Al pasar las cerdas del cepillo sobre la larga cabellera pelirroja a Harley solo se le cruzaba una idea por la cabeza Voy a pintarme el cabello de rojo. En su mente se vería fabulosa y tendría otra cosa en común con su novia.
Ivy revisaba su celular mientras dejaba que la rubia le pasara el cepillo varias veces. Era algo sencillo que la relajaba muchísimo. Además, el momento era tan tranquilo y acogedor que deseaba que las cosas fuesen así todos los días. Quizá si no fueran unas de las villanas más buscadas de toda Gotham, sus días rutinarios fueran así. Por ahora, solo le tocaba disfrutar al máximo de estos pequeños detalles que compartían.
El camino que habían recorrido no había sido fácil, sin embargo, todo valía la pena con tal de estar unidas la una con la otra.
