Por Instagram prometí dos especiales, así que, este es el primero, ojalá les guste, es de Kouji y Damar. Es como un precuela, pero, no tanto, se posiciona entre La noche del tres de Abril y la idea de los Tachikawa antes de Superando el Pasado, ojalá les guste. El Especial I es de Kouji y Damar, mientras que el Especial II es de Takeru e Hikari, pero, dividí el primero en dos, aquí esta la primera parte.


Especial I: Parte I


—Lo siento Koichi, pero, debemos terminar. — Damar le declaró al Kimura, quién no pudo evitar quedar desconcertado ante la declaración.

—¿Qué? — Preguntó el oji-azul sorprendido— Debe ser una broma.

La castaña se mordió el labio inferior y simplemente bajó la mirada, no se sentía capaz de observar al Kimura a la cara luego de lo que había ocurrido con Kouji, se habían besado más de una vez, se habían acariciado y se había dejado llevar por los encantadores besos del Minamoto, a tal punto que estuvo apunto de entregarse a él.

Suspiró.

Se sentía bastante mal por aquello, porque, había engañado a Koichi ¡Con su propio hermano! ¡Más encima gemelo!

Y peor aún, luego de ese fin de semana se sentía una pecadora absoluta al desear estar en los brazos de ese chico.

¡Rayos!

—Lo siento Koichi, pero, no es una broma. — Respondió la castaña con dificultad.

El Kimura sintió como sus piernas tambaleaban y su corazón se rompía, no podía creer esto. De seguro esto era una pesadilla provocada por tanto estrés, su despertador pronto sonaría y esa chica seguiría siendo su novia. Llevó su mano derecha a su brazo izquierdo para pellizcarse.

¡Rayos!

No era una pesadilla.

—P-pero ¿por qué? — Le preguntó a la chica— ¿Por qué quieres terminar conmigo? Pensé que estábamos bien, pensé que nuestra relación estaba en buen estado, nunca discutimos o algo así.

—Si, estaba bien, pero, Koichi, esto no iba a funcionar.

—¿Por qué no?

—Porque, todavía somos muy jóvenes para estar una relación.

—Pero, nuestra edad no debería ser impedimento para que estemos juntos, mucho más si nos queremos. — Respondió el Kimura.

Damr simplemente tragó saliva, ella sabía que Koichi la quería, no era un secreto, pero, ella no lo quería de la misma forma. Koichi siempre lo había considerado un muy buen amigo, nunca lo había visto como pareja, quiso darle una oportunidad, sin embargo, luego de lo que había ocurrido con Kouji se había dado cuenta que nunca podría querer más al Kimura que al Minamoto y no era justo para el mayor de los gemelos estar con alguien que no lo quisiera de la misma forma.

—Dime ¿hice algo mal? — Preguntó Koichi.

¿Qué?

—No, tú hiciste todo bien. — Respondió Damar y la culpa se hizo mayor en ella, ya que, finalmente, ella había sido la que había hecho las cosas mal, lo había engañado.

—Entonces ¿por qué quieres terminar conmigo?

Damar suspiró, sabía que el chico necesitaba una explicación, pero, sabía que no podía decirle la verdad, no quería arruinar la buena relación que tenían Kouji y Koichi, siempre estaban él uno para el otro y eran familia, no podía ser tan mala en romperle el corazón al Kimura y más encima decirle que lo había engañado con su hermano, prefería mil veces que la odiara a ella antes que al Minamoto, ya que, él adoraba a su gemelo. Además, la que había hecho todo era ella al haberse involucrado con los dos y al haber aceptado ser novia del mayor cuando sabía que le gustaba otro.

—Dime ¿por qué? — Preguntó nuevamente el Kimura.

Damar se mordió el labio inferior ¿Qué podría decirle?

—Koichi yo…—Habló con dificultad— Necesito terminar contigo, porque, yo…— Suspiró, lo mejor sería decirle parte de la verdad, no todo en sí, pero, algo de ella— No te quiero como tú a mi. — Declaró sin más.

El Kimura sintió una punzada en su corazón, por un momento todo se detuvo. Él creyó que había logrado ganarse su corazón, pero, al parecer no lo había logrado, eso le dolía. Él la quería demasiado.

—Damar yo te dije que iba a hacer todo lo posible por conquistarte.

—Si, lo dijiste, pero, no es justo esto para ti, Koichi. — Respondió la castaña— Has hecho todo lo posible y yo lo valoro, sin embargo, aunque he intentado no he podido corresponderte, y pues, creo que separarnos es lo mejor. Tú eres un chico increíble, lindo, inteligente y mereces a una chica que te quiera de verdad.

—Yo quiero que esa chica seas tú.

—Pero, no seré, Koichi. — Admitió Damar— Yo te quiero mucho, pero, solo como amigo, intenté hacerlo, sin embargo, creo que fue un error darte ilusiones, porque, a pesar de que llevamos un tiempo juntos, no te he podido ver como algo más y lo siento mucho.


Koichi se recostó sobre su cama abrazando su almohada y totalmente desanimado— No puedo creer lo que sucedió.

Kouji observó a su hermano, hace pocos minutos había vuelto de la secundaria y no tenía buena cara, parecía triste y desanimado, pero, no le había dicho la causa de su estado, no le había querido preguntar, ya que, comúnmente cuando Koichi se mantenía en silencio era porque quería aclarar sus ideas.

Suspiró y se sentó frente a él.

—Koichi llevas toda la tarde aquí en tu habitación.— Le habló— ¿Qué sucedió contigo?

Koichi hizo una mueca— Lo peor que me pudo haber pasado en la vida.— Contestó un pequeña lágrima caía por su mejilla.

—¿Qué?— Preguntó Kouji— ¿Reprobaste un examen?

Koichi negó con la cabeza— No.— Se levantó levemente— Eso es lo segundo peor que me puede pasar en la vida.

—¿Entonces?— Preguntó el menor de los gemelos.

Koichi escondió su rostro en sus manos— Es horrible.

Kouji suspiró— Koichi me estás preocupando ¿qué ocurrió?

Koichi levantó la mirada y se mordió el labio inferior, no quería decirlo, le dolía decirlo, pero, Kouji era su hermano y evidentemente estaba preocupado por él, así que, debía contarle— D-damar.— Habló entrecortadamente— C-corto conmigo.

Kouji abrió los ojos sorprendido.

¿Qué había dicho?

—¿Damar rompió contigo?— Preguntó creyendo haber escuchado mal.

Koichi asintió— Lo que escuchaste.

Kouji hizo una mueca y se mordió el labio inferior— P-pero ¿por qué?

Koichi suspiró— Porque...—Se detuvo un momento, costaba mucho admitirlo, él la amaba, sin duda, pero, ella le había acabado de admitir que ella no a él— Me dijo que no me quería.

—¿Qué?— Preguntó Kouji sorprendido.

—Digo, no me lo dijo con esas palabras específicamente.— Koichi lloriqueo— Sus palabras fueron que me quería mucho como amigo, que era feliz conmigo, pero, que no quería engañarme y por eso, me admitió que no estaba enamorada de mi para que yo no me hiciese más ilusiones, porque, aunque había intentado ella no sentía lo mismo y lo mejor era que yo consiguiera a una chica mejor, pero, para mi ella es la única que quiero.

Kouji alzó una ceja— ¿Y...— Se detuvo un momento— ¿No te dijo más?

Koichi negó— ¿Qué más me diría?— Preguntó— ¿Qué le gusta otro?— Cuestionó— Si lo hubiera hecho me hubiera matado, ya me siento mal sabiendo que no me quiere más que solo un amigo.

Kouji hizo una mueca, Damar no le había dicho a Koichi que le gustaba otro, así que, no podía asegurar de que haya sido por él. Pero, si lo pensaba detenidamente había ocurrido algo entre ellos esos días en que Koichi no estaba.

—Entendí por un lado que quisiera ser sincera, ya que, yo fui insistente al principio para que tuviéramos algo y entiendo que me haya querido dar una oportunidad, pero, por otro verdaderamente me sentí mal.— Koichi suspiró— Yo la quería...—Hizo una pausa— ¡No!— Corrigió—Yo la amaba.

—¿Amabas?— Preguntó Kouji sorprendido.

—Si.— Contestó el Kimura— Verdaderamente la amaba, pero...—Escondió sus manos en su rostro— Lo que había entre nosotros ya se acabó.

Kouji hizo una mueca. Su hermano verdaderamente se veía afectado, evidentemente estaba enamorado de ella, y no podía evitar sentirse culpable al saber que quizás él pudo haber sido el culpable de la ruptura de su relación. Si verdaderamente él era la causa, ahora se sentía más culpable de lo que se sentía por haberla besado.

Debía hablar con Damar sobre esto.


Damar depositó un Sedante sobre su lengua, luego acercó el vaso con agua a sus labios y en un gran sorbo de agua tragó la pastilla.

