130 días que cambiaron la historia

Hola. Escribí este fic porque no me llenaban los relatos de lo que ocurrió en ese espacio de tiempo desde que finalizó la batalla con Freezer y Vegeta deja la Tierra. Espero que les guste y lo disfruten tanto como yo cuando lo escribí. Son todos bienvenidos y valoro mucho los comentarios que dejen.

Aclaración: Los personajes de DBZ no me pertenecen, son propiedad de Toei y del Supremo Maestro Akira Toriyama.

Bienvenidos a mi hogar

(Reglas básicas de convivencia)

Estaban todos consternados con la noticia. Según lo dicho por Kaio Sama, ni Gokú ni Krilin podrían volver a la vida porque por fuerza debían revivir donde habían fallecido.

La mirada de Bulma se volvió sombría al comprender que no había forma de revertir aquello. Sin embargo, una voz la sacó de su pesimismo, sorprendiéndola

- ¿Y por qué no usan la cabeza? – preguntó en voz alta el saiyajin, recostado sobre un árbol.

- ¿Eh? – hizo ella, mirándolo extrañada.

Vegeta la miró fijamente a los ojos y se explicó - Me refiero a que ¿Por qué no le piden a ese tal Porunga que traslade las almas de esos sujetos a la Tierra?... Podría ser factible…

Bulma abrió sus ojos en sorpresa, evaluando las palabras del hombre en solo unas centésimas de segundos, mientras que en sus labios se formaba una enorme sonrisa - ¡Es cierto! ¡Él tiene razón! – exclamó, volteando hacia los demás.

- ¡Mi papá va a volver! – gritó Gohan dando saltitos de alegría.

La peli turquesa sonreía, contagiada por la felicidad del pequeño, pero volteó nuevamente para mirar a Vegeta, sin embargo, esta vez fue de una manera diferente, ya no con temor. Su percepción de aquel hombre había cambiado por completo "Vaya, no me esperaba que nos ayudara…ni tampoco esperaba que fuese tan listo… ¿Por qué lo habrá hecho?... Tal vez no sea tan malo como parece…" Decidió no cuestionarse y disfrutar la felicidad del momento - Gracias – le dijo – ¡Tuviste una estupenda idea!

El saiyajin sintió tal vuelco en su estómago que lo obligó a bajar la mirada con algo de vergüenza. Jamás en su vida lo habían halagado de manera tan honesta, lo que lo había descolocado por completo "¿Qué mierda me pasa? Nunca había rehuido la mirada de alguien…" Pero su confusión solo duró un momento, ya que una voz infantil lo volvió a la realidad.

-Gracias por ser tan generoso…- le dijo el pequeño Gohan, con algo de timidez, mientras le extendía una mano.

Vegeta lo miró a los ojos, le molestó sobremanera que el niño lo interrumpiera - Bah, cállate… ¡No creas que lo hice por ayudarte, mocoso! – le gruño, dándole un manotazo. Volvió su vista a Bulma, que lo miraba preocupada, intentando esta vez no desviar su mirada "Hmn… No quiero aceptarlo, pero necesito volver a ver a Kakaroto convertido en super saiyajin para poder superarlo… Esta vez sí lo haré añicos"

Bulma pestañeó confundida – Pero ¿qué le pasa?... – murmuró, optando por darlo por su lado, desviando enseguida su mirada hacia los namekuseijin – Oigan… ¿Qué tal si nos prestan sus esferas del dragón para revivir a nuestros amigos? ¿Qué dicen ustedes?

-Em, este… - intentó de excusarse el nuevo Patriarca.

-Vamos – presionó ella – además, deberán esperar en la Tierra hasta que las esferas estén listas para marcharse y lo podrían hacer en mi casa… Ya que si los demás humanos los ven podrían meterse en muy graves problemas… Es un trato justo…

Vegeta sin querer volvió a mirarla. Cada vez se le hacía más interesante aquella mujer, aunque lo negara.

-Tienes razón – dijo finalmente el patriarca - Iremos con ustedes y los dejaremos usar nuevamente nuestras esferas del dragón. Después de todo, se los debemos por lo que hicieron sus guerreros por nosotros…

-¡Sí! – exclamó Bulma, dando brincos de felicidad.

Vegeta entrecerró su mirada sobre la mujer "Hay que aceptar que esa terrícola es muy buena negociadora… Pero es una tonta si cree que puede volver a tratarme con tanta familiaridad…"

Bulma se sonrió al oír la respuesta del Patriarca, pero de inmediato sintió la necesidad de invitar también a ese atormentado Saiyajin "Bueno, no es tan guapo como Gokú, pero es un sujeto muy fuerte y no me parece que sea tan malvado como antes… Después de todo nos dio la idea de cómo revivir a Krilin y a Gokú y no tiene donde ir… Por otro lado, ¿quién sabe?… Tal vez resulte que se una al grupo, al igual que Piccoro…" Amplió su sonrisa y le preguntó, descaradamente, con la clara intención de molestarlo - ¿Y tú, pequeño? Te llamas Vegeta, ¿verdad? Bueno, tú también puedes venir, si quieres…

El saiyajin le hizo un desprecio.

-Vamos – insistió ella - Puedes quedarte en mi casa también mientras esperamos a revivir a los muchachos… Estoy segura de que tragas tanto como Gokú, por lo que te prometo que te daré muuuucha comida, pero, eso sí, te prohíbo que te enamores de mí, aunque creas que soy una mujer muy atractiva JA JA JA JA JA…

Los ojos de Vegeta se abrieron a más no poder "Argg… maldita hembra vulgar…" - Qué mujer más escandalosa… ¡y cómo chilla! – exclamó, para sí mismo, sin entender porque no mataba a esa terrícola por su insolencia.

Bulma lo miró sonriente, al ver que había cumplido su cometido y giro, para decirle a los otros - Bueno, ya que estamos de acuerdo, iré a buscar un teléfono para llamar a mi casa y decirle a mi padre que venga a buscarnos… ¿Me ayudas Gohan?

