Hola gente. Bueno, como alguien me pidió, vamos con un fic que sigue el guión de la serie. Magia, héroes y villanos. Eso sí, ¡agárrense los machos! Son 77 capítulos y el más corto tiene 1.100 palabras, pero de mil solo hay tres o cuatro, los demás pasan de las 2.000 y alguno llega a las 10.000 palabras. Se titula Dulces deseos, su original es en portugués, y su autora es Fanaticaporler, la misma autora del fic Diario de un gran amor, que también traduje.

Sinopsis: En medio de la falsa paz en la que Storybrooke se encontraba tras el regreso de todos del Inframundo, Emma Swan comienza a sufrir terribles pesadillas, ataques y visiones, que la alertan de algún peligro. ¿Será real? ¿O solo su mente jugándole una mala pasada? Al mismo tiempo que comienza una búsqueda de respuestas y soluciones, Emma y Regina comienzan a descubrir e intentar lidiar con sentimientos y deseos que surgen de la una hacia la otra. Dos mujeres fuertes y guerreras, Salvadora y Reina, unidas por una única causa y con un solo sentimiento.

Pesadillas y emociones

POV Emma

Vivíamos tiempos de paz…La tan esperada paz…Pero algo dentro de mí me inquietaba…Una sensación de que aún no estaba todo acabado…Yo quería creer que todo estaba normal y que caminábamos hacia una vida normal de ahora en adelante, pero en el fondo, mi mente presentía un peligro mayor, quizás el mayor de todos…Quería creer que Storybrooke ahora era una ciudad corriente…Pero no servía de nada, porque sabía que aquella ciudad podría ser de todo, menos normal…¿Qué estaría viniendo? ¿Qué era esa sensación? ¿Acaso estaría volviéndome loca?

Tras nuestro regreso del Inframundo, la destrucción de Hades, el regreso de mi amor de la muerte y la separación de Regina de su parte maléfica, la Evil Queen, finalmente conseguí respirar aliviada. Decidí continuar viviendo sola, en la misma casa en que viví cuando fui la Dark One…Para mí, al menos de momento, eso era importante…Un poco de soledad muchas veces necesaria, que te ayuda a aclarar la mente, a poner las ideas y la cabeza en su sitio…Sigo trabajando como sheriff de la ciudad y Regina sigue siendo la alcaldesa…Henry ha decidido seguir viviendo con Regina, cosa a la que yo jamás me opondría, Regina es también su madre como lo soy yo, y nuestra relación no podría estar mejor. Y mi hijo siempre está a mi lado. Al final siento que encontré mi sitio en este mundo, al lado de mi familia. Sí, Henry, mi madre, mi padre, mi hermano, Regina y Hook…¡Mi familia! ¡Finalmente ya no me sentía sola!

En cuanto a los demás: Zelena finalmente se ha redimido, gracias al amor por su hija, por Regina y por su madre…Gold, de ese sabemos que nunca se va a redimir por completo, pero decidió estar a nuestro lado y mantener estos tiempos de paz…Belle lo ayuda mucho con eso…¡Hemos estado bien! Y Regina sigue feliz con Robin…¡Y Robin! No sé decir por qué, pero de un tiempo a esta parte, le he cogido cierto rencor…Realmente no sé decir por qué, siempre me ha tratado bien, nunca me ha hecho nada y nunca hemos tenido ninguna pelea, ¡me siento culpable por ese sentimiento! Sentía simpatía por él, y ¿por qué ahora esto? Pero hasta el hecho de que alguien citara su nombre me hacía cambiar de tema bruscamente, a veces sin darme yo misma cuenta…Nos llevábamos bien, pero hoy, si puedo, evito estar en los mismos sitios que él…Tengo que encontrar una respuesta para esto dentro de mí. Pero de momento, hay otros problemas mayores…