Suspiró.

Necesitaba de alguna forma calmar sus nervios, bajar su estrés, pero, era casi imposible, los sedantes y los ansiolíticos estaban perdiendo su efecto, eso no era bueno, luego de lo que había ocurrido necesitaba verdaderamente olvidarse de todo, necesitaba descansar.

¡Toc, toc!

Sonó la puerta.

Damar hizo una mueca.

¿Quién era a esta hora?

Suspiró, Hikari estaba durmiendo, Rika no estaba en el Internado -por lo ocurrido-, así que, debería ir ella a abrir. Guardó el frasco de pastillas en su mueble antes de ir a abrir la puerta, pero, apenas hizo esto se arrepintió por haberla abierto, ya que, ante ella estaba nada más y nadie menos que ese chico que provocaba confusión en su interior—¿Kouji?— Preguntó sorprendida de verlo ahí.

—Hola.— Respondió Kouji observando a la chica.

—¿Qué haces aquí?— Preguntó la castaña— ¿Y a esta hora?

—Necesito hablar contigo.— Respondió Kouji.

Damar llevó una mano a su frente y suspiró— No creo que sea buena idea.

—Damar...— Kouji la llamó— Verdaderamente necesito que hablar contigo.

—¿De qué?— Preguntó la chica.

—Me enteré de que terminaste con Koichi.— Respondió el chico.

Damar hizo una mueca al escuchar esto, ya que, no pudo evitar sentirse mal, esa decisión verdaderamente le había dolido cuando había visto el rostro del chico descomponerse al escuchar sus palabras. Para ella había sido difícil sin duda decirle que no lo quería más que como un amigo, ya que, ella sabía los sentimientos de él hacia ella, pero, no podía seguir ilusionándolo, además, se sentía culpable luego de haber besado a Kouji, él era su hermano y no debió haberlo hecho.

—No creo que debamos hablar de eso.

—Claro que sí.— Contestó Kouji— Necesito saber ¿por qué lo hiciste?

Damar suspiró— Kouji, no creo que se tu incumbencia, eso es algo entre Koichi y yo.

—Si me interesa saber.— Insistió el Minamoto— Koichi es mi hermano.

—Bueno, pregúntale a él, entonces.

—No, Damar.— La interrumpió— Necesito saber tus razones.

—¿Por qué?

—Porque es mi hermano y me importa.— Respondió Kouji.

Damar suspiró, entendía que estuviera preocupado por él, pero, la verdad de las cosas no quería darles las razones, a Koichi le había dicho algunas, pero, les había escondido otras, no le había dicho que se había besado con Kouji porque no quería arruinar su relación de hermanos, pero, optó por terminar con Koichi, ya que, no soportaba la idea de seguir con él sabiendo que había besado a su hermano más de una vez ¡y más encima que sentía más que una simple atracción por él! Pero, era verdad lo que le había dicho no podía corresponderle sus sentimientos, había intentado por todos los medios y aun así, no había logrado sentir más que cariño de amigos por Koichi—No creo que sea buena idea hablar esto, Kouji.

—Para mi sí lo es.— Contestó el oji-azul— Dime ¿fue por lo que sucedió entre nosotros, cierto?

—No voy a responder eso.

Kouji frunció el ceño— ¡Claro que si!— Alzó la voz— Dime ¿fue por eso no?

Damar se mordió el labio inferior— ¿Y si fuera así, por qué te interesaría?

La conversación si duda cada vez se volvía más feroz, ambos se encontraban gritando a más no poder.

—Porque, me incluye a mi en esta situación.— Respondió Kouji gritando.

—Bueno, ignora nomás esta situación.— Contestó Damar.

—¿Cómo quieres que la ignore? no puedo observar al rostro a mi hermano pensando en que quizás la causa de su ruptura fue por lo que ocurrió entre nosotros.— Admitió Kouji enfadado.

—Bueno, por algo no se lo he dicho a Koichi.— Apretó su puño— Porque, no quiero que su relación de hermanos se arruine.— Respondió en un grito encarando al chico provocando que ambos se miraran frente a frente totalmente agitados, enojados y enfadados por los gritos.

Damar apretó los dientes ¿Es que acaso no entendía? Ella no quería meterse entre ambos, admiraba mucho su relación de hermanos como para destruirla.

Kouji se mordió el labio inferior, evidentemente la chica tenía razón por un lado, quizás, debería ignorar la situación, ya que, ella no le había dicho a Koichi y por eso, las cosas seguían normal entre ellos, pero, eso quería decir que podría olvidar lo que había transcurrido.

Hubo un momento de silencio entre ambos, que finalmente Damar rompió con un suspiró.

—Kouji, la verdad de las cosas es que no termine con Koichi solo por lo que ocurrió entre nosotros, sino, porque, verdaderamente nuestra relación no daba para más.— Respondió la castaña— Yo se lo dije a Koichi, yo no lo quiero como él me quiere y simplemente no quería seguir ilusionándolo.

Kouji hizo una mueca y suspiró— Pero, entonces ¿por qué esperaste hasta ahora para decírselo?

—Porque, verdaderamente estaba haciendo el intento de quererlo.— Respondió Damar—...más que un amigo.— Suspiró— Koichi fue tan insistente y no podía ser tan mala, aunque sea debía intentar quererlo o verlo como algo más, pero, no funcionó y luego de lo que ocurrió entre nosotros me di cuenta de que...—La chica bajó la cabeza y se quedó en silencio.

—¿De qué te diste cuenta?— Preguntó Kouji.

Damar movió levemente la cabeza y posó sus manos en la puerta— Ya no importa.— Suspiró.

Kouji la observó detenidamente e intrigado— Vamos, dime...—La animó— ¿De qué te diste cuenta?

—Dije que no importa.— Respondió la chica.

—¡Vamos!— Exclamó Kouji— Dime ¿de qué te diste cuenta?

Damar se mordió el labio inferior ¿por qué estaba insistiendo? ¿es que acaso no era lo suficientemente obvia? ¿Por qué preguntaba?

—Dime...

Damar apretó su puño, una parte de ella no quería decir las palabras, quería simplemente ignorarlo, pero, por otro lado necesitaba desahogarse, llevaba mucho tiempo guardando eso en su interior, necesitaba ya librarse de eso y quizás, diciéndolo por fin se libraría— De qué...—Apretó su puño— De qué, nunca voy a querer a Koichi como te quiero a ti.

Kouji abrió los ojos sorprendido.

¿Qué había dicho?

¿Había dicho que lo quería?

—¿Cómo?—Preguntó sin creerlo.

—No me hagas repetirlo, por favor.— Contestó la chica.

Kouji abrió la boca levemente ¿ella había dicho que lo quería más? ¿Sentía algo por él?— ¿Dijiste que sientes algo por mi?

Damar se mordió el labio inferior y asintió silenciosamente.

—Pero ¿por qué nunca me dijiste?

Damar rodó los ojos— ¿Va enserio tu pregunta?— Preguntó un tanto molesta ¿Cuándo se veía que una chica se declarara a un chico? ¡Y más encima a un chico que tenía a miles tras él y que la veía solo como una amiga!

Kouji hizo una mueca, sin saber que decir o que hacer, la verdad es que, nunca se hubiera esperado de parte de la chica esas palabras, esas palabras que tanto había querido escuchar, aquellas palabras que verdaderamente anhelaba, pero, que no creía que escucharía algún día.

Damar suspiró, verdaderamente no se sentía bien admitiendo aquello, por dos razones, la primera era que hace poco había terminado con Koichi -un chico que apreciaba- y la segunda razón era porque estaba segura de a que Kouji esas palabras no le importarían, retrocedió levemente— C-creo que lo mejor será que te vayas.— Quiso cerrar la puerta, así que, volteo para ingresar al departamento, pero, antes que pudiera entrar Kouji le agarró la mano.

—Espera.— Kouji la detuvo— Damar yo...— Y en un rápido movimiento la acercó a él, tomándola de cintura y ella depositó sus manos sobre su pecho, quedando ambos cara a cara cruzando miradas y entrelazando respiraciones, ella se perdió en sus ojos azules, él de perdió en sus ojos ámbar—, literalmente se conectaron por un segundo— Y-yo también te quiero.—Acarició su mejilla y acercó su rostro al suyo, quería probar nuevamente sus labios, los quería, los anhelaba

¡Pero!

No podía hacerlo.

Damar bajó la mirada y Kouji alejó sus labios de los de ella.

—Kouji esto no está bien.— Habló Damar clavando su mirada en el suelo, no quería alzar la mirada, no quería encontrarse con la mirada del Minamoto.

Kouji hizo una mueca, ya que, sabía que las palabras de la chica eran ciertas, eso no estaba bien, en lo absoluto, Koichi y ella habían terminado hace unas horas, él no podía traicionar a su hermano y evidentemente la chica no quería volver a cometer el mismo error de esa vez— Tienes razón.— Suspiró— Creo que lo mejor será que nos alejemos.— Sugirió.

