Holaaaaa, el día de hoy venimos con una ship que me parece interesante en dinámica, el enemies-to-lovers es una cosa que adoro y no puede faltar.

Esta temporada nos ha dado momentos dbhks y si bien no son mi otp de este anime me pareció bastante entretenido escribirlo, además que es un escrito relativamente largo.
Igual no es canónicamente correcto pero unas cuantas libertades no dañan a nadie.

Espero les guste y nos leemos de nuevo en el final.

Disclaimer: Bnha no me pertenece y hago esto sólo para entretener.


Combustión espontánea

La noche que caía en la ciudad, las brillantes luces de los edificios se encargaban de iluminar las calles incluso si no había una gran cantidad de transeúntes en ese momento, la mayoría de las personas estaban en casa o todavía no habían terminado su jornada laboral demasiado amplia para ser considerado saludable.

Unos cuantos héroes que aún estaban laborando patrullaban para evitar algún incidente, el que era considerado el héroe número dos estaba terminando su turno por ese día y saludaba a las pocas personas que se le acercaban. Ser amable con todos, sonrisas juguetonas y firmas en las distintos artículos parecía ser su rutina.

Revisa los relojes que están puestos en puntos estratégicos para que la gente siempre esté consciente de la hora en caso de ser necesario, el tiempo siempre tan valioso cuando se encuentra corriendo en un ritmo acelerado, grilletes en esa sociedad que quería más eficacia, el héroe nota es el momento de irse.

Se aleja, extendiendo las alas y volando cada vez más alto hasta que los edificios lucen mucho más pequeños, el bullicio ya no lo alcanza y luego de eso se adelanta a su propia agencia para poder terminar lo que le quedaba pendiente y de esa manera quedar libre de sus obligaciones, sentía la expectación hormiguear en sus dedos.

Entra saludando de manera ruidosa, anota de manera apresurada algunas cosas y resuelve asuntos que requieren de manera forzosa su presencia, arregla todo lo que puede y cuando alguien le toca el hombro para indicar es hora de que se retire mientras prometen mantener lo que surja de la mejor manera.

Los trabajadores ven como su jefe se retira sin objeción, despedidas cortas con un rostro fuera de esa máscara juguetona, porque parece demasiado melancólico para que fuera una noche normal.

Nadie menciona nada, no es su asunto realmente y por mucha lealtad que le tengan al joven nunca han sido merecedores de algo que demuestre su identidad personal, quieren no tomárselo de manera personal pero en ocasiones desearían que el chico pudiera abrirse con alguien.

El dueño de la agencia se retira del sitio, el aire que es ligeramente más frío a comparación de antes y se aprieta en su chamarra que hace todo sea más fácil de llevar, usa sus alas rojas para poder volar sin importar que le digan no las puede usar a menos que esté en servicio de patrullaje, realmente no quiere llegar tarde y no tiene tiempo para el barullo de la ciudad.

Sabe que en medio de todos los ruidos y mar de gente hay otra persona que recorre un conocido camino para ambos, proceden de direcciones distintas pero tienen el mismo destino en mente, un flujo apurado y el susurro de las alas cortando el viento hasta que necesita ir por sus propios pies.

Llega a la entrada de un solitario lugar, descuidado y realmente oscuro es su punto de encuentro, demasiado fuera de escena para la clase de reunión que se iba a llevar a cabo en esa noche, tampoco es que les interese demasiado si son del todo sinceros.

Ambos se ven y reconocen entre sí, un joven de ojos azules le dedica una sonrisa ácida y sus ojos brillan con anticipación. El de ojos dorados casi puede apostar que debe de tener ese mismo reflejo pintado en su rostro.

Ni bien se acercan lo suficiente el más alto ya está sacando una llave y abriendo la destartalada puerta que hace un sonido al arrastrase por el peso desequilibrado junto las oxidadas bisagras que chirrían dañando sus oídos un poco, ambos comparten una mirada y se encogen de hombros ya acostumbrados a esa rutina.

Dabi le cede el paso con una reverencia exagerada y floritura del brazo que hace al rubio poner los ojos en blanco, empuja el hombro del mayor cuando pasa a su lado y siente la presencia seguirlo de cerca después de cerrar la entrada otra vez, el pestillo para asegurarse de que nadie entre y están preparados para iniciar por fin.

