Historia no acta para todo tipo de lector
Mi objetivo no es romantizar este tratamiento
De por sí, si sienten que la historia no les logra transmitir lo que es realmente dicha parafilia y desean saber más a fondo de que se trata, para eso está el siguiente capítulo.
PD: disculpen la mala ortografía
Sabes que no has hecho nada bien en tu vida cuando no recuerdas a verte sentido orgullo por alguno de tus logros.
Dentro de tres meses cumpliré treinta y nueve años, la edad en la que supone que debes tener una vida estable, un matrimonio feliz e hijos. Pero yo no había llegado ni a tener pareja, no lo sentía necesario en mi vida.
Algunos me llamaban mediocre otros conformista, yo simplemente lo llamo no sentirte capacitado para dejar entrar a alguien en tu vida.
Y así era como había pasado los últimos 18 años de mi vida en un hospital psiquiátrico, les había vendido mi vida a los enfermos mentales y estaba condenado a servir a ellos mientras siguiera vivo. Tal vez si alguien se llegará a interesar por mi, no duraría mucho, mi devoción hacia mi trabajo es tan alta que no me quedaría tiempo de dar explicaciones sobre cada cosa.
Tener una mujer bonita es fácil pero conservarla no, cada matrimonio tendrá su parte mala y no quiero ser el culpable de que mi matrimonio ficticio termine, tampoco tener que cuidar de los hijos que probablemente tendría, por separado gracias al divorcio y que ellos guarden la ligera esperanza de que todo estaría bien, criando al final personas deprimentes con problemas psicológicos y trabajos mal pagados.
Aveces me resultaba un poco deprimente tener que llegar a una casa vacía después del trabajo cuando ya me había aconstumbrado a la bulla de este lugar, para calmar mi "melancolía", prefería hacer turnos extras durante la noche.
Siempre habría en mi consultorio una camilla en la que pudiera descansar cuando me sintiera como una persona normal y una enfermera regañandome una vez más por agarrar una jornada completa. Me gustaba verlo más como una oportunidad de terminar lo que no hice durante el día.
Era alrededor de las 3:00Am, recién había terminado la pila de informes que tenía que terminar y revisar.
Sin antes estirarme para ponerme de pie, pensé en hacer un poco de recorrido en el hospital, las noches no eran muy tranquilas que digamos, siempre se escucharian, gritos, golpes, insultos, súplicas y lamentos.
Sin mencionar los intentos de suicidio diarios y las autolecsiones. Seguí la ruta pasando por cada habitación en lo que observaba a los pacientes desde mi propia distancia, algunos ni dormían.El hospital era bastante grande y tétrico.
llegue a uno de los Quirófanos en donde prácticaban TEC (Terapia electroconvulsiva) la cual es una terapia que consiste en aplicar descargas eléctricas con variables en el voltaje, se utiliza para disminuir la depresión mayor, manía, catatonia, esquizofrenia u otros trastornos mentales.
Las personas que mayormente suele aplicarsela, es por qué la medicina formulada ya no suele hacer efecto contra su transtorno mental, para poder solicitarla el familiar más allegado debe autorizar está.
Por un momento me detuve, tras la ventanilla de esta, podía observa una pequeña sombra. Abrí la puerta y encendí las luces.
Pude ver un pequeño niño rubio con una margarita en entre sus pequeñas manos, le estaba quitando cada pétalo con sumo cuidado.
"¿Que haces aquí, Niño?"
No recibí respuesta de su parte, parecía realmente consecentrado en quitarle los pétalos a la margarita
"¿Sabes que este no es lugar para niño? Te llevaré con tu mamá"
"Mam"
Le escuché pronunciar en voz baja, tal vez se trataba del hijo de alguna de las enfermeras, de ser así debería tener más cuidado con dejar a su hijo merodear solo por ahí, aunque eso no explicaba por qué llevaba una bata y la cabeza envuelta en una venda.
"Si, vamos, te llevo con tu mamá"
Este se bajó de la camilla en donde se encontraba sentado y agarro un fragmento de mi bata, cabe recalcar que nunca vi su rostro, solo se mantenía cabizbajo y se veía malogrado, tampoco tenía zapatos.
Después de un rato caminando vi una de las enfermeras viniendo en dirección contraria.
"Disculpa"
Mencione causando que la pelinegra se detuviera
"¿Si?"