Damar también suspiró y asintió— Será lo mejor.— Respondió— Por Koichi.

Kouji suspiró, una parte de él no quería alejarse de ella, pero, otro le gritaba de debía alejarse de ella por su hermano, Koichi, quién era la otra mitad de su alma al ser gemelos ¿no?— Por Koichi.


—¿Así sin más?— Preguntó Rika.

Kouji asintió— Si, así sin más.

La pelirroja hizo una mueca ante lo que le había contado su primo, prácticamente Damar se le había declarado a él, cuando lo "normal" era que el chico se le declarara a la chica, pero, no había valido mucho la pena, porque, habían decidido alejarse.

—¿Sabes? Por un lado me dan ganas de golpearte.

—¿Qué?— Preguntó el chico sorprendido— ¿Por qué?

—Porque, el amor de tu vida se te declaró y tú apenas le dijiste " yo también te quiero " cuando pudiste haberle dicho miles de cosas más, debiste haberle dicho que la amas, que te gusta desde que somos pequeños, que no solo te gusta su físico, si no, su personalidad u otras cosas.

—Bueno, no supe que más decirle, tú sabes que no soy mucho de expresar mis sentimientos, mucho menos con palabras.— Respondió el Minamoto.

—Lo sé, sin embargo, creo que hubiera sido bueno que hicieras más, quizás, debiste haberla besado o algo así.

—Quise hacerlo, pero ¿de qué me hubiera servido?

—¿Qué no es obvio?— Cuestionó la chica— Con eso la hubieras convencido de que valía la pena luchar por ti y por lo que sienten.

—Ella no quiere y la entiendo, Koichi no se merece esto.

—Estamos de acuerdo en que tu hermano no merece sufrir, pero, ustedes tampoco, Kouji ustedes se quieren.— Habló la pelirroja— Deberian luchar por lo que sienten, sobretodo tú, por haberte dado por vencido tan rápido al dejarle el camino libre a Koichi.

—Lo hice, porque, él era mucho mejor para ella.— Respondió el Minamoto.

—Que Koichi no haya salido a fiestas, no haya bebido o no haya tenido relaciones no lo hace merecedor de Damar.— Contestó la Nonaka— Mi amiga merecía al chico que ella quería y ese chico eras...—Se detuvo—¡Eres!— Corrigió— Tú.

Kouji se mordió el labio inferior, las palabras de Rika lo estaban haciendo sentir mal, porque, eran ciertas. Suspiró.

—Ya no puedo hacer algo.— El Minamoto suspiró— Ella ya tomó la decisión.

Rika suspiró un tanto molesta. Verdaderamente Damar y Kouji la terminaron matando de estrés ¿por qué no luchaban por lo que sentían? Entendía que no lo hicieran por Koichi, pero, él no sería capaz de verlos separardos sabiendo que ambos sufren ¿no? Antes que todo era hermano de Kouji y debía querer su felicidad.


~Semanas después~


Kouji observó a ambos lados mientras sus manos permanecían en sus bolsillos, desde aquella noche se sentía un ambiente distinto en el Internado, todo estaba muy tranquilo, pero, era evidente la tensión, la tristeza y los lamentos de los habitantes de aquel lugar.

Muchos asistían a terapias con el psicólogo o con un siquiatra, algunos habían ingresado a rehabilitación y otros simplemente vivían su vida normal, pero, era evidente que nadie se sentía cómodo en aquel lugar.

Eran las diez de la noche y todos estaban en sus departamentos, últimamente todos dormían temprano, era extraño que alguien se quedase luego de la cena en el comedor o en la sala principal.

Suspiró y avanzó en dirección a la cocina a hacerse un café caliente, hace unos minutos había llegado desde su visita a la clínica en donde se encontraba Rika y de la nada había comenzado a llover, no había llevado sombrilla, se encontraba un poco mojado y tenía un poco de frío, así que, un café sería la solución perfecta para entrar en calor y también para comenzar la noche, ya que, debía estudiar, últimamente su tiempo se dividía entre la secundaria e idas a la clínica -para visitar a Rika- idas al sicólogo -para acompañar a Rika- y ensayar con la banda, apenas tenía tiempo para estudiar y mañana tenía examen de Biología -una materia que verdaderamente odiaba, ya que, a diferencia de Koichi no le gustaban aquellos ramos que se involucraban con las Ciencias-

Caminó por el comedor que se encontraba vacío hasta llegar a la puerta de la cocina, pero, apenas la abrió pudo notar que cierta chica castaña se encontraba con la mirada baja mientras unas lágrimas caían por sus mejillas. Hizo una mueca al ver a Damar de esa forma, se supone que habían acordado alejarse por Koichi y eso, pero, la verdad es que últimamente Koichi y él habían notado que ella no andaba bien y sabían la razón de eso.

Henry.

El chico Wrong y la hermana de Takuya tenían una amistad de muchos años, eran muy unidos, quizás, el último tiempo venían teniendo problemas por el hecho de que él estaba metido en las drogas, pero, ella verdaderamente se preocupaba por él, eran amigos desde que estaban en prescolar más o menos, la madre de Henry era su madrina, los padres eran amigos, estaban muy relacionados y pues, perderlo evidentemente era algo fuerte para ella.

Suspiró e ingresó a la cocina llamando la atención de la chica.

—Hola.— Saludó sin rodeos, pero, de una forma un poco cortante.

—Kouji...—Damar hizo una mueca y con la mangas de su chaqueta intentó secar sus lágrimas— ¿Qué haces aquí?

—Vine a hacerme un café.— Contestó Kouji acercándose al mueble donde se encontraban las tazas y platos.

Damar suspiró y entre sus manos tomó el tazón frente a ella para darle un sorbo al café que se había preparado.

Kouji sacó un tazón del mueble y su mirada no pudo evitar centrarse en la chica quién simplemente le daba sorbos en silencio a su café, sus ojos estaban llorosos, su mirada apagada, verdaderamente no le gustaba verla así. Se mordió el labio inferior— ¿Estás así por Henry?

Damar alzó su mirada sorprendida, la verdad es que no esperaba esa pregunta— ¿Soy tan predecible?

—No es que lo seas.— Contestó Kouji— Pero, Takuya me dijo que desde su funeral no hay día que no llores.

Damar bajó la mirada triste ante las palabras del chico y unas lágrimas no tardaron en caer por sus mejillas, pero, que limpió rápidamente. No quería llorar, no frente a él.

Kouji se mordió el labio inferior, había sido un tanto brusco con sus palabras, sonó un tanto insensible— ¿E?—Balbuceo— Disculpa, no debí ser tan directo.

—Solo fuiste sincero.— Respondió la chica dejando su tazón con café sobre el mueble— Y acertaste.

Kouji suspiró y observó detenidamente a la chica, se veía triste. Suspiró, a pesar de que debía estar lejos de ella no podía evitar preocuparse por ella ¿no? Se conocían desde que ella había ingresado a primero de primaria más o menos ocho años atrás, habían sido amigos, y aunque no quisiera admitirlo él la quería mucho, no podía ser insensible con ella cuando evidentemente necesitaba a alguien en ese momento— En realidad...—Interrumpió el silencio que se había formado y bajó la mirada— No fue solo por lo que dijo Takuya.— Suspiró— Sino porque sé lo importante que era Henry para ti.— Alzó la mirada hacia la chica— Y me imagino lo difícil que debes ser para ti perderlo.

Damar se mordió el labio inferior intentando controlar sus ganas locas por gritar y llorar de una forma desgarradora, apretó su puño, no quería llorar, no quería que esas lágrimas que amenazaban salir de sus ojos cayeran, no le gustaba mostrar esos sentimientos ante personas que no fueran sus hermanos—N-no qui-quiero hablar de eso.— Balbuceo completamente nerviosa.

Kouji la observó detenidamente, una de las características que le gustaban de esa chica era que intentaba hacerse la fuerte ante situaciones como esta porque no le gustaba demostrar sus sentimientos ante los demás. Pero, también sabía que llegaba un punto en el cual ella decidía explotar y muchas veces esa explosión de emociones no eran buenas. Posó su mano en el hombro derecho de la chica—¿Sabes? No debes hacerte la fuerte ante una situación que todos sabemos que te afecta.— Suspiró— O al menos no ante mí, te conozco y sé que toda esta situación para ti debe ser difícil, Henry y tú eran amigos de hace mucho y que él haya muerto es un golpe fuerte.

Y tan solo escuchar las palabras del Minamoto miles de lágrimas cayeron por el rostro de la chica y aunque intentó secarlas cada vez mojaban más su rostro— No quiero ser débil.

—Por llorar no lo serás.— En realidad llorar no era algo que le agradase, pero, en un situación como esa verdaderamente la chica podría derrumbarse en lágrimas, gritos, lamentos y la entendería.