-Si, Bulma…

Vegeta volteó su mirada, viendo por donde se alejaban "Los terrícolas son seres muy extraños… sobre todo esa hembra… Me pregunto si será todas iguales. De ser así estaré en dificultades…"

Unos minutos más tarde regresaron. Bulma saltó de los brazos del pequeño apenas estuvieron a un metro del suelo – Uff… ¡Mi padre llegará en una hora y nos llevará a todos a mi casa! - gritó feliz.

Todos los namekuseijin celebraron.

Bulma sonrió y volteó a ver la reacción del saiyajin mayor. Él estaba con los ojos cerrados y permanecía en la misma posición que cuando se marcharon "Acaso ¿Estará molesto?... Creo que me sobrepasé un poco… ¡Bah! Se lo merece por ser tan descortés con Gohan ¿Quién se cree que es?... Sin embargo, ¿Habrá sido una buena idea invitarlo?" terminó pensando, con algo de preocupación.

Cuando al fin la nave descendió y se abrió la enorme plataforma, una mujer morena brincó por ésta de manera desesperada, con una sola idea en su mente: reencontrarse con su hijo.

Todos los presentes la observaron atónitos, pero enseguida la dieron por su lado, al ser llamados por Bulma para que ingresaran a la nave - ¡Vengan, amigos! Es por aquí… - les gritó, indicándoles la enorme plataforma. Enseguida volteó hacia donde estaba Milk y Gohan - ¡Vamos, que quiero llegar lo antes posible a mi casa!

-¡Ya vamos! – le respondió la madre del menor, bajando enseguida la voz para agregar con molestia – Bulma es muy maleducada, espero que no se te hayan pegado sus malos modales, Gohan.

El pequeño bajó su vista y siguió a su madre hacia la nave, diciendo muy bajito - No, mamá…

Bulma esperó hasta que subió el último namekuseijin y miró a Vegeta, que parecía no querer moverse de su sitio - ¡Oye! – le gritó, para agregar después, de manera coqueta – Que acaso ¿Piensas quedarte?

El saiyajin frunció profundamente "¿Qué se cree esta mujer queriendo darme órdenes?... No es más que una maldita vulgar y sus gritos son bastantes molestos…Hmn, pero si quiero volver a ver a Kakaroto definitivamente debo ir con ella… Ya me las pagará después" Se despegó del árbol en el cual estaba recostado para enseguida avanzar hacia ella, con calma, sin quitarle los ojos de encima. Bulma se sorprendió un poco, sintiendo un leve escalofrío recorrerle la espalda, pero después soltó una risita y ascendió por la plataforma "Vaya, sí que es intimidante ese tal Vegeta… Mmm, definitivamente es un sujeto muy fuerte… Espero no meterme en problemas invitándolo a vivir en mi casa…" pensó, mientras subía por una escalerilla que llevaba directo a los mandos de la nave, donde saludó con un gran abrazo a su padre

- ¡Qué bueno que llegaste, papá! No estaba muy segura de las coordenadas, pero como siempre debo decir que ¡eres un genio! No sabes cuánto los extrañé…

El viejo científico respondió con un afectuoso abrazo y la apartó para decirle - Cariño, nosotros también te extrañamos mucho y estábamos muy preocupados... Ahora dime, que tal estuvo el viaje y además ¿qué hay de todas estas personas que llevaremos a casa?

Bulma lo miró como una niña descubierta haciendo una travesura – Papá, el viaje estuvo increíble, llegando a casa les contaré los detalles, pero tal como te comenté, debo pedirte que por favor alojemos a estas personas en la casa por una temporada… Ellos son los habitantes del planeta Namekusei, se quedaron sin hogar y además necesitamos utilizar sus esferas del dragón para revivir a nuestros amigos.

El anciano la miró perplejo por sobre las gafas - Ah, por eso no hay problema, no te preocupes…

Justo en ese momento ingresó Vegeta al área de la cabina. Él era un príncipe y ni muerto viajaría junto con los namekuseijin. Observó el lugar y avanzó hasta quedar frente al científico y su hija, quedándose en silencio, mientras los observaba. Solo parecía serio y evaluando la situación.

Bulma se puso bastante nerviosa, pero atinó a decir - Este… Papá, él es Vegeta - dijo muy confiada a su padre, a modo de presentación, mientras gesticulaba – y también se quedará un tiempo en nuestra casa…

– Buenas tardes – lo saludó el saiyajin, para sorpresa de ambos. Acto seguido, avanzó hacia el fondo de la cabina y se sentó junto a una ventana, cruzando los brazos, mientras cerraba los ojos para relajarse. "Hmp!… Debo idear una forma de matar el tiempo mientras espero que revivan al estúpido de Kakaroto. Estoy seguro de que puedo derrotarlo a pesar de que sea un super saiyajin…"

Bulma y su padre lo miraron unos segundos, ella se volteó hacia el anciano y éste le preguntó en voz baja, con algo de preocupación - ¿Estás segura, Bulma? Sabes que todo el mundo lo vio por televisión…

- No te preocupes por él, en serio, papá… - respondió, en voz baja - Sé que es uno de los malos, pero es que estaba tan feliz por todo lo que ocurrió, que no pude evitar invitarlo también… Además, parece que no es tan malo como parece – tras esto le guiñó un ojo cómplice a su padre, quien relajó el ceño y se dispuso a despegar.

Bulma bajó su vista y pensó "Creo que también me dio algo de lástima… Después de todo, y a pesar de lo malvado que es, él también fue una víctima de Freezer… No puedo imaginar a qué clase de humillaciones lo sometió ese desgraciado como para que lo odiara de esa manera… Él mismo lo dijo, y aunque en su momento pensé que solo eran divagaciones de un loco, pude sentir su dolor"

Después de unos minutos de tensión, el ambiente comenzó a relajarse. De fondo se escuchaba a Milk regañando a Gohan por haber perdido sus libros y Bulma conversaba con su padre sobre lo que había ocurrido en la Corporación durante su ausencia, sabiendo que en casa su madre querría hablar de todo menos de trabajo.

De un momento a otro la conversación entre padre e hija fue interrumpido por la morena.

- Bulma - dijo Milk, apoyada en el asiento de la peli turquesa - ¿no pensaste en lo peligroso que es haber invitado a ese monstruo a tu casa?