Cuando están caminando de manera despreocupada y la luz escasea hasta un punto crítico en el cual ambos son más figuras borrosas, el halcón siente que le agarran de las solapas de su chamarra y debería considerar eso una amenaza pero el aliento del moreno demasiado cerca de su rostro lo hace poner una expresión engreída.

-No puedes ni esperar un poco.- Pincha la paciencia del azabache con aquel tono ligero y juguetón que sabe lo molesta.

-Como si tú no fueras igual.- No contesta porque, en efecto, es realmente igual la desesperación asentada en su pecho por un contacto físico. Cierra los ojos y estira su cuerpo para cerrar la distancia.

Comparten un beso que es demandante desde el primer instante, ambos llevan sus cuerpos a una pared y pese a la desagradable dureza que tienen las tablas se quedan ahí hasta que el aire les escasea, entre tropezones y besos duros han avanzado apenas unos cuantos pasos.

Pese a que quieren seguir en ese instante de bienvenida se separan con un aliento compartido, el fino rostro del héroe es acunado por las manos demasiado calientes del villano, se apoya en ello mientras besa con reverencia los injertos de piel para después sujetar las maltratadas muñecas y separarlas de una vez.

Pareciera que tienen el tiempo contado por lo rápido que está yendo todo y lo anhelante de sus toques, pero en realidad ambos están acostumbrados a los encuentros fugaces para luego mantenerse un alejados por lo que procuran embriagarse del otro hasta que necesiten irse.

Pasos presurosos que resuenan en el linóleo del suelo y se pueden notar las diferencias entre el calzado que ocupa cada una de las figuras, la gastada suela de tenis que chirrea y las botas huecas que están más cuidadas. Los sonidos se mezclan, risas de la nada que intentan silenciar, besos húmedos y respiraciones agitadas en el corredor.

Manos entrelazadas que tiran de sus cuerpos al subir las escaleras, el contacto sigue mientras llegan a su destino que es una puerta de madera marrón y tiene una etiqueta en la cual no se distingue alguna letra pero tiempo atrás debió tener grabado un nombre.

La puerta que se estampa con fuerza en la pared al ser abierta con demasiado ímpetu, el estremecimiento del rubio ante el sonido hueco que rebota es evidente, Dabi aprieta la mano que sigue entrelazada como confort. Vuelve a sentir el agresivo choque de sus labios y una mano trepa dentro de su chaqueta y se asienta en la cintura del héroe.

El interruptor se queda sin tocar así que permanecen a oscuras, llegan a la cama casi tropezándose con sus propios pies, de todas maneras no les cruza la cabeza alejarse lo suficiente para evitar cualquiera de esas situaciones. Como polos opuestos que por fin se han encontrado y tiene cierta distancia permitida.

El colchón cruje un poco ante el peso añadido que tiene, sonrisas afiladas apenas iluminadas por la tenue luz que da una lámpara de mesa descuidada que se han dignado a prender para tener siquiera un poco de visión.

Se despojan primero de sus abrigos que terminan varados en el suelo sin contemplación, la piel que queda al descubierto es inmediatamente explorada con yemas de los dedos que resbalan suavemente. Los zapatos chocan con el suelo cuando sin desabrocharlos siquiera se los han quitado.

La camiseta blanca del azabache es suelta así que deja a la vista las clavículas del mismo cuando está inclinado besando al otro, siente las uñas cortas pasarse en su piel sana y clavarse haciéndolo sisear en consecuencia, muerde de manera brusca el labio de Hawks como venganza y escucha un jadeo indignado.

Se aleja y saca la camiseta en un movimiento fluido dejando a la vista de su torso desnudo, el brillo amarillo que refleja los músculos de su cuerpo. El movimiento sugerente de las cejas oscuras que resulta excitante y divertido mientras se acerca nuevamente, hasta que los hace girar y el menor termina sentado a horcajadas en su regazo.

Siente las manos delgadas escalar por su cintura hasta los nudos que cierran su camiseta, dedos que intentan desatarlo y poder estar en igual condición de piel expuesta, unos besos más ligeros y que duran menos mientras intenta completar su tarea hasta que pare de dárselos.