Damar hizo una mueca y fue así como volteo hacia el chico escondiendo su rostro en su pecho mientras millones de lágrimas caían de sus ojos y sollozos de ella se hicieron presente en el lugar.

Kouji simplemente la abrazó contra él.

—No puedo creer lo que ocurrió, la verdad es que siento como si todo fuera una pesadilla, que no tiene fin.—Se lamentó Damar.

Kouji acarició su cabello.

—Lo extraño mucho, todos los recuerdos de mis cumpleaños, primeros días de clases, entre otras cosas él estaba presente y...—Respiró profundo— Ya no habrán más.— Suspiró— Sé que llorando y lamentándome no lo traeré de vuelta, pero, no puedo evitar culparme al pensar en que pude haber hecho algo para evitar su muerte y no lo hice.

—¡Hey! No digas eso.—Reclamó Kouji— Nadie podía impedir lo que Henry estaba haciendo.

—Claro que sí.

—No.— Insistió— Él tomó sus propias decisiones y era desobediente, hacia oído sordo a tus consejos, tarde o temprano iba a terminar siendo víctima de su propia adicción.

—Pero, esa noche pude haber impedido que hiciese lo que hizo.

—Damar si piensas así nunca te sentirás bien contigo.— Habló Kouji.

—Luego de su muerte es difícil sentirme bien.

—Damar, no debes culparte por eso.— Acarició una de sus mejillas y secó sus lágrimas— Puedes llorar y puedes sufrir, pero, algo debes saber no fue tu culpa.

Damar hizo una mueca, sabía en parte que las palabras del Minamoto eran ciertas, pero, aún así no podía evitar sentirse culpable, ella había sido egoísta, había estado pendiente en ella y no se había preocupado de lo verdaderamente importante. Ella siempre había sido la persona que detenía las locuras de su amiga, Rika, y era quién evitaba que Henry consumiera una dosis más grande de la que debía, ella hasta había logrado impedir que su amiga le ofreciera drogas al resto del Internado ¡Y ahora debía hacer lo mismo!

¡Pero!

Por estar tan pendiente en sus propios problemas...Suspiró...No había estado con sus dos amigos, Henry y Rika, cuando debió haber estado.

Kouji hizo una mueca— Por favor, deja de culparte.

Damar negó con la cabeza— No puedo.

—Si puedes.

Damar suspiró— Además, no puedo estar tranquila sabiendo que tuve que incriminar a personas inocentes por lo que ocurrió esa noche, testificando falsamente.

Kouji se mordió el labio inferior— Entiendo como te sientes, todos nos sentimos así.

—Esas personas no merecían pagar por algo que no hicieron.

—Lo sé.— Kouji acarició sus mejillas— Pero, Damar, ahora lo importante es que tu estés bien, si sigues viviendo con cargo de consciencia nunca podrás superar lo que paso y finalmente terminaras haciéndote daño.

—Quizás, hacerme daño será lo que me merezco por mentirosa y mala persona.

—¡Claro que no!— Kouji la tomó de las mejillas obligando a que sus miradas se encontraran— No mereces recibir daño, Damar, no pienses en eso.

—Pero, Kouji soy egoísta, falsa, mala persona.— Eso era como se sentía haber descuidado a Henry y Rika por sus problemas era ser egoísta, haber testificado falsamente contra personas inocentes era ser falsa y eso la hacia una mala persona.

—No eres mala persona.— Insistió Kouji— Eres una persona sensible y debido a eso dejas que todo lo que ocurre te lastime, pero, eres una persona dulce, amable y recta, eso te hace buena persona.

—Eso solo lo dices simplemente para hacerme sentir bien.— Contestó Damar.

—Solo te estoy diciendo la verdad.— Suspiró y acarició las mejillas de la chica, verdaderamente ella se encontraba mal, era evidente. No le gustaba verla así. Damar cerró los ojos sintiendo la acaricia del chico sobre sus mejillas.

Estuvieron así por unos minutos hasta que las lagrimas de la chica cesaron.

La chica abrió sus ojos y tanto el Minamoto como ella se quedaron mirando un buen rato, la verdad es que ninguno se había percatado de que se encontraban muy cerca el uno del otro. Pero, evidentemente ninguno se sentía incomodo en esa situación al contrario ambos estaban agradados, últimamente con suerte se decían Hola y verdaderamente extrañaban su cercanía.

En un minuto dado, ambos cerraron los ojos mientras sus respiraciones se mezclaban. Kouji suspiró, quería tanto besar los labios de la chica otra vez, tantas veces los había tenido cerca y la última vez no había procedido a besarlos. Pero, ver a Damar de esa forma, triste, desamparada, provocaba que quisiese estar con ella, darle su apoyo y todo el amor que sentía por ella.

Amor

Si, amor.

Y aunque no quisiese admitirlo eso era lo que sentía por ella aunque no pudiera admitirlo.

Suspiró y abrió sus ojos observando sus labios, quería besarlos nuevamente. Cerró sus ojos, no debía besarlos por respeto a lo que habían acordado, pero, quería, estaban tan cerca, suspiró.

¿Qué ocurría si se dejaba llevar otra vez?

Y ni cuenta se dio cuando sus labios se unieron en un dulce y cálido beso.

Ambos profundizaron en aquel agradable y cautivador toque de labios, era evidente que ninguno quería terminar con ese momento y con aquel contacto, se extrañaban y querían con todo el corazón.

Se separaron unos centímetros por falta de aire, pero, sin dejar de rosar sus narices.

—Kouji…—La chica lo llamó— Dijimos que esto no iba a volver a suceder.

—Lo sé…—Respondió el chico con la voz agitada por el esfuerzo que estaba haciendo para no volver a besar a la castaña— Pero, no pude, simplemente me dejé llevar. — Rosó sus labios con los de la chica.

—Esto no está bien, Kouji. — Contestó Damar— Koichi, mi ex novio, es tu hermano, no sería justo para él esto que ocurre.

—Lo sé. — Suspiró— Pero, Damar, estas semanas sin ti, en las cuales nos hemos alejado han sido un infierno…

—Para mi también, sin embargo, no podemos permitir que esto ocurra, Kouji, no podemos…

—Damar no…

—Kouji, de verdad lo digo, no podemos. — La chica se alejó de él— Permiso. — Y sin decir más, se dirigió en dirección a la puerta para retirarse del lugar.

No podía seguir ahí, claro que no, lo único que quería era besar los labios del Minamoto nuevamente, pero, eso no sería algo correcto. No podría cagar con más peso de consciencia, Koichi ya estaba sufriendo por ella, no podía darse el lujo de hacerlo sufrir más por intentar algo con Kouji.


~Al día siguiente~


Koichi y Kouji bajaron las escaleras del Internado en dirección al comedor, era hora de desayunar.

—¡Hey! ¿A qué hora llegaste a noche?— El Kimura le comentó a su gemelo— No te escuché entrar.

Kouji suspiró— Llegué alrededor de las doce más o menos.

—Bastante tarde. — Comentó el Kimura— ¿Cómo estaba Rika?

—Me gustaría decir que bien. — Respondió el Minamoto— Pero, sigue con su actitud negativa.

Koichi hizo una mueca— Que mal. — Musitó.

En verdad la situación de su prima era lamentable, por más psicólogos o terapias psiquiátricas que tuvieran no quería entender, ni siquiera lo que había ocurrido con Henry la hacía reaccionar.

Muchos la criticaban, pero, al parecer era verdad lo que había dicho su psiquiatra.

Todo era causa de esa falta de figura paterna.

Ambos llegaron a la entrada del comedor y divisaron como la castaña hermana de Takuya junto a Hikari caminaban en su dirección.

Tanto Koichi como Kouji sintieron el nerviosismo apoderarse de sí.

Pero, la chica simplemente les dirigió una mirada, al igual que la hermana de Taichi, quién los saludó.

—Buenos días, Koichi, Kouji. — Hikari los saludó.

—Buenos días. — Respondió el Kimura.

Sin embargo, ni la Tachikawa, ni el Minamoto dijeron una palabra, al contrario, solo se dieron una pequeña mirada y cada quién siguió su camino. Luego de lo que había ocurrido la noche anterior, ninguno tenía el valor para observarse de frente, mucho menos con la presencia del Kimura.

Koichi no pudo evitar hacer una mueca al darse cuenta que prácticamente su hermano con la hermana de Takuya se habían ignorado.

—¿Por qué Damar y tú ya no se saludan? — Preguntó Koichi— Pensé que eran amigos.

Kouji se mordió el labio inferior.

—Ahora que lo pienso ustedes hace bastante han actuado extraño, antes ustedes charlaban de vez en cuando, ella te iba a ver a los ensayos de tu banda o tú la ibas a ver a su entrenamiento de fútbol. — Comentó el Kimura— ¿Por qué ahora ya no lo haces?

—Tú tampoco lo haces. — Le comentó el menor al mayor.

