El mejor día de su triste vida… cuando la conoció, estaba indefensa y lastimada y su parte humana lo obligó a ayudarla. Gracias a eso conoció lo que era el verdadero amor, lo que era sentirse en un hogar, lo que era ser aceptado…

Disclaimer: Los personajes son de Rumiko T.


Delicado aroma

La humedad impregnaba sus pies, sus cabellos largos y plateados se movían al compás del viento mientras el ser que no era ni humano ni demonio caminaba en las profundidades del bosque, hacia apenas unas horas que se había visto con aquella mujer humana que hacia de sacerdotisa, acababa de darle lo que era el recuerdo de su madre: un maquillaje en forma de concha, simple el no la necesitaba y ella era la única mujer que conocía, por lo menos viva.

No tenia rumbo propio, no podía decir que iba a su hogar porque no lo tenía, solo iba en busca de un refugio. Desde que su madre dio su ultimo suspiro fue exiliado de su propio territorio, no era más que un niño y empezó a vivir desde esa temprana edad los peligros del bosque, al menos ya sabía defenderse con sus garras ¿no?

Agudizó su olfato y sí, notó el olor a lluvia. De repente se tensó ¿esas eran lágrimas? Y no supo por qué, pero se dirigió donde provenía ese olor, provenían de una mujer humana; poseía un olor magnifico, era delicado y dulce… Detuvo su andar extrañado con su pensar ¿de a cuando el criticaba el olor de los demás? Bueno Kikyo poseía un olor dulce, le gustaba, aunque no era igual de atrayente que este que estaba oliendo.

En medio de los espesos árboles, gracias a su aguda vista logró identificar a la dueña de tan delicado aroma, una mujer pequeña no debía tener más de dieciséis años, ella estaba llorando, no eran lágrimas de tristeza eran de dolor y notó como dicha mujer apretaba tu tobillo, se había lastimado.

Dio un paso hacia delante y sin querer piso una rama, aquella joven tensó y dirigía su mirada a su alrededor sin lograr visualizarlo, claro la vista de los humanos era demasiado débil. Ese momento era bueno para abandonarla, pero el simple hecho de verla ahí tan vulnerable, lastimada y llorando… LLORANDO, como le afectaba ver a las mujeres llorar, sí muchas lo trataron mal, pero eso le recordaba a su dulce madre, que de pequeño lloraba por él, por su cruel vida. No podía dejar a esa mujer ahí tirada.

Se acercó lentamente a ella y aquella joven dirigió su mirada hacia él, era bella, su cabello azabache con brillos azules era ondulado no lo dudaba era sedoso, sus manos picaron y deseó tocar su cabellera, se aguantó. Su piel blanca con un tenue rubor en la zona de sus mejillas estaba lleno de la humedad de sus lágrimas y eso provocaba un brillo leve en su rostro debido a la luz de la luna, sus ojos eran de un chocolate claro pero profundo, era una mirada expresiva dicha mirada era como un libro abierto, extrañamente no veía terror, más bien veía incertidumbre; unos labios con un relleno mediano con un color rosa que le recordaba a las flores de cerezo. Bajó su vista dorada y visualizó bajo sus ropas un cuerpo pequeño pero esbelto, era realmente hermosa.

Se hinco sin cortar su mirada de sus ojos, extrañamente no era incómodo. Bajó su mirada y con cautela acercó su mano con garras letales con una delicadeza extrañable a su tobillo lastimado, sintió hervir dicha parte lastimada y apenas apoyó delicadamente su mano sobre este, escucho el quejido melodioso que desprendió aquella mujer.

- No puedes caminar, ¿verdad? – regresó su mirada a sus ojos y ella negó, era obvio que no podía hacerlo, estaba lastimada de su pie tonto Inuyasha.

- ¿Vives cerca? – ella afirmó, no dudo dos veces y la tomo en brazos, ella se tensó y su mirada asustada chocó con sus ojos. Se estaba arrepintiendo de cargarle de esa manera tan apresurada hasta que sintió como su cuerpo se tranquilizaba. Sentir su delicado cuerpo entre sus brazos fue algo extraño, no para mal mas bien porque en su vida había tenido un contacto así de cerca con una persona y menos con una mujer. Su delicado y hermoso aroma invadió sus fosas nasales, sin duda el aroma mas delicioso que había olido en toda su vida.

No supo cuando cerró sus ojos ni cuánto tiempo pasó oliendo su embriagante fragancia, hasta que sintió un leve movimiento de la mujer en sus brazos. Regresó su mirada incomoda a ella y de nuevo el chocolate de su mirada chocó con el dorado propio, era tan cálida.

- ¿Hacia qué lugar? –


Ayyy, mi primer fic ¡que nervios! Llevaba ya algún tiempo queriendo hacerlo, pero mi gallina interior me lo impedía XD. Espero que sea de su agrado, al ser mi primer fic puede que no esté del todo bien, espero a medida que pase el tiempo pueda ser un poco más fluida.

Sí esta trama tiene de base el pasado antes de que Inuyasha fuese sellado, justo después de entregarle el labial a Kikyo (super relleno, por cierto). Pero creo que muchos siempre nos preguntamos el, ¿qué tal si Inuyasha conociera a Kagome desde esa época? Obvio chicos no hay que olvidar que Kagome e Inuyasha están unidos por el hilo del destino así que…

Hubo un ligero cambio, aquí no hay viajes al pasado, Kagome es una aldeana común, siempre me llamó la atención hacerlo jeje.

Nos vemos en mi siguiente actualización jjeje…