Hawks sabe que su ropa es complicada pero tenía que pensar en como hacerlo útil para ponérsela y quitársela sin despojarse de sus alas en cada momento, además que la práctica hace le tome sólo unos instantes, si no disfrutará de ver al azabache fruncir el ceño al batallar le ofrecería ayuda.

-Es complicado quitar esta mierda- Aunque intenta ser una burla se puede notar una pizca de desesperación tintando sus palabras.

-Tal vez si no te temblarán tanto las manos te resultaría más sencillo- La risa cristalina del rubio se ve interrumpida por los labios de textura rugosa que colisionan de nuevo con su boca, sensaciones demandantes y embriagadores que evitan siga haciendo burla del joven.

Parece que ha podido dejar de luchar con su prenda por la manera en la que deja salir un ruido de satisfacción cuando se separan, la sonrisa engreída que es todo dientes y la lengua que repasa los labios oscuros con anticipación y deja su piercing al descubierto por un instante.

La repentina soltura en la tela que estaba cubriendo su torso y el frío que se cuela por ella hace que sus diminutos vellos se ericen y la piel se le ponga china, un aleteo frágil y los ojos azules taladran el cuadro que se presenta, como si una obra de arte estuviera en ese sitio.

Toque amable en sus costados antes de que se cierna sobre la ropa y saque por completo la camiseta que termina en el suelo junto a lo demás, el tintineo que hace al rebotar con el suelo y siente que lo vuelven a cambiar de postura.

Lo manejan con relativa facilidad considerando que tienen una altura similar y que las alas en su torso le agregan bastante volumen, se pone en sus rodillas exhibiendo su espalda que es la única parte de su anatomía despojada de ropa por completo, arqueándose como un gato da el permiso para que lo toquen.

Tacto rugoso en el espacio que está entre sus alas y resulta demasiado sensible por la falta de contacto usual, las uñas cortas se clavan con saña en algunos sitios y arquea la espalda con urgencia, casi puede imaginarse la sonrisa petulante que está posada en los labios del contrario, pero ningún comentario sale de él así que no le da importancia.

Siente movimiento entre sus pantorrillas además del colchón acomodándose ante el cambio de peso, una respiración hace temblar las plumas rojas que están en la base de todo y luego unos labios hacen contacto con su desnuda piel. La diferencia entre la suavidad de su labio superior y lo áspero del inferior hacían que se estremeciera.

Cálido en todos los lugares que deja sus besos y el camino que traza con saliva parece arder en contra de sus sensibles nervios, el frío acero que une los tejidos de piel es un contraste asombroso que lo hace retorcerse con mayor fuerza si eso es posible. Uñas cortas que dejan marcas rojas en su costado y luego una pasa al frente de su torso, las yemas de los dedos juegan con la sensible piel.

-Dabi deja eso, no lo necesito- Quizá si su voz no estuviera temblorosa y sus alas hubieran dejado caer plumas para darle más espacio sería convincente, siente un último beso en su espina y una leve mordida en su hombro que marca el fin de ello.

Las manos que ahora sujetan su cintura sirven de apoyo para voltear su cuerpo nuevamente, las caras encontrándose y la luz escasa no debería de ser tan atractiva en el rostro de un villano pero lamentablemente lo es, el azul casi brillando de manera antinatural.

El azabache siente una mano apoyarse en su mentón, acunándolo, mientras el pulgar del rubio traza las cicatrices con ahínco y reverencia, como si fuera algo precioso en lugar de marcas horrorosas como todo el mundo afirmaba que eran.

Hawks tenía cicatrices horrorosas también, pensaba que las de Dabi eran mejores porque esas se podían besar y acariciar cuando estaban al descubierto, como una muestra de ligero cariño.

Había cicatrices que él mismo se había hecho cuando el peso de su existencia resultaba abrumador incluso para que su cuerpo lo soportará, doblegándose y dejándose aplastar. No eran temas que debían ir contándose si quería seguir fingiendo ser una pieza delicada en lugar de pequeñas astillas.

Se despojan del resto de su ropa con facilidad aprendida, el suelo tapizado de distintas texturas y colores, la manera en la que se aferran y exploran cada parte del cuerpo del otro como si fuera la primera vez que se ven cuando han hecho con bastante frecuencia antes. Se graban los toques a fuego en sí mismos y el el otro.