Koichi bajó la mirada— Tú sabes porque no lo hago. — Suspiró— Me duele mucho nuestra separación para ir sin más. — Hizo una mueca— Pero, en tu caso es diferente, Kouji, puede que Damar ya no sea mi novia, sin embargo, ustedes siguen siendo amigos o deberían seguir siéndolo.

Kouji simplemente apretó su puño, las cosas habían cambiado mucho, su hermano no lo sabía, Damar y él nunca volverían a ser amigos, luego de todo lo que ya sabían del otro.

—Pues, ya no lo somos. — Respondió el Minamoto.

—¿Qué? ¿por qué?

—Cosas mías. — Contestó cortante.

—No es por nuestra ruptura ¿no?

Kouji simplemente suspiró— No quiero hablar de eso. — Lo único que quería era olvidar completamente esa situación y a esa chica, sin embargo, se estaba volviendo difícil, cosa que estaba odiando, ya que, le dolía cada vez más estar lejos de ella.


—Okey, ahora si tengo ganas de golpearte.— Rika le habló a Damar— Y no sólo a ti, a mi primo también.

Damar suspiró— No tengas dudas en hacerlo, necesito un buen golpe para dejar de hacer tantas tonterías.— Hizo una mueca— Me prometo a mi misma alejarme de Kouji para respetar a Koichi, pero, cuando parece que lo he logrado, Kouji regresa.

—Estamos de acuerdo cuando dices que haces tonterías.— Habló la pelirroja— Pero, no comparto la idea de que quieras alejarte de Kouji. Creo que la idea más estúpida que has tenido es alejarte de Kouji cuando sabes que él siente lo mismo que tú.

—Lo hemos hecho por Koichi.

—Si, pero, solo se han hecho daño al hacerlo.

—Lo sé, lo sé.— Damar llevó las manos a su cabeza— Pero, Rika, no podemos simplemente dejarnos llevar, mi cargo de consciencia al engañar a Koichi es terrible, y pues, aunque no se lo hayamos dicho, que Kouji y yo tengamos algo lo haría sufrir.

—Entiendo, pero ¿no te molesta más estar sufriendo por no estar juntos? ¿Por qué simplemente no se dejan llevar por lo que sienten?

—Las cosas no son tan fáciles como suenan Rika.

Rika suspiró, evidentemente su amiga no quería hacer sufrir al Kimura, porque, se sentía culpable al haber besado a Kouji estando con Koichi, pero, ella seguía creyendo que debían estar juntos, se querían.

—¿Sabes? Es por situaciones como estas que yo nunca me voy a enamorar.— Musitó la Nonaka.


~Días después~


El Kimura observó atentamente como la menor de los Tachikawa bajaba las escaleras.

Suspiró.

Hace varios días había querido hablar con ella, pero, se le había hecho difícil, le dolía su ruptura, había pasado un tiempo, pero, él la quería, había sido su primer amor, su primera novia, a la primera chica que había besado, había sido la primera chica que le había gustado de verdad y que ahora no fuera suya le dolía en el alma.

¡Pero!

No soportaba ver como Kouji y ella no se hablaran, se sentía culpable, su hermano no quería hablar de eso y eso avalaba más su teoría de que se habían alejado por él.

Respiró profundo.

Debía armarse de valor y arreglar esto.

—¡Hey! Damar. — Koichi llamó a la hermana de Takuya.

La castaña volteo al escuchar la voz y no pudo evitar sentir impresión al ver de quién se trataba— ¿Koichi?

—Hola. — Respondió el Kimura.

—Hola. — Contestó la chica y un silencio incómodo se hizo presente ante ellos.

¡Rayos!

Pensó el oji-azul, en verdad era difícil estar frente a ella y querer hablarle, él aún la quería, hace un tiempo había sido su novia y que terminara con él en verdad había sido doloroso, le gustaba mucho esa chica, se había hecho miles de ilusiones para el futuro, siempre creyó que sería capaz de conquistar su corazón, de poseer su amor, pero, no lo había logrado.

Suspiró.

—Necesito hablar contigo, Damar.

—¿Conmigo? — Preguntó la chica— ¿De qué?

—De…—Suspiró— De mi hermano.

La castaña alzó una ceja sorprendida— ¿De Kouji?

—Si. — Respondió el Kimura.

Damar se mordió el labio inferior un tanto nerviosa ¿por qué Koichi quería hablar de Kouji con ella? Si hace bastante las cosas entre ellos no eran como antes, al contrario, se habían alejado ¿Podía haber alguna posibilidad de que el Minamoto le hubiera dicho la verdad? ¡No! Claro que no, el Minamoto nunca lo hubiera hecho ¿o sí?

Suspiró, tan solo pensar en la idea de que Koichi supiera la verdad le daba mucho pánico.

—¿P-por qué quieres hablar conmigo sobre él? — Preguntó la castaña nerviosa.

—Porque, últimamente, en realidad hace bastante tiempo, he visto que ustedes no han estado bien. — Respondió Koichi— Su relación ha extraña.

¡Rayos!

—¿Extraña?

—Si.

—N-nuestra relación no ha estado extraña.

—Claro que si.

—N-no.

—Si.— Contestó el oji-azul— Antes ustedes eran amigos, se llevaban bien, charlaban, bromeaban o salían y ahora ni siquiera se saludan.

Damar hizo una mueca.

—Me preocupa en parte que estén así, ya que, han actuado extraño desde que tú y yo terminamos nuestra relación. — Habló Koichi— No puedo evitar sentirme culpable de esto.

—¿Culpable? — Cuestionó— ¿Por qué te sentirías culpable?

—Porque, bueno, él es mi hermano y tu mi ex. — Respondió el Kimura— Quizás, se alejaron por eso.

—No, Koichi, no te sientas culpable. — Contestó Damar— No fue por eso que nos alejamos.

—Entonces ¿por qué se alejaron?

—¿E? — Damar llevó una mano a su frente, no se sentía cómoda hablando de eso con Koichi— Temas de nosotros, nada que ver contigo.

—¿Segura?

—Si, segura. — Respondió la castaña— Y discúlpame, Koichi. No quiero seguir hablando es esto, permiso tengo clase. — Dijo antes de alejarse.

Hablar de esto era difícil, sobre todo con ese chico, no es que Koichi no le agradara, pero, hablar de su relación era sinónimo de su infidelidad al Kimura, cosa que quería olvidar.


Rika observó atentamente la revista que tenía en las manos, verdaderamente era molesto estar en aquella clínica de rehabilitación sin móvil, sin computadoras, sin Internet, sin redes sociales, sin nada que la comunicara con el mundo exterior.

¡Toc, toc!

Se escucharon unos golpes en la puerta de su habitación.

—Adelante. — Musitó sin interés.

La puerta se abrió y a la habitación ingresó Koichi.

—Hola prima.

—Koichi.— La pelirroja sorprendida el nombre de su primo mayor al verlo— Hola.

—¿Cómo estás?— Le preguntó el chico.

—Aburrida de estar aquí, pero, bien de salud.— Respondió con sinceridad la Nonaka— ¿Y tú?

—Estoy bien.— Contestó el oji-azul tomando asiento junto a Rika— Disculpa si te molesto, pero, necesito hablar contigo.

—No molestas, al contrario, simplemente estaba leyendo un aburrido artículo de "como prevenir las drogas"— Señaló la revista que tenía en manos.

—Suena interesante.

Rika rodó los ojos— Ya quisieras...

—Deberías seguir los consejos de ese artículo y dejar de consumir drogas.— El Kimura le musitó.

—Si vienes a hablar conmigo sobre lo mal que hacen las drogas solo pierdes tu tiempo.— La pelirroja se cruzó de brazos, ya estaba harta de todos los discursos que recibía a diario.

—Lo siento.— Se lamentó Koichi, sabía que a su prima no le gustaba hablar de eso, porque, era terca y por más que le hablaran de eso no querían entender.

Suspiró.

—La verdad es que no venía a hablar contigo de eso.— Habló nuevamente el Kimura— Primeramente quería ver como estabas y además, necesitaba hablar de un tema importante contigo, que de seguro tu debes saber.

—¿Qué tema?— Preguntó Rika.

—Kouji y Damar.

—¿Kouji y Damar?— Cuestionó la pelirroja sorprendida y por un minuto se alarmó al pensar en la idea de que el Kimura supiera la verdad— ¿Q-qué ocu-ocurre con ellos?

—De la nada se alejaron.— Declaró el Kimura— Prácticamente ignoran la existencia del otro, ya no son amigos con antes y eso me preocupa, al principio pensé que eran cosas mías, pero, luego Kouji me confirmó que no eran más amigos, no me quiso decir la razón, intenté hablar con Damar, pero, tampoco me contestó.— Suspiró— ¿Tú sabes por qué están actuando tan extraño?

