Disclaimer:

Los personajes, trama y detalles originales de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, Shūeisha y Shūkan Shōnen Jump (manga), Hayato Date, Pierrot y TV Tokyo (anime).

Dedicatorias:

El SasuKarin Month (bueno, esta lista en específico) es una iniciativa del grupo de Facebook, SasuKarin Month, precisamente.

El propósito es completar todos los temas, pero no hay garantías.

Día 7: Muerte/Resurrección

Se supone que se hace cualquier cosa por amor... cualquier cosa.


El lado oscuro del amor

El grito de Sakura debió escucharse incluso fuera del hospital. Naruto la sostuvo, pero Karin creyó que alguien también debía auxiliarlo a él.

Quizás era fue la primera señal de que algo no andaba bien con ella, apenas sintió un hueco en el vientre, un frío pavoroso apoderándose de cada parte de su cuerpo, pero ni una sola lágrima.

El cuerpo de Sasuke yacía sobre la plancha metálica. Los médicos lo habían limpiado lo mejor posible, pero era difícil ignorar el pecho casi destrozado. De modo unánime, incluso los que no eran especialistas médicos, estaban de acuerdo en que eso lo había sucedido desde el interior, la cuestión era, ¿qué técnica podía lograr eso?

A ella se le ocurrían varias, y al mirar de soslayo el rostro impávido de Suigetsu, supo que pensaron lo mismo; era una de las técnicas asesinas de alto nivel de la aldea oculta en la niebla, tan complicada como aterradora, y muy pocos lograban ejecutarla.

Y estaban ante el resultado de alguien que sí pudo.

—¿Y ahora? —preguntó.

Todos la miraron con hostilidad, no podían comprender su inmutabilidad, sobre todo porque solía decir que lo amaba.

—Ya se envió un equipo de rastreo. Esperamos su informe para enviar los refuerzos —respondió Kakashi, que, por ser el líder de la aldea, no tenía más remedio que sobreponerse.

El médico cerró la gaveta. La imagen era demasiado perturbadora, tanto por sí misma como por el significado de que hubiese alguien capaz de asesinar a un ninja del nivel de Sasuke.

—¿Qué harán con sus ojos?

Fue más de lo que Sakura pudo soportar, se desmayó, y gracias a que Naruto la tenía en los brazos fue que no se lanzó contra Karin.

—No lo sé... —susurró Kakashi.

—Deberían destruirlos.

Ignoró a Naruto por completo mientras salía de la habitación, seguida de Jūgo y Suigetsu que no habían dicho nada.

—¿Vamos a buscarlo también? —preguntó Suigetsu.

Karin enarcó una ceja.

No le sorprendía que sugiriera la idea de vengar a Sasuke, hacía mucho tiempo que se había dado cuenta del vínculo que había formado, todos lo habían hecho. Lo que no esperaba, era que hubiese asumido de alguna forma que ella llevaría el liderazgo del equipo, que de por sí era raro que siguieran juntos.

—No.

Otra señal, no ardía en deseos de ver muerto al asesino de alguien a quien decía amar. No estaba enojada, no tenía planes de acabarlo, de hacerlo sufrir.

—Vigila este sitio —le dijo a Jūgo —. Mientras esta gente no quiera deshacerse del cuerpo lo antes posible, más de uno querrá apoderarse de sus células.

El chico asintió.

—¿Qué pasa? —preguntó Suigetsu, y que no la llamara remolacha, implicaba que iba en serio.

—¿Viste las marcas alrededor de la herida?

—Vi un montón de huesos rotos, músculos desgarrados y piel.

—He visto esas marcas, pero...

—¿Marcas?

—Tengo que ir a la guarida del Valle de los Huesos.

—¡¿Qué?!

—Apoya a Jūgo, no sé si Naruto y Sakura puedan hacer lo que se tiene que hacer.

Suigetsu no la contradijo. Su actitud era extraña, estaba comportándose demasiado fría, y lo que fuera que le pasaba por la cabeza, tendría que estar en una magnitud más allá de lo que podía imaginar.

Tronó su cuello, y regresó al hospital, si podía golpear a alguien, sin duda lo haría.

.

El cambio de guardia en el hospital, se hacía sobre la media noche, y aunque muchos eran ninjas también, ninguno se percató de la presciencia de Suigetsu, en parte porque Jūgo atraía la atención obvia, tan enorme como era, literalmente de pie junto a la gaveta, poniendo incómodo al todo el personal.

Kakashi también había dispuesto una escolta, quizás en algún momento de lucidez tuvo el mismo razonamiento que Karin, y si ellos sabían o no que estaba ahí, no tenía ni idea.

Hubo un momento de silencio, cuando la guardia pasada se había retirado y la nueva empezaba a habituarse a la agenda del día, en el que algo llamó la atención de todos:

Un golpe metálico.

