Descargo de responsabilidad: Ninguno de estos personajes me pertenecen. Son de J. K. Rowling. No tengo ánimo de lucro.
Draco Malfoy había hecho un largo viaje a Nueva York. Había estado siguiendo la pista a Hermione Granger durante años. Y ahora, una vez que la había encontrado en el mundo muggle, estaba perdido. Durante años se había imaginado en esa situación, en lo que la diría una vez que la viera y ahora que la tenía delante, se le había olvidado todo. La localizó en una pequeña cafetería, pero le costó trabajo reconocerla, ya no tenía ese porte altivo, ese ego que la caracterizaba. Ahora intentaba pasar desapercibida, leyendo mientras tomaba su té. Draco sonrió. Al menos quedaba algo de la Hermione Granger que recordaba. Durante años se había preguntado qué la habría pasado, cuál habría sido su vida, si allá, en el mundo muggle, tenía tanto éxito como Potter en el mágico. No le extrañaba verla tener una vida normal, pero no era algo que quisiera para ella.
Buenos días, Granger.-Draco vio cómo ella se sobresaltaba. No era de extrañar, no le esperaba y no habían mantenido contacto después de la guerra. Le divertía ver que seguía igual de paranoica a pesar de todos los años de paz que habían tenido.
- ¿Qué haces aquí?-preguntó Hermione, claramente a la defensiva. Draco también lo estaría, si la situación se hubiera invertido.
- Estoy aquí para darte un mensaje de Snape.-respondió Draco.
- Snape está muerto.-contestó Hermione secamente.
- Lo sé.-A Draco aún le seguía doliendo, no hay ni un solo día en el que no le extrañase.-Pero ocurrieron muchas cosas después de la guerra. Tu relación tóxica con Weasel, en la que no parabais de discutir, tu aborto publicado en la prensa y tu salida del Londres mágico. Debería haberte dado antes el mensaje, lo sé, pero Weasel te montaba muchas escenas cuando algún hombre te hablaba y no quería ser la razón de la ruptura de la pareja de héroes de guerra más famosa, después de Potter y Ginevra. Después de que te fueras fue imposible localizarte. Y créeme, lo he intentado.
- Dame el mensaje y vete.-dijo Hermione.
- Snape estaba orgulloso de ti, Granger.-dijo Draco. No tenía sentido prolongar esto por mucho más tiempo. Él entregaría el mensaje tal y como había prometido y su conciencia podría descansar tranquilamente. A pesar de que no se había divertido así en años, no quería caer en viejos hábitos y meterse con Granger seguía siendo increíblemente fácil. Y eso le gustaba. Siempre le había gustado.-Por todo el trabajo que hiciste. Casi no se notó la poción.
Y ahí estaba, ese pánico delator en los ojos de Granger. Draco casi se rio, aun le quedaba mucho que aprender. Era por eso que ella era una Gryffindor, por mucho que entre sus amigos se rumoreaba que debería haber estado en Slytherin.
- No sé de qué me hablas.-respondió Hermione secamente.
- Yo creo que sí.-continuó Draco.-A Snape siempre le faltaban los mismos ingredientes, durante años. Por supuesto no siempre faltaban los ingredientes del Felix Felicis, eso habría sido bastante sospechoso, así que supongo que los comprarías antes de entrar a Hogwarts o en las salidas, aunque mi apuesta era que usabas esos pasadizos secretos a los que Potter, Weasel y tú erais tan aficionados para comprar los ingredientes que te faltaban y sólo acudías a la despensa de Snape cuando era una verdadera emergencia.
Hubo una pausa incómoda entre ellos, donde Draco se dedicó a observar el lenguaje corporal de Granger. Realmente no había cambiado nada, lo que aparentaba ser no era ni una pizca de lo que era realmente, cualquiera que la conociera podría verlo. Ahora estaba más calmada, eso era cierto, pero Draco sospechaba que era porque no tenía una causa por la que luchar y eso había hecho que se relajara. A pesar de todo, Draco no era de los que se dejaran llevar por las apariencias y menos con la mujer que tenía delante, alguien a quien admiraba y respetaba profundamente, porque ella misma se había hecho respetar, se lo había ganado a pulso.
- Hice lo que tenía que hacer.-dijo Granger, sin arrepentimiento. Draco sonrió.-No me arrepiento.
- No te agobies, Granger.-respondió.-No estoy aquí para juzgarte. Yo habría hecho lo mismo en tu situación…quizá alguna vez también lo hice. No con tanta frecuencia, o quizás sí, pero siempre supe proporcionarme los ingredientes. Eso es lo que nos diferencia.-hizo una pausa.-La gente cree que te conoce. ¿Sabes? Hay mil artículos de los héroes de guerra, muchos de ellos se centran en ti, intentan analizarte, ver cómo piensas, porqué actúas de la forma en la que lo haces. Todos fallan, todos mienten, nadie te conoce realmente, ni siquiera tus antiguos aliados, esos que publican cosas sobre ti, comentarios, entrevistas, libros, novelas. Yo lo sé, tú también lo sabes.
