De nuevo vengo con un fic para el mes IchiRuki, este tiene un par de meses en mi carpeta de drive, y finalmente le daré su oportunidad de brillar jajaja. Me he inspirado sobretodo en algunas canciones y vídeos musicales: Paradise Lost de Gain (siendo la principal inspiración el MV, después de leer este cap vean el cap y se darán cuenta de que tanto jajaja), In the Night, Party Monster y Heartless de The Weeknd (lo amo, perd0n jajaja) y Horns de Bryce Fox, creo que si conocen esas canciones más o menos se dan una idea de de qué va esto (?).
No estoy segura de lograr terminar "Te estuve esperando" para el 23, pero me esforzaré. Igual tengo en pausa a Siren y eso me da mucha pena, pero es que la uni este semestre definitivamente está mortal.
Espero les guste.
Paradise Lost
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I
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—No esperaba que tu fiesta de cumpleaños fuera a ser en esta clase de lugar.
Mizuiro sonrió ante el tono recriminatorio de Ichigo, fingiendo inocencia como era su costumbre.
—Es el lugar que eligió Tier, le gusta venir aquí por el ambiente.
— ¿Ambiente?— preguntó extrañado mientras observaba su alrededor. Sí, el lugar era bastante elegante, las paredes y el piso parecían ser de mármol, y absolutamente todos los muebles eran de un profundo negro, con luces neón que le daban un toque místico y moderno al lugar. Sin embargo, no dejaba de resultar un poco intimidante al ser su primera vez en esta especie de lugar.
Con bastante incertidumbre y desde ya hastiado por el ruido que había allí, Ichigo se preguntaba porqué había aceptado la invitación en primer lugar. No era su obligación, realmente no lo era, pero al final de cuentas Mizuiro ha sido uno de sus amigos que pese a ser molesto siempre había estado allí para él, ya sea para generarle problemas o ayudarle a solucionarlos.
Y solo por eso, y nada más por eso, había aceptado asistir a esta fiesta de cumpleaños "tranquila".
Claro, tan tranquila como podía serlo una fiesta en un club de streaptease.
Realmente no era algo como para quejarse,"Paradise Lost" era un lugar extremadamente agradable, con infraestructura impecable y un ambiente mucho mejor que el de muchísimos bares a los que había acudido, sería de hecho un lugar al que Ichigo volvería para tomar unas cuantas copas de no ser por las mujeres semi desnudas que bailan dentro de vitrinas, seduciendo con la idea de estar tan cerca y tan lejos, casi como si fueran ignorantes de las miradas morbosas.
Sin embargo, lo peor era la cara de Keigo, que no dejaba de ver a las chicas con una lasciva extrema, como si nunca hubiera visto una mujer desnuda en su vida, además de tratar de seducir a las chicas que obviamente no querían que siquiera les dirigiera la palabra. Daba demasiada pena ajena como para siquiera querer seguir a su lado.
Ichigo se mentalizaba constantemente para no sonrojarse por las sonrisas coquetas de las chicas, tanto las que bailaban como las camareras, porque sabía que era su trabajo, nada más; aunque Ishida parecía haber sido flechado por una chica de ojos verdes que preparaba las bebidas. Tatsuki ya había anunciado con una sonrisa incómoda que pronto se retiraría junto a Orihime cuando una chica le pidió a su amiga pelinegra salir a bailar con ella, a lo que aceptó tímidamente.
Ichigo estaba expectante de lo que ocurría a su alrededor, sin ánimos suficientes como para pedirle a alguna chica que bailara con él, ni siquiera Orihime, después de todo no quería que ella se hiciera ideas extrañas de cosas que no iban a pasar.
Entonces, el volúmen de la música empezó a disminuir gradualmente, dejando todo iluminado con una luz carmín. Las chicas de las vitrinas se despidieron con soltando besos al aire antes de desaparecer en oscuridad tras el telón.
Cuando la sala acabó en silencio sepulcral, todos empezaron a tomar asiento, lentamente,sin prisa alguna. Ichigo obviamente no entendía muy bien porque la pausa repentina, y mucho menos porque todos parecían aceptarla sin más.