"Encontré a este niño en el Quirófano de TEC y quería saber si era el hijo de alguna de tus compañeras"
La mujer simplemente ladeó la cabeza confundida
"¿Cuál niño?"
Fruncí el seño en lo que miraba por el rabillo de mi hombro para notar que efectivamente el no estaba ahí.
"Que extraño, tal vez debió volver al Quirófano"
Hice que la enfermera me siguiera al lugar del principió, pero ahí tampoco se encontraba, lo que faltaba, un niño revoltoso por un hospital.
"De todas formas le diré a los demás que estén pendientes por si lo ven en el pasillo"
Me limité a asentir y pronunciar un gracias en respuesta. Después de aquella noche transcurrió un mes, casi estaba por olvidar lo sucedido con el niño y que al final resultará que nadie ahí estaba relacionado con un niño rubio, tal vez la vejez me estaba volviendo loco.
Hasta que volví a verle. Una de las enfermeras estaba asustada por creer haber visto algo y en la siguiente noche faltó a su turno.
Había tomado esa noche el turno otra vez para terminar mi papeleo, pero un sonido fuerte me distrajo de mis deberes, eran cerca de las 2:10am.
Antes de dirigirme al lugar de donde provino el recorrido me tome algunas aspirinas y una bebida energética.
Mientras caminaba por el pasillo note que no había rastro de personas al rededor, tal vez simplemente se trataba de alguna travesura de uno de los internado.
Pase junto al Quirófano de aquella noche y ahí estaba el mismo niño con la margarita, está vez decidí entrar y cerrar la puerta con seguro.
El niño no hacía movimiento alguno. Me pare junto a él y al parecer se percató de mi presencia pero continuaba ignorandola.
Mientras lo observaba con curiosidad y mil pregunta surgían en mi cabeza, note que la venda que traía estaba machada de sangre, que parecía seca.
"¿Como te llamas?"
Sin respuesta
"No te haré daño"
"Si, tenieg la biata blianca, ere maglo"
Pronunció casi inaudible, como si le costará hablar, me costó un rato decifrar lo que dijo
"No soy malo"
"Biata blagnca lagtimaro a Tweek, y biatas bliancas log separarog deg su mam"
Pronunció con tristeza en lo que dejaba caer su margarita. El hecho de que pronunciará un nombre tan peculiar me hizo querer creer que hablaba de si mismo, tal vez simplemente se trataba de un pequeño hombrecito traumado que aparentaba unos 12 años.
"¿Batas blancas?"
"Si"
Este simplemente se acurrucó en sus rodillas sin pronunciar más, su cabello era lo suficientemente largo y desordenado para no permitirme ver su rostro, solo la venda.
"¿Tweek? ¿quieres ir a algún lugar? Este no es sitio para niños, si lo eres..."
Pregunte esperando una respuesta de su parte y cuando estaba a punto de decirme algo la puerta se abrió de un portazo, era una de las enfermeras.
"¿Estaba hablando solo D'Craig?"
Su pregunta me extrañó, cosa que me hizo notar que el niño ya no estaba, impaciente busque bajo la cama y en el interior de los armarios, pero simplemente no estaba.
Esa noche me excuse por estar supuestamente cansado y irme a casa, tal vez un respiro del hospital por primera vez, me haría bien.
Después de tomar un poco de aromática que me obsequio mi cuñada, me fui a la cama.
Tuve un sueño lúcido, en este podía observar el mismo Quirófano del hospital, pero un poco más viejo y diferente, había muchos doctores alrededor de una camilla y afuera se podía ver algunos niños pequeños en fila.
Me asome entre los doctores para ver que había sobre la camilla, habrí los ojos de par en par al notar que se trataba de aquel niño rubio, podía ver perfectamente su rostro siendo torturado por un par de electrodos colocados al costado de su cabeza sobre su cuero cabelludo.
Los doctores no usaban líquido conductor, nisiquiera relajante muscular, ni anestesia.
Eso le causaba al niño fuertes convulsiones y un chorro de sangre saliendo de su boca, eso explicaba su dificultad al hablar, tenía la lengua molida.
Aquel sueño hizo que me despertara de ipso facto, y me dejara extrañamente aturdido por lo que presenciaron mis ojos, tal vez empezaba a entender.