—¿E? ¿P-por qué quieres saber?— Preguntó Rika— Eso es algo de ellos ¿no?

—Si, pero, no puedo evitar entrometerme, ya que, tengo la seria sospecha de que ellos no se llevan como antes por mi culpa.

—¿Por tu culpa?— Cuestionó la pelirroja— ¿P-por qué crees eso?

—Porque, Damar y yo terminamos, y pues, Kouji es mi hermano.— Respondió el Kimura.

Rika se mordió el labio inferior, el Kimura tenía una buena teoría, pero, estaba errando con ella, ya que, esa no era la razón principal por la cual Kouji y Damar se habían alejado.

—¿Ellos no te han comentado algo al respecto?— Preguntó Koichi.

—¿E? N-no.— Respondió la pelirroja nerviosa— No me han comentado, ni siquiera sabía que se habían alejado.— Mintió— Ya sabes, desde que estoy aquí no me comentan mucho de lo que ocurre afuera.— Se iría al infierno por mentirle a su propio primo, pero, no era por favoritismo a Kouji o lealtad a Damar, si no, por el bien de Koichi, la verdad lo lastimaría y no quería hacer eso, además, no eran quién para hablar de aquello con él, era un tema de los gemelos y su amiga.

—Yo pensé que si.— Comentó el Kimura— Damar es tu mejor amiga.

—Si, pero, como te dije, desde que estoy aquí no me informan mucho del mundo exterior, al contrario.— Otra mentira más.

—Ya que ahora lo sabes ¿podrías ayudarme a saber que ocurre entre ellos? Por favor.

¡Rayos!

—Bu-bueno, yo podría.— Respondió la pelirroja nerviosa— Pero, quizás, deberías indagar un poco más, quizás, haya algo más.— Con eso no quería decir que Koichi supiera lo que había ocurrido entre ellos, pero, si que se enterara de lo que ambos sentían.

—¿Tú crees?

La pelirroja asintió— Si, quizás, no sea como tú dices que se hayan alejado por tu ruptura con Damar si no por otra cosa.— Con algo de suerte su amiga y su primo pensarían en una mejor excusa para no hacer sentir mal al Kimura— Intenta hablar con los dos.

—Ya lo intente.

—Pero ¿con ambos juntos?

—Pues...—Respondió Koichi— No.

—Quizás, si hablas con ambos a la vez te digan algo.— No era la mejor idea que tenía, pero, no se le ocurría algo más.

Lo sentía mucho por Koichi, pero, ella no era quién para decirle lo que ocurría entre Kouji y Damar, sabía todo, aconsejaba a su amiga y a su primo, sin embargo, no podía hacer más.


~Al día siguiente~


Damar y Kouji intercambiaron miradas, en esos minutos se encontraban uno frente al otro, observandose de vez en cuando a los ojos, porque, cada quién intentaba mantener la mirada baja.

Koichi los observó atentamente, verdaderamente se sentía extraño, Kouji y Damar habían sido amigos por mucho tiempo, diría que hasta los mejores en su minuto. Pero, ahora que su relación con Damar se había terminado, Kouji se había alejado de ella y eso era injusto.

—Bueno los cité a ambos aquí porque necesito hablar con ustedes sobre lo que ocurre.— Habló el Kimura rompiendo el silencio.

Kouji y Damar intercambiaron miradas alarmados.

¿Existía la posibilidad de que se haya enterado de lo que ocurría entre ellos?

—¿Dé que cosa?— No pudo evitar Damar— ¿Qué ocurre entre nosotros?

Koichi hizo una mueca— Esto, lo que está ocurriendo en este mismo instante.— Respondió.

Damar y Kouji nuevamente intercambiaron miradas, el otro día se habían besado en la cocina del Internado y había una gran posibilidad de que alguien los haya visto y le haya ido con el cuento a Koichi, eso era lo único que pasaba por la mente de ambos, ya que, había sido el único acercamiento que habían tenido luego de esa noche del tres de Abril.

—¿Cómo es posible que luego de que eran inseparables, que se llevaban tan bien ahora no se dirijan ni la palabra todo a causa de mi ruptura con Damar?— Preguntó el Koichi.

Damar volteo sorprendida al Kimura ¿de donde había sacado eso?

Koichi observó a la chica y a su hermano, a ambos les tenía cariño, bastante cariño, pero, también era consciente de entre ellos había un gran aprecio, pero, desde que él había regresado de la pasantía y Damar había terminado su relación, se habían distancia—Sé que para ustedes debe ser extraña esta situación, ya que, son mi ex y mi hermano, pero, quieor decirles que no es necesario que se alejen por mi, yo los quiero a ambos, y pues, no me molesta que sigan siendo amigos.

—¿E?— Damar balbuceo— ¿De donde sacaste esa explicación?

—La saqué por conclusión propia.— Contestó el Kimura— Bueno, en realidad le pregunté a Rika.— Admitió finalmente.

—¿Por qué?— Preguntó Kouji.

—Porque de un momento a otro se alejaron, sin explicación, y eso me preocupa, ustedes siempre han sido amigos, incluso, tu Kouji conociste a Damar antes que mi.— Respondió el Kimura.

Damar y Kouji intercambiaron miradas y simplemente bajaron la mirada.

—¡Miren! Como se miran, como intercambian miradas, pero, no palabras, eso no ocurría antes.— Respondió Koichi.

Kouji suspiró, tenía tantas ganas de decirle la verdad a su hermano, pero, por otro lado no estaba seguro, Koichi aún quería a esa chica, habían terminado hace poco y no quería tener que decirle que él era el culpable de su separación, ya que, la había besado cuando aún eran novios.

—Sé que esta situación es difícil.— Habló Koichi observando a su hermano y luego a la chica— Pero, yo no quiero que su amistad se vea afectada porque nosotros ya no seamos novios.

Damar se mordió el labio inferior, verdaderamente se sentía culpable, Koichi tan bueno y dulce, creyendo que él era el culpable cuando toda la culpa había sido de ella, al ser tan estúpida. Suspiró, enserio le hubiera encantado corresponderle a Koichi, era un chico increíble, quería enamorarse de él, quería amarlo con todas sus fuerzas, quería ser feliz a su lado.

¡Pero!

Su corazón solamente gritaba un nombre.

Kouji.

Suspiró.

Eso le molestaba bastante.

¿Por qué nadie elige de quién se enamora?

¿Por qué todo debía ser tan complicado?

Takeru e Hikari eran dos enamorados, se correspondían, se daban cariño, pero, ellos no podían estar juntos por culpa de Taichi, quién se divertía con Sora, pasaban tiempo juntos y todo, pero, no formalizaban su relación por alguna razón que todos desconocían. Mientras que Yamato se había divertido con bastantes chicas antes de estar definitivamente con Mimi, quién a pesar de ser una chica increíblemente hermosa había dudado bastante en que eso llegase a suceder, cuando era muy evidente que ambos se gustaban, tan solo ver los ojos de Yamato brillar por la presencia de la castaña. Takuya e Izumi se querían, a su modo, pero, por orgullo de ambos nunca se habían declarado, Takuya había probado una relación con Nene simplemente para quitarse a Zoe de la cabeza, pero, no había funcionado, finalmente, ambos se habían declarado hace un tiempo, pero, la estupida de Nene -ex de Takuya- por despecho se había encargado de arruinar esa relación, y pues, Zoe tuvo algo con Ryo, no la culpaba, ya que, era su vida, creía que Takuya había jugado con ella -y a pesar de que no había sido así- y una chica con penas de amor es capaz de hacer diferentes cosas, aunque, bueno, Ryo no había sido el mejor partido con el cual estar. Quizás, el Akiyama era un chico verdaderamente molesto y despreciable al ser tan malo, pero, era evidente que estaba enamorado de Rika y al ver que ella no lo tomaba en cuenta, tomó la peor decisión para llamar su atención, afectando su vida.

Suspiró.

Y luego estaban ellos tres.

Koichi y Kouji eran los mejores amigos de su hermano, Takuya, y a la vez eran primos de su mejor amiga, Rika, los conocía hace mucho tiempo, desde que eran niños, por un tiempo llegó a considerarlos unos hermanos, al ser tan buenos amigos. Pero, cuando había sido más consciente de lo que sentía y ocurría con ella, se había dado cuenta que se sentía atraída por Kouji, pero, ni cuenta se había dado que ambos gemelos se habían interesado en ella. Kouji simplemente se había dejado llevar por la corriente y se había vuelto como Yamato y los demás, chicas de una noche y sería, mientras que Koichi se había convertido en un chico dulce, amable, quién le pidió una oportunidad de enamorarla. A pesar de que ella le había dicho que lo quería solo como amigo y que le gustaba otro, él había insistido en conquistar su corazón y ella finalmente había accedido. Pero, finalmente Kouji y ella habían terminado cediendo a lo que sentían, aunque, ya era tarde, no podían estar juntos.

Por Koichi.