Mizuiro y su novia tomaron asiento, seguidos de Orihime y Chad, Keigo llegó poco después, diciendo que pronto conseguiría una chica para llevar a casa. Ishida pedía unas bebidas en la barra, hablando animadamente con la barista. Tatsuki regresó de con la chica y le preguntó a Mizuiro que estaba pasando.
—Ya lo veras— guiñó un ojo, sonriendo ladinamente.
Ichigo observaba a su alrededor, admirando la belleza del lugar que prevalecía aún cuando se les privó de la luz, dejándolos a la merced de las sombras.
Una luz tenue iluminó el anfiteatro, revelando a una mujer de exuberantes curvas, de cabello cobrizo y ojos claros, con un lunar debajo de su labio acentuando aún más una belleza exótica, pues lucía como una extranjera.
Se comenzó a escuchar el órgano cuando ella inició a caminar, luciendo el elegante vestido negro como si estuviera en una pasarela. Llevaba un micrófono en la mano, lo notó cuando se detuvo. Ella sonrió, seductora, siendo consciente del impacto que generaba su mera presencia.
—Buenas noches, hijos del hombre— su voz era jovial, pero con un toque de seducción desprendiéndose de la misma, no había dudas de ello—; hoy nuestra misión es que sientan que han encontrado ese paraíso que se nos ha sido negado. Déjense envolver por la oscuridad y el pecado. Todos vamos a divertirnos.
Ella guiñó el ojo, causando exclamaciones en el público.
— ¿Mizuiro?— llamó a su amigo, algo allí le daba mala espina. Un frío que le recorría los huesos.
—Solo diviertete, Ichigo— él dijo mientras abrazaba a Tier.
—Y por eso, damas y caballeros, les presento a la pecadora original— la música del órgano se aceleró, haciendo que el corazón de Ichigo latiera desbocado, podía notar la ansiedad del público—, ¡Lilith!
Las luces se apagaron de nuevo, y dejó de escucharse el órgano. La multitud calló emocionada.
Lentamente empezó a volver la luz de sus mesas, pero de un color violeta y no carmín. En el escenario, una elegante luz blanca iluminó la figura de una mujer pequeña y de cabello azabache, con un abrigo negro que la cubría totalmente.
Ichigo sintió que su corazón se detuvo cuando ella alzó la vista y pudo ver el inusual color de sus grandes ojos enmarcados por joyería.
Aparecieron otras cuatro chicas, y lentamente, casi de manera maquiavélicamente tortuosa, le quitaron el abrigo, revelando el leotardo con las transparencias adecuadas para ser seductor.
La música comenzó, marcando un ritmo seductor, lleno de misterio, y aunque había más chicas acompañándole, era obvio que "Lilith" reinaba en el escenario con su gracia y belleza.
Ella era como la encarnación del pecado, con movimientos perversamente dulces, prometedores de las más grandes delicias, con curvas suaves moviéndose al ritmo de la oscuridad y unos labios que garantizaban que te devorarían entero si les dabas la oportunidad.
Ichigo jamás se había sentido tan maravillado.
Cuando la canción acabó, él sabía que por más loco que sonara, ella se llevaba una parte de él.
Lilith se retiró elegantemente, con ovaciones de parte del público, volteando a ver atrás para dar una sonrisa más bien tímida ante las rosas que habían sido arrojadas. No le sorprendía para nada el que tuviera admiradores, se merecía todas las flores del mundo.
Ichigo volvió a escuchar a la mujer extranjera hablar, y pasó una nueva chica al escenario, hermosa y exótica, pero a los ojos de Ichigo no era nada en comparación a Lilith.
—Cielos Kurosaki— llegó Ishida con las bebidas—, por un instante creí que te la ibas a lanzar a la pobre.
Bromeó el chico de lentes, sabiendo que lo iba a cabrear.
—Cállate Ishida—refunfuñó.
—Kurosaki-kun— Orihime señaló a las mesas vecinas, en donde los grupos de amigos se notaban molestos por el ruido que estaban haciendo.
—No seas así, Ishida— Ichigo se alegró de que Tatsuki intercediera por él— Ichigo podrá ser un bruto, pero nunca un salvaje.
Ichigo gruñó mientras todos rieron, ¿cómo había pensado que su mejor amiga lo iba a defender?
Lilith no volvió a aparecer en el escenario, decepcionando mucho a Ichigo. Si bien aparecieron chicas que para cualquier otro hombre hubieran resultado más cautivadoras o hermosas, ella se había llevado su absoluta atención, como si hubiera sido encantado por su mera presencia.