Bulma se volteó y la miró confundida, hasta que recordó de quién hablaba. "¡Vaya! Casi olvido que Vegeta venía con nosotros…es tan silencioso…" No pudo evitar mirarlo por encima del hombro de la mujer que la interrogaba. El hombre se mantenía con sus ojos cerrados y de brazos cruzados sobre el pecho, lo que hizo pensar a Bulma que dormía.

– Ay, Milk, tú te preocupas mucho por todo – le respondió, de manera relajada - Él no va a hacer nada malo y, además, no tenía tampoco a donde ir… Y si estaba invitando a los demás a mi casa ¿Cómo lo iba a dejar a su suerte? " Prefiero saber dónde está, antes de que ande por ahí suelto haciendo alguna barbaridad solo por ocio" terminó pensando para sí misma.

– Eres demasiado optimista e ingenua- remarcó Milk, mientras fruncía levemente - ambas sabemos que la gente no cambia de la noche a la mañana.

Vegeta, que escuchaba bastante bien la conversación, se acomodó un poco en su lugar como sintiéndose incómodo "Esa tonta se arrepentirá de haberme invitado a su hogar, le haré su vida miserable por haberme humillado llamándome "pequeño" …Hmn, ¿Así que esa es la mujer de Kakaroto?… es una maldita arpía chillona, mejor sería que se quede muerto, jajajajaja" No pudo evitar que se formara una leve mueca parecida a una sonrisa en sus labios.

Bulma, ante las palabras de la morena, se quedó pensativa unos momentos "Milk en cierta forma tiene razón… ¿qué voy a hacer si le dan ganas de conquistar el planeta aprovechando que ahora no está Gokú?… Voy a tener que hacer alguna clase de trato con él para evitarlo… pero ¿cuál?" Terminó atormentándose, buscando alguna rápida solución en su cabeza. Su padre la vio por el rabillo del ojo y le preguntó

- ¿Estás bien? Al parecer no soy el único que busca una solución a este pequeño "dilema"

Bulma lo miró desconcertada - No pensaba en eso, papá, solo pensaba en que ojalá el tiempo pase rápido para poder revivir a los muchachos, eso es todo. Pero, con respecto a ese "dilema" al que te refieres, no creo que haya problema, en serio - dijo no muy convencida de sus palabras.

Unas horas más tarde, llegaron a la Corporación. Increíblemente el primero de los invitados en bajar, fue Vegeta, que quedó asombrado con lo espacioso del lugar "Vaya al parecer esta humana y su familia viven bastante bien… No me haría mal descansar unos días aquí mientras encuentro la manera de hacerme más fuerte y derrotar a Kakaroto cuando lo traigan de vuelta a la vida…" Sus pensamientos fueron interrumpidos por una mujer alta y rubia que, para su sorpresa, se le pegó tanto que lo hizo tensarse por completo.

–¡Oh! Hola, tú debes ser el nuevo novio de Bulma, ¡qué guapo eres y veo que estás muy a la moda!

Vegeta la miró confundido, logrando solo tartamudear ante las palabras de la señora.

– ¿Eh? ¿Q-qué estoy a la moda?

Su sorpresa solo duró un segundo, ya que divisó algo que llamó su atención. Se apartó de la rubia y caminó hacia la enorme esfera.

- ¿Qué es esto? – dijo, acercándose al objeto esférico.

El señor Briefs, que lo vigilaba desde hace un rato, se le acercó y le comentó – es una nave espacial y es la última que he hecho… Lamentablemente aún no decido donde poner el estéreo… - no alcanzó a terminar de hablar, ya que Vegeta se alejó y subió a la nave.

Vegeta ingresó con calma, dando una rápida ojeada al interior "Por lo visto si tenían la tecnología… Vaya, creo que deberé investigar más sobre la tecnología terrícola… No volveré a cometer el error de subestimarlos" Avanzó hasta los controles y comentó, para sí mismo - Así que en una de éstas viajó Kakaroto y por lo visto es… - su hilo fue cortado por la rubia, que apareció en la pantalla de los comandos que analizaba Vegeta.

- Yuju, joven y apuesto Vegeta, ¡Ven a tomar un refrigerio que preparé especialmente para ti!

Por segunda vez, Vegeta sintió como se le tensaba el cuerpo por completo y lo recorría un escalofrío por toda su columna, al parecer esta mujer provocaba que se paralizara en pánico. "espero que no se le haga costumbre a esta hembra interrumpirme con esa voz chillona…" ante este pensamiento no pudo evitar fruncir, ya que las dos mujeres eran muy parecidas en cuanto a la sensación de shock que le provocaban, era como si quedase indefenso tan solo de escucharlas hablar lo que no le agradó nada. Ya conocía a tres mujeres terrícolas y, para su pesar, el carácter de dos de ellas era demasiado saiyajin para su gusto. Pero la rubia, aunque parecía muy débil, era la que más lo confundía, ya que casi no recordaba la última vez que alguien lo tratara como lo ameritaba su linaje.

Descendió de la nave intentando no parecer cohibido, pero la señora Briefs ya lo aguardaba al pie de la plataforma - Mucho gusto, Príncipe Vegeta de los Saiyajin – le dijo con voz melosa - mi nombre es Bunny y soy la madre de Bulma… - terminó haciendo una reverencia, ya que, según ella, a la realeza había que saludarla de esa manera.

Vegeta la miró desconcertado por un segundo y al siguiente respondió al gesto inclinándose levemente, llevando una de sus manos a su pecho - Mucho gusto, Señora Briefs… - dijo, volviendo a erguirse con elegancia - Aunque debo corregir que en realidad es Príncipe Vegeta de Vegetasei una sonrisa se formó en sus labios "Debo dejar de comportarme como un idiota… Definitivamente puedo acostumbrarme a esto…jajaja… atrapas más moscas con miel que con hiel, y no estaría de más hacerme el bien portado con esta familia para poder obtener información y quien sabe, utilizar algo de su "tecnología espacial".

- Oh, disculpe, usted - dijo emocionada la señora.

- No se disculpe, es un error común… - respondió, fingiendo comprensión – pero puede llamarme Vegeta a secas, si lo desea – terminó, con una sonrisa que derretiría a cualquiera.

