Chizome abrió los ojos cuando sintió una mano acariciar su rostro. Parpadeó un par de veces antes de descubrir de quién se trataba y fue casi inevitable curvar sus labios en una débil sonrisa.

—Buenos días, Chizome.

Su voz salió a relucir, extrañamente tranquila y cálida, como cada mañana. Y como siempre, se preguntó si acaso estaba soñando.

La mano en su rostro le hizo saber que no era así, pero la suavidad de sus labios sobre su mejilla a veces le confundía aún más.

Era complicado explicar porqué se sentía así, pero pese a todo, por primera vez es agradable no saber con exactitud a qué se enfrenta.

Y bueno, no es que se tratara de una ilusión a la que se aferraba sin importar qué. Nada de eso. Solo que quería permitirse disfrutar al menos un poco de esa sensación, incluso si no la merecía.

De nuevo, Midoriya le pregunta si quiere desayunar o prefiere esperar. No sabe qué decir, así que aguarda a que sea él quién decida y lo hace.

Su respiración se vuelve pausada y lenta, llegando al punto de que es lo único que se puede escuchar en la habitación. Y al cabo de unos segundos, el aroma a pan tostado llega hasta él y tiene que obligarse a sí mismo a abandonar la cama.

Cuando lo encuentra en su pobre intento de cocina, se da cuenta de que probablemente tendrá que ir de compras pronto. Escucha el sonido del televisor, justo en el canal de noticias y presta por un segundo atención a la reportera.

—La ceremonia para dar a conocer el ranking de héroes será el jueves a las…

Midoriya tomó el control y apagó el televisor. Chizome alzó una ceja en señal de pregunta, pero solo recibió una sonrisa amable como respuesta.

—Tú serás el primer lugar —dijo despacio mientras Midoriya colocaba dos platos de porcelana en la mesa.

Izuku tomó asiento frente a él, de repente pareció nervioso y tal vez un poco tenso. El tema de los héroes era algo que Midoriya constantemente evitaba y Chizome sabía por qué.

—¿De qué hablas? Hay héroes increíbles allá afuera, es imposible que me escojan a mí.

Chizome rodó los ojos.

—Si me permites decirlo, esos héroes no se comparan contigo.

Deku frunció el ceño con cierta molestia, aunque eso no le importó a Stain.

—¿Cuál es la diferencia? —se cruzó de brazos y se recargó en la silla con insolencia—. Honestamente pienso que todos estamos aquí por un mismo objetivo y nuestros "logros" no determinan si uno es mejor que otro.

Chizome masticó despacio y una sonrisa de medio lado apareció en su rostro.

—Sabes que mis creencias son iguales a las tuyas por lo que, me temo que también sabes a qué me refiero.

Izuku hizo el intentó de evitar el contacto visual, pero fue imposible. Regresó su mirada a sus ojos escarlata. Sin importar la situación siempre querría admirarlos. Era vergonzoso ser consciente de ese hecho, sobre todo cuando estaban "discutiendo".

—Pues te equivocas, no lo sé.

Stain resopló. Parecía que lo único que buscaba era provocarlo, porque de no ser así, no sabía qué pretendía.

—Bueno, para que estés al tanto, la diferencia de aquellos héroes y tú es que has hecho hasta lo imposible por lograr un cambio en nuestra sociedad.

—Pero de nada ha servido —interrumpió.

—Mientes —repuso con frustración—. Con el simple hecho de intentarlo es suficiente. Y no voy a recordarte todas las cosas que has logrado porque jamás terminaría. Solo quiero que sepas que tú eres dolorosamente genuino con tus deseos y es por eso que te sientes impotente pensando que son imposibles, sin embargo, no es así.

—Chizome…

—Déjame continuar, Izuku. De no ser por ti, otros héroes no se habrían atrevido a continuar con su camino y probablemente seguirían perdidos. Siempre luchas con todas tus fuerzas sin esperar nada a cambio, intentas salvar a aquellos que el resto de los héroes ignora porque no te detienes a pensar si lo merece o no. ¿Acaso no te das cuenta de lo inspirador que eres?

Izuku guardó silencio.

—¿Incluso para ti?

—Sí.

Izuku suspiró y después de unos segundos de conflicto interno, atinó a esbozar una sonrisa tímida que hizo que el corazón de Chizome diera un vuelco. Abrió la boca para responder, pero la cerró cuando Chizome se adelantó:

—Solo mírate, todas esas cicatrices solo demuestran que eres más que un héroe y que cada una de las cosas que has hecho han valido la pena y no necesitas de un ranking de mierda que lo demuestre, aún si no tuvieras una estúpida licencia, seguirías siendo un héroe. Eres maravilloso.

Las mejillas de Izuku se colorearon de un bonito carmín y enredó su rizado cabello verde en su dedo índice.

Después de eso, continuaron comiendo sin decir otra palabra. Hasta que Izuku decidió que tal vez Chizome tenía razón.

—Gracias —murmuró—. Gracias, en verdad. Y-yo… Bueno, supongo que a veces necesito escuchar algo así.

Fue el turno de Chizome para sonreír.

—Solo dije la verdad, no tienes que agradecer.

La sonrisa de Izuku se hizo más grande y entrecerrando los ojos, inclinó su cabeza hacia la izquierda.

Era por eso que siempre estaba agradecido. Chizome siempre era honesto.

Quizá por eso cayó rendido ante él.

Se levantó de la mesa de un salto cuando escuchó el peculiar sonido de su teléfono sonar. Literalmente era la llamada para cumplir su deber. Sin decir más, corrió de vuelta a la habitación y al cabo de unos minutos, salió vestido con su traje de héroe. Desde que se había graduado de UA (hace seis años) había decidido que un color negro con verde neón, le sentaría bien en invierno.

Le ofreció una mirada de disculpa a Chizome por ser tan brusco y él asintió, comprendiendo. Izuku pasó a su lado un tanto agitado.

—Surgió una emergencia.

Stain se preocupó por un momento, pero solo asintió.

—Volveré en la noche —dijo mientras terminaba de calzarse sus clásicas botas rojas. Eso era lo único que no había cambiado—. Deberías descansar, imagino que aún te duele la herida de ayer —recordó, apuntando hacia su hombro derecho que estaba envuelto en vendas.

Stain abrió los ojos, se había olvidado por completo de ese incidente.

—Estaré bien. Cuídate. Si sucede algo, no dudes en llamarme.

Izuku asiente y se pone de pie. Antes de salir del departamento, se acerca con rapidez hasta él y deposita un beso en su mejilla.

—Te veré en la noche. Te amo, Chizome.

Chizome suspiró cuando se alejó y después sonrió.

En realidad, le gustaba la extraña rutina que tenían y no la cambiaría por nada del mundo ya que, si Izuku estaba a su lado, es más que suficiente para él.

Porque Chizome también lo amaba.