Familia de dos

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Los personajes del "Castillo Ambulante o Vagabundo" son propiedad de Diana Whynne Jones y la animación es obra de Miyazaki. Los cuales tomé prestados para desarrollar las ideas que se formaron en mi imaginación.

Esta historia participa del desafío lanzado por la Página #EsDeFanfics. La cual es la vigésima séptima entrega del #Flufftober.


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Día 27: Conocer Padres

Algunas ideas, sonaban y tenían mejor coherencia cuando estas venían por si solas, pero al querer llevarlas a cabo, comienzas a notar como había detalles de suma importancia que se pasaban por alto. La realidad le impacto de lleno a Howl cuando fue en busca de Lettie, era la única que podría brindarle la ayuda que necesitaba en esos momentos.

—No la busques solo perderás tu tiempo—musitó con molestia al referirse de manera despectiva de su madre. Fanny a pesar de no compartir un lazo sanguíneo con ninguna de ellas, las había criado, sin embargo, eso no quitaba que su egoísmo saliera a la luz cuando ambas tenían la edad de poder enfrentar el mundo, lamentablemente su hermana mayor no logró salir bien aireada, trabajar bajo el mando de su madrastra solo por ser la mayor y tener que defender el legado de su familia, sin ninguna otra posibilidad.

—Entiendo, gracias de todas maneras—se despidió Howl abandonando Cesari, salir de ahí era fácil, desde que su cuñada estaba en pareja, los pretendientes habían desaparecido por completo.

La encrucijada estaba comenzando a exasperar su voluntad, ni mencionar como el pequeño recipiente que descansaba en el bolsillo de su pantalón aumentaba el peso a cada segundo que pasaba. Después de varios minutos sonrió al ver el objeto que reposaba entre sus manos. Una idea se empezaba formar en su cabeza, sonriente emprendió el regreso al castillo para llevar a cabo su plan.

HS

Sophie miraba con premura cada rincón de la abandona cabaña donde Howl la había citado bajo el titulo de urgente y poniendo como condición que debía ir cuando los demás miembros del castillo estuvieran dormidos.

—Me alegra que vinieras—musitó Howl al cruzar la puerta y ver a su novia parada en medio de su antiguo refugio de estudios.

—Sabes cómo captar mi curiosidad—respondió con sinceridad, el azabache no era fan de dar tantas evasivas en los últimos meses y el que exigiera tantas cosas solo comprobaba su teoría—¿Qué es lo que necesitabas decirme?

—Es una sorpresa—susurró con tono confidencial—Cruza por esa puerta para que lo veas por ti misma.

Sophie dudó al comienzo, sin embargo, terminó aceptando lo solicitado, cuando su mano giró el pomo de metal, dejando que la puerta cediera ante sus intenciones.

—¿Qué es esto? —cuestionó sorprendida ante la imagen que se realzaba frente a ella, pero no era el acostumbrado paisaje natural que solía ver, en su lugar estaba parada en medio de una plaza que no lograba reconocer debido a los cambios que tuvo con el pasar de los años.

—No puede ser—musitó dejando que varias lágrimas comenzaran a descender por sus mejillas sin control.

Frente a ella una mujer y su pareja estaban sentados en una banca antigua, a su alrededor una niña de no más de dos años saltaba tarareando una melodía que Sophie reconoció enseguida.

—Mamá, Papá—murmuró con una mezcla de dolor y felicidad. Ver a su madre era la sensación más reconfortante, una que una cruel enfermedad le privo experimentar cuando la arrancó de su lado sin darle tiempo de procesar nada.

—¡Oh Sophie! mi intención jamás fue hacerte llorar—susurró Howl con dolor atrayendo el cuerpo menudo de su novia contra su pecho.

—No son lágrimas de dolor—mencionó al desviar la mirada donde antes estaban sus padres—Gracias este es el mejor día de mi vida.

—Espero poder mejorarlo—comentó con nerviosismo al romper el abrazo que compartían.

—Oye no te alejes—pidió al acercarse lo suficiente para retomar el abrazo—¿Qué es lo que sucede Howl?, sabes que siempre contaras conmigo para lo que sea.

—En ese caso— mencionó al acercar su rostro hasta que sus labios rozaron la oreja de Sophie, quien a medida que el azabache hablaba despacio, sentía que su corazón amenazaba con querer escapar de su pecho.

Howl suspiró al terminar d hablar, pero no sabia como interpretar el silencio de su novia. Ahora se cuestionaba que posiblemente estaba apresurando las cosas.

—Por supuesto que sí quiero—comentó una emocionada, sus iris brillaban acuosas ante las lágrimas que no demorarían en salir.

Un cásate conmigo y formemos nuestra familia los dos eran las palabras que Howl susurró para su amada antes del poderoso grito después del momento de un dramático silencio. La piedra brillaba en medio del dedo anular junto al que anteriormente le entrego meses atrás.

Lo único malo de todo esto es que le debería un gran favor a Lettie por entregarle la única fotografía que tenía de recuerdo de sus padres para brindarle así un regalo a su novia. Lamentablemente ninguno poseía padres con quien compartir su alegría, pero en el futuro saldaría ese amor junto a sus los hijos que ambos tendrían juntos.

Fin.