Bunny se llevó las manos a sus mejillas y de inmediato lo invitó a pasar a la casa - Gracias, Vegeta… ¡Oh! Cómo eres el novio de Bulma puedes llamarme mamá o simplemente Bunny, cariño…

Vegeta puso cara de desconcierto, pero terminó asintiendo levemente con su cabeza, no comprendiendo muy bien a qué se refería la mujer. Apenas entraron a la propiedad, Bunny le entregó el refresco prometido, mientras él tomaba cómodamente asiento en la sala de estar, echando una mirada al lugar que sería su hogar por un tiempo "Si… Creo que podría acostumbrarme a esto…"

Mientras tanto, Bulma se despedía de Milk, Ox Satán, Gohan y los demás, asegurándoles que les avisaría cuando llamaran a Shen Long. Cuando los vio perderse dio un suspiro y, junto a su padre, llevaron a los namekuseijin al lugar donde los alojarían. Se había dispuesto la parte norte de la propiedad, donde estaba el gran jardín de las mascotas.

- Espero que estén cómodos aquí - les dijo el señor Briefs - hemos preparado para ustedes estas recámaras – les comentó indicando hacia unas casas capsulas - no sé muy bien cómo eran sus hogares, pero si tienen algún inconveniente no duden en darme aviso. En cuanto a las horas en que comemos les traeré un horario, a menos que ustedes dispongan de otra cosa. Lo que sea no duden en decírmelo.

Los namekuseijin celebraron y dieron las gracias de manera cortes. El patriarca avanzó hasta el profesor.

- Ustedes son realmente amables, pero nosotros solo necesitamos un lugar donde meditar y agua – les dijo con entusiasmo - Todo está perfecto, agradecemos su hospitalidad. Ahora si nos disculpan, solo queremos organizarnos para descansar un poco.

El señor Briefs le respondió de manera cordial

-En ese caso, ¡Aquí mismo hay un manantial de donde pueden extraer toda el agua que gusten!

-Se los agradecemos mucho… - respondió el gran patriarca.

-No olviden que nos van a prestar sus esferas del dragón ¿Verdad que sí? – preguntó Bulma recordándoles su promesa, de manera coqueta.

Al hombre verde le corrió una gota de sudor por su sien

-Eh…Este… ¡Por supuesto! Ustedes nos ayudaron y es nuestro deber devolverles el favor.

- ¡Muchas gracias! – exclamó la peli turquesa.

El señor Briefs y Bulma se despidieron y se dirigieron hacia la casa.

Cuando avanzaban por el pasillo que conectaba a la casa, su padre le comentó:

- ¡Son seres sorprendentes! Me pregunto si su metabolismo será parecido al de las plantas… es decir, si realizarán algo similar a la fotosíntesis para alimentarse…

- Yo pienso lo mismo, papá… en su planeta siempre era de día…

- Interesante… - comentó el anciano, llevándose una mano a la barbilla para enseguida mirar a su hija - les solicitaré permiso para hacerles unas pruebas… espero que no se opongan.

- No creo que se opongan, papá. Son personas muy amables… - le respondió su hija, pero le pareció ver una sombra en el jardín, por lo que le dijo, tocándole el brazo - Papá, te alcanzo enseguida, tengo algo que hacer antes de cenar...- luego se apresuró por una de las mamparas y desapareció por entre los arbustos de rosas que decoraban parte del jardín trasero.

Este jardín era de su madre, rodeados de las más diversas flores y arbustos. Varios caminos de cerámica blanca que venían de los distintos edificios se unían al centro, en una pagoda, usada para meditar por la rubia. Ella decía, que ese era su lugar de paz entre el caos de la vida de la ciudad.

Bulma estaba a punto de alcanzar el centro del jardín, cuando escuchó una voz tras de sí.

- ¿Que planeas hacer?

Un escalofrío recorrió su espalda mientras volteaba a ver al emisor de esa pregunta que, tenía que reconocer, también rondaba en su cabeza.

Cuando encontró los ojos de su interlocutor a cuatro metros en el aire, le respondió de manos en las caderas:

- ¡Piccoro! – gritó asustada, dando un salto. El extraterrestre la miró serio - Te pregunté ¿qué vas a hacer? Sabes de lo que es capaz ese saiyajin y aun así lo invitaste a quedarse en la Tierra… - terminó descendiendo a su lado y cruzándose de brazos.

– Bueno, yo… - respondió algo indecisa, pasado el susto inicial - Pienso que lo mejor es hacer un trato con Vegeta, ¿qué te parece?

– ¿Qué clase de trato? – insistió él, elevando su barbilla, al ver que ella trataba de ganar tiempo eludiendo su pregunta.

– Ay ¡aún no lo sé! – se sinceró ella - pero algo se me ocurrirá… - agregó, mordiendo su pulgar. Enseguida volvió a mirarlo para decirle, ya más confiada - ¡oye, Piccoro! Déjame hablar con él primero para sondear el terreno, ¿ok?

El hombre frente a ella aún la atemorizaba, pero en ese momento sin saber por qué, sintió que iba a necesitar confiar en él, ya que iba a requerir de muuucha ayuda para con su huésped.

– Entonces, debo esperar a que hagas vida social con ese desgraciado para saber a qué atenernos, ¿QUE CLASE DE RIDICULO PLAN ES ESE? - se desencajó el extraterrestre por un momento, luego agregó, recuperando su pose anterior - Sabes perfectamente que es un hombre temperamental, tú misma lo comprobaste en Namekusei y, además, por lo visto cuando volvimos, también demostró ser algo psicótico y bipolar. ¿Podrás tratar con "eso"?

Bulma lo miró estupefacta, era la misma conclusión a la que había llegado hace pocos minutos.

– Bueno, no me presiones, por sí no lo sabes soy una genio, algo se me ocurrirá…

Piccoro la miró con desconfianza. Enseguida llevó sus dedos a su puente nasal y dejó escapar un suspiro, como si hubiese estado contando hasta diez o más. Realmente le costaba trabajo confiar en aquella humana, sin embargo, por esta vez tendría que confiar, aunque fuera solo un poco.

– Está bien. Pero mientras, me quedaré con los namekuseijins a vigilar que "nada malo" ocurra, mientras elaboras "tu plan" - la miró a los ojos con una advertencia en ellos.

