Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Toei Animation


Helena miró nerviosa al hombre que se había sentado frente a ella; aún no sabía cómo debía de empezar, y cierta parte de ella quería salir de ahí, por lo que rápidamente prendió su celular para ver el mensaje de buenos deseos que le había enviado Shijima esa mañana.

Por su parte Death Mask se sentía inseguro, no se había esperado que Helena le llamara pidiéndole verse, y menos que en realidad eso no se tratara de una broma cruel de parte de la chica para vengarse por lo sucedido a principios del año.

- Hola - dijo el italiano en un tono bajo.

- Hola.

El silencio reinó entre ellos; Helena jugaba con sus pulgares bajo la mesa mientras Death Mask la miraba expectante; después de más de seis meses no podía evitar pensar que ella se veía hermosa, se había cortado el cabello hasta un par de centímetros más abajo de los hombros, y ya no usaba ropa apagada, para esa ocasión la chica había optado por un conjunto de pantalones rasgados y blusa blanca con los hombros descubiertos, algo que Death Mask nunca le había visto usar. Pero a pesar del cambio físico, ella seguía siendo la misma chica tímida.

- Yo...

- Buenas tardes, ¿qué van a ordenar?

Helena fue interrumpida por la camarera, una chica de cabello aún más corto que el de ella.

- So-solo quiero un café por favor - dijo Helena, dándole una tímida sonrisa a la chica.

Sus ojos brillantes, como si estuviera a punto de llorar hicieron que la camarera levantara una ceja y mirara con el ceño fruncido a Death Mask, suponiendo que él era el culpable del aparente próximo llanto de la chica.

- ¿Y usted? - le dijo al italiano casi escupiendo las palabras.

- Lo mismo - respondió con el mismo tono, no había pasado de desapercibido para él la actitud de la camarera - bien cargado, por favor... ¿Erda? - preguntó al leer el gafete de la chica en su uniforme.

- Idiota - susurró Erda antes de dirigirse a la cocina.

Helena miró la escena en silencio hasta que la camarera desapareció. Una parte de ella sabía lo hostil que solía ser chico con casi todo el mundo, pero en realidad no había reparado en ese detalle, suponía, por lo perdidamente enamorada que estaba de él.

Aún lo estaba, pero la decepción que había tenido le provocó que pensara las cosas con calma y se replanteara sus sentimientos. Para eso sirvió el silencio en el que se sumergió a lo largo de esos seis meses; necesitaba pensar y sin la influencia de Death Mask cerca se permitió llegar a una difícil resolución, porque él era la persona que más había amado y la que más la había lastimado.

- Entonces... - Death Mask interrumpió su línea de pensamientos - ¿cómo has estado?

- Bien, he estado ocupada con la carrera, te lo puedes imaginar, Afrodita estaba igual de paranoico con los exámenes.

- Sí, ya sabes que siempre está buscando el primer puesto - Death Mask sonrió, hablar de Afrodita con la chica era el último de los temas que quería tocar, pero era mejor hablar con ella sobre cualquier cosa a no hablar - Me sorprendió cuando me dijo que querías hablar conmigo...

Sus palabras fueron interrumpidas por el retorno de la mesera, quien depositó suavemente la taza de café de Helena frente a ella, mientras que a Death Mask casi se la aventó con una sonrisa retorcida; el italiano tuvo el presentimiento de que la tal Erda le había escupido al café, por lo que una vez que desapareció, optó por hacer a un lado la taza.

- He estado pensando - dijo Helena después de un silencio de cinco minutos donde Death Mask sólo la vio dándole pequeños sorbos a su café.

- ¿Sí?

- ¿Qué sucedió aquella noche?

- Bueno... - Death Mask dio un profundo suspiro y miró a la chica, si esa era la oportunidad para redimirse no lo iba a echar a perder - yo no sabía que Shaina estaba ahí, ni siquiera sé lo que hacía en la casa, sólo bajé porque escuché que la puerta se azotó y ya sabes que los cuatro idiotas con los que vivo no tienen sentido de peligro y piensan que nada malo les va a pasar y entonces la vi ahí y creo que estaba tomada y por eso me besó, no lo sé, pero ella me besó, no fue algo reciproco.

El italiano se permitió respirar después de terminar y miró a Helena expectante, había sido claro y conciso, solo tenía que esperar a que ella lo perdonara.

- Lo siento - dijo en un susurro - no he podido decirlo, yo no lo provoqué, pero aún así me siento como una mierda.

Helena lo miró seria. Shijima le había contado que la chica, Shaina, estaba ebria esa noche y que a la mañana siguiente lo único que recordaba era que estaba sentada en un bar a lado de Afrodita, detalle que al parecer no sabía el italiano, ya que el chico seguía con vida.

- ¿De dónde la conoces?