Hacía dos meses que todo andaba bien por aquí…¡Pero no para mí! Durante el primer mes, me sentí tranquila y bien. Pero entones comenzaron las pesadillas…Terribles, una tras otra, noche tras noche…Y cuando despertaba, sudando, temblando, llorando compulsivamente y en pánico, no conseguía volver a dormirme, la oscuridad y la noche me tragaban por completo. Hook durmió algunas veces aquí conmigo y presenció ese momento, y se preocupó mucho, pero no lograba contarle de lo que se trataba, sencillamente no podía…Me inventaba otra pesadilla, diciéndole que soñaba con el día en que había dado en adopción a Henry, y él acababa creyéndome y se dormía protegiéndome en sus brazos…Sentía todo su amor y protección, sentía cómo él había cambiado y estaba tan feliz, y yo lo amaba mucho como para decirle algo que lo turbara o lo pusiera nervioso y preocupado…Podría estar equivocada, pero no podía hacerle eso. Y debido a eso, últimamente le vengo dando disculpas para que no venga a dormir a mi casa, pues las pesadillas eran cada vez más frecuentes. Y tampoco quería incomodar la felicidad de mis padres ni la de Regina. Sí, estaba sufriendo sola, pero descubriría una manera de salir de esto yo sola.

Pov Emma off

Emma estaba cocinando, algo abatida, debido al cansancio causado por la falta de sueño producida por la maldita pesadilla que se repetía, cuando escuchó el timbre. Va a abrir con el delantal y todo, cuando vio quién era por la mirilla, su sonrisa se iluminó de oreja a oreja.

‒¡Helo, love! ¿Es aquí donde una bonita rubia ha pedido flores?‒ dijo Killian dando su mejor sonrisa, sacando de detrás de su espalda un ramo de rosas amarillas

‒No, pero se te perdona la equivocación‒dijo Emma, mordiéndose el labio inferior, poniendo cara de malicia, cogiéndolo de la mano y arrastrándolo dentro de la casa y cerrando la puerta.

Tras un beso provocador, Emma volvió a los fogones, dado que su comida casi se estaba quemando.

‒Hummm, qué bien huele‒dijo Killian abrazando a Emma por detrás, pegando su cuerpo al de ella y mordisqueando su oreja.

‒Son tortitas‒dijo Emma en un susurro, ya excitándose

‒No estaba hablando de las tortitas‒habló Hook apretando aún más su cuerpo contra el de ella, su tono de voz cargado de erotismo.

‒¡Qué le den a las tortitas!‒dijo Emma, ya loca, atrayendo a Killian a un ardiente beso, empujándolo hacia el sofá.

‒Hija, buenos días, vine a ver si quieres almorzar en Gran…¡Ay, dios mío!‒era Mary Margaret, empujando la puerta toda animada y apresada, entrando por la puerta para dentro, pero girándose enseguida de espaldas toda roja ‒Yo…Ehh…¿Molesto?

‒¡Mamá! ¿Nadie te enseñó a llamar a la puerta de los castillos en el Bosque Encantado?‒dijo Emma completamente roja y avergonzada, colocándose la ropa, cerca de un Killian que se aguantaba para no reírse a carcajadas.

‒Discúlpame, de verdad, yo y mis impulsos‒dijo Mary dándose una palmada en la cabeza.

‒Sin problema, suegra querida‒dijo Killian sonriendo divertido, dándole un beso en la mejilla ‒Emma estaba haciendo tortitas, pero me gusta la idea del Granny's…¿Vamos, love? Guarda las tortitas, nos las comemos más tarde, solo tú y yo‒dijo Killian guiñándole un ojo a Emma.

‒Ahh, no sé…‒dijo Emma con cara desanimada y cansada

‒¡Vamos, hija! ¡Será divertido! Te vengo encontrando desanimada, estás trabajando demasiado en la comisaria y en la alcaldía…Vamos a distraernos un poco‒dijo Mary, preocupada por Emma.

‒Está bien, está bien…Me habéis convencido‒dijo Emma alzando las manos en forma de rendición.

‒¡Yes!‒dijeron Hook y Mary a la vez, chocando palmas y dando un salto, arrancando una dulce sonrisa de Emma…¡Cómo los amaba!

‒¿Quiénes más van?‒preguntó Emma de espalda, metiendo sus cosas en un bolso.

‒Henry no vendrá porque está haciendo un trabajo del cole en casa de un amigo y que tiene que presentar mañana…Así que seremos nosotros, tu padre, Zelena, Belle, Regina y Robin.

Al escuchar el nombre de Robin, Emma sintió una incomodidad por dentro, apretó un poco más fuerte su bolso sin percibirlo y reviró los ojos, lo que pasó desapercibido para Mary y Hook por estar de espaldas.