A pesar de que quisieran.

Suspiró.

Y lo peor no eran solo los sentimientos, si no que, a ella le preocupaba esto que había comenzado a nacer en ella, que no había sentido por ningún otro chico, algo que quería quitar de ella, algo que le había críticado a Takuya muchas veces, pero, que ahora estaba en ella.

Malditas hormonas de adolescentes.

Era lo único que podía pensar, ya que, verdaderamente no sabía que hacer o pensar.

Koichi nuevamente observó a Damar y Kouji, ninguno decía palabra, había una tensión entre ellos que hasta podía cortar con un cuchillo, nunca los había visto así—¿No van a decir nada?

Kouji volteo hacia su hermano, verdaderamente no sabía que decirle con respecto a esto, no quería hablar porque sabía que si lo hacia le iba a mentir verbalmente, pero, también sabía que si callaba le iba a mentir con su silencio.

Damar volteo hacia el Kimura— Son problemas de nosotros, Koichi, no es necesario que te involucres.— Mintió en parte, ya que, Koichi estaba bastante involucrado en esos problemas, más de lo que él creía, pero omitia es ainformación por una buena razón, no quería arruinar su relación, eran hermanos Kouji y Koichi antes de todo.

—Claro que es necesario, no soporto verlos distanciado sabiendo que ustedes han sido cercanos.— Respondió Koichi— Aunque sea quiero darles un pequeño empujón para que hablen, intercambien aunque sea una mínima palabra, no soporto verlos tan distanciados, mucho más en estos momentos difíciles que estamos pasando, debemos estar más unidos.

Momentos difíciles.

Estaban ocurriendo varias cosas difíciles para todos en aquel lugar, no había duda sobre eso, pero, esto que ambos sentían era igual de difícil porque cada vez era más difícil contenerlo al no querer lastimar a Koichi, a pesar de que con eso se lastimaban a ellos mismos.

Ambos intercambiaron miradas.

Koichi al ver esto, pero, al ver que no intercambiaban palabras suspiró y se levantó de su lugar— Miren, no quiero presionarlos, ni nada, pero, si necesitan estar a solas para hablar o algo así, entonces, les daré privacidad. Yo ahora tengo que ir a mi clase en el Club de Ciencias, ojalá que en mi ausencia ustedes puedan hablar.

Damar observó a Koichi alarmada ¿dejarlos solos?

El Kimura tomó su mochila— Como dije no quiero presionarlos, pero, no quiero que por mi culpa su amistad se vea afectada.— Fue lo último que dijo antes de dirigirse a la salida— Nos vemos después.— Y sin decir más, abrió la puerta y salió del lugar cerrando la puerta tras él.

Damar y Kouji intercambiaron miradas ante esto, verdaderamente no sabían que hacer o que decir, o bueno si, la chica tenía algo que preguntarle al Minamoto.

—¿Por qué me besaste el otro día?— Preguntó la chica recordando lo último que había ocurrido entre ellos, Kouji la había encontrado súper tarde en la cocina tomando un café, ya que, llorando y luego de una conversación habían terminado besandose, cosa que estaba mal, ambos habían acordado alejarse por Koichi.

Kouji se mordió el labio inferior— Lo siento.— Respondió— ¿Si? Sé que dijiste que nos debíamos alejar, pero, Damar entiendeme, para mi esto es difícil.

—¿Y crees que para mi tampoco lo es?— Damar seriamente.

—Sé que tampoco lo es para ti.— Respondió el Minamoto— Pero, Damar, simplemente ocurrió, ya no podemos revertir el tiempo y evitar que nos besemos.

Damar bajó la mirada— Tienes razón.— Suspiró.

No solo tenía que lidiar con todo lo que estaba ocurriendo con la justicia, la muerte de su amigo, si no esta crisis amorosa, verdaderamente se sentía mal, débil. Quería dejar de sufrir.

—Esto no debe volver a ocurrir.— Habló Damar.

—Lo sé.— Respondió Kouji serio, aunque, por dentro verdaderamente se sentía destruido ¿como habían llegado a esa situación? Él quería a su hermano, no quería estar con esa chica, ya que, Koichi estaba sufriendo por su separación. Pero, por otro lado simplemente quería besar a aquella chica de cabello castaño. Alzó la mirada— ¿Cuanto crees que duremos así?

—¿Así?— Damar alzó la mirada— ¿Así como?

—Alejandonos y haciendonos daño.— Respondió Kouji.

Damar suspiró— Hasta que nos olvidemos uno del otro ¿no?

—¿Y crees que sea posible?— Preguntó Kouji— Llevamos casi dos meses en esta situación y a pesar de que hemos intentado ignorar la existencia del otro no hemos podido evitar alejarnos de verdad.

Damar se mordió el labio inferior y observó al chico, verdaderamente quería olvidarle, por Koichi, pero, a la vez no quería, siempre le había gustado Kouji y saber que él sentía lo mismo había sido un sensación extraña, siempre había querido escuchar eso, pero, la situación no le había dejado sentirse alegre, si no que culpable.

—Es lo que tenemos que hacer ¿no?— Habló con dificultad— Aunque, nos duela.— La chica se acercó al sofá y se sentó a su lado— Koichi es tu hermano y quizás, no sea mi novio, pero, lo valoro mucho como amigo.

—Él aún sigue enamorado de ti.— Kouji suspiró.

Damar suspiró— Lo sé, y por eso mismo, no podemos hacer más que separarnos.

—Pero ¿tú quieres eso?— Kouji se acercó a ella.

Damar se mordió el labio inferior y observó al Minamoto.

—¿Sabes? Koichi está enamorado de ti, pero, dudo que lo esté más que yo.— Comentó Kouji mientras se acercaba más a la chica observando sus labios.

Damar simplemente respiró lentamente y retrocedió levemente, no sabía que hacer o que decir con esa situación— Kouji, no repitas eso, por favor.

—¿Por qué no?— Respondió el Minamoto— Simplemente estoy diciendo la verdad.

—Una verdad que podría destruir la relación con tu hermano.

Kouji suspiró— Eso también lo sé.— Contestó— Pero ¿qué quieres que haga? Damar, ojalá pudiera despertar algún día sin pensar en ti, sin acordarme de tu existencia, pero, es imposible. Tu eres la mejor amiga de mi prima, eres la hermana de mi mejor amigo, y pues, estamos muy vínculados como para simplemente actuar como si tu no existieras para mi y yo para ti.

Damar suspiró— Lo sé, y creéme a mi también me cuesta bastante, pero, esto no es justo.— Habló la chica — Para Koichi no es justo esto.

—¿Y para nosotros?— Preguntó Kouji y se acercó a la chica— Dime¿es justo que debamos separarnos aunque nos queramos?— No pudo evitar hacer esa pregunta— ¿Sabes? Nunca me había gustado otra chica como me gustas tú.— Entrelazó sus respiraciones y la chica no pudo evitar osbervar levemente sus labios.

Damar volteo levemente intentando no observar los labios del Minamoto, pero, la cercanía ya era bastante y peligrosa, si no se alejaban podrían volver a besarse y eso no estaba bien, considerando que Koichi los había dejado a solas para que arreglaran las cosas, que según sus palabras, se había arruinado por su culpa, cosa que no era cierto. Apoyó sus manos en los hombros del chico para detener su acercamiento y alejarse unos centimetros— Aunque sea así, hay códigos que debemos respetar ¿no?

Kouji se mordió el labio inferior y suspiró, se sentía dolido con esta situación, muy triste y dolido, ya que, finalmente podía sentir muchas cosas por la chica, pero, como ella había dicho esta situación no era justa para Koichi ¡Su hermano!

—Esta situación me duele.— Habló la chica— Y mucho.

A él también le dolía y bastante, no quería separarse de ella, aunque, debía hacerlo por Koichi, quién aún seguía enamorado de ella.

Suspiró.

Esta situación era difícil.

Ambos se observaron en silencio, verdaderamente dolía esa situación, a ambos les dolía.

Sus frentes se unieron mientras las puntas de sus narices se rosaban.

Kouji observó sus labios y suspiró, siempre se arrepentiría haber sido tan estupido, en haber respetado el "código de amigos" con Takuya y no haberse arriesgado a estar con su hermana menor. Si hubiera tomado valor probablemente ella no hubiera sido novia de Koichi y ahora no estarían en esa situación.

—No sabes lo que deseo besar tus labios.— Habló el chico.

La chica observó al chico con la respiración agitada, ya que, aunque no quisiera admitirlo también quería, quería y ya no sabía cuanto tiempo duraría así, habían intentado por todos los medios distanciarse, pero parecía que siempre el destino los quería unir o tal vez simplemente eso se daba porque estaban muy relacionados con el otro.

Suspiró.

Ya no daba más.

Y sin decir más, cerró sus ojos y besó los labios del Minamoto en un beso que el chico correspondió, un beso, profundo y pronunciado en donde ambos dejaban ver la necesidad de uno por el otro. Sus lenguas comenzaron a acariciarse.

