Kohaku suspiró antes de marcar el número en su celular, esto debía de ser fácil.
—¿Bueno? .-la voz que contestó era conocida, bastante conocida.
—Tengo a tu gato .-ni un hola, ni preguntar cómo se encontraba, eso ya era rutina.
—Voy para allá.
Y simplemente colgó la llamada. Era algo cansado tener que hacer eso casi todas las semanas.
Se fijó en el gato de raza Persa que estaba sobre su sillón, el muy mimado gato aparecía cada cierto tiempo en su casa y ella tenía que recurrir a llamar a su dueño para que viniera por él.
Recordaba bien la primera vez que eso paso.
La lluvia era horrible ese día, llegó empapada después del trabajo y estaba por entrar a su casa hasta que escuchó un maullido, demasiado cerca del portón de su casa.
Se fijó entonces, que en la esquina había un gato empapado por la misma lluvia, de un color blanco completo y unos ojos azules que le llamaron la atención ¿Y que hizo? Fue a por el minino al sentir pena por su situación.
—Michi .-hizo el sonido con el que recordaba su hermana llamaba a su propio gato-. Ven minino .-sonrió cuando el gato por fin se acercó.
Cargo al animal y volvió a la entrada de su casa, ya una vez dentro fue a por dos toallas, una para ella y otra para el minino, mientras lo secaba se dio cuenta de que traía collar con una placa en él, al menos podría llamar al dueño para que viniera.
—Tu nombre es Teo .-leyó en la placa sonriendo sin dejar de secar al minino, también rio luego de seguir leyendo su nombre-. Oh, Teo el Gato Persa ¿Quién te coloco ese nombre?
Giro la placa y alzó una ceja luego de leer el nombre del dueño "Ishigami Senku"… Había leído ese nombre en varias revistas, redes sociales y noticias. El hombre dueño de aquel gato era no otro que uno de los científicos más famosos de la década.
—Supongo que eres un minino mimado… .-acaricio un poco la cabeza del gatito que soltó un maullido para posteriormente iniciar un ronroneo-. Que cariñoso… Bueno, veamos .-sacó su celular para poder marcar el número en la placa.
—Ishigami .-desde la otra línea, respondió una voz demasiado seria.
—¡Hola!... Esto .-tragó un poco de saliva antes de continuar, estaba hablando con un completo extraño-. Tengo a su gato.
Silencio, por un buen momento hubo silencio.
—Me han amenazado con secuestrar a mi padre, pero jamás había escuchado alguien que dijera que tenía a mi gato.
—¿Disculpe? ¡Hablo en serio! ¡Tengo a su gato Teo aquí!
—Escucha .-se escuchó un suspiro desde el otro lado de la línea, así como también se escucharon unos pasos-. No tengo tiempo para juegos. El obeso de Teo esta dur-…
Otro silencio.
Ahora si se había puesto mucho más nerviosa.
—¿Cómo demonios entraste a mi casa y sacaste a mi gato?
¡¿La estaba acusando de secuestro?! ¡¿Y de un gato?!
—¡¿Disculpa?! ¡Tú gato estaba afuera de mi casa! Estaba todo mojado por la lluvia, así que lo tengo aquí conmigo.
—Ese gato maldito… Bien. Dame tu dirección y voy a buscar a ese obeso en este momento.
Aún con su enojo por como aquel hombre la había tachado de secuestradora, dio su dirección y colgó. Necesitaba quitarse su ropa mojada antes de pescar un resfriado.
—Tu dueño suena como un total bastardo .-bufó mientras miraba al animal que ahora se había acomodado para dormir sobre el sillón-. Vaya vida, tú de verdad eres un gato mimado.
Una hora paso hasta que el timbre en su puerta sonó, para ese entonces ya le había dado una lata de atún al gato mientras ella comía exactamente lo mismo, solo que mejor preparado…
—Soy el dueño de esa bola de pelos obesa .-ni un saludo, ni nada, el tipo simplemente se abrió paso al lugar y entró por el animal.
Kohaku rodó lo ojos, el gato parecía ser mucho más educado que su dueño mismo.
—Le acabo de dar de comer .-informó para que él no la tachara de algo peor que secuestradora-. Es un glotón.
—No imaginas .-suspiró mientras metía al minino dentro de una caja de transporte-. En fin ¿Cuánto quieres por encontrarlo? .-iba a sacar su billetera, pero ella habló antes.