– Gracias, te prometo que no ocurrirá nada "malo" – le agradeció ella, juntando sus manos - y te prometo que tus…que tus familiares se mantendrán bien y de una pieza hasta que se marchen… - aseguró ella, mientras esbozaba sonrisa triunfal.

Él emprendió vuelo hacia el ala norte, no sin darle antes una mirada de advertencia, y Bulma suspiró mientras miraba hacia su casa… "Bien, ahora lo difícil" pensó y emprendió pesadamente el camino a la sala.

Cuál sería su sorpresa al entrar al recibidor de su casa y ver a su padre, su madre y a Vegeta, sentados tranquilamente, bebiendo té y degustando bocadillos mientras ¿reían de algo? Estuvo tentada de salir y volver a entrar para cerciorarse de que no estaba alucinando. Avanzó tímidamente y los miró, buscando de qué se había perdido – Bueno, veo que ya conociste a mis padres… - dijo algo temerosa, pero enseguida se recompuso, retomando su actitud altanera de siempre - Vegeta, por si no lo sabías o recordabas mi nombre es Bulma Briefs, y soy la hija de este par de personas - miró la reacción de él con cautela, tratando de parecer lo más natural posible.

Vegeta la miró de arriba abajo y comentó - Vaya, terrícola, creo que llegas tarde…Veras, estuve compartiendo con tus padres y créeme qué ya sé bastante de ti, ¿cierto? – preguntó, buscando complicidad en los ancianos, los que comenzaron a reír ante el comentario de saiyajin.

– ¿QUEEEEE? ¿De qué se trata esto? Mamá, ¿no me digas que le mostraste algún álbum de fotos, por favor? – miró indignada echando chispas a su progenitora.

– Cariño, no te enojes, si sabes que es normal que una madre le muestre fotos de bebé de su hija al novio de ella… - respondió muy tranquila la aludida.

El señor Briefs tosió un poco y Vegeta la observó, atento a su reacción.

- Querida, Bulma ya tiene un novio - dijo el anciano, con la voz algo rasposa.

La señora lo miró extrañada y luego sonrió diciendo - Pero ¿Qué Yamcha no está muerto?

Vegeta no pudo evitar sonreírse.

Bulma carraspeó y gritó, más que molesta – ¡HASTA CUANDO LES TENDRE QUE DECIR QUE YAMCHA Y YO TERMINAMOS! - enseguida se tranquilizó y miró a al saiyajin, de manos en jarras - Vegeta, ¿podemos hablar en privado un momento, por favor? - le dijo lo más amable que pudo, con sus dientes apretados.

– ¿Por qué? – preguntó, fingiendo inocencia - Si yo lo estoy pasando muy bien con ellos, terrícola.

- Por favor ¿Quieres?… - insistió ella apretando aún más los dientes, indicándole la puerta que daba al jardín.

– Está bien, ya que lo pides de forma "tan amable" te acompañaré… - enseguida se dirigió a los Briefs -Permiso, señor…señora... – y diciendo esto se retiró al jardín seguido por Bulma, qué no daba crédito a lo que estaba ocurriendo.

Antes de que salieran Bunny les dijo – Tendré lista la cena para cuando regresen de arreglar sus asuntos de pareja, ¡Hasta pronto joven Vegeta! - y tras esto desapareció hacia la cocina.

Atardecía sobre la capital del Oeste y el jardín comenzaba a teñirse de colores anaranjados. Bulma avanzaba dando zancadas detrás del saiyajin, con una vena gigantesca en su sien.

Vegeta dio unos pasos hasta estar cerca de la nave. Paró en seco y se cruzó de brazos, sin voltear a verla y le preguntó - ¿Cuáles son tus términos, terrícola?

Bulma frenó con sorpresa. "¿Cómo sabía que iba a ofrecerle un trato? No creo que sea telépata, ¿o sí? Tengo que responder pronto, no venía preparada… y necesito ganar tiempo…"

– Bueno, por lo que veo ya te instalaste y conociste bien a mis padres… - soltó, algo nerviosa.

- Eso ya me lo habías dicho… ¿Me vas a contestar o no? - espetó sin voltear.

Ella se armó de valor y prosiguió – Bueno, en vista de que estás cómodo aquí… vengo a reafirmarte que mientras que esperas a que revivamos a Gokú, tendrás comida, una habitación y nadie te molestará…

Vegeta la miró por encima del hombro sin voltear completamente, buscaba alguna trampa, algo de lo cual desconfiar – ¿A cambio de…? – preguntó de manera brusca el saiyajin, volviendo a mirar la nave.

Bulma lo miró un momento, dubitativa, para luego continuar más segura y con voz firme - A cambio de que no amenaces, desmiembres ni mates a nadie mientras vivas aquí...

Vegeta ahora se volvió completamente, mirándola con recelo, mientras ponderaba la situación, "No parece haber trampa en esto, parece un trato justo… igualmente debo hacer alguna exigencia o pareceré débil…"

- Me parece correcto, pero necesitaré algo en que entretenerme, tú sabes, el ocio podría alterarme realmente… – la miró a los ojos con una media sonrisa en sus labios, mientras hacía un ademán con su mano.

Bulma alzó una de sus cejas. Decidió no dejarse amedrentar y le sonrió, cruzándose también de brazos y tratando de parecer lo más segura posible.

- ¿En qué estás pensando? ¿No te parece suficientemente bueno vivir con TODAS las comodidades de este planeta, su excelencia?

La mirada de Vegeta se amplió, "¿ésta débil humana me está retando? Vaya si tiene agallas, a otros por menos los hice añicos" – Bueno – dijo él, avanzando unos pasos hacia Bulma - creo que tienes razón, pero si encuentro algo que me disturbe, créeme que no dudaré en hacerlo desaparecer, ¿te parece bien?