Se puso de pie, dispuesto a estirar las piernas, y también porque estaba bastante aburrido de tan solo observar a las personas bailar. Pero sobretodo porque quería huir de la mesa. Todos habían salido a bailar, todos excepto Orihime, que obviamente había planeado todo con la esperanza de que él la invitara a la pista.
— ¿Kurosaki-kun?— la voz tímida de Inoue le detuvo—, ¿qué ocurre?
—Voy al baño— mintió, la verdad es que la situación se estaba volviendo demasiado incómoda.
—Oh— ella agachó la vista, se mordió los labios pero finalmente se atrevió a decirlo antes de que se marchará—, ¿crees que podamos bailar cuando vuelvas?
—Claro— respondió con el tono más amable que pudo, aunque siendo totalmente sincero no quería hacerlo. Ni siquiera le gustaba bailar.
Ella sonrió y él se dio la media vuelta, sin mirar atrás, pensando en qué clase de excusa podía usar para negarse a bailar con ella después de haber dicho que sí.
Caminó bastante más de lo que se necesitaba, dando varios tropezones porque había demasiada gente en el lugar y sin dudas más de uno había tirado su bebida. Algo harto de ver tantas personas que parecían un mismo ser moviéndose al compás de alguna canción, estaba dispuesto a salir a tomar algo de aire cuando notó lo que parecía ser una sección aparte del establecimiento.
Más que una habitación, debía ser definida como un pasillo, alumbrado con una intensa luz blanca, le dolieron los ojos un poco por el cambio de iluminación. Entró con algo de duda, no seguro de si se le permitiría entrar, quizá era la zona VIP, y aunque la mirada llena de envidia inexplicable que un guardia de seguridad de cabello rojo brillante le dirigió, no hizo ningún movimiento por detenerle, así que no se detuvo.
Dentro había pinturas y una que otra estatua con índole de la religión judeocristiana, con un enfoque especial al primero de los libros de la biblia, Génesis. Lo remarcable es que el artista no parecía querer retratar los acontecimientos como algo sagrado o celestial, sino como algo más bien… pecaminoso.
Se acercó a una de las vitrinas, viendo como en el fondo, entre enredaderas estaba la imagen pintada de dos manos cadavéricas, casi tocándose, imitando la pose de "la creación de Adán", la pintura de Miguel Ángel con un fondo totalmente negro y el extra de que la mano que simbolizaba al dios abrahamanico tenía una serpiente. Estaba tan absorto en los detalles de la imagen que no notó que alguien se posicionó a su lado.
— ¿Te gustan las serpientes?
Se sorprendió de que alguien le hablará de la nada. Volteo a la dirección de donde venía la voz, encontrándose con una mujer de baja estatura que igualmente veía dentro de la vitrina, pero en su caso apreciando a la serpiente que hasta ese momento no había notado.
—No precisamente.
—Supongo que es normal— ella se volteó a verle, y la reconoció. Era Lilith, ahora vestida con un sencillo abrigo negro con detalles plata. Pese a eso, ella se seguía viendo elegante y magnética. Como si fuera una criatura mitológica que parecía mentira que existiera. Se quedó mudo, y ella sonrió notando que la había reconocido—. Las serpientes tienen un pasado difícil.
— ¿Por qué lo dices?— preguntó, por miedo a que ella dejara de hablar y se fuera, aburrida.
—Ya sabes la historia. Creadoras del pecado original— ella paseó sus dedos por la vitrina, creando un patrón sin sentido sobre la superficie—: "Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar".
—No habría creído encontrar a alguien que recordará con exactitud un versículo de la biblia— se rascó la nuca, nervioso.
— ¿Por mi trabajo?— ella preguntó, sin el más mínimo ápice de molestia.
—No, no— movió los brazos rápidamente, negando y ahora dejando que el nerviosismo le invadiera. La acababa de cagar, y en grande—, es solo que Japón no es un país muy católico.
—Oh— ella pareció dejar pasar de inmediato el asunto—, lo había olvidado. No te sientas mal, no me molesta que crean cosas de mi. Gajes del oficio.
—No era mi intención faltarte el respeto.
—No te preocupes— sonrío de manera amable—, eres un buen chico.