- Éramos niños en ese entonces, Malfoy.-dijo Granger.-Creímos ser la generación que se comería el mundo, que haría algo grandioso, pero ni siquiera fuimos sinceros entre nosotros, al menos no por mi parte. Te haré jurar un juramento inquebrantable de confidencialidad.
- No esperaría nada menos, Granger.-respondió Malfoy.-Estando en tu lugar yo también lo haría. Tienes mucho que perder si alguien se entera, al igual que yo perdería mi reputación si alguien se entera de que sabía esto todos estos años y no te denuncié. Estamos a pares, por el bien de nuestras reputaciones, es mejor callarnos.
- Le admiraba ¿sabes?-dijo Hermione después de una pausa. El camarero había venido y Draco, cortésmente, rechazó tomar algo, Hermione sospechaba que era porque Malfoy no tenía dinero muggle.-A Snape. Prácticamente desde el primer momento en el que dijo que se podía embotellar la fama. Siempre jugué según las reglas y siempre terminaba sola, ahí es dónde me di cuenta de que quizás existiese otro camino.
- Todos los Slytherins le admirábamos, Granger.-respondió Draco.-Y tú eres una de nosotros.
- No lo soy.-dijo Hermione-El sombrero me clasificó en Gryffindor.
- Para disimular, te lo aseguro.-Draco no había sido tan sincero en su vida.-Ha habido nacidas de muggles en Slytherin, es cierto. Pero en aquel entonces eran tiempos de paz, cuando El que no debe nombrarse ni siquiera había nacido. Si el sombrero te llega a clasificar en Slytherin, habrías muerto. No te habríamos matado en el acto, pero te habríamos acosado hasta que te cambiaran de colegio o te hubieras suicidado. Éramos muy crueles en ese entonces, pero con los años todos los Slytherins hemos aprendidos a respetarte.
- ¿Los Slytherins?-Hermione estaba realmente confundida.
- Es por eso que también estoy aquí.-respondió Draco.-Sabemos que fuiste tú quién estuvo tras la derrota del Señor Oscuro, sé que fue Potter quién dio el golpe final, pero sin ti no lo hubiera logrado. Año tras año has estado a su lado, protegiéndole de los peligros con tu astucia, inteligencia y valentía. Año tras año, has sido eclipsada por Potter. Él se ha llevado todos tus logros, poniéndose como el héroe cuando deberías haber sido tú. Weasel también lo ha hecho. Te han dejado la segunda, la tercera, han hecho que te conozcan como la amiga de Harry Potter, cuando deberían recordar tu nombre. El mundo entero debería recordar a Hermione Granger. Nosotros te recordamos, sabemos de lo que eres capaz y por eso te respetamos. También sabemos que no tuviste elección en dejar que Potter fuera el héroe para la prensa, si te hubieras defendido diciendo que fuiste tú, Dumbledore te habría expulsado para callarte. Sin ti, Potter habría muerto en el primer curso. Si alguna vez quieres reunirte con personas que son como tú, poder hablar de cualquier tema sin tapujos, conocer nuestra versión de la historia, reúnete con nosotros. Sabes donde vivo, ven un día y organizaré una reunión con todos. Se te echa de menos, Granger, a ti y a tus trucos. Te sentirás como en casa con nosotros, te lo aseguro.-Draco se levantó para marcharse.
- Malfoy.-dijo Hermione antes de que él se alejara.-Tómate algo conmigo, a esta invito yo.
Malfoy se sentó, reconociendo una aceptación a la invitación. Esto se había pospuesto demasiado tiempo. Muchos de sus compañeros habían soñado durante años con conocerla personalmente, sin orgullo de casas de por medio. Si algo caracterizaba a los Slytherins era la espera y Draco sabía que Hermione no tardaría mucho en ir a buscarle a Malfoy Manor, siempre había sido una chica curiosa y ellos tenían mucho que enseñarla y ella tenía muchas preguntas que responder. Había gente que decía que Hermione Granger quería pasar desapercibida para así no crearse tantos enemigos, tanta fama, poder actuar desde la sombra. Otros decían que había sido eclipsada por Dumbledore porque él quería matar a Potter y así alimentaba su ego, alimentando sus fantasías de héroe para llevarlo al matadero.
Algún día conocerían la historia a través de los ojos de Hermione Granger y hasta ese día, valdría la pena esperar un poco más.