Siempre tienen esa urgencia al tocarse, como si nunca más pudieran hacerlo luego de aquel encuentro, estiran como si fuera plastilina cada instante que transcurre en esa habitación que ha visto tiempos mejores en definitiva. Arena suspendida en el reloj que inevitablemente se escapa y cae con pesadez.

Esta es la última vez, pero eso nunca es verdad. Saben que van a salir mal parados de ahí pero no les importa, un momento de atracción valdría las consecuencias por lo que se buscan cada vez.

Un bucle en el que se han visto envueltos, dar información y fingir que su trato es únicamente de intermediarios, personas que no confían en absoluto acerca de las intenciones que se tienen, demasiado valiosos para poder arriesgarse a lo que sea haya detrás de esa interacción.

Eso hasta que se encuentran a solas y se consumen mutuamente; hasta que se despojan de sus identidades, roles y ropa y todo lo que queda son Dabi y Hawks, no un héroe ni un villano, sólo dos chicos algo rotos que disfrutan de la calidez del otro y el tacto de sus pieles sudorosas.

Cuando el límite entre lo que no es del otro pero tampoco suyo se ve difuso y sólo hay espacio para el ahora, aunque sus mentes pululen de pensamientos escabrosos acerca de lo que puede significar lo que demonios sea eso.

Ambos se encuentran demasiado expuestos, débiles y vulnerables si a la otra persona se le ocurriera hacer algo en su contra, desgarrarse con fiereza hasta dejar hilos inútiles de aquel individuo. Es un voto de confianza ciega el que se regalan.

Ninguno lo ha roto.

Ardiendo y consumiendo todo a su paso, explosiones de sensaciones entre ellos y sonidos obscenos, la voz temblorosa jurándose el nombre del otro es lo único que queda para llenar las paredes que los acompañan.

Aunque nombre es un eufemismo, el apodo es lo único que se quieren mencionar en esas veladas, la verdadera identidad de ambos se mantiene escondida. Se siente adecuado e íntimo, sus nombres son vestigios de sus vidas anteriores y no deberían traerlos a colación en esa clase de situaciones.

Una lata llena de gusanos que probablemente no debe ser abierta, marcaría una diferencia que no están dispuestos a afrontar.

Siguen de esa manera hasta que se sienten satisfechos y el cansancio se asienta en sus extremidades, la manera en la que están despeinados por la actividad, los ojos nublados y oscuros, la boca roja e hinchada por los besos que han compartido.

El éxtasis se va, ambos bajan a la tierra con las mejillas sonrosadas, los pechos subiendo y bajando de manera desesperada y el sudor brillante recorriendo sus cuerpos, se separan y dejan caer a su lado pero siguen teniendo contacto con los hombros y las manos.

El rubio se atreve a estirar los dedos y casi vuelven a sujetarse de las manos, entrelaza sus dedos de manera breve para soltarlos en el instante. De todas maneras el azabache barre sus dedos en la palma y deja caricias circulares en el sitio.

La electricidad que recorrió el contacto amenazó con quemar la última parte racional del héroe. La que siempre susurraba cuando las cosas se ponían demasiado cómodas y aceptaría la mayor parte de las cosas que salieran de la mentirosa boca del mayor.

-Hawks, a veces pienso que esto parece haber cruzado los límites-

Pese a la manera en que las palabras deberían sonar crudas y ser indicador de que todo ha terminado junto a una oración perezosa, el anuncio de que ha sido la última vez, pero no es el caso.

Las caricias que ahora se colocan en su antebrazo, la sonrisa amplia y los ojos demasiado líquidos y suaves indican que no es la intención. La atmósfera ha cambiado y por más que el de ojos dorados quiere disfrutar del momento el pánico surge en su interior.

Porque Dabi quiere al Hawks que se muestra cuando están a solas, pero no debería.

Puede ver la gesticulación y antes de que las palabras salgan el mundo para de repente, hiper consciente de todo lo que lo rodea, sus latidos empiezan a martillar su cabeza, se le revuelve el estómago y se siente irreal.

-No.

Susurra de manera desesperada y niega suavemente, sus cabellos se agitan y le cubren la visión durante un instante pero no lo suficientemente rápido porque la imagen sorprendida del rostro de Dabi se queda en sus pupilas. Quiere gritar, abrazar al otro y dejar salir la verdad.