- Ella es exnovia de Milo - dijo, para después agregar con pesar - y mía.

- ¿Qué hay con su código de amigos y eso de que las ex de los amigos son intocables? - Helena sintió la garganta seca al decir con eso, recordando a cierto pelirrojo con el que había salido más de un par de veces, por lo que tomó un poco de café para disimular la mueca de desagrado.

Death Mask, por su parte, se quedó sin palabras. Él también había estado pensando en todos esos meses, y una de las conclusiones a las que había llegado era que su situación actual era el resultado de lo poco que le importaba ese código; no tuvo problema con romper eso, pensando que no tenía porqué seguir una tonta regla que había hecho cuando era adolescente y ahora pagaba sus acciones, no sólo con Helena, Milo también fruncía el ceño y dejaba de hablarle cuando alguien mencionaba a Shaina.

- Era joven e idiota.

- Entonces - Helena trató de analizar ese pasado del que el italiano nunca hizo mención - primero salió con él.

- Sí, por un periodo relativamente largo para la edad que teníamos - al mirar el rostro expectante de Helena supo que debía de continuar - cada vez más ella salía más con nosotros y como también es italiana empezamos a congeniar más y más - suspiró - después ella y Milo rompieron y yo... nosotros, comenzamos algo.

- ¿Y Milo estuvo de acuerdo?

- No - dijo después de hacer una mueca - pero tampoco le importó demasiado, era un idiota inmaduro que no sabía lo que quería, aún es un idiota inmaduro.

- ¿Y cómo terminaron?

Death Mask miró a Helena con cuidado, lo que diría podía terminar con todo, pero no podía mentirle.

- Todo se terminó en el momento en el que tú y yo nos besamos a lado de la biblioteca, cuando supe que quería, quiero - se corrigió - estar contigo.

- Entonces yo...

- No, no, no - Death Mask supo la idea de Helena y se apresuró a sacarla de su error, trató de tomarla de las manos, pero ella las quitó antes de que eso pasara - la relación estaba pasando, creo que sólo fue emocionante por la idea de que ella estuvo con Milo y ambos hablábamos el mismo idioma, veníamos del mismo lugar.

Volvieron a sumirse en silencio mientras pensaban en lo que acababa de suceder. Death Mask miró su taza de café con un posible escupitajo dentro y bebió de ella, sentía la garganta demasiado seca como para no hacerlo y nada aseguraba de que si pedía otra cosa esta no estuviera en las mismas condiciones que el café.

- No la he vuelto a ver desde ese día - dijo después de un tiempo, mirando a Helena con detenimiento, no dispuesto a perder - no he visto a nadie, sólo he pensado en ti, no puedo dejar de pensar en ti, te amo Helena.

La chica respiró con dificultad, Death Mask no era un hombre de palabras, en especial de palabras dulces, pero cuando las decía la dejaba sin aliento. Sabía que estaba siendo honesto, y se lo agradecía, por lo que decidió ser igual de honesta.

- Yo sí he visto a alguien - dijo bajando la mirada, en voz baja.

- ¿Qué? - Death Mask creyó escuchar mal.

- Ni siquiera sé como pasó - Helena alzó la mirada y vio al italiano a los ojos - sólo... un día me envió un mensaje diciendo que no era un sujeto raro o alguna clase de acosador o delincuente - sonrió al recordar ese extraño primer mensaje - y me pidió salir...

- ¿Estás saliendo con alguien? - le preguntó el italiano con un nudo en la garganta.

- No exactamente, somos amigos - dijo con seguridad, sin apartar su vista, reafirmando sus palabras - pero nos hemos besado un par de veces - continuó un poco ruborizada - no sé cómo es que llegamos a eso cuando ambos acordamos que sólo seríamos amigos, pero algunos días sólo sucede.

Eso era verdad, después de aquella primera cita había salido con el pelirrojo en distintas ocasiones; él la llevaba a todos lados, la librería, parques, monumentos históricos; incluso había salido en alguna ocasión con él y su primo, quien debía de admitir era alguien muy agradable aunque no se mostrara muy feliz con la relación de amistad que estaba surgiendo entre ella y Shijima.

Pasaban muchos días juntos, por lo general la mayoría eran tardes y cuando el Sol se ocultaba y él la llevaba de vuelta a su departamento algo extraño para ella pasaba en la entrada del mismo. Al principio Shijima sólo se despedía de ella con un ademán, pero después comenzó a besarle la mejilla, sólo un ligero toque que no duraba más de dos segundos, y una noche, después de haberla llevado en una especie de cita doble con su amigo Izo y una chica desconocida, Helena sintió correcto mover la cabeza justo en el momento en el que Shijima se agachaba para besarle la mejilla. Fue sólo un ligero roce, pero desde esa noche, después de tener alguna salida ambos se daban un ligero beso en los labios, era algo que nunca habían hablado como tal, sólo lo hacían; algunas noches el contacto era corto, y otras Shijima la tomaba de las mejillas y la besaba como si su vida dependiera de ello, la soltaba, le besaba la mejilla y se iba tan rápido que Helena no alcanzaba a comprender lo que sucedía hasta que escuchaba la puerta de la entrada del edificio cerrarse.