"Pero, joder, tiene que estar él", pensó y después movió la cabeza "pero, ¿qué estupidez es esa, Emma? Para ya con eso, el tipo nunca te ha hecho nada y es una excelente persona"

‒Bueno, ¿nos vamos?‒dijo Emma aún un poco nerviosa y respirando hondo.

Y así los tres salieron en dirección a Granny's para almorzar.


Al llegar, ya estaban Zelena, David y Belle. Estaban esperando a Regina y Robin. En cuanto entraron en el establecimiento, fueron recibidos con largas sonrisas, David le dio un cariñoso beso y un abrazo a Emma.

‒¡Hija!‒dijo David cariñoso ‒¡Linda como siempre! Pero te veo algo cansada…¿Has trabajado mucho?

‒Es lo que le he dicho yo‒dijo Mary abrazando al marido por la cintura ‒Necesita descansar y distraerse.

‒¡Entonces vamos a aprovechar, Emma! ¡Bebe un chupito o varios, y relájate!‒dijo Zelena riendo y alzando su vaso.

‒Si necesitas de cualquier cosa, aquí estoy, Emma‒dijo Belle, cariñosa tocando las manos de Emma y sonriendo, haciendo sonreír de vuelta a Emma. Le gustaba mucho Belle y la consideraba una gran amiga. En estos últimos meses las dos se habían vuelto muy allegadas, y Emma adoraba su compañía, y se sentía muy a gusto conversando con ella.

‒Gente, estoy bien, no os preocupéis‒dijo Emma con mirada cansada, pero feliz por la preocupación de todos para con ella…Se sentía muy bien con todos ellos cerca.

En ese momento la puerta se abrió y por ella pasó Robin, abrazando a Regina por la cintura. Regina, como siempre, estaba maravillosa con una blusa de tirantes roja que le hacía un bello escote, falda lápiz ceñida, medias negras que torneaban sus piernas, zapatos de tacón negros y su inseparable chaqueta gris. En los labios, labial rojo que marcaba su cicatriz encima del labio de manera sexy y khol oscuro que resalaba más sus ojos.

‒¡Hola a todos!‒dijo Regina muy animada, saludando a todos, y sentándose al lado de Emma de manos dadas con Robin.

‒¡Hola, gente! Vaya, estoy muriendo de hambre, ¿ya pidieron?‒preguntó Robin colocando la mano en el estómago.

‒¡Hola!‒todos saludaron con sonrisas.

Y una vez más aquella incomodidad…Aquella sensación extraña y sentimientos ruines con relación a Robin que Emma no conseguía explicar. Emma solo sabía que no lo quería allí, no quería su presencia…Y todo se intensificó al ver cómo apretaba a Regina contra él, y más aún cuando, ya sentados, besó sus labios…Pero, joder, ¿qué es esto? ¿Acaso Emma tenía miedo o presentía que él iba a hacerle daño a su amiga? No, no puede ser. Robin realmente quería a Regina, y ella a él, él la hacía feliz y Emma quería ver feliz a su amiga. Era eso, seguro. Temor de que él hiciera sufrir a Regina como otros lo habían hecho, y Emma, más que nadie, conocía el largo camino que la morena había recorrido para estar donde estaba ahora, lo mucho que ha luchado contra la oscuridad y contra sí misma, y cuánto habían luchado y sufrido las dos juntas para convertirse en amigas y compañeras. Ella quería mucho su felicidad…Solo que no conseguía entender por qué cuando la morena había entrado en el restaurante ella comenzó a analizarla de arriba abajo, y sintió un escalofrío por todo su cuerpo y una cosa extraña en el estómago…Pero en ese momento, Killian la sacó de sus devaneos, atrayéndola hacia él y abrazándola.

‒¡Hola, Emma!‒dijo Regina dándole un sonoro y demorado beso en su mejilla, dejando allí una maca de labial rojo, haciendo que Emma apretar los ojos.

‒¡Ahhh, Regina, lo has hecho a propósito!‒dijo, ruborizándose y cogiendo una servilleta de la mesa y restregándose el rostro con fuerza para borrar la marca de pintura de labios.

‒Puedes apostar que sí‒dijo Regina soltando una dulce carcajada y dándole un golpe en el hombro, haciendo que la rubia revirara los ojos y riera también ‒Ahora, dime una cosa…¿Estás bien? Te encuentro abatida y triste‒dijo Regina, preocupada, al ver claramente las ojeras de Emma y su semblante cansado.