Deteniendo esas palabras de la boca del mayor, se las traga hasta que dejan su estómago con un dolor palpable y latente. Cuando se atreve a mirarlo de nuevo ha reconstruido su rostro y hay una expresión engreída pero los heridos ojos azules son un puñetazo debajo del cinturón.

Nadie ha desarrollado sentimientos aquí, una mantra sin sentido que se repite hasta que las palabras de cruzan y forman mensajes que no tienen que ver con el original, hasta que todo está turbio y se interpreta como sucias mentiras.

Porque si no las decían en voz alta no eran algo tangible, podrían fingir que las cosas estaban bien.

"Podemos dejarlo en cualquier momento", "Esta es la última vez".

Perdían su validez con tan solo dos palabras que eran ligeras como el aire pero los atarían como cadenas. Una maldición sencilla que les pesaría a ambos, grilletes tatuados en sus tobillos y muñecas. Porque su en algún momento necesita terminar todo eso y detener al villano que se muestra vulnerable frente a su figura desnuda.

Siente que ha hecho algo terrible por la manera en la que el suave rostro que se presentaba en su amante se endurece y deja a su paso un desconocido, la clase de rostro que se ha encontrado incontables veces pero ahora duele, el héroe se siente molesto consigo mismo.

Quiere reír y decir un comentario cruel para que el otro se sienta igual de molesto, encender las brasas y arruinar todo de una vez. Cuadra los hombros y siente que el de ojos azules hace lo mismo, puede que tengan demasiadas cosas en común y el herir cuando se sienten heridos es una de ellas.

Se ven interrumpidos por el celular que empezó a sonar y rompe el ambiente que permanecía en esa habitación, tensión y agresividad que crecía pero ese agudo sonido disipa con facilidad, los músculos que habían tensado de manera inmediata se desploman, ambos lucen hartos y cansados.

El de ojos azules contesta con desgano y se escucha de manera ahogada la voz que pertenece a Twice y le dice que se necesita de su presencia, acostumbrados a que desaparezca a veces ya no le preguntan de su paradero, mencionan que van a enviar una dirección.

-¡Apúrate!¡Tómate tu tiempo!- Y de esa manera se despide el de máscara.

De todas maneras Dabi se ha levantado con urgencia en cuanto ha colgado, no puede saber si es porque realmente se necesita su presencia o si lo que había dicho influyo en eso, vistiéndose de manera apresurada con ropa que recoge del suelo y dejando al otro en la cama sin voltear a verlo.

No hay palabras de despedida vacías, nunca las hay.

Aunque ninguno las necesita en realidad.

Tampoco está la confirmación de verse nuevamente, no hay fechas marcadas rigurosamente en el calendario.

La luz es encendida cuando pasa por la puerta, rompiendo la atmósfera que se pudo haber asentado, se evapora toda evidencia del otro y sólo quedan a la vista las ropas de Hawks tiradas y las plumas que revolotean con el aire, se sienta en la cama que ahora se siente más grande y fría.

La presencia del mayor se va con ligereza, los pasos suenan bruscos y hasta que los pierde en su rango auditivo se permite dejar salir el aire que ha estado reteniendo. Su piel pica como si no hubiera mañana y quiere rascarse hasta que sus uñas estén empapadas de carmesí y sus yemas punzen.

Inhala, exhala.

Debería estar acostumbrado, varias veces él es el primero en irse y deja al hombre de ojos azules en ese sitio a conciencia de la ajetreada vida que llevaba, ante cualquier emergencia su presencia era requerida Una imagen que mantener, el buen héroe-marioneta que resuelve crímenes en tiempo récord.

Suspira, el amargo sabor queda detrás de su garganta y cuando recuerde ese momento en unos años probablemente le duela. Cuando las cosas no han resultado como queremos y todos los hubiera calan profundo en los huesos, un futuro perdido que deseamos nos hiciera más felices.

Porque todavía hay heridas viejas que duelen de manera fantasmal, que sangran cuando se les pone un poco de presión e incluso se infectan. Espera que Dabi no sea una de ellas en el futuro, haciendo que se colapse, que se quede como otra cosa de su pasado que va a perder.