—No quiero nada. Solo creo que deberías cuidar mejor de tu mascota.
Eso solo lo había dicho por la rabia que sintió luego de recordar que la llamó secuestradora.
—¿Disculpa? ¿Te das cuenta lo gordo que está? ¿Sentiste su pelaje? Esa cosa gorda está mucho mejor cuidada que cualquier humano.
—¿Y por qué escapo de tu casa?
Golpe bajo, sonrió orgullosa después de ver la mueca en el rostro aquel hombre, lo que la tomó desprevenida fue la sonrisa ladina que vino después.
—Buena pregunta, Leona.
—¡¿Disculpa?! ¡Mi nombre es Kohaku! ¡Yamaha Kohaku! ¿Quién demonios te crees que eres para decirme así?
Ese reclamó solo provocó una risa en el hombre.
—Ishigami Senku, y ahora me llevaré a mi gato.
Hubiera querido que ese fuera su último encuentro con ese bastardo poco caballero, pero a la semana siguiente de lo ocurrido Teo volvió a aparecer cerca de su casa, moviendo la cola orgulloso mientras la pasaba entre sus piernas, y así siguieron casi por un mes, hasta ahora.
—Ahora sí estoy comenzando a pensar que entras a mi casa y te llevas a mi gato, Leona .-Senku bufó mientras entraba en su casa, otra vez ignorándola para pasar directo al sillón donde dormía Teo.
—¡Te he dicho que no soy una Leona! .-cerró la puerta para acercarse a él, ya la estaba molestando tanto el apodo como esa broma-. Y ya te he dicho que tu gato es el que aparece aquí siempre, ahora incluso espera en la puerta a que llegue del trabajo.
—Quizás se siente cómodo entre felinos .-soltó un gruñido cuando Kohaku le dio un golpe en el hombro, con algo de fuerzas-. ¡Auch! ¿Qué? Es verdad, pareces una Leona con ese cabello, seguramente el maldito de Teo también lo noto.
A Kohaku se le seguía haciendo extraño cómo es que Senku quería tanto a ese animal, según leyó en una publicación de internet Senku vivía muy lejos de ella, por lo cual lo hacía mucho más extraño como era que ese gato llegaba hasta su casa.
—Eres un bastardo .-jamás se acostumbraría a eso, esas visitas cortas de Senku se estaban haciendo parte de su rutina semanal-. ¿Acaso no le cierras la ventana?
—No. El malcriado sabe que debe hacer sus mierdas fuera de la casa, así que supongo que ese el lapsus de tiempo que aprovecha para correr hasta aquí .-por un momento, quedaron en silencio, no era la primera vez que hablaban más allá del "Tengo a tu gato"-. Aunque, sigo sin entender porque viene hasta aquí, un día simplemente te lo voy a dejar a ti.
Eso provocó una risa por parte de ella y una sonrisa en el rostro de Senku, todo mientras el gato seguía durmiendo sobre el sillón.
—¡Ja! No me molestaría, lo que me preocupa es que cada que viene debo tener una lata de atún para él.
—Mierda ¿En serio no quieres ninguna remuneración? El malcriado de Teo es una bola de pelos que come sin parar.
—¿Y de quién es la culpa que sea un malcriado? Y ya te he dicho que no, Senku .-sonrió acercándose a sentarse a un lado de Teo para así poder acariciar la cola blanca-. En parte, me gustan sus visitas.
—Vale, es mi culpa, pero lo malcrió porque un tío me lo regalo .-se encogió de hombros para tomar al gato en brazos, esta vez había dejado la caja en casa-. En fin, supongo que, hasta la otra semana, Leona.
—¡No soy una Leona! .-iba todo bien hasta que lo arruinó. No había caso con él, simplemente se levantó para volver a ir hacia la puerta y abrirla, no sin antes despedirse-. Hasta la otra semana, Teo.
Y como si el gato le entendiera, soltó un maullido.
Qué curioso era ese minino.
Esta vez, no fue ella la que llamó.
—¿Bueno?
—Leona, necesito pedirte un favor.
Esto ya no tenía sentido. Senku le había pedido a ella que cuidará de su gato por el fin de semana después de que él tuviera que salir de improviso de la ciudad, informó que ninguno de sus amigos o familiares podían cuidar del animal porque el muy maldito se había vuelto arisco con cualquier otra persona que no fuera él.