Se mordió el labio inferior con nerviosismo, gesto que Death Mask conocía a la perfección, por lo que le sorprendió ver lo rápido que ella dejó de hacerlo mientras hacía una mueca de dolor. Con cuidado, él alzó la mano y tocó el labio de la chica, sorprendiéndola, e hizo una mueca cuando sintió algo parecido a una herida, no tenía que ser un genio para saber que esa herida era el resultado de un apasionante beso. Helena por su parte, se sonrojó más al comprender que Death Mask sabía cuál era el motivo de su herida.

- Para ser amigos parece que se llevan demasiado bien... - dijo él con resentimiento.

- No ha pasado nada más que eso - Helena se sintió ofendida - en todo caso no tienes derecho de decir algo.

- ¿Quién es? - preguntó Death Mask ignorando la molestia que le provocó el comentario de la chica.

- No voy a decirte.

- ¿Por qué? ¿Eso significa que lo conozco?

- No te diré nada, y no importa si lo conoces o no, te conozco lo suficiente para saber que con tan sólo mencionar su nombre estarás buscándolo hasta por debajo de las piedras para golpearlo o alguna barbaridad de esas.

. No voy a golpearlo - decía la verdad, en su mente ya estaba planeando en dónde enterrar el cadáver del sujeto que se había atrevido a tocar a su chica.

- No diré nada así que no insistas, sólo quiero hablar contigo para...

- ¿Vas a restregarme en la cara a tu nuevo novio? - le interrumpió - ¿o sólo querías ver que tan mal me siento para burlarte después con ese imbécil?

Helena respiró profundamente para calmarse, en esos meses había cambiado mucho su perspectiva de vida y no quería pelear con el italiano, menos cuando ya se había dado cuenta que la mesera que los había atendido miraba la escena con el ceño fruncido, si alzaba la voz la chica no tardaría en aparecer y sabía que los sacarían de ahí, o tal vez sólo a Death Mask, lo que no quería, ambas opciones sonaban muy malas.

- No voy a caer en esa provocación, tú no viste a tu pareja besarse con alguien más, independientemente de si fue a propósito o no, no quiero discutir contigo, sólo quiero arreglar las cosas, me dolió mucho cuando nuestra relación terminó y a pesar de todo eres importante para mí, no quiero perderte.

Death Mask la miró fijamente, en su interior aceptó que se estaba sobrepasando, pero no esperaba que ella le dijera que estaba en vías de comenzar a salir con alguien. Eso era algo que no esperaba, no porque no pensara que Helena no fuera suficiente para otro, ella era más que suficiente para cualquiera con medio cerebro, sino porque en el fondo guardaba la esperanza de que regresaran a su romance.

- Perdona mi exaltación, esto no esta saliendo como esperaba.

Helena puso sus manos sobre las del italiano y le dio una pequeña sonrisa.

- Aún siento algo por ti.

Ese comentario provocó que una nueva ola de esperanza atravesara al hombre que segundos antes se encontraba sumido en la fría desesperación.

- Pero también creo que siento algo por él - la esperanza disminuyó, y Death Mask se preguntó cuantos de esas subidas y bajadas tendría antes de que ella le diera el golpe final - hay un par de cosas claras en cuanto a todo esto, quiero decirte que eres mi primer amor pero me lastimaste tanto que no podemos volver a lo que teníamos, eso está roto, y aunque aún no sé si quiero intentar algo con él, me gusta lo suficiente para seguir viéndolo y eso es algo que no podrás evitar.

Helena se detuvo, y apretó un poco más las manos de su exnovio.

- No quiero fingir que no existes cuando tengo que hablar con Afrodita sobre la escuela y tú estás cerca, o si veo a alguno de tus amigos no quiero que ellos se sientan incómodos conmigo, ¿crees que podríamos intentar ser cordiales?

- Yo estaba pensando en algo así como la amistad que mantienes con ese sujeto.

- Death Mask - lo reprendió ella.

- Helena, voy a intentar de reconquistarte, no me importa el imbécil con el que te ves, te amo y no voy a abandonar lo que quiero más que a nada en este jodido mundo, y mientras eso sucede te prometo no matar al imbécil, mi victoria será más que suficiente.

Dicho eso Death Mask se levantó, sostuvo la cara de Helena y le dio un beso fuerte antes de arrojar varios billetes a la mesa y salir del local. Tenía otra oportunidad y no planeaba desperdiciarla.