Bulma lo miró a los ojos, estaban a un paso de distancia y sí que sentía algo de temor, porque sabía a la perfección lo destructivo que podía ser el hombrecito aquel, pero no se iba a dejar ganar, después de todo sabía un punto débil de él: lo sacaban de lugar las declaraciones escandalosas de su madre y ¿por qué no? las de ella, como cuando le dijo pequeño y lo invitó a su hogar. "Al parecer no tiene costumbre de tratar con mujeres, sé que eso lo pone nervioso…" decidió relajarse, mientras ponía un dedo en su propia mejilla mirando hacia arriba, pareciendo pensar por unos segundos. Finalmente agregó con algo de coquetería – Sí, creo que no habría problema, siempre y cuando me des aviso de que lo vas a destruir… – le guiño un ojo.

Horror. Al oír esto Vegeta carraspeó algo confundido, evaluó la situación y declaró volteando la cabeza hacia la entrada de la propiedad.

– Sí, creo que es factible… - volvió a mirarla y agregó en tono de burla - ¿y para qué demonios quieres que te dé aviso? Acaso ¿eres tan ridícula como para querer despedirte de tus preciados artefactos?

- Obviamente que es para poder reemplazarlo después... – le aclaró ella - Por lo mismo no puedes matar a seres vivos…

- Hmn, por supuesto… - respondió el saiyajin, entrecerrando su mirada "seguro que es para convencerme de que no lo haga, pero como cree que me podrá detener con esa fuerza minúscula que tiene… o quién sabe, como va este juego quizá luego podré intercambiar cosas que destruiré por más demandas… ja, ja, ja, que listo soy"

Bulma lo sacó de sus alegres pensamientos, alzando la voz – Antes de que lo olvide, Vegeta… No puedes vagar libremente por TODOS los cuartos de la casa. Hay habitaciones que son destinadas al descanso de los habitantes y esos se respetan. Al igual que los laboratorios y las oficinas.

Vegeta se sonrió de lado - Comprendo. Lo mismo digo de cuando este meditando o entrenando.

Bulma también se sonrió y le soltó, segura de sí - No puedes divertirte aterrorizando ni a humanos ni a namekuseijins.

- Entonces que no se crucen en mi camino los vegetales con patas – contra atacó él.

Bulma suspiró y continuó - De acuerdo. Pero tampoco destruirás ninguna pared ni mobiliario de mi casa.

- Que no me atosigue la loca que tienes por madre – arremetió él.

Bulma lo miró con rencor mientras el saiyajin ampliaba su sonrisa – No le dirás loca a mi madre – le recomendó ella, entre dientes.

– Está bien… - respondió él, poniéndose serio nuevamente – Entonces deberé solicitarte que esa bola de pelos que estaba en la sala, no se vuelva a subir sobre mis piernas…

Bulma lo miró incrédula "¿se refiere a Tama? ¿Pero si ni a mí se me acerca? Gato del demonio." Respiró hondo y respondió - Hecho… Entonces debo decirte que aquí se respetan los horarios de comida...

Vegeta entrecerró los ojos, mientras la miraba fijamente – Me parece apropiado… pero yo bajaré cuando lo estime prudente.

Bulma hizo una pausa "¿bajar dijo?… ¿no será que…? No, no puede ser, las habitaciones de huéspedes están en la planta baja…"

– ¡¿QUE?! ¡NO! ¡Tiempo fuera! – exclamó ella, poniendo una mano sobre la otra, para enseguida mover de manera exagerada sus brazos - ¿en qué habitación dices que vas a dormir?

Vegeta la miró entendiendo instantáneamente que iba a gozar viendo la cara de ella con la respuesta – No lo he mencionado, pero ya que estamos entrando en confianza, te daré unas pistas… - la miró divertido, mientras continuaba - Es una habitación bastante grande… está en el segundo nivel del edificio principal… -la boca de Bulma comenzó a desencajarse con cada pista. Él continuó, divertido – Déjame pensar… ¡Casi lo olvido! Tiene una vista muy buena hacia donde pasan sus anticuados vehículos de transporte…

Bulma no aguantó y gritó – ¿LA LOCA DE MI MADRE TE DIO UN CUARTO JUNTO AL MÍO?

- Argg, no es necesario gritar, pero… ¿ves que si está loca? Ja, ja, ja… - respondió el saiyajin, soltando una sonora carcajada.

Bulma lo miró con rencor y enseguida su rostro cambio a uno de sufrimiento "Como pudo, si ese es el cuarto que utilizaba Yamcha cuando se quedaba en casa…Tendré que hablar con mi madre y dejarle más que claro que Vegeta no es ni será jamás mi novio" - Bueno - dijo Bulma, retomando la compostura - Solo yo le digo loca ¿entiendes?… Muy bien…Volviendo a nuestro asunto, no quiero que andes llamando la atención frente a las personas de la ciudad, aún deben recordar tu anterior "visita" a nuestro planeta...

Vegeta se irguió en su sitio y le comentó – Iré y vendré a mi gusto de este lugar… Soy libre ahora y no tengo porque obedecerte, humana…

Bulma lo miró incrédula "¿Cree que soy tonta?" - Oye, Vegeta. Cuando mencioné no hacer daño, me refería tanto dentro como fuera de esta casa. Así que no quieras engañarme…

- Que aburrida eres, pero está bien… - dijo, rodando sus ojos - Supongo que tendré que conformarme con destruir una que otra cosa por aquí.

Bulma de inmediato le recordó - Siempre y cuando no esté vivo y no contenga seres vivos en su interior ni alrededores ¿de acuerdo?

- Por supuesto… ¿con quién crees que estás hablando? ...Pero, entonces, me dejarás usar esta nave – dijo, indicando hacia la misma - así no tendré que destruir nada en este planeta…

- No lo creo, tendrás que pedírsela a mi padre - le dijo, cruzándose de brazos, con seguridad - Bueno, entonces ya es mía…

- Mi padre no te la entregará, es la única que queda – le aseguró ella.

- Eso lo veremos…- le respondió, sonriente el saiyajin - el anciano acaba de decirme que lo que yo necesite, no dude en pedírselo…

La peli turquesa rodó sus ojos - Como digas, si con eso nos dejas en paz, idiota… - se le escapó a Bulma, sin querer, casi como un suspiro, pero para el agudo oído de él, el insulto no pasó desapercibido.