Así que ahora, Teo estaba "amasando" su cama, todo para terminar recostado con la panza hacia arriba. Kohaku no se resistió y terminó acariciando aquella pancita blanquecina y peluda.
—¿Cómo es qué tu pelaje es tan suave? Mi cabello es un desastre y es un golpe bajo que un animal lo tenga mejor cuidado que yo .-rio un poco cuando el gatito, adorando la caricia comenzó a ronronear-. Senku te tiene demasiado malcriado, Teo el Gato Persa.
Pasó la noche, con el gato durmiendo junto a ella hasta que en la mañana la despertó a eso de las siete solo porque tenía hambre.
—¿También despiertas a tu dueño a esta hora? Gato glotón .-bufó mientras caminaba hacía la cocina para darle el alimento que Senku le había dejado.
Quiso volver a dormir a la cama, pero no pudo volver a conciliar el sueño. Terminó por ir a la ducha, desayunar y adelantar un par de cosas de su trabajo.
—Las doce del día… .-alzó la mirada de su laptop para luego fijarse que Teo estaba sobre la mesa-. Apuesto a que eres el mejor despertador del mundo.
Otra vez, como si entendiera maulló para acercarse a la humana terminando por poner todo su cuerpo por sobre la laptop. Kohaku rio ante eso, nunca se esperó que un gato fuera así de mimado y seguía sin creer que el dueño de ese minino fuera alguien como Senku.
Se suponía que solo lo cuidaría por una noche, pero ya pasaban de las diez y Senku todavía no aparecía para llevarse al gato ¿Es que ahora sí cumplió con dejarle al gato? No era como que le molestara… O bueno, no del todo porque encontraría que era un hombre completamente irresponsable.
Estaba por ir a la cama con Teo en sus brazos, pero el timbre en la puerta sonó.
—Mierda, lo siento .-Senku, como en todas las ocasiones entró a la casa directo a por el gato que Kohaku dejó en el sillón-. Esta vez si te pagaré, se retrasó mi vuelo y hasta ahora llegué a la ciudad.
—Acabas de llegar ¿Y lo primero que hiciste fue venir por tu gato? .-pudo notar en las ojeras en el rostro de Senku ¿Tanto quería al minino?
—Sí, ahora deja que te pague, no tenía haberte pedido esto, pero Teo parece cómodo contigo y cuando trate de dejarlo con mi viejo se puso huraño .-suspiró recordando como Teo había arañado a Byakuya siendo que su padre era uno de los que más consentía al gatito.
—Ni se te ocurra sacar tu billetera, Ishigami .-se acercó al sillón y tomó al gato en brazos sonriendo, inmediatamente Teo se acurruco en el pecho de ella-. Fue un fin de semana divertido, aunque pide comida horriblemente temprano.
—Sí, no deja dormir esa cosa peluda .-Senku observó cómo su gato se acurrucaba cada vez más entre el pecho de la rubia. Gato suertudo… ¿Por qué había pensado eso?
Teo maulló y sus ojos se encontraron con los de su dueño, Senku por un momento pensó que el gato le estaba haciendo burla. Lo admitía, últimamente no le molestaba tanto las escapadas de Teo a la casa de aquella Leona, era divertido molestarla con el tema del secuestro de su gato y más aún eran esas pequeñas charlas que tenían cada que iba por animal, compartiendo uno que otro detalle de sus vidas privadas, más allá que solo centrarse en el animal.
—Bien, ya deja a tu madre Leona y vamos a casa gato malcriado .-acercó sus manos a quitar el animal de brazos de la rubia, al menos no lo araño.
La que pareció que iba a arañarlo en cualquier momento fue Kohaku, después de hacer un leve puchero al sentir como le arrebataba a ese peludo animal.
—¿Sabes? Después de estos días me estoy pensando seriamente en no llamarte la próxima vez que venga aquí .-hizo un leve puchero acercándose a acariciar a Teo en los brazos de Senku, quien ya estaba ronroneando por sentirse cerca de su dueño-. Nos vemos, peludo.
Se despidieron como siempre, con la misma promesa de volverse a ver en una semana más por las andanzas de Teo.
Senku suspiró algo frustrado por todo el trabajo que tenía, su nuevo invento era lo más ambicioso en lo que estaba trabajando, también era un dolor de cabeza para él.
