Día 1: Nos están mirando todos:
La rubia miraba a sus compañera con una sonrisa y unas cuantas carcajadas, las clases todavía no comenzaban y estaba entreteniéndose en esos minutos de tranquilidad. Hasta que la persona que menos quería ver en ese momento apareció.
Hana se había portado de una forma horrible con ella el día anterior, es por eso que no quería verle sus caras de idiota ese día. Aunque eso signifique que no le dirigiría la palabra en las clases, la cual estaba compartiendo con él por mero compromiso.
Lo que más la sacaba de sus casillas es que Hana no se enteraba lo enojada que estaba con él, y trataba de hablarla con total normalidad, de hecho tuvo el tupé de enojarse porque ella no lo buscó para ir al colegio juntos.
La paciencia del rubio estaba desapareciendo, y la serenidad de la rubia se estaba reforzando, ya que simplemente ella lo ignoraba dándose la vuelta hacia donde estaba su amiga, cada vez que su prometido intentaba hablarle.
- "ALUMI TE ESTOY HABLANDO" –gritó ya por último con su paciencia totalmente agotada-
- "¿Qué quieres?" –preguntó con seriedad-
- "SE PUEDE SABER QUE CARAJO TE HICE PARA QUE ESTES CON ESE HUMOR" –su malhumorada expresión se calmó al darse cuenta que todos los estaba mirando con burla-
Claramente volvería tarde a casa, porque tenía que matar a todos sus compañeros idiotas.
- "Sólo déjalo así" –e hizo el amague de darse vuelta nuevamente, cuando sintió como la mano de su prometido, ahora parado, tomaba su muñeca para girarla de nuevo-
- "O hablas o te la verás conmigo" –una amenaza, de hecho ya no sabía que decía, pero la "ley del hielo" de su prometida lo estaba enloqueciendo-
Esta locura no la entendía ni él, puesto que lo que siempre había soñado es que esa mujer insoportable deje de romperle la paciencia y deje de humillarlo. En definitiva que se aleje lo más que pueda de su vida.
Pero ahora no estaba feliz… de hecho estaba desesperado y desolado. Necesitaba la voz insoportable de su prometida, necesitaba que esos preciosos ojos lo miren con esa serenidad y a la vez picardía que portaba. Ansiaba que lo insulte y lo patee si decía alguna estupidez, insultos (mentir) para enojarla.
Díganle masoquista, porque lo es… porque se había acostumbrado a la calidez de Alumi y que ahora se la arrebate de una forma tan egoísta, lo estaba matando.
Se quedaron mirándose unos segundos mientras la mano de él seguía en la muñeca de ella. La expresión azulada, denotaba sorpresa y un dejo de temor a la mirada miel que estaba serio, mucho más que siempre, y loco de desesperación.
La rubia en un dejo de conciencia quiso zafarse nuevamente de su prometido, pero así como ella reaccionó, él lo hizo casi al instante, llevándosela fuera del aula.
Alumi en un segundo al otro escuchó la puerta cerrarse y el frio de la pared en su espalda, sin mencionar la cercanía del rubio.
- "Ha..Hana" –y volvió a su enojado estado- "Estás loco idiota, tenemos que volver… ahora" –la cara de Hana estaba cubierta por su pelo, sin moverse ni un milímetro- "Ey.. no me ignores"
Y al ver que no se movía, su enojo subió, y para evitar generar disturbio en medio del colegio, se giró para salir de ahí cuando Hanna, con brusquedad, la acorraló con sus brazos para que no se mueva, haciendo que Alumi se asuste ante tal acción.
La pared se hundió un poco, por la fuerza de Hanna.
- "Hana…" –dijo mirando la pared, tenía que admitir que estaba asustada-
- "Me dices ahora qué te pasa" -un susurro en su oído. Fue casi como un ronroneo, y la rubia se estremeció- "Ahora"
Alumi tragó saliva…
- "¿Te… parece bonito lo que hiciste ayer?, humillándome frente a Anna-sama" –habló honestamente por fin-
- "Sabes perfectamente que no me interesa ser tu prometido…. Lo sabes Alumi" –la miró encontrándose con unos azules llenos de lágrimas- "Así que no iba a permitir que mi madre siga diciendo y ordenándome…"
- "ENTONCES SUELTAME DE UNA VEZ Y DEJAMENTE EN PAZ" –dijo luego que se escuchó una cachetada, permitiendo que Hana baje los brazos-
Alumi caminó, y cuando quiso abrir la puerta, las manos de Hana volvió a tocarla, provocando que ella se gire para golpearlo de nuevo, pero él fue más fuerte, abrazándola con ahínco.
- "Su…suéltame…. ¿qué te piensas? Decirme todo lo que me dijiste y ahora…"
- "A mi…" –dijo callándola delicadamente con su mano- "… no me interesa que mi madre me diga que eres mi prometida. Porque yo soy el que quiero pedirte la mano apropiadamente"
Los oídos de la Itako no daban crédito a lo que decía el rubio. Y no pudo ocultar su felicidad. Se soltaron sin decir nada más, sabía él que ella no lo había perdonado, y debía hablar luego de clases, pero también sabía que ella le diría el "sí" sin titubear.
La rubia abrió la puerta, y una vez abierta sintió el brazo del rubio abrazando su cintura…
- "¿Qué haces idiota? Nos están mirando todos"-y se quedó mirando la expresión de Hana, que ahora miraba a sus compañeros con seriedad-
Ellos entendieron, y sabía lo que significaba que el rubio se enoje. Así que obedecieron a raja tabla lo que esa expresión denotaba.
Esa expresión era igual a un cartel que ordenaba que no se acerquen, que esa rubia insoportable era solo suya.