Se separaron unos centímetros por falta de aire, pero, no duraron más de cinco segundos así cuando nuevamente se besaron con la misma intensidad.

Los besos del chico descendieron por su cuello mientras sus manos se perdian en la cintura de la chica. La chica simplemente acariciaba su cabello, mientras disfrutaba de las caricias y de los besos del Minamoto, verdaderamente extrañaba sus caricias, últimamente su vida iba de mal en peor, se sentía mal, se sentía perdida, se sentía sola, y pues, tal vez, eso que estaban haciendo no era bien, porque, hace muy poco que terminado con Koichi, pero, se había aburrido de sufrir, aunque, fuera solo por un momento quería dejarse llevar.

Los labios del Minamoto volvieron a sus labios y no dudó en corresponder mientras que sus piernas se entrelazaban con el chico. Kouji bajó una de sus manos por la cintura de la chica.

Sus labios se separaron y esta vez fue la chica quién rosando su piel con sus labios bajó su cuello y lo que comenzó a besar, de una forma muy suave y delicada, pero, sin que ella lo supiera de una forma muy sensual.

Damar besó el cuello del Minamoto, nunca había hecho eso y realmente se sentía bien, quería más, continuó haciendo esto hasta que sus labios llegaron a su camisa. Se mordió el labio inferior ¿que ocurría si? Llevó sus manos hacia el primer botón y lo desabrochó, beso esa parte de su piel, luego desabrocho el segundo botón y lo besó nuevamente.

¡Rayos!

Se Sentía bien.

Muy bien.

El chico deposito un dulce beso en su cabello, era interesante observarla tan curiosa e indecisa, era prácticamente una niña.

¡Le encantaba!

Una de sus manos bajaron hacia su pierna derecha y la acarició, su piel se sentía excelente, la acarició con delicadeza. Mientras que la chica desabrochó su tercer botón y depositó otro beso, pero, esta vez en mitad de su pecho. Se mordió el labio inferior y posó sus dos manos en su escondiendo su rostro.

Se maldijo así misma.

¿Qué rayos quería hacer?

—¿Estaría mal si?...—La chica preguntó.

—¿Si?— Preguntó Kouji.

La chica se mordió el labio inferior— ¿Si continuo?—Preguntó.

Kouji sonrió un tanto conmovido ante esto, realmente ese caracter terrible que podía tener a veces no se comparaban en nada a como estaba actuando ahora. Una diferencia de las otras veces que habían estado apunto de hacerlo, esta vez fue ella quien estaba tomando la iniciativa y eso le agradaba.

Bajó los labios de la chica y los besó, suavemente, la chica le correspondió. El chico llevó a sus manos hacia las manos de chica que aún descansaban en su pecho y sin decir palabra, solo besando los labios de la chica, respondió a su pregunta ayudandola a desabrochar el cuarto, el quinto y el útlimo botón dejando su torax al descubierto.

Ambos se separaron del beso y la chica bajó la mirada hacia el cuerpo del chico.

Damar se mordió el labio inferior, sin duda, era guapo, apoyó su frente en su pecho y con sus labios sintió su piel, su piel suave. Suspiró y sus manos recorrieron el abdomen del chico.

Alzó su mirada y sus labios se encontraron con el del Minamoto, en un beso apasionado por parte de ambos, las hormonas de ambos comenzaban a extasiarse más, Kouji pasó su mano derecha por el cabello de la chica, luego acarició su mentón y una mano continua su bajó a acariciar el borde de escote de la chica, al igual que el resto de su piel, una piel suave, no lo dudo y depositó un beso en ese lugar.

La chica simplemente estaba perdida en el abdomen del chico, se sentía tan bien, estaba tonificado, con ningún chico que había estado así antes, ni siquiera con su exnovio. Suspiró.

Kouji volvió a acariciar su escote, pero, esta vez su mano bajaron uno de los pechos de la chica para acariciarlo, pero, no con una caricia suave sino que hacer que hacer una vez más presión, cosa que a la chica le gustó, Kouji jugó con la forma de su pecho y luego besó nuevamente su escote y luego subió por su cuello hasta besar los labios de la chica uniendose otra vez en un beso , pero, esta es una diferencia de todos los que se han dado en ese momento mucho más intenso, lleno de pasión, sentimiento y... Deseo.

Deseo por parte de ambos, algo que inevitablemente se daba por la atracción que sentían el uno por el otro. Las manos de la chica recorrieron el abdomen y el pecho del chico hasta llegar a los hombros del chico y con su ayuda quitarsela para lanzarla lejos.

Damar verdaderamente se sentía extraña, nunca había sentido esto por algún chico, hasta hace un tiempo por Kouji simplemente era una atracción, un enamoramiento inocente, todo lo contrario ahora.

Los labios del chico bajaron por el cuello de la chica, depositando besos hasta su pecho, sus manos subieron por el cuerpo de la chica hasta el borde del vestido, desabrochó el primer botón de aquel vestido y el segundo, mientras los labios de la chica se perdían en su cuello con besos, pequeñas caricias con la lengua y en un momento dado un mordisco que no pudo evitar darle. Al sentir como como su vestido era desabrochado, la chica observó esto y bajó sus manos hasta las del Minamoto, y lo ayudó a desabrochar los demás, hasta que ante la vista del chico quedó el abdomen de la chica y su sujetador.

Se volvieron a unir en un beso apasionado, las manos de la chica recorrían la espalda del chico.

Los besos del Minamoto se aventuraron en su escote, en sus hombros, en su cuello.

La chica cerró sus ojos y se incorporó sobre el sofá— Kou-Kouji.— Habló.

—¿Te quieres detener?— Preguntó el chico.

Damar respiró sin abrir los ojos mientras sentía los besos del Minamoto, ya había escapado una vez de él, había intentado alejarse, pero, no lo había logrado y pues...

Ya no quería huir.

Aunque fuera solo por un momento ¡Un solo momento! Quería dejarse llevar por sus sentimientos y no por lo que decía su cabeza.

—No.— Le susurró con la respiración agitada, bajando sus labios hacia el rostro del chico—Pero, aquí no.— Si Takuya llegaba estarían en problemas.

Kouji sonrió y besó sus labios ante de levantarla en sus brazos, levantarse del sofá y comenzar a avanzar hacia su habitación mientras ambos pasaban sus labios por la piel del otro. El chico cerró la puerta tras él mientras sus manos subieron a su sujetador.

Damar mordisqueo levemente el cuello del chico, esa piel suave, para ser un chico su piel era bastante suave, lamió el borde de sus labios y mordió sus labios, luego su boca bajó a su hombro y dejó otro mordisco.

Kouji la apoyó contra la pared, besó su cuello y su escote, desabrochó su sujetador, no dudo dejarlo caer dejando todo el dorso de la chica desnudo ante sus ojos, sus labios no demoraron en aventurarse en cada centímetro de su piel, lamió uno de sus pezones provocando que la chica gimiera, repitió un parte de veces esto y luego pasó a morder y succionar sus pezones.

Damar simplemente aferró sus uñas al chico. Por primera vez en su vida dejaba que alguien explorara esa parte de ella y se sentía tan bien.

Sabía que debían detenerse, pero, si era sincera no quería parar, ya no, aunque, fuera solo una vez quería dejarse llevar, quería estar con aquel chico que tanto quería.

Kouji simplemente disfrutaba del cuerpo de la chica, hace mucho había querido estar así con ella, estar con la chica que quería para él era un deleite, lamió sus pechos, su piel era tan suave, tan dulce, dejó un mordisco en su pecho mientras la chica gemía de una forma tan fina y suave que hacia que sus hormonas se excitaran más por cada gemido. Sus besos subieron hasta el cuello de la chica— Eres hermosa.— Primera vez que le daba un cumplido a una chica, ni a su madre, ni a su madrastra, ni siquiera a Rika les había dicho aquellas palabras, en general en su vocabulario no estaba el hecho de alagar a una persona con sus palabras. Pero, él estaba dispuesto a susurrarle todo el día lo hermosa que era a aquella chica si era posible, porque, estaba totalmente enamorado de ella.

La chica bajó las manos a su pantalón y lo desabrochó notando algo que a ella le sorprendió bastante.

—Kouji ¿eso es?

—Lo que produces en mi desde que comencé a desearte con todas mis fuerzas.— Respondió el Minamoto en su oído— Te deseo Damar, te deseo.— Dijo antes de besarla mientras sus manos bajaban el resto del vestido, mientras ella se encargó de dejar caer su pantalón.

El chico la tomó en sus brazos y avanzó con ella hacia su cama, la recostó sobre ella y volvió a besar sus labios mientras las piernas de la chica se enrollaban en su cintura.

—Te quiero.— La chica le susurró en su oído.

—Y yo a ti.


Continuará...