Necesitaba un descanso.
Camino hasta su sala donde encontró a su gato rasgando en la puerta, seguramente queriendo salir a por sus necesidades, pero cuando se acercó a abrirle, este no salió para nada, sino que le maulló.
—Maldito gato ¿Vas a salir o no? .-otro maullido y esta vez se colgó de sus piernas-. ¿Qué demonios quieres?
Teo movió la cola de un lado a otro y volvió a caminar hacia la sala, donde se subió a la mesita de decoración donde estaba la cuerda que ocupaba para salir de paseo.
—Esto tiene que ser una broma. Te compré esa cosa para nada .-se sentía ridículo recriminando el gasto a un gato, en parte era culpa de él que no tenía tiempo de sacar al gato. Se fijó como Teo rasgaba la cuerda, bien necesitaba un relajo y quizás también algo de aire-. Está bien obeso, vamos.
La gente normal sacaba a pasear perros, pero una vez que él llevó a Teo al veterinario le dijeron que estaba gordo, por lo cual los paseos eran la mejor forma de hacer ejercicio, eso y una reducción en su porción de comida, aunque ahora que lo pensaba bien… ¿Su gato no empezó a desaparecer desde que empezó su dieta? Y de hecho solo lo logró sacar una vez, ahora que lo observaba caminando tan altanero como siempre noto que no había reducción en su peso.
—Me cambias por tu madre Leona solo por comida, rastrero .-bufó sin vergüenza de hablarle al animal en un espacio público.
Las coincidencias de la vida o su mala suerte lo asustaban a veces, abrió la boca para mencionar a la Leona y notó a lo lejos una cabellera rubia trotando en el parque, eso no podía ser cierto, Kohaku vivía mucho más lejos que él, a casi una hora. Por curiosidad se acercó a una banca del parque y se sentó allí, si era la Leona posiblemente pararía a saludarlo.
Si, tal y como pensó era ella ¿Qué demonios?
—¡Teo! .-Kohaku paro en su trote mientras quitaba sus audífonos llegando hasta donde estaba el minino sentado sobre las piernas de su dueño.
Tan pronto como llegó, se sentó junto a él para sonreírle.
—Nunca conocí a alguien que sacara a pasear a su gato.
—Hola para ti también, Leona .-notó como el gato entre sus piernas se movía rápidamente hacia la recién llegada, maldito traidor-. ¿Qué haces aquí? Estás bastante lejos de tu casa.
—¿Vives por aquí? .-ladeo un poco la cabeza, eso sí sin llegar a mirarlo de lo concentrada que estaba en el gato-. Esta semana no te apareciste en mi casa, creí que tu dueño ya te había encerrado.
—Es de mala educación responder una pregunta con otra, pero sí Leona, vivimos cerca de aquí .-casi puso los ojos en blanco solo de ver como ese gato malcriado se acurrucaba entre las piernas de la rubia-. Te estás pasando, maldito.
—Es tan tierno .-la Leona sonrió pasando su mano sobre el lomo del gato, a lo que este solo ronroneo-. Casi siempre trotó hasta esta zona, por eso me pareció extraño encontrarlos aquí hoy.
—Es porque esa bola de pelos me manipulo para sacarlo .-cruzó sus brazos, Teo parecía demasiado cómodo para su gusto-. Y mientras caminaba me acabo de dar cuenta que estás engordando a mi gato.
—¿Eh? ¡Cuando yo lo conocí ya estaba gordo! .-giro la mirada por fin a encontrarse con la de Senku, esos días por alguna razón además de preguntarse cómo se encontraba el gatito entre sus piernas, también se preguntó por el dueño de este.
—Pero él había empezado su dieta justo cuando empezó a desaparecer, así que va a robar tu comida solamente.
—¡Y yo que creí que teníamos algo especial! .-Kohaku hizo un puchero sin dejar de acariciar al gato, era más que nada una broma-. ¿Y tú cómo estás, Senku?
Eso lo tomó desprevenido, jamás hablaban de cómo se encontraban, simplemente era una conversación casual… Bueno, eso también era una conversación casual con la mujer que cuidaba a su gato y lo engordaba.
—Estresado .-por un leve momento, sus neuronas dejaron de funcionar y respondió como realmente se sentía.