Esa noche no sería la excepción, está vez únicamente tome el turno de la noche y tras esperar una hora específica 3:40am , sin parar de observar mi reloj espere a que sonara la alarma que indicaba la hora para ir nuevamente al Quirófano en busca del niño.
Cuando entre fue un poco decepcionante no encontrarlo, hasta que sentí como tiraban de mi bata, al darme la vuelta el niño se sobresalto.
Me incline para ponerme a su altura, el aún continuaba mirando hacia el piso con su largo cabello tapando su rostro.
"¿Hay algo que pueda hacer por ti? Cualquier cosa"
Este simplemente asintió y me señaló la puerta
"Quieres salir?"
Asintió nuevamente aferrándose de mi bata.
"Esta bien"
Como olvidar la hora feliz, en donde los enfermos salen a un gran jardín para "pasarla bien" durante una hora o dos, no sabía si era el lugar específico a donde quería ir, pero era lo más libre que se podía encontrar en este lugar.
En ningún momento nos topamos con alguna persona, siempre mantuve mi mirada en línea recta sintiendo sus pequeños pasos junto a mi.
Abrí la cerradura directo al jardín, y caminamos hacia el centro en donde habían algunas flores no muy bonitas.
"Aquí está bien?"
"Si, gragcia"
El niño se desprendió lentamente de mi bata y se puso enfrente mío estirando una de sus manos, entregándome una piedra naranja, la cual recibí con curiosidad.
El niño empezó a correr y en cierto punto presencié como la figura de una mujer de cabello corto se hacía presente tomando al niño entre brazos y depositando un beso en mejilla.
El niño miró en mi dirección y por primera vez vi sus grandes ojos avellana mientras me regalaba un ademán de despedida, gesto que devolví mientras observaba como ambos desaparecían entre la densidad del viento nocturno.
Eran muchas emociones, pero por primera vez no me sentía vacío.
Caminé hasta el lugar en donde mi visión sobre el niño había terminado, y encontré una lápida que no había visto antes.
Tweek Tweak
22/04/1964
Empezaba a comprender la razón de todo.
Era el primer día "libre", que tenía en años, no tenía mucho que hacer, ni amigos con quien pasar el rato, simplemente decidí ir a visitar a mi hermana.
Pensé en llevar algo, tal vez unos rollos de canela para mí sobrina. A lo lejos observé una cafetería que me llamó la atención, no solo por la decoración si por el nombre "Tweek Bros", sin pensármelo mucho, entre a esta y note que parecía vacía, de no ser por el ruido que se escuchó en la cocina seguido de un grito bastante gracioso, después de algunos minutos salió un chico que hizo que la sangre se me helara y casi me diera un colapso nervioso.
"B-Bienvenido, ¿Que le puedo ofrecer?"
Después de tomarme algunos minutos para responder, desee que no me reclamará por la forma en la que lo mire.
" Deme por favor... Algunos rollos de .. canela para llevar"
Sentía las palabras pesadas, el chico era idéntico a aquél niño. El chico rubio se limitó a asentir y después de un rato trajo los rollos de canela en una caja blanca. Estaba a punto de irme y tratar de fingir que nada paso hasta que...
"¿E-esa es una c-cornalina?
"¿Eh?"
Me detuve en seco y me golpee el pie con una de las mesas, este dejo salir una risita en respuesta.
"L-lo que llevas en el cuello"
Señaló la piedra del colgante, esa que me regaló el niño ese.
"No sabía su nombre hasta que lo dijiste"
El comentario lo hizo sonreír de una forma muy dulce
"Y-yo también t-tengo una"
Mencionó mostrándome el colgante que tenía en su cuello
"¿Vez?... Aunque de hecho... me gusta c-coleccionarlas"
"Que interesante"
La verdad es que el chico transmitía cierta aura de tranquilidad, pero no podía dejar de estar aterrado.
"T-tal vez si, un día habláramos, te podría enseñar a-alguna de mis f-favoritas"
Mencionó sacando una tarjeta del bolsillo de su camisa
"U-un gusto, Tweek"
Acepte la tarjeta, y repetí el gesto entregando una de mi parte.
"Craig y el gusto es mío"
Era la primera vez que sentía una conexión tan grande con alguien que acababa de conocer, tal vez sería el comienzo de algo bueno en base de algo aterrador.