—Gracias.
—Excepto cuando me ves bailando— añadió pícara—, pude notar como me veías.
Se sonrojó ampliamente, sintiendo como el calor le invadía totalmente. No podía creer la vergüenza que se había hecho pasar a si mismo, y lo peor es que ella, entre tantas personas hubiera notado que no podía quitarle los ojos de encima. Lilith debía de pensar que era un enfermo sexual o algo por el estilo.
—Yo…
—No te preocupes, suelo tener ese efecto en las personas— Lilith se dio la vuelta para quedar totalmente de frente a él, interrumpiendo, aún con la sonrisa burlona y sin duda alguna disfrutando de verlo tan apenado—, como ya dije, gajes del oficio.
—Aún así debo de disculparme— agachó la mirada, no sabiendo muy bien cómo hacerlo—, no debí de verte de esa manera, debí de comportarme y tratarte con respeto.
—Muchos dirían que por lo que hago no merezco respeto.
—Eso no es cierto— le contestó con énfasis—, eres una persona que merece respeto, no importa a qué te dediques.
Añadió con convicción, sin miedo a exponer sus pensamientos, ella ante todo merecía ser tratada como cualquier otro ser humano. Pero no esperaba lo que ella estaba a punto de decir.
—Para ser sincera, me ha gustado como me veías.
Sonrió coqueta, aunque Ichigo sabía que estaba divirtiéndose con él no pudo evitar pensar en exactamente qué quería decir con que le había gustado.
—¿Te refieres a…?
—Sí, me gustó, en serio— ella no apartó la mirada, e Ichigo sintió que se iba a perder en su brillantes ojos—, fue bastante… intenso.
—Oh— ahora definitivamente no supo qué decir, así que nervioso se pasó su mano por su nuca, no tenía idea de cómo debía de proseguir ahora que tenía esa información.
—Me gustaría que volviera a ocurrir— ella sugirió con voz baja, dejando que una pequeña dosis de lujuria pasará por el cuerpo de Ichigo, que luchaba por no caer en sus encantos. La mujer sonrió, satisfecha, como si supiera lo que pasaba con el cuerpo del hombre frente a ella—Definitivamente eres un chico bueno, quizás demasiado bueno.
Ella levantó su mano y la puso en su mejilla, como un gesto tierno. Se sentía tan cálida que podría derretirse allí mismo. Sus dedos pasaron de su mejilla a sus labios, acariciandolos con un encanto sobrenatural, y su voz, oh su voz, tan suave y seductora, con las palabras justas para hacer que la sangre de Ichigo comenzará a hervir lentamente y a su corazón trabajar con frenesí.
Pero lo que dejó a Ichigo encantado fue verla a los ojos, que le daban una pregunta, o más bien una invitación silenciosa, tan prohibida e improbable que no podía terminar de creérsela.
Sin decir nada más, ella apartó su mano y caminó por el pasillo, por el camino contrario del que él había venido, como si estuviera yendo a otra especie de plano diferente al terrenal.
Antes de dar la vuelta entre la bifurcación del pasillo, se apoyó en la pared, observándola fijamente, con oscuro deseo en su mirar. No tuvo que decir absolutamente nada, Ichigo sabía lo que ella le había preguntado.
¿Podrías ser un chico malo para mi esta noche?
E Ichigo no dudó ni un segundo en tomar su pequeña mano para ir tras ella, como una polilla que se acerca a su muerte luminosa.
El pasillo era estrecho, mucho más estrecho. Oscuro, tanto que a cualquiera le daría miedo, pero con Rukia guiándole, no podía dudar de absolutamente nada. Ella podría estarle llevando al mismísimo infierno, y no podría importarle menos.
Estaba totalmente a su merced.
Este fic tiene continuación (y sí, habrá lemon jajajaja), pero como no le queda del todo otro tema no tengo una fecha fija para su continuación, así que no hay presiones de mi parte para continuarlo pronto XDDD lo tenía casi, casi completo, pero como es usual no puedo terminar lo que escribo jajaja. Quizá si me presionan lo suficiente me apure, aunque no prometo nada JAJAJA.
¿Teorías de qué es lo que sigue? Jajaja.
Si les ha gustado, ¿podrían dejarme por favor un review? Significan mucho para mi :'3