Y así, terminó hablando con la rubia de muchos detalles más de su vida, explicándole de su trabajo, así como también la escuchó a ella hablar de si misma ¿De donde había nacido todo eso? Todo por culpa de ese gato obeso.
Otra vez recibió una llamada de Kohaku diciendo que su gato estaba en su casa ¿Por qué a estas alturas aún no guardaba su número? Era más fácil comunicarse por mensaje ahora que lo pensaba, estaba siendo ilógico.
—Hoy está extraño .-cuando la rubia abrió la puerta, tenía a Teo en sus brazos y ciertamente no se veía como siempre-. Ni siquiera comió lo que le di.
—¿Es en serio? .-quiso tomarlo en brazos, pero cuando se acercó, Teo saltó de brazos de la Leona y camino directamente al pote de comida que Kohaku se vio obligada a comprar-. Serás embustero…
Y si, Teo volvió a comer como siempre moviendo su cola de un lado a otro disfrutando del alimento, otra cosa que Kohaku se obligó a comprar desde las visitas de Teo.
—¡Juro que hasta hace poco no comía!
—Es un embustero .-suspiró entrando a la casa, ahora la rubia ya no lo veía con mala cara cuando hacía eso.
—Lo es .-Kohaku se acercó a sentarse a junto a Senku, quien estaba en el sillón esperando a que su gato terminara su comida-. Pero también es muy tierno.
—¿Qué encuentras de tierno a esa cosa peluda y glotona?
—¡Todo! No te hagas el frío, se nota que adoras a Teo, sino, no vendrías por él cada que desaparece.
—Ya ni me preocupo, se que si desaparece es porque está con su madre Leona .-soltó un quejido luego de recibir el golpe en su hombro por parte de ella-. ¡Mierda! Eso dolió Leona.
—¡No soy una Leona! .-volvió a tratar de golpear a Senku, pero esta vez él detuvo sus muñecas.
Y eso, era un acercamiento totalmente nuevo, porque por el impulso que hizo la rubia terminó acercándose considerablemente al rostro del contrario.
Por su parte, Senku se recrimino a sí mismo el impulso que tuvo él mismo de acercarla un poco más ¿Qué le estaba pasando ahora? Es más, sus ojos estaban observando los labios de ella, si tan solo la acercará un poco podría tocarlos con los suyos.
Lo que no se esperó, fue cuando Kohaku se soltó de su agarre y ella no lo pensó mucho en acercarse a besarlo.
Suave, cálidos, dulces, esa era la sensación que obtuvo cuando los labios de ella presionaron los suyos, estaba por corresponder a eso cuando el maullido de Teo hizo que ella se alejará.
¡Maldito gato rastrero!
—Te-Teo ya acabó .-ni siquiera lo vio a la cara cuando se levantó del sillón para caminar hasta el gato y tomarlo en brazos.
Solo pudo asentir y tomar a su mascota para despedirse.
En su auto, solo miro con mala cara al animal que se acomodaba en el asiento para dormir.
—Hay veces, que llego a odiarte.
Dos semanas pasaron desde aquel beso, y ahora recibió una nueva llamada por parte de Kohaku, y otra vez, por el maldito gato.
¿Cómo era que caminaba tanto y no llegaba a bajar de peso?
—Comiendo .-Kohaku informó mientras se hacía a un lado y dejaba pasar a Senku-. Aún no entiendo dónde le entra tanta comida.
—Somos dos.
¿Qué decía ahora? Por un lado, quería repetir el evento de su visita anterior y por otro, quería saber a qué se debía.
—Oí Senku .-Kohaku llamó, rompiendo por fin ese silencio incomodo para él-. ¿Puedo hacerte una pregunta?
—Ya la estás haciendo.
—Idiota. Quería saber ¿Por qué Teo el Gato Persa?
—Ah, eso… .-por un momento pensó que preguntaría otra cosa-. Mi tío me lo regaló… O sea, no es mi tío, es un amigo de mi madrastra, pero cuando me lo dio fue a modo de broma para decirme que necesitaría compañía cuando comencé a vivir solo. Teo el Gato Persa es porque mi tío ya le había colocado un nombre .-se encogió de hombros recordando la vez que le entregaron al animal-. Y responde por Teo, lo siguiente solo es un complemento idiota.
—Entiendo… Siempre creí que sería algo más interesante.
