Eres un fracasado —Sonó la voz de la ilusión en su cabeza—. No sólo desperdiciaste tus esfuerzos, le fallaste a tu hermanito.
—Frente a Souta… —lamentaba Daina desde sus adentros.
Acababan de finalizar las rondas de la liga mundial por ese día, mismas que dieron un resultado fatal para AS Gallus. Esto último resultó un golpe duro para su capitán, pues Joshua no sólo se dedicó a restregarle su derrota sino que lo dejó humillado delante de su hermano. Sólo pensar en la cara de Souta al verlo perder lo despedazaba.
—Sabes que es cierto, todos te tuvieron fe y los decepcionaste.

Le cayó una lágrima de sólo oírlo. En silencio se limpió las lágrimas con su manga.
«Tramposo, inútil, debilucho…» seguía resonando aquella voz ¿o era Daina reprochándose a sí mismo sus fallas?
Su tristeza fue interrumpida con los golpes a la puerta de su cuarto del hotel. Tomó algunos segundos antes de ir a abrir.
—¿Hermano?
—¿Souta? —Miró quien le acompañaba— ¿Ken?
—Vinimos a verte y Clio nos dijo que estabas muy afectado—explicó Ken—¿Quisieras hablar de eso?
Miró a su hermano, era evidente que sabía lo que le ocurría, mas no hasta qué punto. Asintió con tal de no preocuparlo más de la cuenta.
—¿Qué tienes, hermano? —preguntó Souta apenas Daina hubo cerrado la puerta.
—Sólo estoy molesto por haber perdido.
Esa respuesta no convenció a ninguno de los dos, dada su expresión.
—Nunca te abatiste tanto por un torneo—repuso Ken—¿Eso es todo?
—Sí —mintió.
—Hermano—insistió el pequeño—, jamás te sentiste tan mal por perder. Algo te sucede —enfatizó preocupado.
Daina exhaló.
—Bien… Me molesta haber perdido porque—vaciló—porque estabas tú—dijo sin pausa como para obligarse a hablar.
Ken y Souta abrieron mucho los ojos y este último le miró con lástima. En una fracción de segundo pensó en todas las batallas que libró desde el principio, en un esfuerzo por mantenerse invicto. Todos los hechos se volvieron claros.
—Hermano ¿es tan importante ganar… por mí? —dedujo.
Asintió apenado, al hacerlo Souta lo abrazó.
—No necesitas ganar una liga para que esté orgulloso—dijo suave—. Tú sólo lograste sacarnos adelante luego de perder a nuestros padres, cuidaste de mí cuando empecé a enfermarme y estuve deprimido… Si crees que esas cosas no son motivo de orgullo, no sé qué lo serán.
—¡Cierto!—sumó Ken con Besu—. Y cuando lidiabas con esos pandilleros.
Empezó a dibujarse una sonrisa en el rostro de Daina, ahora se preguntaba cómo no vio todo eso antes.
—Gracias… —Abrazó a Souta con un brazo y a Ken con el otro— a los dos.
—Pero sigue esforzándote por ser mejor blader ¿sí? —habló Ken.
—¡Claro! —Miró a Souta— Pero esta vez sin presiones, o bueno, no más de la usual. No crean que es fácil liderar un equipo.
Ambos se echaron a reír.
—Así se habla, hermano —exclamó.
Junto a ellos, en una mesita, Killer Deathscyther emitió un brillo titilante.