Absolutamente todos habían escuchado claramente, y habían sido capaces de determinar la dirección, pero necesitaron de un según para que sus cabezas asimilaran que era real.

Jūgo movió su cabeza de un lado a otro, empezando a mutar su cuerpo a la vez que tomaba la puerta del gabinete que vigilaba. Para cuando tiró de la plancha metálica, ya estaba completamente transformado.

—No puede ser —dijo uno de los ANBU —¡Avisa al Hokage! —le gritó a su compañero, mientras Sasuke Uchiha se incorporaba.

.

Suigetsu redobló sus esfuerzos para ocultarse. No pensaba moverse de su sitio hasta que no fuera estrictamente necesario.

—¿Sasuke?

Kakashi buscó hacer contacto visual con él, haciéndole levantar el rostro, apenas tocándolo con la punta de los dedos. Sin embargo, no respondió.

El Hokage examinó de nuevo la herida de su pecho, se estaba cerrando a una velocidad imposible, ni siquiera el mejor de los ninjas médicos podría igualar, la pregunta real, era cómo o por qué, más importante aún, quién.

La pareja de ANBU y Jūgo aseguraron que desde que él había salido, únicamente sucedió el cambio de guardia en el personal, y nada anómalo pasó.

—Esto debieron hacerlo antes de que lo trajéramos a Konoha. Hay que traer a un especialista del clan Yamanaka, si esto se trata de alguna variación de los caminos del dolor, solo están usando su cuerpo.

Uno de los ANBU desapareció al momento, y solo entonces, Sasuke habló.

—Kakashi... —dijo.

La voz era exactamente la misma, incluso el modo en que se refirió a su maestro, y él lo sabía.

—¿Sasuke?

—Tengo sed...

El ninja, pese a su experiencia, peque a que creía que ya había visto todo, no fue capaz de concentrar toda su atención, y mientras se giraba para pedirle a uno de los médicos un vaso de agua, Sasuke se abalanzó sobre de él.

En ese instante Suigetsu saltó, y con la espada cortó el cabeza justo por el cuello.

—Quieto ahí —dijo, pasándose la lengua por los dientes.

Kakashi lo miró con un dejo de asombro, y no supo interpretar si fue por la drástica acción o por su abrupta aparición.

La cabeza rodó por el piso, con los labios entreabiertos, y Suigetsu se acercó para examinar.

—Que mierda... —masculló.

Kakashi también lo vio: sus dientes habían cambiado, los colmillos se habían alargado y afilado, y todos lucían anormalmente más blancos de lo que cualquiera jamás podría tener.

—Esto lo he visto antes —dijo Jūgo.

—¿En dónde? —preguntó Kakashi.

—En el Valle de los Huesos —dijeron al mismo tiempo los dos muchachos.

Apenas decían eso cuando Jūgo se puso en guardia, levantando las protuberancias de sus brazos para sostener el cuerpo de Sasuke que se sacudió. Suigetsu chilló cuando la cabeza pasó a su lado, buscando el cuello al que unirse.

—No... de nuevo no —gimoteó —. Y menos contigo...

—Un poco de información sería útil —dijo Kakashi, arrojando al lado la capa que llevaba y siendo flanqueado por el guardia que quedaba.

—Ese sitio se llama así porque los primeros campesinos que intentaron tomarlo se encontraron una fosa con lo que pensaron que eran cuerpos, y todos tenían esos malditos dientes, pero a la noche se empezaron a mover y mataron a todos...

—¿Cómo lo paramos?

—No lo sé, Orochimaru nos mandó primero, resistimos tres días, los cortamos, los quemamos, los estallamos ¡se vuelven a armar!

—¿Y luego?

—Orochimaru los selló, pero no sé cómo... ¡A eso fue Karin! —exclamó cayendo en cuenta de la extraña conversación que había tenido con ella esa mañana —¡Ella vio las marcas primero!

—Entonces, ¿toca resistir? —preguntó Kakashi.

—No sé si eso sea posible.

—No puede salir de aquí —insistió el mayor.

—Es más fácil decirlo que hacerlo —se quejó.

.

Karin apenas podía respirar, sin embargo, no quería detenerse, no podía hacerlo si quería evitar que las cosas fueran a peor.

Distinguió la muralla, y se sintió aliviada de no notar ninguna clase de movimiento anómalo. Era imposible que no hubiera pasado nada, las marcas eran perfectamente visibles, y de acuerdo con los informes médicos, había muerto hacía tres días.

Hizo sellos para concentrarse, necesitaba concentrarse sin perder el ritmo de su carrera, y pudo percibir el chakra de Suigetsu y Jūgo, estaban peleando, y Kakashi también, junto con alguien que no conocía, además, al menos doce personas estaban sosteniendo una barrera.

Se detuvo en el hospital, ahí si había movimiento, estaban evacuando a todos y un escuadrón ANBU le impidió el paso.