—Hay algo más interesante sobre lo que hablar ahora mismo .-se acomodó en su lugar, esta vez dio una rápida mirada a Teo para fijarse que siguiera comiendo.
—¿Ah? ¿De qué?
—De lo que está pasando entre los dos .-bufó luego de notar como ella quiso protestar, pero ya le había dejado tomar la delantera, era su turno.
No dejo que abriera la boca cuando se acercó a besarla, ahora si podía mover sus labios como quiso la vez pasada. Atrajo a Kohaku hacía él un poco más cuando tomó su nuca y allí recién ella comenzó a corresponderle.
Fue un poco más demandante que el suave beso que ella le dio, él necesitaba despejar un poco su mente después de estar dos semanas sin siquiera tener noticias de ella, casi pensó en ir a dejar al gato a la esquina de la casa y hacerse el desentendido, pero no. Eso sería raro.
Sintió como ella mordió leve su labio y eso le provocó un gruñido ronco ¿Quería jugar? Bien, él también podía. Mordió de igual manera el labio inferior de ella en el momento que soltó un leve jadeo, metió su lengua para encontrarse con la de la Leona, movió la suya propia frotándolas de una manera que lo hizo sentir como un desesperado, todo eso iba bien, tan bien que podría llegar a más.
De no ser por el puñetero gato que saltó a sus piernas.
—¡Eres un desgraciado! .-gruñó tomado al gato mientras lo veía con el ceño fruncido.
Kohaku a su lado solo rio, entre el nerviosismo que sentía en esos momentos.
—No lo trates así .-arrebató al gato de manos de Senku, quien aceptó gustoso que lo tomaran de manera más amable.
—Claro, la madre Leona defendiendo a su cría .-bufó cruzando los brazos, de no ser porque el gato ya estaba castrado, lo amenazaría con eso.
Kohaku le dio un nuevo golpe en el hombro y él iba a quejarse de cómo lo trataba, pero la Leona astuta le robo un beso rápido.
—¿Y eso, Leona?
—Es mi forma de decirte que me gustas, idiota.
Y todo el mal humor que sentía hacia su gato, ahora bajó considerablemente después de esa declaración.
Bendita sea la hora en que a Teo se le ocurrió escaparse de casa.
Teo estaba curioso a ese nuevo humano en su hogar, era pequeño y regordete. Recordaba que su madre humana estaba con una panza enorme un tiempo atrás, y su padre humano habló de un bebé ¿Ese pequeño humano era un bebé?
—Teo .-la voz de su padre humano le llamó la atención, tan pronto como entró en esa habitación lo alzo en brazos para acercarlo a esa cuna-. Este es Kenji, así que gato rastrero ya no serás el único mimado de tu madre Leona en casa.
Maulló en protesta, pero cuando el pequeño bebé abrió los ojos pudo notar que eran idénticos a los de su madre humana, tan puros como esa humana que lo recibió en un día de lluvia después de enojarse con su padre humano por bajarle la ración de comida.
—El que tiene que dejar de mimar a Teo eres tú, Senku .-la voz de su madre humana llegó y quiso ir a con ella, pero también estaba muy cómodo en los brazos de su padre humano-. Si tanto mimas a tu gato, no quiero saber como serás con nuestro hijo.
—Oh Leona, no tienes idea.
El bebé gimoteo un poco, y Teo ahora quería ir con él, por lo que se soltó de brazos de su padre humano y saltó a la cuna, donde ronroneo suave para el bebé, tratando de calmarlo.
—¡Teo eres una ternura!
—Sigo sin entender de dónde le ves lo tierno a ese peludo glotón.
—¡Solo míralo! Kenji iba a llorar y Teo lo calmó con su ronroneo.
—Eso no tiene lógica, Leona.
Sí, que sus padres humanos discutieran por esa lógica, mientras él seguía ronroneándole a ese pequeño humano.
Teo tomó la decisión correcta cuando eligió a Kohaku como su madre humana, aunque su padre siempre decía que fue decisión de él.
Los humanos eran extraños.
¡NO PODÍA SACARME ESTO DE LA CABEZA!
También me gusta pensar en Senku con gatos, no solo con perritos xD
¡NO ME ARREPIENTO DE ESCRIBIRLO! XD
Si leyeron, gracias
¡Perdón por las faltas de ortografía y la mala redacción!
¡XOXO!