No importa cuánto se derrumbe una y otra vez, siempre lo va a afrontar. Parándose y poniendo sus plumas escarlata de cortina a un cuadro en el que puede esconder las partes que se han ido deshaciendo, cada secreto que oculta entre el follaje rojo.

Como si ignorar las piezas faltantes lo llenara, alguien vacío que intenta cualquier cosa para evadir ese sentimiento, la adrenalina siempre fue un buen sustituto para mantenerse dentro de los límites funcionales y eso es sólo lo que representan esos encuentros.

Una y otra vez dañándose a si mismo, decir que no quiere nada y de todas manera entristecerse cuando se termina. Solamente para que lo obtenido nos decepcione, no tendríamos esa sensación si no esperamos nada. Las expectativas son sofocantes, dejan un malestar que luego tiene que lidiar.

Inhala, exhala. El aire entra con más dificultad que antes y se siente pesado.

Las lágrimas en los ojos de Keigo se escapan sin que él pueda evitarlo, sollozos bajitos y sus enormes alas rojas creando un capullo a su alrededor amortiguando el sonido que pueda escapar, encogiéndose y escondiendo la cabeza en sus rodillas.

La inquietud se asienta en su ser, el aire viciado y todo da demasiadas vueltas causando que se maree, la billis caliente quema la parte posterior de su garganta y se sujeta el cuello con una mano antes de taparse la boca con la otra.

Arcadas que suben con brusquedad, se para de manera desordenada y termina saciando sus náuseas en la taza del retrete. Aferrado a la fría porcelana saca su interior hasta que sólo queda saliva y el sentimiento ácido su paladar, se enjuaga con agua de grifo y espera que baste para disminuir el sabor.

El reflejo que le regala el espejo de esa habitación está distorsionado por las grietas del mismo y la suciedad que hay presente, un mal ángulo lo retrata y de todas maneras puede notar que es su despeinado cabello rubio y que las manchas rojas que lo rodean no son otra cosa que plumas.

Incluso en una situación tan pésima es reconocible, como ver todo a través de agua e imaginar que puede ser lo que vemos a través de esa barrera. Un rayo de sol dorado que está rebotando, indicando un buen día y deja el sabor dulce en su boca, el sabor de juventud y fácil felicidad infantil.

Porque el dorado es un tono bonito y agradable en general, excepto cuando lo ve en sus ojos o en la luz que rebota en sus rubios cabellos en ese baño destartalado, como la gente después de la fiesta cuando su bonita imagen se ve opacada por lo que hayan hecho.

Triste.

El dorado es un color triste y sin brillo cuando está en su ser, como una vieja medalla que represento el triunfo de antaño pero ahora es sólo un eterno recordatorio de aquel tiempo que nunca volvería, una eterna burla.

Sus dedos revolotean por el delineado negro que está menos prolijo luego de las saladas lágrimas, luce demacrado y demasiado viejo para estar todavía en su segunda década de vida, la luz no le favorece y las pocas marcas que le han dejado empiezan a tomar color en su piel.

Sus yemas recorren de manera hipnotizada sus músculos, siente la sangre fluyendo debajo de sus dedos, se aferra a sus brazos y eso probablemente deje marcas violetas de dedos y medias lunas rojas por la manera en la que clava sus uñas. No importa, lo puede esconder con su traje de héroe.

Todo lo que lo llena ahora son emociones venenosas que pululan debajo de su mente y piel, da pena, da asco y es patético en tantos sentidos. Quiere culpar al espejo demasiado sucio por hacerlo sentir de esa manera, pero el problema no es sólo físico y eso le pesa más.

Siempre anteponiendo su deber, su propia persona es un bosquejo sucio solía reconocerse a si mismo, o al menos se intenta convencer de ese hecho. Aunque cada hábito es distinto ahora, sigue teniendo la misma apariencia que hace años cuando cortaron contacto sus propios padres y él.

Si lo volvieran a ver todavía está el niño pequeño que se aferraba a un muleco que nadie quiso debajo de eso, pero ya distintas costumbres y mencionaría nombres que nunca antes habían escuchado. Hawks y Keigo eran el mismo aún ¿Verdad?.

Ni siquiera se atreve a pensar en si mismo como Keigo Takami a excepción de cuando está completamente solo, cuando no hay nadie lo suficiente cerca para observar su destartalada persona. Perdido entre lo que ven los otros y lo que no se puede ver.

