Sumérgete en los días pasados,

Pero los que van demasiado lejos nunca regresan.

Yelana; la esposa del líder de la tribu Northuldra cantaba aquella canción de cuna que todos los niños escuchaban desde que llegaban al mundo. La balada narraba la historia del río Ahtohallan; el cual contenía aguas mágicas capaces de almacenar y resguardar todas las memorias y secretos.

Mas era imposible llegar, puesto que El Nokk protegía aquel lugar haciendo que la marea del mar oscuro (El cuál era la única manera de llegar hasta Ahtohallan) fuese tan violenta que impedía que alguien cruzara las aguas. La pequeña Iduna escuchaba el canto de Yelana y a pesar de las advertencias en la letra de la canción y de que había sido testigo del cómo varios Northuldras habían intentado llegar hasta Ahtohallan; ella estaba convencida de que era posible llegar hasta allá. Si no lo fuera, ¿Cómo alguien sabría sobre los secretos que ocultaba aquel lugar?, ¿Cómo alguien hubiese podido escribir una canción advirtiendo acerca de aquel lugar sin antes haberlo visitado?

Iduna aspiraba a explorar más allá de los límites del campamento Northuldra, si bien la tribu convivía con la magia y aquello pudiese ser considerado algo impresionante por algunos, para los Northuldra era algo tan común que formaba parte de su vida cotidiana, por aquello, para Iduna resultaba aburrido y poco impresionante todo aquello.

El bosque encantado a pesar de sus maravillas era incapaz de satisfacer los deseos de Iduna de explorar y tener grandes aventuras, así que cuando el líder de los Northuldra anunció que un reino comenzaba a alzarse en el territorio junto al fiordo y manifestó sus deseos de ir a presentarse ante el Rey para acordar un tratado de paz entre ambos territorios, Iduna vio la oportunidad perfecta para abandonar los límites del bosque y descubrir todo un lugar nuevo y distinto al bosque.