- ¿QUE DIJISTE? - a Vegeta se le asomó la vena de la sien, sin embargo, respiró hondo y continuó con una voz ronca que hizo que Bulma retrocediera un poco, a medida que él avanzaba, y que por un momento temiera por su seguridad - Para tu información, estúpida terrícola, voy a quedarme en la Tierra por el tiempo que falta para que vuelvan a la vida a ese inútil de Kakaroto y lo estaré esperando para hacerlo trizas, después destruiré este maldito planeta que tantos dolores de cabeza me ha dado y me marcharé en esa nave, a recuperar mi lugar en el Universo… ese que debió pertenecerme desde mi nacimiento – terminó en un susurro intimidante, apretando un puño frente a su rostro.

La muchacha suspiró y lo miró a los ojos. "¿Por qué será tan idiota? ¿Acaso cree que podrá vencer a Gokú?, ja ja ja ja, ni en un millón de años mi pequeño principito, aquí el que saldrá perdiendo eres tú… Vaya, jiji, Vegeta es solo un par centímetros más alto que yo… Espera a que me ponga tacones altos, desgraciado, te veré para abajo y te sentirás intimidado, jajajajaja"

Bulma esbozó una sonrisa, con lo que confundió más al saiyajin, que no entendía por qué, si la estaba amenazando, como es que se reía y no aparentaba temor en esos ojos "¿azules? Ja, ni siquiera había prestado atención al color de sus ojos… Sí que se parecen físicamente a nosotros, solo que son inmensamente débiles… Será imbécil esta mujer, se ríe cuando la amenazo, lo que me confirma que en este planeta están todos locos… o acaso ¿tendrá algún plan entre manos?... Tendré que ser cauteloso y hacerle creer que tiene mi confianza. Sigamos con algo gracioso para ver en qué termina esto…" Acortó aún más la distancia y sonrió de lado agregando - Necesitaré que reacondicionen mi armadura y vestiduras… por lo que mientras espero me paseare desnudo por la propiedad… si no te importa…

Los ojos de Bulma se abrieron en sorpresa. Recordó de inmediato lo impúdico que era su amigo Gokú.

- ¿QUE? Ni lo sueñes, mañana mismo solucionamos eso, si con lo que dices te refieres a que necesitarás ropa… Y, en cuanto a tu ropa sucia, solo debes dejarla en el cesto de tu habitación.

- Hmn… Comprendo…- le respondió, con mofa.

Bulma entrecerró su mirada, comprendió perfectamente que ese hombre, solo buscaba sacarla de sus casillas. Sin embargo, decidió seguirle el juego - A propósito – le dijo, molesta - No puedes espiarme cuando me esté bañando en la piscina…

Vegeta apretó sus dientes, sintiéndose insultado. Por lo que la miró, molesto - Si crees que yo tengo esos hábitos de clase baja, te equivocas. Además, no eres mi tipo, te lo aseguro. "Pero qué se cree… quién en su sano juicio querría verla desnuda… no es más que una basura…Sin embargo, debo reconocer que su carácter es demasiado parecido al nuestro…"

Bulma, al ver que el hombre guardaba silencio, arremetió con algo que pensaba era indispensable - Oye, antes de que lo olvide… Le dirás a mi madre apenas entremos que no eres mi novio.

Vegeta se la quedó mirando un instante y enseguida le respondió - ¿y por qué demonios haría eso? - le dijo de manera obstinada para después agregar, con algo de curiosidad - Sin embargo, podrías aclararme ¿qué es un novio?

- ¿No lo sabes y te estabas haciendo pasar por uno? – preguntó exaltada, para enseguida explicarse - Novio es como le llamamos aquí en la Tierra a la pareja con la cual te unirás después, por el resto de tu vida - respondió Bulma desviando la mirada, sin quererlo había recordado a Yamcha, y aunque en ese momento estuviesen peleados, le dolía pensar en que este estuviese muerto. Sus infidelidades, desde que se había vuelto una estrella del beisbol la hacían odiarlo a veces más que extrañarlo. No por nada había llevado una foto de él a Namekusei, solo para lanzarle dardos, pero en el fondo, debía admitir que lo extrañaba.

Vegeta la miró un momento, intentando leer su actitud meditativa "Por su reacción al parecer aun le tiene apego… mejor, más diversión para mí", pensó con maldad animándose a seguir con su entretenimiento.

- Comprendo. Pero ¿Por qué la quieres sacar de su burbuja y destruirle la felicidad de ver que su hija no se quedará sola siendo vieja? Por lo que supe, tu antigua pareja está muerta… acaso… "sé perfectamente que era uno de los idiotas que nos enfrentaron…"

- Ni me recuerdes el asunto, mira que me arrepentiré de haberte invitado – le dijo, enojada.

- Ya veo…"esto será divertido"… entonces tu amante era uno de los insectos que se enfrentaron a nosotros, jajaja, vaya que coincidencia, déjame recordar... ¿era acaso el enano que explotó con Nappa? - se llevó una mano a su quijada haciendo memoria - … ¿O el de tres ojos? - la miró con la cabeza inclinada hacia atrás, esbozando una sonrisa de lado, cada gesto de él era recibido por una mirada cada vez más fiera de parte de la muchacha - ¡Ya recordé! Tu querido compañero era al que mató el saibaiman, ¿verdad? - terminó su oración dando media vuelta para carcajearse.

Bulma no podía soportar tanta mofa a su orgullo, tomo aire, inflando sus mejillas, y lo soltó "tendré que aguantar, son sólo unos meses… Paciencia Bulma, ya reviviremos Gokú y le pateará el trasero a este abusivo…" Se acercó al saiyajin y lo giró del hombro, sorprendiéndolo con la guardia baja. Apenas lo tuvo de frente nuevamente, le dijo mirándolo a los ojos, pestañeando un par de veces

- ¡NO! Para que te vayas enterando Yamcha y yo rompimos poco antes de que ustedes vinieran a la Tierra, por lo que ya no era mi amante ni mi compañero ni nada… - Apretó sus dietes y le preguntó - Entonces ¿tenemos un trato o no?… - preguntó extendiendo la mano.

Vegeta la miró confundido por un segundo, sin embargo, extendió la de él para cerrar el acuerdo.