¿Es este realmente su verdadero yo?

Si el único que puede verlo es un cascarón vacío entonces la opinión no cuenta, pero el mismo Hawks no sabe si es su yo real tiene algo que ofrecer todavía, no sabe quién es. Anhelando la validación que otra persona le ofrece, ser reconocido detrás de las claras murallas que ha construido a su alrededor.

Odia por completo su imagen, así que sale del baño antes de golpearla y dañarse los nudillos con vidrio quebrado.

Sale huyendo del baño, su imagen distorsionada se pega a su dermis y hace que quiera dejar de verla de inmediato, como masilla puesta al sol que se ha deformado y no se puede separar para hacer algo útil de nuevo.

Se siente adolorido, enojado y mareado, de todas formas se agacha para juntar su ropa del suelo y dejarla en el colchón. Su pecho se aprieta un poco mientras se comienza a vestir, realmente es más sencillo ese proceso cuando el otro está ahí.

Siempre difícil de amar, tan malditamente difícil incluso para si mismo.

No sabe estar de manera sana, siempre desesperado por el reconocimiento y algunas palabras de cariño, por una mano que lo toque incluso si es de manera fría y estaba realmente bien con ello, se conforma con eso y lo hace sentir medianamente lleno.

No quiere honestamente a esas personas y ellos a él tampoco. Les niega la oportunidad de hacerlo con el tiempo contado, intenso y breve, el amor carnal funciona de esa manera para el héroe número 2.

Fingiendo que todo está en orden cuando no, quizá si repite la mentira insaciablemente se pueda convertir en verdad.

O eso era hasta que llega el jodido Dabi con una sonrisa torcida y las manos cargadas de sangre sin mostrar un arrepentimiento sincero, pero su toque es malditamente caliente y reconfortante.

Era solamente un peón al cual tiene que engañar para poder conseguir más información, permanecer en la liga jurando falsa lealtad que esconde un poco de su propio odio ante la sociedad, pero no quiere destruirla realmente.

Si ya tenía que hacer el trabajo sucio siempre podía aprovechar a las distintas personas que estaban involucradas para que saciarán su ego, palabras de aprecio falsas que los haría sentir bien momentáneamente y luego se irían.

Hawks piensa que es la similitud en el color de ojos que tiene el villano y su ídolo de infancia lo que despierta su curiosidad al inicio, que hace no pueda apartar sus ojos de la frágil figura desgarbada.

Bromean, se dicen amenazas y muchísima tensión que crece entre ellos conforme pasan tiempo juntos.

Hasta que se besan por primera vez y no es suave como una novela rosa pero tampoco es simplemente duro, se siguen dando más besos en sus siguientes encuentros hay sonrisas fáciles y mucho más contacto físico que los deja algo atolondrados.

Podían decir que solamente era algo físico pero esos toques ásperos liman su dureza exterior y encuentran al pequeño pájaro que Hawks esconde entre sus afiladas plumas, corta a cualquiera que se atreva a intentar cruzarlas.

Pero el de ojos azules está loco y se abre paso ante todo, toca con delicadeza cuando es necesario, pero también arranca pedazos enormes que sangran y duelen pero dejan un paso para que avance y hace que todo parezca sencillo aunque ciertamente no lo es en absoluto, sobrellevan las cicatrices que tienen.

El pasado los hace quienes son en ese momento, pero ninguno quería seguir siendo ellos mismos- Similares en tratar de escapar pero no del todo seguros, ya no hay nadie quien quieran ser cuando están con el otro.

Ser sólo Dabi y Hawks se siente adecuado. Incluso si es durante encuentros cortos en una locación abandonada.

Eso hasta que ambos han sido conscientes de que tienen sentimientos más allá de fuck buddies y cuando Dabi ha sido lo suficiente idiota o valiente para querer decir eso en voz alta, romper el pacto silencioso, avanzar y tenderle la mano para que lo acompañe. No más bando "bueno" o "malo".

Una oportunidad para dejar de ser el héroe veloz y ser solamente un chico joven que de alguna manera termino sintiendo demasiado y tan real hacia la persona equivocada.