‒¿Os habéis puesto de acuerdo para decir todos lo mismo? Estoy bien, gente, tranquilos…Es solo una acumulación de cansancio, quizás una descarga de estrés…Estamos de acuerdo en que nuestras vidas han andado algo agitadas en un pasado no muy lejano, ¿no?‒dijo la rubia forzando una sonrisa.

Regina concordó con un suspiro y todos asintieron.

Pidieron y el almuerzo siguió en paz, entre una buena conversación y risas…De vez en cuando Robin demostraba gestos de cariño con Regina, haciendo que Emma volviera a sentir esa incomodidad, incluso algo de rabia, cuya causa ella seguía sin definir bien…En esos momentos, ella miraba y bajaba los ojos, o miraba de soslayo y enseguida fingía, nítidamente incómoda…Sin siquiera darse cuenta se movía en la silla, inquieta, y en cierto momento en que la morena pegó el lateral de su cuerpo contra el suyo sin querer, sintió de nuevo aquel frío por la columna…Y otro cierto momento, Robin colocó su mano sobre la pierna derecha de Regina, dejándole una caricia y un ligero apretón, subiendo enseguida por su falda…Emma desorbitó los ojos, sintió su cuerpo contraerse, su respiración se aceleró y su corazón quiso salírsele por la boca, y…Aquella sensación entre las piernas…No conseguía apartar los ojos de la escena…Pero lo que ella no sabía es que estaba siendo observada…Desde el otro lado de la mesa, Belle la observaba atentamente, notando cada reacción, desde el momento en que Regina había llegado con Robin hasta ese momento actual. Belle bajó la mirada y soltó una sonrisa, moviendo la cabeza. Los otros no estaban dándose cuenta de nada, pues estaban charlando animadamente, distraídos, hasta que Regina se giró de repente y la pilló mirando sus piernas, y no perdió el momento para bromear.

‒¿Ha perdido algo ahí abajo, Miss Swan?‒rio la morena, en un tono bajo para que solo la rubia la escuchara, casi haciendo que Emma cayera de la silla y se ruborizara tanto que parecía que sus mejillas iban a estallar. Regina sabía que la rubia se avergonzaba fácilmente, y no perdía la oportunidad de tomarle el pelo.

‒Ah…¿Qué? No, yo…Quiero decir…Creo que he derramado cerveza en mis zapatos‒dijo Emma toda trabada, fingiendo que se limpiaba el pie.

‒¿Qué pasa, love? ¿Quieres ayuda?‒dijo Hook, su conducta llamó la atención de él.

Belle observaba todo atentamente.

‒No, mi amor, yo solo…

Y en ese momento sucedió…Emma sintió cómo se ponía a sudar frío. Comenzó a temblar descontroladamente, sus ojos se volvieron vidriosos, totalmente abiertos…Fue perdiendo poco a poco el color. Su visión comenzó a nublarse, todo comenzó a quedar a oscuras, todo perdió su contorno…Y en ese momento la vio, frente a sus ojos y en su cabeza…Aquella figura desconocida y maquiavélica que poblaba sus repetidas pesadillas. Aún temblando sin parar y de ojos cerrados, cayó de la silla dando un golpe sordo en el suelo.

‒¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!‒gritó Emma, un grito asustador, estridente y que ponía el pelo de punta, que llenó el recinto, haciendo que todos se levantaran de la mesa, desesperados, colocándose alrededor de ella e intentando que volviera en sí.

‒¡Hija!‒gritaron Mary y David desesperados

‒¡Ay, Dios mío!‒exclamó Zelena llevándose las manos a la cabeza, corriendo junto a Robin y Belle.

‒¡Emma, por favor, vuelve!‒gritó Hook, en pánico

‒¡Emma, habla con nosotros, por favor!‒dijo Regina desesperada, poniendo la cabeza de la rubia sobre su regazo e intentando hacerla volver con la magia.

En ese momento Emma abrió lentamente los ojos, soltó un pesado suspiro y puso una cara de pánico. Sus ojos se quedaron vidriosos, como si no estuviera allí. Miró todos los rostros, uno a uno.

‒Está de camino…El mayor de todos los peligros, el momento más difícil, la peor de las batallas…No hay manera de huir.

Y mirando a Regina directamente a los ojos

‒Sobre todo tú…

Y de nuevo se desmayó, cayendo en la oscuridad total.