos. Sin embargo, a ambos los movía un objetivo distinto: la joven quería volverse la más poderosa entrenadora que el mundo hubiera visto; el muchacho, por el contrario, solo quería hallar a los culpables del hurto del Purrloin de su hermana.

Durante su periplo, descubrieron que la logia que en el pasado había infundido temor en el corazón de la región se había fragmentado en dos bandos: uno que buscaba corregir los errores pasados y otro que todavía seguía las órdenes de su despótico y megalomaníaco líder. El muchacho, incapaz de perdonar a ninguna de las dos facciones, se lanzó tras ellos en busca de Purrloin, mientras que la joven resolvió formar una pequeña alianza con el primer bando en pos de detener al segundo.

Eventualmente, y uniendo sus fuerzas, lograron derrotar a los remanentes de la logia, salvando en el proceso la vida de un viejo y cansado dragón de hielo, cuyo poder había sido explotado con fines terroristas. Con aquel asunto solucionado, el muchacho recuperó al pokémon de su hermana, mientras que la joven continuó su viaje hasta la Calle Victoria, lo que la llevaría a desafiar al Alto Mando y derrotar a la campeona, cumpliendo su sueño de volverse la entrenadora más fuerte de todos.

Y fue entonces cuando la desgracia cayó sobre ellos. Cuando la amistad que había entre los dos héroes se quebró por completo.

Durante la larga guerra que ambos habían librado contra la perversa secta, la muchacha había hecho amistad con un joven que, al igual que el resto del primer bando, había sido manipulado por el líder de la logia. El muchacho poseía el extraordinario don de poder hablar con los pokémon, y deseaba que humanos y pokémon pudiesen convivir sin necesidad de receptáculos para los segundos más que nada en el mundo. Durante el breve tiempo que compartieron juntos le enseñó a entrar en conexión tanto con la naturaleza como con todos los pokémon, salvajes y entrenados por igual. Y cuando el conflicto terminó abandonó con gran pesar la región en busca de un viejo amigo, no sin antes dejarle al dragón oscuro legendario y defensor de los ideales, quien la había reconocido como la nueva heroína de Unova.

La joven sintió una gran carga invisible siendo depositada tanto en sus manos como en sus hombros. Inspirada por la filosofía de aquel muchacho que había conocido, terminaría comenzando una campaña para re-estructurar el sistema de gobierno de su región, buscando el apoyo de sus familiares, de sus amigos, de los líderes de gimnasio y del Alto Mando con resultados mixtos. Se veía a sí misma en la obligación de llevar a cabo el ideal de su nuevo amigo, buscando llevar a las autoridades de la región ante la justicia por su inactividad durante y después de los crímenes de lesa humanidad perpetrados por la logia. Y, ante sus ojos, una monarquía constitucional era la única solución.

Su compañero no se tomó la campaña a la ligera. Consideraba que designar un rey o reina para Unova sería exactamente lo mismo que la logia había tratado años atrás, conduciendo a la miseria y a la desgracia de todos, alegando que su amiga tarde o temprano sería corrompida por el poder. Pero la joven no estuvo de acuerdo, ya que creía firmemente en que el poder no corrompía, que solo revelaba las intenciones de aquel que lo ejercía. Y, con el dragón legendario y casi todos creyendo en su visión, no se echaría para atrás. No tenía intenciones de escuchar una opinión adversa a la suya.

El muchacho comprendió que el vínculo que había entre aquella joven con sus pokémon y el dragón era mucho mayor que el que había habido entre él y ella desde que eran pequeños. Sintiéndose decepcionado y traicionado por su amiga de la infancia, escapó tanto de su hogar como de su región, buscando hallar un lugar donde poder reflexionar, lejos de su amiga, de la logia y de todo el conflicto que sabía no tardaría mucho en llegar sobre la región en la que había crecido y que tanto amaba.

Con el corazón repleto de dolor y de tristeza, la joven campeona y aspirante a reina dejó ir a su amigo, sintiéndose más sola que nunca pese a tener a todos sus conocidos y a toda la gente que estaba de su lado. Y mientras sigue en su meta de crear eterna y duradera paz en su futuro reinado, todavía aguarda a día de hoy el regreso de su querido compañero para poder zanjar las diferencias entre ellos.

El vínculo entre dos seres vivos puede llegar a ser más fuerte que toda la maldad e injusticia en el mundo. Pero, ¿acaso vale la pena formar nuevos vínculos deshaciendo otros? ¿Puede un vínculo ser capaz de destruir otro? A veces nos enfrascamos tanto en hallar la verdad, en seguir nuestros ideales o en alcanzar nuestros sueños que no valoramos lo que se tiene hasta que ya no está. Solemos priorizar nuestros puntos de vista y nuestras metas a nuestros familiares, a nuestros amigos, a todo lo que de verdad importa, a veces inconscientemente, hasta que ya es demasiado tarde. ¿Qué es lo que tú crees?

Yo creo que nunca es demasiado tarde. Y creo en nuestra reina.

Soy Shauntal, la escritora fantasma. Y este, mi querido lector o lectora, ha sido otro relato lunar.