Quiso decirle que también lo quiere y ambos lanzarse al futuro de cabeza hasta que terminen ardiendo atrapados por alguno de sus bandos. Pero nada de eso ocurre en esa noche y no está seguro de si se presentará de nuevo.

Hawks lo ha arruinado.

Los ojos le vuelven a picar y siente como el nudo en su garganta hace presión, el llanto en su segunda ola pero ya no puede permitirse llorar otra vez, cierra los ojos como si eso pudiera hacerlo más sencillo y comienza a relajarse con respiraciones pausadas.

Piensa en cosas que lo hagan sentir tranquilidad y de alguna manera la sonrisa del de ojos azules se cuela en ello.

Quiere mantener los ojos así y salir de ese modo, de todas maneras ha entrenado suficiente tiempo para que no necesite de la vista para distinguir las cosas, sus plumas vibrando pueden indicar el camino que necesita seguir de alguna manera.

El pensamiento de que si no fuera por la comisión no tendría esa habilidad tan desarrollada lo hace abrirlos de inmediato.

Hay días en los que desearía no tener esa condena puesta en si mismo, el peso de la sociedad que lo obliga a hacer cosas que no debería. Si no fuera por el potencial que le vieron cuando niño ¿Dónde estaría?.

Pero no sirve de nada pensar en ello, nadie lo ayudaría de todas maneras, fue la única alternativa que había y no debería blasfemar de lo que lo saco de la miseria que era su vida, lo pudo meter en otra pero una mucho más bonita. Todavía lleno de arrepentimientos pero llevaderos.

¿De qué te sirve eso?

Repite en su mente, ha ido a parar a algo similar y es horrendo pensar que nunca se librará de eso, arraigado a su organismo. Las encrucijadas que se quedan como polillas atraída a la flama, y ahora está haciendo tontas comparaciones con el muchacho que se ha ido.

Irónicamente ciego ante la inminente verdad que se cierne sobre su cabeza, una cuchilla esperando el momento para caer y cortar de tajo lo que ha intentado mantener cuidado. Rezando para que sea indoloro y rápido

Los buenos chicos siempre terminan últimos, pero siempre hay excepciones.

Keigo nunca fue por completo un buen chico y de todas maneras fue último, la vida da muchas vueltas.

Así que pone su sonrisa ganadora, artificial y fácil mientras se termina de enderezar la ropa intentando dar una imagen más presentable por si se topa con alguien de manera desafortunada, acomoda su desordenado cabello y las gafas amarillas cubren el tinte rojo que está en las orillas de sus escleróticas.

Siempre deja pedazos regados de si mismo en cualquier sitio, en ese especialmente es una parte de su corazón en momentos así, pero no puede dejar nada tangible así que se concentra y todas sus plumas vuelven a su espalda y se marcha con toda la dignidad posible que puede reunir.

Sus pasos son el único sonido que lo acompaña mientras baja las escaleras, la puerta chirrea cuando la cierra pero no le da ninguna importancia. La llave que tiene colgada en su cuello se siente demasiado al estar presionada contra su piel.

Hawks voltea a sus lados pese a saber que no hay nadie cerca antes de irse de ahí con una rapidez huidiza, dejando que el viento lave sus arrepentimientos y lo deje sin nada más que el frío en su rostro.

Si da mucho entonces pierde poco, porque ya no le queda nada. Pero eso también aplica a las oportunidades.

Sólo queda destrozarse a si mismo de manera veloz, después de todo la velocidad es su especialidad.


Ay, la verdad yo me rompí el corazón en algunas partes y espero ustedes tuvieran la espinita también.

Si en algún momento del futuro ellos se van juntos o cuando termina su relación es algo que ustedes pueden decidir, aunque yo tengo un pensamiento de ello siento que es más interesante lo que quiere cada uno.

Me gustó mucho hacer una parte en la que Hawks piensa en sí mismo, es uno de mis personajes favoritos y ocupaba darle un poco de céntrico. Un hc que tengo es que él en realidad ha tenido varias relaciones no serias y quería meterlo JAJAJAJAJA.

Este Os está en wattpad por si alguno quiere ir a verlo ahí.

Gracias por leerlo y espero que les guste.
Les agradecería si me dejan votos o comentarios :)
Espero leerlos próximamente, hasta luego y que se encuentren bien.
Besooooooos.