—¡Tengo que pasar! ¡Maldita sea! —chilló.

—Son órdenes del Hokage —repuso el enmascarado.

Karin miró a un lado y otro, esa barrera estaba bien hecha, ni siquiera ella podía encontrar una brecha.

—¡Suigetsu! —gritó con todas sus fuerzas. Las barreras podían detener la energía, pero la mayoría dejaba pasar bien el sonido.

—¡¿Qué está pasando?!

Karin giró la vista, era Sakura, y estaba tan consternada como cabía de esperar. Lo pensó bien, no podía decirle nada, se iba a volver loca, pero era posiblemente su única opción.

—Tengo que entrar —dijo con determinación —. Le hicieron algo a Sasuke.

Las palabras que había elegido fueron las precisas para tocar cada parte de su ser.

—¿Sasuke-kun?

—Por favor, antes de que sea tarde.

Sakura recogió las manos a la altura de su pecho, seguramente se debatía entre confiar en ella y mantener la sensatez en una situación de emergencia en su propia aldea. No obstante, pareció ver en su expresión la urgencia y determinación y asintió una vez, poniéndose los guantes que siempre llevaba en el cinturón.

—¡Háganse a un lado! —exclamó.

—Son órdenes del Hokage, nadie pasa —reiteró.

Por toda respuesta, Sakura golpeó el suelo con tal fuerza que todo el edificio se estremeció.

Los ANBU lucharon por mantener el equilibrio, pero en el acto la barrera flaqueó y Karin se apresuró a romper el punto más vulnerable, empezando a bajar hacia el sótano, donde estaba el almacén.

Apenas quedaban estructuras funcionales, quedarse ahí abajo solo iba a poner en peligro a todos, sin embargo, la situación estaba mejor controlada de lo que parecía. Se las habían arreglado para someterlo, y Suigetsu jamás se había sentido más feliz en su vida de verla.

—Tuvimos suerte de que al parecer no puede usar ni el sharingan ni el rinnegan —dijo Kakashi.

—No puede usar su chakra en general —dijo Karin, apenas con aliento, acercándose con cuidado. Ni siquiera a esa distancia podía sentirlo. Sasuke abrió la boca, mostrando los colmillos, como si quisiera alcanzarla y arrancarle la garganta.

—Pero tiene sus recuerdos... los más dolorosos...

Se arrodilló frente a él.

—Orochimaru investigaba cualquier indicio sobre quienes traspasan el velo de la muerte. La única cosa que siempre ha querido es la vida eterna, la vida perfecta. Pero no ha sido el único.

—Karin —se quejó Jūgo, sintiendo cómo los músculos de sus brazos empezaban a desgarrarse.

La chica sacó de su bolsa de armas un cuchillo que parecía ornamental por las intrincadas figuras de su empuñadura, lo posicionó en el pecho, entre la abertura que dejaba su compañero, y empujó con todas sus fuerzas.

Sasuke profirió un grito inhumano, la última prueba que todos necesitaban para saber que no era él realmente.

Se sacudió con violencia, consiguiendo soltarse del agarre de Jūgo, y enseguida Suigetsu le saltó encima, inmovilizando su cabeza con todas sus fuerzas mientras que Kakashi de nuevo aseguraba sus brazos, dejándole espacio suficiente a Karin para que cortara más profundo.

Ninguno dijo nada cuando metió la mano en la herida y arrancaba su corazón.

El cuerpo de Sasuke dejó de forcejear, pero hacía un gorjeo, indicando que no estaba realmente liberado.

—¿Karin?

Suigetsu la miró con preocupación, sostenía el corazón en la mano y el presentimiento de lo que sucedería a continuación era pavoroso, incluso entre lo que ya había visto antes.

Karin respiró profundo una última vez antes de metérselo a la boca, y a medida que lo engullía, finalmente el cuerpo dejó de moverse.

—¿Karin? —preguntó esta vez Kakashi al verla luchando contra las arcadas, a cuatro en el piso.

—¡Sasuke-kun!

Sakura corrió al lado del cuerpo inerte, mirando a todos en búsqueda de una respuesta, sin evitar el empezar a llorar.

Karin consiguió ponerse de pie, limpiándose la boca.

—No se volverá a levantar —susurró antes de marcharse.

Suigetsu la miró, tan determinada, tan jodidamente loca, que solo ella podría haber hecho eso en nombre de su amor.


Comentarios y aclaraciones:

Vampiros, perdón, pero no se me ocurría nada para este tema, y es que ya tenía avanzada una idea cuando me di cuenta que lo estaba haciendo mal, porque por alguna razón entendí, o más bien, recordaba que era "reencarnación", pero al momento de hacer la portada me di cuenta de que es "resurrección" jajaja, bueno, cosas que solo me pasan a mí.

¡Gracias por leer!