- Ah, una cosa más – continuó ella – no te tomes tantas confianzas conmigo, mira que aquí en la tierra tengo tanto estatus como el que tenías tú en tu planeta, ¿me oíste?

Vegeta al oír esto soltó la mano de Bulma – ¿QUÉ? – preguntó con majadería, para enseguida soltar una carcajada más ruidosa que la anterior – JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA…

Bulma dio un zapatazo y entró de vuelta a la casa, mientras Vegeta se doblaba de risa en el jardín "¡Uy!… imbécil"

Dentro, aun podía escuchar las carcajadas del saiyajin.

- Uy, qué molesto. ¿Quién se cree que es para tratarme así? - decía en voz alta mientras se sentaba a la mesa

– Es un príncipe, hija, y debes de entender, además, que tiene otras costumbres, recuerda que viene del mismo lugar que el apuesto Gokú. Vaya si te conseguiste un novio guapo esta vez… - le comentó su madre mientras terminaba de poner una cantidad enorme de platillos en la mesa.

– ¡QUE NO ES MI NOVIO!

- Ay, hija. Con ese genio no sé cómo tienes novio – le replicó la rubia.

Bulma ya no cabía en sí de tantas humillaciones, primero Piccoro y su padre que no confiaban en ella, su madre enseñándole a ese idiota sus fotos de bebé en el primer día de conocerlo y el infeliz que se regodeaba con su desgracia de haber perdido a sus amigos ¿qué podía ser peor?

- ¿Me hablaban? - dijo una voz suave, desde la puerta.

- Joven Vegeta, mi hija insiste en que ustedes no son novios, por favor ¿dime que no es cierto? – preguntó la señora, con algo de esperanza.

Vegeta se acercó a la mesa, eligiendo el que sería su lugar por el tiempo que permaneciera allí, y le respondió – Lo lamento, pero creo que todo fue un terrible mal entendido… Debido a que no manejo muy bien las expresiones de este lugar… Pero para su conocimiento YO no soy nada de la insoportable de su hija.

-OYE, QUE TE PASA – reclamó Bulma.

Vegeta solo se sonrió y cerró sus ojos, brevemente.

La señora lo miró, se encogió de hombros y suspiró – Bueno, qué le vamos a hacer. Mi hija a veces es tan distraída que no sabe lo que tiene delante de las narices… Siempre le digo que si sigue con ese carácter tan fuerte se va a quedar solterona…

Vegeta amplió su sonrisa y miró a la peli turquesa con burla. Bulma miró con furia mal disimulada a su madre.

El señor Briefs sacó a Tama de su hombro para sentarse a comer… "Por lo visto esta será una temporada muy… interesante", pensó para sus adentros y se acomodó en su silla, mientras una leve sonrisa torcía su bigote.

Una vez comenzada la cena Bulma vio que Vegeta no probaba nada, así que le preguntó – Oye ¿No tienes hambre?

El alzó su vista hacia ella y le respondió - Sí, pero deseo que lo pruebes antes por mí… Y no es desconfianza, es solo una costumbre…"Y pensar que ese era una de las obligaciones de Nappa…"

Todos en la mesa comprendieron lo que pasaba, pero no de la misma manera.

"¿Cree que lo voy a envenenar acaso? Idiota, si quisiera matarlo lo haría con algún arma… ¿por qué no he inventado eso?" se preguntó Bulma.

"Pobrecito, quizá por ser príncipe, han tratado de matarlo muchas veces para quitarle su reino" pensó Bunny.

"Vaya, es muy precavido, yo también haría lo mismo en su lugar, sin duda" pensó el anciano al tiempo que alzaba una de sus cejas.

Bulma probó cada platillo de la mesa, hecho esto Vegeta le respondió con un gesto de que era suficiente y comenzó a tragar. Tomó una copa con agua y después de olfatearla se la llevó a sus labios.

Bulma esperaba que comiera como troglodita, dejándose comida en la cara, como lo hacía su amigo. Sin embargo, se sorprendió "Lo imaginaba, come tanto como Gokú… pero hay que admitir que, sin embargo, tiene cierta elegancia al hacerlo… parece que después de todo si le enseñaron modales en su planeta de bárbaros"

Después de la cena, Bulma por fin pudo retirarse a su habitación. Sus padres quedaron de mostrarle la casa a Vegeta para que se pudiera ambientar mejor y ver si encontraba algo en que se entretuviera, ya que por lo visto él era una persona que dormía pocas horas.

La peli turquesa encendió un cigarrillo y se sentó en la reposera de su balcón. Cuando terminó, decidió darse un largo y merecido baño, pensando en su extraño viaje y más extraño aún, su comportamiento con el asesino de sus amigos "Pensándolo bien, Vegeta no es tan malo como quiere parecerlo…. Además, es bastante listo, bueno, comparado con mis amigos… Y si lo pienso de manera objetiva, él no mató a nadie que conozca… Es decir, el saibaiman mató a Yamcha… Ese grandote abusivo mató a Ten… Chaos se suicidó… es raro verlo de esta manera, pero no debo engañarme, después de todo, él dio las órdenes en batalla… eso lo hace igual de culpable ¿o no? Además, por lo que supe, peleó de parte de los muchachos contra Freezer, lo que lo convierte en uno de nuestros aliados… Tal como Piccoro cuando vino el hermano de Gokú y se llevó a Gohan… Pero siento que no tengo suficiente información. Uy, tendré que preguntarle a Gohan más detalles sobre la batalla en Namekusei… ¡Nada que hacer! Ahora a relajarse y por fin dormir en mi cama... Sin embargo, no puedo dejar de sentirme inquieta sabiendo que está a solo unos metros de mí… Bueno, no es tan guapo como para insinuármele, pero de que es muy fuerte, lo es… Ay, Bulma. Deja de pensar estupideces. Ya tuviste suficiente fijándote en ese hombre horroroso que Vegeta mató en Namekusei…sin embargo, tiene un algo que no logro identificar…"

Sacudió su cabeza para no pensar, se recostó en la bañera y despejó su mente. Terminó su baño y procedió a dormirse. Pero solo bastó con que pusiera su cabeza en la almohada para darse cuenta de que no iba a ser fácil conciliar el sueño esa noche, ni muchas más durante estos meses.

Continuará…